Des­con­tro­la­do Afán Materialista

GAG­NE TON CIEL / THE COST OF HEA­VEN. Cana­dá, 2025. Un film de Mathieu Denis. 116 minutos.

Un apre­cia­ble dra­ma ins­pi­ra­do en un inci­den­te cri­mi­nal acae­ci­do en 2012 es lo que enfo­ca el direc­tor cana­dien­se Mathieu Denis en Gag­ne ton ciel.

Samir Gues­ni

La his­to­ria guio­ni­za­da por el rea­li­za­dor con Ale­xan­dre Auger ambien­ta la acción en Mon­treal pre­sen­tan­do a Nacer Bel­ka­cem (Samir Gues­ni), un indi­vi­duo de media­na edad de ori­gen nora­fri­cano que a pri­me­ra vis­ta posee todo lo que uno pue­de con­ce­bir para sen­tir­se feliz; eso se cons­ta­ta al tener en Farrah (Meriem Medj­ka­ne) una abne­ga­da espo­sa, así como tres hijos ado­ra­bles que asis­ten a una pres­ti­gio­sa escue­la pri­va­da, un buen pues­to en una empre­sa cor­po­ra­ti­va, ade­más de ser res­pe­ta­do por la comu­ni­dad local.

No obs­tan­te lo que ante­ce­de, Nacer es una per­so­na insa­tis­fe­cha en la medi­da que aspi­ra a tener más de lo que posee pen­san­do que una mayor for­tu­na mone­ta­ria podrá otor­gar­le mayor pres­ti­gio. Es así que desea emu­lar a Ben Novak (Cri­xus Lapoin­te), un mul­ti­mi­llo­na­rio empre­sa­rio cuyo nie­to asis­te a la mis­ma escue­la que sus hijos.

Para lograr su pro­pó­si­to rea­li­za inver­sio­nes de alto ries­go en el mer­ca­do bur­sá­til don­de gra­dual­men­te sus finan­zas comien­zan a dete­rio­rar­se al ir per­dien­do sumas impor­tan­tes. La situa­ción rei­nan­te empeo­ra su esta­do aní­mi­co al no obte­ner de la com­pa­ñía a la que ha sido per­ma­nen­te­men­te leal una pro­mo­ción de su car­go que creía mere­cer con un mejor ingre­so mone­ta­rio; es así que com­prue­ba que su obje­ti­vo de mayor rique­za se ve obstaculizado.

Fren­te a esta situa­ción, Farrah no pue­de evi­tar la inquie­tud y gran preo­cu­pa­ción que le pro­du­ce la con­duc­ta de Nacer. Dejan­do de cos­ta­do a su fami­lia y ami­gos la deses­pe­ra­ción que le embar­ga se tra­du­ce en un com­por­ta­mien­to inmo­ral en la medi­da que su frac­tu­ra­do esta­do men­tal le impi­de dis­tin­guir lo correc­to de lo que no lo es, a tra­vés de tras­piés que van de mal a peor has­ta lle­gar a un pun­to de no retorno.

Con una cali­bra­da pues­ta escé­ni­ca imbui­da de una direc­ta narra­ti­va el rea­li­za­dor per­mi­te que el film alcan­ce un nivel de alta ten­sión. En tal sen­ti­do, Denis ha con­ta­do con la valio­sa cola­bo­ra­ción de la foto­gra­fía de Sara Misha­ra cap­tan­do en pri­me­ros pla­nos toda la emo­ción que va tra­sun­tan­do el per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co. Indu­da­ble­men­te el tra­ba­jo de Gues­mi es excep­cio­nal quien con gran con­vic­ción trans­mi­te la per­so­na­li­dad de un hom­bre de natu­ra­le­za hones­ta, aman­te espo­so y muy buen padre de fami­lia, que len­ta­men­te va trans­for­mán­do­se en un ser com­ple­ta­men­te alie­na­do cuyas accio­nes lo arras­tran a un des­cen­so infer­nal. A su lado igual­men­te con­vin­cen­te es la carac­te­ri­za­ción que Medj­ka­ne logra de su personaje.

