Cruel Homi­ci­dio Racial

TILL. Esta­dos Uni­dos, 2022. Un film de Chi­non­ye Chuk­wu. 130 minutos

Nume­ro­sas his­to­rias sobre la dis­cri­mi­na­ción racial en Esta­dos Uni­dos han sido abor­da­das por el cine; sin embar­go nun­ca será sufi­cien­te para vol­ver a tra­tar­la para que esa gran man­cha his­tó­ri­ca del país ame­ri­cano no sea olvi­da­da, sobre todo por­que hoy día esa situa­ción aun­que menos inten­sa aún sub­sis­te. De allí que resul­ta bien­ve­ni­do el pro­yec­to de la rea­li­za­do­ra Chi­non­ye Chuk­wu en tras­la­dar a la pan­ta­lla el caso real del cruel ase­si­na­to racial de un mucha­cho afro­ame­ri­cano come­ti­do en Mis­sis­sip­pi hace casi 7 déca­das y la deno­da­da lucha de su madre para que se haga justicia.

Jalyn Hall y Danie­lle Deadwyler

El guión de la rea­li­za­do­ra com­par­ti­do con Michael Reilly y Keith Beau­champ trans­cu­rre en 1955 e intro­du­ce a Mamie Till Mogley (Danie­lle Deadwy­ler), una viu­da afro­ame­ri­ca­na cuyo mari­do murió diez años atrás duran­te la Segun­da Gue­rra. Vivien­do en Chica­go vuel­ca su inmen­so amor hacia su úni­co hijo Emmett Till (Jalyn Hall) de 14 años, siem­pre vivaz, son­rien­te y ale­gre. Tam­bién resi­den en Chica­go, su madre Alma (Whoo­pi Gold­berg), su padre John (Fran­kie Fai­son) y su novio Gene (Sean Patrick Tho­mas). Cuan­do Emmett se dis­po­ne a via­jar a Mis­sis­sip­pi para visi­tar a sus pri­mos Mamie lo alec­cio­na sobre cómo una per­so­na de color debe com­por­tar­se con la gen­te blan­ca ya que la inten­si­dad de la dis­cri­mi­na­ción racial allí vigen­te no tie­ne visos de com­pa­ra­ción con la de Chicago.

Des­pués del via­je en tren acom­pa­ña­do por su tío Moses (John Dou­glas Thom­pson) el mucha­cho se aco­mo­da con sus fami­lia­res en el lugar de des­tino y todo mar­cha sobre rie­les has­ta el fatí­di­co 24 de agos­to de 1955; ese día Emmett des­pués de haber entra­do en un peque­ño nego­cio de comes­ti­bles de la ciu­dad de Money y ser aten­di­do por su due­ña blan­ca Carolyn Bryant (Haley Ben­nett), al salir a la calle le diri­ge un ino­cen­te sil­bi­do que a ella le cau­sa gran indig­na­ción; ese atre­vi­mien­to moti­va a que días des­pués en mitad de la noche su mari­do Roy Bryant (Sean Michael Weber) y su her­ma­nas­tro JW. Milam (Eric Whit­ten) se diri­jan con vio­len­cia a la casa de los tíos de Emmett, lle­ván­do­se vio­len­ta­men­te al ado­les­cen­te; des­pués de haber sido bru­tal­men­te lin­cha­do el mucha­cho es ase­si­na­do y a los tres días se des­cu­bre su cadá­ver flo­tan­do en el río con su ros­tro com­ple­ta­men­te desfigurado.

Afor­tu­na­da­men­te la rea­li­za­do­ra no mues­tra deta­lles del cri­men para en cam­bio refle­jar el extre­ma­do dolor de Mamie al reci­bir la tris­te noti­cia y pos­te­rior­men­te al ser tras­la­da­do su cuer­po a Chica­go. Pero esta mujer no obs­tan­te su terri­ble gol­pe emo­cio­nal per­mi­ti­rá a los repor­te­ros grá­fi­cos foto­gra­fiar el cuer­po muti­la­do y la cabe­za des­fi­gu­ra­da de su hijo ubi­ca­do en el ataúd, a fin de que el vil homi­ci­dio reper­cu­ta públi­ca­men­te a tra­vés de la prensa.

La segun­da mitad del rela­to mues­tra el via­je de Mamie a Mis­sis­sip­pi acom­pa­ña­do de su padre para asis­tir al jui­cio al que serán some­ti­dos los acu­sa­dos del cri­men. Para ello la mujer reci­be la ayu­da del acti­vis­ta esta­dou­ni­den­se Med­gar Evers (Tosin Cole), una per­so­na que luchó deno­da­da­men­te con­tra la dis­cri­mi­na­ción racial; es él quien tra­ta­rá de pro­veer­le los tes­ti­gos nece­sa­rios que obser­va­ron el lin­cha­mien­to sufri­do por Emmett.

No es sor­pren­den­te que en un Esta­do arrai­ga­da­men­te racis­ta, la fal­sa decla­ra­ción de Carolyn Bryant mani­fes­tan­do de que Emmett tra­tó de apro­ve­char­se de ella, con­du­je­ra a que el vere­dic­to del juez blan­co haya exi­mi­do de cul­pa­bi­li­dad a los mal­he­cho­res. La des­na­tu­ra­li­za­ción de la jus­ti­cia que­da reafir­ma­da al leer en los cré­di­tos fina­les que en 1956 los homi­ci­das con­fe­sa­ron a una revis­ta el cri­men come­ti­do a pesar de que nun­ca han sido penalizados..

