Un Muy Buen Western

NEWS OF THE WORLD. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Paul Green­grass. 118 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Apple TV app y Ama­zon Pri­me Video 

Un home­na­je a los wes­terns de anta­ño es lo que Paul Green­grass brin­da en su recien­te tra­ba­jo News of the World. Resul­ta com­pla­cien­te com­pro­bar cómo este par­ti­cu­lar géne­ro que tuvo a John Ford como su gran maes­tro pue­de lle­gar a cau­ti­var gra­cias a una rea­li­za­ción mesu­ra­da, a la genui­na inter­pre­ta­ción de sus per­so­na­jes pro­ta­gó­ni­cos y a la bue­na adap­ta­ción de la nove­la homó­ni­ma de Pau­let­te Giles efec­tua­da por el rea­li­za­dor y Luke Davies.

Tom Hanks y Hele­na Zengel

En cada film en que le toca par­ti­ci­par Tom Hanks tra­sun­ta en sus per­so­na­jes una remar­ca­ble noble­za y aquí nue­va­men­te se com­prue­ba en la carac­te­ri­za­ción que efec­túa del Capi­tan Jef­fer­son Kyle Kidd, un vete­rano de la recien­te Gue­rra de Sece­sión ame­ri­ca­na. La acción que trans­cu­rre en 1870 lo mues­tra via­jan­do de pue­blo en pue­blo a tra­vés del terri­to­rio de Texas don­de a cam­bio de pocas mone­das se gana la vida leyen­do a los parro­quia­nos las noti­cias del mun­do extraí­das de los dia­rios; no siem­pre son nece­sa­ria­men­te fide­dig­nas en la medi­da que a veces cuen­ta his­to­rias ima­gi­na­das que con­ve­nien­te­men­te entre­tie­nen a su audiencia.

En uno de los altos de su ruta encuen­tra una carre­ta aban­do­na­da con un hom­bre negro cruel­men­te eje­cu­ta­do y ade­más allí está escon­di­da Johan­na (Hele­na Zen­gel), una niña de 10 años que prác­ti­ca­men­te actúa de mane­ra sal­va­je evi­tan­do que nadie se le apro­xi­me. A tra­vés de una nota escri­ta que Kidd halla, se impo­ne que esta menor había lle­ga­do a Esta­dos Uni­dos con sus padres des­de Ale­ma­nia y que habien­do que­da­do huér­fa­na fue cria­da por la tri­bu Kio­wa que la man­tu­vo en cau­ti­ve­rio; al haber muer­to sus padres adop­ti­vos está sola en el mun­do; en esa mis­ma misi­va se pide que Johan­na sea entre­ga­da a sus tíos que viven en una ale­ja­da comu­ni­dad ale­ma­na pero suce­de que las auto­ri­da­des loca­les encar­ga­das de sumi­nis­trar­le ayu­da se hallan ausen­tes. En con­se­cuen­cia, Kidd deci­de ocu­par­se de ella para su tras­la­do des­de Wichi­ta Falls has­ta Cas­tro­vi­lle don­de viven sus parien­tes a fin de que Johan­na encuen­tre defi­ni­ti­va­men­te un hogar estable.

A par­tir de allí el rela­to adquie­re el viso de una road movie don­de a lo lar­go de los 600 kiló­me­tros de reco­rri­do para lle­gar a des­tino Kidd debe supe­rar serias difi­cul­ta­des. El pri­mer esco­llo es el de comu­ni­car­se con la peque­ña pues­to que ella no domi­na el inglés y sola­men­te se expre­sa en el idio­ma kio­wa emplea­do por los autóc­to­nos de la región y que él lo des­co­no­ce; a todo ello no resul­ta sen­ci­llo tra­tar con la niña quien por los trau­mas sufri­dos en el pasa­do des­con­fía de su pro­tec­tor tra­tan­do de huir. No menos impor­tan­te es el encuen­tro con peli­gro­sos ban­do­le­ros que tra­tan de apo­de­rar­se de Johan­na para abu­sar­la sexual­men­te en don­de el rela­to gene­ra esce­nas de logra­da acción y suspenso.

