TILL. Estados Unidos, 2022. Un film de Chinonye Chukwu. 130 minutos
Numerosas historias sobre la discriminación racial en Estados Unidos han sido abordadas por el cine; sin embargo nunca será suficiente para volver a tratarla para que esa gran mancha histórica del país americano no sea olvidada, sobre todo porque hoy día esa situación aunque menos intensa aún subsiste. De allí que resulta bienvenido el proyecto de la realizadora Chinonye Chukwu en trasladar a la pantalla el caso real del cruel asesinato racial de un muchacho afroamericano cometido en Mississippi hace casi 7 décadas y la denodada lucha de su madre para que se haga justicia.
Jalyn Hall y Danielle Deadwyler
El guión de la realizadora compartido con Michael Reilly y Keith Beauchamp transcurre en 1955 e introduce a Mamie Till Mogley (Danielle Deadwyler), una viuda afroamericana cuyo marido murió diez años atrás durante la Segunda Guerra. Viviendo en Chicago vuelca su inmenso amor hacia su único hijo Emmett Till (Jalyn Hall) de 14 años, siempre vivaz, sonriente y alegre. También residen en Chicago, su madre Alma (Whoopi Goldberg), su padre John (Frankie Faison) y su novio Gene (Sean Patrick Thomas). Cuando Emmett se dispone a viajar a Mississippi para visitar a sus primos Mamie lo alecciona sobre cómo una persona de color debe comportarse con la gente blanca ya que la intensidad de la discriminación racial allí vigente no tiene visos de comparación con la de Chicago.
Después del viaje en tren acompañado por su tío Moses (John Douglas Thompson) el muchacho se acomoda con sus familiares en el lugar de destino y todo marcha sobre rieles hasta el fatídico 24 de agosto de 1955; ese día Emmett después de haber entrado en un pequeño negocio de comestibles de la ciudad de Money y ser atendido por su dueña blanca Carolyn Bryant (Haley Bennett), al salir a la calle le dirige un inocente silbido que a ella le causa gran indignación; ese atrevimiento motiva a que días después en mitad de la noche su marido Roy Bryant (Sean Michael Weber) y su hermanastro JW. Milam (Eric Whitten) se dirijan con violencia a la casa de los tíos de Emmett, llevándose violentamente al adolescente; después de haber sido brutalmente linchado el muchacho es asesinado y a los tres días se descubre su cadáver flotando en el río con su rostro completamente desfigurado.
Afortunadamente la realizadora no muestra detalles del crimen para en cambio reflejar el extremado dolor de Mamie al recibir la triste noticia y posteriormente al ser trasladado su cuerpo a Chicago. Pero esta mujer no obstante su terrible golpe emocional permitirá a los reporteros gráficos fotografiar el cuerpo mutilado y la cabeza desfigurada de su hijo ubicado en el ataúd, a fin de que el vil homicidio repercuta públicamente a través de la prensa.
La segunda mitad del relato muestra el viaje de Mamie a Mississippi acompañado de su padre para asistir al juicio al que serán sometidos los acusados del crimen. Para ello la mujer recibe la ayuda del activista estadounidense Medgar Evers (Tosin Cole), una persona que luchó denodadamente contra la discriminación racial; es él quien tratará de proveerle los testigos necesarios que observaron el linchamiento sufrido por Emmett.
No es sorprendente que en un Estado arraigadamente racista, la falsa declaración de Carolyn Bryant manifestando de que Emmett trató de aprovecharse de ella, condujera a que el veredicto del juez blanco haya eximido de culpabilidad a los malhechores. La desnaturalización de la justicia queda reafirmada al leer en los créditos finales que en 1956 los homicidas confesaron a una revista el crimen cometido a pesar de que nunca han sido penalizados..
Relatando impecablemente esta tragedia Chukwu ha realizado un ponderable trabajo evitando todo tipo de grandilocuencia. Su notable exposición efectuada con máxima claridad en una excelente puesta escénica queda magnificada por un remarcable elenco en donde se destaca la antológica actuación de Deadwyler. Esta gran actriz se ha posesionado por completo de Mamie transmitiendo el dolor irreparable de una madre coraje con la fortaleza y firme determinación de denunciar a la nación lo acontecido. No hay duda de que con su interpretación, ella es una seria candidata a la mejor interpretación femenina en la competencia del Oscar.
