Exce­len­te Film Surcoreano

POS­SI­BLE LOVE. Corea del Sur, 2026. Un film de Lee Chang-dong. 165 minutos

Una vez más el cine sur­co­reano se des­ta­ca ofre­cien­do un exce­len­te retra­to social en Pos­si­ble Love que obtu­vo el Gran Pre­mio del Jura­do en el Fes­ti­val de Venecia.

Una esce­na del flilm

El guión del rea­li­za­dor escri­to con­jun­ta­men­te con Oh Jung-mi está en par­te ins­pi­ra­do en el déci­mo epi­so­dio de la mini­se­rie Deka­log (No codi­cia­rás los bie­nes aje­nos) que el des­apa­re­ci­do rea­li­za­dor Krzysz­tof Kies­lows­ki efec­tuó en 1989, aun­que la his­to­ria se dis­tin­gue por trans­cu­rrir en un medio ambien­te dife­ren­te tenien­do como pro­pó­si­to con­si­de­rar lo que acon­te­ce con dos matri­mo­nios per­te­ne­cien­tes a dos mun­dos social­men­te opuestos.

Uno de los mis­mos es el inte­gra­do por Mi-ok (Jean Do-yeon) y su mari­do Ho-seok (Sul Kyung-gu); esta pare­ja de humil­de con­di­ción atra­vie­sa una situa­ción difí­cil tenien­do en cuen­ta que Ho-seok ha sido des­pe­di­do de la fábri­ca en que esta­ba tra­ba­jan­do y no avi­zo­ra la posi­bi­li­dad de con­se­guir otro empleo; en tal sen­ti­do Mi-ok hace lo posi­ble por reani­mar el esta­do depre­si­vo de su espo­so aun­que a veces su agre­si­vi­dad es moti­vo de fric­ción en la rela­ción man­te­ni­da. La otra pare­ja está con­for­ma­da por la docu­men­ta­lis­ta Ye-ji (Cho Yeo-jeong) y su mari­do Sang-woo (Zo In-sung) quien es un exi­to­so empre­sa­rio, lo que con­du­ce a que ambos dis­fru­ten de una pri­vi­le­gia­da situa­ción económica.

La his­to­ria adquie­re relie­ve cuan­do Ye-ji se vin­cu­la con Mi-ok impo­nién­do­se de las vici­si­tu­des que vive su núcleo fami­liar. La docu­men­ta­lis­ta, imbui­da de lo que expe­ri­me­tan los tra­ba­ja­do­res des­pe­di­dos de empre­sas, deci­de hacer un docu­men­tal que refle­je la situa­ción de Mi-ok y de Ho-seok al estar afec­ta­dos moral­men­te por el drás­ti­co des­pi­do con la difí­cil situa­ción finan­cie­ra que atra­vie­san y de qué modo eso tras­cien­de en su hijo de 10 años; es así que Ye-ji a tra­vés de esta fami­lia tra­ta­rá de docu­men­tar los pro­ble­mas socia­les de la cla­se tra­ba­ja­do­ra del país. Si bien Mi-ok se apres­ta a la fil­ma­ción, su mari­do mani­fies­ta hos­que­dad y reti­cen­cia para dicho pro­pó­si­to; con todo, no obs­tan­te sus pro­lon­ga­dos silen­cios él angus­tia­do hom­bre lle­ga a expre­sar su expe­rien­cia labo­ral así como el víncu­lo que man­tu­vo con sus cole­gas de tra­ba­jo, ofre­cien­do en esa des­crip­ción momen­tos genui­na­men­te conmovedores.

Crean­do la bue­na intri­ga en cono­cer hacia dón­de esta his­to­ria se diri­ge lo cier­to es que el rea­li­za­dor efec­túa una muy bue­na des­crip­ción de los inter­cam­bios que se rea­li­zan entre los dos matri­mo­nios don­de la ambi­güe­dad, con­tra­dic­cio­nes y sus repri­mi­das emo­cio­ness están muy bien des­crip­tos en el impe­ca­ble guión.

La pelí­cu­la se pres­ta para refle­xio­nar si éti­ca­men­te pro­ce­de que el logro artís­ti­co del docu­men­tal de Ye-ji sea a expen­sas de fil­mar la inti­mi­dad de la pare­ja en las difí­ci­les situa­cio­nes que atra­vie­sa. Asi­mis­mo y aten­dien­do al títu­lo del film sur­ge la pre­gun­ta si aca­so resul­ta posi­ble expe­ri­men­tar el amor enfren­tan­do ape­sa­dum­bra­dos momen­tos nutri­dos de dolor y frustración.

Sin dar res­pues­ta a los con­flic­tos mora­les sus­ci­ta­dos, Lee Chang-dong obtie­ne un angus­tian­te dra­ma refle­jan­do las vici­si­tu­des de su país no sólo en cuan­to a la mar­ca­da dife­ren­cia de cla­ses sino asi­mis­mo acer­ca del gra­ve pro­ble­ma de des­em­pleo refor­za­do aún más por la inte­li­gen­cia arti­fi­cial. Jor­ge Gutman