Con su pre­sen­cia caris­má­ti­ca Hanks des­ti­la enor­me huma­ni­dad en el per­so­na­je de un indi­vi­duo que en un mun­do indi­vi­dua­lis­ta encuen­tra la posi­bi­li­dad de for­mar una nue­va fami­lia. Asi­mis­mo Zen­gel, la peque­ña actriz ale­ma­na, demues­tra asom­bro­sa duc­ti­li­dad y des­en­vol­tu­ra ani­man­do a esa chi­qui­lla que expe­ri­men­tó una infan­cia poco feliz y que final­men­te, a pesar de la dife­ren­cia exis­ten­te en edad, cul­tu­ra y per­so­na­li­dad, logra for­jar un lazo de cari­ño, com­pren­sión e iden­ti­fi­ca­ción con Kidd.

Ade­más del tema cen­tral, el film tras­lu­ce la vio­len­cia per­pe­tra­da por los blan­cos con­tra las pobla­cio­nes autóc­to­nas como al pro­pio tiem­po evi­den­cia las ten­sio­nes exis­ten­tes entre el Nor­te y el Sur a pesar de que el con­flic­to béli­co haya con­clui­do; esa pola­ri­za­ción exis­ten­te no es muy dife­ren­te a la que polí­ti­ca­men­te exis­te en la actua­li­dad en Esta­dos Unidos.

Green­grass ha logra­do un dis­fru­ta­ble rela­to inti­mis­ta y con­tem­pla­ti­vo a tra­vés de una impe­ca­ble rea­li­za­ción real­za­da por sus des­ta­ca­dos intér­pre­tes. A todo ello, el film se enri­que­ce visual­men­te gra­cias a la foto­gra­fía de Dariusz Wols­ki des­ple­gan­do con­si­de­ra­ble rique­za visual al cap­tar la mag­ni­fi­cen­cia de los dife­ren­tes pai­sa­jes en que trans­cu­rre la acción. Jor­ge Gutman

Inda­gan­do la His­to­ria Familiar

ADN. Fran­cia, 2020. Un film de Maï­wenn. 91 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

La direc­to­ra Maï­wenn, bien cono­ci­da por haber obte­ni­do en Can­nes el pre­mio del jura­do con Polis­se (2011), en ADN con­si­de­ra en prin­ci­pio el due­lo expe­ri­men­ta­do por la pér­di­da de un fami­liar para pos­te­rior­men­te aden­trar­se en la temá­ti­ca de las raí­ces ancestrales.

Maï­wenn

El guión de la rea­li­za­do­ra escri­to con Mathieu Demy pre­sen­ta a Nei­ge (Maï­wenn), divor­cia­da madre de tres hijos que jun­to a ellos y la fami­lia amplia­da con­ver­gen para cele­brar el cum­plea­ños de Emir (Omar Mar­wan), el anciano patriar­ca fami­liar que pade­ce de un avan­za­do Alzhei­mer. Es allí que el home­na­jea­do reci­be el rega­lo de un libro que Nei­ge había enco­men­da­do en don­de se encuen­tran fotos y otros docu­men­tos refe­ri­dos a su his­to­ria per­so­nal des­de que emi­gró de Arge­lia, su tie­rra natal, a París. Des­de el vamos se pue­de apre­ciar que los inte­gran­tes de esta fami­lia se carac­te­ri­zan por su mar­ca­da dis­fun­cio­na­li­dad en don­de la armo­nía luce por su com­ple­ta ausencia.

El dis­pa­ra­dor del con­flic­to se pro­du­ce cuan­do ines­pe­ra­da­men­te Emir mue­re en la resi­den­cia de ancia­nos don­de está alo­ja­do, encon­trán­do­se en ese momen­to acom­pa­ña­do por Kevin (Dylan Robert), uno de sus bis­nie­tos e hijo de Neige.