En conclusión, este triste y conmovedor drama reúne todos los elementos necesarios para que repercuta hondamente en la audiencia, sin haber recurrido a golpes sensacionalistas. Jorge Gutman
TÁR. Estados Unidos, 2022. Un film escrito y dirigido por Todd Field. 158 minutos
Tras 16 años de ausencia luego de estrenar su segundo film Little Children, el director Todd Field retorna con Tár narrando la historia de una afamada compositora y directora musical. El estudio que efectúa Todd es tan completo que en más de una ocasión se tiene la impresión de contemplar un documental antes que un relato de ficción; en gran parte eso es debido a la extraordinaria actuación de Cate Blanchett en el rol protagónico en el que uno cree estar observando a una persona real y no a un personaje ficticio.
Cate Blanchett
Blanchett personifica a Lydia Tár, cuyos innumerables logros artísticos, entre ellos la de haber sido la primera mujer en desempeñar el cargo de directora invitada de la Orquesta Filarmónica de Berlín, son resaltados en una entrevista que le efectúa el periodista y escritor Adam Gopnik (interpretándose a sí mismo). Durante el transcurso de la misma, después de mencionar a Leonard Bernstein como el mentor de su carrera, ella se refiere a los ensayos que está realizando para un próximo registro de la Quinta Sinfonía de Mahler y cómo la especial vinculación del compositor con su esposa Alma influyó para lograr esta notable obra sinfónica. En esa entrevista asimismo remarca que un buen director de orquesta debe saber manejar el tiempo y la manera de enfocar su propia visión al enfrentar la partitura del compositor.
Durante los ensayos que se realizan se observa a Francesca (Noémie Merlant), la leal asistente personal de Tár quien eventualmente aspira a obtener el cargo de directora adjunta. En su vida privada, Lydia comparte su vivienda con su amante Sharon (Nina Hoss) que es la concertina de la orquesta y madre de la niña Petra (Mila Bogojevic) por quien la directora guarda un cariño maternal.
En una de las clases maestras que ofrece en la prestigiosa escuela musical Juillard de New York se produce un roce particular con Max (Zethpan Smith-Gneist), uno de los alumnos, quien de plano rechaza a Bach. Ella trata de demostrar la maestría del inmortal compositor tocando brevemente en el piano uno de sus bellos preludios, pero Max no lo admite aludiendo que el compositor había sido un misógino. De este enfrentamiento surge el tema sobre la importancia de separar la riqueza creativa de un artista de su vida privada.
Lo que realmente intriga a la vez que fascina es la enigmática personalidad de Lydia en la que su pasión por la música constituye la razón de su vida. Dentro de la variedad de gamas que adopta su comportamiento, por una parte se la contempla como una mujer segura de sí misma, que mantiene un trato cordial con los miembros de la orquesta y con todos aquéllos que la rodean; asimismo deja entrever su autoritarismo y oculto manipuleo hasta llegar a provocar situaciones de innecesario confrontamiento cuando caprichosamente y abusando de su poder se desprende de Sebastian (Allan Corduner), el viejo director adjunto de la orquesta.
Todd no deja de lado la acción de las redes sociales y la difusión de rumores que pueden empañar la vida de una artista, como es el caso de Tár cuando inesperadamente se la acusa de haber sido la causante del suicidio de una chica que ella había protegido. Aunque ese aspecto no queda bien clarificado, la caída en desgracia de la célebre directora se asocia a los numerosos casos que han habido a raíz del movimiento #metoo.
