Cine de Amé­ri­ca Latina

FCLM

Los ciné­fi­los que apre­cian el cine de habla his­pa­na vol­ve­rán a tener la oca­sión de asis­tir a la 14va. edi­ción del Fes­ti­val de Cine Latino de Mon­treal (FCLM) que ten­drá lugar des­de el 16 has­ta el 26 de abril en las salas del Ciné­ma du Parc y Ciné­ma du Musée.

La pro­gra­ma­ción de este año inclu­ye 19 pelí­cu­las de fic­ción y docu­men­ta­les pro­ve­nien­tes de Amé­ri­ca Lati­na que no solo están des­ti­na­dos al públi­co his­pano par­lan­te sino tam­bién a fran­có­fo­nos y angló­fo­nos dis­pues­tos a cele­brar la rique­za, la inten­si­dad y la ima­gi­na­ción de su cine­ma­to­gra­fía. Es así que en esta edi­ción se podrá apre­ciar a remar­ca­bles maes­tros como lo son Ale­jan­dro Jodo­rowsky y Lucre­cia Mar­tel, así como la de nue­vos rea­li­za­do­res que con­tri­bu­yen a enri­que­cer la vita­li­dad del cine lati­no­ame­ri­cano. Argen­ti­na es el país invi­ta­do de honor en esta edi­ción, con cin­co pelí­cu­las en pro­gra­ma­ción, entre ellas el clá­si­co impres­cin­di­ble La his­to­ria ofi­cial.que en 1986 fue galar­do­na­da con el Oscar a la mejor pelí­cu­la de habla no inglesa.

Con la par­ti­ci­pa­ción de 7 paí­ses, el fes­ti­val pro­po­ne un mosai­co vibran­te de his­to­rias que explo­ran la iden­ti­dad, la memo­ria, la polí­ti­ca, el amor y las her­mo­sas con­tra­dic­cio­nes de la vida lati­no­ame­ri­ca­na. La pro­gra­ma­ción pone en relie­ve Noviem­bre, la remar­ca­ble ópe­ra pri­ma del rea­li­za­dor colom­biano Tomás Corre­dor así como dos gran­des pasio­nes cul­tu­ra­les: La sal­sa vive, un diná­mi­co docu­men­tal que reco­rre los orí­ge­nes y el resur­gi­mien­to mun­dial de la sal­sa, y Mis­tu­ra, una cele­bra­ción cine­ma­to­grá­fi­ca de la gas­tro­no­mía peruana.

Direc­to­res y acto­res esta­rán pre­sen­tes para pre­sen­tar sus pelí­cu­las e inter­cam­biar con el públi­co, hacien­do de cada pro­yec­ción un espa­cio de diá­lo­go, des­cu­bri­mien­to y sin duda algu­na per­mi­ti­rá gene­rar atrac­ti­vos deba­tes.. Entre los invi­ta­dos se encuen­tra el direc­tor peruano Juan Car­los Gar­cía quien pre­sen­ta­rá su pelí­cu­la 1982, un dra­ma social ambien­ta­do en un pue­blo andino del Perú que sigue a Tato, un niño de 12 años, obli­ga­do al exi­lio cuan­do su fami­lia es amenazada.

Las pelí­cu­las están sub­ti­tu­la­das en inglés o fran­cés y algu­nas de las mis­mas en ambos idio­mas. A con­ti­nua­ción se enu­me­ran alfa­bé­ti­ca­men­te sus títu­los con refe­ren­cia a sus cineas­tas y al país de origen.

