Anó­ni­mos Soldados

RAFAEL GÓMEZEL ANDA­LUZ QUE LIBE­RÓ PARÍS. Espa­ña, 2019. Un film escri­to y diri­gi­do por Pedro Calleja

Este docu­men­tal pre­pa­ra­do para la tele­vi­sión rin­de tri­bu­to a Rafael Gómez, un ciu­da­dano espa­ñol que tuvo acti­va par­ti­ci­pa­ción en la libe­ra­ción de París jun­to con otros com­pa­trio­tas duran­te la Segun­da Guerra.

Rafael Gómez

Pedro Calle­ja con la par­ti­ci­pa­ción de Gómez e inclu­yen­do entre otros entre­vis­ta­dos a su hijo Jean-Paul, auto­res de libros vin­cu­la­dos al his­tó­ri­co suce­so como Evelyn Mes­qui­da y Die­go Gas­par así como el his­to­ria­dor Robert S. Coale y Javier Muñoz quien es el direc­tor del Ins­ti­tu­to Cer­van­tes de Madrid, rese­ñan la heroi­ca vida del pro­ta­go­nis­ta, su actua­ción en la resis­ten­cia repu­bli­ca­na duran­te la Gue­rra Civil Espa­ño­la y su vin­cu­la­ción pos­te­rior en Fran­cia con las tro­pas coman­da­das por el gene­ral Leclerc; allí, bajo las órde­nes del capi­tán Ray­mond Dron­ne inte­gra la Nove­na Com­pa­ñía de la Segun­da Divi­sión blin­da­da. Esa uni­dad con­gre­gó alre­de­dor de 150 repu­bli­ca­nos espa­ño­les que habían teni­do pre­via expe­rien­cia mili­tar y fue la pri­me­ra en lle­gar a París en la noche del 24 de agos­to de 1944 logran­do su libe­ra­ción des­pués de haber sido ocu­pa­da duran­te 4 años por las fuer­zas nazis.

Lamen­ta­ble­men­te, la his­to­ria ofi­cial dejó en el olvi­do a estos valien­tes sol­da­dos que ofren­da­ron su vida dado que al fina­li­zar la gue­rra sólo que­da­ron 10 de ellos y has­ta el 30 de mar­zo últi­mo Rafael Gómez de 99 años de edad había sido el últi­mo super­vi­vien­te; des­afor­tu­na­da­men­te, su falle­ci­mien­to se pro­du­jo en una clí­ni­ca de Lin­golsheim, cer­ca de la ciu­dad de Estras­bur­go don­de resi­día, a cau­sa de la trá­gi­ca pan­de­mia que azo­ta al mundo.

Es pro­ba­ble que la tra­yec­to­ria de este con­tin­gen­te de com­ba­tien­tes espa­ño­les por la liber­tad no sea muy cono­ci­da; es por eso que este docu­men­tal satis­fa­rá a quie­nes estén intere­sa­dos en cono­cer con más deta­lle a estos bra­vos espa­ño­les que libe­ra­ron París.

El docu­men­tal pue­de ver­se gra­tui­ta­men­te
Jor­ge Gutman

Las Cua­tro Opciones

NEVER RARELY SOME­TI­MES ALWAYS. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film escri­to y diri­gi­do por Eli­za Hitt­man (Dis­po­ni­ble en deman­da en video ‑VOD- median­te Pri­me Video, Apple TV y Goo­gle Play).

La direc­to­ra y guio­nis­ta Eli­za Hitt­man mere­ci­da­men­te ha cose­cha­do este año el Pre­mio Espe­cial del Jura­do al mejor film dra­má­ti­co en el Fes­ti­val de Sun­dan­ce y sema­nas des­pués el Gran Pre­mio del Jura­do en Ber­lín. Cier­ta­men­te, este nota­ble dra­ma de una ado­les­cen­te en un momen­to apre­mian­te de su vida es tra­ta­do con gran deli­ca­de­za y sen­si­bi­li­dad por par­te de la rea­li­za­do­ra logran­do un con­si­de­ra­ble impac­to emo­cio­nal en el áni­mo del espectador.