El remar­ca­ble tra­ta­mien­to que el cineas­ta brin­da a esta his­to­ria demos­tran­do el alto pre­cio de una ambi­ción des­me­di­da por el afán mate­ria­lis­ta del dine­ro adquie­re amplia reso­nan­cia per­mi­tien­do la empa­tía y per­ma­nen­te aten­ción del espectador.
Jor­ge Gutman

Trau­má­ti­ca Experiencia

THE CHRO­NO­LOGY OF WATER. Esta­dos Uni­dos-Fran­cia-Leto­nia-Espa­ña-Gran Bre­ta­ña, 2025. Un film de Kris­ten Ste­wart. 128 minutos

La ver­sá­til actriz Kris­ten Ste­wart se ubi­ca por pri­me­ra vez detrás de la cáma­ra abor­dan­do en The Chro­no­logy of Water la vida de la auto­ra ame­ri­ca­na Lidia Yuknavitch.

Aun­que el rela­to guio­ni­za­do por Ste­wart con la cola­bo­ra­ción de Andy Min­go es de fic­ción, la adap­ta­ción ha sido rea­li­za­da jun­to con la auto­ra en base a sus memo­rias que fue­ron publi­ca­das con el títu­lo homó­ni­mo en 2011. Con­se­cuen­te­men­te median­tre 5 capí­tu­los expues­tos frag­men­ta­ria­men­te y de mane­ra no nece­sa­ria­men­te lineal se siguen las alter­na­ti­vas atra­ve­sa­das por la escritora.

Imo­gen Poots

Imo­gen Poots inter­pre­ta a Lidia (alter ego de la escri­to­ra) quien con­vi­vió duran­te su infan­cia y ado­les­cen­cia en un hogar dis­fun­cio­nal inte­gra­do por Mike (Michael Epp), un padre sádi­co y abu­sa­dor en todo sen­ti­do, su madre Dorothy (Susan­nah Flood) atra­pa­da en una con­flic­ti­va rela­ción con­yu­gal y su entra­ña­ble her­ma­na Clau­dia (Tho­ra Birch). Es así que la joven Lidia encuen­tra en el depor­te acuá­ti­co una for­ma de miti­gar en par­te su trau­ma al pro­pio tiem­po que comien­za a abu­sar del alcohol.

Cuan­do logra con­se­guir una beca en Texas con el pro­pó­si­to de cali­fi­car para par­ti­ci­par en las Olím­pi­cas de Esta­dos Uni­dos como exper­ta com­pe­ti­do­ra de nata­ción, su pro­pó­si­to se malo­gra debi­do a su adic­ción a las dro­gas y el alcohol a la vez que su beca es anu­la­da. Des­pués de ese tras­pié la joven se tras­la­da a Ore­gón don­de se ins­cri­be en la uni­ver­si­dad y es allí que demos­tran­do su afi­ción lite­ra­ria coro­na sus estu­dios con un doc­to­ra­do en lite­ra­tu­ra ingle­sa. Asi­mis­mo en dicho entorno aca­dé­mi­co reci­be el gran apo­yo del renom­bra­do escri­tor esta­dou­ni­den­se Ken Kesey (Jim Belushi) quien como pro­fe­sor de la uni­ver­si­dad la invi­ta jun­ta­men­te con un gru­po de estu­dian­tes gra­dua­dos a cola­bo­rar con él en la publi­ca­ción de una nove­la; es así que pron­ta­men­te Lidia logra con­cre­tar sus pri­me­ras publi­ca­cio­nes como escri­to­ra ade­más de su labor como docente.