Es allí que la gran fami­lia nue­va­men­te se reúne para con­cer­tar los pre­pa­ra­ti­vos del fune­ral y es en ese accio­nar don­de se encuen­tran los momen­tos más rele­van­tes del rela­to. La rela­ción entre sus inte­gran­tes alcan­za dife­ren­tes gra­dos de ten­sión por los des­acuer­dos pro­du­ci­dos acer­ca de nimie­da­des como por ejem­plo el reves­ti­mien­to del cajón mor­tuo­rio y la incon­ve­nien­cia de que el fune­ral se efec­túe en un tem­plo musul­mán a pesar de que Emir era deci­di­da­men­te ateo. A todo ello, un momen­to de exas­pe­ra­da vio­len­cia tie­ne lugar en la igle­sia cuan­do Nei­ge al leer los elo­gios del difun­to ve inte­rrum­pi­da su lec­tu­ra por la inter­ven­ción de su dis­tan­cia­da madre Caro­li­ne (Fanny Ardant).

Des­pués del sepe­lio, el rela­to se cen­tra­li­za en Nei­ge quien vivien­do el due­lo por el dece­so de su que­ri­do abue­lo, de mane­ra obse­si­va resuel­ve inda­gar en sus raí­ces arge­li­nas; de allí en más se diri­ge al Con­su­la­do de Arge­lia en París para soli­ci­tar la ciu­da­da­nía de Arge­lia así como el con­si­guien­te pasa­por­te. Apa­ren­te­men­te, sin que que­de bien expli­ci­ta­do pare­cie­ra que ella logra final­men­te defi­nir su iden­ti­dad al conec­tar­se con el país de sus antepasados.

No obs­tan­te tra­tar­se de una his­to­ria basa­da en par­te en las expe­rien­cias de la cineas­ta, la mis­ma no apor­ta sufi­cien­tes datos para com­pren­der mejor la psi­co­lo­gía de sus per­so­na­jes. No mucho se sabe de Emir, excep­to que era un acé­rri­mo comu­nis­ta y la colum­na ver­te­bral de la fami­lia; poco cla­ro es el moti­vo por el que Nei­ge siem­pre ha temi­do a su madre y la tóxi­ca rela­ción man­te­ni­da con ella, como tam­po­co que­da expli­ci­ta­do el víncu­lo con su dis­tan­cia­do padre (Alain Francon).

En esen­cia, más allá de cier­tas incon­gruen­cias del guión, Maï­ween impreg­na a este dra­ma un sen­ti­do huma­nis­ta real­za­do por su bue­na con­di­ción de intér­pre­te ade­más de la irre­pro­cha­ble actua­ción de Ardant; en un papel de apo­yo se des­ta­ca Louis Garrel quien como el ami­go de lar­ga data de Nei­ge es el más racio­nal y madu­ro de todos los per­so­na­jes al pro­pio tiem­po que apor­ta cier­tas notas de bien­ve­ni­do humor que ami­no­ran la atmós­fe­ra de ten­sión de esta his­to­ria. Jor­ge Gutman

La Madre del Blues

MA RAI­NE­Y’S BLACK BOT­TOM. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Geor­ge C. Wol­fe. 93 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix 

Esta pelí­cu­la de Geor­ge C. Wol­fe está basa­da en la pie­za tea­tral Ma Rai­ne­y’s Black Bot­tom de August Wil­son escri­ta en 1982 con la adap­ta­ción rea­li­za­da por el guio­nis­ta Ruben San­tia­go-Hud­son. En la obra el remar­ca­ble autor y dra­ma­tur­go ame­ri­cano des­apa­re­ci­do en 2005 rin­de tri­bu­to al blues a tra­vés de la per­so­na­li­dad de Ger­tru­de “Ma” Rai­ney (1886 – 1939). Esta can­tan­te negra con­si­de­ra­da la “Madre del Blues” ha sido una de las mayo­res repre­sen­tan­tes de esta expre­sión musi­cal que sur­gió a prin­ci­pios del siglo pasa­do expre­san­do el sen­ti­mien­to y lega­do de la comu­ni­dad afroestadounidense.

