Una Remar­ca­ble Reposición

EL LABE­RIN­TO DEL FAUNO

Con­me­mo­ran­do el vigé­si­mo ani­ver­sa­rio de su estreno, es aho­ra la opor­tu­ni­dad de vol­ver a apre­ciar El Labe­rin­to del Fauno, remar­ca­ble copro­duc­ción de Espa­ña y Méxi­co diri­gi­da por Gui­ller­mo del Toro.

Con esta pelí­cu­la, el cineas­ta con­cre­ta una obra artís­ti­ca de gran enver­ga­du­ra, demos­tran­do una sin­gu­lar habi­li­dad para con­ju­gar fan­ta­sía, dra­ma rea­lis­ta y horror en for­ma abso­lu­ta­men­te con­vin­cen­te. Quien repa­se la fil­mo­gra­fía de este rea­li­za­dor obser­va­rá que uno de los aspec­tos que más le obse­sio­nan es el de la cruel­dad huma­na. Aquí vuel­ve a poner en evi­den­cia esa preo­cu­pa­ción al recu­rrir a uno de los epi­so­dios más oscu­ros de la his­to­ria de Espa­ña como lo fue su Gue­rra Civil. Del Toro ya abor­dó ese tema en “El espi­na­zo del dia­blo”, pero aho­ra lo enfo­ca des­de un ángu­lo dife­ren­te al recu­rrir a la fér­til ima­gi­na­ción de una menor.

La acción se ubi­ca en 1944 y a pesar de haber trans­cu­rri­do cin­co años des­de la fina­li­za­ción del con­flic­to béli­co, sus cole­ta­zos aún per­sis­ten con las incur­sio­nes rea­li­za­das por los maquis, gue­rri­lle­ros que no acep­tan la des­gra­cia­da reali­dad polí­ti­ca y con­ti­núan ofre­cien­do resis­ten­cia ata­can­do a la falan­ge fascista.

En una exce­len­te recrea­ción de épo­ca y con un cro­no­me­tra­do guión escri­to por el rea­li­za­dor, el film adop­ta el pun­to de vis­ta de Ofe­lia (Iva­na Baque­ro), una niña que ha lle­ga­do con su madre emba­ra­za­da Car­men (Ariad­na Gill) a un pues­to mili­tar ubi­ca­do en una remo­ta zona rural espa­ño­la. Allí los aguar­da el des­pó­ti­co capi­tán Vidal (Ser­gi López) quien coman­da el des­ta­ca­men­to y es el nue­vo mari­do de su madre. Fren­te a un ambien­te sofo­can­te y opre­si­vo moti­va­do por los actos mons­truo­sos de su padras­tro, cuyo obje­ti­vo prin­ci­pal es exter­mi­nar a los maquis de la región, Ofe­lia encuen­tra refu­gio en su fabu­lo­sa fan­ta­sía que es esti­mu­la­da por los libros de cuen­tos de hadas que gus­ta leer; eso la con­du­ce hacia un fas­ci­nan­te labe­rin­to don­de sale al encuen­tro de un gro­tes­co y seduc­ti­vo fauno (Doug Jones) quien le hace saber que debe­rá pasar tres difí­ci­les prue­bas para lle­gar a con­ver­tir­se en prin­ce­sa de un fas­ci­nan­te reino.

Inter­ca­lan­do per­ma­nen­te­men­te la reali­dad con el ensue­ño de la ima­gi­na­ción, la his­to­ria man­tie­ne un sos­te­ni­do nivel de sus­pen­so a lo lar­go de una tra­ma ori­gi­nal y meta­fó­ri­ca de la fan­ta­sía refle­jan­do la vida real.

Uno no pue­de menos que sen­tir­se des­lum­bra­do por la inten­si­dad que impri­me Del Toro a su rela­to y de la maes­tría en el mane­jo de los efec­tos espe­cia­les que con­fie­re una excep­cio­nal belle­za visual a la dure­za de la historia.

La repo­si­ción de El Labe­rin­to del Fauno ten­drá lugar en selec­tas salas de Cine­plex a par­tir del 9 de octu­bre. Jor­ge Gutman