Com­pli­ca­cio­nes de un Docente

EL SUPLEN­TE. Argen­ti­na-Ita­lia-Méxi­co-Espa­ña, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Die­go Ler­man. 110 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix 

Si al prin­ci­pio todo haría supo­ner que El Suplen­te se cen­tra en la rela­ción que se esta­ble­ce entre un edu­ca­dor y su alum­na­do, el rea­li­za­dor Die­go Ler­man aspi­ra a algo más al asu­mir un com­pro­mi­so social y polí­ti­co en el tema que abor­da. Lo que se pue­de des­de ya anti­ci­par es que el cineas­ta rati­fi­ca una vez más su talen­to de buen narra­dor como ya lo ha demos­tra­do en el pasa­do con Tan de Repen­te (2002), Mien­tras Tan­to (2006), La Mira­da Invi­si­ble (2010), Refu­gia­do (2014) y Una Espe­cie de Fami­lia (2017).

El pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria con­ce­bi­da por Ler­man, María Mei­ra y Lucia­na De Mello pre­sen­ta a Lucio Gar­men­dia (Juan Minu­jin), un inte­lec­tual frus­tra­do de apro­xi­ma­da­men­te cua­ren­ta años que al no fruc­ti­fi­car su carre­ra lite­ra­ria acep­ta el car­go de pro­fe­sor suplen­te de lite­ra­tu­ra en una escue­la secun­da­ria ubi­ca­da en la Isla Maciel, un subur­bio des­fa­vo­re­ci­do situa­do a cor­ta dis­tan­cia de Bue­nos Aires. Sin expe­ri­men­tar gran entu­sias­mo por la tarea que debe­rá efec­tuar, al poco tiem­po con­si­gue crear una atmós­fe­ra apa­ci­ble con sus ado­les­cen­tes estu­dian­tes. Esa pri­me­ra par­te del film en don­de se dis­cu­te en cla­se la uti­li­dad de la lite­ra­tu­ra con espe­cial refe­ren­cia a la poe­sía, está muy bien ela­bo­ra­da a tra­vés de intere­san­tes diá­lo­gos gene­ra­dos entre el pro­fe­sor y sus alum­nos poco entu­sias­tas en esa temática.

En el ámbi­to per­so­nal, Lucio está recien­te­men­te divor­cia­do de su mujer Marie­la (Bár­ba­ra Len­nie) y man­tie­ne una pro­ble­má­ti­ca rela­ción con su hija Sol (Rena­ta Ler­man) de 12 años al resis­tir­se a dar un examen para ingre­sar a un exi­gen­te y pres­ti­gio­so cole­gio; a ello cabe agre­gar su preo­cu­pa­ción por la enfer­me­dad de su padre Rober­to (Alfre­do Cas­tro) quien cono­ci­do como “El Chi­leno” es un apre­cia­do acti­vis­ta local que creó un come­dor comu­ni­ta­rio des­ti­na­do a per­so­nas de esca­sos recursos.

El fac­tor dis­pa­ra­dor del rela­to se pro­du­ce cuan­do lle­gan al esta­ble­ci­mien­to esco­lar fun­cio­na­rios de la gen­dar­me­ría y des­cu­bren la exis­ten­cia de estu­pe­fa­cien­tes; en ese escán­da­lo está invo­lu­cra­do Dilan (Lucas Arrúa), el alumno favo­ri­to de Lucio, obli­ga­do a actuar en la ven­ta de dro­gas bajo las órde­nes del capo nar­co­tra­fi­can­te local (Agus­tín Rit­tano) quien con ambi­cio­nes polí­ti­cas aspi­ra a ser el pró­xi­mo alcal­de. Con­se­cuen­te­men­te, Lucio está deter­mi­na­do a pro­te­ger la vida del mucha­cho y para ello cuen­ta con la cola­bo­ra­ción de Car­men (María Mer­lino) una cole­ga pro­fe­so­ra de bio­lo­gía, a pesar de cier­ta resis­ten­cia por par­te de la direc­to­ra de la escue­la (Rita Cor­te­se). En tan­to, las cla­ses de Lucio son segui­das con la pre­sen­cia de un ins­pec­tor esco­lar (Sil­vio Puer­tas) quien como obser­va­dor está intere­sa­do por saber qué es lo que ense­ña a sus alumnos.

