Una Acer­ta­da Comedia

C’EST QUOI L’AMOUR?. Fran­cia, 2026. Un film escri­to y diri­gi­do por Fabien Gor­geat. 100 minutos

Una muy agra­da­ble come­dia es lo que el direc­tor y guio­nis­ta fran­cés Fabien Gor­geat ofre­ce en C’est quoi l’amour? par­tien­do de una pre­mi­sa cier­ta­men­te original.

Inte­gran­tes del elenco 

La vida de Mar­gue­ri­te (Lau­re Calamy), una mujer a car­go de un nego­cio de ropas en Rouen que des­pués de dos déca­das de matri­mo­nio con Fré­de­ric (Vin­cent Macaig­ne), se ha divor­cia­do amis­to­sa­men­te habien­do teni­do en común a la hija Léa (Cele­se Brunn­quell). Aho­ra ella com­par­te la vida con Sofia­ne (Lyes Salem) con quien tie­ne a su vez a su hija Raphae­lle (Saul Ben­che­trit); esta joven man­tie­ne rela­cio­nes con su ena­mo­ra­do Tom (Abel Rozé), lle­ván­do­lo a la casa a pesar de que eso es obje­to de sua­ve repro­che por par­te de su madre que final­men­te lo acepta.

La ruti­na de Mar­gue­ri­te se alte­ra cuan­do Fré­de­ric que ha deci­di­do com­par­tir su vida con Chloé (Méla­nie Thierry) le soli­ci­ta que se pres­te a anu­lar su casa­mien­to por la igle­sia que tuvo lugar en 2001. Esa peti­ción es debi­do a que Chloé per­te­ne­ce a una fami­lia reli­gio­sa y para ella el casa­mien­to reli­gio­so es impor­tan­te pero el cle­ro no pue­de ben­de­cir esa unión si ya ha sido rea­li­za­da en el pasa­do. Su ex espo­sa se avie­ne a satis­fa­cer el pedi­do de Fré­de­ric y para ello es nece­sa­rio que se pres­te al jue­go de la men­ti­ra hacien­do alu­sión a que ese casa­mien­to no tuvo ver­da­de­ra­men­te efec­to a fin de que se con­cre­te la anu­la­ción. Sin embar­go, nada pare­ce sen­ci­llo dado que el pri­mer cura a eva­luar el pedi­do (Jean-Marc Barr) no ofre­ce el resul­ta­do espe­ra­do y cuan­do es some­ti­do a ape­la­ción don­de inter­vie­ne otro pre­la­do (Gré­goi­re Leprin­ce-Rin­guet) que es pri­mo de Chloé tam­po­co satis­fa­ce la deman­da de anu­la­ción. El últi­mo recur­so es el de soli­ci­tar a los jue­ces del Vati­cano que inter­ven­gan en la mate­ria. Es así que las dos alar­ga­das fami­lias via­jan a Roma, don­de Mar­gue­ri­te y Fred reci­ben los con­se­jos de un pers­pi­caz abo­ga­do ita­liano (Anto­nino Brus­chet­ta) quien brin­da uno de los momen­tos más gra­cio­sos del film.

Sin gran­des pre­ten­sio­nes, Gor­geat entre­ga una his­to­ria ani­ma­da que resul­ta favo­re­ci­da por su bien cons­trui­do guión nutri­do de jugo­sos diá­lo­gos como asi­mis­mo por su diná­mi­ca rea­li­za­ción que es lo que la ame­ni­za flui­da­men­te. A su vez, el film no está exen­to de una nota cier­ta­men­te con­mo­ve­do­ra don­de en la boda de su padre Léa ofre­ce un emo­ti­vo dis­cur­so refle­jan­do pre­ci­sa­men­te lo que ofre­ce el títu­lo del film acer­ca de lo que en esen­cia cons­ti­tu­ye el amor en su total dimen­sión. Cla­ro está que a su vez el rea­li­za­dor con­vo­có a un sóli­do elen­co en el que en los roles pro­ta­gó­ni­cos resal­tan Calamy ofre­cien­do la viva­ci­dad y can­dor de Mar­gue­ri­te, la con­vic­ción de Macaig­ne brin­da­da en su per­so­na­je como asi­mis­mo la nota­ble com­pli­ci­dad que guar­da con su ex espo­sa evo­can­do momen­tos vivi­dos en el pasa­do y la siem­pre efi­cien­te Thierry ani­man­do a Chloé.

Con­clu­yen­do, Gor­geat demues­tra cómo se pue­de lograr una inte­li­gen­te y emo­ti­va come­dia, sin nece­si­dad de recu­rrir a exce­so alguno y menos aún a la violencia.
Jor­ge Gutman