Como quedó mencionado al comienzo de esta nota, la caracterización que logra Blanchett es excepcional denotando a través de sus gestos, movimientos, inflexión de voz, facetas de la compleja personalidad de Tár; además es encomiable el manejo del idioma alemán de la actriz en las escenas en que su personaje ensaya con los miembros de la Orquesta Sinfónica de Berlín. Habiendo ganado el premio a la mejor actriz en el Festival de Venecia, no resulta difícil apostar que será nominada en la carrera del Oscar. Los méritos de Blanchett no ensombrecen las genuinas caracterizaciones logradas por otros miembros del elenco, incluyendo a Merlant, Hoss, Corduner y Sophie Krauer animando a una violonchelista rusa por la que Tár se siente atraída.
En líneas generales, Field ha obtenido un muy buen drama musical y un fascinante retrato humano de su protagonista; al hacerlo destaca el proceso de creatividad de una mújer de ambivalente personalidad, el lugar que ocupa como directora en un universo dominado fundamentalmente por hombres y sobre todo dejando abierta la pregunta de si la cultura debe o no ser tenida en cuenta cuando surgen aristas ocultas de la vida privada de un artista. Jorge Gutman
DECISIONTOLEAVE. Corea del Sur, 2022. Un film de Park Chan-wook. 138 minutos
Habiendo obtenido un merecido prestigio por notables trabajos realizados como lo fueron entre otros Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Oldboy (2004), Lady Vengeance (2005),Thrist (2009) y especialmente The Handmaiden (2016), el realizador surcoreano Park Chan-wook aborda un misterio policial que a través de su desarrollo deviene en un romántico melodrama.
A través de un tratamiento sobrio y contenido el realizador sorprende con su elegante puesta escénica, habiendo sido reconocido por el jurado del último Festival de Cannes donde obtuvo el premio a la mejor dirección. Con gran habilidad Park crea un especial clima atmosférico que permite adentrarse de inmediato en el relato.
Tang Wei y Park Hae-il
El guión del realizador compartido con Chung Seo-kyung presenta a Hae-joon (Park Hae-il) el más joven detective policial de Busan quien se caracteriza por ser un metódico investigador frente a los casos que se le presentan. El elemento que impulsa la acción se produce cuando se descubre el cadáver de un alpinista coreano que murió al caer de la cima de una montaña. La autoridad policial debe determinar si eso se debió a un lamentable accidente, un suicidio o bien un atentado criminal.
Cuando Hae-joon se enfrenta con Seo-rae (Tang Wei), la viuda china del occiso, ella no demuestra pesar alguno por haber perdido a su marido; ese hecho intriga al policía quien comienza a sospechar de esta atractiva mujer. A partir de entonces, el minucioso detective comienza a mantener un trato con Seo-rae a fin de esclarecer el deceso de su marido. A medida que los encuentros prosiguen la investigación del policía se va lentamente disipando dada la atracción que ella ejerce en él; todo conduce a una relación erótica en donde resta saber si ese vínculo responde a un sincero amor o no.
Mediante unos giros sorpresivos del guión, en la medida que la historia se complica va emergiendo una convincente intriga acerca del comportamiento adoptado por Seo-rae. ¿Es ella realmente inocente o acaso sabe cómo manipular el obsesivo amor del policía hacia ella?
Remitiendo en algunos aspectos a Vértigo, la obra maestra de Hitchcock, Decisión to Leave es un romántico thriller que fascina gracias al excelente tratamiento del realizador quien ha logrado de sus dos protagonistas una estupenda composición de sus respectivos personajes. Jorge Gutman
TRIANGLEOFSADNESS. Suecia-Francia-Gran Bretaña-Alemania, 2022. Un film escrito y dirigido por Ruben Ostlund. 149 minutos
Habiendo obtenido en 2017 la Palma de Oro por The Square, nuevamente Ruben Ostlund ha logrado con Triangle of Sadness la máxima distinción en el Festival de Cannes de este año. Lo cierto es que considerando otros filmes de muy superior calidad presentados en la competencia oficial resulta extraño que esta misantrópica sátira social haya logrado apasionar al jurado presidido por Vincent Lindon.
Ciertamente Ostlund es un talentoso realizador pero en esta primera película rodada en inglés en la que desea exponer los síntomas maliciosos del sistema capitalista, su propósito no alcanza a fructificar debido fundamentalmente a un guión que a toda costa trata de brindar un humor negro que solamente se manifiesta en escasos momentos.
