HA-CHAN, SHAKE YOUR BOOTY! Estados Unidos, 2026. Un film de Josef Kubota Wladyka. 122 minutos.
Una agradable comedia dramática no exenta de cierto tono fantástico es lo que se vislumbra en Ha-Chan, Shake Your Booty! donde el realizador Josef Kubola Wladyka centra su atención en el mundo de la danza de salón.
El cineasta dedica el film a su madre quien fue una mujer apasionada por el baile de salón competitivo; es así que su guión compartido con Nicholas Huynh se centra en un matrimonio que siente la misma atracción por este género.

Rinco Kikuchi
Mediante una historia desarrollada en 8 capítulos y un epílogo que transcurre en Tokio, se observa a Haru (Rinko Kikuchi) con su esposo mexicano Luis (Alejandro Edda), una pareja muy bien avenida y feliz de la vida, quienes con gran entusiasmo se aprestan a participar en uno de los concursos de baile de salón competitivo que tiene lugar en la ciudad. Lamentablemente en forma inesperada Luis fallece de un infarto en donde Haru que ha sido su fiel y devota compañera se ve forzada a tener que vivir sin él.
Nueve meses después la viuda sobrelleva el duelo manteniéndose apartada del mundo que la rodea: es así que en ocasión de cumplir los 46 años, ella no está presente en la fiesta de celebración que sus amistades habían preparado para la ocasión. En esa etapa tanto su querida hermana Yuki (Yoh Yoshida) y su caótica prima Hiromi (YOU, sobrenombre de Yukiko Ehara) la estimulan para que retorne al estudio de danza y finalmente terminan convenciéndola. Es allí que conoce al instructor de danza Fedir (Alberto Guerra), un carismático individuo que mantiene un matrimonio abierto con su esposa Mila (Keren Louis), ausente en París. Al compás de los ritmos de baile que Fedir enseña, incluyendo entre otros tango, paso doble, cha-cha y rumba, la vida de Haru adquiere una dimensión que la revive de su estado actual.
Sin olvidar a Luis creyendo en su imaginación que él la visita por las noches convertido en un cuervo gigante, las lecciones de baile que recibe de Fedir desembocan en una febril e íntima relación amorosa en la que nuevamente Haru se siente feliz. Las escenas de baile así como el vínculo íntimo se van sucediendo entre ambos hasta el momento en que la esposa de Fedir retorna y a partir de allí Haru se siente celosa complicando en parte la relación con su amante.
El film se valoriza por el contagioso ritmo febril impreso por el realizador generando un notable dinamismo a lo largo de su exposición en gran parte reforzado por su calificado elenco donde se destaca la admirable actuación de Kikuchi a través de la energía insuflada como actriz y bailarina, reflejando la gran emoción que siente bailando. No menos importante es la muy convincente interpretación brindada por Guerra que ha sido muy bien preparado para las escenas de baile.
La música de Nathan Halpern constituye un factor esencial de esta historia así como los bailes magníficamente coreografiados por Chikato Takemoto y Miri Murano. Entre la treintena de atractivos números musicales, algunos de ellos con sabor latino, se encuentran Tango, Tú me enseñaste, Nosotros, Alma con Alma, Tu Vives en mi ser, Celos y Seductivo Bolero. A su vez, igualmente encomiable es el diseño de producción de Masami Tanaka así como la esplendida fotografía lograda por Daniel Satinoff.
En suma, Kubota Wladyka ofrece una deleitable comedia de baile de salón que sin duda reúne los ingredientes necesarios para conquistar al público. Jorge Gutman