Comen­ta­rio de Fil­mes de Fantasia

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí la eva­lua­ción de 4 pelí­cu­las pre­sen­ta­das en el Fes­ti­val Fan­ta­sia

La Cit­tà Proibi­ta (Ita­lia)

En un rela­to en el que pre­do­mi­nan varios géne­ros muy bien cohe­sio­na­dos, el direc­tor ita­liano Gabrie­le Mai­net­ti ofre­ce una de las mejo­res pelí­cu­las del festival.

La tra­ma comien­za en una zona rural de Chi­na duran­te el perío­do en que el país adop­tó la polí­ti­ca de que un matri­mo­nio no podía tener más que un solo hijo. En ese con­tex­to un padre ense­ña a sus dos hiji­tas Yun, la mayor y Mei, la menor, el arte del kung-fu para que en el futu­ro pue­dan defen­der­se en la vida; cuan­do ines­pe­ra­da­men­te irrum­pe la poli­cía Mei es ocul­ta­da de inme­dia­to por su pro­ge­ni­tor para demos­trar que Yun es su úni­ca hija.

De inme­dia­to la acción se tras­la­da unos quin­ce años des­pués en don­de en el mul­ti­ét­ni­co sec­tor de Roma lle­ga la adul­ta Mei (Yaxi Liu) quien no habien­do teni­do noti­cias de Yun des­de que se tras­la­dó a Ita­lia, su pro­pó­si­to es el de reen­con­trar­la. Para ello se diri­ge al res­tau­ran­te de Alfre­do (Luca Zin­ga­ret­ti) con quien ella había man­te­ni­do rela­cio­nes; al no ubi­car­lo se encuen­tra con su hijo Mar­ce­llo (Enri­co Bore­llo) para que le haga cono­cer su para­de­ro, aun­que él tam­bién igno­ra dón­de está su padre como tam­po­co lo sabe su madre Lore­lla (Sabri­na Feri­lli), así como Anni­ba­le (Mar­co Gia­lli­ni), el malean­te ami­go del des­apa­re­ci­do Alfredo.

De allí en más y a pesar de que Mei des­co­no­ce por com­ple­to la len­gua de Dan­te, median­te remar­ca­bles esce­nas de lucha, de mane­ra drás­ti­ca­men­te desa­fian­te se las verá enfren­tan­do a un tal Wang (Chun­yu Shanshan), que es un explo­ta­dor de inmi­gran­tes y pros­ti­tu­tas, como así tam­bién a quie­nes se le van inter­po­nien­do en el camino. Cuan­do Mei des­cu­bre lo que acon­te­ció con Yun, su sed de ven­gan­za es imparable.

Si bien las secuen­cias de artes mar­cia­les que están bri­llan­te­men­te coreo­gra­fia­das ocu­pan con­si­de­ra­ble par­te del metra­je, las mis­mas están bien inter­ca­la­das en el mar­co de una tier­na his­to­ria román­ti­ca que invo­lu­cra a Mei y Marcello.

La exce­len­cia del film se mani­fies­ta en varios aspec­tos. En pri­mer lugar, es admi­ra­ble el desem­pe­ño de Liu tan­to como actriz trans­mi­tien­do el pro­fun­do sen­ti­mien­to de her­man­dad que la ani­ma, como así tam­bién por su mag­ní­fi­co domi­nio de las artes mar­cia­les. Asi­mis­mo, el guión del rea­li­za­dor escri­to con Ste­fano Bises y Davi­de Serino acer­ta­da­men­te refle­ja las dos cul­tu­ras pre­va­le­cien­tes en el barrio chino de la ciu­dad eter­na que están muy bien cap­ta­das por la foto­gra­fía de Pao­lo Carnera.

Con la diná­mi­ca direc­ción de Mai­net­ti, este melo­dra­ma fami­liar nutri­do de espec­ta­cu­la­res luchas logra que la audien­cia asis­ta a un entre­te­ni­mien­to de nota­ble calidad.