1982, de Juan Car­los Gar­cía (Perú)

Deno­mi­na­ción de Ori­gen, de Tomás Alza­mo­ra (Chi­le)

El Topo, de Ale­jan­dro Jodo­rowsky (Méxi­co)

La Casa del Lobo, de Cris­to­ban León (Chi­le)

La His­to­ria Ofi­cial, de Luis Puen­zo (Argen­ti­na)

La Mis­te­rio­sa Mira­da del Fla­men­co, de Die­go Cés­pe­des (Chi­le)

La Noche está mar­chán­do­se ya, de Rami­ro Son­zi­ni y Eze­quiel Sali­nas (Argen­ti­na)

La Vir­gen de la Tos­que­ra, de Lau­ra Casa­bé (Argen­ti­na)

Mis­tu­ra, de Ricar­do Mon­treuil (Perú)

No nos move­rán, de Pie­rre Saint-Mar­tin Cas­te­lla­nos (Méxi­co)

Noviem­bre, de Tomás Corre­dor (Colom­bia)

Nues­tra Tie­rra, de Lucre­cia Mar­tel (Argen­ti­na)

Perros, de Gerar­do Minut­ti (Uru­guay)

Pin de Par­tie, de Ale­jo Mogui­llansky (Argen­ti­na)

Sal­sa Vive, de Juan Car­va­jal (Colom­bia)

Un Poe­ta, de Simón Mesa Soto (Colom­bia)

Vai­ni­lla, de May­ra Her­mo­si­llo (Méxi­co)

Vie­jos Mal­di­tos, de Xavier Chá­vez (Ecua­dor)

Vino la Noche, de Pao­lo Tizón (Perú)

Para infor­ma­ción adi­cio­nal sobre este even­to cul­tu­ral pre­sio­ne aquí

Des­afor­tu­na­da Confesión

THE DRA­MA. Esta­dos Uni­dos, 2026. Un film escri­to y diri­gi­do por Kris­tof­fer Bor­gli. 105 minutos.

No resul­ta fre­cuen­te pre­sen­ciar una come­dia román­ti­ca que podría cali­fi­car­se de lúgu­bre; ese es el caso de The Dra­ma, escri­ta y diri­gi­da por el cineas­ta norue­go Kros­tof­fer Bor­gli quien ha tra­ta­do de insu­flar a su rela­to un tono de pro­vo­ca­ti­va negru­ra que no lle­ga a impac­tar emocionalmente.

Robert Pat­tin­son y Zendaya

La his­to­ria ubi­ca­da en Bos­ton comien­za poco antes de la cele­bra­ción de la boda de Emma (Zen­da­ya) y Char­lie (Robert Pat­tin­son). Dado el amor que los une des­de que se cono­cie­ron todo trans­cu­rre nor­mal­men­te has­ta el momen­to en que ambos com­par­ten una cena con sus mejo­res ami­gos Mike (Mamou­dou Athie) y su espo­sa Rachel (Ala­na Haim) quie­nes en la boda serán el padrino de honor del novio y la dama de honor de la novia. Trans­cu­rrien­do la cena, don­de los cua­tro se han exce­di­do en el con­su­mo de bebi­da, Rachel pro­po­ne al res­to del gru­po una suer­te de jue­go con­sis­ten­te en que cada uno reve­le qué ha sido lo peor que ellos hayan hecho en su vida; es así que cuan­do le lle­ga el turno a Emma ella cuen­ta lo que pen­sa­ba rea­li­zar duran­te su eta­pa de alum­na de ense­ñan­za secun­da­ria y final­men­te no con­cre­tó; esa des­afor­tu­na­da reve­la­ción pro­du­ce un gran asom­bro en su novio y Mike, en tan­to que Rachel que­da horro­ri­za­da por su relato.

De allí en más la con­fe­sión de Emma per­tur­ba la rela­ción de los novios. A pesar de que Char­lie mani­fies­ta que el amor hacia su pro­me­ti­da no ha cam­bia­do, él expe­ri­men­ta con­fu­sión al dudar de la per­so­na­li­dad de Emma, en tan­to que ella se sien­te vul­ne­ra­ble por lo acon­te­ci­do en esa cena, hallán­do­se muy arre­pen­ti­da por la divul­ga­ción efec­tua­da sin haber ima­gi­na­do su des­agra­da­ble repercusión.

Si en prin­ci­pio lo expues­to pro­me­te inte­rés expo­nien­do cómo hechos del pasa­do que salen a la luz pue­den tras­tor­nar la exis­ten­cia de dos per­so­nas que se quie­ren, Bor­gli alte­ra el sen­ti­do del film al con­ver­tir­lo en una absur­da come­dia far­ses­ca nutri­da de situa­cio­nes com­ple­ta­men­te irrealistas.

