SOUND OF FALLING / LES ECHOS DU PASSÉ. Alemania, 2025. Un film de Mascha Schilinski. 148 minutos
Extraña, enigmática, misteriosa a la vez que fascinante, son las impresiones que dejan la visión de Sound of Falling, el segundo largometraje de la directora Mascha Schilinski cuya ópera prima Dark Blue Girl (2017) recibió cálidos elogios.
La trama concebida por la realizadora con la colaboración de Louise Peter enfoca la vida de 4 mujeres que viven en una misma granja familiar situada en una aldea rural de Altmark (al norte de Alemania) pero en diferentes períodos a lo largo de un siglo.

Hanna Heckt
En el primer episodio que transcurre en 1918 se sale al cruce de Alma (Hanna Heckt) una niña de 7 años cuya curiosidad se concentra en una fotografía en la que se halla su madre y una niña ya muerta que pareciera ser ella misma. En la década del 40 se observa a la adolescente Erika (Lea Drinda) que se obsesiona observando la pierna amputada de su tío Fritz (Martin Rother) postrado en su lecho. Hacia finales de los años 80 se aprecia a Angelika (Lena Urzendowsky), la sobrina de Erika, quien en la etapa en que despierta su sexualidad mantiene una perturbada relación con su tío Uwe (Konstantin Lindhorst) y su primo Rainer (Florian Geibelmann). En el último segmento que transcurre en la época actual, nuevos propietarios adquieren la granja donde la tímida Lenka (Laeni Geiseler), una de las hijas de la familia, mantiene una especial amistad con Nelly (Zoë Baier), una chica vecina que trata de recomponerse del dolor causado por la pérdida de su madre.
La película que está fragmentariamente configurada requiere una considerable concentración para captar la esencia de su contenido teniendo en cuenta que la ausencia de una cronológica narración resulta en ciertos momentos confusa; en todo caso sin ser necesariamente un rompecabezas, a la postre todas las piezas sueltas logran conectarse.
La cineasta consigue adentrarse psicológicamente en sus protagonistas femeninas a través de los vínculos mantenidos con sus madres, hermanas y parientes cercanos donde los ecos del pasado influyen en la vida presente.
Empleando el recurso de la memoria, con gran sutilidad el film expone situaciones urticantes incluyendo entre otros aspectos, la muerte de seres queridos, la violación, el incesto, la esclavitud laboral, fantasías suicidas y una estupefacta esterilización de empleadas domésticas a fin de proteger la seguridad de los hombres que las explotan.
Con una cámara ágil y agraciada por la magnífica fotografía de Fabian Gamper, la directora capta vivamente el mundo pastoral en cada una de las épocas, permitiendo una visión espectacular. La lograda puesta escénica, la actuación de un sólido elenco, el buen montaje de Evelyn Rack, y el impecable diseño de producción de Cosima Vellenzer contribuyen a realzar los valores de este ambicioso a la vez que lírico film cuyo estreno mundial en Cannes le valió el Premio del Jurado. Jorge Gutman