Sid­ney Fla­ni­gan y Talia Ryder

Con algu­nas remi­nis­cen­cias del exce­len­te film 4 sema­nas, 3 meses, 2 días (2007) de Chris­tian Mun­giu cuya acción trans­cu­rre en Ruma­nia en una épo­ca en que el abor­to era ile­gal, el film de Hitt­man tie­ne lugar en la actua­li­dad y en un medio cul­tu­ral dife­ren­te. El rela­to pre­sen­ta a Autumn (Sid­ney Fla­ni­gan) una joven de 17 años sol­te­ra vivien­do en una peque­ña ciu­dad de Pen­sil­va­nia con sus padres (Ryan Eggold y Sha­ron Van Etten). De natu­ra­le­za tími­da e intro­ver­ti­da su adus­to ros­tro deno­ta una preo­cu­pa­ción al cons­ta­tar que se encuen­tra grá­vi­da en su déci­ma sema­na por lo que quie­re inte­rrum­pir la ges­ta­ción; si bien don­de resi­de el abor­to es legal, en el caso de una menor de edad dicha prác­ti­ca úni­ca­men­te pue­de rea­li­zar­se con el con­sen­ti­mien­to de los padres. No atre­vién­do­se reve­lar su situa­ción a los suyos, Autumn encuen­tra una impor­tan­te alia­da en su pri­ma e ínti­ma ami­ga Sky­lar (Talia Ryder) que tra­ba­ja con ella como caje­ra en un peque­ño mer­ca­do local. Al ente­rar­se a tra­vés del inter­net de que en Brooklyn hay una clí­ni­ca que pue­de prac­ti­car­le el desea­do abor­to sin auto­ri­za­ción pater­nal, con par­te del dine­ro sus­traí­do del lugar don­de tra­ba­ja, Autumn ‑sin dejar saber a sus padres- par­te con Sky­lar a Nue­va York.

El arri­bo a la inmen­sa esta­ción ter­mi­nal de auto­bu­ses de la Gran Man­za­na cons­ti­tu­ye para las jóve­nes un gran con­tras­te con el tran­qui­lo lugar del cual pro­vie­nen y es así que deben valer­se por sí mis­mas, sin mucho dine­ro con­si­go, para tras­la­dar­se a Brooklyn. Al lle­gar a la clí­ni­ca don­de es ama­ble­men­te reci­bi­da Autumn se topa con el incon­ve­nien­te de que su gra­vi­dez es en reali­dad de 18 sema­nas por lo que en ese esta­do de desa­rro­llo del feto el abor­to no pue­de ser efec­tua­do. No obs­tan­te la con­se­je­ra que la atien­de le pro­po­ne diri­gir­se a una clí­ni­ca de Manhat­tan capaz de obviar el problema.

Median­te un enfo­que rea­lis­ta don­de las imá­ge­nes lle­gan a ser más elo­cuen­tes que las pala­bras Hitt­man sigue de cer­ca a las dos jóve­nes cap­tan­do mag­ní­fi­ca­men­te sus esta­dos aní­mi­cos: así mien­tras que Autumn expe­ri­men­ta la real agi­ta­ción emo­cio­nal fren­te al pro­ce­di­mien­to al que será some­ti­da, su pri­ma ‑más acti­va y abier­ta- tra­ta de brin­dar­le su total apo­yo en esta difí­cil cir­cuns­tan­cia. Con todo, el momen­to don­de el film alcan­za su máxi­mo cli­max es cuan­do pre­vio al ini­cio del abor­to ‑que debe rea­li­zar­se en dos jor­na­das con­se­cu­ti­vas- siguien­do un pro­to­co­lo esta­ble­ci­do la joven debe con­tes­tar a las pre­gun­tas que le for­mu­la una cáli­da visi­ta­do­ra social median­te res­pues­tas de opción múl­ti­ple en las que ella debe­rá ele­gir entre Nun­ca, Rara­men­te, Algu­nas Veces o Siem­pre (que res­pon­de al títu­lo del film); en esos dos anto­ló­gi­cos minu­tos la fotó­gra­fa Hélè­ne Lou­vart enfo­ca en pri­mer plano el ros­tro com­pun­gi­do de Autumn don­de dejan­do de lado su apa­ren­te inex­pre­si­vi­dad allí refle­ja sus sen­ti­mien­tos expo­nien­do la humi­lla­ción sufri­da en su some­ti­mien­to a la volun­tad del hom­bre con quien man­tu­vo relaciones.