Charibi Dean y Harris Dickinson
El realizador estructura su relato en tres partes. Después de un breve prólogo, en el que se muestra a Carl (Harris Dickinson) y a otros jóvenes con su torso desnudo en una audición para actuar como maniquíes en un desfile de modas, comienza el primer episodio (Carl y Yaya). En el mismo se observa a Carl con su novia Yaya (Charibi Dean) que también es modelo, en un suntuoso restaurante, en el que él se irrita porque ella que está en mejor situación económica no paga la adición como habían convenido; durante casi 20 minutos se mantiene la anodina discusión sin que nada especial acontezca.
Sin progresión dramática alguna, se asiste al segundo segmento (El yate), que transcurre en un crucero de lujo en el que Carl y Yaya han sido invitados y en donde los celos de él crean tensión en la pareja. De inmediato queda reflejado el contraste ente el mundo de los millonarios pasajeros sujetos al placer de disfrutar de ese viaje con el del personal empleado menos afortunado que pertenece a una clase social inferior y que debe tolerar los abusos de poder de los privilegiados. Entre algunos de los potentados huéspedes se encuentran un gentil matrimonio británico (Oliver Ford Davies y Amanda Walker) y Dimitry (Zlatko Buric), un poderoso oligarca ruso que amasó su fortuna en el negocio de los fertilizantes y que viaja con su mujer (Sunnyi Melles) y su amante (Carolina Gynning). Prontamente el crucero afronta un grave peligro cuando se desata una poderosa tormenta marítima; es así que varios de los pasajeros comienzan a revolcarse en el suelo y en los baños vomitando y afectados de diarreas, generando escenas escatológicas de dudoso gusto. A pesar de la dramática situación imperante eso no impide a que Dimitry mantenga una prolongada conversación de tinte político con Thomas (Woody Harrelson), el borracho capitán del barco quien se considera un ferviente marxista.
El tercer capítulo (La isla), excesivamente largo, se desarrolla en una desértica isla donde llegan algunos de los sobrevivientes del naufragio, incluyendo entre los mismos a Carl, Yaya y Dimitry. Es allí donde el orden jerárquico es revertido al ser Abigail (Dolly De Leon), la limpiadora de los baños del yate, quien ahora asume el liderazgo impartiendo instrucciones y suministrando la alimentación a los náufragos.
En su crítica a las injusticias que conlleva el exceso del capitalismo, Ostlund no agrega algo diferente de lo que el cine ya ha considerado en numerosas oportunidades con mejor suerte. Aunque bien filmado y encuadrado, lo cierto es que la impiedad del realizador hacia los que ostentan el poder del dinero no cunde como debiera, dando como resultado un film desigual, a pesar de la Palma de Oro obtenida. Jorge Gutman
La cinematografía iraní, sin duda una de las mejores del continente asiático, continúa impactando a través de sus grandes realizadores como lo ratifica el director y guionista Saeed Roustayi. En su tercer trabajo ofrece un sólido relato exponiendo la lucha de la supervivencia de una familia en una sociedad no igualitaria donde el “sálvese quien pueda” parece ser la actitud adoptada para salir a flote.
Leila’s Brothers
En su dramático comienzo el relato muestra a la policía de Teherán reprimiendo con violencia las manifestaciones de protesta de obreros al ser despedidos por el cierre de la fábrica donde trabajaban y sin haber sido remunerados durante 8 meses. Entre los afectados se encuentra Alireza (Navid Mohammadzadeh) quien retorna al hogar familiar presidido por el anciano padre Esmail (Saeed Poursamimi); allí se encuentran sus hermanos Farhad (Mohammad Ali Mohammadi), Parviz (Farhad Aslani), Manouchehr (Payman Maadi) y la hermana Leila ((Taraneh Alidoosti), quien con su trabajo es la única proveedora de ingresos del humilde núcleo familiar.
