Absur­da Come­dia de Cien­cia Ficción

MIC­KEY 17. Esta­dos Uni­dos-Corea del Sur, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por: Bong Joon Ho. 137 minutos

El rea­li­za­dor sur­co­reano Bong Joon Ho es inter­na­cio­nal­men­te cono­ci­do dado que Pará­si­te, su ante­úl­ti­mo opus, fue la pri­me­ra pelí­cu­la en la his­to­ria del Oscar en haber sido pre­mia­da en 2020 como mejor film inter­na­cio­nal y a su vez como el mejor del año. Es así que creó gran expec­ta­ti­va Mic­key 17, su recien­te trabajo.

Robert Pat­tin­son

El cineas­ta que se basó en la nove­la MIc­key 7 de Edward Ash­ton publi­ca­da en 2020, ubi­ca su rela­to de cien­cia fic­ción en 2054. En el mis­mo se sigue las alter­na­ti­vas de Mic­key Bar­nes (Robert Pat­tin­son), un indi­vi­duo poco inge­nio­so quien debi­do a una mala inver­sión rea­li­za­da por con­se­jo de su ami­go Timo (Ste­ven Yeun), se encuen­tra seria­men­te endeu­da­do. Para esca­par de su situa­ción se ano­ta como par­ti­ci­pan­te en un pro­yec­to espa­cial que lo con­du­ce a una misión de colo­ni­za­ción en el hela­do pla­ne­ta Nilfheim. Lo dis­tin­ti­vo es que él se ha ins­crip­to como des­car­ta­ble y es así que al ser des­ti­na­do a rea­li­zar peli­gro­sas misio­nes mue­re repe­ti­das veces para ser inme­dia­ta­men­te reci­cla­do don­de con­ser­va el mis­mo cuer­po y retie­ne intac­ta su memo­ria. Des­pués de cua­tro años y en su répli­ca núme­ro 17, este anti­hé­roe está suje­to a obe­de­cer al plu­tó­cra­ta dic­ta­dor Ken­neth Marshall (Mark Ruf­fa­lo) que gobier­na la colo­nia con mano fir­me jun­to a su dia­bó­li­ca espo­sa Ylfa (Toni Collet­te); así es uti­li­za­do como cone­ji­llo de indias para la ela­bo­ra­ción de una vacu­na con­tra un virus infec­cio­so como asi­mis­mo al igual que sus otros mora­do­res está obli­ga­dos a exter­mi­nar a los marió­po­dos que habi­tan el lugar. El pobre Mic­key encuen­tra solaz en la rela­ción sen­ti­men­tal con Nasha (Nao­mi Ackie), la agen­te de segu­ri­dad del pla­ne­ta, así como con su cole­ga Kai (Ana­ma­ria Var­to­lo­mei). La his­to­ria se com­pli­ca cuan­do cre­yen­do erró­nea­men­te que Mic­key 17 está muer­to, arri­ba el avis­pa­do Mic­key 18 (igual­men­te inter­pre­ta­do por Pat­tin­son). De aquí en más es pre­fe­ri­ble abs­te­ner­se en deta­llar lo que prosigue.

El cineas­ta Bong Joon Ho resal­ta este film ape­lan­do al esplen­dor visual, cier­ta­men­te pon­de­ra­ble. Pero la for­ma en que rela­ta su con­te­ni­do es cues­tio­na­ble: es así que se asis­te a una his­to­ria entre­ve­ra­da y con­fu­sa que adquie­re un carác­ter caó­ti­co a medi­da que pro­gre­sa; asi­mis­mo, para nutrir­la de un humor cier­ta­men­te dis­cu­ti­ble, el rea­li­za­dor sin mucha suti­le­za ilus­tra cier­tas esce­nas ase­me­ja­das a un espec­tácu­lo cir­cen­se. Aun­que se pue­de infe­rir que la inten­ción del direc­tor es efec­tuar una vela­da crí­ti­ca al sis­te­ma capi­ta­lis­ta y a la corrup­ción del poder por par­te de gober­nan­tes auto­ri­ta­rios, la expo­si­ción de esta sáti­ra polí­ti­ca dis­ta de convencer.

