Aler­ta­do de Antemano

SPOI­LER ALERT: Esta­dos Undos, 2022. Un film de Michael Sho­wal­ter. 112 minutos

Aun­que el títu­lo ya lo anti­ci­pa, poco impor­ta que des­de su comien­zo el espec­ta­dor esté aler­ta­do del des­en­la­ce de Spoi­ler Alert, un apre­cia­ble film diri­gi­do por Michael Sho­wal­ter. En lo que pue­de cata­lo­gar­se como un dra­ma román­ti­co, el guión de los escri­to­res David Marshall Grant y Dan Sava­ge está basa­do en el libro de Michael Ausie­llo Spoi­ler Alert: The Hero Dies” publi­ca­do en 2017 en el que rela­ta un tras­cen­den­te epi­so­dio que gra­vi­tó en su vida.

Ben Aldrid­ge y Jim Parsons

En la pri­me­ra esce­na se pue­de ver a Michael (Jim Par­sons) estan­do jun­to a Kit (Ben Aldrid­ge), su com­pa­ñe­ro gra­ve­men­te enfer­mo que se halla hos­pi­ta­li­za­do, que­dán­do­le poco tiem­po de vida. De inme­dia­to la acción retro­ce­de en el tiem­po y es así que se asis­te a la géne­sis del roman­ce de esta pareja.

Como en muchos casos sue­le ocu­rrir, poco impor­ta el des­tino final de la tra­ma sino más bien el reco­rri­do empren­di­do para lle­gar al mis­mo. El guión da cuen­ta a par­tir del momen­to en que Michael y Kit lle­ga­ron a cono­cer­se para pron­ta­men­te inti­mar. A tra­vés de un lap­so de 14 años de con­vi­ven­cia se van reve­lan­do deta­lles de la vida per­so­nal de cada uno de ellos que aun­que de dife­ren­te per­so­na­li­dad logran crear una asom­bro­sa com­pli­ci­dad. Pero duran­te ese perío­do el víncu­lo sufre cier­tos alti­ba­jos, espe­cial­men­te cuan­do Michael com­prue­ba la infi­de­li­dad de Kit con Sebas­tian (Anto­ni Porows­ki), un cole­ga de tra­ba­jo. Con todo, las sesio­nes de tera­pia ayu­dan a recom­po­ner el víncu­lo has­ta el momen­to en que Kit acom­pa­ña­do de Michael reci­be el dolo­ro­so diag­nós­ti­co del médi­co que le atien­de comu­ni­cán­do­le que está afec­ta­do por un tumor neu­ro­en­do­crino; esa tris­te reve­la­ción gene­ra uno de los momen­tos más con­mo­ve­do­res del rela­to que es tra­ta­do con máxi­ma contención.

A par­tir de allí y duran­te los 11 meses que trans­cu­rren has­ta el ins­tan­te final la rela­ción de Michael y Kit se inten­si­fi­ca, sien­do ambos cons­cien­tes de estar luchan­do una carre­ra con­tra el tiem­po. Tan­to Par­sons como Aldrid­ge ofre­cen dos remar­ca­bles inter­pre­ta­cio­nes capa­ces de trans­mi­tir ple­na­men­te al espec­ta­dor la emo­ción que les embar­ga. En roles de apo­yo igual­men­te se lucen Bill Irwin y la siem­pre sol­ven­te Sally Field como los padres de Kit quie­nes tar­día­men­te se ente­ran de la orien­ta­ción sexual de su hijo.

Cui­dan­do que la esen­cia dra­má­ti­ca del rela­to no des­bor­de en situa­cio­nes lacri­mó­ge­nas, Sho­wal­ter ha rea­li­za­do una emo­ti­va y tier­na pelí­cu­la al haber sabi­do expre­sar la sen­si­bi­li­dad que Ausie­llo ha vol­ca­do en su libro. Jor­ge Gutman

La Magia del Cine

EMPI­RE OF LIGHT Gran Bre­ta­ña-Esta­dos Uni­dos, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Sam Men­des. 113 minutos

Meri­to­ria­men­te con­si­de­ra­do como uno de los más des­ta­ca­dos rea­li­za­do­res de Gran Bre­ta­ña, el osca­ri­za­do cineas­ta de Ame­ri­can Beauty (1999) Sam Men­des en Empi­re of Light tra­ta de refle­jar el poder de la magia del cine.