Des­afor­tu­na­da­men­te el film dis­ta de con­cre­tar lo que su títu­lo anti­ci­pa en cuan­to el dra­ma de esta his­to­ria no alcan­za a cobrar la nece­sa­ria ener­gía reque­ri­da. En par­te eso es debi­do a que los per­so­na­jes pro­ta­gó­ni­cos no están lo sufi­cien­te­men­te deli­nea­dos para que pue­dan gene­rar empa­tía en la medi­da que Emma es un com­ple­to enig­ma en tan­to que poco se sabe de la per­so­na­li­dad de Char­lie. Lo que res­ca­ta al film son las apre­cia­bles actua­cio­nes de Zen­da­ya y Pat­tin­son quie­nes man­tie­nen una logra­da quí­mi­ca, asi como son des­ta­ca­bles Athie y Haim en roles de apo­yo, pese a las limi­ta­cio­nes del guión.

A pesar del posi­ti­vo ante­ce­den­te de Bor­gli quien fue muy bien reco­no­ci­do por la crí­ti­ca por su tra­ba­jo en Dream Sce­na­rio (2023) con Nico­las Cage, en esta oca­sión The Dra­ma no logra el mis­mo nivel. Cier­ta­men­te es posi­ble que el tema sus­ci­te con­tro­ver­sias pero en últi­ma ins­tan­cia glo­bal­men­te con­si­de­ra­da la pelí­cu­la deja una sen­sa­ción aní­mi­ca poco con­for­ta­ble. Jor­ge Gutman

Pro­te­gien­do a la Hija

MA FILLE TU SERAS LIBRE. Cana­dá, 2025. Un film de Bachir Ben­sad­dek . 89 minutos

Ancla­da en las tra­di­cio­nes medie­va­les, en algu­nos paí­ses es fre­cuen­te la con­cer­ta­ción de matri­mo­nios arre­gla­dos en don­de jóve­nes muje­res son casa­das con­tra su volun­tad. Ese es el tema con­si­de­ra­do por Bachir Ben­sad­dek en Ma fille tu seras libre, un inusi­ta­do dra­ma realista.

El guión de Marie Vien en su comien­zo trans­cu­rre a prin­ci­pios de siglo ubi­can­do la acción en Afga­nis­tán (la fil­ma­ción tuvo lugar en Chi­pre); ahí se obser­va al padre de la ado­les­cen­te Zar­mi­na (Effie Deme­triou) que a cam­bio de obte­ner un peda­zo de tie­rra y algu­nas vacas, la cede en matri­mo­nio a un hom­bre de 65 años de edad. La azo­ra­da madre (Are­zoo Aria­poor) tra­tan­do de pro­te­ger­la de un casa­mien­to for­za­do logra que ella pue­da eva­dir­se del país y lle­gar a Cana­dá gra­cias a los bue­nos ofi­cios del com­pa­trio­ta Adbu­llah (Pae­man Arian­tar). Con todo esa liber­tad tie­ne un pre­cio don­de que­da con­ve­ni­do de que si en el futu­ro la joven lle­ga a tener una hija, debe­rá con­traer enla­ce con el hijo de Adbu­llah que resi­de en Kabul.

Wazh­ma Bahar

La his­to­ria se tras­la­da a 2022 don­de la adul­ta Zar­mi­na (Wazh­ma Bahar) que resi­de en Mon­treal está casa­da con Hakim (Saboor Sahak) que es el her­mano de Adbu­llah. El matri­mo­nio tie­ne dos hijos, el varón Wahid (Firuz Ali Nazar) poseí­do de un tem­pe­ra­men­tal carác­ter y Mar­wa (Saba Vahed­you­sef) de 15 años de edad quien está com­pe­ne­tra­da con la cul­tu­ra canadiense.