Las obje­cio­nes men­cio­na­das no des­me­re­cen a su elen­co en el que Pat­tin­son ofre­ce una con­vin­cen­te carac­te­ri­za­ción del atri­bu­la­do pro­ta­go­nis­ta del rela­to; igual­men­te des­ta­ca­ble es la com­po­si­ción logra­da por Ruf­fa­lo de su per­so­na­je, trans­mi­tien­do la per­so­na­li­dad del egó­la­tra, mesiá­ni­co y fas­cis­ta diri­gen­te del pla­ne­ta cuyo accio­nar lamen­ta­ble­men­te se ase­me­ja al de varios polí­ti­cos que a la hora actual impe­ran en este planeta.

En suma, aun­que de apre­cia­bles valo­res for­ma­les, ésta absur­da come­dia de Bong Joon Ho no enri­que­ce su fil­mo­gra­fía. Jor­ge Gutman

Pro­cu­ran­do Justicia

LES FAN­TŌ­MES / GHOST TRAIL. Fran­cia, 2024. Un fim de Jonathan Millet.

Basado.en acon­te­ci­mien­tos reales, el novel direc­tor Jonathan Millet enca­ra en Les Fan­tô­mes un fic­cio­nal rela­to de espio­na­je que tuvo su estreno mun­dial en la Sema­na de la Crí­ti­ca del Fes­ti­val de Can­nes 2024.

Adam Bes­sa

No es noti­cia algu­na lo que Siria des­de 2011 ha expe­ri­men­ta­do por el atroz y san­grien­to régi­men de Bashar al-Assad, quien fue derro­ca­do en diciem­bre de 2024 y exi­lia­do en Mos­cú. Entre los muchos que han sido ator­men­ta­dos y suje­tos a inad­mi­si­bles tra­tos se encuen­tra Hamid (Adam Bes­sa) quien en 2015 es libe­ra­do y deja­do en el desier­to sirio jun­to con otros pri­sio­ne­ros que estu­vie­ron encar­ce­la­dos en la sinies­tra cár­cel de Sednaya.

De inme­dia­to el guión del rea­li­za­dor com­par­ti­do con Flo­ren­ce Rochal tras­la­da la acción a Estras­bur­go don­de se obser­va a Hamid (Adam Bes­sa), un joven ex pro­fe­sor de lite­ra­tu­ra, que habien­do per­di­do en Siria a su espo­sa e hiji­ta tra­ta de ubi­car a Har­faz (Taw­feek Barhom); este cri­mi­nal fue su tor­tu­ra­dor que lo dejó con varias cica­tri­ces en su espal­da. Lo curio­so es que Hamid nun­ca lle­gó a ver su ros­tro por­que duran­te los cas­ti­gos infli­gi­dos a su cuer­po él tenía ven­da­do sus ojos; sin embar­go recuer­da su incon­fun­di­ble voz y el sin­gu­lar olor de su cuerpo.

A su debi­do tiem­po, en un sigi­lo­so encuen­tro de Hamid con Nina (Julia Franz Riche­ter), se lle­ga a saber que ambos per­te­ne­cen a una célu­la de refu­gia­dos sirios cuyos sufri­mien­tos son per­ci­bi­dos a tra­vés de gra­ba­cio­nes efec­tua­das y cuyo pro­pó­si­to es per­se­guir a los crue­les dés­po­tas de al-Assad que se encuen­tran en Euro­pa. Con todo, los miem­bros de la orga­ni­za­ción que se comu­ni­can entre ellos en línea median­te un sis­te­ma de video jue­gos, no apa­re­cen en esce­na pues­to que el direc­tor enfo­ca prin­ci­pal­men­te a Hamid quien está obse­sio­na­do en dar con Har­faz; todo pare­ce indi­car que se tra­ta de “Has­san” asu­mien­do la per­so­na­li­dad de un estu­dian­te uni­ver­si­ta­rio. Es así que con inusi­ta­da ten­sión, el rela­to adquie­re el carác­ter de un espía en bús­que­da de su pre­sa y una esce­na que real­men­te gra­vi­ta es cuan­do ambos se hallan uno fren­te al otro duran­te una comi­da en un restaurante.

