Un Home­na­je a la Vida Agrícola

ALCA­RRÀS. Espa­ña-Ita­lia, 2022. Un film de Car­la Simón. 120 minutos

La exce­len­te direc­to­ra espa­ño­la Car­la Simón quien se con­sa­gró inter­na­cio­nal­men­te en 2017 con su pri­mer remar­ca­ble lar­go­me­tra­je Verano 1993 aho­ra repi­te su éxi­to en este film que fue dis­tin­gui­do con el Oso de Oro en el fes­ti­val de Ber­lín de 2022. En esta semi auto­bio­gra­fía la cineas­ta abor­da aspec­tos de su pro­pia fami­lia a tra­vés de un rela­to de fic­ción escri­to por ella con la cola­bo­ra­ción de la guio­nis­ta Arnau Vilaró.

El elen­co de ALCARRÀS

El esce­na­rio es Alca­rràs, un peque­ño pue­blo de 9000 habi­tan­tes quie­nes viven de la acti­vi­dad agrí­co­la cul­ti­van­do fru­tas de mane­ra arte­sa­nal. Es allí don­de se sale al cru­ce de tres gene­ra­cio­nes de la fami­lia Sole en un fun­do cuya tie­rra tra­ba­ja­da duran­te 80 años ha sido cedi­da por los inte­gran­tes de la acau­da­la­da fami­lia Pin­yol al bisa­bue­lo por haber­los pro­te­gi­do duran­te la cruen­ta gue­rra civil; es aho­ra que el anciano abue­lo admi­te que no ha habi­do nin­gún docu­men­to o con­tra­to escri­to. Ese hecho aca­rrea con­se­cuen­cias nega­ti­vas cuan­do los here­de­ros del clan Pin­yol deci­den implan­tar pla­cas sola­res que si bien cons­ti­tu­yen una impor­tan­te fuen­te de ener­gía pue­de en cam­bio impli­car la des­apa­ri­ción del mun­do rural.

Con gran sen­si­bi­li­dad la rea­li­za­do­ra median­te su pro­pia expe­rien­cia refle­ja qué es lo que impli­ca vivir en el cam­po y cómo los inte­gran­tes de esa gran fami­lia inte­gra­da por el abue­lo, la tía abue­la, los padres, hijos mayo­res y los más peque­ños com­par­ten con amor y ter­nu­ra su exis­ten­cia en momen­tos de ale­gría como así tam­bién las penas que emer­gen al afron­tar sus dificultades.

Para narrar esta emo­ti­va his­to­ria Simón se ha vali­do de un con­jun­to de acto­res no pro­fe­sio­na­les de la zona, entre otros, Jor­di Pujol Dol­cet, Anna Otín, Xenia Roset, Albert Bosch, Ainet Jou­nou, Josep Abad, Mon­tse Oró, Car­les Cabós y Ber­ta Pipó; todos ellos trans­mi­ten com­ple­ta auten­ti­ci­dad a los roles asig­na­dos per­mi­tien­do que el espec­ta­dor se iden­ti­fi­que con sus per­so­na­jes. Desem­bo­can­do en un cli­max deci­di­da­men­te emo­cio­nal, la direc­to­ra ha logra­do un mag­ní­fi­co retra­to de un pue­blo como así tam­bién resal­tan­do el sóli­do lazo de la fami­lia a tra­vés de esta bella pelí­cu­la que sin recu­rrir a gol­pes bajos lle­ga a con­mo­ver.  Jor­ge Gutman

Oscars Nomi­na­dos a Mejor Cor­to­me­tra­je de Ficción

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí los cin­co cor­to­me­tra­jes de fic­ción nomi­na­dos para el Oscar de 2023

1. Le Pupi­lle (Ita­lia). 37 minutos

Con el ante­ce­den­te de haber sido acla­ma­do en Can­nes y pos­te­rior­men­te en el TIFF 2022, la direc­to­ra ita­lia­na Ali­ce Rohr­wa­cher ofre­ce una tier­na fábu­la navideña.

El guión de la rea­li­za­do­ra escri­to con Car­me­la Covino rela­ta las peri­pe­cias de un gru­po de pupi­las huér­fa­nas a lo lar­go de la vís­pe­ra de Navi­dad y la jor­na­da siguien­te en un inter­na­do cató­li­co de niñas, duran­te un ima­gi­na­rio perío­do de gue­rra. En ese lugar la seve­ra Madre Supe­rio­ra (Alba Rohr­wa­cher, her­ma­na de la cineas­ta) tra­ta de impo­ner la dis­ci­pli­na a estas ado­ra­bles y un tan­to tra­vie­sas chi­qui­llas. Mien­tras tan­to se rea­li­zan los pre­pa­ra­ti­vos de un sim­bó­li­co pese­bre navi­de­ño que per­mi­ti­rá recau­dar fon­dos para la ins­ti­tu­ción en don­de una de las donan­tes es una aris­tó­cra­ta (Vale­ria Bru­ni-Tedes­chi) de sin­gu­lar per­so­na­li­dad. A fin de satis­fa­cer al obis­po local, el con­ven­to le tie­ne pre­pa­ra­do un gigan­tes­co pos­tre (zup­pe ingle­se) que trae­rá apa­re­ja­do algu­nas de las hila­ran­tes esce­nas que ani­man al relato.

