Los Albo­res de la Cinematografía

LUMIЀ­RE!  Fran­cia, 2017. Un film de Thierry Fre­maux. 90 minutos.

El direc­tor gene­ral del Fes­ti­val de Can­nes Thierry Fre­maux que es un apa­sio­na­do del cine le rin­de tri­bu­to en este estu­pen­do docu­men­tal que sin duda apa­sio­na­rá a los cinéfilos.

En 1895 los her­ma­nos Louis y Augus­te Lumiè­re oriun­dos de Lyon inven­ta­ron la cine­ma­to­gra­fía y a lo lar­go de una déca­da 1422 cor­tos han sido fil­ma­dos por ellos y sus ope­ra­do­res con una dura­ción de 50 segun­dos. Fre­maux, direc­tor del Ins­ti­tu­to Lumiè­re de Lyon que alber­ga una gran cine­ma­te­ca; ha selec­cio­na­do 108 de dicho catá­lo­go; los mis­mos, que han sido estu­pen­da­men­te res­tau­ra­dos, per­mi­ten al espec­ta­dor tener una bue­na idea de lo rea­li­za­do por los pio­ne­ros que ilu­mi­na­ron el sép­ti­mo arte.

El docu­men­tal narra­do por el direc­tor comien­za con la pre­sen­ta­ción del pri­mer cor­to deno­mi­na­do Sor­tie des Usi­nes Lumiè­re à Lyon cuya pri­me­ra exhi­bi­ción se reali­zó el 28 de diciem­bre de 1895. De allí en más Fre­maux, median­te un exce­len­te mon­ta­je efec­tua­do, exhi­be el valio­so mate­rial pre­sen­ta­do temá­ti­ca­men­te. Para el capí­tu­lo dedi­ca­do a la infan­cia Louis fil­ma a su sobri­ni­ta jugan­do con un gati­to y en otra oca­sión a dos sobri­ni­tos bai­lan­do. En el seg­men­to dedi­ca­do a los tra­ba­ja­do­res de Fran­cia se obser­va, entre otros cor­tos a obre­ros repa­ran­do el pavi­men­to de una calle, lavan­de­ras al bor­de del río lavan­do sus ropas así como pes­ca­do­res en el mar. En los cor­tos que enfo­can el entre­te­ni­mien­to de los fran­ce­ses se con­tem­pla una carre­ra de bici­cle­tas como tam­bién a un con­jun­to de niños hacien­do acro­ba­cia. El París de 1900 cap­ta el espí­ri­tu de la ciu­dad luz expo­nien­do la Torre Eif­fel, la emble­má­ti­ca Cate­dral de Notre-Dame, el Sena, la Pla­ce de la Con­cor­de con su obe­lis­co, etc. En otro de los seg­men­tos el docu­men­tal ofre­ce cor­tos de dife­ren­tes luga­res de Fran­cia con los soni­dos y ani­ma­ción de la ciu­dad de Mar­se­lla así como la pla­ya de Bia­rritz con las fami­lias allí reu­ni­das. Gra­cias a la tarea de los cama­ró­gra­fos de los Lumiè­re, el docu­men­tal expo­ne cor­tos rea­li­za­dos en dife­ren­tes luga­res del mun­do, inclu­yen­do tra­ba­ja­do­res en el puer­to de Bar­ce­lo­na, un via­je a tra­vés del Rin en Colo­nia, un majes­tuo­so pano­ra­ma de Estam­bul del sec­tor euro­peo y otro del lado asiá­ti­co con la fil­ma­ción de una cara­va­na de came­llos, las pirá­mi­des de Giza en Egip­to, la prác­ti­ca de las artes mar­cia­les en Japón y mucho más. En lo que a come­dia se refie­re, resul­ta gra­cio­so con­tem­plar a un ena­mo­ra­do Romeo subir al bal­cón de Julie­ta como así tam­bién el cómi­co cor­to L’a­rro­seur arro­se. En el seg­men­to del Nue­vo Siglo se ilus­tra la expo­si­ción uni­ver­sal de 1900 que tuvo lugar en París, como así tam­bién otro cor­to exhi­be el puen­te de Brooklyn en Nue­va York.