La direc­to­ra per­mi­te que este lumi­no­so e ínti­mo film se pres­te a más de una lec­tu­ra. Si lo que tras­cien­de en pri­me­ra ins­tan­cia es la his­to­ria de un emba­ra­zo no desea­do y el dere­cho que asis­te a una mujer en dis­po­ner de su cuer­po, más impor­tan­te aún es la vio­len­cia mas­cu­li­na que se des­pren­de del rela­to aun­que no esté grá­fi­ca­men­te expuesta.

A la estu­pen­da direc­ción de Hitt­man se agre­gan las sobre­sa­lien­tes actua­cio­nes de la debu­tan­te Fla­ni­gan — toda una reve­la­ción vivien­do el cal­va­rio de Autumn- y de Ryder quien como Sky­lar le brin­da su incon­di­cio­nal sopor­te. En un papel menor par­ti­ci­pa Theo­do­re Pelle­rin ani­man­do a un joven que las chi­cas cono­cen duran­te el via­je en auto­bús hacia Nue­va York; aun­que su per­so­na­je no esté muy desa­rro­lla­do el mis­mo con­tri­bu­ye a sal­var­las del apu­ro finan­cie­ro en que se encuentran.

Trans­cu­rri­do el pri­mer tri­mes­tre del año, has­ta la fecha este emo­ti­vo film es uno de los más valio­sos y difí­ci­les de olvi­dar. Jor­ge Gutman

Huyen­do de la Comunidad

UNORTHO­DOX. Ale­ma­nia, 2020. Un film de Maria Schrad. (Dis­po­ni­ble en Netflix)

Aun­que estruc­tu­ra­do como mini­se­rie inte­gra­da por 4 epi­so­dios, este espi­ri­tual dra­ma basa­do en el libro de memo­rias de Debo­rah Feld­man publi­ca­do en 2012, ha sido adap­ta­do por Anna Win­ger y Ale­xa Karo­lins­ki bajo la direc­ción de Maria Schra­de quien ha sabi­do cap­tar un mun­do para muchos desconocidos.

Shi­ra Haas

Si bien la vida lle­va­da a cabo por gen­te judía de extre­ma reli­gio­si­dad ha sido tra­ta­da por el cine en diver­sas opor­tu­ni­da­des, lo que dis­tin­gue a este film es el nivel de meticu­losi­dad en que está des­crip­to. Su per­so­na­je cen­tral es Esther Sha­pi­ro (Shi­ra Haas), de sobre­nom­bre Esty, una joven de 19 años vivien­do en Williams­burg, un barrio de Brooklyn, en el mar­co de una comu­ni­dad jasí­di­ca ultra reli­gio­sa, don­de en las pri­me­ras esce­nas del pri­mer capí­tu­lo se la ve esca­pan­do de su mari­do para abor­dar un avión que la con­du­ce a Berlín.

Recu­rrien­do a con­ti­nua­dos flash­backs entre el pre­sen­te y el pasa­do, el rela­to va ilus­tran­do el medio en el que Esty ha sido cria­da don­de la estric­ta dis­cri­mi­na­ción del géne­ro sexual moti­va a que la mujer esté asig­na­da a cum­plir un rol secun­da­rio com­pa­ra­ti­va­men­te al de su con­tra­par­te mas­cu­li­na. Caren­te de una madre (Alex Reid) que aban­do­nó el hogar cuan­do ella era peque­ña y de un padre alcohó­li­co (Gera Sand­ler), Esty ha cre­ci­do en un ambien­te fami­liar opre­si­vo don­de su úni­co solaz ha sido la músi­ca a tra­vés de las cla­ses de piano reci­bi­da por una afa­ble pro­fe­so­ra. A tra­vés de un casa­mien­to arre­gla­do se une a Yakov (Amit Rahav), un mucha­cho sin mucha per­so­na­li­dad y domi­na­do por su madre. A medi­da que trans­cu­rren los meses, su vida con­yu­gal resul­ta frus­tran­te, en par­te debi­do a la desas­tro­sa expe­rien­cia sexual como así tam­bién por la con­ti­nua­da intro­mi­sión de su sue­gra quien se impo­ne de los más ínti­mos aspec­tos de su matri­mo­nio a tra­vés de lo que le pue­de son­sa­car a su hijo.

