Crónica de Jorge Gutman
24 POSES (PORTRAITS). Texto: Serge Boucher. – Dirección: Edith Patenaude – Elenco: Émilie Bibeau, Marc Beaupré, Frédéric Blanchette, Martin Drainville, Gabriel Favreau, Myriam Fournier, Benoît Mauffette y Guylaine Tremblay – Escenografía: Anne Sara Gendron – Vestuario: Cynthia St-Gelais, – Iluminación: Paul Chambers – Música: Laurie Torres — . Video: Robin Kittei Ouimet – Peinado y Maquillaje: Sylvie Rolland Provost — Asistencia de Dirección: Lou Artea4. Duración: 2 horas sin entreacto — Representaciones; hasta el 4 de octubre de 2026 en el Théâtre Duceppe (www.duceppe.com)
La compañía Duceppe comienza una nueva temporada con la reposición de la pieza 24 Poses (Portraits) del dramaturgo Serge Boucher que fue creada en 1999 y representada éxitosamente en el Théâtre d’Aujourd’hui bajo la dirección de René Richard Cyr. Ahora, 27 años después, la obra continúa trascendiendo en la apreciable puesta escénica de Edith Paternaude..

(Foto: Danny Taillon)
La premisa de Boucher es bosquejar un retrato da una familia de clase media quebequense Es así que se sale al encuentro de los Dubé con Claire (Guylaine Tremblay), su marido Denis (Martin Drainville) y los hijos Richard (Marc Beaupré), Carole (Émilie Bibeau) y François (Gabriel Favreau) quienes se disponen a celebrar el cuadragésimo cumpleaños de Richard en el jardín trasero del bungalow del matrimonio; también están presentes André (Benoît Mauffette) ‑el esposo de Carole‑, Nicole (Myriam Fourrier) ‑la señora de Richard- y Roger (Frédéric Blanchette) ‑el hermano de Clara.

(Foto: Danny Taillon)
A través de la larga jornada, está celebración está nutrida por el vinculo establecido entre sus integrantes mediante largas conversaciones, bromas, algunas situaciones divertidas, discusiones, como asimismo por nostálgicos recuerdos. Pero las apariencias resultan engañosas porque mediante el intercambio dinámico de estos personajes se evidencia una cierta tensión en la medida que no expresan realmente todo lo que sienten porque hay meniras piadosas y verdades hirientes que salen a relucir, donde a su vez existen momentos de silencio que expresan más que las palabras dichas.

Guylaine Tremblay y Martin Drainville (Foto: Danny Taillon)
El título de la pieza es bien apropiado porque a través de las fotografías que uno de los familiares va captando con su cámara, los rostros sonrientes de felicidad del entorno familiar podrán luego ser incorporados en un álbum para su posterior visión pero sin que reflejen los conflictos existentes. En tal sentido Paternaude consigue resaltar el contenido humano impreso en el texto de Boucher mediante el contraste existente entre las imágenes de una familia perfecta y la realidad subyacente que la deniega.
Sin duda alguna, la fortaleza y vitalidad de esta producción radica en su encomiable elenco en donde el octeto actoral transmite con elocuencia la variada gama de emociones de sus personajes. Con todo por la asignación de roles, adquiere relevancia el de la veterana actriz Guilayne Tremblay; ella reafirma una vez más su talento artístico animando a la fortaleza de la matriarca familiar que carga sobre sus hombros el peso de los conflictos de quienes la rodean. Es así que resulta altamente conmovedor la escena final quien con su llanto catártico transmite el sentimiento de una madre coraje al frente de una familia disfuncional aceptando la irrefutable realidad de sus seres queridos.
En suma, por los positivos valores mencionados, los amantes del buen teatro quedarán gratificados con el acertado retrato de familia descripto por Serge Boucher.