El docu­men­tal se com­ple­men­ta con las didác­ti­cas expli­ca­cio­nes ver­ti­das por Fre­maux acer­ca de cómo en los albo­res de la cine­ma­to­gra­fía, los rea­li­za­do­res dedi­ca­ron espe­cial aten­ción al ángu­lo ade­cua­do para la ubi­ca­ción de las cáma­ras y sus movi­mien­tos en los esce­na­rios que desea­ban ilus­trar, como así tam­bién al encua­dre, la ilu­mi­na­ción y otras téc­ni­cas emplea­das para obte­ner un ópti­mo resultado.

En esen­cia, el direc­tor a tra­vés de su vas­to cono­ci­mien­to en la mate­ria ofre­ce un calei­dos­co­pio úni­co en este excep­cio­nal docu­men­to que tie­ne como músi­ca de fon­do bellos temas del com­po­si­tor fran­cés Cami­lle Saint-Saëns quien pre­ci­sa­men­te ha sido con­tem­po­rá­neo de los her­ma­nos Lumière.

He aquí una mag­ní­fi­ca cla­se magis­tral de Fre­maux para quie­nes viven y sien­ten la magia ofre­ci­da por el sép­ti­mo arte en sus 125 años de exis­ten­cia. Jor­ge Gutman

El Revo­lu­cio­na­rio Diseñador

HOU­SE OF CAR­DIN. Esta­dos Uni­dos-Fran­cia. Un film de P. David Eber­so­le y Todd Hugues. 97 minutos

Pie­rre Car­din, la leyen­da vivien­te de 98 años, es obje­to de un muy buen docu­men­tal rea­li­za­do por P. David Eber­so­le y Todd Hughes. De mane­ra sen­ci­lla pero efec­ti­va sin recu­rrir a nin­gu­na ampu­lo­si­dad, los direc­to­res per­mi­ten que el espec­ta­dor ten­ga la opor­tu­ni­dad de inte­rio­ri­zar­se en algu­nos aspec­tos tras­cen­den­tes del mun­dial­men­te con­sa­gra­do modisto.

(Foto: Eber­so­le Hughes Company)

Naci­do cer­ca de Vene­cia en 1922 como Pie­tro Car­din su nom­bre se con­vir­tió en Pie­rre cuan­do se mudó a Fran­cia en 1945. En ese mis­mo año comen­zó a tra­ba­jar como emplea­do en la casa de moda de Jean­ne Paquin y pos­te­rior­men­te en la de Elsa Schia­pa­re­lli. Habien­do demos­tra­do su sin­gu­lar don hacia la cos­tu­ra, su encuen­tro con el gran autor Jean Coc­teau moti­va a que se encar­gue de dise­ñar el ves­tua­rio de su emble­má­ti­co film La Bella y la Bes­tia (1946). Des­pués de haber cola­bo­ra­do como jefe de taller de Chris­tian Dior deci­de fun­dar su pro­pia casa de alta cos­tu­ra en 1950. Lo que ha hecho famo­so si aca­so no revo­lu­cio­na­rio a este ícono es su fer­vien­te inte­rés en libe­rar el cuer­po de la mujer de la tira­nía pro­ve­nien­te de los cor­sets para lle­gar a ser el pri­mer dise­ña­dor en con­ce­bir el pret à por­ter; es así que el nue­vo esti­lo de ves­ti­do pudo lle­gar a un mer­ca­do masi­vo suje­to a un pre­su­pues­to sig­ni­fi­ca­ti­vo menor que el de la tra­di­cio­nal alta costura.