Den­tro de un sóli­do dra­ma bien estruc­tu­ra­do, Ler­man impri­me una diná­mi­ca pues­ta escé­ni­ca logran­do trans­mi­tir las ten­sio­nes pro­pias que se gene­ran cuan­do un edu­ca­dor que­da expues­to a situa­cio­nes com­ple­jas de carac­te­rís­ti­cas socia­les y polí­ti­cas de difí­cil reso­lu­ción. En tal sen­ti­do, la actua­ción de Minu­jin es estu­pen­da expre­san­do la varia­da gama de emo­cio­nes de su per­so­na­je que final­men­te logra­rá salir a flo­te al haber esta­ble­ci­do una corrien­te de fran­co afec­to y sim­pa­tía con sus estu­dian­tes al fina­li­zar el año esco­lar. El res­to del elen­co es asi­mis­mo satis­fac­to­rio con men­ción espe­cial de Cas­tro brin­dan­do una estu­pen­da actua­ción. Jor­ge Gutman

Denun­cian­do una Violación

TO KILL A TIGER. Cana­dá, 2022. Un docu­men­tal escri­to y diri­gi­do por Nisha Pahu­ja. 125 minutos

La renom­bra­da docu­men­ta­lis­ta Nisha Pahu­ja ofre­ce un film sobre la vio­la­ción; si bien este tema ha sido tra­ta­do en varias opor­tu­ni­da­des por el cine, lo que dis­tin­gue a To Kill a Tiger es la inusual pasión que envuel­ve a un padre luchan­do con­tra vien­to y marea para que la jus­ti­cia se impon­ga fren­te a este deni­gran­te acto sufri­do por su hija.

Una esce­na del film

En su comien­zo el espec­ta­dor es infor­ma­do que en abril de 2017 en una peque­ña aldea rural de Jharkhand en India, el agri­cul­tor Ran­jit al des­per­tar­se en la noche cons­ta­ta que su hija de 13 años que ha con­cu­rri­do a un casa­mien­to fami­liar no ha regre­sa­do al hogar; cuan­do horas des­pués ella retor­na, él se ente­ra que ha sido vio­la­da por tres mucha­chos y pos­te­rior­men­te bru­tal­men­te gol­pea­da. Si bien Ran­jit logra denun­ciar a la poli­cía y los vic­ti­ma­rios son arres­ta­dos, los aldea­nos y sus repre­sen­tan­tes ini­cian una sos­te­ni­da cam­pa­ña para obli­gar a la fami­lia a aban­do­nar la pro­se­cu­ción del caso.

En una exce­len­te tarea de inves­ti­ga­ción perio­dís­ti­ca rea­li­za­da a tra­vés de apro­xi­ma­da­men­te tres años, la rea­li­za­do­ra brin­da un remar­ca­ble recuen­to del gra­ve inci­den­te que en varias ins­tan­cias lin­da con un film de fic­ción. Es así como que­da expues­to el fer­vor y deter­mi­na­ción de Ran­jit que por el gran amor hacia su hija no está dis­pues­to a acce­der que ella se case con uno de los vio­la­do­res; esa sería la mane­ra en que supues­ta­men­te que­da­ría a sal­vo el honor de su fami­lia y al mis­mo tiem­po con­ten­tar a los mora­do­res de la aldea a fin de que los cul­pa­bles que­den exo­ne­ra­dos de cul­pa y cargo.

