Fes­ti­val de Nia­ga­ra On The Lake

Cró­ni­ca de Jose Ridoutt Polar

BRI­GA­DOONLA COME­DIA MUSICAL

A diez minu­tos de esa gran mara­vi­lla que es las Cata­ra­tas del Niá­ga­ra, y a ori­llas del lago Onta­rio, se encuen­tra la his­tó­ri­ca ciu­dad de Nia­ga­ra-on-the-Lake. Un paraí­so de comi­da, vino, his­to­ria y cul­tu­ra así como sus ave­ni­das arbo­la­das han ser­vi­do de des­tino de esca­pa­da para los visi­tan­tes duran­te más de un siglo.

Ubi­ca­do en el cora­zón de Nia­ga­ra-on-the-Lake, The Shaw Fes­ti­val es una de las mejo­res atrac­cio­nes cul­tu­ra­les de Amé­ri­ca del Nor­te. Su calen­da­rio rebo­sa de una varie­dad ecléc­ti­ca de come­dias extra­va­gan­tes, dra­mas atre­vi­dos y clá­si­cos radi­ca­les que repre­sen­tan algu­nos de los mejo­res tea­tros jamás creados.

Para cele­brar la tem­po­ra­da navi­de­ña nada mejor que el regre­so de uno de los musi­ca­les más román­ti­cos y mágicos.

Bri­ga­doon ha reapa­re­ci­do una vez más en el Fes­ti­val Shaw de Nia­ga­ra on the Lake, y el musi­cal, aho­ra rara­men­te pro­du­ci­do, toda­vía trae con­si­go una sen­sa­ción de espe­ran­za envuel­ta en las letras y la par­ti­tu­ra inquie­tan­te­men­te her­mo­sas de Alan Jay Ler­ner y Fre­de­rick Loe­we (auto­res tam­bién de Came­lot y My Fair Lady).

Al topar con un pue­blo mági­co que apa­re­ce entre la nie­bla esco­ce­sa un día cada siglo, Tommy, un chi­co moderno, cono­ce a Fio­na, una chi­ca del pasa­do. ¿Debe­ría que­dar­se con ella en Bri­ga­doon o regre­sar al mun­do que cono­ce y no vol­ver a ver­la nun­ca más? Este fes­tín de can­cio­nes, bai­les y su colo­ri­do espec­tácu­lo ha cau­ti­va­do al públi­co duran­te más de sie­te décadas.

El libro del musi­cal de Ler­ner y Loe­we de 1948 ha sido adap­ta­do a los tem­pe­ra­men­tos moder­nos que requie­ren una dosis de reali­dad en su entre­te­ni­mien­to. Brian Hill actua­li­zó el guión de la pro­duc­ción de Gly­nis Leyshon, hacien­do que la mito­lo­gía de la obra sea mucho menos meta­fó­ri­ca para refle­jar una preo­cu­pa­ción más con­tem­po­rá­nea, es decir, las gue­rras y sus con­se­cuen­cias, en lugar de la tor­tu­ra y que­ma de muje­res con­si­de­ra­das bru­jas. Las can­cio­nes per­ma­ne­cen intac­tas con sus melo­días memo­ra­bles y estri­bi­llos anhelantes.

(Foto: David Cooper).

La his­to­ria comien­za en 1946 con dos vete­ra­nos esta­dou­ni­den­ses de la Segun­da Gue­rra Mun­dial, Tommy y Jeff, cazan­do en los bos­ques de las Tie­rras Altas de Esco­cia. Se pier­den y se aden­tran en Bri­ga­doon, un pue­blo que mila­gro­sa­men­te emer­ge de la nie­bla una vez cada cien años y sólo duran­te un día. Es un lugar mági­co, al mar­gen del mun­do moderno. Tommy, com­pro­me­ti­do para casar­se con una mujer que no ama en Esta­dos Uni­dos, se ena­mo­ra de la bella Fio­na del pue­blo. Al final del día debe­rá deci­dir si que­dar­se o vol­ver a la vida que él, o más bien su pro­me­ti­da, ha pla­nea­do. Las vidas sen­ci­llas de los habi­tan­tes del pue­blo son el con­tra­pun­to a las pesa­di­llas de gue­rra de Tommy y al enfo­que sar­dó­ni­co pero muy inge­nio­so de Jeff sobre la vida y el amor.

Bri­ga­doon bri­lla des­de el bos­que bru­mo­so de la pri­me­ra esce­na, con su mara­vi­llo­sa y sor­pren­den­te pro­yec­ción de un cier­vo, has­ta el des­en­la­ce en el pue­blo al final. Los cam­bios de esce­na son sua­ves y orgá­ni­cos cuan­do la acción pasa del pue­blo, con sus encan­ta­do­ras casas y mon­ta­ñas al fon­do al bos­que o a una biblio­te­ca con libros sus­pen­di­dos en el aire. Las pro­yec­cio­nes en pan­ta­lla son espec­ta­cu­la­res. Por ejem­plo, el bos­que con su sue­lo bru­mo­so pare­ce como si pudie­ras cami­nar a tra­vés de él y sen­tir las plan­tas y la tie­rra bajo tus pies. La ecléc­ti­ca coreo­gra­fía está esplén­di­da­men­te pues­ta en esce­na y abar­ca des­de ballet has­ta reels esco­ce­ses. El elen­co nume­ro­so es exce­len­te y está más que a la altu­ra de sus tareas.

Bri­ga­doon es una her­mo­sa his­to­ria de amor y mila­gros, pero tam­bién reco­no­ce el dolor y el sufri­mien­to en el mun­do. Esta pro­duc­ción es este­lar y con­tie­ne todos los ele­men­tos de un gran musi­cal: direc­ción, ves­tua­rio, coreo­gra­fía, aspec­tos téc­ni­cos y cas­ting. La músi­ca, las can­cio­nes y los bai­les son magníficos.

Pue­des ver Bri­ga­doon en el Fes­ti­val Thea­tre de Nia­ga­ra-on-the-Lake, Onta­rio, has­ta el 23 de diciem­bre. Comu­ní­que­se con shawfest.com para obte­ner más información.