Encan­ta­dor Retorno

TOY STORY 5. Esta­dos Uni­dos, 2026. Un film de Andrew Stan­ton con la cola­bo­ra­ción de Ken­na Harris. 102 minutos.

Es inusual que una fran­qui­cia man­ten­ga su cali­dad a tra­vés de suce­si­vas entre­gas; es así que cons­ti­tu­ye un gran pla­cer com­pro­bar que el film ani­ma­do Toy Story de 1995, que tuvo su con­ti­nua­ción en 1999 para ofre­cer su ter­cer seg­men­to en 2010 y pos­te­rior­men­te en 2019, man­tie­ne ple­na­men­te su vita­li­dad con Toy Story 5. 

Una esce­na del film

Andrew Stan­ton que ha sido el guio­nis­ta de los capí­tu­los pre­ce­den­tes, es aho­ra el rea­li­za­dor a la vez que el libre­tis­ta jun­to con Ken­na Harris de la pre­sen­te his­to­ria en la que el públi­co de toda edad pue­de seguir dis­fru­tan­do de las andan­zas de los céle­bres jugue­tes enfren­tan­do los ava­ta­res de los ade­lan­tos tecnológicos.

La tími­da Bon­nie (Scar­lett Spears) de ocho años sigue jugan­do con los que­ri­dos muñe­cos que le había deja­do su her­mano, inclu­yen­do a la vaque­ra Jes­sie (Joan Cusack) que es su jugue­te pre­fe­ri­do, su lade­ro caba­llo Bull­se­ye (Alan Cum­ming). el cow­boy Woody (Tom Hanks), el astro­nau­ta Buss Light­year (Tim Allen) y el res­to de la pan­di­lla. Sin embar­go ella no con­si­gue rela­cio­nar­se con ami­gui­tos de su edad quie­nes ya han deja­do de lado sus chi­ches; es por eso que sus padres le rega­lan una table­ta numé­ri­ca par­lan­te lla­ma­da Lily­pad (Gre­ta Lee). De allí en más Bon­nie se entu­sias­ma con la mis­ma al pun­to tal que deja de lado a sus ama­dos jugue­tes. En la medi­da que la table­ta inte­li­gen­te alte­ra la armo­nía de los jugue­tes, la intré­pi­da Jes­sie y sus com­pin­ches están deter­mi­na­dos a tomar car­tas en el asun­to para recon­quis­tar a su dueña.

Es evi­den­te que en esta era digi­tal des­de la tem­pra­na edad los chi­cos se afe­rran de lleno a los apa­ra­tos emer­gen­tes de la tec­no­lo­gía actual en la que la extre­ma depen­den­cia de su uso lle­ga a cau­sar la preo­cu­pa­ción de los padres; sin embar­go, en la expo­si­ción de este com­ple­jo pro­ble­ma Stan­ton es muy sutil en su tra­ta­mien­to evi­tan­do demo­ni­zar a Lily­pad sino en cam­bio lograr que su uso ayu­de a socia­li­zar a Bon­nie, quien final­men­te encuen­tra en Bla­ze (Mykail-Miche­lle Harris), una ami­ga poco mayor que ella.

Incues­tio­na­ble­men­te, los estu­dios de ani­ma­ción Pixar han logra­do la haza­ña de con­ti­nuar fas­ci­nan­do a gran­des y chi­cos al mis­mo tiem­po que emo­cio­nar por la gran sen­si­bi­li­dad que des­ti­lan los per­so­na­jes de esta tra­ma; por aña­di­du­ra no fal­tan los hila­ran­tes momen­tos de humor apor­ta­dos por Smarty Pants (Conan 0’Brien), el dis­po­si­ti­vo elec­tró­ni­co con voz orien­ta­do al aprendizaje.

Las voces que acom­pa­ñan a los entra­ña­bles per­so­na­jes resul­tan irre­pro­cha­bles como asi­mis­mo lo es el nivel de exce­len­cia visual; en tal sen­ti­do, el equi­po de Pixar uti­li­za la avan­za­da tec­no­lo­gía con ima­gi­na­ción y crea­ti­vi­dad artís­ti­ca al ser­vi­cio de un rela­to don­de los ado­ra­bles jugue­tes logran una inigua­la­ble dimen­sión Jhuma­na.

La músi­ca de Randy New­man cobra vida incor­po­ran­do la can­ción I Knew it I knew com­pues­ta por Tay­lor Swift que se des­ta­ca en los cré­di­tos fina­les del film.

En suma, Stan­ton como direc­tor y guio­nis­ta ha logra­do reafir­mar la exce­len­cia de esta fran­qui­cia y es por eso que sería desea­ble que la mis­ma con­ti­núe median­te una pró­xi­ma entre­ga.  Jor­ge Gutman