Oli­via Colman

En un rela­to que le per­te­ne­ce el cineas­ta ubi­ca la acción en 1980 en la ciu­dad cos­te­ra de Mar­ga­te en don­de Empi­re, un pala­cio de cine de art deco, enfren­ta al mar. Es allí don­de se desem­pe­ña Hilary Small (Oli­via Col­man) como geren­te de la sala; en su labor está rodea­da por dos jóve­nes asis­ten­tes (Tom Broo­ke y Han­nah Ons­low), el devo­to pro­yec­cio­nis­ta Nor­man (Toby Jones) y su jefe Donald Ellis (Colin Firth) quien es un indi­vi­duo ensi­mis­ma­do en sí mis­mo y que a pesar de ser casa­do no tie­ne repa­ro alguno para de tan­to en tan­to abu­sar sexual­men­te de Hilary. Esta mujer lidia con pro­ble­mas de ines­ta­bi­li­dad men­tal que tra­ta de com­ba­tir­los con­su­mien­do una varie­dad de bar­bi­tú­ri­cos, como asi­mis­mo median­te su tra­ba­jo en el Empi­re que cons­ti­tu­ye una suer­te de segun­do hogar y su razón de ser.

Valién­do­se de las pro­yec­cio­nes de fil­mes de esa épo­ca que­da cla­ro que Men­des, imbui­do de nos­tal­gia, expre­sa su amor por el cine en cir­cuns­tan­cias como las que se viven actual­men­te en don­de a cau­sa de la pan­de­mia gran par­te del públi­co se acos­tum­bró a ver pelí­cu­las en su hogar a tra­vés de las nume­ro­sas pla­ta­for­mas exis­ten­tes. Sin embar­go, debi­do a su guión un tan­to errá­ti­co el rea­li­za­dor no lle­ga sufi­cien­te­men­te a emo­cio­nar como Giu­sep­pe Tor­na­to­re lo logró con Cine­ma Para­di­so, así como Ste­ven Spiel­berg lo demues­tra en su recien­te film The Fabelmans. 

La his­to­ria adop­ta un giro dife­ren­te cuan­do se incor­po­ra al equi­po del Empi­re Stephen (Micheal Ward), un hom­bre de color mucho menor que Hilary en don­de ambos ade­más de conec­tar­se muy bien en el tra­ba­jo, ini­cian una rela­ción román­ti­ca que para ella cons­ti­tu­ye un bál­sa­mo capaz de brin­dar­le la año­ra­da feli­ci­dad. Duran­te ese víncu­lo la esqui­zo­fre­nia de Hilary vuel­ve a mani­fes­tar­se y a su vez cobra cier­ta inten­si­dad el racis­mo del que es obje­to Stephen por par­te de gru­pos de ultra­de­re­cha; sin lle­gar a pro­fun­di­zar sufi­cien­te­men­te sobre estas dos varian­tes temá­ti­cas el film se tor­na melo­dra­má­ti­co ate­nuan­do su vigor inicial.

Las obje­cio­nes men­cio­na­das son com­pen­sa­das por la sober­bia com­po­si­ción que Col­man logra de su per­so­na­je al igual que la pres­ta­ción rea­li­za­da por Ward quien sedu­ce con su caris­ma y sim­pa­tía. Entre ambos acto­res exis­te una muy logra­da quí­mi­ca per­mi­tien­do que el roman­ce de sus per­so­na­jes adquie­ra con­vic­ción a tra­vés de su mutuo apo­yo físi­co y emo­cio­nal. A todo ello cabe agre­gar la esme­ra­da foto­gra­fía de Roger Deakins.

En esen­cia, el film de Men­des se ve con agra­do aun­que la inten­ción del rea­li­za­dor de home­na­jear al cine que­da dilui­da debi­do a las rami­fi­ca­cio­nes adop­ta­das por su guión. Jor­ge Gutman

Superan­do Un Duelo

LE LYCÉEN / WIN­TER BOY. Fran­cia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Chris­tophe Hono­ré. 122 minutos

En Le Lycéen, un rela­to par­cial­men­te auto­bio­grá­fi­co, el direc­tor fran­cés Chris­tophe Hono­ré cen­tra­li­za su aten­ción en un ado­les­cen­te que tra­ta de supe­rar una tragedia.

Paul Kir­cher

La muer­te de un fami­liar deja un impac­to emo­cio­nal muy fuer­te, sobre todo si se tra­ta de un ser que­ri­do como es el caso del pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria. Lucas (Paul Kir­cher) es un joven de 17 años quien está cur­san­do en un inter­na­do el últi­mo año de estu­dios secun­da­rios; asu­mi­do como gay se obser­va su rela­ción con uno de sus com­pa­ñe­ros, aun­que ese víncu­lo no alcan­za a gra­vi­tar en el relato.