Sub­ya­cen­te al tema cen­tral se apre­cia las afec­tuo­sas con­ver­sa­cio­nes que median­te whatsapp Hamid regu­lar­men­te man­tie­ne con su madre (Sha­fi­qa El Till) quien se encuen­tra en un cam­po de refu­gia­dos de Bei­rut, cre­yen­do que él se halla en Ber­lín e igno­ran­do el pro­pó­si­to que per­si­gue en Estras­bur­go. Asi­mis­mo algu­nos momen­tos de solaz Hamid lo logra en la cáli­da rela­ción man­te­ni­da con Yara (Hala Rajab), una joven siria expa­tria­da vivien­do des­de hace tiem­po en Francia.

El pau­sa­do rit­mo del film de mane­ra algu­na ami­no­ra su inte­rés en la medi­da que Millet con­si­gue que el sus­pen­so se man­ten­ga a lo lar­go del metra­je entre la víc­ti­ma y quien fue­ra su ver­du­go, sin saber cómo habrá de concluir.

En el elen­co sobre­sa­le la inter­pre­ta­ción de Bes­sa, que ya impre­sio­nó gra­ta­men­te en Can­nes reci­bien­do en 2022 el pre­mio al mejor actor por su actua­ción en Har­ka, aquí reafir­ma su talen­to acto­ral en la remar­ca­ble carac­te­ri­za­ción de Hamid en pro­cu­ra de justicia.

Esta emo­ti­va ópe­ra pri­ma no está exen­ta de con­no­ta­ción éti­ca; en la medi­da que los cri­mi­na­les de la gue­rra siria no son cas­ti­ga­dos e impu­ne­men­te que­dan deam­bu­lan­do libre­men­te; es así que el film per­mi­te elu­cu­brar si es posi­ble, como en el caso de Hamid, el logro de jus­ti­cia sin recu­rrir a la ven­gan­za impreg­na­da de vio­len­cia. Esta refle­xión agre­ga un ele­men­to adi­cio­nal de inte­rés a este fas­ci­nan­te dra­ma. Jor­ge Gutman

Dolo­ro­so Testimonio

NO OTHER LAND. Norue­ga-Terri­to­rios Pales­ti­nos, 2024. Un film de: Basel Adra, Yuval Abraham Ham­dan Ballal y Rachel Szor. 96 minutos

Si bien la tra­ge­dia del 7 de octu­bre de 2023 con el asal­to de Hamas a Israel ha con­mo­vi­do al mun­do, el docu­men­tal No Other Land, rea­li­za­do entre 2019 y 2023 es una ilus­tra­ción de otro estre­me­ce­dor dra­ma de la comu­ni­dad de Masa­fer Yat­ta, un pue­blo ubi­ca­do al sur de Cisjordania.

Aun­que han par­ti­ci­pa­do cua­tro direc­to­res, la viven­cia de lo que acon­te­ce en el docu­men­tal fun­da­men­tal­men­te resi­de en la tarea enca­ra­da por el joven acti­vis­ta pales­tino Basel Adra jun­to a la impor­tan­te cola­bo­ra­ción del perio­dis­ta israe­lí Yuval Abraham.

Basel Adra y Yuval Abraham

Median­te la voz en off, Adra va rela­tan­do las vici­si­tu­des acae­ci­das por sus ances­tros que vivie­ron en la región des­de 1900, como a su vez su expe­rien­cia a par­tir de su niñez la cual vie­ne a su memo­ria median­te pelí­cu­las case­ras de su fami­lia; así resur­gen los recuer­dos de su infan­cia, cuan­do su padre, igual­men­te acti­vis­ta, había sido arres­ta­do en una protesta.