El con­flic­to se pro­du­ce cuan­do se requie­re que el pac­to con­traí­do en el pasa­do sea con­cre­ta­do; eso impli­ca que Mar­wa es obli­ga­da a casar­se con su pri­mo, lo que ella con­tun­den­te­men­te recha­za. Es así que la his­to­ria de anta­ño vuel­ve a repe­tir­se don­de aho­ra es Zar­mi­na quien tra­ta de sal­va­guar­dar a Mar­wa, no obs­tan­te que su mari­do con­si­de­ra que es nece­sa­rio res­pe­tar el acuer­do por una cues­tión de honor ade­más de tener que evi­tar las con­se­cuen­cias que pue­de aca­rrear el incum­pli­mien­to de lo pactado.

De allí en más el film adquie­re una trá­gi­ca con­no­ta­ción don­de que­da expues­ta la tris­te situa­ción de las muje­res afga­nas supe­di­ta­das a cum­plir un papel de sumi­sión y obe­dien­cia impar­ti­das por sus cón­yu­ges. Ade­más del tema prin­ci­pal, el rela­to deja infe­rir algu­nos de los temas vin­cu­la­dos con la inmi­gra­ción don­de es nece­sa­rio con­ci­liar la cul­tu­ra del país anfi­trión con las raí­ces pre­va­le­cien­tes de la tie­rra natal.

Con una excep­cio­nal carac­te­ri­za­ción Bahar expre­sa la for­ta­le­za y resi­lien­cia de su per­so­na­je para que su hija sea libre y due­ña de su des­tino; en tal sen­ti­do resul­tan alta­men­te emo­ti­vas las esce­nas que Zar­mi­na man­tie­ne con Mar­wa, mag­ní­fi­ca­men­te inter­pre­ta­da por la joven Vahed­you­sef. Den­tro del cali­fi­ca­do elen­co asi­mis­mo se dis­tin­gue la talen­to­sa Julie Le Bre­ton ani­man­do con total con­vic­ción a la pro­fe­so­ra de fran­cés de Zar­mi­na a quien le brin­da su afec­to y apo­yo soli­da­rio fren­te a la difí­cil situa­ción que atraviesa.

Con una cui­da­da rea­li­za­ción de Ben­sad­dek, la soli­dez del film se ate­núa en su tra­yec­to final en la medi­da que el guión car­ga dema­sia­do las tin­tas con esce­nas de extre­ma­da vio­len­cia como la gene­ra­da por el her­mano de Mar­wa. No obs­tan­te esta suer­te de tra­ge­dia grie­ga arro­ja un sal­do posi­ti­vo capaz de sen­si­bi­li­zar al espec­ta­dor en la ilus­tra­ción de una insos­la­ya­ble reali­dad que des­afor­tu­na­da­men­te no es exclu­si­va de Afga­nis­tán. Jor­ge Gutman

Dos Extra­ños en un Parque

PAR­QUE LEZA­MA. Argen­ti­na, 2026. Un film escri­to y diri­gi­do por Juan José Cam­pa­ne­lla basa­do en la obra tea­tral I’am Not Rap­pa­port de Herb Gard­ner. 115 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

Once años des­pués del gran éxi­to tea­tral de Argen­ti­na obte­ni­do con Par­que Leza­ma, el dies­tro rea­li­za­dor Juan José Cam­pa­ne­lla efec­tuó la adap­ta­ción cine­ma­to­grá­fi­ca vol­vien­do a diri­gir­la con la valio­sa cola­bo­ra­ción de los mis­mos acto­res que la inter­pre­ta­ron en la escena.

No obs­tan­te que la pie­za ya había sido tras­la­da­da al cine por su autor en 1996, esta ver­sión se des­ta­ca por la impron­ta per­so­nal de Cam­pa­ne­lla don­de la acción en lugar de trans­cu­rrir en el Cen­tral Park de New York, aquí se desa­rro­lla en el boni­to Par­que Leza­ma de la ciu­dad de Bue­nos Aires.