Con una fil­ma­ción en 16 mm, la novel direc­to­ra expo­ne a tra­vés de la extra­or­di­na­ria inter­pre­ta­ción de Poots la odi­sea de una mujer que a pesar de su rea­li­za­ción pro­fe­sio­nal no pue­de evi­tar las angus­tias vivi­das a nivel per­so­nal. Es así que la actriz se aper­so­na de su per­so­na­je trans­mi­tien­do su viven­cia bise­xual, sufrien­do el dolor de haber per­di­do a una cria­tu­ra en el momen­to de su naci­mien­to y en gene­ral adop­tan­do una acti­tud de auto­des­truc­ción sus­ten­ta­da por su drogadicción.

Cier­ta­men­te la visión de este audaz dra­ma no resul­ta muy con­for­ta­ble obser­van­do las cru­das imá­ge­nes expues­tas de mane­ra incle­men­te y nutri­das de san­gre y vómi­tos de Lidia. Eso de nin­gu­na mane­ra des­es­ti­ma los valo­res del film aun­que algu­nas esce­nas repe­ti­ti­vas pudie­ron haber sido evi­ta­das. Que­da como resul­ta­do un buen retra­to de la pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria que feliz­men­te encon­tra­rá la paz espi­ri­tual con su pare­ja (Char­lie Carrick), col­man­do asi­mis­mo su voca­ción maternal.

En suma, esta ópe­ra pri­ma remar­ca­ble­men­te diri­gi­da demues­tra la madu­rez de Ste­wart como rea­li­za­do­ra a su vez que cons­ti­tu­ye un aus­pi­cio­so ante­ce­den­te para la con­cre­ción de sus futu­ros pro­yec­tos. Jor­ge Gutman

Inusi­ta­do Secuestro

DEAD MAN’S WIRE. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Gus Van Sant. 104 minutos

Des­pués de 7 años de ale­ja­mien­to, el cineas­ta Gus Van Sant retor­na ofre­cien­do un inten­so thri­ller basa­do en un hecho real que en su momen­to con­mo­vió a la opi­nión pública.

Dacre Mont­go­mery y Bill Skarsgard

Valién­do­se del guión de Aus­tin Colod­ney, el rela­to comien­za en la maña­na del 8 de febre­ro de 1977 cuan­do Tony Kiritsis (Bill Skars­gard), un hom­bre común de 44 años de edad por­tan­do una caja con un arma en su inte­rior, pene­tra en el edi­fi­cio Mer­chants Pla­za de India­ná­po­lis don­de se halla la empre­sa Meri­dian Mort­ga­ge Pro­perty; su pro­pó­si­to es ubi­car a su mag­na­te fun­da­dor (Al Pacino) pero al no encon­trar­se en la ciu­dad por estar de vaca­cio­nes en Flo­ri­da, es aten­di­do por su hijo Richard Hall (Dacre Mont­go­mery), pre­si­den­te de la com­pa­ñía. Al entrar en su des­pa­cho, Kiritsis des­en­fun­da su fusil quien con un dis­po­si­ti­vo espe­cial colo­ca el cañón del arma en la nuca de la víc­ti­ma a la vez que conec­ta un cable des­de el gati­llo has­ta su pro­pio cuello.

La razón de ese secues­tro se debe a que Kiritsis, un aspi­ran­te empre­sa­rio de menor con­di­ción social, se vio frus­tra­do al no poder pagar el prés­ta­mo hipo­te­ca­rio de la com­pa­ñía por manio­bras finan­cie­ras de la empre­sa que que­rían boi­co­tear un pro­yec­to eco­nó­mi­co basa­do en una pro­pie­dad que había adqui­ri­do y que aumen­tó de valor. Tomán­do­lo como rehén, Tony comu­ni­ca su acción a la poli­cía y soli­ci­ta que la com­pa­ñía públi­ca­men­te reco­noz­ca sus sucias manio­bras, le pida dis­cul­pas y le pague una impor­tan­te indem­ni­za­ción. A todo ello, el secues­tra­dor se las inge­nia para trans­por­tar a Hall has­ta su depar­ta­men­to don­de lo man­tie­ne como pri­sio­ne­ro por 63 horas.