Es loa­ble la valen­tía asu­mi­da por Ran­jit que al poco tiem­po es secun­da­do por su espo­sa para que la vil acción adquie­ra noto­rie­dad y que el tri­bu­nal judi­cial se pro­nun­cie sobre el mis­mo. Igual­men­te enco­mia­ble es la volun­tad demos­tra­da por la hija que aho­ra tie­ne 18 años en haber con­sen­ti­do que su iden­ti­dad sea reve­la­da en este docu­men­tal abri­gan­do así la espe­ran­za de que su dolo­ro­sa expe­rien­cia pue­da ayu­dar a otras jóve­nes que atra­vie­san situa­cio­nes aná­lo­gas; con todo, por res­pe­to de pru­den­cia y pri­va­ci­dad hacia ella y su fami­lia, en el mate­rial de pren­sa se soli­ci­ta a los perio­dis­tas no publi­car su nom­bre uti­li­zan­do a cam­bio el seu­dó­ni­mo “J”.

A todo ello, duran­te el roda­je Pahu­ja debió enfren­tar los obs­tácu­los inter­pues­tos por los aldea­nos opues­tos a su fil­ma­ción; sin embar­go eso no la disua­dió en su tarea de inves­ti­ga­ción para com­pren­der la men­ta­li­dad de los hom­bres y jóve­nes, sobre todo en la cul­tu­ra india, para come­ter seme­jan­te deli­to. El resul­ta­do es un diná­mi­co docu­men­tal que con­mo­cio­na sen­si­ble­men­te a la vez que ofre­ce una esce­na de indes­crip­ti­ble emo­ción; eso acon­te­ce cuan­do “J” jun­to a su fami­lia comien­za a leer el con­te­ni­do de su alo­cu­ción que debe­rá efec­tuar duran­te la audien­cia judi­cial rela­tan­do deta­lla­da­men­te lo acon­te­ci­do duran­te la vio­la­ción sufri­da por sus agresores.

En los fac­to­res téc­ni­cos de pro­duc­ción, el film se valo­ri­za por el exce­len­te tra­ba­jo de edi­ción de Mike Munn y Dave Kaza­la, la ban­da sono­ra de Ani­ta Kush­waha y la remar­ca­ble foto­gra­fía de Mri­nal Desai.

En los cré­di­tos fina­les se indi­ca que en India más del 90 por cien­to de las vio­la­cio­nes no son denun­cia­das; es por ello que el gran méri­to de este docu­men­tal es el de alen­tar a que este infa­me deli­to sea reve­la­do y en tal sen­ti­do las esta­dís­ti­cas refle­jan que en la actua­li­dad el núme­ro de víc­ti­mas de la región que deci­die­ron mani­fes­tar­se se ha dupli­ca­do. Jor­ge Gutman

Emo­ti­vo Film Marroquí

LE BLUE DU CAF­TAN / THE BLUE CAF­TAN. Fran­cia-Marrue­cos-Bél­gi­ca-Dina­mar­ca, 2022. Un film de Mar­yam Tou­za­ni. 122 minutos.

La rea­li­za­do­ra marro­quí Mar­yam Tou­za­ni que ya dio mues­tra de su madu­rez en su pri­mer lar­go­me­tra­je Adam (2019) , aho­ra vuel­ve a reafir­mar su talen­to en Le Bleu du Caf­tan abor­dan­do varios temas muy bien entrelazados.

Lub­na Aza­bal y Saleh Bakri

La acción trans­cu­rre en una anti­gua medi­na de Marrue­cos en don­de habi­tan Halim (Saleh Bakri) y su espo­sa Mina (Lub­na Aza­bal), una pare­ja de media­na edad que son due­ños de una peque­ña tien­da dedi­ca­da a la ela­bo­ra­ción de caf­ta­nes. El caf­tán de ori­gen marro­quí es una tra­di­cio­nal ves­ti­men­ta usa­da espe­cial­men­te en los paí­ses musul­ma­nes que requie­re espe­cial dedi­ca­ción para su con­fec­ción. Es así que Halim como efi­cien­te sas­tre arte­sa­nal dedi­ca la mayor par­te de su tiem­po en la cos­tu­ra y el bor­da­do de la tela a fin de lograr un ópti­mo resul­ta­do, sobre todo en un caf­tán azul que requie­re gran cui­da­do. Por su par­te Mina, a pesar de que se encuen­tra afec­ta­da por una gra­ve enfer­me­dad, no se inhi­be para aten­der a la clien­te­la como así tam­bién ocu­par­se de los aspec­tos admi­nis­tra­ti­vos. A fin de satis­fa­cer la deman­da exis­ten­te, Halim ha con­tra­ta­do a Yous­sef (Ayoub Mis­sioui), un joven apren­diz dis­pues­to a ayudarlo.