Debi­do al ava­sa­lla­mien­to per­pe­tra­do por la arma­da israe­lí en las aldeas de Masa­fer Yat­ta Adra con el apo­yo de Abraham, va fil­man­do las des­truc­cio­nes que la arma­da israe­lí ha ido rea­li­zan­do en las aldeas de Masa­fer Yat­ta. Lamen­ta­ble­men­te ese hecho ha sido rati­fi­ca­do en el pro­nun­cia­mien­to de la Cor­te Supre­ma en 2022 por el cual dicha región será uti­li­za­da para entre­na­mien­to del ejér­ci­to. En con­se­cuen­cia esa medi­da impli­có la dra­má­ti­ca expul­sión de los aldea­nos pales­ti­nos de sus hoga­res obli­gán­do­les a refu­giar­se en cue­vas para no vivir en la intem­pe­rie; no menos des­hu­ma­ni­za­dor resul­ta la demo­li­ción de la escue­la local don­de los esco­la­res sal­tan por las ven­ta­nas a fin de res­guar­dar­se. La situa­ción se inten­si­fi­ca cuan­do los aldea­nos tra­tan de recons­truir sus casas y los ins­tru­men­tos uti­li­za­dos para tal pro­pó­si­to son con­fis­ca­dos por los sol­da­dos. A todo ello, el docu­men­tal regis­tra cómo el aldeano Harun Abu Aram es balea­do por la fuer­za mili­tar que­dan­do su cuer­po paralizado.

El docu­men­tal ade­más de uti­li­zar impor­tan­te mate­rial de archi­vo adquie­re vita­li­dad por el dina­mis­mo en el que fue fil­ma­do, logran­do que el remar­ca­ble rela­to audio­vi­sual tes­ti­mo­nie las evic­cio­nes y demo­li­cio­nes rea­li­za­das. Ade­más de refle­jar a los com­ba­ti­vos aldea­nos resis­tien­do la masi­va expul­sión de la comu­ni­dad, es elo­cuen­te el inter­cam­bio exis­ten­te entre Adra y Abraham quie­nes han for­ja­do un lazo de entra­ña­ble amis­tad. En una secuen­cia no exen­ta de melan­co­lía el israe­lí le mani­fies­ta a Adra su deseo de que en el futu­ro lo visi­te en Israel ya que por el momen­to no es posi­ble de hacer­lo debi­do a que no le está per­mi­ti­do salir de Cisjordania.

Hacia el final del docu­men­tal, ambos acti­vis­tas apre­cian que nada ha cam­bia­do has­ta ese enton­ces aun­que de todos modos, como seres vivien­tes alber­gan la espe­ran­za de que esas expul­sio­nes lle­guen a su fin por­que, como lo enun­cia su títu­lo, no hay otro lugar don­de seguir viviendo.

Este con­mo­ve­dor film logra­do con el esfuer­zo coope­ra­ti­vo de pales­ti­nos e israe­líes y que recien­te­men­te ha sido galar­do­na­do con el Oscar al mejor docu­men­tal de 2024, per­mi­te que el espec­ta­dor cobre con­cien­cia y empa­ti­ce con la dolo­ro­sa situa­ción atra­ve­sa­da por los expul­sa­dos de Masa­fer Yat­ta. Final­men­te, aun­que el docu­men­tal no lo tra­te, que­da la incóg­ni­ta por saber cuál ha sido el des­tino final de quie­nes pudie­ron huir de la región bus­can­do refu­gio en otros luga­res del mun­do. Jor­ge Gutman

Com­ple­jo Psicodrama

SEVEN VEILS. Cana­dá, 2023. Un film escri­to y diri­gi­do por Atom Ego­yan. 106 minutos

Ade­más de afa­ma­do cineas­ta cana­dien­se Atom Ego­yan es asi­mis­mo un pres­ti­gio­so direc­tor escé­ni­co del arte líri­co; es así que su afi­ción por la ópe­ra Salo­mé lo ha moti­va­do a mon­tar­la por pri­me­ra vez en 1996. Tenien­do en con­si­de­ra­ción que la últi­ma vez que tuvo la opor­tu­ni­dad de repre­sen­tar­la en la Cana­dian Ope­ra Com­pany (COC) fue en 1923, Ego­yan deci­dió pasar revis­ta a esta crea­ción líri­ca, en Seven Veils median­te un rela­to de ficción.