Duran­te ese lar­go lap­so, el secues­tro adquie­re amplia noto­rie­dad don­de no sola­men­te está aler­ta­da la poli­cía, el FBI, la pro­cu­ra­du­ría fis­cal sino tam­bién perio­dis­tas tele­vi­si­vos que inclu­ye a la acti­va repor­te­ra Lin­da Page (Myha’la). Espe­cial gra­vi­ta­ción adquie­re Fred Tem­ple (Col­man Domin­go), el disc joc­key de una emi­so­ra radial quien sim­pa­ti­zan­do con la pré­di­ca de Kiritsis difun­de los men­sa­jes gra­ba­dos que le envía tele­fó­ni­ca­men­te para que el públi­co conoz­ca los moti­vos del secuestro.

Sin entrar en deta­lles ulte­rio­res sobre lo que acon­te­ce des­pués de la libe­ra­ción del secues­tra­do y la suer­te corri­da por Kiritsis, lo cier­to es que Van Sant logra des­ple­gar un dra­ma cri­mi­nal que por su remar­ca­ble ten­sión se ase­me­ja en par­te al recor­da­do thri­ller Dog Day After­noon (1975) de Sid­ney Lumet.

A la flui­da pues­ta escé­ni­ca del rea­li­za­dor que man­tie­ne per­ma­nen­te­men­te el inte­rés del espec­ta­dor, los valo­res del film se real­zan por su sóli­do repar­to. Así Skars­gard des­cue­lla como el estoi­co Tony con­ven­ci­do que lo que ha hecho es jus­to per­mi­tién­do­le reco­brar su dig­ni­dad. por su par­te, Mont­go­mery trans­mi­te en su per­so­na­je la varie­dad de emo­cio­nes sus­ci­ta­das como con­se­cuen­cia de ver peli­grar su vida como rehén. Simi­la­res elo­gios mere­ce Domin­go así como la bre­ve inter­ven­ción del cele­bra­do Pacino exte­rio­ri­zan­do la des­hu­ma­ni­za­ción de un padre no dis­pues­to a ceder a las exi­gen­cias del rap­tor de su hijo. Suma­men­te intere­san­te resul­ta el haber inclui­do en los cré­di­tos fina­les esce­nas de archi­vo enfo­can­do a los reales pro­ta­go­nis­tas del relato.

Dicho lo que pre­ce­de, he aquí un film alta­men­te entre­te­ni­do pro­ve­nien­te de uno de los direc­to­res inde­pen­dien­tes más impor­tan­tes de Esta­dos Uni­dos. Jor­ge Gutman

Talen­to­sa Novel Cineasta

NINO. Fran­cia, 2025. Un film de Pau­li­ne Loquès. 96 minutos

Siem­pre resul­ta agra­da­ble des­cu­brir a una talen­to­sa novel rea­li­za­do­ra. Es el caso de Pau­li­ne Loquès quien con Nino ofre­ce un afec­tuo­so rela­to dota­do de apre­cia­ble autenticidad.

Théo­do­re Pellerin

El guión de la direc­to­ra com­par­ti­do con Maud Ame­li­ne cen­tra su aten­ción en un joven pró­xi­mo a cum­plir 29 años que ines­pe­ra­da­men­te se enfren­ta a un hecho per­tur­ba­dor. El es Nino (Théo­do­re Pelle­rin), un pari­sino quien en la maña­na de un vier­nes en el hos­pi­tal al que asis­te para obte­ner unos estu­dios que le fue­ron rea­li­za­dos reci­be la des­agra­da­ble noti­cia que pade­ce un cán­cer de gar­gan­ta pro­vo­ca­do por el virus del papi­lo­ma; cre­yen­do al prin­ci­pio que el diag­nós­ti­co es erró­neo, tras su con­fir­ma­ción Nino debe comen­zar el siguien­te lunes un tra­ta­mien­to de qui­mio­te­ra­pia y radia­ción cuyo efec­to secun­da­rio es el de anu­lar la pro­duc­ti­vi­dad de su semen; para evi­tar este incon­ve­nien­te a fin de que en el futu­ro le pue­da ser nece­sa­rio, se le acon­se­ja acu­mu­lar una can­ti­dad sufi­cien­te de su esper­ma y entre­gar­lo al hos­pi­tal para su con­ge­la­ción, antes de comen­zar su tratamiento.

