Desde el 5 hasta el 16 de octubre se desarrollará el Festival du nouveau cinéma (FNC). El decano de los festivales canadienses presenta en esta 51ª edición 291 filmes, incluyendo 46 cortometrajes, provenientes de 49 países, de los cuales varios de ellos han sido aclamados en los festivales realizados este año en Berlín, Cannes, Venecia y Toronto.
El film que el 5 de octubre abrirá la muestra es Falcon Lake (Francia-Quebec), ópera prima de Charlotte Le Bon e interpretado por Sara Montpetit, Karine Gonthier-Hyndman, Monia Chokri y Joseph Engel; su tema gira en torno de dos adolescentes que pasan sus vacaciones con sus respectivas familias en una cabaña de Quebec frente a un lago que pareciera estar embrujado. La película de clausura es Les Cinq Diables (Francia) de la realizadora Léa Mysius y protagonizada por Adèle Exarchopoulos y Sally Dramé; este drama fantasioso gira en torno de una niña dotada de poderes sobrenaturales que guarda un amor incondicional hacia su madre.
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La Competencia Internacional incluye 9 títulos de directores emergentes que aportan en sus primeros y segundos largometrajes nuevas ideas y puntos de vista al panorama cinematográfico mundial. Los títulos seleccionados que compiten por el Louve d’Or son los siguientes: A Piece of Sky (Suiza-Alemania) de Michael Koch, Aftersun (Gran Bretaña) de Charlotte Wells, Cette Maison (Canadá) de Miryam Charles, Dalva (Bélgica-Canadá) de Emmanuelle Nicot, How To Save a Dead Friend (Suecia-Noruega-Francia-Alemania) de Marusya Syroechkovskaya, Mutzenbacher (Austria) de Ruth Beckermann, Les Pires (Francia) de Lise Akoka y Romane Gueret, Stone Turtle (Malasia-Indonesia) de Ming Jin Woo, así como Will‑O’-The Wisp (Portugal) de Jõao Pedro Rodrigues.
Como es habitual el FNC brinda especial consideración al cine canadiense resaltando las expresiones artísticas de cineastas de Quebec y de las diferentes provincias del país. Para la Competencia Nacional se han seleccionado 9 filmes, a saber: Before I Change My Mind (Alberta) de Trevor Anderson, Le Coyote (Quebec) de Katherine Jerkovic, Desvío de Noche (Quebec) de Ariane Falardeau St-Amour y Paul Chotel, Diáspora (Manitoba) de Deco Dawson, The Maiden (Ontario) de Graham Foy, Promenades Nocturnes (Quebec) de Ryan McKenna, Queens of the Qing Dynasty (Nova Scotia) de Ashley McKenzie, So Much Terderness (Ontario) de Lina Rodrígeuz y Soft (Ontario) de Joseph Amenta.
De la sólida selección de filmes consagrados internacionalmente se encuentran entre otros títulos Alcarràs (España-Italia) de Carla Simón ‑Oso de Oro en el Festival de Berlín-; The NovelistFilm (Corea del Sur) de Hong Sang-Soo –Gran Premio del Jurado del Festival de Berlín-; White Noise (Estados Unidos-Gran Bretaña) de Noah Baumbach ‑película de apertura del Festival de Venecia-; Women Talking (Estados Unidos) de Sarah Polley ‑presentado en el TIFF-; Coma (Francia) de Bertrand Bonello; Tori et Lokitta (Bélgica Francia) de Jean-Pierre et Luc Dardenne que obtuvo el Premio del 75° aniversario del Festival de Cannes; Eo (Polonia-Italia) de Jerzy Skolimowski –Premio del Jurado del festival de Cannes y Decision to Leave (Corea del Sur) de Park Chan-Wook que fue distinguido como el mejor director en el Festival de Cannes.
En el marco del festival, el director Walter Hill recibirá el premio honorífico Louve d’honneur después de la proyección de su nuevo film Dead for a Dollar que se estrenó en el reciente Festival de Venecia. Para esta ocasión, también se exhibirán tres de sus películas: The Driver (1978), The Warriors (1979) y Extreme Prejudice (1987).
Información adicional sobre la completa programación, salas de proyección y horarios pertinentes así como las actividades vinculadas con la muestra puede obtenerse presionando aquí.
La experimentada documentalista Alice Diop aborda por primera vez un largometraje de ficción y su debut no pudo haber sido más auspicioso al haber logrado una historia de considerable impacto emocional. La realizadora se ha inspirado en el infanticidio cometido por Fabienne Kanou en noviembre de 2013 al haber abandonado en horas nocturnas a su hijita de 15 meses en una playa del norte de Francia, aguardando a que la alta marea del mar la arrastrara consigo.