Es interesante la forma en que Roustayi describe la dinámica de esta familia en donde la preocupación mayor de Esmail es la de heredar el honorable cargo de Patriarca del Clan que quedó vacante como consecuencia de la muerte de su antecesor. Para ello, según una ancestral tradición, el anciano debe aportar una importante suma de dinero que será entregada en ocasión de la boda del nieto del fallecido patriarca. Ese gesto conllevará imprevisibles consecuencias cuando Leila descubre que no obstante la débil situación financiera de la familia, su padre ha utilizado fondos que tenía bien escondidos a fin de “comprar” el anhelado título; es así como queda reflejado el egoísta de Esmail a quien poco le importa la suerte de sus hijos a fin de lograr su objetivo. A todo ello, Leila, la más madura de la familia, a pesar de que por su condición femenina no es objeto del trato que merece, propone a sus hermanos comenzar un negocio que pueda rescatarlos de la pobreza.
Mediante una densa narrativa, el realizador introduce varios acontecimientos que reflejan el enfrentamiento que se produce entre los miembros de esta familia disfuncional. Con inusitada veracidad, expone el nivel de corrupción existente que se va generando en algunos de sus personajes, como es el caso de Farhad involucrándose en la venta de automóviles prepagados que no son entregados a sus destinatarios. De hecho, el film constituye el espejo de una sociedad empobrecida cuyo funcionamiento deja bastante que desear. Remitiendo de algún modo al cine de Asgar Farhadi en ‘A Hero’ con sus vueltas y giros inesperados, Roustayi deja una excelente impresión con este remarcable melodrama.
Diaspora (Canadá)
El título del film alude al desplazamiento que ciertas personas se ven obligadas a realizar abandonando su lugar de origen por diferentes razones para encontrar una mejor vida en otros rincones del mundo. Es eso lo que describe el director Deco Dawson ilustrando el caso de una joven ucraniana que deja su país albergando un futuro más auspicioso en Canadá.
Ella es Eva (Yullia Guzhva) quien en las primeras imágenes del film se la ve llegando a Winnipeg procedente de Ucrania y alojándose en la vivienda de un edificio venido a menos.
Diáspora
El relato transcurre durante los dos primeros meses de su estadía canadiense en donde ella trata de familiarizarse con la ciudad en que habita. No dominando el idioma inglés, trata de valerse con su lengua materna ya sea en los diferentes negocios que visita, al efectuar sus compras, los restaurantes que frecuenta como así también en la fábrica textil donde encuentra un trabajo como costurera.
En procura de un contacto humano, Eva lo logra con Vilmos (Mateo Gubec), un joven croata a quien conoce en un club nocturno y con quien inicia una relación sentimental a pesar de hablar idiomas diferentes, así como encuentra afecto y amistad en Chona (Eva Sarle), una compañera de trabajo.
A través de un enfoque neorrealista el novel realizador trata de ilustrar la experiencia de una inmigrante en el marco de una cultura diferente a la de su país de origen. Sin embargo, lo que resulta extraño es retratar a Eva en algunas situaciones un tanto absurdas; eso se manifiesta en la escena en que acude al lugar de trabajo de Vilmus forzándolo a hacer el amor en tanto que él se siente naturalmente incómodo; tampoco resulta comprensible la actitud de esta chica al entrar a una iglesia ucraniana ortodoxa y ante la mirada atónita del cura (Kenneth Salazar) salir precipitadamente sin que exista razón que lo justifique.
Esta historia, muy bien filmada en los auténticos lugares del distrito norte de Winnipeg, adolece de algunos problemas. En primer lugar su excesiva duración se manifiesta a través de escenas repetitivas que se van sucediendo en el recorrido que Eva efectúa por las calles de la ciudad, afectando su fluidez. El otro aspecto es que en los encuentros que esta joven realiza con gente que se expresa en diferentes idiomas, hay escasos subtítulos que permitan al espectador seguir los diálogos. Asimismo, a lo largo del metraje no queda reflejado que su protagonista se encuentre desolada o triste; ese estado anímico solo se revela en los últimos minutos del relato cuando al visitar una librería ucraniana conversa con su dueña del mismo origen (Margaret Saray), expresándole su soledad y cuánto añora a su familia y a Ucrania.