Com­bi­nan­do humor, fan­ta­sía, reli­gio­si­dad y poder, el resul­ta­do es un ópti­mo cor­to pleno de emo­cio­nes que per­mi­te el luci­mien­to de las niñas par­ti­ci­pan­tes, espe­cial­men­te la exce­len­te Melis­sa Falas­co­ni, cuyos per­so­na­jes can­tan y bai­lan animadamente.

2. An Irish Goodb­ye (Irlan­da-Gran Bre­ta­ña) 23 minutos

Los direc­to­res Tom Ber­ke­ley y Ross Whi­te, asi­mis­mo auto­res del guión, ubi­can el rela­to en la zona rural del nor­te de Irlan­da enfo­can­do a dos her­ma­nos dis­tan­cia­dos que se reúnen como con­se­cuen­cia de la muer­te de la madre.

Uno de ellos es Lor­can (James Mar­tín), el her­mano menor que pade­ce del sín­dro­me Down, en tan­to que el otro es Tur­lough (Sea­mus O’Hara) que no con­ge­nia en abso­lu­to con él. En ese encuen­tro, Tur­lough desea ven­der la fin­ca de su madre pro­po­nien­do a su her­mano que vaya a vivir a la casa de un fami­liar; esa idea es dia­me­tral­men­te recha­za­da por Lor­can. A todo ello Lor­can posee una lis­ta deja­da por su madre (en la voz de Miche­lle Fair­ley) de 100 cosas que ella habría que­ri­do rea­li­zar antes de su muer­te; es así que sus hijos, dejan­do de lado la ani­mo­si­dad que los sepa­ra, tra­ta­rán de satis­fa­cer el deseo mater­nal. A tra­vés de esa expe­rien­cia cada uno de ellos ter­mi­na­rá cono­cien­do mejor al otro, abrien­do el camino para que se gene­re un sin­ce­ro afec­to fraternal.

Aun­que bien rea­li­za­do e irre­pro­cha­ble­men­te inter­pre­ta­do por Mar­tin y O’Hara, la his­to­ria no encuen­tra el foco pre­ci­so para gene­rar una autén­ti­ca emo­ción; de todos modos, aten­dien­do a su bre­ve­da, la pelí­cu­la se deja ver aun­que sin conmover.

3. The Red Suit­ca­se (Luxem­bur­go) 18 minutos

Con gran suti­le­za el rea­li­za­dor ira­ní Cyrus Nesh­vad rela­ta una his­to­ria que gene­ra ten­sión a lo lar­go de su bre­ve desa­rro­llo. La pro­ta­go­nis­ta es Aria­ne (Nawe­lle Edad), una joven de 16 años que arri­ba al aero­puer­to de Luxem­bur­go pro­ce­den­te de Irán.

Sin­tién­do­se frá­gil y des­am­pa­ra­da tra­ta de no sepa­rar­se de su male­ta roja ponien­do obs­tácu­los a los res­pon­sa­bles de la adua­na (Jero­me Funk y Anne Klein) para que revi­sen su con­te­ni­do. Des­pués del con­trol efec­tua­do, ella se des­pren­de del velo que por­ta­ba y asi­mis­mo obser­va que en el ves­tí­bu­lo del aero­puer­to hay un hom­bre (Sar­kaw Gorany) que la espe­ra con un ramo de flo­res a quien ella tra­ta de evi­tar. En una comu­ni­ca­ción que ese indi­vi­duo man­tie­ne tele­fó­ni­ca­men­te con el padre de Aria­ne se deja enten­der que él la aguar­da para casar­se con ella. Pero Aria­ne rea­li­za­rá lo impo­si­ble para elu­dir­lo, así como tam­bién no res­pon­de a las comu­ni­ca­cio­nes que por tex­to su padre le envía para tra­tar de ubicarla.

Den­tro de un cli­ma de inusi­ta­do sus­pen­so, este cor­to mini­ma­lis­ta resal­ta la volun­tad de la joven de encon­trar la inde­pen­den­cia que no ha podi­do lograr en Irán como tam­po­co desea some­ter­se a un matri­mo­nio arre­gla­do que como espo­sa pue­da coar­tar su libertad.

Como un home­na­je a la mujer y los dere­chos que la asis­ten, este cor­to pon­de­ra­ble­men­te rea­li­za­do adquie­re ple­na vigen­cia tenien­do en cuen­ta la difí­cul­to­sa situa­ción feme­ni­na que impe­ra en el régi­men teo­crá­ti­co de Irán.