SAINTOMER (Foto: TIFF)
El guión de Diop compartido con Amrita David y Marie NDiaye introduce a Rama (Kayjie Kagame), una joven escritora franco-senegalesa que para su próximo libro tiene proyectado adentrarse en una versión contemporánea del mito de Medea. La ocasión no pudo haberle sido más propicia cuando se presenta el caso de un filicidio donde Laurence Coly (Guslagie Malanda) es acusada de haber matado a su hijita de 15 meses en Saint-Omer: por lo tanto Rama está dispuesta a asistir al juicio. La considerable atracción del relato reside en la enigmática personalidad de Laurence quien al ser interrogada por la jueza (Valérie Dréville) manifiesta abiertamente que ella es la responsable del crimen cometido; lo más sorprendente es que además de considerarse inocente desea saber las razones que la impulsaron a cometer el infanticidio de la criatura a la que ella fervientemente amó. Con todo, aparentemente no existe motivo alguno para suponer que Laurence padece de desequilibrio mental.
Si bien la mayor parte de esta historia se concentra en el juicio desarrollado a lo largo de varias jornadas, el relato igualmente encara la situación personal y familiar de Rama; estando casada con Adrien (Thomas de Pourquery) ella se encuentra en los primeros estadios de embarazo, hecho que le oculta a su madre con quien mantiene una difícil relación. A medida que la audiencia prosigue Rama se interesa con mayor intensidad en el caso de la inculpada y de qué manera eso podrá influir en su futura maternidad teniendo en cuenta ciertos traumas experimentados en el pasado; por lo tanto su estado anímico está vinculado con lo que el destino le aguardará a Laurence.
Con una magnífica puesta escénica más propia de un documental que de una historia de ficción, la realizadora permite que el relato concentre permanentemente la atención del espectador; además de la dirección y del sólido guión, las remarcables actuaciones de Kagame y de Malanda resaltan los valores de este excelente film que obtuvo el Gran Premio del Jurado en el festival de Venecia concluido hace pocos días.
While We Watched (Gran Bretaña)
Este remarcable documental de Vinay Schukla enfoca un problema que no es solamente exclusivo de India, sino que lamentablemente acontece en otras regiones del mundo. El realizador enfoca la importancia de mantener un periodismo televisivo independiente a través de la personalidad de Ravish Kumar.
WHILEWEWATCHED (Foto:TIFF)
Este famoso periodista indio no tiene pelos en la lengua y es así que durante su trayectoria profesional como superior ejecutivo y editor del canal de televisión indio NDTV se preocupa en difundir los diferentes problemas de carácter social que aquejan a su país. Consecuentemente el venerable reportero, no alineado con las políticas seguidas por el gobierno del Primer Ministro Narendra Modi, intenta desbaratar la desinformación generada por el Estado.
Ciertamente, la integridad moral de Kumar lo ha convertido en un antinacionalista por parte de sus enemigos quienes lo consideran como “enemigo del pueblo”; de allí, las continuas amenazas de muerte hacia él y su familia, recibidas mediante e‑mails o telefónicamente. Afortunadamente, a diferencia de varios periodistas y activistas que han sido arrestados por el actual gobierno, Kumar ha logrado preservar su independencia convirtiéndose en una figura célebre durante el horario central en que se emite su programa. Fundamentalmente él es completamente consciente de que para preservar la democracia es necesario que no se desnaturalice la información suministrada.
Con un ritmo fluido y mediante un lenguaje sobrio y mesurado, Shukla relata la historia de su protagonista resaltando la necesidad de predicar la verdad con la máxima objetividad posible. Por sus valiosos méritos, el documental destaca las numerosas distinciones recibidas por Kumar, incluyendo entre otras, la Excelencia en Periodismo de Ramnath Goerika por ser el Mejor Periodista del Año y el premio Ramon Magsaysay en 2019.
The Swearing Jar (Canadá)
En su segundo largometraje la directora y escritora Lindsay MacKay ofrece un relato basado en el no del todo clarificado guión de Kate Hewlett.
En la primera escena se observa a Carey (Adelaide Clemens), profesora de música en una escuela secundaria a la vez que cantante en un café local, celebrando con su canto el cumpleaños de su marido Simon (Patrick J. Adams). A continuación se aprecia la dicha que experimenta esta pareja en estar juntos a la vez que su felicidad se intensifica cuando Carey queda embarazada y el anhelo de ambos de ser padres.
