Un Film Desconcertante

HER PRI­VA­TE HELL. Dina­mar­ca-Gran Bre­ta­ña, 2026. Un film de Nico­las Win­ding Refn. 109 minutos

Des­pués de haber fil­ma­do The Neon Damon en 2016, el cineas­ta danés Nico­las Win­ding Refn retor­na con Her Pri­va­te Hell, una pelí­cu­la que des­con­cier­ta por com­ple­to. Sal­va­guar­dan­do el dis­tin­ti­vo esti­lo que el direc­tor sue­le impri­mir en sus fil­mes, en este caso la bue­na com­po­si­ción visual resul­ta empa­ña­da por una narra­ti­va dis­pa­ra­ta­da a la vez que irrealista.

Sophie That­cher

Ubi­ca­do en un futu­ro no muy dis­tan­te y en un lugar no iden­ti­fi­ca­do el guión del rea­li­za­dor escri­to con Esti Gior­da­ni pre­sen­ta a Elle (Sophie That­cher) una actriz famo­sa que man­tie­ne una difí­cil rela­ción con su vehe­men­te padre (Dou­gray Scott); lle­gan­do a un sun­tuo­so hotel se encuen­tra con Hun­ter (Kris­ti­ne Fro­seth), una atrac­ti­va joven que va a hacer una pelí­cu­la con ella; a su vez apa­re­ce en el lugar Domi­ni­que (Hava­na Rose Liu), quien fue­ra una gran ami­ga de Elle pero que dejó de ser­lo y aho­ra es su madras­tra por haber­se casa­do con su padre. A todo ello, cun­de en el ambien­te una ansie­dad por la pre­sen­cia de un ase­sino serial cono­ci­do como Leather Man que ata­ca a jóve­nes muje­res. Otro de los per­so­na­jes es un som­brío indi­vi­duo apo­da­do Sol­da­do K (Char­les Mel­ton) que patru­lla la ciu­dad tra­tan­do de loca­li­zar a su peque­ña hija cuya bús­que­da lo con­du­ce a una espi­ral de san­gre y violencia.

A tra­vés de casi dos horas se asis­te a una pelí­cu­la que prác­ti­ca­men­te no tie­ne his­to­ria: capri­cho­sa­men­te entre­la­za inter­ac­cio­nes que se van repi­tien­do entre los pro­ta­go­nis­tas que se ase­me­jan más a mani­quíes que a ver­da­de­ras per­so­nas: para agra­var la situa­ción, los pobres diá­lo­gos que se suce­den en su mayor par­te se mani­fies­tan con voces entre­cor­ta­das que en cier­tas ins­tan­cias da la sen­sa­ción de que estu­vie­ran aullando.

En lo que con­cier­ne a su elen­co, los artis­tas se avie­nen a lo que el flo­jí­si­mo guión les deman­da y en con­se­cuen­cia resul­ta difí­cil esta­ble­cer un víncu­lo emo­cio­nal con sus per­so­na­jes que des­di­bu­ja­da­men­te des­crip­tos care­cen de intros­pec­ción psi­co­ló­gi­ca. En con­se­cuen­cia, nada de lo que aquí se con­tem­pla adquie­re sen­sa­tez y es así que al ter­mi­nar su visión sur­ge la pre­gun­ta ¿Y aho­ra qué?

En suma, lo que aquí se con­tem­pla es una pelí­cu­la abs­trac­ta nutri­da de inne­ce­sa­ria vio­len­cia que deja frus­tra­do al espec­ta­dor no por ser anti­con­ven­cio­nal sino por­que lo deja intri­ga­do por saber cuál es su pro­pó­si­to; eso moti­va a que Her Pri­va­te Hell no enri­quez­ca la fil­mo­gra­fía de Win­ding Refn.