Con­tem­pla­ti­vo Dra­ma Místico

INSI­DE THE YELLOW COCOON SHELL. Viet­nam-Sin­ga­pur-Fran­cia-Espa­ña, 2023. Un film escri­to y diri­gi­do porThien An Pham. 179 minutos.

Pre­mia­da en el fes­ti­val de Can­nes 2023 con la Cáma­ra de Oro, atri­bui­da a la mejor ópe­ra pri­ma pre­sen­ta­da en cual­quie­ra de las sec­cio­nes del fes­ti­val, Insi­de the Yellow Cocoon Shell del novel direc­tor viet­na­mi­ta Thien An Phm cons­ti­tu­ye un jus­to reco­no­ci­mien­to por su nota­ble calidad.

Le Phong Vu

El rea­li­za­dor que es a su vez el guio­nis­ta y edi­tor del film pre­sen­ta a Thien (Le Phong Vu), un agnós­ti­co edi­tor de video que tra­ba­ja en Sai­gón sin que su vida resul­te dema­sia­do exci­tan­te. Una situa­ción ines­pe­ra­da alte­ra su ruti­na cuan­do se impo­ne de la muer­te de su cuña­da Hanh pro­du­ci­da por un acci­den­te de moto­ci­cle­ta en el cual Dao (Ngu­yen Thinh), su hijo de cin­co años, logró sal­var­se. En la medi­da que Tam, su her­mano mayor y padre del niño, ha des­apa­re­ci­do des­de lar­go tiem­po sin saber el moti­vo, Thien se encar­ga de cui­dar al peque­ño, efec­tuar el tras­la­do del cadá­ver de la occi­sa a la aldea don­de vivió y a su vez tra­tar de loca­li­zar a Tam.

En el pere­gri­na­je que rea­li­zan el tío y su peque­ño sobrino des­de la ciu­dad hacia la zona rural de Viet­nam va pro­du­cién­do­se una meta­mor­fo­sis en Thien en la medi­da que su ambi­güe­dad con res­pec­to a la fe cede lugar a un pro­fun­do vuel­co espi­ri­tual; en tal sen­ti­do la con­ver­sa­ción que man­tie­ne con el niño refle­xio­nan­do sobre la vida y la muer­te adquie­re rele­van­cia. Duran­te el tra­yec­to Thien se vin­cu­la con un vete­rano de gue­rra de Viet­nam que se ocu­pa de los suda­rios fune­ra­rios, revi­vien­do con él el pasa­do del país, asi­mis­mo encuen­tra a Thao (Ngu­yen Thi Truc Quynh), una anti­gua novia que aho­ra es mon­ja y ense­ña en una escue­la católica.

Más allá de su tra­ma, lo des­ta­ca­ble es la mane­ra impe­ca­ble en que la pues­ta escé­ni­ca de Pham con el apo­yo de la exce­len­te foto­gra­fía de Dinh Duy Hung per­mi­te que a tra­vés de exten­sos pla­nos secuen­cia se obten­gan valio­sas imá­ge­nes que van sur­gien­do a lo lar­go del via­je y que están al ser­vi­cio de lo que se está narran­do; a su vez resul­ta fas­ci­nan­te el con­tac­to con la natu­ra­le­za refle­ja­da en la flo­ra y la fau­na que rodean a los via­je­ros, el gor­jeo de los pája­ros, el soni­do de las cas­ca­das y en gene­ral la sere­ni­dad que ofre­ce el panorama.

En esen­cia el joven direc­tor ofre­ce una ambi­cio­sa e inusual expe­rien­cia cine­ma­to­grá­fi­ca que no obs­tan­te su len­to rit­mo col­ma las expec­ta­ti­vas del ciné­fi­lo exi­gen­te con­tem­plan­do este con­tem­pla­ti­vo dra­ma mís­ti­co. Jor­ge Gutman