Rela­tan­do impe­ca­ble­men­te esta tra­ge­dia Chuk­wu ha rea­li­za­do un pon­de­ra­ble tra­ba­jo evi­tan­do todo tipo de gran­di­lo­cuen­cia. Su nota­ble expo­si­ción efec­tua­da con máxi­ma cla­ri­dad en una exce­len­te pues­ta escé­ni­ca que­da mag­ni­fi­ca­da por un remar­ca­ble elen­co en don­de se des­ta­ca la anto­ló­gi­ca actua­ción de Deadwy­ler. Esta gran actriz se ha pose­sio­na­do por com­ple­to de Mamie trans­mi­tien­do el dolor irre­pa­ra­ble de una madre cora­je con la for­ta­le­za y fir­me deter­mi­na­ción de denun­ciar a la nación lo acon­te­ci­do. No hay duda de que con su inter­pre­ta­ción, ella es una seria can­di­da­ta a la mejor inter­pre­ta­ción feme­ni­na en la com­pe­ten­cia del Oscar.

En con­clu­sión, este tris­te y con­mo­ve­dor dra­ma reúne todos los ele­men­tos nece­sa­rios para que reper­cu­ta hon­da­men­te en la audien­cia, sin haber recu­rri­do a gol­pes sen­sa­cio­na­lis­tas. Jor­ge Gutman

Una Afa­ma­da Direc­to­ra Musical

TÁR. Esta­dos Uni­dos, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Todd Field. 158 minutos

Tras 16 años de ausen­cia lue­go de estre­nar su segun­do film Little Chil­dren, el direc­tor Todd Field retor­na con Tár narran­do la his­to­ria de una afa­ma­da com­po­si­to­ra y direc­to­ra musi­cal. El estu­dio que efec­túa Todd es tan com­ple­to que en más de una oca­sión se tie­ne la impre­sión de con­tem­plar un docu­men­tal antes que un rela­to de fic­ción; en gran par­te eso es debi­do a la extra­or­di­na­ria actua­ción de Cate Blan­chett en el rol pro­ta­gó­ni­co en el que uno cree estar obser­van­do a una per­so­na real y no a un per­so­na­je ficticio.

Cate Blan­chett

Blan­chett per­so­ni­fi­ca a Lydia Tár, cuyos innu­me­ra­bles logros artís­ti­cos, entre ellos la de haber sido la pri­me­ra mujer en desem­pe­ñar el car­go de direc­to­ra invi­ta­da de la Orques­ta Filar­mó­ni­ca de Ber­lín, son resal­ta­dos en una entre­vis­ta que le efec­túa el perio­dis­ta y escri­tor Adam Gop­nik (inter­pre­tán­do­se a sí mis­mo). Duran­te el trans­cur­so de la mis­ma, des­pués de men­cio­nar a Leo­nard Berns­tein como el men­tor de su carre­ra, ella se refie­re a los ensa­yos que está rea­li­zan­do para un pró­xi­mo regis­tro de la Quin­ta Sin­fo­nía de Mah­ler y cómo la espe­cial vin­cu­la­ción del com­po­si­tor con su espo­sa Alma influ­yó para lograr esta nota­ble obra sin­fó­ni­ca. En esa entre­vis­ta asi­mis­mo remar­ca que un buen direc­tor de orques­ta debe saber mane­jar el tiem­po y la mane­ra de enfo­car su pro­pia visión al enfren­tar la par­ti­tu­ra del compositor.

Duran­te los ensa­yos que se rea­li­zan se obser­va a Fran­ces­ca (Noé­mie Mer­lant), la leal asis­ten­te per­so­nal de Tár quien even­tual­men­te aspi­ra a obte­ner el car­go de direc­to­ra adjun­ta. En su vida pri­va­da, Lydia com­par­te su vivien­da con su aman­te Sha­ron (Nina Hoss) que es la con­cer­ti­na de la orques­ta y madre de la niña Petra (Mila Bogo­je­vic) por quien la direc­to­ra guar­da un cari­ño maternal.

En una de las cla­ses maes­tras que ofre­ce en la pres­ti­gio­sa escue­la musi­cal Jui­llard de New York se pro­du­ce un roce par­ti­cu­lar con Max (Zeth­pan Smith-Gneist), uno de los alum­nos, quien de plano recha­za a Bach. Ella tra­ta de demos­trar la maes­tría del inmor­tal com­po­si­tor tocan­do bre­ve­men­te en el piano uno de sus bellos pre­lu­dios, pero Max no lo admi­te alu­dien­do que el com­po­si­tor había sido un misó­gino. De este enfren­ta­mien­to sur­ge el tema sobre la impor­tan­cia de sepa­rar la rique­za crea­ti­va de un artis­ta de su vida privada.

Lo que real­men­te intri­ga a la vez que fas­ci­na es la enig­má­ti­ca per­so­na­li­dad de Lydia en la que su pasión por la músi­ca cons­ti­tu­ye la razón de su vida. Den­tro de la varie­dad de gamas que adop­ta su com­por­ta­mien­to, por una par­te se la con­tem­pla como una mujer segu­ra de sí mis­ma, que man­tie­ne un tra­to cor­dial con los miem­bros de la orques­ta y con todos aqué­llos que la rodean; asi­mis­mo deja entre­ver su auto­ri­ta­ris­mo y ocul­to mani­pu­leo has­ta lle­gar a pro­vo­car situa­cio­nes de inne­ce­sa­rio con­fron­ta­mien­to cuan­do capri­cho­sa­men­te y abu­san­do de su poder se des­pren­de de Sebas­tian (Allan Cor­du­ner), el vie­jo direc­tor adjun­to de la orquesta.