THESWEARINGJAR (Foto: TIFF)
Cuando todo parece transcurrir plácidamente hay un hecho significativo que altera el orden existente; eso se produce a partir del momento en que Carey visita una librería y conoce a Owen (Douglas Smith), el joven empleado que la atiende. La simpatía inmediata generada entre ambos se traduce en un tácito flirteo en donde Carey no puede ocultar la atracción que le suscita Owen. Sin que exista indicio alguno de que Simon sufre una grave enfermedad, él repentinamente muere a causa de un aneurisma dejando a su esposa profundamente desconsolada al punto tal de no asistir a su funeral. Su dolor se transforma en rabia cuando su cáustica suegra Bev (Kathleen Turner) le informa que ella había estado al corriente de la dolencia de su hijo sin que Carey se hubiera impuesto de lo que le sucedía a su marido.
Posteriormente el relato avanza en 3 años en donde aparece Bev para conocer a su nietita. Asimismo retorna Owen con quien Carey reanuda su romance para consumarse esta vez sexualmente. Curiosamente, recién ahora ella experimenta sentimientos de culpa por haber ocultado a su marido la relación que mantuvo con el librero y a manera de homenaje celebra su cuadragésimo cumpleaños con amigos, cantando con acompañamiento de Owen en calidad de guitarrista.
Aunque la dirección de MacKay es acertada, el entreverado guión torna irrealista los secretos que se acumulan en esta historia. Si bien puede ser factible que durante los 12 años de feliz matrimonio con Simon, Carey se enamore de Owen sin habérselo hecho saber a su marido, cuesta admitir que ella hubiera ignorado la grave enfermedad de su esposo; finalmente, el remordimiento que la acosa habiendo comenzado varios años después del deceso de Simon, resiste credibilidad. No obstante su calificado elenco, resulta difícil empatizar con sus personajes.
Sidney (Estados Unidos)
En este sólido documental Reginald Hudlin revive la vida del carismático y excelente actor Sidney Poitier. Aunque la desaparición de esta legendaria figura se produjo en enero de este año a los 94 años, la película concluida poco antes de su deceso permite entrar en contacto directo con Poitier.
SIDNEY (Foto: TIFF)
En la primera imagen Hudlin enfoca a Poitier quien con su plácida voz comienza a contar su vida desde su nacimiento en Estados Unidos y su crianza en Bahamas en un ambiente de considerable pobreza. A los 15 años, este inocente joven se traslada a Miami y es en ese entonces cuando cobra conciencia de lo que significa para él ser negro al testimoniar la brutal discriminación racial existente y las amenazas de muerte del temible Ku Klux Klan. De allí se desplaza a New York obteniendo un trabajo de lava copas en un café donde un devoto mesero judío le enseña a leer. De inmediato descubre su amor por la actuación comenzando su carrera de actor en el American Negro Theatre de Harlem y su incursión en el cine con su primera aparición en el film de 1950 No Way Out; su consagración internacional se produce en 1958 compartiendo el rol protagónico con Tuny Curtis en The Defiant Ones, en una historia conmovedora de dos convictos, uno blanco y el otro negro, solidarizándose durante la huida que emprenden. Ya en la década del 60 Poitier se convierte en una super estrella de Hollywood donde sus películas constituyen un rotundo éxito celebrado por la audiencia blanca.
Además de la presencia de Poitier, el film se nutre con importante material de archivo y la participación de eminentes cabezas parlantes, incluyendo entre otros nombres a Denzel Washington, Halle Berry, Spike Lee, Morgan Freeman, Robert Redford, Barbara Streisand, Quincy Jones, así como las dos esposas del actor ‑Juanita Hardi y Joanna Shimkus — y sus respectivos hijos. En forma especial se destaca los comentarios de Oprah Winfrey expresando su gran emoción cuando en 1964 Poitier fue el primer actor afroamericano en haber logrado el Oscar como protagonista de Lilies of the Field.
Aparte de incorporar extractos de gran parte de su filmografía incluyendo en 1972 su debut como realizador en Buck and the Preacher, el documental resalta la profunda amistad que mantuvo con Harry Belafonte como activistas sociales en el movimiento de la defensa de los derechos civiles, resaltando la trascendencia que tuvo en ambos el cruel asesinato de Martin Luther King en 1968, profundo opositor a la segregación de la raza negra en Estados Unidos.
Ciertamente este excelente documental de Hudlin constituye un hermoso homenaje al legendario Poitier quien con su talento, humanidad y heroísmo defendió ardientemente la causa perseguida en la defensa de la población afroamericana de Estados Unidos. Como nota final cabe mencionar la acotación del realizador con respecto a la vigorosa inspiración brindada por este ícono que hizo posible de que en 2009 llegara a la Casa Blanca el Primer Presidente negro en la historia de Estados Unidos.