Aman­da Seyfried

El guión del rea­li­za­dor pre­sen­ta a Jea­ni­ne (Aman­da Sey­fried), quien como novel direc­to­ra de ópe­ra tie­ne el pro­pó­si­to de ofre­cer una nue­va pro­duc­ción del fas­ci­nan­te dra­ma de Richard Strauss. Enfren­tan­do el desa­fío que se impu­so, en par­te como tri­bu­to al falle­ci­do Char­les, quien fue su men­tor artís­ti­co ade­más de haber man­te­ni­do una rela­ción per­so­nal, se vuel­ca inten­sa­men­te a los ensa­yos. A medi­da que los mis­mos se van suce­dien­do Jea­ni­ne expe­ri­men­ta serios pro­ble­mas emo­cio­na­les por­que lo que acon­te­ce en la ópe­ra cons­ti­tu­ye un espe­jo de lo que afron­ta en su vida al ir revi­vien­do per­tur­ba­do­res trau­mas expe­ri­men­ta­dos en su infancia.

Resul­ta muy intere­san­te com­pro­bar que Ego­yan ha uti­li­za­do a ver­da­de­ros can­tan­tes líri­cos que han repre­sen­ta­do la ópe­ra en la COC como es el caso de la soprano Ambur Bra­did que aquí carac­te­ri­za a Ambur encar­nan­do a Salo­mé, como igual­men­te es el caso del barí­tono ale­mán Michael Kup­fer-Radecky quien como Johann ani­ma al des­afor­tu­na­do John Bau­tis­ta; es así que ambos can­tan­tes otor­gan ple­na auten­ti­ci­dad al rol que inter­pre­tan en la ficción.

Como adi­ción al tema cen­tral, el guión intro­du­ce varias sub­tra­mas que tie­nen lugar fue­ra de esce­na. Así tene­mos el caso de Clea (Rebec­ca Lid­diard), la encar­ga­da de la uti­le­ría, que hace lo posi­ble para que su pare­ja Rachel (Vines­sa Antoi­ne) ‑quien es la suplen­te de Ambur, no se sien­ta des­es­ti­mu­la­da; a la vez Clea tra­ta de eva­dir los avan­ces amo­ro­sos de Johann. Por su par­te Jea­ni­ne, que se halla sepa­ra­da de su mari­do adúl­te­ro (Mark O’Brien), man­tie­ne un acer­ca­mien­to con Luke (Dou­glas Smith) que es el can­tan­te suplen­te para el rol de John Bautista.

Aun­que bien inten­cio­na­do, Ego­yan inter­ca­la his­to­rias com­ple­men­ta­rias que ade­más de que­dar irre­suel­tas no están bien adhe­ri­das. Con todo, a la obser­va­ción for­mu­la­da de su des­igual guión, el rea­li­za­dor demues­tra su peri­cia en una satis­fac­to­ria pues­ta escé­ni­ca y en haber reu­ni­do un sóli­do elen­co enca­be­za­do por la dúc­til Aman­da Sey­fried en el rol pro­ta­gó­ni­co. La artis­ta que tuvo la opor­tu­ni­dad de cola­bo­rar con Ego­yan en Cloe (2009), aquí rati­fi­ca su duc­ti­li­dad artís­ti­ca trans­mi­tien­do con gran enver­ga­du­ra la vas­ta gama de emo­cio­nes que embar­gan a su per­so­na­je resu­ci­tan­do su tor­men­to­so pasa­do. Asi­mis­mo mere­ce des­ta­car­se la remar­ca­ble músi­ca de Mychael Dan­na y el satis­fac­to­rio dise­ño de pro­duc­ción de Phi­llip Barker.

Aun­que sin estar com­ple­ta­men­te logra­do, este psi­co­ló­gi­co dra­ma con­ci­ta atrac­ción y sin duda satis­fa­rá al públi­co aman­te del géne­ro líri­co. Jor­ge Gutman

Un Perro Enjuiciado

LE PRO­CÈS DU CHIEN. Fran­cia-Sui­za, 2024. Un film de: Lae­ti­tia Dosch. 80 minutos

Un caso legal en el que se refle­ja la rela­ción que los huma­nos man­tie­nen con los ani­ma­les es lo que la actriz Lae­ti­tia Dosch como novel direc­to­ra enca­ra en Le pro­cès du chien en el que asi­mis­mo asu­me el rol pro­ta­gó­ni­co. El film está basa­do en un acon­te­ci­mien­to real en el que una per­so­na de Fran­cia fue lle­va­da a jui­cio por los ata­ques que su perro infi­rió a terceros.