Todd no deja de lado la acción de las redes socia­les y la difu­sión de rumo­res que pue­den empa­ñar la vida de una artis­ta, como es el caso de Tár cuan­do ines­pe­ra­da­men­te se la acu­sa de haber sido la cau­san­te del sui­ci­dio de una chi­ca que ella había pro­te­gi­do. Aun­que ese aspec­to no que­da bien cla­ri­fi­ca­do, la caí­da en des­gra­cia de la céle­bre direc­to­ra se aso­cia a los nume­ro­sos casos que han habi­do a raíz del movi­mien­to #metoo.

Como que­dó men­cio­na­do al comien­zo de esta nota, la carac­te­ri­za­ción que logra Blan­chett es excep­cio­nal deno­tan­do a tra­vés de sus ges­tos, movi­mien­tos, infle­xión de voz, face­tas de la com­ple­ja per­so­na­li­dad de Tár; ade­más es enco­mia­ble el mane­jo del idio­ma ale­mán de la actriz en las esce­nas en que su per­so­na­je ensa­ya con los miem­bros de la Orques­ta Sin­fó­ni­ca de Ber­lín. Habien­do gana­do el pre­mio a la mejor actriz en el Fes­ti­val de Vene­cia, no resul­ta difí­cil apos­tar que será nomi­na­da en la carre­ra del Oscar. Los méri­tos de Blan­chett no ensom­bre­cen las genui­nas carac­te­ri­za­cio­nes logra­das por otros miem­bros del elen­co, inclu­yen­do a Mer­lant, Hoss, Cor­du­ner y Sophie Krauer ani­man­do a una vio­lon­che­lis­ta rusa por la que Tár se sien­te atraída.

En líneas gene­ra­les, Field ha obte­ni­do un muy buen dra­ma musi­cal y un fas­ci­nan­te retra­to humano de su pro­ta­go­nis­ta; al hacer­lo des­ta­ca el pro­ce­so de crea­ti­vi­dad de una mújer de ambi­va­len­te per­so­na­li­dad, el lugar que ocu­pa como direc­to­ra en un uni­ver­so domi­na­do fun­da­men­tal­men­te por hom­bres y sobre todo dejan­do abier­ta la pre­gun­ta de si la cul­tu­ra debe o no ser teni­da en cuen­ta cuan­do sur­gen aris­tas ocul­tas de la vida pri­va­da de un artis­ta. Jor­ge Gutman

Un Román­ti­co Thriller

DECI­SION TO LEA­VE. Corea del Sur, 2022. Un film de Park Chan-wook. 138 minutos

Habien­do obte­ni­do un mere­ci­do pres­ti­gio por nota­bles tra­ba­jos rea­li­za­dos como lo fue­ron entre otros Sym­pathy for Mr. Ven­gean­ce (2002), Old­boy (2004), Lady Ven­gean­ce (2005),Thrist (2009) y espe­cial­men­te The Hand­mai­den (2016), el rea­li­za­dor sur­co­reano Park Chan-wook abor­da un mis­te­rio poli­cial que a tra­vés de su desa­rro­llo devie­ne en un román­ti­co melodrama.

A tra­vés de un tra­ta­mien­to sobrio y con­te­ni­do el rea­li­za­dor sor­pren­de con su ele­gan­te pues­ta escé­ni­ca, habien­do sido reco­no­ci­do por el jura­do del últi­mo Fes­ti­val de Can­nes don­de obtu­vo el pre­mio a la mejor direc­ción. Con gran habi­li­dad Park crea un espe­cial cli­ma atmos­fé­ri­co que per­mi­te aden­trar­se de inme­dia­to en el relato.

Tang Wei y Park Hae-il

El guión del rea­li­za­dor com­par­ti­do con Chung Seo-kyung pre­sen­ta a Hae-joon (Park Hae-il) el más joven detec­ti­ve poli­cial de Busan quien se carac­te­ri­za por ser un metó­di­co inves­ti­ga­dor fren­te a los casos que se le pre­sen­tan. El ele­men­to que impul­sa la acción se pro­du­ce cuan­do se des­cu­bre el cadá­ver de un alpi­nis­ta coreano que murió al caer de la cima de una mon­ta­ña. La auto­ri­dad poli­cial debe deter­mi­nar si eso se debió a un lamen­ta­ble acci­den­te, un sui­ci­dio o bien un aten­ta­do criminal.

Cuan­do Hae-joon se enfren­ta con Seo-rae (Tang Wei), la viu­da chi­na del occi­so, ella no demues­tra pesar alguno por haber per­di­do a su mari­do; ese hecho intri­ga al poli­cía quien comien­za a sos­pe­char de esta atrac­ti­va mujer. A par­tir de enton­ces, el minu­cio­so detec­ti­ve comien­za a man­te­ner un tra­to con Seo-rae a fin de escla­re­cer el dece­so de su mari­do. A medi­da que los encuen­tros pro­si­guen la inves­ti­ga­ción del poli­cía se va len­ta­men­te disi­pan­do dada la atrac­ción que ella ejer­ce en él; todo con­du­ce a una rela­ción eró­ti­ca en don­de res­ta saber si ese víncu­lo res­pon­de a un sin­ce­ro amor o no.