Vio­la Davis

Aun­que este film no ocul­ta su ori­gen tea­tral, el rea­li­za­dor trans­mi­te de mane­ra con­ci­sa y con jus­te­za el vigo­ro­so con­te­ni­do de la pie­za a tra­vés de las estu­pen­das inter­pre­ta­cio­nes de Vio­la Davis y Chad­wick Bose­man así como la del irre­pro­cha­ble elen­co que los rodea.

En la pri­me­ra esce­na se obser­va a dos jóve­nes mucha­chos corrien­do por una zona bos­co­sa para lle­gar a tiem­po al con­cier­to de la gran Rai­ney (Davis) en Bar­nes­vi­lle ‑esta­do de Geor­gia- en 1927. Des­pués de esa secuen­cia la acción con­ti­núa en el verano del mis­mo año en Chica­go en los estu­dios de gra­ba­ción del pro­duc­tor blan­co Sturdy­vant (Jonny Coy­ne) don­de se efec­tua­rá un regis­tro dis­co­grá­fi­co de la can­tan­te inclu­yen­do las can­cio­nes más cele­bra­das de su reper­to­rio. Aguar­dan­do su lle­ga­da, en la sala de ensa­yos del estu­dio se halla su ban­da de músi­cos negros inte­gra­da por el trom­bo­nis­ta Cutler (Col­man Domin­go), el pia­nis­ta Tole­do (Glynn Tur­man), el con­tra­ba­jis­ta Slow Drag (Michael Potts) y el joven trom­pe­tis­ta y com­po­si­tor Levee (Bose­man) . A todo ello Irvin (Jeremy Sha­mos), el inquie­to repre­sen­tan­te blan­co de la can­tan­te, tra­ta de apla­car la impa­cien­cia de Sturdy­vant ante la pro­lon­ga­da demo­ra de la diva.

Chad­wick Boseman

Cuan­do final­men­te ella arri­ba acom­pa­ña­da de Dus­sie Mae (Tay­lour Pai­ge), su joven y atrac­ti­va pare­ja y de su sobrino Syl­ves­ter (Dusan Brown), no tie­ne inten­ción algu­na de dis­cul­par­se por la tar­dan­za; encon­trán­do­se en el pinácu­lo de su carre­ra sabe que su voz cons­ti­tu­ye su gran teso­ro y por ello es capaz de desa­fiar al esta­blish­ment blan­co al pro­por­cio­nar­le sucu­len­tos bene­fi­cios pecu­nia­rios con sus gra­ba­cio­nes. Al reen­con­trar­se con sus músi­cos se pro­du­ce el pri­mer momen­to de ten­sión cuan­do ella recha­za el esti­lo musi­cal­men­te moderno efec­tua­do por Levee de “Black Bot­tom”, una de las can­cio­nes a ser gra­ba­da, ame­na­zan­do con reti­rar­se del estu­dio en caso de no ser acep­ta­da la ver­sión tra­di­cio­nal. El otro encon­tro­na­zo se pro­du­ce cuan­do insis­te en que sea su sobrino, en lugar de Levee, quien la pre­sen­te antes de comen­zar a can­tar a pesar del inter­mi­ten­te tar­ta­mu­deo del muchacho.