Duran­te los fines de sema­na Lucas lo pasa en su hogar de Cham­béry con su madre Isa­be­lle (Juliet­te Bino­che), y su padre (Chris­tophe Hono­ré), en tan­to que su her­mano mayor Quen­tin (Vin­cent Lacos­te) es un exi­to­so artis­ta plás­ti­co que está afin­ca­do en París.

El fac­tor que gene­ra el dra­ma es un acci­den­te auto­mo­vi­lís­ti­co en el que su pro­ge­ni­tor falle­ce; esa tra­ge­dia afec­ta pro­fun­da­men­te al mucha­cho quien a par­tir de ese momen­to comien­za a expe­ri­men­tar un trau­ma emo­cio­nal. Su madre, no menos sufri­da por la pér­di­da de su mari­do, tra­ta de ayu­dar a su hijo y para ello acep­ta que él via­je por un bre­ve perío­do a París para estar jun­to a su her­mano y al mis­mo tiem­po cam­biar de esce­na­rio a fin de que encuen­tre el ambien­te ade­cua­do para supe­rar su dolor.

Si al prin­ci­pio de su per­ma­nen­cia con Quen­tin la con­vi­ven­cia trans­cu­rre nor­mal­men­te, la situa­ción se alte­ra cuan­do Lucas se encan­di­la con Lillio (Erwan Kepoa Falé), un com­pa­ñe­ro de piso de su her­mano, quien es tam­bién gay y varios años mayor que él; asi­mis­mo duran­te este perío­do lejos de su hogar, el joven tra­ta de ate­nuar su pena adop­tan­do deci­sio­nes inopor­tu­nas que siem­pre están vin­cu­la­das con su impe­rio­so deseo de satis­fac­ción sexual al pun­to tal de recu­rrir a la prostitución.

Habi­da cuen­ta de cier­tos des­ajus­tes del guión no siem­pre con­vin­cen­te, lo que lle­ga a menos­ca­bar la narra­ción es la recu­rren­te voz en off que adquie­re un carác­ter pre­ten­cio­so; eso resal­ta aún más cuan­do Lucas se enfren­ta a la cáma­ra rela­tan­do sus refle­xio­nes y emo­cio­nes como si estu­vie­se sien­do entre­vis­ta­do; es allí, don­de resul­ta­ría pre­fe­ri­ble que las imá­ge­nes expre­sa­ran por sí mis­mas las emo­cio­nes que lo embargan.

Más allá de las obser­va­cio­nes seña­la­das, cabe apre­ciar que Hono­ré ha evi­ta­do que su tema bor­dee el sen­ti­men­ta­lis­mo bara­to o des­em­bo­que en un enga­ño­so melo­dra­ma; en cam­bio el rela­to no está exen­to de momen­tos de genui­na ter­nu­ra y emo­ción trans­mi­ti­da en un buen núme­ro de esce­nas. Lo más des­ta­ca­do del film se mani­fies­ta en la actua­ción don­de Kir­cher, que fue lau­rea­do como mejor actor en el últi­mo fes­ti­val de San Sebas­tián, expre­sa con­vin­cen­te­men­te el dolor, la angus­tia, la inse­gu­ri­dad y vul­ne­ra­bi­li­dad de Lucas; asi­mis­mo, tan­to Lacos­te como la vete­ra­na Bino­che satis­fa­cen con hol­gu­ra sus res­pec­ti­vos personajes

Aun­que des­igual, el rea­li­za­dor logra con su tra­ba­jo que se lle­gue a empa­ti­zar con los sen­ti­mien­tos de un ado­les­cen­te que median­te una tra­ge­dia per­so­nal va reco­rrien­do el camino que lo con­du­ci­rá a la eta­pa adul­ta de su vida. Jor­ge Gutman

Una Renom­bra­da Artista

ALL THE BEAUTY AND THE BLOODSHED. Esta­dos Uni­dos, 2022. Un docuem­tanl de Lau­ra Poi­tras. 113 minutos

Esta pelí­cu­la de la lau­rea­da docu­men­ta­lis­ta Lau­ra Poi­tras es un tri­bu­to a la figu­ra de la renom­bra­da fotó­gra­fa y asi­mis­mo docu­men­ta­lis­ta Nan Gol­din. Sin entrar a rela­tar bio­grá­fi­ca­men­te lo que fue y es Gol­din, este film está con­for­ma­do por tres capas bien engar­za­das a lo lar­go de su desarrollo.

