Apre­cia­ble Docu­men­to Social

FILI­PI­ÑA­NA. Sin­ga­pur-Gran Bre­ta­ña-Fili­pi­nas-Fran­cia-Paí­ses Bajos, 2026. Un film escri­to y diri­gi­do por Rafael Manuel. 100 minutos

Un buen docu­men­to social es lo que se apre­cia en Fili­pi­ña­na que no obs­tan­te ser una copro­duc­ción entre varios paí­ses, la pelí­cu­la es neta­men­te fili­pi­na aten­dien­do a su direc­tor y guio­nis­ta Rafael Manuel, su elen­co y el lugar don­de transcurre.

Jorry­bell Agoto

Habien­do amplia­do su cor­to­me­tra­je homó­ni­mo rea­li­za­do en 2020, el novel rea­li­za­dor Manuel ambien­ta la his­to­ria duran­te una lar­ga jor­na­da calu­ro­sa y húme­da que trans­cu­rre en un eli­tis­ta club de golf de Mani­la. Ahí lle­ga Isa­bel de 17 años (Jorry­bell Ago­to), oriun­da de la zona rural de Ilo­cos, al nor­te de la ciu­dad, para tra­ba­jar en ese lujo­so esta­ble­ci­mien­to pre­si­di­do por el doc­tor Palan­ca (Teroy Guz­man). Siguien­do estric­tas nor­mas regla­men­ta­rias, ella al igual que sus com­pa­ñe­ras tie­ne a su car­go colo­car las pelo­tas de golf en su sitio.

De inme­dia­to se apre­cia el con­tras­te exis­ten­te entre el esplen­do­ro­so ver­dor del terreno de jue­go en don­de no fal­ta el agua que per­mi­te su rie­go en las calles ári­das que cir­cun­dan al club, con la lar­ga fila que rea­li­za la pobla­ción de bajos recur­sos para pro­veer­se de dicho vital líqui­do. Esa mar­ca­da dife­ren­cia social se apre­cia por par­te de Isa­bel y las chi­cas que están al ser­vi­cio de los gol­fis­tas, quie­nes son tra­ta­das poco menos que como escla­vas; sin embar­go eso no cons­ti­tu­ye un obs­tácu­lo para que ellas reali­cen su tra­ba­jo eficientemente.

En una sub­tra­ma de la his­to­ria se obser­va la lle­ga­da al lugar de Cla­ra (Car­men Cas­te­lla­nos), una joven de fami­lia adi­ne­ra­da pro­ve­nien­te de Esta­dos Uni­dos que jue­ga una par­ti­da de golf con su tío (Car­los Siguion-Rey­na), un indus­trial que se dedi­ca al equi­pa­mien­to de dicho depor­te. Si bien desea que su sobri­na regre­se defi­ni­ti­va­men­te al país para tra­ba­jar con él, Cla­ra tie­ne serias dudas al com­pro­bar la gran dife­ren­cia cul­tu­ral impe­ran­te y los abu­sos del medio social en que está invo­lu­cra­da su familia.

El rela­to adquie­re ten­sión cuan­do Isa­bel encuen­tra un palo de golf extra­via­do y en su pro­pó­si­to de devol­ver­lo a su patriar­cal pre­si­den­te se aden­tra en los sitios más pri­va­dos de la ins­ti­tu­ción des­cu­brien­do algo sinies­tro que refle­ja la vio­len­cia y corrup­ción del lugar en que ella se desempeña.

Visual­men­te esplen­do­ro­sa median­te encua­dres fijos, la mag­ní­fi­ca foto­gra­fía de Xenia Patri­cia real­za los méri­tos del film. Así, de mane­ra sutil y sin recar­gar las tin­tas, el rea­li­za­dor con­si­gue que su ópe­ra pri­ma cons­ti­tu­ya un micro­cos­mos de lo que acon­te­ce en Fili­pi­nas, en don­de los acau­da­la­dos due­ños del poder pue­den mani­pu­lar y some­ter a quie­nes per­te­ne­cen a un nivel inferior.

En esen­cia, Manuel logra un film que dig­ni­fi­ca la huma­ni­dad e inte­li­gen­cia de la cla­se tra­ba­ja­do­ra, que por sus indis­cu­ti­bles méri­tos fue dis­tin­gui­do con el Pre­mio Espe­cial del Jura­do a la Vision Crea­ti­va en el últi­mo Fes­ti­val de Sun­dan­ce. Jor­ge Gutman