Median­te unos giros sor­pre­si­vos del guión, en la medi­da que la his­to­ria se com­pli­ca va emer­gien­do una con­vin­cen­te intri­ga acer­ca del com­por­ta­mien­to adop­ta­do por Seo-rae. ¿Es ella real­men­te ino­cen­te o aca­so sabe cómo mani­pu­lar el obse­si­vo amor del poli­cía hacia ella?

Remi­tien­do en algu­nos aspec­tos a Vér­ti­go, la obra maes­tra de Hitch­cock, Deci­sión to Lea­ve es un román­ti­co thri­ller que fas­ci­na gra­cias al exce­len­te tra­ta­mien­to del rea­li­za­dor quien ha logra­do de sus dos pro­ta­go­nis­tas una estu­pen­da com­po­si­ción de sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes. Jor­ge Gutman

Misan­tró­pi­ca Sátira

TRIAN­GLE OF SAD­NESS. Sue­cia-Fran­cia-Gran Bre­ta­ña-Ale­ma­nia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Ruben Ostlund. 149 minutos

Habien­do obte­ni­do en 2017 la Pal­ma de Oro por The Squa­re, nue­va­men­te Ruben Ostlund ha logra­do con Trian­gle of Sad­ness la máxi­ma dis­tin­ción en el Fes­ti­val de Can­nes de este año. Lo cier­to es que con­si­de­ran­do otros fil­mes de muy supe­rior cali­dad pre­sen­ta­dos en la com­pe­ten­cia ofi­cial resul­ta extra­ño que esta misan­tró­pi­ca sáti­ra social haya logra­do apa­sio­nar al jura­do pre­si­di­do por Vin­cent Lindon.

Cier­ta­men­te Ostlund es un talen­to­so rea­li­za­dor pero en esta pri­me­ra pelí­cu­la roda­da en inglés en la que desea expo­ner los sín­to­mas mali­cio­sos del sis­te­ma capi­ta­lis­ta, su pro­pó­si­to no alcan­za a fruc­ti­fi­car debi­do fun­da­men­tal­men­te a un guión que a toda cos­ta tra­ta de brin­dar un humor negro que sola­men­te se mani­fies­ta en esca­sos momentos.

Cha­ri­bi Dean y Harris Dickinson

El rea­li­za­dor estruc­tu­ra su rela­to en tres par­tes. Des­pués de un bre­ve pró­lo­go, en el que se mues­tra a Carl (Harris Dic­kin­son) y a otros jóve­nes con su tor­so des­nu­do en una audi­ción para actuar como mani­quíes en un des­fi­le de modas, comien­za el pri­mer epi­so­dio (Carl y Yaya). En el mis­mo se obser­va a Carl con su novia Yaya (Cha­ri­bi Dean) que tam­bién es mode­lo, en un sun­tuo­so res­tau­ran­te, en el que él se irri­ta por­que ella que está en mejor situa­ción eco­nó­mi­ca no paga la adi­ción como habían con­ve­ni­do; duran­te casi 20 minu­tos se man­tie­ne la ano­di­na dis­cu­sión sin que nada espe­cial acontezca.

Sin pro­gre­sión dra­má­ti­ca algu­na, se asis­te al segun­do seg­men­to (El yate), que trans­cu­rre en un cru­ce­ro de lujo en el que Carl y Yaya han sido invi­ta­dos y en don­de los celos de él crean ten­sión en la pare­ja. De inme­dia­to que­da refle­ja­do el con­tras­te ente el mun­do de los millo­na­rios pasa­je­ros suje­tos al pla­cer de dis­fru­tar de ese via­je con el del per­so­nal emplea­do menos afor­tu­na­do que per­te­ne­ce a una cla­se social infe­rior y que debe tole­rar los abu­sos de poder de los pri­vi­le­gia­dos. Entre algu­nos de los poten­ta­dos hués­pe­des se encuen­tran un gen­til matri­mo­nio bri­tá­ni­co (Oli­ver Ford Davies y Aman­da Wal­ker) y Dimitry (Zlat­ko Buric), un pode­ro­so oli­gar­ca ruso que ama­só su for­tu­na en el nego­cio de los fer­ti­li­zan­tes y que via­ja con su mujer (Sunn­yi Melles) y su aman­te (Caro­li­na Gyn­ning). Pron­ta­men­te el cru­ce­ro afron­ta un gra­ve peli­gro cuan­do se des­ata una pode­ro­sa tor­men­ta marí­ti­ma; es así que varios de los pasa­je­ros comien­zan a revol­car­se en el sue­lo y en los baños vomi­tan­do y afec­ta­dos de dia­rreas, gene­ran­do esce­nas esca­to­ló­gi­cas de dudo­so gus­to. A pesar de la dra­má­ti­ca situa­ción impe­ran­te eso no impi­de a que Dimitry man­ten­ga una pro­lon­ga­da con­ver­sa­ción de tin­te polí­ti­co con Tho­mas (Woody Harrel­son), el borra­cho capi­tán del bar­co quien se con­si­de­ra un fer­vien­te marxista.

El ter­cer capí­tu­lo (La isla), exce­si­va­men­te lar­go, se desa­rro­lla en una desér­ti­ca isla don­de lle­gan algu­nos de los sobre­vi­vien­tes del nau­fra­gio, inclu­yen­do entre los mis­mos a Carl, Yaya y Dimitry. Es allí don­de el orden jerár­qui­co es rever­ti­do al ser Abi­gail (Dolly De Leon), la lim­pia­do­ra de los baños del yate, quien aho­ra asu­me el lide­raz­go impar­tien­do ins­truc­cio­nes y sumi­nis­tran­do la ali­men­ta­ción a los náufragos.