Entre otro de los aspec­tos que dis­tin­guen a Car­din es la rapi­dez con que su arte se difun­dió en mer­ca­dos que como Chi­na o Japón y algu­nos paí­ses de Euro­pa orien­tal no muy pro­cli­ves a adqui­rir pro­duc­tos del mun­do occi­den­tal. Pero este crea­dor nun­ca se dur­mió en los lau­re­les y su pres­ti­gio­sa com­pa­ñía deci­dió par­ti­ci­par en otros rubros, inclu­yen­do el ves­tua­rio para el sec­tor mas­cu­lino, el dise­ño de mue­bles así como su incur­sión en el cam­po de las artes en el deno­mi­na­do Espa­ce Car­din don­de fue­ron pro­gra­ma­dos espec­tácu­lo tea­tra­les y musi­ca­les de van­guar­dia. Demás está decir que el arte no ha exclui­do al hom­bre de nego­cios don­de a tra­vés de lucra­ti­vas licen­cias su famo­so logo PC se hizo pre­sen­te en múl­ti­ples y varia­dos ítems a tra­vés del mundo.

El docu­men­tal se nutre de abun­dan­te mate­rial de archi­vo y ade­más de la pre­sen­cia del indis­cu­ti­ble ícono, los direc­to­res entre­vis­ta­ron a per­so­na­li­da­des que direc­ta o indi­rec­ta­men­te tuvie­ron víncu­lo con él; entre algu­nos de los tes­ti­mo­nios de quie­nes han sido y son gran­des admi­ra­do­res del artis­ta se encuen­tran Jean-Paul Gaul­tier, Sha­ron Sto­ne, Nao­mi Camp­bell, Ali­ce Cooper, Jean-Michel Jarre, Dion­ne War­wick y Rodri­go Basi­li­ca­ti Car­din, sobrino del modisto.

Los rea­li­za­do­res no entra­ron a inda­gar aspec­tos per­so­na­les del modis­to, excep­to bre­ves refe­ren­cias a sus dos gran­des amo­res que fue­ron Jean­ne Moreau y su cole­ga dise­ña­dor André Oli­ver; asi­mis­mo el docu­men­tal tam­po­co son­dea dema­sia­do sobre la riva­li­dad que exis­tió entre Car­din e Yves Saint Laurent.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do, este es un docu­men­tal entre­te­ni­do que home­na­jea a quien ha deja­do una mar­ca­da impron­ta en la moda del siglo XXJor­ge Gutman

Un Dra­ma Impiadoso

THE PAIN­TED BIRD. Repú­bli­ca Che­ca-Eslo­va­quia-Ucra­nia. Un film escri­to y diri­gi­do por Václav Marhoul. 169 minutos

Es posi­ble que The Pain­ted Bird sea una de las pelí­cu­las más des­car­na­das de los últi­mos tiem­pos. Con el pro­pó­si­to de refle­jar de la mane­ra más fiel posi­ble el con­te­ni­do del libro homó­ni­mo de Jerzy Kosins­ki publi­ca­do en 1965, duran­te casi tres horas de metra­je el direc­tor che­co Václav Marhoul ofre­ce un rela­to devas­ta­dor enfo­can­do la odi­sea de un niño judío sepa­ra­do de sus padres duran­te el trans­cur­so de la Segun­da Guerra.

Petr Kotlar

Estruc­tu­ra­do en capí­tu­los, el rela­to se ini­cia con el Niño (Petr Kotlar) ‑al cual no se lo cono­ce con otro nom­bre- que deam­bu­lan­do por el bos­que es ata­ca­do por varios chi­cos cam­pe­si­nos y por aña­di­du­ra le que­man vivo a su perro. Vivien­do con una ancia­na que lo cui­da y lo alien­ta al decir­le que sus padres ven­drán a reco­ger­lo pron­to, cuan­do ella mue­re y la casa don­de habi­ta se incen­dia por un des­afor­tu­na­do acci­den­te, el Niño se ve obli­ga­do a errar.

Tran­si­tan­do a tra­vés de dife­ren­tes aldeas de Euro­pa Orien­tal el Niño tra­ta de sobre­vi­vir encon­tran­do en su tra­yec­to a per­so­nas que lo sojuz­gan y mal­tra­tan; entre algu­nas de las situa­cio­nes vio­len­tas que enfren­ta figu­ra la de unos igno­ran­tes veci­nos cató­li­cos que lo gol­pean a palos para lue­go ven­der­lo como escla­vo a una curan­de­ra local; no menos impac­tan­te es su encuen­tro con un gran­je­ro pedó­fi­lo que lo tor­tu­ra, así como el de una nin­fo­ma­nía­ca que se sien­te atraí­da por él y al no lograr que la satis­fa­ga sexual­men­te recu­rre a un des­pia­da­do acto de ven­gan­za. Pero en esta suce­sión de cala­mi­da­des lo más repul­si­vo acon­te­ce cuan­do el Niño tra­ba­jan­do para un moli­ne­ro con­tem­pla cómo éste, valién­do­se de una cucha­ra le des­pren­de los ojos al indi­vi­duo que supo­ne que es aman­te de su esposa.