La pre­sen­cia del mucha­cho y su afi­ni­dad con Halim es vis­ta con sus­pi­ca­cia por Mina y eso es debi­do a que Halim es homo­se­xual. Ese aspec­to es narra­do con espe­cial fine­za por Tou­za­ni a tra­vés de ges­tos y mira­das que tra­du­cen más que un sin­nú­me­ro de pala­bras. No obs­tan­te que la mujer no igno­ra la orien­ta­ción sexual de su mari­do, el matri­mo­nio se ha man­te­ni­do muy uni­do a tra­vés del tiem­po. Sin lle­var una doble vida den­tro del mar­co de un país musul­mán, Halim logra satis­fa­cer sus deseos en muy dis­cre­tos y casua­les encuen­tros en el baño tur­co local al cual sue­le concurrir.

El exce­len­te guión de la rea­li­za­do­ra con la cola­bo­ra­ción de Nabil Ayouch ofre­ce una bue­na mira­da a la vida coti­dia­na y sus cos­tum­bres de esa medi­na con­ser­va­do­ra; eso que­da ilus­tra­do en una sali­da noc­tur­na del matri­mo­nio en que es dete­ni­do por un poli­cía soli­ci­tan­do docu­men­tos de iden­ti­dad o bien el cer­ti­fi­ca­do de casa­mien­to. Asi­mis­mo, es apre­cia­ble la suti­li­dad emplea­da por la cineas­ta al enfo­car la diná­mi­ca que se pro­du­ce en la rela­ción matri­mo­nial con la pre­sen­cia de Yous­sef refle­jan­do la atrac­ción exis­ten­te entre él y Halim.

A tra­vés de la mag­ní­fi­ca pues­ta escé­ni­ca, Tou­za­ni per­mi­te que el film emo­cio­ne genui­na­men­te debi­do en gran par­te a la exce­len­te inter­pre­ta­ción del trío pro­ta­gó­ni­co. Así Bakri des­lum­bra como el ser vul­ne­ra­ble por haber vivi­do sexual­men­te repri­mi­do a pesar de brin­dar un pro­fun­do amor hacia su mujer y que se des­ve­la por aten­der­la de la mejor for­ma posi­ble a medi­da que avan­za su enfer­me­dad ter­mi­nal. Por su par­te Aza­bal trans­mi­te con gran con­vic­ción la ima­gen de una mujer de fir­me carác­ter deci­di­da a no clau­di­car y que aman­do entra­ña­ble­men­te a su mari­do cui­da al mis­mo tiem­po de que el nego­cio pro­si­ga su mar­cha nor­mal sin su pre­sen­cia. Ambos acto­res per­mi­ten que sus per­so­na­jes adquie­ran una nota­ble com­pli­ci­dad y es así que en una de las esce­nas más con­mo­ve­do­ras del rela­to, él se dis­cul­pa ante ella por su orien­ta­ción sexual en tan­to que ella le res­pon­de que ha sido orgu­llo­sa de tener­lo como espo­so. Por su par­te Mis­sioui gra­ta­men­te impre­sio­na como el joven que se va inte­gran­do al matri­mo­nio y cola­bo­ra con Halif en el cui­da­do de Mina cuan­do ella ya se encuen­tra impe­di­da de man­te­ner­se en pie.