Maya don­ne moi un titre (Fran­cia)

Aquí bien pue­de apli­car­se el refrán de Bal­ta­zar Gra­cián de que “lo bueno si bre­ve, dos veces bueno”. Abor­dan­do el géne­ro de la ani­ma­ción, en tan solo 62 minu­tos el vete­rano rea­li­za­dor Michel Gondry ofre­ce un cáli­do y emo­ti­vo rela­to que ape­la a los sen­ti­mien­tos de la gen­te adul­ta como asi­mis­mo al de los peque­ños espectadores.

Con inne­ga­ble ido­nei­dad y ape­lan­do a una admi­ra­ble ima­gi­na­ción Gondry vuel­ca su amor hacia su hiji­ta Maya de 4 años median­te una ori­gi­nal fan­ta­sía. En esta his­to­ria de fic­ción la niña y su papá no habi­tan geo­grá­fi­ca­men­te en el mis­mo lugar; en con­se­cuen­cia a fin de man­te­ner el lazo pater­nal, le sugie­re a Maya que le dé un títu­lo para con­ce­bir una ori­gi­nal his­to­ria ani­ma­da en don­de ella será su protagonista.

Es así que median­te cada dibu­jo ani­ma­do que el padre ela­bo­ra emplean­do pape­les recor­ta­dos y tije­ra en mano se asis­te a varias his­to­rias narra­das en off por Pie­rre Niney. El terre­mo­to de Maya en París, la sire­na Maya y el teso­ro, Maya y los gatos, Maya y los pája­ros, Maya poli­cía, Maya y los ani­ma­les mági­cos, son algu­nos de los cuen­tos que tan­to la niña como la audien­cia dis­fru­tan ple­na­men­te. A tra­vés de los mis­mos Maya entra en con­tac­to con diver­sos ani­ma­li­tos como en el caso de unas tra­vie­sas ardi­llas pose­sio­nán­do­se de hama­cas, peces que hablan, un trío de feli­nos delin­cuen­tes ade­más de entrar en con­tac­to con gigan­tes­cos robots.

Median­te una ani­ma­ción arte­sa­nal sin ape­lar a sofis­ti­ca­das téc­ni­cas, Gondry acier­ta con este encan­ta­dor rela­to don­de ade­más de la ver­da­de­ra hija del rea­li­za­dor en pape­les secun­da­rios aso­man Miriam Mate­jovsky, la madre de Maya, como asi­mis­mo Ste­ven y Ani­ta Mate­jovsky, sus abue­los maternos.

En sín­te­sis, este tierno, poé­ti­co y can­do­ro­so film de ani­ma­ción imbui­do de buen humor, es sin duda el más per­so­nal de Gondry ofre­cien­do un tri­bu­to a su ado­ra­da Maya.

Cie­lo (Boli­via-Gran Bretaña)

Aun­que se tra­te de una copro­duc­ción, Cie­lo del rea­li­za­dor espa­ñol Alber­to Sciam­ma es autén­ti­ca­men­te boli­via­na. Habien­do com­pe­ne­tra­do de la cul­tu­ra pre­va­le­cien­te en dicho país sud­ame­ri­cano, el esme­ra­do guión del cineas­ta adop­ta un cli­ma de autén­ti­ca fan­ta­sía en don­de es nece­sa­ria­men­te dejar­se lle­var por la narra­ti­va impre­sa por el cineas­ta a fin de apre­ciar el sen­ti­mien­to que ani­ma al relato.

La his­to­ria se cen­tra en San­ta (Fer­nan­da Gutié­rrez Aran­da). una niña de 8 años que vivien­do en una aldea del deso­la­do alti­plano de Boli­via des­pués de haber­se tra­ga­do un pes­ca­do y mata­do a su mal­va­do padre, cele­bra esa vic­to­ria con su madre a quien inme­dia­ta­men­te mata, ponien­do su cuer­po en un barril con sal­ta e ini­cian­do un surrea­lis­ta via­je; el mis­mo tie­ne por obje­to revi­vir a su pro­ge­ni­to­ra que a tra­vés de las estre­llas del cie­lo ambas serán con­du­ci­das al paraí­so per­mi­tien­do así que su madre aban­do­ne su vida de pobre­za. En ese via­je sal­drá al encuen­tro de un cura, un gru­po de muje­res indí­ge­nas lucha­do­ras lide­ra­das por La Rei­na (Marie­la Sala­verry) y muy en espe­cial con un aba­ti­do poli­cía (Fer­nan­do Arze Echa­lar), que ve en la niña una suer­te de alma gemela.