Davis tal como lo demos­tra­ra en Fen­ces (2016) ‑otra ver­sión fíl­mi­ca de la obra homó­ni­ma de Wil­son por la que obtu­vo un Oscar- sigue des­lum­bran­do al haber­se intro­du­ci­do por com­ple­to en la per­so­na­li­dad de una artis­ta que cons­cien­te de sus exce­len­tes con­di­cio­nes voca­les en la músi­ca que inter­pre­ta sabe que tie­ne la sar­tén por el man­go enfren­tan­do a los blan­cos en un medio social­men­te racis­ta; es admi­ra­ble la carac­te­ri­za­ción que efec­túa exhi­bien­do el tem­pe­ra­men­to vol­cá­ni­co de Rai­ney, su extra­va­gan­cia, capri­cho, obs­ti­na­ción y des­inhi­bi­ción dada su dife­ren­te orien­ta­ción sexual.

La hip­nó­ti­ca inter­pre­ta­ción de Davis de nin­gún modo hace som­bra a la de Bose­man en su últi­mo tra­ba­jo para el cine poco tiem­po antes de falle­cer en agos­to pasa­do a cau­sa de un cán­cer. El malo­gra­do actor trans­mi­te mara­vi­llo­sa­men­te el ímpe­tu del joven músi­co due­ño de un esti­lo dife­ren­te que aspi­ra a crear su pro­pia ban­da musi­cal. Su actua­ción es nada menos que anto­ló­gi­ca en dos inol­vi­da­bles secuen­cias; en una de ellas, a tra­vés de un con­mo­ve­dor monó­lo­go recuen­ta su trau­má­ti­ca expe­rien­cia cuan­do a los 8 años de edad tes­ti­mo­nió las veja­cio­nes que varios hom­bres blan­cos infli­gie­ron a su madre y la lec­ción reci­bi­da de su padre sobre cómo tra­tar­los sin temor alguno; en otra esce­na expre­sa con ardien­te rabia su nega­ción de Dios por­que de haber exis­ti­do no habría per­mi­ti­do la sal­va­je explo­ta­ción e injus­ti­cia sufri­da por la comu­ni­dad negra.

Este elo­cuen­te y poten­te dra­ma ade­más de ilus­trar los con­flic­tos inter­nos entre los miem­bros de la comu­ni­dad afro­ame­ri­ca­na deja tras­cen­der la lucha empren­di­da por su dig­ni­dad en un perío­do en que los migran­tes negros del sur cre­ye­ron que des­pla­zán­do­se al nor­te del país encon­tra­rían mejo­res con­di­cio­nes de vida; evi­den­te­men­te, ese sue­ño ame­ri­cano nun­ca lle­gó a con­cre­tar­se y lo que resul­ta más des­afor­tu­na­do es que el segre­ga­cio­nis­mo racial de anta­ño aún sigue per­sis­tien­do en la actua­li­dad. Jor­ge Gutman

El Bai­le de Graduación

THE PROM. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Ryan Murphy 131 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Net­flix 

A pocos días del estreno de Christ­mas on the Squa­re el públi­co tie­ne la opor­tu­ni­dad de juz­gar otra come­dia musi­cal que sin revo­lu­cio­nar al géne­ro logra su pro­pó­si­to de entre­te­ner sana­men­te, lo que no es de des­de­ñar en esta épo­ca som­bría por la que el mun­do atraviesa.

Meryl Streep y James Corden

El direc­tor Ryan Murphy des­pués de haber esta­do ausen­te por 10 años retor­na al cine tras­la­dan­do a la pan­ta­lla The Prom cuya obra homó­ni­ma de Bob Mar­tin, Chad Begue­lin y Matthew Sklar fue repre­sen­ta­da en Broad­way en 2018. En líneas gene­ra­les, la adap­ta­ción de Mar­tin y Begue­lin sigue los pasos de la ver­sión tea­tral fusio­nan­do algu­nos entre­te­lo­nes del mun­do del espec­tácu­lo con el tema de la orien­ta­ción sexual.