Con un desenlace decididamente extraño queda como balance un retrato no demasiado profundo de la diáspora de Eva, sin que genere la empatía necesaria para llegar a emocionar.
La Edad Media (Argentina)
En la era de la pandemia no resulta extraño que algunos directores hayan considerado este desafortunado problema como foco central de un relato, tal como lo han hecho Alejo Moguillansky y su esposa bailarina y coreógrafa Luciana Acuña; además de ser los realizadores de este film son también los responsables del guión compartido con Walter Jacob y asimismo sus actores en compañía de la encantadora hijita Cleo que asume el rol protagónico.
La Edad Media
El ficcional guión ubica a la familia Moguillansky en el piso en el que habita tratando de ajustarse al obligatorio confinamiento durante la pandemia; aparte del aspecto financiero de tener que afrontar el pago de facturas que se acumulan sin obtener reales ingresos, eso se complementa con las consecuencias de no poder seguir trabajando normalmente. Mientras que Luciana imparte clases via zoom aliviando en parte su frustración por haber sido canceladas sus actuaciones de bailarina en Holanda, Alejo prosigue su trabajo, recurriendo a conferencias de video y filmando a la distancia una versión de la célebre pieza de Samuel Beckett Esperando a Godot.
En tanto que sus padres se encuentran absorbidos en lo suyo, la pequeña Cleo trata de combatir su aburrimiento leyendo la obra de Beckett, metafóricamente esperando que algo suceda; además al estar encandilada observando la luna, su propósito es el de adquirir un telescopio; para conseguir el dinero se vincula con un motociclista (Lisandro Rodríguez) quien se ocupa de venderle valiosos objetos que la niña va sustrayendo de la casa sin que sus padres se aperciban de lo que está haciendo.
Al promediar el relato, los cineastas generan un cambio en su narrativa en la que la comedia inicial deja su tono realista cediendo lugar a otra de slapstick, en donde quedan resaltados los intensos movimientos corporales de Luciana.
Moguillansky y Acuña van transitando por un sendero experimental que aunque un poco desequilibrado de todos modos no deja de ser ingenioso. Si alguna reflexión deja este film es la que efectúa Luciana al preguntarse cómo puede evolucionar la creatividad artística dentro de las circunstancias difíciles que se están viviendo. Finalmente, a nivel actoral lo más destacable es la naturalidad, vivacidad y picardía que imprime Cleo a su ficticio personaje quien en compañía de su perra Juana sabe cómo conquistar al público que la observa.
Desvío de Noche (Canadá-México)
La directora canadiense Ariane Falardeau St-Amour y el realizador francés Paul Chotel se unen para ofrecer en su primer largometraje una singular experiencia sensorial.
Desvío de Noche
En el guión de los cineastas se observa a una periodista de Quebec (Marie Brassard) quien se sumerge en los recuerdos de su reciente investigación que la ha transportado a una aldea ubicada en la costa occidental de México a fin de descubrir el misterio de la desaparición de la prometedora patinadora artística mejicana Violeta Martínez. Con la voz en off se sigue el proceso de su búsqueda que implica entrar en contacto con algunos de los moradores del lugar donde nació Violeta; sin embargo, surgen algunos impedimentos porque nadie tiene recuerdos de ella como así tampoco pueden agregar información sobre cómo la joven aprendió a patinar sobre hielo en una región tropical. Si bien uno cree que ése es el tema del film a los 52 minutos de duración de un relato de poco más de hora y media aparece el título del film Desvío de Noche en donde se desvía la atención de la historia original de Violeta para centrarla en la de su padre Juan Martínez.
La minimalista narración es la excusa para ilustrar algunas de las supersticiones y leyendas de los lugareños pero la solidez del film reside en su aspecto formal a través de las envolventes imágenes captadas por la fotografía de St-Amour acompañadas de los sonidos naturales de la selva durante las horas nocturnas que son logradas por la notable concepción sonora de Samuel Gagnon-Thibodeau. En esencia, a través de una pesquisa misteriosa se asiste a un buen trabajo experimental de los noveles realizadores que aunque de ficción adquiere un fascinante viso documental.