Si bien en pala­bras lo des­crip­to pue­da resul­tar extra­ño, lo cier­to es que la tra­yec­to­ria de dicho peri­plo impre­so de sim­bo­lis­mos e imbui­dos de cier­tos aspec­tos teo­ló­gi­cos con­cen­tran la aten­ción del espec­ta­dor siem­pre aler­ta en lo que sobrevendrá.

La rique­za del film des­can­sa en varios aspec­tos. Visual­men­te, es esplen­do­ro­sa la foto­gra­fía de Alex Met­cal­fe per­mi­tien­do que con sus majes­tuo­sas imá­ge­nes de inusi­ta­da belle­za, la audien­cia se invo­lu­cre en lo que está pre­sen­cian­do median­te una sin­gu­lar expe­rien­cia sen­so­rial. El otro sus­tan­cial valor de esta his­to­ria radi­ca en la actua­ción de Gutié­rrez Aran­da; esta peque­ña y extra­or­di­na­ria actriz con­si­gue trans­mi­tir el impac­to emo­cio­nal de una niña tra­tan­do de sobre­vi­vir en un ambien­te hos­til y cre­yen­do que en ese ima­gi­na­ti­vo paraí­so celes­tial encon­tra­rá el lugar más ade­cua­do para ella y su que­ri­da madre.

En suma, con la per­cep­ti­va direc­ción de Sciam­ma en una his­to­ria deci­di­da­men­te per­so­nal, un irre­pro­cha­ble elen­co enca­be­za­do por la inigua­la­ble Fer­nan­da y un cali­fi­ca­do equi­po téc­ni­co se asis­te a una sen­si­ble y poé­ti­ca fábu­la, cuya favo­ra­ble impre­sión per­sis­te mucho des­pués de con­clui­da su visión.

Old Guys in Bed (Esta­dos Unidos)

La erró­nea per­cep­ción de que en el cre­púscu­lo de la vida des­apa­re­ce el amor y la sexua­li­dad, que­da des­men­ti­da en la reali­dad tal como lo con­si­de­ra en esta come­dia sen­ti­men­tal el mul­ti­fa­cé­ti­co y vete­rano actor Jean-Pie­rre Ber­ge­ron quien a los 73 años de edad por pri­me­ra vez se ubi­ca detrás de la cáma­ra en cali­dad de director.

Basa­da en su expe­rien­cia per­so­nal, el guión del novel cineas­ta enfo­ca a Paul (Duff Mac­Do­nald), un sexa­ge­na­rio his­to­ria­dor de cine gay que para miti­gar su sole­dad inten­ta conec­tar­se con algu­na per­so­na de su mis­ma orien­ta­ción sexual a fin de estar acom­pa­ña­do y asi­mis­mo poder dis­fru­tar del pla­cer dis­pen­sa­do por el sexo. Para lograr su pro­pó­si­to, al no ser ducho de cómo tra­bar cono­ci­mien­to en línea, logra el apo­yo de su joven sobri­na Caitlin (Joan Hart) para asesorarlo.

Con­se­cuen­te­men­te con­si­gue conec­tar­se con Bill (Paul James Saun­ders), un inmi­gran­te hún­ga­ro de 70 años con quien des­pués de varios con­tac­tos en línea un roman­ce comien­za a flo­re­cer y en don­de el encuen­tro físi­co ple­na­men­te lo con­fir­ma. Sin embar­go sur­gi­rán ines­pe­ra­dos obs­tácu­los para que la espe­ran­za y dicha de Paul se obstaculice.

Con­fron­tan­do la dura expe­rien­cia del recha­zo, Ber­ge­ron des­ti­la en su rela­to un sabor agri­dul­ce a tra­vés de un rela­to sobria­men­te rea­li­za­do. Aven­tu­rán­do­se en un terreno poco fre­cuen­ta­do por el cine como el de la atrac­ción ejer­ci­da en gen­te de edad madu­ra, se asis­te a un tierno rela­to refle­jan­do que en cual­quier eta­pa de nues­tra exis­ten­cia, la cone­xión huma­na de amar y ser ama­do es un ele­men­to esen­cial para apre­ciarr la vida con optimismo.

