El Pla­cer de un Buen Vino

LA DÉGUS­TA­TION / THE TES­TING. Fran­cia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Ivan Calbérac.92 minutos

Hacien­do alu­sión a su títu­lo se agra­de­ce al direc­tor y guio­nis­ta Ivan Cal­bé­rac de hacer degus­tar al públi­co esta mag­ní­fi­ca come­dia román­ti­ca. Fina, deli­ca­da y esme­ra­da­men­te adap­ta­da para el cine, la pelí­cu­la encan­ta del mis­mo modo como lo fue la epó­ni­me pie­za de tea­tro del autor por la que obtu­vo en 2019 el pre­mio a la mejor comedia.

Isa­be­lle Carré y Ber­nard Campan

Simul­tá­nea­men­te la audien­cia entra en con­tac­to con sus dos pro­ta­go­nis­tas. Uno de los mis­mos es Hor­ten­se (Isa­be­lle Carré), una empren­de­do­ra par­te­ra que ado­ra su pro­fe­sión al sen­tir cer­ca de ella las ado­ra­bles cria­tu­ras recién naci­das y depo­si­tar­las en el rega­zo de sus res­pec­ti­vas madres, ella tam­bién qui­sie­ra tener un bebé aun­que has­ta el pre­sen­te no lo ha podi­do lograr. De natu­ra­le­za soli­ta­ria, no obs­tan­te com­par­te su tiem­po ocu­pán­do­se de su que­ri­da madre Daniè­le (Gene­viè­ve Mnich) con quien sue­le jugar al scrab­ble (pala­bras cru­za­das) así como ayu­dan­do a una aso­cia­ción inte­gra­da por gen­te sin domi­ci­lio permanente.

El otro per­so­na­je es Jac­ques (Ber­nard Cam­pan); este hom­bre de edad media igual­men­te soli­ta­rio es due­ño de una vine­ría local que está por que­brar y ade­más está afec­ta­do por serios pro­ble­mas car­día­cos; con todo sien­te adic­ción por la bebi­da, aspec­to que su con­di­ción de salud no le favo­re­ce.. Como buen enó­lo­go goza de su tra­ba­jo cono­cien­do todos los pro­ce­sos de ela­bor­ción de kis vunis; dado su esta­do fís­co ha resuel­to con­tra­tar como ayu­dah­te a Ste­ve (Mou­nie Amam­ra), un mucha­cho que estan­do en liber­tad con­di­cio­nal tra­ta de rein­te­grar­se al medio social, aun­que en su tra­ba­jo cau­sa sin que­rer­lo uno que otro dolor de cabe­za a su patrón.

El encuen­tro entre Hor­ten­se y Jac­ques se pro­du­ce cuan­do ella acu­de a su nego­cio para com­prar una bote­lla de vino y él actúa como su ase­sor reco­men­dán­do­le la mar­ca y sabor más apro­pia­do para una comi­da. A todo ello y a su suge­ren­cia, Jac­ques acep­ta rea­li­zar una degus­ta­ción en su bode­ga don­de par­ti­ci­pa­rá tam­bién Gui­llau­me (Éric Vie­llard), su gran ami­go y.dueño de una libre­ría. Resul­ta de sumo inte­rés asis­tir a esta par­ti­cu­lar cere­mo­nia don­de Jac­ques ense­ña los tres pasos con­cu­rren­tes que con­du­cen a inge­rir un vaso de vino, o sea, apre­ciar el color del mis­mo, sen­tir su aro­ma y final­men­te la eta­pa final del consumo.

En for­ma natu­ral y sin pre­ci­pi­ta­ción algu­na, los suce­si­vos encuen­tros entre la com­pra­do­ra y el ven­de­dor con­du­cen a una cáli­da atrac­ción román­ti­ca. Cla­ro está que habrá que supe­rar algu­nos obs­tácu­los como lo es el gran deseo de Hor­ten­sia de con­cre­tar un emba­ra­zo a tra­vés de un pro­ce­di­mien­to de fer­ti­li­dad y por otra par­te la resis­ten­cia a esa idea por par­te de Jac­ques, al ser por­ta­dor de un dolo­ro­so pasa­do por el cual su mujer se ale­jó de él.

Entre momen­tos tris­tes, risue­ños y tier­nos se asis­te a una huma­na his­to­ria de dos almas en pena y que por diver­sas cir­cuns­tan­cias ter­mi­nan sien­do geme­las. A una sobria rea­li­za­ción se une la remar­ca­ble com­po­si­ción que Carré y Cam­pan logran de sus per­so­na­jes, en don­de la quí­mi­ca enta­bla­da entre ambos es simi­lar a la que logra­ron al com­par­tir el elen­co del bello film Se Sou­ve­nir des Belles Cho­ses (2001) de Zabou Breit­man. Den­tro del efi­cien­te repar­to igual­men­te se lucen Amam­ra y Viellard.

Den­tro del halo román­ti­co que ani­da a esta his­to­ria, al pro­pio tiem­po ilus­tra muy bien el sig­ni­fi­ca­do que adquie­re la voca­ción mater­nal, la soli­da­ri­dad brin­da­da a gen­te indi­gen­te como así tam­bién has­ta qué pun­to el pla­cer del buen vino ele­van­do el espí­ri­tu pue­de lograr­se siem­pre que se evi­te la depen­den­cia alcohólica.

Sin recu­rrir a fal­sos sen­ti­men­ta­lis­mos ni arti­fi­cios emo­cio­na­les, la auten­ti­ci­dad logra­da por Cal­bé­rac en su rela­to, uni­do a los ele­men­tos posi­ti­vos ya men­cio­na­dos hacen que La Dégus­ta­tion resul­te deci­di­da­men­te reco­men­da­ble. Jor­ge Gutman