La dúc­til Meryl Streep ani­ma a Dee Dee Allen, una legen­da­ria estre­lla tea­tral de Broad­way quien con su com­pa­ñe­ro de rubro Barry Glick­man (James Cor­den) aca­ban de estre­nar el musi­cal Elea­nor, basa­do en la espo­sa de Fran­klin D. Roo­se­velt. Des­pués de la pri­me­ra repre­sen­ta­ción, los dos jun­to con el elen­co par­ti­ci­pan­te aguar­dan en el res­tau­ran­te Sar­di los comen­ta­rios de la pren­sa; cuan­do los mis­mos comien­zan a apa­re­cer, ellos no pue­den dar cré­di­to de las pési­mas crí­ti­cas reci­bi­das don­de fun­da­men­tal­men­te se acha­ca el exa­cer­ba­do nar­ci­sis­mo de sus pro­ta­go­nis­tas. Como con­se­cuen­cia de la nega­ti­va recep­ción la obra baja inme­dia­ta­men­te de car­tel y eso obli­ga a Dee Dee y Barry a bus­car la solu­ción para repa­rar la ima­gen públi­ca. Para ello nada mejor que rea­li­zar una bue­na acción que les ser­vi­rá para pro­mo­cio­nar­se y reha­bi­li­tar sus carre­ras; la oca­sión se pre­sen­ta cuan­do se ente­ran por inter­net que en una peque­ña ciu­dad de India­na, la estu­dian­te Emma (Jo Ellen Pell­man) es impe­di­da de asis­tir al bai­le de gra­dua­ción de su escue­la con su novia Alys­sa (Arian­na De Bose).

Eso moti­va a que Dee Dee y Barry acom­pa­ña­dos de Angie (Nico­le Kid­man) y Trent (Andrew Ran­nells), dos acto­res cole­gas, via­jen a India­na para soco­rrer a Emma. Al lle­gar a des­tino el gran desa­fío del gru­po resi­de en lidiar con la men­ta­li­dad homo­fó­bi­ca de la direc­to­ra de una aso­cia­ción de padres (Kerry Washing­ton) que de nin­gu­na mane­ra acep­ta que la les­bia­na Emma acu­da a la fies­ta con una per­so­na de igual sexo. Sin embar­go, los visi­tan­tes con­ta­rán con la bene­vo­len­cia y com­pren­sión del direc­tor afro­ame­ri­cano de la escue­la (Kee­gan-Michael Key), gran admi­ra­dor de Dee Dee, para que des­pués de cier­tos con­tra­tiem­pos los áni­mos se apa­ci­güen y lle­gar final­men­te a un com­pla­cien­te desenlace.

La his­to­ria no se carac­te­ri­za pre­ci­sa­men­te por su ori­gi­na­li­dad aun­que su men­sa­je de tole­ran­cia y acep­ta­ción de la iden­ti­dad sexual siem­pre es bien­ve­ni­do. En su narra­ti­va Murphy per­mi­te lograr la cone­xión empá­ti­ca con el per­so­na­je de Emma, como tam­bién con el de Barry quien tiem­po atrás había sido echa­do de su hogar por ser gay. Igual­men­te, aun­que no sea su prin­ci­pal obje­ti­vo, el rela­to deja entre­ver el con­tras­te cul­tu­ral entre los valo­res que pre­va­le­cen en una inmen­sa ciu­dad cos­mo­po­li­ta como lo es Nue­va York con el com­por­ta­mien­to con­ser­va­dor de los habi­tan­tes de peque­ñas loca­li­da­des de Esta­dos Unidos.