Las Viven­cias de una Niña

DON’T LET’S GO TO THE DOGS TONIGHT. Sudá­fri­ca, 2024. Un film escri­to y diri­gi­do por.: Embeth Davidtz. 98minutos

La actriz Embeth Davidtz efec­túa su pri­me­ra incur­sión como direc­to­ra enfo­can­do la caí­da del colo­nia­lis­mo en Rho­de­sia. Ade­más de diri­gir y ser auto­ra del guión que está basa­do en la nove­la homó­ni­ma de Ale­xan­dra Fuller, es a su vez una de las actri­ces pro­ta­gó­ni­cas de Don’t let’s go to the dogs tonight.

Davidtz que aun­que naci­da en Esta­dos Uni­dos a los pocos años se des­pla­zó con su fami­lia a Sudá­fri­ca está embe­bi­da de los nue­vos vien­tos que comen­za­ron a soplar en ese país y asi­mis­mo en Rho­de­sia cuan­do en 1980, Robert Lumum­ba es ele­gi­do como pri­mer minis­tro del país con el nue­vo nom­bre de Zim­ba­bue y ofi­cial­men­te Ingla­te­rra reco­no­ce su independencia.

Lexi Ven­ter

La acción pre­ci­sa­men­te trans­cu­rre en 1980 en don­de el rela­to pre­sen­ta a Bobo (Lexi Ven­ter), una niña de 8 años que es hija de Tim (Rob van Vuu­ren) y Nico­la (Davidtz), unos gran­je­ros blan­cos de Rho­de­sia. A tra­vés de su pers­pec­ti­va, trans­mi­ti­da en par­te median­te su voz en off, se va per­ci­bien­do la ambi­va­len­cia que expe­ri­men­ta hacia el racis­mo incul­ca­do por sus padres.

Su vida dis­ta de ser tran­qui­la dado que alec­cio­na­da por sus pro­ge­ni­to­res, no se des­car­ta la posi­bi­li­dad de que cual­quier per­so­na afri­ca­na pue­da ser terro­ris­ta; es así que tan­to Tim como Nico­la siem­pre están por­tan­do un arma con­si­go, en tan­to que Bobo teme diri­gir­se al baño sola en medio de la noche por si alguien pudie­ra atacarla.

La rela­ción de la niña con sus padres resul­ta difí­cil. Por un lado Tim está en su mayor par­te ausen­te en giras rea­li­za­das como mili­tar, en tan­to que Nico­la adic­ta al alcohol dis­ta de tener bue­na comu­ni­ca­ción con ella por­que lo que más le intere­sa es pro­te­ger su tie­rra y evi­tar que nadie se apro­pie de la mis­ma; por su par­te su her­ma­na Vanes­sa (Ani­na Reed) tam­po­co la tole­ra demasiado.

La dis­trac­ción para Bob es tran­si­tar con su moto­ne­ta por la zona como asi­mis­mo encon­trar solaz cuan­do se encuen­tra con Sarah (Zikho­na Bali), la emplea­da afri­ca­na de sus padres, aun­que su mari­do Jacob (Fuma­ni Shi­lu­ba­na) des­con­fía un tan­to de la niña. Es así que el cari­ño que Sarah demues­tra a Bob, hace que ella se invo­lu­cre con otras niñas de color y que las con­si­de­re tal como son y no como futu­ros sir­vien­tes de los blan­cos. A todo ello Bob obser­va las indig­ni­da­des a que está suje­ta la pobla­ción negra y gra­dual­men­te su per­cep­ción va cam­bian­do, al gra­vi­tar el amor que sien­te por Sarah cap­tan­do la noble­za y huma­ni­dad que emer­ge de esta noble mujer.

