Un Ambi­cio­so Multiproyecto

THE PHOE­NI­CIAN SCHE­ME. Esta­dos Uni­dos-Ale­ma­nia, 2025. Un film de Wes Ander­son. 100 minutos

Del ico­no­clas­ta rea­li­za­dor ame­ri­cano Wes Ander­son todo cabe espe­rar, ya se tra­te de alo­ca­das aven­tu­ras o situa­cio­nes inima­gi­na­bles, su crea­ti­vi­dad podrá ser aplau­di­da por sus fie­les segui­do­res ciné­fi­los o bien deja­do de lado por aqué­llos que no lle­gan a invo­lu­crar­se en sus excén­tri­cos tra­ba­jos. Así es que con The Phoe­ni­cian Sche­me la tóni­ca no difie­re mucho aun­que resul­ta más acce­si­ble y acep­ta­ble que la abso­lu­ta incohe­ren­cia vis­lum­bra­da en Aste­roid City (2023), pero muy lejos del remar­ca­ble nivel obte­ni­do en The Grand Buda­pest Hotel (2014).

Beni­cio del Toro y Mia Threapleton

El guión del rea­li­za­dor escri­to con Roman Cop­po­la ubi­ca la acción en 1950. Via­jan­do en su avión pri­va­do el acau­da­la­do hom­bre de nego­cios Zsa-Zsa Kor­da (Beni­cio del Toro) es obje­to de un aten­ta­do por el cual mila­gro­sa­men­te sal­va su vida, aun­que en el pasa­do ya ha sido obje­to de varios inten­tos de ase­si­na­to; ello se debe a que este mag­na­te cons­ti­tu­ye el gran enemi­go de sus riva­les empre­sa­rios y de fun­cio­na­rios de gobierno de dife­ren­tes paí­ses por sus ines­cru­pu­lo­sos nego­cios emprendidos.

Sien­do padre de ocho varo­nes y una mujer, pro­duc­to de la rela­ción man­te­ni­da con tres ex espo­sas, cree haber lle­ga­do el momen­to de nom­brar a su hija Liesl (Mia Threa­ple­ton), una novi­cia y devo­ta reli­gio­sa de 20 años, como úni­ca here­de­ra de su vas­ta for­tu­na; a la vez ser­vi­rá para estre­char lazos con ella al haber esta­do dis­tan­cia­do duran­te lar­go tiem­po. Aun­que Liesl resis­te en prin­ci­pio el ofre­ci­mien­to final­men­te ter­mi­na acep­tán­do­lo y ade­más par­ti­ci­pa­rá con su padre y su asis­ten­te Bjorn (Michael Cera) en un mul­ti­pro­yec­to estruc­tu­ral que habrá de rea­li­zar­se en la fic­ti­cia tie­rra de Phoenicia.

El audaz plan empre­sa­rial es la excu­sa para que Kor­da, Liesl y Born visi­ten a dife­ren­tes aso­cia­dos comer­cia­les tra­tan­do de con­ven­cer­los para par­ti­ci­par del mis­mo; de allí en ade­lan­te el rela­to adquie­re el tono de una absur­da come­dia de espionaje.

Como en casi toda su fil­mo­gra­fía, Ander­sen se rodea de un elen­co mul­ti­es­te­lar y en este caso no es la excep­ción don­de apar­te de los artis­tas men­cio­na­dos, actúan entre otros Riz Ahmed como un prín­ci­pe atraí­do por Liesl, Tom Hanks y Bryan Crans­ton como dos empre­sa­rios ferro­via­rios jugan­do al beis­bol con Kor­da, Bene­dict Cum­ber­batch ani­man­do a un her­ma­nas­tro de Kor­da, Richard Ayoa­de encar­nan­do a un rebel­de comu­nis­ta, Scar­lett Johans­son en el rol de una de las ex muje­res de Kor­da así como Rup­pert Friend como un agen­te secre­to desean­do sabo­tear el mega pro­yec­to. Tam­bién están pre­sen­tes Mathieu Ama­ric al igual que en cameos apa­re­cen Willem Defoe y Bill Murray.

En rigor de ver­dad esta his­to­ria nutri­da de viñe­tas no logra emo­cio­nar sal­vo en algu­nos aspec­tos expues­tos en la rela­ción afec­ti­va que se gene­ra entre Kodar y su hija. En el mar­co de un com­pe­ten­te elen­co, es enco­mia­ble el apor­te acto­ral de Beni­cio del Toro, así como la sóli­da actua­ción de Mia Threa­ple­ton. Como rea­li­za­dor cabe remar­car el dis­tin­ti­vo esti­lo per­so­nal de Ander­son refle­ja­do en su enco­mia­ble pues­ta escé­ni­ca; como en otros títu­los de su fil­mo­gra­fía, el cineas­ta real­za su tra­ba­jo recu­rrien­do a exce­len­tes aspec­tos visua­les favo­re­ci­dos por la foto­gra­fía de Bruno Del­bon­nel y el dise­ño de pro­duc­ción de Adam Stockhausen. .

Con un extra­va­gan­te guión exhi­bien­do a una fami­lia dis­fun­cio­nal y refle­jan­do una some­ra crí­ti­ca a la cla­se pudien­te, este film caren­te de genui­na emo­ción se ase­me­ja a una enco­mien­da exce­len­te­men­te envuel­ta sin que su excén­tri­co con­te­ni­do lle­gue a resaltar.
Jor­ge Gutman