Nan Gol­din

Uno de los aspec­tos con­si­de­ra­dos es la crea­ción artís­ti­ca de Gol­din enfo­ca­da a tra­vés de sus fotos, dia­po­si­ti­vas y mate­rial de archi­vo vin­cu­la­dos con el cine cuyo prin­ci­pal expo­nen­te es su docu­men­tal The Ballad of Sexual Depen­dency (1986) refle­jan­do los devas­ta­do­res efec­tos del SIDA en la comu­ni­dad homosexual.

Para­le­la­men­te Poi­tras retra­ta el acti­vis­mo polí­ti­co de Gol­din en la cru­za­da que aco­me­te denun­cian­do el devas­ta­dor efec­to del Oxy­con­tin pro­du­ci­do por la com­pa­ñía far­ma­céu­ti­ca Pur­due Phar­ma per­te­ne­cien­te a la mul­ti­mi­llo­na­ria fami­lia Sac­kler. El moti­vo resi­de en que ese opioi­de había gene­ra­do una alta sobre­do­sis de la gen­te que lo ha con­su­mi­do, pro­vo­can­do la muer­te de medio millón de ame­ri­ca­nos; afor­tu­na­da­men­te Gol­din a pesar de haber­se vali­do de esa dro­ga logró recu­pe­rar­se. Para lle­var a cabo su pro­pó­si­to ella lide­ra el gru­po P.A.I.N. (Pres­crip­tion, Addic­tion, Inter­ven­tion, Now), inte­gra­do por ex víc­ti­mas y fami­lia­res de las per­so­nas falle­ci­das; rea­li­zan­do nume­ro­sas mani­fes­ta­cio­nes públi­cas fren­te a los museos; el obje­ti­vo per­se­gui­do es el de per­sua­dir a impor­tan­tes ins­ti­tu­cio­nes cul­tu­ra­les de arte (Metro­po­li­tan Museum of Arts, Gug­genheim, Natio­nal Por­trait Gallery de Lon­dres y el Lou­vre, entre otros) que han sido favo­re­ci­das por cuan­tio­sas dona­cio­nes de los Sac­kler para que en el futu­ro se nie­guen a seguir reci­bién­do­las y a su vez reti­rar el nom­bre Sac­kler en algu­nas de las salas de los pres­ti­gio­sos museos.

La cáma­ra de Poi­tras sigue aten­ta­men­te a Gol­din a tra­vés de su pre­sen­cia físi­ca o median­te su voz en off expre­san­do su difí­cil infan­cia así tam­bién cómo emer­gió su pasión por la foto­gra­fía. En todo caso, en ese aspec­to lo más resal­tan­te es que la artis­ta no ha sabi­do sobre­po­ner­se al dolor que le cau­só el sui­ci­dio de Bar­ba­ra, su her­ma­na mayor; esta ado­les­cen­te no con­for­mis­ta y sin pre­jui­cios en mate­ria sexual, inco­mo­dó a su fami­lia lo que con­du­jo a que fue­ra tra­ta­da por algu­nos médi­cos y con el diag­nós­ti­co de enfer­ma men­tal fue final­men­te ins­ti­tu­cio­na­li­za­da, lo que moti­vó a que la joven haya deci­di­do poner fin a su vida.

Poi­tras ha con­se­gui­do cap­tar el espí­ri­tu inno­va­dor de Gol­din, a tra­vés de sus varia­das face­tas per­mi­tien­do que esta explo­ra­ción de su vida artís­ti­ca y per­so­nal alcan­ce amplia reso­nan­cia en este vívi­do y fas­ci­nan­te retra­to. Por sus inne­ga­bles méri­tos, este exce­len­te film obtu­vo este año el León de Oro en el fes­ti­val de Vene­cia. Jor­ge Gutman

Ocul­tan­do la Orien­ta­ción Sexual

THE INS­PEC­TION. Esta­dos Uni­dos, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Ele­gan­ce Brat­ton. 95 minutos

Con el ante­ce­den­te de algu­nos bue­nos cor­to­me­tra­jes, el rea­li­za­dor Ele­gan­ce Brat­ton debu­ta en este lar­go­me­tra­je auto­bio­grá­fi­co en don­de rela­ta el adies­tra­mien­to reci­bi­do como sol­da­do del ejér­ci­to americano.