Con un deseo irre­pri­mi­ble de hallar la liber­tad como per­so­na Esty, que en el momen­to de par­tir se halla emba­ra­za­da sin que su mari­do lo sepa, lle­ga a Ber­lín des­cu­brien­do allí un mun­do nue­vo. Su vin­cu­la­ción con el músi­co Robert (Aaron Alta­ras) y sus cole­gas le brin­dan un hori­zon­te insos­pe­cha­do que le alen­ta­rá a vis­lum­brar un futu­ro más pro­mi­so­rio aspi­ran­do con­se­guir que la admi­tan en el Con­ser­va­to­rio de Músi­ca de Ber­lín dada su incli­na­ción por la músi­ca. En tal sen­ti­do es intere­san­te cons­ta­tar cómo el film no deja de hacer refe­ren­cia al lugar don­de Hitler con­ci­bió la Solu­ción Final sellan­do el des­tino de 6 millo­nes de judíos exter­mi­na­dos por el nazismo.

Con el pro­pó­si­to de crear un sus­pen­so a la his­to­ria rela­ta­da, el guión intro­du­ce una sub­tra­ma en la que Yanky y su pri­mo Moshe (Jeff Wil­busch) ‑un judío orto­do­xo más secu­lar, que se había apar­ta­do de la comu­ni­dad- via­jan a la capi­tal ale­ma­na en pro­cu­ra de ubi­car a Esty con el pro­pó­si­to de hacer­la regre­sar a Esta­dos Uni­dos. Simul­tá­nea­men­te la joven reen­cuen­tra a su dis­tan­cia­da madre don­de se impo­ne de los moti­vos por los que esta mujer se vio for­za­da a dejar a su hija para vivir en Alemania.

Ade­más de la pre­ci­sa des­crip­ción de algu­nos de los ritua­les que carac­te­ri­zan el modus viven­di de la comu­ni­dad de Williams­burg, el rela­to va más allá de expo­ner su com­por­ta­mien­to cul­tu­ral; lo que prin­ci­pal­men­te enfa­ti­za es el derro­te­ro de una ino­cen­te mucha­cha que tra­ta de lograr una iden­ti­dad pro­pia que le ha sido nega­da al haber­se encon­tra­do pri­sio­ne­ra en un medio estric­ta­men­te regi­do por cri­te­rios reli­gio­sos que inte­rior­men­te rechazaba.

He aquí un film ínti­mo, fas­ci­nan­te y pro­fun­da­men­te humano que se ve real­za­do por la excep­cio­nal inter­pre­ta­ción de la actriz israe­lí Shi­ra Hass quien logra expre­sar median­te sus pala­bras, elo­cuen­tes silen­cios y ges­tos físi­cos la varia­da gama de emo­cio­nes que atra­vie­sa su per­so­na­je. Jor­ge Gutman

La Vida de un Topo

LA TRIN­CHE­RA INFI­NI­TA. Espa­ña, 2019. Un film de Jon Gara­ño, Aitor Arre­gi y José Mari Goe­na­ga. (Dis­po­ni­ble en Netflix)