Si al principio todo haría suponer que este remarcable film se centra en la relación que se establece entre un educador y su alumnado, el realizador Diego Lerman aspira a algo más al asumir un compromiso social y político en el tema que aborda. Lo que se puede desde ya anticipar es que el cineasta ratifica una vez más su talento de buen narrador como ya lo ha demostrado en el pasado con Mientras Tanto, La MiradaInvisible, Refugiado y Una Especie de Familia.
ELSUPLENTE (Foto: TIFF)
El protagonista de esta historia concebida por Lerman, María Meira y Luciana De Mello presenta a Lucio Garmendia (Juan Minujin), un intelectual catedrático que acepta el cargo de profesor suplente de literatura en una escuela secundaria ubicada en la Isla Maciel, un suburbio desfavorecido situado a corta distancia de Buenos Aires. No obstante de no experimentar gran entusiasmo por la tarea que deberá efectuar, al poco tiempo consigue crear una atmósfera apacible con sus adolescentes estudiantes. Esa primera parte del film en donde se discute en clase la utilidad de la literatura con especial referencia a la poesía, está muy bien elaborada a través de interesantes diálogos generados entre el profesor y sus alumnos poco entusiastas en esa temática. En el ámbito personal, Lucio está divorciado de su ex mujer Mariela (Bárbara Lennie) y mantiene una problemática relación con su hija Sol (Renata Lerman) al resistirse a dar un examen para ingresar a un exigente y prestigioso colegio; a ello cabe agregar su preocupación por la enfermedad de su padre Roberto (Alfredo Castro) quien conocido como “El Chileno” ha creado un comedor comunitario destinado a personas de escasos recursos.
La chispa que dispara al relato se produce cuando arriba al establecimiento escolar funcionarios de la gendarmería descubriendo allí la existencia de estupefacientes; en ese escándalo está involucrado Dilan (Lucas Arrúa), el alumno favorito de Lucio, obligado a actuar en la venta de drogas bajo las órdenes del capo narcotraficante local (Agustín Rittano) y sus matones. Consecuentemente, Lucio está determinado a proteger la vida del muchacho y para ello cuenta con la colaboración de Carmen (María Merlino) una colega profesora de biología, a pesar de cierta resistencia por parte de la directora de la escuela (Rita Cortese).
Dentro de un relato muy bien estructurado, Lerman logra transmitir las tensiones propias que se generan cuando un educador queda expuesto a situaciones límites de compleja resolución, en donde entran en juego consideraciones éticas. En tal sentido, la actuación de Minujin es estupenda expresando la variada gama de emociones de su personaje que finalmente logrará salir a flote al haber establecido una corriente de franco afecto y simpatía con sus estudiantes al finalizar el año escolar.
All the Beauty and the Bloodshed (Estados Unidos)
Esta película de la laureada documentalista Laura Poitras es un tributo a la figura de la renombrada fotógrafa y asimismo documentalista Nan Goldin. Sin entrar a relatar biográficamente lo que fue y es Goldin, este film está conformado por tres capas bien engarzadas a lo largo de su desarrollo..
ALLTHEBEAUTYANDTHEBLOODSHED (Foto: TIFF)
Uno de los aspectos considerados es la creación artística de Goldin enfocada a través de sus fotos, diapositivas y material de archivo vinculados con el cine cuyo principal exponente es su documental The Ballad of Sexual Dependency (1986) reflejando los devastadores efectos del SIDA en la comunidad homosexual.
Paralelamente Poitras retrata el activismo político de Goldin en la cruzada que acomete denunciando el devastador efecto del Oxycontin producido por la compañía farmacéutica Purdue Pharma perteneciente a la multimillonaria familia Sackler. El motivo reside en que ese opioide había generado una alta sobredosis de la gente que lo ha consumido, provocando la muerte de medio millón de americanos; afortunadamente Goldin a pesar de haberse valido de esa droga logró recuperarse. Para llevar a cabo su propósito ella lidera el grupo P.A.I.N. (Prescription, Addiction, Intervention, Now), integrado por ex víctimas y familiares de las personas fallecidas; realizando numerosas manifestaciones públicas frente a los museos; el objetivo perseguido es el de persuadir a importantes instituciones culturales de arte (Metropolitan Museum of Arts, Guggenheim, National Portrait Gallery de Londres y el Louvre, entre otros) que han sido favorecidas por cuantiosas donaciones de los Sackler para que en el futuro se nieguen a seguir recibiéndolas y a su vez retirar el nombre Sackler en algunas de las salas de los prestigiosos museos.