Para ate­nuar la visión de una des­pia­da­da huma­ni­dad el rela­to intro­du­ce los encuen­tros del Niño con un ama­ble caza­dor de pája­ros, un sol­da­do ger­mano que lo sal­va de ser eje­cu­ta­do por la Ges­ta­po, un sacer­do­te bien inten­cio­na­do y un sol­da­do ruso que habrá de protegerlo.

Fil­ma­da en 35 mm en blan­co y negro para que las imá­ge­nes de la pelí­cu­la adquie­ran mayor rea­lis­mo, ade­más de Kotlar en el rol pro­ta­gó­ni­co, su cali­fi­ca­do elen­co inclu­ye entre otros nom­bres a Ste­llan Skars­gard, Har­vey Kei­tel, Julian Sands, Udo Kier, Julia Valen­to­va, Lech Dyblik, Alek­sei Krav­chen­ko y Barry Pepper.

Fren­te a este dra­má­ti­co rela­to impe­ca­ble­men­te diri­gi­do por Marhoul, la pre­gun­ta que sur­ge des­pués de su pro­yec­ción es si era nece­sa­rio expo­ner tan cruel­men­te la face­ta som­bría de la natu­ra­le­za huma­na como metá­fo­ra del Holo­caus­to al haber inclui­do esce­nas que en algu­nos momen­tos adquie­ren mor­bo­sa dimen­sión. En tal sen­ti­do un poco más de reca­to habría igual­men­te res­pe­ta­do el men­sa­je del film sin pro­du­cir la sen­sa­ción poco con­for­ta­ble que adquie­re su visión. De todos modos cada espec­ta­dor ten­drá su res­pues­ta a ese inte­rro­gan­te. Jor­ge Gutman

Acu­sa­da de Homicidio

LA FILLE AU BRA­CE­LET / THE GIRL WITH A BRA­CE­LET. Fran­cia-Bél­gi­ca, 2019. Un film escri­to y diri­gi­do por Stépha­ne Demous­tier. 95 minu­tos 

En 2018 el públi­co asis­ten­te al Fes­ti­val de Vene­cia y al de Toron­to tuvo opor­tu­ni­dad de apre­ciar Acu­sa­da, un sóli­do dra­ma rea­li­za­do en Argen­ti­na por Gon­za­lo Tobal; curio­sa­men­te un año des­pués Stépha­ne Demous­ter resuel­ve efec­tuar una nue­va ver­sión del mis­mo basa­do en el guión ori­gi­nal de Uli­ses Porra y Tobal con un resul­ta­do simi­lar­men­te satis­fac­to­rio. El nue­vo títu­lo adju­di­ca­do, La Fille au Bra­ce­let, se refie­re a la pul­se­ra que la pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria debe por­tar adhe­ri­da elec­tró­ni­ca­men­te a su tobi­llo mien­tras aguar­da el jui­cio al que será sometida.

Melis­sa Guers

En la pri­me­ra secuen­cia se ve a Lise (Melis­sa Guers), una ado­les­cen­te de 16 años, estan­do en la pla­ya con su fami­lia cuan­do dos gen­dar­mes se le acer­can y le soli­ci­tan que les acom­pa­ñe, supues­ta­men­te a una esta­ción poli­cial; esta esce­na fil­ma­da sin diá­lo­go alguno cons­ti­tu­ye el bre­ve pró­lo­go del rela­to cuya acción se des­pla­za dos años des­pués; allí se la ve en su hogar ubi­ca­do en Nan­tes jun­to a sus padres (Roschdy Zem y Chia­ra Mas­troian­ni) y her­mano menor, estan­do bajo arres­to domi­ci­lia­rio por haber sido acu­sa­da de un crimen.

