RETURN TO SEOUL. Francia-Bélgica-Alemania, 2022. Un film escrito y dirigido por Davy Cou. 117 minutos
Abordando el tema de la adopción y la búsqueda identitaria, el director Davy Cou efectúa en Return to Seoul un estudio caracterológico del personaje protagónico.

Park Ji-min
Estructurado en 3 partes y un epílogo, el guión introduce a Freddie (Park Ji-Min) una joven de 25 años que dejó Seúl cuando pequeña al haber sido dada en adopción por sus padres coreanos a un matrimonio francés; de allí que toda su existencia transcurrió en Francia y por lo tanto está completamente arraigada a su cultura. Al regresar por primera vez a la capital de Corea del Sur, es su intención de querer conocer a sus verdaderos progenitores; ignorando la lengua del país cuenta con la ayuda de Tena (Guka Hari), una chica coreana a quien conoció en el hostal donde se hospeda que domina muy bien el francés; a través de ella logra contactar a la agencia que en su momento intervino en la adopción y es así que consigue localizar a su padre (Oh Kwang-rok) aunque no a su madre que no convive con él.
La recepción de su padre y su tía (Kim Sun-young) es muy cálida y a pesar de que ellos no dominan el francés, el obstáculo es superado por la eficaz colaboración de Tena actuando de intérprete. En esa reunión sorprende que Freddie no retribuya el afecto de la familia a la vez que manifiesta abiertamente que de ningún modo desearía radicarse en Seúl ya que se siente legítimamente francesa y en consecuencia es en Francia donde prefiere seguir viviendo. Una actitud de evidente desdén hacia su padre hace que la conducta de Freddie resulte extraña motivando a que uno se pregunte cuál era el propósito de querer ubicarlo. Asimismo puede observarse que en la breve comunicación en línea con su madre adoptiva que bien la quiere y se preocupa por ella, Freddy no demuestra ser muy amable en el diálogo mantenido.
Sin progresión dramática la acción se desarrolla dos años después sin saber ciertamente si Freddie durante ese lapso había regresado a Francia o si siguió permaneciendo en Corea; lo cierto es que en este segmento ella se involucra en la vida nocturna de Seúl y no tiene reparo alguno en mantener casuales relaciones íntimas a través de un comportamiento un tanto alocado. Cinco años más tarde se encuentra nuevamente en Seúl, como una mujer de negocios involucrada en el negocio de armamentos que según ella manifiesta lo hace para proteger a Corea del Sur del país norteño. Ya más estabilizada sentimentalmente con su novio parisino (Louis-Do de Lencquesaing), a través de la agencia finalmente conoce a su madre de sangre, sin que ese hecho la conmueva demasiado. El epílogo que se desarrolla un año después enfocando a una melancólica Freddie, no permite conocer los motivos que la impulsaron a efectuar un retorno a su tierra natal.
A pesar de una meticulosa realización, la película desconcierta porque es muy difícil comprender la personalidad del personaje protagónico, no obstante la remarcable caracterización que Park efectúa del mismo. Su manera errática e impredecible de actuar desorienta con su antipatía, egoísmo y manipulando a quienes la rodean; más aún, en procura de una identidad que va cambiando a través de los ocho años en que transcurre el relato, ella misma ignora lo que realmente busca o anhela en su vida.
Globalmente considerado, el film atrae la atención aunque impide que uno pueda sumergirse o empatizar con una persona enigmática que en su interior se siente asfixiada al no saber lo que quiere. El final abierto permite que cada espectador extraiga su propia conclusión. Jorge Gutman