En suma, he aquí un enter­ne­ce­dor dra­ma que subli­ma al amor de un modo espe­cial acep­tan­do las dife­ren­cias, como asi­mis­mo per­mi­te que el espec­ta­dor se impon­ga del minu­cio­so tra­ba­jo invo­lu­cra­do en la con­fec­ción de un caf­tán. Jor­ge Gutman

Eman­ci­pa­ción Femenina

ANNIE COLÈ­RE Fran­cia, 2022. Un film de Blan­di­ne Lenoir. 119 minutos.

El tema de la eman­ci­pa­ción de la mujer con espe­cial refe­ren­cia al dere­cho de abor­tar es lo que con­si­de­ra la cineas­ta fran­ce­sa Blan­di­ne Lenoir en Annie Colè­re en un guión que le per­te­ne­ce escri­to con Axe­lle Ropert.

El film cen­tra su aten­ción en la labor empren­di­da por el Movi­mien­to por la Liber­tad del Abor­to y de la Con­tra­cep­ción (MLAC) crea­do en Fran­cia en 1973. Tenien­do en con­si­de­ra­ción el caso de innu­me­ra­bles muje­res que anual­men­te han muer­to por abor­tos clan­des­ti­nos, este movi­mien­to se carac­te­ri­zó por la valen­tía, auda­cia y fir­me deter­mi­na­ción de ayu­dar gra­tui­ta­men­te a muje­res sin dis­cri­mi­na­ción de raza, reli­gión o cual­quie­ra otra dife­ren­cia­ción para que pudie­ran inte­rrum­pir su embarazo.

Lau­re Calamy

Ins­pi­ra­do en reales even­tos, el guión se desa­rro­lla en una ciu­dad de Fran­cia en 1974 cuan­do en ese enton­ces el abor­to es aún ile­gal. El per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co es Annie (Lau­re Calamy), una tra­ba­ja­do­ra en una fábri­ca de col­cho­nes que está casa­da y es madre de una hija de 16 años y de un hijo de 9 años. Al haber que­da­do acci­den­tal­men­te emba­ra­za­da y no desean­do tener un ter­cer hijo, con el con­sen­ti­mien­to de su mari­do (Yan­nick Choi­rat), deci­de acu­dir a los ser­vi­cios de MLAC a fin de pro­ce­der a un abor­to. Allí, al igual que otras muje­res de simi­lar con­di­ción, es aco­gi­da cáli­da­men­te por Moni­que (Rose­mary Stand­ley) y Hélè­ne (Zita Han­rot), quie­nes le expli­can cómo el abor­to le será prac­ti­ca­do a tra­vés de un méto­do de aspi­ra­ción poco dolo­ro­so; asi­mis­mo tam­bién inter­vie­ne el doc­tor Che­vals (Eric Cara­va­ca). Des­pués que la inter­ven­ción le ha sido exi­to­sa­men­te rea­li­za­da por el joven médi­co Jean (Damien Cha­pe­lle), Annie encuen­tra un nue­vo sen­ti­do a su vida.

Impre­sio­na­da por la gran soli­da­ri­dad feme­ni­na en el seno de la aso­cia­ción, el encuen­tro con sus mili­tan­tes moti­va a que ella no pro­si­ga con su tra­ba­jo habi­tual a fin de inte­grar­se por com­ple­to a las acti­vi­da­des del orga­nis­mo. Eso impli­ca que deje en segun­do plano sus obli­ga­cio­nes hoga­re­ñas, que lle­ga­do a un cier­to pun­to pro­du­ce fric­cio­nes en su rela­ción con­yu­gal, a pesar de que su espo­so com­pren­da la acción por ella emprendida.

La loa­ble acción de MLAC sal­va­guar­dan­do la volun­tad de la mujer para abor­tar si lo cree nece­sa­rio, cons­ti­tu­ye uno de los fac­to­res que uni­do a las mani­fes­ta­cio­nes y pro­tes­tas lle­va­das a cabo en las calles de Fran­cia han influi­do para que la minis­tra de Salud Públi­ca Simo­ne Veil logra­ra la pro­mul­ga­ción de la ley que en 1975 des­pe­na­li­zó el abor­to en Francia.