En su crí­ti­ca a las injus­ti­cias que con­lle­va el exce­so del capi­ta­lis­mo, Ostlund no agre­ga algo dife­ren­te de lo que el cine ya ha con­si­de­ra­do en nume­ro­sas opor­tu­ni­da­des con mejor suer­te. Aun­que bien fil­ma­do y encua­dra­do, lo cier­to es que la impie­dad del rea­li­za­dor hacia los que osten­tan el poder del dine­ro no cun­de como debie­ra, dan­do como resul­ta­do un film des­igual, a pesar de la Pal­ma de Oro obte­ni­da. Jor­ge Gutman

FNC 2022 (Segun­da Parte)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí una rese­ña de seis fil­mes pre­sen­ta­dos en el Fes­ti­val du Nou­veau Cinéma.

Leila’s Brothers (Irán)

La cine­ma­to­gra­fía ira­ní, sin duda una de las mejo­res del con­ti­nen­te asiá­ti­co, con­ti­núa impac­tan­do a tra­vés de sus gran­des rea­li­za­do­res como lo rati­fi­ca el direc­tor y guio­nis­ta Saeed Rous­ta­yi. En su ter­cer tra­ba­jo ofre­ce un sóli­do rela­to expo­nien­do la lucha de la super­vi­ven­cia de una fami­lia en una socie­dad no igua­li­ta­ria don­de el “sál­ve­se quien pue­da” pare­ce ser la acti­tud adop­ta­da para salir a flote.

Leila’s Brothers

En su dra­má­ti­co comien­zo el rela­to mues­tra a la poli­cía de Tehe­rán repri­mien­do con vio­len­cia las mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta de obre­ros al ser des­pe­di­dos por el cie­rre de la fábri­ca don­de tra­ba­ja­ban y sin haber sido remu­ne­ra­dos duran­te 8 meses. Entre los afec­ta­dos se encuen­tra Ali­re­za (Navid Moham­mad­za­deh) quien retor­na al hogar fami­liar pre­si­di­do por el anciano padre Esmail (Saeed Pour­sa­mi­mi); allí se encuen­tran sus her­ma­nos Farhad (Moham­mad Ali Moham­ma­di), Par­viz (Farhad Asla­ni), Manou­chehr (Pay­man Maa­di) y la her­ma­na Lei­la ((Tara­neh Ali­doos­ti), quien con su tra­ba­jo es la úni­ca pro­vee­do­ra de ingre­sos del humil­de núcleo familiar.

Es intere­san­te la for­ma en que Rous­ta­yi des­cri­be la diná­mi­ca de esta fami­lia en don­de la preo­cu­pa­ción mayor de Esmail es la de here­dar el hono­ra­ble car­go de Patriar­ca del Clan que que­dó vacan­te como con­se­cuen­cia de la muer­te de su ante­ce­sor. Para ello, según una ances­tral tra­di­ción, el anciano debe apor­tar una impor­tan­te suma de dine­ro que será entre­ga­da en oca­sión de la boda del nie­to del falle­ci­do patriar­ca. Ese ges­to con­lle­va­rá impre­vi­si­bles con­se­cuen­cias cuan­do Lei­la des­cu­bre que no obs­tan­te la débil situa­ción finan­cie­ra de la fami­lia, su padre ha uti­li­za­do fon­dos que tenía bien escon­di­dos a fin de “com­prar” el anhe­la­do títu­lo; es así como que­da refle­ja­do el egoís­ta de Esmail a quien poco le impor­ta la suer­te de sus hijos a fin de lograr su obje­ti­vo. A todo ello, Lei­la, la más madu­ra de la fami­lia, a pesar de que por su con­di­ción feme­ni­na no es obje­to del tra­to que mere­ce, pro­po­ne a sus her­ma­nos comen­zar un nego­cio que pue­da res­ca­tar­los de la pobreza.

Median­te una den­sa narra­ti­va, el rea­li­za­dor intro­du­ce varios acon­te­ci­mien­tos que refle­jan el enfren­ta­mien­to que se pro­du­ce entre los miem­bros de esta fami­lia dis­fun­cio­nal. Con inusi­ta­da vera­ci­dad, expo­ne el nivel de corrup­ción exis­ten­te que se va gene­ran­do en algu­nos de sus per­so­na­jes, como es el caso de Farhad invo­lu­crán­do­se en la ven­ta de auto­mó­vi­les pre­pa­ga­dos que no son entre­ga­dos a sus des­ti­na­ta­rios. De hecho, el film cons­ti­tu­ye el espe­jo de una socie­dad empo­bre­ci­da cuyo fun­cio­na­mien­to deja bas­tan­te que desear. Remi­tien­do de algún modo al cine de Asgar Farha­di en ‘A Hero’ con sus vuel­tas y giros ines­pe­ra­dos, Rous­ta­yi deja una exce­len­te impre­sión con este remar­ca­ble melodrama.

Dias­po­ra (Cana­dá)

El títu­lo del film alu­de al des­pla­za­mien­to que cier­tas per­so­nas se ven obli­ga­das a rea­li­zar aban­do­nan­do su lugar de ori­gen por dife­ren­tes razo­nes para encon­trar una mejor vida en otros rin­co­nes del mun­do. Es eso lo que des­cri­be el direc­tor Deco Daw­son ilus­tran­do el caso de una joven ucra­nia­na que deja su país alber­gan­do un futu­ro más aus­pi­cio­so en Canadá.