Plan 75 (Japón-Filipinas-Francia-Qatar)
En su ópera prima, la realizadora Chie Hayakawa aborda en Plan 75 un delicado tema como es el de la eutanasia a través de un relato futurista que no obstante podría referirse al momento actual.
Plan 75
Teniendo en cuenta que Japón es uno de los países del mundo con mayor población de gente de la tercera edad, la historia se refiere a un programa del gobierno japonés aprobado por el parlamento por el cual se invita a los habitantes de 75 años y más para someterse voluntariamente a poner dignamente fin a su existencia; para ello no se requiere de ningún examen médico como tampoco es necesario obtener el permiso de la familia.
Estructurado a través de tres historias paralelas, la más importante es la que centraliza la atención en Michi,(Chieko Baisho); ella es una apacible y dulce dama sin familia que no obstante su edad sigue trabajando como camarera en un hotel; enterada del mencionado plan no tiene intención alguna de someterse al mismo. Sin embargo, la situación tiende a cambiar cuando sabe que su casa será demolida, unido al hecho de quedar desempleada afectándola económicamente y por si fuera poco su mejor amiga acaba de morir; en consecuencia acepta adherirse al plan.
Simultáneamente se asiste al meticuloso trabajo que realiza el joven Hiromu (Hayata Isomura) quien está ocupado de promocionar el programa en cuestión; su sorpresa es mayor cuando comprueba que su anciano tío enfermo acepta unirse al plan. La tercera historia y la de menor significación enfoca a Maria (Stefanie Arianne) una inmigrante filipina que trabaja en el sitio en que se efectúa la eutanasia y tiene como propósito poder traer de Filipinas a su pequeña hija; para ello habrá de recurrir a un singular ardid.
Impregnada de melancolía y sin caer en un artificioso sentimentalismo la novel directora entrega una comedia dramática que aunque no completamente pareja atrae la atención por su temática; con todo, su visión resultará un tanto deprimente para quienes atraviesan la etapa crepuscular de su existencia en donde según el relato deberían ser descartables.
Alcarràs (España)
La excelente directora española Carla Simon se consagró internacionalmente en 2017 con su primer remarcable largometraje Verano 1993 y ahora repite su éxito en este maravilloso film que fue distinguido con el Oso de Oro en el festival de Berlin de este año. Sin lugar a dudas se trata de una joya cinematográfica en la que Simon aborda aspectos de su vida familiar en esta suerte de semi autobiografía.
Alcarràs
El escenario es precisamente Alcarràs, un pequeño pueblo de 9000 habitantes que viven de la actividad agrícola cultivando frutas de manera artesanal. Es allí donde se sale al cruce de 3 generaciones de la familia Sole habitando un fundo cuya tierra en la que trabajan durante 80 años ha sido cedida por los integrantes de la acaudalada familia Pinyol al bisabuelo por haberlos protegido durante la cruenta guerra civil; es ahora que el anciano abuelo admite que no ha habido ningún documento o contrato escrito de esa adjudicación. Ese hecho tendrá consecuencias negativas cuando los herederos del clan Pinyol deciden implantar placas solares que si bien constituyen una importante fuente de energía pueden implicar la desaparición del mundo rural.
Con gran sensibilidad la realizadora mediante su propia experiencia refleja qué es lo que significa vivir en el campo labrando la tierra y cómo los integrantes de esa gran familia integrada por el abuelo, la tía abuela, los padres, hijos mayores y los más pequeños comparten con amor y ternura su existencia en los momentos de alegría como así también las penas que emergen al afrontar sus dificultades.
Para narrar esta historia Simon se ha valido de un conjunto de actores no profesionales quienes transmiten completa autenticidad a los roles asignados permitiendo así que el espectador se identifique con sus personajes. En suma, la directora ha logrado un magnífico retrato de un pueblo como así también resalta el sólido lazo de la familia a través de un relato que sin golpes bajos llega a conmover. Sin duda éste es uno de los mejores filmes del año que representará a España para competir en la carrera del Oscar en la categoría de Mejor Película Internacional.