Den­tro de un rela­to bien rea­li­za­do e inter­pre­ta­do por un cali­fi­ca­do elen­co en don­de resal­ta la genui­na carac­te­ri­za­ción que efec­túa Calamy en el per­so­na­je cen­tral, el film ado­le­ce de cier­ta len­ti­tud; ade­más es un tan­to dis­cu­ti­ble has­ta qué pun­to resul­ta per­mi­si­ble que Annie, no sien­do médi­ca ni enfer­me­ra, pue­da prac­ti­car abor­tos a otras mujeres.

Es impor­tan­te tener en cuen­ta que el tema de este film ha sido mag­ní­fi­ca­men­te abor­da­do en los docu­men­ta­les Que Sea Ley (2019) de Juan Sola­nas y en Simo­ne, Le Voya­ge du Siè­cle (2021) de Oli­vier Dahan, como asi­mis­mo en el de fic­ción L’événement (2021) de Audrey Diwan basa­do en la nove­la auto­bio­grá­fi­ca de Annie Arnoux. Aun­que sin agre­gar algo nue­vo a lo ya cono­ci­do, el méri­to de Annie Colè­re radi­ca en man­te­ner en esta­do de aler­ta la lucha des­ple­ga­da para res­pe­tar y con­ser­var la legí­ti­ma liber­tad que asis­te a la mujer en deci­dir lo que hacer con su cuer­po; lamen­ta­ble­men­te, ese impres­cin­di­ble dere­cho feme­nino aún no es per­mi­si­ble en varias regio­nes del mun­do. Jor­ge Gutman

Cer­ca­na Rela­ción de Amistad

CLO­SE. Bél­gi­ca-Fran­cia-Paí­ses Bajos, 2022. Un film de Lukas Dhont. 104 minutos.

En 2018 la pelí­cu­la Girl del joven debu­tan­te rea­li­za­dor Lukas Dhont mara­vi­lló en el fes­ti­val de Can­nes. Habien­do sido pre­sen­ta­da en la Sec­ción Un Cer­tain Regard, obtu­vo el pre­mio de la Crí­ti­ca, el de actua­ción para Vic­tor Pols­ter y asi­mis­mo el de la Cáma­ra de Oro por pri­mer film. Si en esa oca­sión sor­pren­dió en la narra­ción de un tema deci­di­da­men­te audaz, en Clo­se nue­va­men­te Dhont sus­ci­ta admi­ra­ción al tra­tar el tema de la amis­tad ado­les­cen­te en una for­ma suma­men­te pro­fun­da y deli­ca­da a la vez. Deci­di­da­men­te en este su segun­do tra­ba­jo el direc­tor se impo­ne como uno de los más nota­bles cineas­tas europeos.

Gus­tav De Wae­le y Eden Dambrine

Es gra­to cons­ta­tar cómo jóve­nes intér­pre­tes pue­den resul­tar bri­llan­tes acto­res como aquí lo demues­tran los debu­tan­tes Gus­tav De Wae­le y muy espe­cial­men­te Eden Dam­bri­ne en los roles pro­ta­gó­ni­cos. El exce­len­te guión del rea­li­za­dor con la cola­bo­ra­ción de Ange­lo Tijs­sens ubi­ca la acción en una zona rural de Bél­gi­ca enfo­can­do la amis­tad que des­de la infan­cia han man­te­ni­do Léo (Dam­bri­ne) y Rémi (De Wae­le); es así que aho­ra con sus 13 años de edad jun­tos dis­fru­tan del ocio del verano, jugan­do, bici­cle­tean­do y corrien­do en los cam­pos de las gran­jas de flo­res que cul­ti­van sus res­pec­ti­vos padres; a todo ello, Léo cele­bra la incli­na­ción musi­cal de su ami­go tocan­do el oboe. Cuan­do las vaca­cio­nes fina­li­zan, ambos comien­zan sus estu­dios de ense­ñan­za media y es en ese entorno don­de el acer­ca­mien­to de estos ínti­mos ami­gos como si fue­ran her­ma­nos de san­gre es juz­ga­do de mane­ra sus­pi­caz por sus com­pa­ñe­ros de estu­dio quie­nes creen que pue­den ser pareja.