Con remi­nis­cen­cias del nota­ble film Cleo de 5 a 7 (1962) de Agnes Var­da en don­de la pro­ta­go­nis­ta con gran incer­ti­dum­bre aguar­da un resul­ta­do que podría cam­biar su vida, Loquès minu­cio­sa­men­te rela­ta la tra­yec­to­ria de Nino deam­bu­lan­do por París duran­te ese fin de sema­na, don­de cier­ta­men­te con­fun­di­do no lle­ga a ser capaz de com­par­tir la noti­cia con fami­lia­res y ami­gos. Un encuen­tro tie­ne lugar con su entra­ña­ble madre viu­da (Jean­ne Bali­bar) quien con­ver­san­do con ella acer­ca de su infan­cia quie­re impo­ner­se más de su falle­ci­do padre. Encuen­tros adi­cio­na­les inclu­yen a una anti­gua novia (Cami­lle Ruther­ford), una com­pa­ñe­ra de uni­ver­si­dad (Salo­mé Dewaels), las amis­ta­des que se hallan en la fies­ta de cum­plea­ños sor­pre­sa que le orga­ni­zó su gran ami­go Sofian (William Lebghail), quien es el úni­co que cono­ce su situa­ción, así como la rela­ción cir­cuns­tan­cial esta­ble­ci­da con un hom­bre (Mathieu Ama­ric) que se halla en un refu­gio para gen­te sin hogar.

En el mar­co de una fil­ma­ción flui­da, la rea­li­za­do­ra con­tó con la valio­sa inter­pre­ta­ción de Théo­do­re Pelle­rín lide­ran­do el elen­co. El nota­ble actor cana­dien­se que ya ha dado mues­tras de ser uno de los más des­ta­ca­dos de su gene­ra­ción, magis­tral­men­te regis­tra las diver­sas emo­cio­nes que va expe­ri­men­tan­do su per­so­na­je cap­tan­do la reali­dad que le rodea y tra­tan­do de asu­mir final­men­te una acti­tud posi­ti­va, en la vís­pe­ra de un tra­ta­mien­to que posi­ble­men­te le per­mi­ti­rá sal­var su vida.

En con­clu­sión, la cineas­ta ha logra­do una pelí­cu­la huma­nis­ta y hon­da­men­te sen­si­ble per­mi­tien­do que el espec­ta­dor empa­ti­ce con el deve­nir del per­so­na­je protagónico.
Jor­ge Gutman

El Míti­co Explorador

MAGE­LLAN. Por­tu­gal-Espa­ña-Fran­cia-Fili­pi­nas-Tai­wán, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Lav Díaz. 163 minutos

En un épi­co a la vez que hip­nó­ti­co film el mul­ti­pre­mia­do rea­li­za­dor fili­pino Lav Diaz enfo­ca en Mage­llan, al legen­da­rio expe­di­cio­na­rio por­tu­gués Fer­nan­do de Magallanes.

Sin ser una bio­gra­fía del míti­co explo­ra­dor, el pro­pó­si­to es el de ilus­trar su par­ti­ci­pa­ción en el estruen­do­so efec­to de la colo­ni­za­ción con espe­cial refe­ren­cia a Fili­pi­nas. En su comien­zo que tie­ne lugar en 1511 se obser­va en una aldea de Malac­ca (Fili­pi­nas) a una nati­va mujer des­pro­vis­ta de ropas que corre des­afo­ra­da­men­te a los gri­tos al pre­sen­ciar la lle­ga­da de hom­bres blan­cos. Inme­dia­ta­men­te se com­prue­ba que se ha regis­tra­do una cruel masa­cre con cadá­ve­res espar­ci­dos de la pobla­ción local.