Curio­sa­men­te, resul­ta un tan­to difí­cil con­gra­ciar­se con Bob, don­de su acti­tud no muy feme­ni­na, con su cara per­ma­nen­te­men­te sucia y su cabe­llo des­vaí­do, a ello se agre­ga su afi­ción por el ciga­rri­llo a pesar de su edad; sin embar­go la excep­cio­nal inter­pre­ta­ción de la joven Ven­ter es admi­ra­ble y es en la emo­ti­va y poé­ti­ca esce­na final don­de rati­fi­ca su talen­to. Simi­la­res elo­gios mere­cen la genui­na actua­ción de Davidtz como la afe­rra­da mujer no dis­pues­ta a acep­tar la reali­dad de lo que está acon­te­cien­do, así como la de Bali trans­mi­tien­do la cali­dez y ter­nu­ra de su personaje.

Aun­que el rit­mo impre­so por la novel cineas­ta resul­ta poco flui­do en su comien­zo, pos­te­rior­men­te adquie­re dina­mis­mo, per­mi­tien­do que su rela­to intere­se en su acer­ta­da des­crip­ción del racis­mo pre­va­le­cien­te don­de la mino­ría blan­ca comien­za a sen­tir­se afec­ta­da en el pro­ce­so de des­co­lo­ni­za­ción de Zim­ba­bue. Jor­ge Gutman

Un Verano en París

LE REN­DEZ-VOUS DE L’ ÉTÉ. Fran­cia, 2025. Un film de Valen­ti­ne Cadic. 77 minutos

En su pri­mer lar­go­me­tra­je la joven direc­to­ra Valen­ti­ne Cadic rela­ta con deli­ca­de­za una atra­yen­te his­to­ria que se carac­te­ri­za por su sen­ci­llez, con remi­nis­cen­cia de algu­nos de los fil­mes de Éric Rohmer.

Blan­di­ne Madec

Sin gran­di­lo­cuen­cia algu­na pero con sufi­cien­te elo­cuen­cia la novel rea­li­za­do­ra pre­sen­ta en Le ren­dez-vouz de l’été a Blan­di­ne (Blan­di­ne Madec), una pro­fe­so­ra de piano de 30 años, quien pro­ce­den­te de su peque­ño pue­blo ubi­ca­do en Nor­man­día lle­ga a París para pasar una sema­na de vaca­cio­nes. El moti­vo prin­ci­pal es el de asis­tir a las Olim­pia­das de 2024 que se desa­rro­llan en la ciu­dad luz y ade­más con­tac­tar a su her­ma­nas­tra Julie (India Hair) que allí resi­de y a quien no ha vis­to des­de lar­go tiempo.

El pri­mer incon­ve­nien­te que Blan­di­ne enfren­ta es el de no tener acce­so a las prue­bas olím­pi­cas de nata­ción debi­do a que por car­gar sobre sus hom­bros su mochi­la, las medi­das de segu­ri­dad vigen­tes impi­den su entra­da; eso la defrau­da enor­me­men­te, sobre todo tenien­do en cuen­ta su deseo de obser­var a la exi­mia nada­do­ra fran­ce­sa Béryl Gas­tai­de­lio a quien mucho admira.

Des­pués de haber per­noc­ta­do en la habi­ta­ción com­par­ti­da con otros usua­rios de un humil­de hos­tel, al día siguien­te visi­ta a Julie don­de asi­mis­mo cono­ce a Alma (Lou Deleu­ze), su sobri­na de 8 años. En la diná­mi­ca que se esta­ble­ce en ese peque­ño gru­po fami­liar Blan­di­ne dis­fru­ta de la com­pa­ñía y al pro­pio tiem­po se irán cono­cien­do aspec­tos vin­cu­la­dos con su pasa­do y vida sen­ti­men­tal que inclu­ye la rup­tu­ra de una rela­ción amo­ro­sa man­te­ni­da duran­te 5 años.

En gran par­te, uno de los valo­res del film guio­ni­za­do por la rea­li­za­do­ra y Mariet­te Désert es haber cap­ta­do la atmós­fe­ra rei­nan­te de la ciu­dad evi­den­cian­do en dicha oca­sión con­tras­tes socio cul­tu­ra­les: así la eufo­ria de quie­nes gozan de los jue­gos olím­pi­cos, se con­tra­po­ne con la gen­te que habi­ta en los sec­to­res popu­la­res de la ciu­dad y de quie­nes han sido expul­sa­dos de sus hoga­res a cau­sa de dicho evento.