La Gue­rra Civil Espa­ño­la ha gene­ra­do una vas­ta can­ti­dad de pelí­cu­las abar­can­do dis­tin­tas face­tas trans­cu­rri­das duran­te ese tris­te capí­tu­lo de su his­to­ria; es así que aho­ra el trío de direc­to­res vas­cos inte­gra­do por Jon Gara­ño, Aitor Arre­gi y José Mari Goe­na­ga se aden­tran en el tema del topo; este tér­mino que está aso­cia­do a los peque­ños ani­ma­les mamí­fe­ros vivien­do en los túne­les sub­te­rrá­neos ha sido igual­men­te uti­li­za­do para quie­nes duran­te el con­flic­to béli­co que divi­dió a Espa­ña tuvie­ron que vivir ocul­tos a fin de elu­dir la san­grien­ta repre­sión sufri­da por quie­nes apo­ya­ron al ban­do repu­bli­cano opo­nién­do­se al régi­men fran­quis­ta. Es así que los rea­li­za­do­res valién­do­se del guión de Goe­na­ga y Lui­so Ber­de­jo se ins­pi­ra­ron en el caso real del topo Manuel Cor­tes Que­ro quien fue el últi­mo alcal­de repu­bli­cano de la ciu­dad mala­gue­ña de Mijas.

Anto­nio de la Torre y Belén Cuesta

En la fic­ción la acción trans­cu­rre en una zona rural de Anda­lu­cía don­de en los pri­me­ros minu­tos del rela­to se enfo­ca al acti­vis­ta repu­bli­cano Higi­nio (Anto­nio de la Torre) quien cuan­do en 1936 esta­lla la Gue­rra Civil es apre­sa­do por la guar­dia civil de Fran­co y colo­ca­do en la par­te tra­se­ra de un camión jun­to con otros com­pa­ñe­ros con des­tino a un lugar incier­to, segu­ra­men­te para ser fusi­la­dos; la suer­te lo ayu­da a esca­par del vehícu­lo y en for­ma pre­ci­pi­ta­da logra lle­gar a su casa para estar al lado de Rosa (Belén Cues­ta), su mujer con la que con­tra­jo enla­ce recien­te­men­te. Para estar a sal­vo, sobre todo tenien­do en cuen­ta la ame­na­za que repre­sen­ta la cer­ca­nía de Gon­za­lo (Vicen­te Ver­ga­ra), un vecino que lo había denun­cia­do, deci­de uti­li­zar un sótano gene­ra­do por un agu­je­ro que cavó en su casa a mane­ra de escon­di­te mien­tras que Rosa ante ter­ce­ros apa­ren­ta igno­rar el para­de­ro de su espo­so. A todo ello el mie­do de Higi­nio de ser des­cu­bier­to per­ma­ne­ce laten­te mien­tras los guar­dias patru­llan la región fusi­lan­do a los deser­to­res o a los civi­les que se resis­ten a obe­de­cer las órde­nes impartidas.

Esta suer­te de auto-secues­tro dura­rá un perío­do que se extien­de has­ta la amnis­tía polí­ti­ca de 1969. A tra­vés de dos horas y media que de nin­gún modo se hacen sen­tir, el públi­co asis­te a una his­to­ria pal­pi­tan­te que ilus­tra cómo se des­en­vuel­ve la con­vi­ven­cia entre una abne­ga­da espo­sa que se gana la vida como cos­tu­re­ra y su mari­do quien se ve obli­ga­do a vivir en un sótano reple­ga­do del mun­do exte­rior. Es así que ese enclaus­tra­mien­to de más de tres déca­das influi­rá en el des­gas­te de la rela­ción con­yu­gal aun­que a la pos­tre el amor lle­ga a ser más fuer­te para miti­gar la difí­cil situa­ción crea­da al tener que vivir una ficción.

Admi­ra­ble es el modo en que el film está narra­do en la medi­da que en su casi tota­li­dad trans­cu­rre en un redu­ci­do ambien­te deci­di­da­men­te claus­tro­fó­bi­co para Higi­nio y Rosa sin que esa sen­sa­ción de encie­rro lle­gue a miti­gar el inte­rés de lo que acon­te­ce. En esta nota­ble expo­si­ción don­de la para­noia, la frus­tra­ción, el des­alien­to y la ansie­dad corroen el alma de sus pro­ta­go­nis­tas que muchas veces deben comu­ni­car­se en estric­to silen­cio a fin de sobre­vi­vir, se agre­ga la con­cep­ción de un hijo al que se debe­rá sal­va­guar­dar en el mar­co de ese tétri­co esce­na­rio. El lumi­no­so des­en­la­ce expo­ne bri­llan­te­men­te lo que expe­ri­men­ta un topo cuan­do final­men­te sale de su escon­di­te para adqui­rir la per­so­na­li­dad de un ser humano.