Cier­ta­men­te hay algu­nos cli­sés que pudie­ron haber­se evi­ta­do, como por ejem­plo lo es el sen­ti­men­tal reen­cuen­tro y recon­ci­lia­ción de Barry con su arre­pen­ti­da madre (Tra­cey Ull­man), pero eso no alcan­za a des­es­ti­mar el encan­to de este liviano film. Murphy se mane­ja idó­nea­men­te impri­mien­do buen rit­mo a The Prom cuya soli­dez resi­de en sus bue­nos núme­ros musi­ca­les, nota­ble ves­tua­rio, impe­ca­ble dise­ño de pro­duc­ción una mag­ní­fi­ca coreo­gra­fía y la par­ti­ci­pa­ción de un homo­gé­neo elen­co que se des­en­vuel­ve con hol­gu­ra. Dis­tin­ción espe­cial mere­ce la excep­cio­nal Meryl Streep; la ener­gía y vita­li­dad que trans­mi­te a su per­so­na­je, su afi­na­do tono vocal en las can­cio­nes que inter­pre­ta y sus vis­to­sos pasos de bai­le con­tri­bu­yen a que el espec­ta­dor dis­fru­te ple­na­men­te con su pre­sen­cia. Jor­ge Gutman

Una Remar­ca­ble Dama

NAS­RIN. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un docu­men­tal escri­to y diri­gi­do por Jeff Kauf­man. 92 minutos.

Así como Esta­dos Uni­dos tuvo en la excep­cio­nal jue­za de la Cor­te Supre­ma Ruth Gader Gins­burg a una apa­sio­na­da femi­nis­ta, Irán tie­ne como expo­nen­te a la abo­ga­da Nas­rin Sotou­deh, quien es una deno­da­da e infa­ti­ga­ble dama defen­dien­do a quie­nes se ven afec­ta­dos en sus legí­ti­mos dere­chos huma­nos. Intere­sa­do en ilus­trar el accio­nar de esta remar­ca­ble acti­vis­ta, el rea­li­za­dor ame­ri­cano Jeff Kauf­man reali­zó este docu­men­tal narra­do en par­te por la actriz Oli­via Col­man que fue fil­ma­do clan­des­ti­na­men­te duran­te 2 años.

Nas­rin Sotoudeh

Pre­vio al comien­zo del docu­men­tal se infor­ma que aun­que muchos dere­chos civi­les habían sido res­trin­gi­dos en Irán duran­te la dinas­tía del Sha, en los últi­mos años de su gobierno acce­dió a que la mujer tuvie­se el dere­cho al voto, al divor­cio y a tener la cus­to­dia de sus hijos. Todo ello cam­bió cuan­do des­pués de la revo­lu­ción de 1979, el sexo feme­nino que­dó apar­ta­do de muchas posi­cio­nes guber­na­men­ta­les, for­za­do a obser­var el atuen­do islá­mi­co y per­dien­do el dere­cho al divor­cio y a la tenen­cia de los hijos.

De allí en más el rela­to se refie­re a la extra­or­di­na­ria tra­yec­to­ria de Sotou­deh quien comen­zó a prac­ti­car leyes en 2003; entre sus nume­ro­sos casos se inclu­yen el de una chi­ca abu­sa­da por su padre, la defen­sa a mino­rías étni­cas y reli­gio­sas, como así tam­bién la de Ali Reza Taji­ki, un mucha­cho que pró­xi­mo a cum­plir 20 años fue sen­ten­cia­do a muer­te por vio­la­ción y un cri­men no cometido.

Por alzar su voz y bre­gar con fer­vor por los dere­chos que asis­ten a la mujer, mani­fes­tar en con­tra de la pena de muer­te y recla­mar el ejer­ci­cio de una real demo­cra­cia, Sotou­deh fue encar­ce­la­da en 2010 en la cár­cel de Evin don­de per­ma­ne­ció has­ta 2013.

Des­pués de su libe­ra­ción ella con­ti­nuó repre­sen­tan­do con fir­me­za y total con­vic­ción a ira­níes injus­ta­men­te acu­sa­dos como lo fue con Ali Tahe­ri que por razo­nes reli­gio­sas fue encar­ce­la­do duran­te 9 años así como acon­te­ció con Nar­ges Hos­sei­ni incul­pa­da por no haber uti­li­za­do en públi­co el hijab que es el velo que obli­ga­to­ria­men­te deben usar las muje­res para cubrir su cabello.