Para evi­tar las sus­pi­ca­cias gene­ra­das, Léo comien­za len­ta­men­te a dis­tan­ciar­se de Rémi y va for­jan­do nue­vas amis­ta­des prac­ti­can­do hoc­key sobre hie­lo y jugan­do al fút­bol, depor­tes que en prin­ci­pio están más aso­cia­dos al géne­ro mas­cu­lino. Fren­te a esta situa­ción Rémi no pue­de lle­gar a com­pren­der cómo el com­por­ta­mien­to adop­ta­do por Léo pue­da lle­gar a desin­te­grar la subli­me amis­tad man­te­ni­da a lo lar­go del tiem­po. De allí en más el desa­rro­llo de los acon­te­ci­mien­tos adop­ta un giro impre­vis­to gene­ran­do un nivel de con­si­de­ra­ble ten­sión dra­má­ti­ca por moti­vos que deci­di­da­men­te resul­tan inapro­pia­dos de revelar.

Gene­ral­men­te el sen­ti­mien­to de cul­pa se mani­fies­ta en una per­so­na adul­ta cuan­do ha come­ti­do una fal­ta o un daño a alguien; lo poco fre­cuen­te es que ese peso enor­me que con­lle­va la con­cien­cia pue­da mani­fes­tar­se en un ser que comien­za a tran­si­tar el perío­do crí­ti­co de la ado­les­cen­cia. Así resul­ta sor­pren­den­te la mane­ra en que Dhont tra­ta el ric­tus de pena y des­con­sue­lo que comien­za a apo­de­rar­se en Léo, en la extra­or­di­na­ria carac­te­ri­za­ción que Dam­bri­ne logra de su personaje.

Com­ple­ta­men­te opues­ta a la gran­di­lo­cuen­cia de los lla­ma­dos block­bus­ters Clo­se es un melo­dra­ma que si a pri­me­ra vis­ta resul­ta sen­ci­llo en el fon­do es com­ple­jo per­mi­tien­do sen­si­bi­li­zar al más indi­fe­ren­te espec­ta­dor sobre todo en la emo­cio­nan­te esce­na final que no con­vie­ne deve­lar. Con un inusi­ta­do poder de obser­va­ción Dhont ha pene­tra­do remar­ca­ble­men­te en la médu­la de sus per­so­na­jes, al pro­pio tiem­po que rea­li­za una mani­fies­ta crí­ti­ca de los pre­jui­cios homo­fó­bi­cos pre­va­le­cien­tes en el medio en que trans­cu­rre esta historia.

Tan­to a nivel artís­ti­co como en su pues­ta escé­ni­ca, el cineas­ta ha obte­ni­do una des­ga­rra­do­ra pelí­cu­la de gran impac­to emo­cio­nal que es defen­di­da por un valio­so elen­co en el que ade­más de Dam­bri­ne y De Wae­le, remar­ca­ble­men­te par­ti­ci­pan Emi­lie Dequen­ne como la madre de Rémi y Léa Druc­ker como la pro­ge­ni­to­ra de Léo; en pape­les de apo­yo igual­men­te salen airo­sos Kevin Jans­sens y Marc Weiss ani­man­do a los res­pec­ti­vos padres de Rémi y Léo, así como Igor Van Des­sel per­so­ni­fi­can­do al her­mano mayor de Léo.

Habien­do mere­ci­da­men­te obte­ni­do el Gran Pre­mio del Jura­do en Can­nes en 2022, este estu­pen­do film es uno de los cin­co can­di­da­tos que ha sido recien­te­men­te nomi­na­do por la Aca­de­mia de Holly­wood en la cate­go­ría de mejor pelí­cu­la inter­na­cio­nal. Jor­ge Gutman