Median­te una esme­ra­da rea­li­za­ción, Cadic per­mi­te que el espec­ta­dor pue­da com­pe­ne­trar­se con los per­so­na­jes de esta his­to­ria, sobre todo con el de Blan­di­ne; en tal sen­ti­do Madec brin­da una sen­si­ble carac­te­ri­za­ción de la pro­ta­go­nis­ta, trans­mi­tien­do muy bien el sen­ti­mien­to de des­co­lo­ca­ción que expe­ri­men­ta la ino­cen­te pue­ble­ri­na en la mul­ti­tu­di­na­ria metró­po­li para final­men­te ajus­tar­se median­te la cone­xión huma­na enta­bla­da con Julie y Alma.

En suma, he aquí una come­dia que si bien su con­te­ni­do no es del todo nove­do­so, la deli­ca­da for­ma de su tra­ta­mien­to es lo que la dis­tin­gue por lo que logra la atrac­ción de la audien­cia. Jor­ge Gutman

Una Per­tur­ba­do­ra Historia

EDDING­TON. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film escri­to y diri­gi­do por Ari Aster. 148 minutos

Pre­sen­ta­do como el film de aper­tu­ra del fes­ti­val Fan­ta­sia, el rea­li­za­dor Ari Aster brin­da en Edding­ton un rela­to deci­di­da­men­te ambi­cio­so sobre el enfo­que polí­ti­co exis­ten­te en Esta­dos Uni­dos. a tra­vés del micro­cos­mos de una peque­ña pobla­ción vivien­do lejos de los gran­des cen­tros urbanos.

Joa­quin Phoe­nix y Pedro Pascal

La acción trans­cu­rre hacia fines de mayo de 2020 en Edding­ton, un fic­ti­cio pue­blo de casi 2500 habi­tan­tes ubi­ca­do en New Mexi­co. Como en el res­to del mun­do la des­afor­tu­na­da pan­de­mia recién comen­za­da se hace sen­tir en la gen­te; sin embar­go, el reac­cio­na­rio she­riff Joe Cross (Joa­quin Phoe­nix) no le atri­bu­ye mayor impor­tan­cia y desa­fian­do las dis­po­si­cio­nes lega­les no uti­li­za la más­ca­ra obli­ga­to­ria, osan­do visi­tar un super­mer­ca­do sin la mis­ma a pesar del pedi­do expre­so de su gerente.

Vivien­do con su atri­bu­la­da mujer Loui­se (Emma Sto­ne) y su sue­gra Dawn (Deir­dre O’Connel), las noti­cias pro­pa­la­das por los medios de difu­sión hacen refe­ren­cia a teo­rías cons­pi­ra­ti­vas así como las opi­nio­nes sus­ten­ta­das a tra­vés de las redes por un gurú espi­ri­tual (Aus­tin Butler).

El pun­to de infle­xión del rela­to se pro­du­ce cuan­do Cross deci­de pre­sen­tar­se como can­di­da­to a alcal­de riva­li­zan­do con el actual inten­den­te Ted Gar­cia (Pedro Pas­cal) que aspi­ra a ser reele­gi­do. El actual fun­cio­na­rio con su acti­tud evi­den­te­men­te pro­gre­sis­ta, goza de amplia popu­la­ri­dad y es res­pe­tuo­so de los pro­to­co­los vigen­tes vin­cu­la­dos con el Covid.