Luis Bran­do­ni y Eduar­do Blanco

Allí, en un ban­co del par­que se reúnen dos ancia­nos que res­pon­den a opues­tas per­so­na­li­da­des. Uno de ellos es León Sch­wartz (Luis Bran­do­ni), un idea­lis­ta octo­ge­na­rio jubi­la­do que había sido un mili­tan­te de izquier­da; él se ubi­ca en el mis­mo ban­co en el que dia­ria­men­te acu­de el anciano Anto­nio Car­do­so (Eduar­do Blan­co) que no obs­tan­te su avan­za­da edad tra­ba­ja en la cal­de­ra de un edi­fi­cio cercano.

En un prin­ci­pio Anto­nio no ve con agra­do la pre­sen­cia de León por­que pre­fie­re estar solo; con todo a tra­vés de los encuen­tros que se suce­den en el mis­mo lugar, median­te mutuas con­ce­sio­nes ambas par­tes ter­mi­na­rán coin­ci­dien­do. En el inter­cam­bio de las con­ver­sa­cio­nes man­te­ni­das no están exen­tos entre otros temas, el de la vejez y su secue­la, la fra­gi­li­dad físi­ca del cuer­po, la sole­dad, el temor de per­der la inde­pen­den­cia per­so­nal, así como la irres­pe­tuo­si­dad de la joven gene­ra­ción hacia las per­so­nas de la ter­ce­ra edad.

Una de las preo­cu­pa­cio­nes de Anto­nio es la de per­der su empleo dis­pues­to por el admi­nis­tra­dor del inmue­ble (Agus­tín Aris­ta­rán) en el que tra­ba­ja. Por su par­te León enfren­ta una rela­ción poco armo­nio­sa con su hija (Veró­ni­ca Palac­ci­ni) quien tra­tan­do de pro­te­ger­lo no desea que él se mane­je por su cuenta.

Sin incu­rrir en el ries­go de una pie­za fil­ma­da, Cam­pa­ne­lla per­mi­te que la pelí­cu­la adquie­ra con­si­de­ra­ble flui­dez a tra­vés de algu­nos movi­mien­tos de cáma­ra como tam­bién por un satis­fac­to­rio mon­ta­je por él rea­li­za­do. Asi­mis­mo, el ori­gen tea­tral se mati­za con la pre­sen­cia de algu­nos per­so­na­jes como la de un joven ladron­zue­lo (Alan Fer­nán­dez), así como la de una chi­ca ex dro­ga­dic­ta (Manue­la Menén­dez) ame­na­za­da por un vio­len­to nar­co­tra­fi­can­te (Matías Alarcón).

Simi­lar a lo acon­te­ci­do con el espec­tácu­lo tea­tral, la pelí­cu­la adquie­re un rele­van­te bri­llo con las excep­cio­na­les actua­cio­nes de sus dos pro­ta­go­nis­tas. La com­po­si­ción de Bran­do­ni es nada menos que estu­pen­da quien en su papel de fabu­la­dor agre­ga la dosis de humor nece­sa­ria que armo­ni­za mara­vi­llo­sa­men­te con el tema cen­tral del rela­to; así como com­pul­si­vo men­ti­ro­so fren­te a su con­tra­par­te, entre sus diver­sas anéc­do­tas le cuen­ta que ha sido direc­tor de una pelí­cu­la que ganó el pre­mio máxi­mo en Can­nes. Por su par­te, la carac­te­ri­za­ción logra­da por Blan­co mere­ce asi­mis­mo un cáli­do aplau­so ani­man­do al indi­vi­duo con­ser­va­dor y prag­má­ti­co Anto­nio que no tie­ne otra opción que la de escu­char los ima­gi­na­ti­vos rela­tos del píca­ro León. En la genui­na expre­si­vi­dad tras­lu­ci­da en los ros­tros de ambos acto­res, se gene­ra una exce­len­te quí­mi­ca crean­do de este modo la empa­tía de la audien­cia que los observa.

En suma, Cam­pa­ne­lla ha logra­do una nos­tál­gi­ca come­dia dra­má­ti­ca impreg­na­da de inmen­sa ter­nu­ra que sin acu­dir a gol­pes bajos legí­ti­ma­men­te emociona.
Jorge Gut­man