Entre algu­nas de las cabe­zas par­lan­tes del docu­men­to se encuen­tra su pro­pio y entra­ña­ble mari­do Reza Khan­dan quien entu­sias­ta­men­te apo­ya la cru­za­da lle­va­da a cabo por su espo­sa, la perio­dis­ta Ann Curry, el escri­tor y ex pri­sio­ne­ro polí­ti­co Taghi Rah­ma­ni como asmis­mo el reco­no­ci­mien­to que Nas­rin reci­bió de otros nota­bles acti­vis­tas inclu­yen­do al Pre­mio Nobel de la Paz de 2003 Shi­rin Eba­di. Impor­tan­te es tam­bién el apo­yo del pres­ti­gio­so cineas­ta Jafar Panahi, un gran ami­go de la fami­lia que se encuen­tra en la lis­ta negra des­de que en 2010 fue pri­va­do de salir del país y de seguir fil­man­do aun­que a pesar de ello rodó el docu­men­tal Taxi; en un extrac­to de esta pelí­cu­la gana­do­ra del pri­mer pre­mio en el Fes­ti­val de Ber­lín de 2015 se ve al cineas­ta con­du­cien­do su vehícu­lo por las colo­ri­das calles de Tehe­rán con Nas­rin como pasajera.

Lamen­ta­ble­men­te en junio de 2018 nue­va­men­te fue acu­sa­da por la teo­cra­cia islá­mi­ca que rige los des­ti­nos de Irán: entre los car­gos for­mu­la­dos figu­ran el de inci­tar a la corrup­ción y pros­ti­tu­ción, haber apa­re­ci­do en públi­co sin el hijab, per­tur­bar el orden públi­co, mani­pu­lar la opi­nión públi­ca con fal­sas noti­cias y efec­tuar pro­pa­gan­da con­tra el Esta­do. En con­se­cuen­cia, en abril de 2019 fue sen­ten­cia­da a 38 años y medio de pri­sión, aun­que la sen­ten­cia que­dó pos­te­rior­men­te redu­ci­da a 12 años; ella rehu­só ape­lar­la debi­do al injus­to pro­ce­so judi­cial vigen­te. Uno de los emo­ti­vos momen­tos del docu­men­tal tie­ne lugar duran­te la con­ver­sa­ción tele­fó­ni­ca que des­de la pri­sión Nas­rin man­tie­ne con su que­ri­do espo­so Reza y sus ado­ra­bles hijos Meh­ra­veh y Nina, a pesar de que la char­la es inter­mi­ten­te­men­te entre­cor­ta­da por una voz auto­má­ti­ca­men­te gra­ba­da. Su deten­ción ha gene­ra­do nume­ro­sas pro­tes­tas y mani­fes­ta­cio­nes a nivel nacio­nal como así tam­bién en Ita­lia, Fran­cia, Aus­tria, Irlan­da, Holan­da, Arme­nia, Tur­quía, Cana­dá y Esta­dos Unidos.

Valién­do­se de impor­tan­te mate­rial de video y fotos obte­ni­dos por cola­bo­ra­do­res no iden­ti­fi­ca­dos y con una bue­na labor de mon­ta­je de Asher Bingham, el rea­li­za­dor per­mi­te que el espec­ta­dor obten­ga una bue­na sem­blan­za de Nas­rin. A pesar de todos los obs­tácu­los que encuen­tra en su camino: esta heroí­na de tra­to ama­ble y cor­dial per­sis­te en su pro­pó­si­to de lograr una socie­dad más libre, abier­ta y jus­ta para el bien­es­tar de las futu­ras generaciones.

Este didác­ti­co docu­men­tal está dedi­ca­do a los defen­so­res de los dere­chos huma­nos y a los pri­sio­nes polí­ti­cos que se hallan en diver­sos paí­ses del mun­do. Jor­ge Gutman