Crónica de Jorge Gutman
QUICHOTTE – Autor: Miguel de Cervantes Saavedra — Adaptación: Rébecca Déraspe y Frédéric Bélanger — Dirección: Frédéric Bélanger — Asistencia de Dirección: Marie Hélène Dufort – Elenco: Yann Aspirot, Catherine Beauchemin, Adrien Bletton, Normand d’Amour, Métushalème Dary, Guido Del Fabbro, Marie-Pier Labrecque, Félix Lahaye, Marie-Andrée Lémieux, Debbie Lynch-White, Benôit McGinnis, Jean-Philippe Perras — Escenografía: Francis Farley-Lemieux — Vestuario: Jonathan Beaudoin – Iluminación: Chantal Labonté – Música Original: Adrien Bletton, Jean-Philippe Perras con la colaboración de Guido Del Fabbro – Coreografía: Yann Aspirot – Maquillaje: Audrey Toulouse — Peinado: Sara Tremblay — Duración: 1 hora y 25 minutos, sin intermedio. Representaciones: Hasta el 6 de junio de 2026 en el Théâtre du Nouveau Monde (www.tnm.qc.ca)
Con Quichotte el TNM clausura brillantemente la presente temporada oficial. La obra no es precisamente una adaptación de la inmortal creación literaria de Cervantes de Saavedra que fue representada en 1998 en el mismo escenario en la adaptación de Wajdi Mouawad y Dominic Champagne. Con todo, en esta oportunidad se trata de una visión moderna aunque de todos modos respeta el personaje del célebre hidalgo.

Normand D’Amour. (Foto: Yves Renaud)
Rébecca Déraspe y Frédéric Bélanger, autores de la presente versión, ya han tenido oportunidad de trabajar juntamente en La nuit des rois (2022) y Orgueil et préjugés (2025), evidenciando una notable complicidad que aquí se ratifica con la adaptación efectuada. Ambos creadores ubican la acción en la década del 30 del siglo pasado en un cabaret de Barcelona que oficia asimismo de lupanar, a cargo de la exuberante Madama Petit (Debbie Lynch-White); allí, además de su esposo Sancho (Benôit McGinnis) se hallan las damiselas y bailarines que la animan tratando de olvidar la situación caótica que reina en el exterior del albergue, precediendo a la guerra civil española.

Normand D’Amour y Marie-Andrée Lemieux. (Foto: Yves Renaud)
La situación se altera cuando huyendo de la represión llega al burdel el profesor de literatura Alonso Quichano (Norman D’Amour) quien busca refugio en ese lugar. Prontamente él queda enajenado mentalmente diciendo que lo llamen Don Quijote de la Mancha; es así que provisto de su espada comunica a los demás que intenta infundir valor a los que lo rodean en el marco de un mundo injusto y cruel. A partir de allí los integrantes del cabaret incluyendo la cortesana Dulcinée (Marie-Andrée Lemieux) se acomodan a la ficción del alucinado profesor; por su parte Sancho acepta la proposición de Quijote de ser su escudero y cabalgar con él en la aventura que se apresta a emprender para salvar a la humanidad, a cambio de un archipiélago que habrá de recibir en recompensa.

Benôit McGinnis y Normand D’Amour. (Foto: Yves Renaud)
Hay varios factores que contribuyen a valorizar esta remarcable utopía cervantina donde uno de los mismos es el magistral elenco. Con una merecida reputación de ser considerado uno de los grandes intérpretes de Canadá, D’Amour evitando la caricatura refleja fielmente la personalidad del idealista caballero andante quien con su fabulación destila un remarcable humanismo a la vez que ofrece momentos de chispeante humor en su ilusorio quehacer. No menos trascendente es la caracterización de McGinnis transmitiendo con autenticidad la relación de amistad y lealtad que lo une al protagonista, sobre todo en el ultra conmovedor abrazo final. Por su parte Lemieux además de lucir su cálido timbre vocal en algunas de las canciones que interpreta, transmite la dulzura de una Dulcinée que deseando emanciparse de su condición actual demuestra su empatía y ternura hacia el imaginario Caballero de la Mancha. No menos relevante es la actuación de Debbie Lynch-White quien con su brío y energía gravita magníficamente en cada una de las escenas que le corresponde participar.

Debbie Lynch-White y ek¿l elenco (Foto: Yves Renaud)
Además de la riqueza del texto adaptado, nuevamente Bélanger revalida su maestría en la dirección escénica como asimismo cabe destacar la excelente coreografía de Yann Aspirot que dentro del marco en que transcurre la acción imprime características circenses exponiendo las acrobacias de las bailarinas del albergue. Finalmente el trío musical contribuye a valorizar el espectáculo donde se asoman algunos compases de tango.
Cuando concluye la representación, surge la reflexión de si acaso soñar o imaginar un mundo tranquilo y civilizado puede apartarnos de la violenta realidad imperante en varias regiones de nuestro planeta.
En conclusión, la versión del dúo Déraspe-Bélanger queda grabada en la memoria de quienes asistirán a presenciar esta estupenda producción del TNM que contribuye a enriquecer la cultura teatral de Montreal.