THE TALE OF SILYAN. Macedonia del Norte- Estados Unidos, 2025. Un documental de Tamara Kotevska. 81 minutos.
La realizadora macedonia Tamara Kotevska gratamente impresionó en 2019 con su notable documental Honeyland nominado al Oscar, centrando su atención en una apicultora de la zona montañosa de Macedonia del Norte. En su reciente documental The Tale of Silyan ambientado en el pequeño pueblo de Češinovo vuelve a considerar la vida rural de este país a través de una familia de agricultores; la misma está liderada por el sexagenario Nikola Conev, un hombre muy activo que con la colaboración de su mujer Jana, su hija Ana y yerno Aleksandar, se ocupa de las tareas que implica la explotación de la tierra.

Nikola Conev y la cigüeña
La excelente narración del documental permite que el espectador se imponga de los problemas que atraviesan los granjeros de esta zona. Si bien la abundante cosecha en principio es un factor positivo que alegra la existencia de los aldeanos, la política gubernamental implantando bajos precios de venta genera que el mercado agrícola no llegue a compensar los costos insumidos por los agricultores; es así que resulta lamentable comprobar cómo en una masiva manifestación de protesta ellos utilizan sus tractores para aplastar toneladas de papas, sandías, pimientos y otros productos que quedan destrozados en el pavimento.
La dificultosa situación motiva a que Aleksandar y Ana con su hijita decidan emigrar a Alemania en procura de un porvenir más alentador; eso induce a Jana a acompañarlos a fin de poder cuidar de la nietita; en consecuencia, quedando solo el granjero la solución al problema, al igual que el resto de la comunidad agrícola, sería la de vender la tierra que ha definido su vida durante 45 años de intenso trabajo y que ahora está empleado en un vertedero ocupándose de conducir tractores y excavadoras.
La experiencia de Nikola con su ausente hijo se asemeja a la de un cuento del siglo XVII proveniente de la cultura folclórica de Macedonia; en esa fábula un padre ofuscado porque su hijo Silyan desea abandonar el campo, lo castiga mediante un hechizo convirtiéndolo en cigüeña y condenándolo a migrar eternamente. Precisamente estas aves constituyen una permanente presencia en esta región, siendo su población la más abundante de Europa y cuya alimentación en parte se nutre con los desechos esparcidos en el asfalto.
La parte más emotiva del documental se produce cuando una cigüeña ‑eufemísticamente denominada Silyan- sufre una herida en su ala que le impide volar; al ser recogida por Nikola, a la manera de un padre que quiere a sus hijos, vuelca sus esfuerzos por sanarla. De algún modo, el generoso acto de compasión del granjero y el fuerte lazo de amor con el ave le provee incentivo para no desear abandonar la región, prevaleciendo así la esperanza de superar los difíciles momentos atravesados.
A través de una genuina descripción reflejando los altibajos experimentados en la vida rural de la aldea que se halla inmersa en la modernización del país, Kotevska y su editor Martin Ivanov obtienen un poético documental impecablemente estructurado que se encuentra realzado por la remarcable fotografía de Jean Dakar captando en su completa magnificencia los movimientos de las imponentes cigüeñas. Jorge Gutman