Un Apre­cia­ble Melodrama

& SONS. Gran Bre­ta­ña-Cana­dá, 2025. Un film de Pablo Tra­pe­ro. 119 minutos

En su pri­me­ra incur­sión en idio­ma inglés, el talen­to­so rea­li­za­dor argen­tino obtie­ne con & Sons un elo­cuen­te retra­to de des­unión familiar.

BILL NIGHY

Basa­do en el libro homó­ni­mo de David Gil­bert publi­ca­do en 2013, el rea­li­za­dor lo adap­tó cola­bo­ran­do en el guión la inte­li­gen­te actriz y direc­to­ra cana­dien­se Sarah Polley. En su comien­zo se obser­va a Andrew Dyer (Bill Nighy), quien fue un famo­so escri­tor y que des­de hace tiem­po ha deja­do de escri­bir; refu­gia­do en su casa cam­pes­tre. este misán­tro­po adic­to a la bebi­da, dis­ta de lle­var una vida nor­mal. Él con­vi­ve con su cui­da­do­sa ama de lla­ves (Anna Geis­le­ro­vá) y con Andy (Noah Jupe), su hijo menor; pre­ci­sa­men­te en la pri­me­ra esce­na el mucha­cho le trans­mi­te a su padre el falle­ci­mieno de su gran ami­go Char­lie y que su viu­da le pide que en su fune­ral pro­nun­cie las pala­bras de elo­gio fúne­bre; cuan­do en deplo­ra­ble esta­do lle­ga a la igle­sia, el tras­tor­na­do Andrew comien­za a pro­nun­ciar su dis­cur­so el que brus­ca­men­te inte­rrum­pe para dejar de inme­dia­to el recin­to, tras­lu­cien­do su ines­ta­bi­li­dad emocional.

Ese acon­te­ci­mien­to moti­va a que Andrew enfren­tan­do su mor­ta­li­dad por el poco tiem­po que le que­da vivir, con­vo­que a su man­sión a sus otros dos hijos, Richard (Johnny Flynn) y Jamie (Geor­ge Mac­Kay) con quie­nes no se ha vis­to des­de que hace dos déca­das los aban­do­nó como tam­bién a su sufri­da mujer Isa­bel (Imel­da Staun­ton), a cau­sa de un affai­re extra­ma­ri­tal. Con reluc­tan­cia los dos vás­ta­gos acep­tan la invi­ta­ción no obs­tan­te el gran resen­ti­mien­to que guar­dan hacia Andrew, supo­nien­do que eso se debe a que les pedi­rá per­dón tra­tan­do de recons­truir la rela­ción frac­tu­ra­da. Así des­pués de arri­bar a la man­sión y cono­cer a su her­ma­nas­tro Andy, Andrew les hace una inau­di­ta reve­la­ción a tra­vés de un secre­to guar­da­do que cam­bia por com­ple­to el sen­ti­do de lo que se pre­su­mía has­ta enton­ces acer­ca del rela­to. Con todo, que­da la intri­ga por saber si lo que Andrew ha con­fe­sa­do res­pon­de a la ver­dad dado que Richard y Jamie dudan de la sin­ce­ri­dad de su padre.

Sin entrar a reve­lar el secre­to y el desa­rro­llo pos­te­rior de la his­to­ria, lo cier­to es que Tra­pe­ro es lo sufi­cien­te­men­te cau­to para evi­tar res­pon­der el ori­gen de Andy, como a su vez refle­ja has­ta qué pun­to las vie­jas heri­das del pasa­do resul­tan difi­cul­to­sas para recom­po­ner a esta fami­lia dis­fun­cio­nal pro­duc­to de los erro­res come­ti­dos por el alcohó­li­co Andrew. A medi­da que la his­to­ria se desa­rro­lla adqui­rien­do mayor den­si­dad gene­ran­do algu­nas esce­nas de con­si­de­ra­ble emo­ción, entre ellas el momen­to en que tie­ne lugar el reen­cuen­tro entre Andrew y su ex esposa.

La remar­ca­ble actua­ción del elen­co es uno de los logros del film. Nighby, en el mejor rol de su carre­ra se sumer­ge ple­na­men­te en la piel de un indi­vi­duo prác­ti­ca­men­te aca­ba­do que de algún modo pro­cu­ra recon­ci­liar­se con su fami­lia; por su par­te la vete­ra­na Staun­ton, en otro de sus mag­ní­fi­cos roles, trans­mi­te ple­na­men­te la huma­ni­dad de una mujer que tra­ta de com­pren­der aun­que sin per­do­nar a su ex mari­do por haber qui­ta­do su hogar. No menos impor­tan­te es la auten­ti­ci­dad que Flynn, Mac­kay y Jupe brin­dan en sus res­pec­ti­vos roles como los tres hijos de esta historia.

Tra­pe­ro fil­man­do en una len­gua dife­ren­te no encuen­tra difi­cul­tad algu­na en haber logra­do una cui­da­do­sa pues­ta escé­ni­ca per­mi­tien­do que su expo­si­ción, no obs­tan­te rea­li­zar­se la mayor par­te en limi­ta­dos ambien­tes y a tra­vés de lar­gos diá­lo­gos, evi­ta de resul­tar exte­nuan­te al haber impre­so un rit­mo fluí­do que faci­li­ta la con­cen­tra­ción del espectador.

En suma, sin lle­gar a un nivel de excep­ción, como lo ha sido entre otros títu­los de su fil­mo­gra­fía su ópe­ra pri­ma Mun­do Grúa (1999) y El Clan (2015), Tra­pe­ro ha logra­do con & Sons un muy apre­cia­ble melo­dra­ma. Jor­ge Gutman