La cámara de Poitras sigue atentamente a Goldin a través de su presencia física o mediante su voz en off expresando su difícil infancia así también cómo emergió su pasión por la fotografía. En todo caso, en ese aspecto lo más resaltante es que la artista no ha sabido sobreponerse al dolor que le causó el suicidio de Barbara, su hermana mayor; esta adolescente no conformista y sin prejuicios en materia sexual, incomodó a su familia lo que condujo a que fuera tratada por algunos médicos y con el diagnóstico de enferma mental fue finalmente institucionalizada, lo que motivó a que la joven haya decidido poner fin a su vida.
Poitras ha conseguido captar el espíritu innovador de Goldin, a través de sus variadas facetas permitiendo que esta exploración de su vida artística y personal alcance amplia resonancia en este vívido y fascinante retrato. Por sus innegables méritos, este excelente film obtuvo el León de Oro en el reciente festival de Venecia.
Coyote (Canadá)
En su segundo largometraje la realizadora canadiense Katherine Jerkovic confirma su talento demostrado en su debut Roads in February que habiendo sido presentado en el Tiff de 2018 obtuvo el premio de mejor primer film canadiense. En este caso nuevamente Jerkovic demuestra su fineza en el tratamiento de una emotiva historia por ella escrita enfocando los lazos de familia.
COYOTE (Foto: TIFF)
La acción transcurre en Montreal donde se observa a Camilo (Jorge Martínez Colorado), un inmigrante mejicano viudo de mediana edad que tiempo atrás había tenido a su cargo un restaurante (Le coyote) y que lo vendió aunque no se llega a saber el motivo. Ahora se desempeña como empleado de una compañía de limpieza pero no sintiéndose satisfecho con lo que hace aspira a conseguir un puesto como cocinero dada su pasión por el arte culinario; con la ayuda de Edgar (Christian de la Cortina), su colega de trabajo y a la vez gran amigo, logra enviar en línea su currículum, consiguiendo finalmente un empleo de cocinero en un restaurante ubicado a unos 400 kilómetros de Montreal para comenzar a trabajar en el próximo mes.
El relato cobra impulso cuando imprevistamente aparece Tania (Eva Avila), la hija de Camilo con quien estuvo distanciado por varios años, haciéndole saber que es abuelo de su hijito Zachary (Enzo Desmeules) de cinco años; más aún, ella le pide que se haga cargo del niño por tres semanas porque debido a su drogadicción ella ingresará a un centro de rehabilitación en las afueras de Montreal. Dado que Camilo resiente fuertemente de Tania por haberle robado y aduciendo de que por su culpa perdió el restaurante, se muestra reluctante del favor que le pide su hija; a la postre termina accediendo porque en caso contrario ella podría dejar de tener la custodia del menor si no llega a regenerarse.
Con suma delicadeza Jerkovic expone los esfuerzos de Camilo para tratar de complacer a su nieto teniendo en cuenta que el pequeño muy apegado a su madre siente su ausencia a la vez que manifiesta su incomodidad de tener que estar con su abuelo al que no había conocido hasta ese entonces. Pero Camilo no ceja en su intento, llevándolo al jardín de infantes, paseándolo en el parque así como tomando las precauciones de que durante sus horas nocturnas de trabajo el chico esté bien cuidado por Ana (Catalina Pop), la bondadosa guardiana que vive en el mismo edificio.
Sin apelar al melodrama la directora refleja el conflicto emocional tanto de Camilo como de Zachary al visitar a Tania en el lugar de rehabilitación. Con un sencillo y emotivo final abierto mostrando que la vida sigue indefectiblemente su curso, Jerkovic aporta un conmovedor relato respaldado por la notable interpretación de Martínez Colorado y del niño Desmeules.
Habiendo obtenido un merecido prestigio por notables trabajos realizados como lo fueron entre otros Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Oldboy (2003), Lady Vengeance (2005) y especialmente The Handmaiden (2016), el cineasta surcoreano Park Chan-wook aborda un thriller policial que a través de su desarrollo deviene en un romántico melodrama.
Decision to Leave(Foto: TIFF)
Imprimiendo un tratamiento sobrio y contenido el realizador gratamente sorprende con su esmerada puesta escénica por la que obtuvo el premio a la mejor dirección en el último festival de Cannes. Con gran habilidad Park crea un especial clima atmosférico que permite adentrarse de inmediato en lo que narra.
El guión del realizador compartido con Chung Seo-kyung presenta a Hae-jun (Park Hae-il), el más joven detective policial de Busan quien se caracteriza por ser un metódico y y concienzudo investigador frente a los casos que se le presentan. El elemento que impulsa la acción se produce al descubrirse el cadáver de un alpinista coreano que murió al caer de la cima de una montaña. La autoridad policial debe determinar si eso se debió a un accidente, un suicidio o bien un atentado criminal.
