Una Nove­la Inconclusa

LA BOLA NEGRA. Espa­ña-Fran­cia, 2026. Un film diri­gi­do por Javier Cal­vo y Javier Ambros­si. 165 minutos

Muy cono­ci­dos en Espa­ña por haber diri­gi­do varias exi­to­sas series de tele­vi­sión, es aho­ra que Javier Cal­vo y Javier Ambros­si ‑cono­ci­dos como los Javis- efec­túan su pri­mer lar­go­me­tra­je con La Bola Negra, un film que fue galar­do­na­do con el Pre­mio a la Mejor Direc­ción (ex aequo con Father­land de Pawel Paw­li­kows­ki) en el Fes­ti­val de Can­nes y pos­te­rior­men­te obtu­vo el Pre­mio del Públi­co en el Fes­ti­val de Toronto.

El pres­ti­gio­so dra­ma­tur­go Fede­ri­co Gar­cía Lor­ca comen­zó en 1936 a escri­bir la nove­la La Bola Negra de carác­ter semi­au­to­bio­grá­fi­ca, en don­de hace refe­ren­cia a su homo­se­xua­li­dad; lamen­ta­ble­men­te no alcan­zó a con­cluir­la dado que fue ase­si­na­do al comien­zo de la gue­rra civil.

La acla­ra­ción pre­ce­den­te ins­pi­ra a ambos rea­li­za­do­res a ela­bo­rar un guión com­par­ti­do con Alber­to Cone­je­ro, en don­de esa nove­la incom­ple­ta tras­cien­de en su contenido.

La pelí­cu­la está estruc­tu­ra­da en tres epi­so­dios que trans­cu­rren a lo lar­go de un siglo en dife­ren­tes ciu­da­des de Espa­ña y Gre­cia. El pri­mer seg­men­to acon­te­ce en 1932 en don­de Car­los (Milo Qui­fes) ‑alter ego de Lor­ca- es un joven de Gra­na­da deseo­so de poder ingre­sar a un eli­tis­ta club de su ciu­dad; para tal pro­pó­si­to el comi­té encar­ga­do de apro­bar su mem­bre­sía extrae una bola negra que impli­ca su recha­zo y eso se debe a su homosexualidad.

Miguel Ber­nar­deau y Guitarricadelafuente

El segun­do capí­tu­lo se desa­rro­lla cin­co años des­pués en ple­na gue­rra civil en la ciu­dad de San­tan­der enfo­can­do el víncu­lo homo­se­xual esta­ble­ci­do entre Sebas­tián (Gui­ta­rri­ca­de­la­fuen­te), un sol­da­do nacio­na­lis­ta asig­na­do a un hos­pi­tal mili­tar, y el repu­bli­cano Rafael (Miguel Ber­nar­deau), uno de sus pacien­tes heri­do en la Bata­lla de San­tan­der. El per­so­na­je fic­ti­cio de Rafael corres­pon­de al ver­da­de­ro Rafael Rodrí­guez Rapún quien fue un actor de tea­tro aman­te de Gar­cía Lor­ca que se unió a los repu­bli­ca­nos antes de ini­ciar­se el con­flic­to béli­co. La ten­sión gene­ra­da en este epi­so­dio se ate­núa con la pre­sen­cia de una joven can­tan­te de caba­ret (Pené­lo­pe Cruz) encar­ga­da de entre­te­ner a las tro­pas franquistas.

El epi­so­dio final trans­cu­rre en 2017 en Madrid y par­te en Ate­nas en el que se obser­va a Alber­to (Car­los Gon­zá­lez), que des­pués de haber deja­do la carre­ra tea­tral es aho­ra un his­to­ria­dor gay que man­tie­ne una difi­cul­to­sa rela­ción con su madre (Lola Due­ñas) y en su tra­ba­jo de inves­ti­ga­ción del pasa­do a tra­vés de la his­to­ria y la lite­ra­tu­ra se vin­cu­la con una inves­ti­ga­do­ra ame­ri­ca­na (Glenn Clo­se); al pro­pio tiem­po al reci­bir una heren­cia ines­pe­ra­da de su abue­lo materno se reve­lan secre­tos de fami­lia don­de Alber­to se impo­ne que su tes­ta­dor había par­ti­ci­pa­do en la gue­rra civil. Este epi­so­dio pro­por­cio­na en su des­en­la­ce una de las situa­cio­nes más emo­ti­vas del film.

Es suma­men­te intere­san­te com­pro­bar la for­ma en que las tres his­to­rias están entre­la­za­das, en don­de el pre­sen­te se entron­ca con el pasa­do a tra­vés de la obra incon­clu­sa del inmor­tal dra­ma­tur­go. Si bien este melo­dra­ma podría ase­me­jar­se a algu­nos de los exce­len­tes fil­mes de Almo­dó­var, no alcan­za el mis­mo nivel en la medi­da que su lon­gi­tud resul­ta exce­si­va y el tono dis­cur­si­vo de los rea­li­za­do­res en algu­nas situa­cio­nes ate­núa su impac­to. Con todo, la pelí­cu­la que pre­ci­sa­men­te ha sido pro­du­ci­da por Pedro y Agus­tín Almo­dó­var se nutre de remar­ca­bles momen­tos a tra­vés de una his­to­ria que resal­ta la iden­ti­dad sexual y cómo gra­vi­tó la homo­se­xua­li­dad en la suer­te atra­ve­sa­da por sus personajes.

Los Javis ofre­cen una pelí­cu­la ambi­cio­sa, visual­men­te estu­pen­da y dota­da de una vital ener­gía que en gran medi­da es debi­da a su enco­mia­ble elen­co, en don­de resul­ta atrac­ti­vo con­tem­plar en bre­ves y con­vin­cen­tes roles a Pené­lo­pe Cruz y Glenn Close.

Ade­más de ilus­trar remar­ca­ble­men­te los sen­ti­mien­tos ocul­tos de la comu­ni­dad gay, los nove­les rea­li­za­do­res rin­den un mere­ci­do tri­bu­to al gran poe­ta de Gra­na­da al cum­plir­se nue­ve déca­das de su fusi­la­mien­to. 

En suma, aquí se pre­sen­cia un memo­ra­ble film que deja un fuer­te impac­to en el áni­mo del espec­ta­dor. Jor­ge Gutman