Ella es Eva (Yullia Guzh­va) quien en las pri­me­ras imá­ge­nes del film se la ve lle­gan­do a Win­ni­peg pro­ce­den­te de Ucra­nia y alo­ján­do­se en la vivien­da de un edi­fi­cio veni­do a menos.

Diás­po­ra

El rela­to trans­cu­rre duran­te los dos pri­me­ros meses de su esta­día cana­dien­se en don­de ella tra­ta de fami­lia­ri­zar­se con la ciu­dad en que habi­ta. No domi­nan­do el idio­ma inglés, tra­ta de valer­se con su len­gua mater­na ya sea en los dife­ren­tes nego­cios que visi­ta, al efec­tuar sus com­pras, los res­tau­ran­tes que fre­cuen­ta como así tam­bién en la fábri­ca tex­til don­de encuen­tra un tra­ba­jo como costurera.

En pro­cu­ra de un con­tac­to humano, Eva lo logra con Vil­mos (Mateo Gubec), un joven croa­ta a quien cono­ce en un club noc­turno y con quien ini­cia una rela­ción sen­ti­men­tal a pesar de hablar idio­mas dife­ren­tes, así como encuen­tra afec­to y amis­tad en Cho­na (Eva Sar­le), una com­pa­ñe­ra de trabajo.

A tra­vés de un enfo­que neo­rrea­lis­ta el novel rea­li­za­dor tra­ta de ilus­trar la expe­rien­cia de una inmi­gran­te en el mar­co de una cul­tu­ra dife­ren­te a la de su país de ori­gen. Sin embar­go, lo que resul­ta extra­ño es retra­tar a Eva en algu­nas situa­cio­nes un tan­to absur­das; eso se mani­fies­ta en la esce­na en que acu­de al lugar de tra­ba­jo de Vil­mus for­zán­do­lo a hacer el amor en tan­to que él se sien­te natu­ral­men­te incó­mo­do; tam­po­co resul­ta com­pren­si­ble la acti­tud de esta chi­ca al entrar a una igle­sia ucra­nia­na orto­do­xa y ante la mira­da ató­ni­ta del cura (Ken­neth Sala­zar) salir pre­ci­pi­ta­da­men­te sin que exis­ta razón que lo justifique.

Esta his­to­ria, muy bien fil­ma­da en los autén­ti­cos luga­res del dis­tri­to nor­te de Win­ni­peg, ado­le­ce de algu­nos pro­ble­mas. En pri­mer lugar su exce­si­va dura­ción se mani­fies­ta a tra­vés de esce­nas repe­ti­ti­vas que se van suce­dien­do en el reco­rri­do que Eva efec­túa por las calles de la ciu­dad, afec­tan­do su flui­dez. El otro aspec­to es que en los encuen­tros que esta joven rea­li­za con gen­te que se expre­sa en dife­ren­tes idio­mas, hay esca­sos sub­tí­tu­los que per­mi­tan al espec­ta­dor seguir los diá­lo­gos. Asi­mis­mo, a lo lar­go del metra­je no que­da refle­ja­do que su pro­ta­go­nis­ta se encuen­tre deso­la­da o tris­te; ese esta­do aní­mi­co solo se reve­la en los últi­mos minu­tos del rela­to cuan­do al visi­tar una libre­ría ucra­nia­na con­ver­sa con su due­ña del mis­mo ori­gen (Mar­ga­ret Saray), expre­sán­do­le su sole­dad y cuán­to año­ra a su fami­lia y a Ucrania.

Con un des­en­la­ce deci­di­da­men­te extra­ño que­da como balan­ce un retra­to no dema­sia­do pro­fun­do de la diás­po­ra de Eva, sin que gene­re la empa­tía nece­sa­ria para lle­gar a emocionar.

La Edad Media (Argen­ti­na)

En la era de la pan­de­mia no resul­ta extra­ño que algu­nos direc­to­res hayan con­si­de­ra­do este des­afor­tu­na­do pro­ble­ma como foco cen­tral de un rela­to, tal como lo han hecho Ale­jo Mogui­llansky y su espo­sa bai­la­ri­na y coreó­gra­fa Lucia­na Acu­ña; ade­más de ser los rea­li­za­do­res de este film son tam­bién los res­pon­sa­bles del guión com­par­ti­do con Wal­ter Jacob y asi­mis­mo sus acto­res en com­pa­ñía de la encan­ta­do­ra hiji­ta Cleo que asu­me el rol protagónico.

La Edad Media

El fic­cio­nal guión ubi­ca a la fami­lia Mogui­llansky en el piso en el que habi­ta tra­tan­do de ajus­tar­se al obli­ga­to­rio con­fi­na­mien­to duran­te la pan­de­mia; apar­te del aspec­to finan­cie­ro de tener que afron­tar el pago de fac­tu­ras que se acu­mu­lan sin obte­ner reales ingre­sos, eso se com­ple­men­ta con las con­se­cuen­cias de no poder seguir tra­ba­jan­do nor­mal­men­te. Mien­tras que Lucia­na impar­te cla­ses via zoom ali­vian­do en par­te su frus­tra­ción por haber sido can­ce­la­das sus actua­cio­nes de bai­la­ri­na en Holan­da, Ale­jo pro­si­gue su tra­ba­jo, recu­rrien­do a con­fe­ren­cias de video y fil­man­do a la dis­tan­cia una ver­sión de la céle­bre pie­za de Samuel Bec­kett Espe­ran­do a Godot. 