Cuando Hae-joon se enfrenta con Seo-rae (Tang Wei), la viuda china del occiso, ella no demuestra pesar alguno por haber perdido a su marido; ese hecho intriga al policía quien comienza a sospechar de esta atractiva mujer. A partir de entonces, el minucioso detective mantiene un trato más directo con Seo-rae a fin de esclarecer el deceso de su marido. A medida que los encuentros prosiguen la investigación de Hae-joon se va lentamente disipando dada la atracción que ella ejerce en él; todo conduce a una relación erótica en donde resta saber si ese vínculo responde o no a un sincero amor.
Mediante unos giros sorpresivos del guión la historia se va complicando, despertando una convincente intriga acerca del comportamiento adoptado por Seo-rae. ¿Es ella realmente inocente o acaso es la mujer fatal que sabe cómo manipular al policía dado el obsesivo amor que él siente por ella?
Remitiendo en algunos aspectos a Vértigo (1958), la obra maestra de Hitchcock, Decision to Leave fascina gracias a la excelente reallización de Park y a la remarcable actuación de sus dos protagonistas en la caracterización de sus respectivos personajes.
El Agua (España-Suiza-Francia)
Después de haber realizado tres exitosos cortos, la directora española Elena López Riera efectúa su debut en este largometraje de ficción donde se entremezclan situaciones realistas con otras de naturaleza fantástica.
El Agua (Foto: TIFF)
La historia transcurre en un pequeño pueblo del sudeste de España, cerca del río Segura, en donde Ana (Luna Pamies) de 18 años viviendo con su madre Isabella (Bárbara Lennie) y su abuela Ángela (Nieve De Medina) es una joven que comparte las vicisitudes propias de la adolescencia con sus amistades de edad similar. Cuestionando sus vidas, el sueño de todos ellos es el de dejar el lugar lo antes posible en procura de un mejor porvenir para no quedar estancados en donde viven. Con los impulsos propios de la edad Ana comienza un romance con José (Alberto Olmo), un muchacho tres años mayor que ella, que había estado ausente del pueblo diciendo que estuvo en Londres aunque en realidad nunca salió de España.
Dueña de un refinado estilo, la realizadora logra una fluida narración de esa juventud que trata de pasarla de la mejor manera posible pero sin un rumbo cierto acerca del futuro. El relato adquiere un matiz diferente cuando cunden en el pueblo y muy especialmente en la abuela y la madre de Ana, historias vinculadas con mujeres que han desaparecido a través de los siglos. Según la leyenda, oralmente transmitida de una generación a la siguiente, al producirse las riadas con las crecidas del río, el agua que inunda la zona se enamora de una mujer y si ella se resiste la arrastra llevándosela consigo. Ese mito ya sea ficticio o real crea en Ana un fuerte sentimiento de inseguridad motivando que su romancecon José se resquebraje.
Al alejarse de la pintura costumbrista para adentrarse en la fantasía el dinamismo del film se aletarga un poco, conduciendo a un desenlace que aunque poético no alcanza a lograr el mismo impacto que en su primera mitad. Con todo, esa mezcla de géneros aunque lograda parcialmente no menoscaba los méritos del film centrados en la muy buena dirección de López Riera y en la soberbia interpretación de Pamies en su debut actoral quien con gran sensibilidad expresa la vulnerabilidad y resquemores de una joven que teme ser poseída por la poderosa fuerza del agua.
Historias para no Contar (España)
Cesc Gay, el renombrado director de Truman (2016), retorna a Toronto presentando cinco historias de la vida cotidiana relatadas de la manera más sencilla posible con la ventaja que permite al espectador identificarse con cada una de las mismas.
Historias para no Contar (Foto: TIFF)
El primer relato (Tengo Ganas de Verte) enfoca a Laura (Anna Castillo) y Alex (Chino Darin) quienes habitando en un mismo edificio de departamentos, sus encuentros se producen en el parque paseando a sus respectivos caninos. Aunque ambos demuestran algo más que una mutua simpatía, los dos son bien mesurados teniendo en cuenta que Laura vive en pareja con Raúl (Javier Rey); cuando él acompaña a la chica hasta su departamento para curar la patita de su perrito, se produce la llegada inesperada de Raúl lo que obliga a Alex a tener que esconderse; eso conducirá a un inesperado revés.