De mane­ra fir­me y deter­mi­na­da Cross ini­cia su cam­pa­ña elec­to­ral tra­tan­do de demos­trar la ima­gen de Gar­cía seña­lan­do que es un pre­da­dor y que en el pasa­do abu­só de Loui­se con quien había teni­do un víncu­lo sen­ti­men­tal. Por su par­te su frus­tra­da mujer ter­mi­na sepa­rán­do­se de Cross, al pro­pio tiem­po que des­mien­te lo que su mari­do afir­mó. Ese no es el úni­co con­tra­tiem­po que enfren­ta el she­riff dado que en las calles aflo­ran las mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta del movi­mien­to Black Lives Mat­ter tenien­do en cuen­ta las con­se­cuen­cias del recien­te ase­si­na­to de Geor­ge Floyd por par­te de la poli­cía de Min­nea­po­lis. En tan­to que Cross pro­si­gue con su pro­se­li­tis­mo él no pue­de disi­mu­lar su resen­ti­mien­to al com­pro­bar cómo los movi­mien­tos socia­les emer­gen­tes van deno­tan­do un cam­bio que sin duda se opo­ne a su con­vic­ción conservadora.

Si has­ta aquí la his­to­ria des­crip­ta des­pier­ta inte­rés, a medi­da que con­ti­núa Aster la trans­for­ma en un típi­co wes­tern nutri­do de una extre­ma­da vio­len­cia gra­tui­ta que resul­ta incó­mo­do de con­tem­plar y en don­de los efec­tos de la pan­de­mia expues­tos al prin­ci­pio pare­ce­rían que­dar de lado.

Cier­ta­men­te, el efec­to de las redes socia­les, la divul­ga­ción de noti­cias en don­de es difí­cil saber qué es real o fal­so, así como la pola­ri­za­ción exis­ten­te entre los veci­nos de la comu­ni­dad de Edding­ton, son algu­nos de los pro­ble­mas que afec­tan a la socie­dad ame­ri­ca­na. Lo que resul­ta obje­ta­ble es que el tra­ta­mien­to de Aster ado­le­ce de una narra­ti­va con­fu­sa y es difí­cil pre­ci­sar con cla­ri­dad hacia dón­de el rela­to ideo­ló­gi­ca­men­te apun­ta; a ello se agre­ga, la mane­ra gran­di­lo­cuen­te emplea­da en el tra­ta­mien­to de algu­nas situa­cio­nes neta­men­te absurdas.

Si bien nin­guno de los per­so­na­jes de esta his­to­ria resul­ta agra­da­ble y difí­cil de empa­ti­zar, con todo cabe des­ta­car la pon­de­ra­ble actua­ción pro­ta­gó­ni­ca de Joa­quin Phoe­nix aun­que la per­so­na­li­dad que com­po­ne del she­riff resul­te difí­cil de precisar.

Dicho lo que pre­ce­de, Edding­ton es un pro­vo­ca­ti­vo dra­ma aun­que media­na­men­te logra­do. Jor­ge Gutman

Remar­ca­ble Ópe­ra Prima

SORRY, BABY. Esta­dos Uni­dos-Fran­cia, 2024. Un film escri­to y diri­gi­do por Eva Vic­tor. 102 minutos.

Una agra­da­ble sor­pre­sa depa­ra Sorry, Baby, la ópe­ra pri­ma de la perio­dis­ta Eva Vic­tor quien obtu­vo el pre­mio al mejor guión en el Fes­ti­val de Sun­dan­ce. Más allá de la recom­pen­sa obte­ni­da, lo cier­to es que esta direc­to­ra demues­tra una inusual madu­rez enfo­can­do la reso­nan­cia que adquie­re un acon­te­ci­mien­to trau­má­ti­co oca­sio­na­do en el pasado.

Nao­mi Ackie y Eva Victor

Estruc­tu­ra­do en cin­co capí­tu­los que no están expues­tos cro­no­ló­gi­ca­men­te, el pri­me­ro de los mis­mos trans­cu­rre en la actua­li­dad don­de se obser­va a Agnes (Eva Vic­tor), una remar­ca­ble pro­fe­sio­nal uni­ver­si­ta­ria vivien­do recluí­da en una zona rural de Mas­sa­chu­setts. Pro­ce­den­te de New York lle­ga a visi­tar­la por un fin de sema­na su gran ami­ga Lydie (Nao­mi Ackie), con quien había par­ti­ci­pa­do en los estu­dios de gra­dua­ción de la uni­ver­si­dad. Tras haber asis­ti­do a una comi­da ofre­ci­da por Natasha (Kelly McCor­mack) una ex com­pa­ñe­ra uni­ver­si­ta­ria que siem­pre riva­li­zó con Agnes, al regre­sar a la casa Lydie le hace saber que está grá­vi­da; ade­más, estan­do preo­cu­pa­da por el esta­do aní­mi­co de Agnes, de mane­ra tier­na le supli­ca que no se deje morir.