Jeremy Pope

En un emo­ti­vo dra­ma que se sitúa a prin­ci­pios de siglo Brat­ton, basa­do en su pro­pia for­ma­ción mili­tar en la que sir­vió des­de 2005 has­ta 2010, recons­tru­ye a tra­vés de la fic­ción su expe­rien­cia valién­do­se de Ellis French (Jeremy Pope) como su alter ego. Este mucha­cho afro­ame­ri­cano al comen­zar el rela­to encuen­tra obs­tácu­los para ingre­sar a la casa de su madre Inez (Gabrie­lle Union) en Tren­ton, a fin de reco­ger su cer­ti­fi­ca­do de naci­mien­to reque­ri­do para que pue­da enlis­tar­se en el ejér­ci­to; habien­do sido echa­do del hogar a los 16 años por ser gay y obli­ga­do a vivir duran­te lar­go tiem­po de mane­ra pre­ca­ria, a pesar de los 10 años trans­cu­rri­dos la homo­fó­bi­ca Inez que es guar­dia­na de pri­sión per­sis­te en no acep­tar la homo­se­xua­li­dad de su hijo.

La his­to­ria cobra vue­lo cuan­do French se apres­ta a ingre­sar al ejér­ci­to como un modo de reco­brar su dig­ni­dad y demos­trar su mas­cu­li­ni­dad. Tras un pre­vio inte­rro­ga­to­rio rea­li­za­do en don­de la ideo­lo­gía polí­ti­ca ‑no ser comu­nis­ta- y la orien­ta­ción sexual están en jue­go, que­da reclu­ta­do y a par­tir de allí comien­za el duro entre­na­mien­to a car­go de Laws (Bokeem Wood­bi­ne), el impla­ca­ble coman­dan­te de la uni­dad quien tra­ta a los reclu­tas como si fue­ran ani­ma­les salvajes.

A tra­vés de su dura expe­rien­cia Ellis igual­men­te es obje­to de dis­cri­mi­na­ción racial a tra­vés del bull­ying reci­bi­do por Mari­ne Har­vey (McCaul Lom­bar­di), uno de sus com­pa­ñe­ros. Pero lo que más gra­vi­ta en el rela­to es el esfuer­zo que este reclu­ta debe efec­tuar para ocul­tar su con­di­ción sexual. Eso le engen­dra difi­cul­tad al sen­tir­se atraí­do por Rosa­les (Raúl Cas­ti­llo), el joven sar­gen­to ins­truc­tor, quien demues­tra un inte­rés por él; de todos modos, Ellis debe guar­dar el mayor cui­da­do posi­ble de disi­mu­lar sus emo­cio­nes al no estar segu­ro si aca­so hay algo más que Rosa­les sien­te por él. En otros aspec­tos del rela­to, el rea­li­za­dor enfa­ti­za la ten­sa rela­ción exis­ten­te entre Ellis y su madre, así como el gran inte­rés del sol­da­do en que su pro­ge­ni­to­ra asis­ta a la cere­mo­nia de graduación.

En gene­ral, el seve­ro adies­tra­mien­to mili­tar no ofre­ce algo dife­ren­te de lo ya expues­to en otros fil­mes de esta natu­ra­le­za en don­de no están ausen­tes algu­nos sig­nos de vio­len­cia. Con todo, el tra­ba­jo de Brat­ton que­da real­za­do por la muy bue­na pues­ta escé­ni­ca que está al ser­vi­cio de la impe­ca­ble narra­ción: así que­da evi­den­cia­do cómo el fir­me pro­pó­si­to de encon­trar un sen­ti­do a su vida jun­to con la deter­mi­na­ción y per­se­ve­ran­cia que lo ani­ma, este sol­da­do pue­de supe­rar los incon­ve­nien­tes inter­pues­tos por su dife­ren­te orien­ta­ción sexual.

Las sóli­das inter­pre­ta­cio­nes del elen­co cons­ti­tu­yen uno de los impor­tan­tes valo­res del film y en tal sen­ti­do tan­to la de Pope, trans­mi­tien­do emo­ción y ter­nu­ra como el atri­bu­la­do reclu­ta, así como la de Wood­bi­ne como el feroz sar­gen­to, son irre­pro­cha­bles; asi­mis­mo Union y Cas­ti­llo se desem­pe­ñan con sol­ven­cia en sus res­pec­ti­vos personajes.

En esen­cia, en su ópe­ra pri­ma Brat­ton ha tra­ta­do con sobrie­dad y loa­ble hones­ti­dad el con­tro­ver­ti­do tópi­co de la homo­se­xua­li­dad en el ejér­ci­to, lo que per­mi­te gene­rar favo­ra­bles expec­ta­ti­vas para sus futu­ros pro­yec­tos. Jor­ge Gutman