Ade­más de la enco­mia­ble direc­ción y del estu­pen­do guión se agre­ga la extra­or­di­na­ria inter­pre­ta­ción que tan­to de la Torre como Cues­ta ofre­cen trans­mi­tien­do cabal­men­te el via­je emo­cio­nal vivi­do por sus per­so­na­jes duran­te ese exten­so lap­so de tiem­po. A todas luces, La Trin­che­ra Infi­ni­ta es un sobre­sa­lien­te dra­ma humano. Jor­ge Gutman

Un Mis­te­rio Irresuelto

LOST GIRLS. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Liz Gar­bus. (Dis­po­ni­ble en Netflix)

La muy bue­na docu­men­ta­lis­ta Liz Gar­bus abor­da por pri­me­ra vez un film de fic­ción dra­ma­ti­zan­do una tur­bia his­to­ria ocu­rri­da hace ape­nas una déca­da en Nue­va York. Basa­do en el libro Lost Girls: An Unsol­ved Ame­ri­can Mis­tery de Robert Kol­ker publi­ca­do en 2013, Gar­bus y el guio­nis­ta Michael Wer­wie se cen­tran en Mari Gil­bert (Amy Ryan), una madre sol­te­ra de tres hijas don­de Shan­nan, la mayor de ellas de poco más de 20 años que ejer­cía como tra­ba­ja­do­ra sexual, des­apa­re­ció en Gil­go Beach (Long Island) sin dejar ras­tro alguno.

Amy Ryan

A pesar de que Mari no ha sido una pro­ge­ni­to­ra ejem­plar con Shan­nan, vuel­ca todos sus esfuer­zos para que la poli­cía local tra­te de ubi­car­la, aun­que la mis­ma dis­ta de actuar con la dili­gen­cia nece­sa­ria para satis­fa­cer sus recla­mos. El caso se agra­va más cuan­do se des­cu­bren los cuer­pos de otras jóve­nes pros­ti­tu­tas que han sido ase­si­na­das en la mis­ma región.

El rela­to va cobran­do inte­rés a par­tir del momen­to en que un detec­ti­ve (Gabriel Byr­ne) pró­xi­mo a jubi­lar­se se intere­sa en inves­ti­gar el caso. Ade­más, la narra­ción se sos­tie­ne median­te el víncu­lo que Mari man­tie­ne con sus hijas meno­res (Oona Lau­ren­ce y Tho­ma­zin McKen­zie) como así tam­bién con los parien­tes de las víc­ti­mas que se unen a ella para tra­tar de ubi­car al asesino.

La his­to­ria de Shan­nan y de las res­tan­tes chi­cas per­di­das (alu­dien­do al títu­lo del film) se fun­da­men­ta en la serie de crí­me­nes que tuvie­ron lugar entre 2010 y 2011 come­ti­dos por un ase­sino serial sin que has­ta la fecha haya podi­do ser loca­li­za­do. Aun­que de ante­mano se sabe que el mis­te­rio no ha sido resuel­to, ese hecho no ami­no­ra la aten­ción per­ma­nen­te de este docu­dra­ma que denun­cia la actua­ción inep­ta y negli­gen­te de la auto­ri­dad policial.

Este sóli­do film se valo­ri­za por la habi­li­dad de la rea­li­za­do­ra en haber­lo dota­do con un sin­gu­lar cli­ma de ten­sión a tra­vés de per­so­na­jes muy bien des­crip­tos y por su homo­gé­neo elen­co don­de se dis­tin­gue Ryan por la com­ple­ta con­vic­ción brin­da­da en el rol pro­ta­gó­ni­co. Jor­ge Gutman