Lae­ti­tia Dosch

En este rela­to de fic­ción guio­ni­za­do por Dosch y Anne-Sophie Bailly se sale al encuen­tro de Avril Luc­cia­ni (Dosch) una abo­ga­da sui­za que si bien es una efi­cien­te pro­fe­sio­nal no obs­tan­te ha vis­to per­der varios jui­cios al defen­der cau­sas difí­ci­les de ganar. Eso no obs­ta para que acep­te tomar a su car­go la defen­sa de Cos­mos (Kodi), un perro agre­si­vo que per­te­ne­ce a Dariuch Michovs­ki (Fra­nçois Damiens), un indi­vi­duo mar­gi­nal que quie­re entra­ña­ble­men­te a su mas­co­ta por­que para él su com­pa­ñía cons­ti­tu­ye una posi­ti­va terapia.

Este caso cons­ti­tu­ye un gran desa­fío para Avril por cuan­to Cos­mos hirió seria­men­te la cara de Lore­ne (Ana­be­la Morei­ra), una mujer por­tu­gue­sa emplea­da de lim­pie­za, ade­más de haber mor­di­do a otras dos muje­res. Aquí no sola­men­te pen­de la vida del canino sino que ade­más Dariuch es con­si­de­ra­do res­pon­sa­ble por su tenen­cia y por lo tan­to no exen­to de culpa.

La pre­mi­sa plan­tea­da es de sumo inte­rés en don­de Avril con­si­de­ra que el perro no debe ser con­si­de­ra­do como un obje­to inani­ma­do tal como lo es en Sui­za sino que por el con­tra­rio es un ente autó­no­mo y como tal debe ser juz­ga­do al igual que un ser humano. Por la par­te con­tra­ria, la seve­ra abo­ga­da de Lore­na (Anne Dor­val) mos­tran­do al juez y al públi­co asis­ten­te el ros­to cica­tri­za­do de la víc­ti­ma, ale­ga que el ani­mal es un peli­gro públi­co y por lo tan­to debe ser sacrificado.

A medi­da que trans­cu­rren las sesio­nes del jui­cio don­de siem­pre está pre­sen­te Cos­mos, comien­zan a sur­gir obser­va­cio­nes, como las rela­ti­vas al géne­ro don­de las víc­ti­mas ata­ca­das por los perros supues­ta­men­te son siem­pre muje­res. Al pro­pio tiem­po dado que Cos­mos es el pri­mer ani­mal en ser juz­ga­do por un deli­to come­ti­do, el caso adquie­re públi­ca noto­rie­dad, lo que moti­va a que Avril que­de extenuada.

Aun­que Dosch demues­tra su capa­ci­dad de rea­li­za­do­ra, su ópe­ra pri­ma que tran­si­ta entre la come­dia rea­lis­ta y la sáti­ra no logra cubrir las expec­ta­ti­vas des­per­ta­das en su plan­teo ini­cial. Eso es debi­do fun­da­men­tal­men­te al guión que no lle­ga a pro­fun­di­zar sufi­cien­te­men­te en el prin­ci­pal per­so­na­je y ade­más por­que se dis­per­sa en cier­tas situa­cio­nes absur­das y algu­nas secuen­cias inne­ce­sa­rias, como la extra­ña rela­ción que Avril man­tie­ne con Joa­chim (Tom Fis­zel­son), su vecino de 12 años.

Sin dejar una impre­sión reso­nan­te, este film cuen­ta con un buen elen­co en el que espe­cial­men­te gra­vi­ta la pre­sen­cia de Dosch quien como la letra­da idea­lis­ta exal­tan­do la dimen­sión huma­na que debe exis­tir con el canino, tra­ta de evi­tar una sen­ten­cia nega­ti­va que le impi­da seguir con vida. Men­ción espe­cial mere­ce Kodi, quien ani­man­do al perro juz­ga­do ofre­ce una admi­ra­ble actua­ción, que mucho recuer­da a Uggie, el sabue­so que con­quis­tó el cari­ño del públi­co en L’Artiste (2011). Jor­ge Gutman