En el siguien­te capí­tu­lo, la acción retro­ce­de a la eta­pa uni­ver­si­ta­ria, don­de Agnes, le some­te su tesis de PHD en lite­ra­tu­ra a su admi­ra­do pro­fe­sor y tutor Pres­ton Dec­ker (Louis Can­cel­mi); el docen­te elo­gia el tra­ba­jo rea­li­za­do por ella ade­más de con­si­de­rar­la una remar­ca­ble escri­to­ra. Sin embar­go, esa bue­na cone­xión se agrie­ta en oca­sión en que ella es invi­ta­da por Dec­ker a con­cu­rrir a su casa. Aun­que lo que allí acon­te­ce no se mues­tra en pan­ta­lla, es evi­den­te que una azo­ra­da Agnes ha sido vio­la­da. Reci­bien­do el gran apo­yo de Lydie, des­pués de some­ter­se a una revi­sa­ción con un médi­co (Marc Car­ver), ella efec­túa la denun­cia en la uni­ver­si­dad pero como Dec­ker aca­ba de renun­ciar a su pues­to nin­gu­na medi­da pue­de ser adop­ta­da. Si bien Agnes deci­de aten­tar con­tra él final­men­te no toma acción algu­na al saber que tie­ne familia.

En los siguien­tes epi­so­dios que­da refle­ja­da la mane­ra en que el asal­to sexual ha deja­do mar­ca­das hue­llas que gra­vi­tan en su exis­ten­cia así como su deseo de ocul­tar ante ter­ce­ros lo acon­te­ci­do, lo que se evi­den­cia en opor­tu­ni­dad de haber sido selec­cio­na­da para inte­grar un jura­do, al que Agnes ter­mi­na renun­cian­do. Con todo, ella reci­be el con­sue­lo y con­fort de su que­ri­dí­si­ma ami­ga, como asi­mis­mo de su buen vecino Gavin (Lucas Hed­ges), con quien man­tie­ne algu­nos ínti­mos encuen­tros. A modo de tera­pia, una ami­ga­ble con­ver­sa­ción con Pete (John Caroll Lynch), el due­ño de un nego­cio de sánd­wich, le per­mi­te expre­sar por pri­me­ra vez su sen­ti­mien­to de cul­pa y la angus­tia que la envuelve.

Sin entrar a rela­tar su emo­ti­vo des­en­la­ce, es admi­ra­ble la for­ma en que la novel cineas­ta ilus­tra las vici­si­tu­des atra­ve­sa­das por Agnes don­de sin recu­rrir a grue­sos tra­zos de arti­fi­cial sen­ti­men­ta­lis­mo, entre­mez­cla el dra­ma con la come­dia median­te un humor asor­di­na­do a tra­vés de situa­cio­nes natu­ral­men­te hila­ran­tes. Ade­más de su guión impe­ca­ble­men­te dise­ña­do, la direc­to­ra demues­tra su talen­to acto­ral trans­mi­tien­do en el per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co, el temor, la ansie­dad, vul­ne­ra­bi­li­dad y en gene­ral su esta­do emo­cio­nal como con­se­cuen­cia del des­afor­tu­na­do encuen­tro con Dec­ker. En el res­to del impe­ca­ble elen­co, men­ción espe­cial mere­ce la lúci­da carac­te­ri­za­ción que Ackie logra como la abne­ga­da ami­ga de Agnes, per­mi­tien­do empa­ti­zar con su cáli­do y cari­ño­so personaje.

Sin ser una obra maes­tra, Sorry, Baby es un film amplia­men­te satis­fac­to­rio a tra­vés de la huma­ni­dad que des­ti­la, lo que per­mi­te des­per­tar expec­ta­ti­va en los futu­ros pro­yec­tos que Vic­tor habrá de enca­rar. Jor­ge Gutman