Inte­li­gen­tes Ovejas

THE SHEEP DETEC­TI­VES. Gran Bre­ta­ña-Irlan­da- Ale­ma­nia-Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Kyle Bal­da. 109 minutos

Un film amplia­men­te entre­te­ni­do y des­ti­na­do para un públi­co de cual­quier edad es lo que se apre­cia en The Sheep Detec­ti­ves del rea­li­za­dor Kyle Bal­da, entre­mez­clan­do mag­ní­fi­ca­men­te per­so­na­jes huma­nos con los de ani­ma­ción. Si bien el rela­to está basa­do en la nove­la Three Bags Full de la escri­to­ra ale­ma­na Leo­nie Swann, el inge­nio­so guión de Craig Mazin le otor­ga un toque dis­tin­ti­vo que lo hace suma­men­te atractivo.

La his­to­ria trans­cu­rre en la fic­cio­nal cam­pi­ña ingle­sa de Den­brook don­de habi­ta en un trai­ler Geor­ge Hardy (Hugh Jack­man); él es un apa­ci­ble cria­dor de ove­jas y entre las mis­mas se des­ta­ca la tier­na y ado­ra­ble Lily (voz de Julia Louis-Drey­fus), así como Sebas­tian (Bryan Crans­ton), Cloud (Regi­na Hall), Mop­ple (Chris O’Dowd), Zora (Bella Ram­say), Sir Ritch­field (Patrick Ste­wart) así como los geme­los Ron­nie y Reg­gie (Brett Golds­tein). Devo­to hacia sus ani­ma­les y aten­dien­do a todas sus nece­si­da­des, resul­ta emo­ti­vo obser­var cómo el gana­do retri­bu­ye su cari­ño; para que la dia­ria jor­na­da ter­mi­ne apa­ci­ble Geor­ge les lee cuen­tos de mis­te­rio extraí­dos de los libros que man­tie­ne en su biblioteca.

Emma Thom­pson

Esa idí­li­ca situa­ción se man­tie­ne has­ta que un día al des­per­tar las ove­jas des­cu­bren que su amo yace muer­to en el pas­to, estan­do con­ven­ci­das que ha sido envenenado.

A todo ello, Tim Derry (Nicho­las Braun), el úni­co poli­cía local se ocu­pa del caso don­de tam­bién par­ti­ci­pa el joven fotó­gra­fo perio­dis­ta Elliot Matthews (Nicho­las Galitzi­ne). Cuan­do Lydia Har­bottle (Emma Thom­pson), la abo­ga­da del difun­to, pro­ce­de a leer su tes­ta­men­to, es su ale­ja­da hija Rebec­ca (Molly Gor­don) que aca­ba de regre­sar de Esta­dos Uni­dos quien resul­ta la here­de­ra de una inmen­sa for­tu­na. Si bien ella es una de las per­so­nas sos­pe­cho­sas del cri­men, hay cier­tas razo­nes para supo­ner que qui­zás el car­ni­ce­ro local Ham Gil­yard (Con­leth Hill) así como el rival pas­tor Caleb Merrow (Tosin Cote), podrían tener inte­rés en eli­mi­nar a Geor­ge. Es allí que la inte­li­gen­te ove­ja Lily se con­vier­te en la líder de las detec­ti­ves dis­pues­ta a ayu­dar a Derry sumi­nis­trán­do­le uno de los libros poli­cia­les del occi­so para que se orien­te mejor a fin de escla­re­cer el crimen.

Mara­vi­lla con­tem­plar cómo los efec­tos de la compu­tado­ra han logra­do dar vida al gran núme­ro de ove­jas que pue­blan el rela­to y que son las ver­da­de­ras pro­ta­go­nis­tas del mis­mo: los movi­mien­tos voca­les, sus ges­tos facia­les, la mane­ra de comu­ni­car­se entre ellas así como tra­tan­do de conec­tar­se con los per­so­na­jes huma­nos, resul­ta a toda vis­ta admi­ra­ble. Al pro­di­gio logra­do por la tec­no­lo­gía digi­tal debe agre­gar­se la enco­mia­ble labor de Bal­da quien ya ha demos­tra­do en ante­rio­res oca­sio­nes de ser un des­ta­ca­do rea­li­za­dor de fil­mes de ani­ma­ción y aquí lo logra amplia­men­te con ani­ma­les parlantes.

Que­da como resul­ta­do una emo­ti­va his­to­ria poli­cial que com­bi­nan­do mis­te­rio, come­dia y algu­nos aspec­tos dra­má­ti­cos, per­mi­te que la pobla­ción ove­ju­na lle­gue a con­cien­ti­zar la mor­ta­li­dad así como el due­lo por la pér­di­da de un ser que­ri­do. Jor­ge Gutman