Cuan­do el jui­cio comien­za es sabi­do que Lise había con­cu­rri­do con Flo­ra, su mejor ami­ga, a una fies­ta y que al fina­li­zar la mis­ma, ya en ple­na noche resuel­ve per­noc­tar en su casa. Al día siguien­te, des­pués que Lise aban­do­na la casa de su ami­ga mien­tras ella sigue dur­mien­do, se des­cu­bre que Flo­ra ha sido bru­tal­men­te acu­chi­lla­da. Al no exis­tir nin­gún otro sos­pe­cho­so, habi­da cuen­ta del tiem­po trans­cu­rri­do, todo hace supo­ner que ella ha sido la asesina.

Demous­tier arti­cu­la este thri­ller de mane­ra impe­ca­ble sin que lo más impor­tan­te sea deve­lar quien ha sido la per­so­na auto­ra del homi­ci­dio; el inte­rés de la his­to­ria radi­ca en la exce­len­te des­crip­ción tan­to del per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co como los que lo rodean. Per­te­ne­cien­te a una fami­lia bien cons­ti­tui­da que­da en cla­ro cómo los padres de Lise han vis­to la tran­qui­li­dad per­tur­ba­da por el cri­men atri­bui­do a su hija, a pesar de estar con­ven­ci­dos de su ino­cen­cia. A todo ello, a pesar del remar­ca­ble desem­pe­ño de la abo­ga­da defen­so­ra (Annie Mer­cier) demos­tran­do que no hay razo­nes feha­cien­tes para incul­par a su defen­di­da, su argu­men­ta­ción se con­tra­po­ne con la de la fis­cal (Anaïs Demous­tier) cuya acu­sa­ción está basa­da en el com­por­ta­mien­to pro­mis­cuo de la ado­les­cen­te y en la pelea que man­tu­vo con su ami­ga días antes del ase­si­na­to. Lo más des­ta­ca­ble es la pasi­vi­dad man­te­ni­da por Lise tan­to en su hogar como duran­te el jui­cio don­de a pesar de decla­rar­se ino­cen­te, su fal­ta de emo­ción exte­rior no cons­ti­tu­ye pre­ci­sa­men­te un fac­tor de ayu­da para su exoneración.

La actua­ción del elen­co es exce­len­te don­de cada uno de sus inte­gran­tes se ha sumer­gi­do de lleno en la psi­co­lo­gía de sus per­so­na­jes; en todo caso, a títu­lo per­so­nal de quien esto comen­ta la joven Guers en su debut para el cine fas­ci­na en la medi­da que su remar­ca­ble carac­te­ri­za­ción de la incul­pa­da otor­ga al film la ambi­güe­dad nece­sa­ria para tor­nar­lo atractivo.

Más allá del dra­ma judi­cial expues­to, su con­te­ni­do per­mi­te explo­rar un tópi­co rele­van­te como lo es el obs­tácu­lo que en cier­tos casos los padres pue­den encon­trar para lle­gar a cono­cer por com­ple­to la vida de sus hijos cuan­do tran­si­tan por la difí­cil eta­pa de la ado­les­cen­cia; ade­más, este sobrio film refle­ja cómo la mora­li­dad de una per­so­na no pue­de ser uti­li­za­da como ins­tru­men­to de acu­sa­ción cuan­do no exis­ten prue­bas fide­dig­nas del deli­to come­ti­do. Jor­ge Gutman

Arries­ga­do Retorno

TRAIN TO BUSAN PRE­SENTS: PENIN­SU­LA. Corea del Sur, 2020. Un film de Yeon Sang-ho. 116 minutos.

Con la gra­dual aper­tu­ra de los cines en Cana­dá lle­ga el pri­mer block­bus­ter del año con la secue­la del exi­to­so film sur­co­reano Train To Busan (2016). Aun­que su pre­sen­ta­ción podría resul­tar inopor­tu­na dado que Train to Busan Pre­sents: Penin­su­la alu­de nue­va­men­te al virus que con­vier­te al que lo con­trae en un peli­gro­so zom­bi, es de espe­rar que en medio de la pan­de­mia que afli­ge al mun­do ese fac­tor nega­ti­vo no resien­ta la asis­ten­cia del públi­co que dis­fru­tó de la his­to­ria original.