En tan­to que sus padres se encuen­tran absor­bi­dos en lo suyo, la peque­ña Cleo tra­ta de com­ba­tir su abu­rri­mien­to leyen­do la obra de Bec­kett, meta­fó­ri­ca­men­te espe­ran­do que algo suce­da; ade­más al estar encan­di­la­da obser­van­do la luna, su pro­pó­si­to es el de adqui­rir un teles­co­pio; para con­se­guir el dine­ro se vin­cu­la con un moto­ci­clis­ta (Lisan­dro Rodrí­guez) quien se ocu­pa de ven­der­le valio­sos obje­tos que la niña va sus­tra­yen­do de la casa sin que sus padres se aper­ci­ban de lo que está haciendo.

Al pro­me­diar el rela­to, los cineas­tas gene­ran un cam­bio en su narra­ti­va en la que la come­dia ini­cial deja su tono rea­lis­ta cedien­do lugar a otra de slaps­tick, en don­de que­dan resal­ta­dos los inten­sos movi­mien­tos cor­po­ra­les de Luciana.

Mogui­llansky y Acu­ña van tran­si­tan­do por un sen­de­ro expe­ri­men­tal que aun­que un poco des­equi­li­bra­do de todos modos no deja de ser inge­nio­so. Si algu­na refle­xión deja este film es la que efec­túa Lucia­na al pre­gun­tar­se cómo pue­de evo­lu­cio­nar la crea­ti­vi­dad artís­ti­ca den­tro de las cir­cuns­tan­cias difí­ci­les que se están vivien­do. Final­men­te, a nivel acto­ral lo más des­ta­ca­ble es la natu­ra­li­dad, viva­ci­dad y picar­día que impri­me Cleo a su fic­ti­cio per­so­na­je quien en com­pa­ñía de su perra Jua­na sabe cómo con­quis­tar al públi­co que la observa.

Des­vío de Noche (Cana­dá-Méxi­co)

La direc­to­ra cana­dien­se Aria­ne Falar­deau St-Amour y el rea­li­za­dor fran­cés Paul Cho­tel se unen para ofre­cer en su pri­mer lar­go­me­tra­je una sin­gu­lar expe­rien­cia sensorial.

Des­vío de Noche

En el guión de los cineas­tas se obser­va a una perio­dis­ta de Que­bec (Marie Bras­sard) quien se sumer­ge en los recuer­dos de su recien­te inves­ti­ga­ción que la ha trans­por­ta­do a una aldea ubi­ca­da en la cos­ta occi­den­tal de Méxi­co a fin de des­cu­brir el mis­te­rio de la des­apa­ri­ción de la pro­me­te­do­ra pati­na­do­ra artís­ti­ca meji­ca­na Vio­le­ta Mar­tí­nez. Con la voz en off se sigue el pro­ce­so de su bús­que­da que impli­ca entrar en con­tac­to con algu­nos de los mora­do­res del lugar don­de nació Vio­le­ta; sin embar­go, sur­gen algu­nos impe­di­men­tos por­que nadie tie­ne recuer­dos de ella como así tam­po­co pue­den agre­gar infor­ma­ción sobre cómo la joven apren­dió a pati­nar sobre hie­lo en una región tro­pi­cal. Si bien uno cree que ése es el tema del film a los 52 minu­tos de dura­ción de un rela­to de poco más de hora y media apa­re­ce el títu­lo del film Des­vío de Noche en don­de se des­vía la aten­ción de la his­to­ria ori­gi­nal de Vio­le­ta para cen­trar­la en la de su padre Juan Martínez.

La mini­ma­lis­ta narra­ción es la excu­sa para ilus­trar algu­nas de las supers­ti­cio­nes y leyen­das de los luga­re­ños pero la soli­dez del film resi­de en su aspec­to for­mal a tra­vés de las envol­ven­tes imá­ge­nes cap­ta­das por la foto­gra­fía de St-Amour acom­pa­ña­das de los soni­dos natu­ra­les de la sel­va duran­te las horas noc­tur­nas que son logra­das por la nota­ble con­cep­ción sono­ra de Samuel Gag­non-Thi­bo­deau. En esen­cia, a tra­vés de una pes­qui­sa mis­te­rio­sa se asis­te a un buen tra­ba­jo expe­ri­men­tal de los nove­les rea­li­za­do­res que aun­que de fic­ción adquie­re un fas­ci­nan­te viso documental.

Plan 75 (Japón-Fili­pi­nas-Fran­cia-Qatar)

En su ópe­ra pri­ma, la rea­li­za­do­ra Chie Haya­ka­wa abor­da en Plan 75 un deli­ca­do tema como es el de la euta­na­sia a tra­vés de un rela­to futu­ris­ta que no obs­tan­te podría refe­rir­se al momen­to actual.

Plan 75

Tenien­do en cuen­ta que Japón es uno de los paí­ses del mun­do con mayor pobla­ción de gen­te de la ter­ce­ra edad, la his­to­ria se refie­re a un pro­gra­ma del gobierno japo­nés apro­ba­do por el par­la­men­to por el cual se invi­ta a los habi­tan­tes de 75 años y más para some­ter­se volun­ta­ria­men­te a poner dig­na­men­te fin a su exis­ten­cia; para ello no se requie­re de nin­gún examen médi­co como tam­po­co es nece­sa­rio obte­ner el per­mi­so de la familia.

