Crónica de Jorge Gutman
QUE NOTRE JOIE DEMEURE. Autor: Kev Lambert. Traducción y Dirección Escénica: Maxime Carbonneau y Laurence Dauphinais Elenco: Hugo B. Lefort, David Boudreault, Louise Cardinal, Philippe Cousineau, Anne Dorval, Macha Limonchik, Iannicko N’Doua, Marc-Antoine Sinibaldi, Zoé Tremblay-Bianco, Russell Yuen y Mounia Zahzam. Asistente de Dirección: Stéphanie Capistran-Lalonde. Escenografía: Geneviève Lizotte. Vestuario: Marie Chantale Vaillancourt. Iluminación: Julie Basse. Música: Antoine Bédard. Maquillaje y Peinado: Justine Benoncourt Bélanger. Accesorios: Marie-Ėve Fortier. Video: Félix Fradet-Faguy. Duración: 170 minutos incluyendo un entreacto. Representaciones: Hasta el 19 de abril en el Théātre du Nouveau Monde (TNM)
El TNM depara una valiosa obra abordando el libro del premiado autor de Quebec Kev Lambert. Su tercera novela publicada en 2022 que obtuvo el premio Médicis ahora queda redoblada en la remarcable adaptación teatral efectuada por Maxime Carbonneau y Laurence Dauphinais.

Anne Dorval (Foto: Yves Renaud)
Como en algunos casos suele acontecer, un artista adquiere un vuelo supremo representando el alma de una pieza y en este caso la gran actriz Anne Dorval que en 2023 fue calurosamente aplaudida animando a María Casares en Je t’écris au milieu d’un bel orage, aquí se supera a sí misma en el rol protagónico de Que notre joie demeure.
La artista personifica a Céline Wachowski, una apasionada arquitecta canadiense oriunda de Montréal que tras cuatro décadas de exitosa carrera profesional trata de embellecer a la ciudad al tomar a su cargo la concepción arquitectónica de un edificio monumental que será la sede de una importante compañía multinacional en un barrio de moderado nivel social. Imbuida en el gran proyecto, Céline encuentra los primeros obstáculos al ser acusada en un artículo de la revista New Yorker de que esa faraónica tarea implicará un serio problema habitacional para los vecinos de clase baja que deberán evacuar el lugar para ceder paso en el proceso urbanístico a una clase con mayor poder adquisitivo. Asimismo la profesional es acusada por su autoritarismo y desconsideración con quienes integran su equipo de trabajo.

El Elenco (Foto: Yves Renaud)
Esencialmente, la pieza respetando el contenido de la novela original plantea el conflicto social que puede acarrear la gentrificación; así si bien puede brindar resultados positivos como ha sido la revitalización de la ciudad industrial de Bilbao con la construcción del aclamado edificio del Museo Gugenheim, en otros casos ese proceso implica el serio problema que enfrenta Céline agravado por la movilización pública contraria al proyecto.
Ciertamente, la pieza está nutrida de inolvidables escenas, incluyendo entre otras la de las manifestaciones de protesta, la de la efectiva tensión generada en la reunión del consejo de administración juzgando el comportamiento de Céline, así como su conmovedor monólogo final.

Una escena (Foto: Yves Renaud)
En lo que concierne al desempeño actoral nuevamente cabe resaltar la performance de la excepcional Dorval. De manera sobresaliente transmite la contradictoria personalidad de la super estrella de la arquitectura caída en desgracia, exponiendo la ambivalencia de su complejo y contradictorio personaje; así la dama imperial, arrogante, intransigente, fría y tirana se contrapone con la de una frágil mujer no exenta de humanidad. Entre los 10 integrantes del reparto que acompañan a Dorval, se lucen Macha Limonchik animando a la gran amiga de Céline, Philippe Cousineau como el fiel asistente de la arquitecta, Zoé Tremblay-Bianco encarnando a la rival de Céline, Mounia Zahzam como una de las furiosas participantes de la movilización púbica y Louise Cardinal personificando a la alcaldesa de Montreal.
A la ingeniosa escritura y distinguida puesta escénica de Carbonneau y Dauphinais que otorgan al relato un logrado tono cinematográfico se añade la deslumbrante escenografía de Geneviève Lizotte; así, mediante la colocación de módulos que van cambiando en las distintas escenas de la obra, el decorado armoniza con su desarrollo temático resaltando visualmente el arte de la arquitectura. En otros aspectos técnicos tanto el diseño de iluminación de Julie Basse como la percutante música de Antoine Bédard acoplada a los momentos de tensión, contribuyen a valorizar esta producción.
En esencia se aprecia una pieza de concientización social que ciertamente enriquece el panorama teatral de Montréal.