En el segundo episodio (Sandra) Luis (Alex Brendemúhl) efectúa una visita a sus amigos Carlos (Antonio de la Torre) y Ana (María León); el visitante se muestra un tanto deprimido y apenado poque su mujer lo abandonó; cuando circunstancialmente Luis conoce a Sandra (Eva Reyes), una actriz de teatro, la pareja amiga le aconseja a que la corteje para que así pueda calmar su tristeza. Aquí el guión introduce una sorpresa cuya intención es el de enfatizar que en la época en que vivimos no debe existir ningún prejuicio en materia de género sexual.
En el tercer segmento (Martes y Jueves a las 7:30) se asiste al encuentro de Carol (Alexandra Jiménez), Blanca (Maribel Verdú) y Ángela (Nora Navas), tres amigas que no se han visto después de cierto tiempo, en donde ellas se presentan a un casting para el rodaje de un film; esperando a que cada una de ellas sea llamada, el trío se engancha en una conversación en donde ellas recurren a mentiras blancas para ocultar sus verdaderas emociones.
La cuarta historia (Me has hecho feliz estos meses) retrata a Andrés (José Coronado) un escritor de mediana edad dispuesto a dejar a su mujer con el propósito de unirse a la joven Bárbara (Alejandra Onieva) que ha sido una de sus alumnas y con quien ha mantenido un placentero vínculo sexual. Cuando en el restaurante en que ambos se encuentran Andrés decide proponerle vivir juntos, una insospechada actitud de Bárbara lo motiva a cambiar de planes para no sentirse humillado.
El capítulo final (París) enfoca a Eduardo (Quim Gutiérrez), un hombre casado, quien preocupado muestra a su amigo Jota (Brays Efe) una fotografía de su esposa Sofía (Verónica Echegui) que había sido tomada en París en ocasión de su viaje de hace un año; en la misma ella aparece junto a Nicole, una periodista francesa con la que él mantuvo relaciones en ocasión de su visita a España. Es así que Eduardo sospecha que Sofía estuvo enterada de su affaire sin que se lo hubiera comentado. Siguiendo el consejo de Jota, Eduardo aborda a su mujer para contarle su adulterio pero al hacerlo llega a sorprenderse con la confesión que a su vez ella le hace.
Como bien dice el refrán que “lo bueno si breve dos veces bueno”, Gay lo aplica magníficamente en cada una de las historias de 20 minutos de duración; sin apelar al drama permite que a través de la comedia esta antología coral ilustre la vulnerabilidad, inseguridad y contradicciones que van emergiendo del comportamiento humano al enfrentar situaciones imprevistas. Además de la impecable dirección, el guión del realizador compartido con Tomas Aragay, está ingeniosamente escrito con muy buenas vueltas de giro. Finalmente cabe elogiar al elenco integrado por actores de remarcable nivel que han sabido expresar de manera auténtica la variedad de sentimientos que animan a sus respectivos personajes.
La tragedia aérea del vuelo 752 de Ukraine International Airlines y sus consecuencias es considerada por el director iraní Babak Payami en una remarcable crónica que impacta poderosamente en el ánimo del espectador.
752 is not a number (Foto: TIFF)
La catástrofe aconteció el 8 de enero de 2020 cuando el avión que partió de Teherán fue derribado por la armada de Irán cobrando la vida de 176 personas de las cuales 55 eran canadienses. En principio Irán negó ser responsable pero ante la presión de los gobiernos y agencias internacionales incluyendo la Organización de la Aviación Civil Internacional las autoridades iraníes admitieron que se trató de un error debido a que el avión fue confundido con un misil. Frente a esta situación el gobierno de Canadá a través del Primer Ministro Trudeau urgió a Irán que proporcionara una explicación completa y exhaustiva de los acontecimientos que condujeron al siniestro accidente.
El documentalista centra la atención en Hamed Esmaeilion, un dentista iraní que habita en Richmond Hill en Ontario quien perdió a su señora Parisa y a su hijita Reera de 9 años quienes habían visitado Irán para asistir al casamiento de un familiar y se aprestaban a regresar a Canadá en el fatídico vuelo.
El gran dolor experimentado por el desconsolado esposo y padre al no poder ver ya más a sus seres queridos provoca momentos de gran emoción; sus primeros esfuerzos consistieron en lograr que sus cadáveres pudieran ser trasladados a Canadá. A su vez, firmemente determinado a conocer la verdad lidera la Asociación de Familias de las Víctimas del vuelo 752, a la vez que en Febrero de 2022 viaja a Kiev, sede central de la aerolínea ucraniana, para recabar información más concreta pero la guerra desplegada por Rusia obstaculiza su objetivo. Lo cierto es que a través de dos años y medio de lucha y no obstante sus contactos, Esmaeilion no ha logrado un resultado positivo; eso es debido a la negativa del gobierno de Irán en suministrar la documentación necesaria para la investigación y por no haber permitido tener acceso al lugar en donde se produjo el accidente. En consecuencia la búsqueda de la verdad y el deseo de que se logre justicia sobre el atroz atentado han quedado abortados.