Gael Gar­cía Bernal

De inme­dia­to el guión del rea­li­za­dor tras­la­da la acción a Lis­boa don­de Maga­lla­nes (Gael Gar­cía Ber­nal) tra­ba­jan­do a las órde­nes del gene­ral Alfon­so de Albur­que­que (Roger Koza), no está muy satis­fe­cho dado que el rey Manuel I de Por­tu­gal está en des­acuer­do con la expe­di­ción que inten­ta­ba rea­li­zar. En con­se­cuen­cia se diri­ge a Sevi­lla don­de en 1518 el sobe­rano Car­los I le per­mi­te con­cre­tar su pro­pó­si­to de explo­ra­dor marí­ti­mo tenien­do como meta lle­gar a las Islas Molu­cas (Indo­ne­sia). Así Maga­lla­nes efec­túa la pri­me­ra cir­cun­va­la­ción de la tie­rra median­te un via­je des­de el Océano Atlán­ti­co has­ta el Océano Pacífico.

En la lar­ga tra­ve­sía de alta­mar Maga­lla­nes coman­dan­do la tri­pu­la­ción enfren­ta diver­sos obs­tácu­los moti­va­dos por con­flic­tos emer­gen­tes de los expe­di­cio­na­rios que van suble­ván­do­se lle­gan­do al lími­te de expo­ner la fal­ta de cor­du­ra mental.

La expe­di­ción fina­li­za en 1521 con el arri­bo a Fili­pi­nas, don­de Maga­lla­nes per­si­gue indoc­tri­nar la fe cris­tia­na a los nati­vos, eli­mi­nan­do cual­quier reli­gión con excep­ción de la cató­li­ca. En ese inten­to y con el cla­ro pro­pó­si­to de colo­ni­zar la región, que­da mani­fes­ta­da la atro­ci­dad come­ti­da a la pobla­ción autóctona.

Sin cues­tio­nar la rigu­ro­si­dad his­tó­ri­ca de lo expues­to, lo tras­cen­den­te es que Díaz logra un film des­lum­bran­te que resul­ta a todas luces fas­ci­nan­te. Como una suer­te de hom­bre orques­ta, el rea­li­za­dor ade­más de guio­nis­ta ha teni­do a su car­go el exce­len­te dise­ño de pro­duc­ción como asi­mis­mo la foto­gra­fía que con la cola­bo­ra­ción de Artur Tort cap­ta pri­me­ros pla­nos de nota­ble dimen­sión del entorno en que trans­cu­rre esta his­to­ria. Igual­men­te es loa­ble cómo Díaz ha evi­ta­do refle­jar las bata­llas de exter­mi­na­ción huma­na resal­tan­do úni­ca­men­te sus consecuencias.

El rea­li­za­dor reu­nió un homo­gé­neo elen­co lide­ra­do por Gar­cía Ber­nal quien ofre­ce una estu­pen­da carac­te­ri­za­ción del pro­ta­go­nis­ta des­de sus comien­zos como un joven idea­lis­ta has­ta lle­gar a con­ver­tir­se en un des­agra­da­ble tirano; ade­más de Koza, igual­men­te se des­ta­ca Ánge­la Aze­ve­do ani­man­do a Bea­triz, la espo­sa de Maga­lla­nes; aun­que ese víncu­lo sen­ti­men­tal no cons­ti­tu­ya el moti­vo rele­van­te del film per­mi­te en par­te huma­ni­zar la per­so­na­li­dad del explorador.

En esen­cia, con su espe­cial esti­lo fíl­mi­co Díaz nue­va­men­te rati­fi­ca su con­di­ción de cineas­ta de relie­ve inter­na­cio­nal enca­ran­do este ambi­cio­so pro­yec­to que sin ape­lar a un espec­tácu­lo sen­sa­cio­na­lis­ta demues­tra la des­car­na­da vio­len­cia apa­re­ja­da por la colo­ni­za­ción espa­ño­la. Jor­ge Gutman