Gang Dong-won

En el pró­lo­go se obser­va que muchos habi­tan­tes de Corea que aún no han sido con­ta­gia­dos por los zom­bis tra­tan de huir deses­pe­ra­da­men­te del devas­ta­do país en un buque con des­tino a Japón; sin embar­go el bar­co cam­bia de rum­bo y el lugar de des­tino es Hong Kong. Entre algu­nos de los sobre­vi­vien­tes se encuen­tra el ex mili­tar del ejér­ci­to Jung-seok (Gang Dong-won) y su cuña­do Cheol-min (Kim Do-yoon) quien se encuen­tra muy ape­na­do por haber per­di­do a su mujer y sobrino quie­nes sucum­bie­ron por el virus.

Cua­tro años han pasa­do y la vida en Hong Kong para los refu­gia­dos corea­nos dis­ta de ser con­for­ta­ble. Sin embar­go algo cam­bia para Jung y Cheol al reci­bir la pro­po­si­ción de un acau­da­la­do ame­ri­cano para que se tras­la­den a la ciu­dad corea­na de Incheon con el pro­pó­si­to de res­ca­tar un botín de 20 millo­nes de dóla­res que se encuen­tra ocul­to en el inte­rior de un camión; la ope­ra­ción debe ser rea­li­za­da en el trans­cur­so de una sola noche, con­si­de­ran­do que los zom­bis están vir­tual­men­te cie­gos duran­te las horas noc­tur­nas. Si todo mar­cha bien, los via­je­ros reci­bi­rán como retri­bu­ción la mitad de la suma recu­pe­ra­da A pesar de lo extre­ma­da­men­te arries­ga­do que impli­ca retor­nar a un lugar infec­ta­do, la pro­pues­ta es muy ten­ta­do­ra y es así que los cuña­dos y otros dos sobre­vi­vien­tes deci­den empren­den el audaz viaje.

Natu­ral­men­te, las cosas no resul­tan tan sim­ples como esta­ban pla­nea­das; así, al arri­bar a Incheon, el gru­po ade­más de enfren­tar­se con los muer­tos vivien­tes que aún habi­tan, tie­nen que vér­se­las con una hor­da de des­pia­da­dos mer­ce­na­rios huma­nos per­te­ne­cien­tes a una nue­va civi­li­za­ción que están bajo el coman­do del sar­gen­to Hwang (Kim Min-jae) y el capi­tán Seo (Koo Kyo-hwan).

De aquí en más el guión del rea­li­za­dor y Yeon Sang-ho deja pre­pa­ra­do el terreno para un fre­né­ti­co rela­to que pri­vi­le­gia más la acción que el horror, con cier­to mar­gen de sen­ti­men­ta­li­dad en la rela­ción que man­tie­ne Jung con una madre sobre­vi­vien­te (Lee Jung-hyun) y sus dos jóve­nes hijas (Lee Re y Lee Ye-won).

En tér­mi­nos glo­ba­les, lo que aquí se apre­cia no se dife­ren­cia de muchos de los fil­mes del géne­ro que se han vis­to opor­tu­na­men­te; así están pre­sen­tes los típi­cos san­grien­tos com­ba­tes, tre­men­das explo­sio­nes y sobre todo una enar­de­ci­da cace­ría auto­mo­vi­lís­ti­ca que abar­ca casi un 20% de metra­je. Con apre­cia­bles des­plie­gues de pro­duc­ción resal­tan­do el pano­ra­ma post apo­ca­líp­ti­co en que trans­cu­rre la acción, esta secue­la con per­so­na­jes carac­te­ri­za­dos uni­di­men­sio­nal­men­te, aun­que menos efec­ti­va que la pelí­cu­la pre­ce­den­te, segui­rá entre­te­nien­do al públi­co al cual va des­ti­na­da. Todo hace pre­su­mir que la fran­qui­cia habrá de con­ti­nuar. Jor­ge Gutman