EL ÚLTIMO GIGANTE. Argentina, 2026. Un film escrito y dirigido por Marcos Carnevale. 101 minutos. Disponible en Netflix
El veterano realizador Marcos Carnevale se caracteriza por imprimir en sus trabajos un contenido humanístico capaz de emocionar. Con todo, El Último Gigante cumple en parte su objetivo pero en última instancia las buenas intenciones que lo animan no llegan a producir un resultado óptimo, aunque eso no alcanza a desmerecer la historia propuesta sobre la problemática relación de un hijo con su padre.

Oscar Martínez y Matías Mayer
El relato concebido por Carnevale está ambientada en las Cataratas de Iguazú donde Boris (Matías Mayer), de 35 años de edad, se desempeña como guía turístico para quienes visitan el lugar. Su metódica vida que transcurre sin sobresaltos la comparte con su novia Mich (Yoyi Francella), en tanto que su separada madre Leticia (Inés Estévez) vive en las cercanías del pueblo.
El nudo dramático del relato se produce cuando llega a Puerto Iguazú Julián (Oscar Martínez), un ex piloto aeronáutico de edad madura que abandonó a su esposa Leticia y al pequeño Boris de 8 años viviendo en Salta, dado que llevó una doble vida al haberse casado en Buenos Aires con Andrea (Silvia Kutika) y haber formado otra familia. Es así que ahora, 28 años después, Julián desea pedirle perdón a su hijo por haberlo dejado y reconciliarse con él; la razón por la cual este hombre ha decidido hacer ese viaje para saldar una pendiente deuda familiar queda aclarada después y no es prudente comentarla.
Dicho lo que precede, Boris sintiendo un profundo repudio hacia su progenitor no quiere saber nada de él debido a la pena experimentada a lo largo de su existencia de no haber tenido un padre a quien querer y ser querido por él. No obstante, tanto su madre como su novia lo impulsan para que le dé a su padre una segunda oportunidad
Mediante una trama decididamente convencional, todo transcurre a través de las idas y venidas que se producen entre Boris y Julián, en donde el drama íntimo propuesto por el realizador y que ciertamente resulta previsible, es logrado mediane un sentimentalismo demasiado forzado.
Ciertamente a lo largo de esta historia hay temas trascendentes incluyendo el del abandono, la culpa, el arrepentimiento, la fragilidad de la salud, así como el de afrontar la muerte con dignidad; sin embargo, lo que adolece en la narración de Carnevale es una mayor profundidad en su tratamiento y sobre todo el haber recurrido a un desenlace decididamente discutible.
Las observaciones precedentes son atenuadas en parte por la sólida actuación del talentoso Martínez quien acertadamente refleja e a un personaje que habiendo sido irresponsable y francamente repudiable quiere sanear el vínculo paternal en los últimos estadios de su vida sanear; su interpretación no opaca a la de Mayer expresando en su personaje el sentimiento contenido de un hijo que a pesar de todo llegará a apiadarse de su progenitor.
Asimismo, el film técnicamente se valoriza con la estupenda fotografía de Horacio Maira captando la belleza de la región y en especial los impresionantes saltos de agua generados por las esplendorosas cataratas del río Iguazú, catalogada como una de las siete maravillas del mundo. Jorge Gutman