Agraciado con la soberbia fotografía de Amir Ghorbani Nia y el montaje de Hooman Shams, el realizador ha logrado un film profundamente movilizador que dedica a las víctimas y a sus familiares; en tal sentido es realmente emotivo leer en los créditos finales los nombres de las personas perecidas con el trasfondo de velas encendidas en señal de duelo. En esencia, aunque doloroso, este es un imprescindible documental.
So Much Tenderness (Canadá)
En su reciente trabajo la realizadora Lina Rodríguez ofrece un relato de ficción mostrando cómo la violencia que amenaza la vida de una persona en su país de origen la fuerza a buscar refugio y protección en otros lugares del mundo.
So much tenderness (Foto: TIFF)
En un guión que le pertenece, Rodríguez presenta a Aurora (Noëlle Schönwald), una abogada colombiana que trabajó en Colombia en una organización no gubernamental (NGO) abordando proyectos del medio ambiente. Cuando esta profesional denuncia irregularidades de una importante corporación italiana que realiza negocios ilegales en el país, recibe a través de e‑mails amenazas de muerte para ella y su familia. Al ser asesinado su esposo Adrián (Juan Pablo Cruz) resuelve dejar Colombia sin su pequeña hija que queda transitoriamente a cargo de sus padres. Gracias a la buena disposición de un matrimonio amigo (Deragh Campbell y Kazik Radwanski) Aurora logra ingresar a Canadá como refugiada, justificando las razones por las que huyó de su país a un funcionario de inmigración con la ayuda de una traductora (Luisa Álvarez Restrepo) al no dominar el inglés; finalmente obtiene su residencia legal.
Años después esta mujer en compañía de su adolescente hija Lucia (Natalia Aranguren) vive en Toronto donde se encuentra completamente aclimatada a la vida canadiense, con un buen trabajo y socialmente rodeada de amigos. Con todo siempre recuerda a su querido marido vilmente matado y ese brutal incidente reflota cuando descubre que en Toronto habita su primo Edgar (Francisco Zaldúa) quien estuvo indirectamente involucrado en el homicidio de Adrián.
Rodríguez vuelca su sensibilidad femenina en este drama humano imbuido de considerable ternura. Con la acertada descripción que efectúa de Aurora, la realizadora contó con la remarcable actuación de Schönwald quien con plena convicción transmite en su personaje el vuelco emocional sufrido reviviendo su doloroso pasado.
I Like Movies (Canadá)
Basada en su propia experiencia de haber trabajado en una tienda Blockbuster de videos, la realizadora Chandler Levack concibe un guión que no alcanza a concretarse satisfactoriamente.
I like movies (Foto: TIFF)
La acción transcurre en Burlington, Ontario, a principios de 2000, en donde Lawrence (Isaiah Lehtinen) de 17 años es un apasionado cinéfilo que destina su tiempo libre devorando DVDs junto con su amigo Matt (Percy Hynes White), además de ser un asiduo espectador selectivo que aprecia los filmes de calidad y gran conocedor de sus realizadores y actores. Es así que es grande su satisfacción cuando logra un empleo en un negocio de videos local en donde establece una relación especial con su gerente Alana (Romina D’Ugo). A todo ello su sueño es poder ingresar a la Universidad de Nueva York donde cree que su mentor sería Todd Solondz, el director de la celebrada película Happiness (1998), que lo ha entusiasmado. Grande es su decepción cuando su solicitud es rechazada y finalmente debe conformarse con estudiar en la Universidad de Carleton de Ottawa donde en su habitación del campus coloca el afiche del film Steel Magnolias (1989).
El gran problema de esta comedia radica en su guión al haber descripto de manera exagerada a este adolescente como un muchacho con serios problemas de personalidad que mantiene alienados a quienes lo tratan, incluyendo a su madre Terry (Krista Bridges). Su arrogancia, egocentrismo y sus continuadas excéntricas reacciones lo convierten en una persona verdaderamente desagradable con quien es difícil empatizar. A través de este personaje la novel realizadora intenta ofrecer un relato humorístico pero las reacciones de Lawrence bordeando lo caricaturesco no logran impactar. En suma, el resultado es un film convencionalmente dirigido con algunos momentos logrados, pero que a pesar de sus buenas intenciones resulta difícil conectarse con lo que allí sucede.