Estruc­tu­ra­do a tra­vés de tres his­to­rias para­le­las, la más impor­tan­te es la que cen­tra­li­za la aten­ción en Michi,(Chieko Baisho); ella es una apa­ci­ble y dul­ce dama sin fami­lia que no obs­tan­te su edad sigue tra­ba­jan­do como cama­re­ra en un hotel; ente­ra­da del men­cio­na­do plan no tie­ne inten­ción algu­na de some­ter­se al mis­mo. Sin embar­go, la situa­ción tien­de a cam­biar cuan­do sabe que su casa será demo­li­da, uni­do al hecho de que­dar des­em­plea­da afec­tán­do­la eco­nó­mi­ca­men­te y por si fue­ra poco su mejor ami­ga aca­ba de morir; en con­se­cuen­cia acep­ta adhe­rir­se al plan.

Simul­tá­nea­men­te se asis­te al meticu­loso tra­ba­jo que rea­li­za el joven Hiro­mu (Haya­ta Iso­mu­ra) quien está ocu­pa­do de pro­mo­cio­nar el pro­gra­ma en cues­tión; su sor­pre­sa es mayor cuan­do com­prue­ba que su anciano tío enfer­mo acep­ta unir­se al plan. La ter­ce­ra his­to­ria y la de menor sig­ni­fi­ca­ción enfo­ca a Maria (Ste­fa­nie Arian­ne) una inmi­gran­te fili­pi­na que tra­ba­ja en el sitio en que se efec­túa la euta­na­sia y tie­ne como pro­pó­si­to poder traer de Fili­pi­nas a su peque­ña hija; para ello habrá de recu­rrir a un sin­gu­lar ardid.

Impreg­na­da de melan­co­lía y sin caer en un arti­fi­cio­so sen­ti­men­ta­lis­mo la novel direc­to­ra entre­ga una come­dia dra­má­ti­ca que aun­que no com­ple­ta­men­te pare­ja atrae la aten­ción por su temá­ti­ca; con todo, su visión resul­ta­rá un tan­to depri­men­te para quie­nes atra­vie­san la eta­pa cre­pus­cu­lar de su exis­ten­cia en don­de según el rela­to debe­rían ser descartables.

Alca­rràs (Espa­ña)

La exce­len­te direc­to­ra espa­ño­la Car­la Simon se con­sa­gró inter­na­cio­nal­men­te en 2017 con su pri­mer remar­ca­ble lar­go­me­tra­je Verano 1993 y aho­ra repi­te su éxi­to en este mara­vi­llo­so film que fue dis­tin­gui­do con el Oso de Oro en el fes­ti­val de Ber­lin de este año. Sin lugar a dudas se tra­ta de una joya cine­ma­to­grá­fi­ca en la que Simon abor­da aspec­tos de su vida fami­liar en esta suer­te de semi autobiografía.

Alca­rràs

El esce­na­rio es pre­ci­sa­men­te Alca­rràs, un peque­ño pue­blo de 9000 habi­tan­tes que viven de la acti­vi­dad agrí­co­la cul­ti­van­do fru­tas de mane­ra arte­sa­nal. Es allí don­de se sale al cru­ce de 3 gene­ra­cio­nes de la fami­lia Sole habi­tan­do un fun­do cuya tie­rra en la que tra­ba­jan duran­te 80 años ha sido cedi­da por los inte­gran­tes de la acau­da­la­da fami­lia Pin­yol al bisa­bue­lo por haber­los pro­te­gi­do duran­te la cruen­ta gue­rra civil; es aho­ra que el anciano abue­lo admi­te que no ha habi­do nin­gún docu­men­to o con­tra­to escri­to de esa adju­di­ca­ción. Ese hecho ten­drá con­se­cuen­cias nega­ti­vas cuan­do los here­de­ros del clan Pin­yol deci­den implan­tar pla­cas sola­res que si bien cons­ti­tu­yen una impor­tan­te fuen­te de ener­gía pue­den impli­car la des­apa­ri­ción del mun­do rural.

Con gran sen­si­bi­li­dad la rea­li­za­do­ra median­te su pro­pia expe­rien­cia refle­ja qué es lo que sig­ni­fi­ca vivir en el cam­po labran­do la tie­rra y cómo los inte­gran­tes de esa gran fami­lia inte­gra­da por el abue­lo, la tía abue­la, los padres, hijos mayo­res y los más peque­ños com­par­ten con amor y ter­nu­ra su exis­ten­cia en los momen­tos de ale­gría como así tam­bién las penas que emer­gen al afron­tar sus dificultades.

Para narrar esta his­to­ria Simon se ha vali­do de un con­jun­to de acto­res no pro­fe­sio­na­les quie­nes trans­mi­ten com­ple­ta auten­ti­ci­dad a los roles asig­na­dos per­mi­tien­do así que el espec­ta­dor se iden­ti­fi­que con sus per­so­na­jes. En suma, la direc­to­ra ha logra­do un mag­ní­fi­co retra­to de un pue­blo como así tam­bién resal­ta el sóli­do lazo de la fami­lia a tra­vés de un rela­to que sin gol­pes bajos lle­ga a con­mo­ver. Sin duda éste es uno de los mejo­res fil­mes del año que repre­sen­ta­rá a Espa­ña para com­pe­tir en la carre­ra del Oscar en la cate­go­ría de Mejor Pelí­cu­la Internacional.

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