4. Iva­lu (Dina­mar­ca). 17 minutos

Pre­ce­di­do por el buen ante­ce­den­te de haber obte­ni­do en 2014 el Oscar al mejor cor­to­me­tra­je por “Helium”, el cineas­ta Anders Wal­ter retor­na con este film rea­li­za­do con la cola­bo­ra­ción de Pipa­luk Jorgensen.

La acción se desa­rro­lla en una ale­ja­da aldea de Groen­lan­dia en don­de la joven Pipa­luk (Mila Heil­mann Kreutz­mann) des­pier­ta una maña­na para impo­ner­se que su muy que­ri­da her­ma­na Iva­lu (Nivi Lar­sen) ha hui­do del hogar, en tan­to que su padre mono­pa­ren­tal (Angunn­guaq Lar­sen) pare­cie­ra no atri­buir mayor impor­tan­cia a su des­apa­ri­ción. En con­se­cuen­cia, Pipa­luk deses­pe­ra­da­men­te tra­ta de ubi­car su paradero.

Median­te flash­backs se apre­cia los agra­da­bles momen­tos vivi­dos por estas her­ma­nas has­ta lle­gar al des­en­la­ce del rela­to don­de se deve­la el moti­vo que impul­só a Iva­lu para haber deja­do a los suyos.

El tema del abu­so fami­liar es sin duda impor­tan­te aun­que la bre­ve dura­ción de la pelí­cu­la impi­de que se logre la enver­ga­du­ra dra­má­ti­ca capaz de impac­tar. No obs­tan­te, la enco­mia­ble rea­li­za­ción de Wal­ter y Jor­gen­sen así como la mag­ní­fi­ca foto­gra­fía de Ras­mus Hei­se cap­tan­do la atmós­fe­ra y la belle­za pano­rá­mi­ca de la región ame­ri­tan su visión.

5. Night Ride / Nat­trik­ken (Norue­ga). 16 minutos

A todas luces ima­gi­na­ti­va es la his­to­ria pro­pues­ta por el rea­li­za­dor norue­go Eirik Tvei­ten en este cor­to en don­de el rela­to humo­rís­ti­co esbo­za­do al prin­ci­pio pos­te­rior­men­te cede paso a un even­to dramático.

El inge­nio­so guión del direc­tor se desa­rro­lla en Norue­ga en una neva­da noche inver­nal don­de Ebba (Sigrid Kan­dal Hus­jord) está espe­ran­do un tran­vía; cuan­do el vehícu­lo lle­ga a la para­da el con­duc­tor no la deja entrar y ale­ján­do­se del lugar le dice que debe­rá aguar­dar media hora para que reanu­de su reco­rri­do. En ausen­cia del cho­fer, tra­tan­do de pro­te­ger­se del frío Ebba logra abrir la puer­ta del tran­vía y al no poder cerrar­la, sin sen­ti­do lógi­co pone en mar­cha el vehícu­lo; así, en carác­ter de con­duc­to­ra efec­túa varias para­das para que la gen­te que aguar­da el vehícu­lo pue­da subir. Duran­te el reco­rri­do una joven (Ola Hoems­nes San­dum)  es abor­da­da por un hom­bre que se sien­ta a su lado y comien­za a flir­tear. Cuan­do al poco tiem­po Ebba fre­na repen­ti­na­men­te el tran­vía, el brus­co movi­mien­to moti­va que la pelu­ca de la pasa­je­ra se des­pren­da de su cabe­za; al des­cu­brir su iden­ti­dad gené­ri­ca, este indi­vi­duo vio­len­ta­men­te la aco­sa. Como con­se­cuen­cia de la situa­ción caó­ti­ca gene­ra­da en el inte­rior del tran­vía, la cons­ter­na­da Ebba se ve obli­ga­da a actuar de inme­dia­to para pro­te­ger a la inde­fen­sa muchacha.

Aunan­do la come­dia con el dra­ma Twei­ten efec­túa una con­tun­den­te crí­ti­ca de los pre­jui­cios, la trans­fo­bia rei­nan­te y la indi­fe­ren­cia social. Por sus inne­ga­bles méri­tos, el film obtu­vo el pre­mio al mejor cor­to­me­tra­je en el fes­ti­val de Tri­be­ca 2022.

Una Chi­ca Radiante

UNE JEU­NE FILLE QUI VA BIEN / A RADIANT GIRL. Fran­cia, 2021. Un film escri­to y diri­gi­do por San­dri­ne Kiber­lain. 98 minutos

La muy bue­na actriz San­dri­ne Kiber­lain efec­túa su debut como guio­nis­ta y rea­li­za­do­ra en esta come­dia dra­má­ti­ca enfo­can­do las vici­si­tu­des atra­ve­sa­das por una chi­ca judía fran­ce­sa duran­te la ocu­pa­ción ale­ma­na en la segun­da guerra..

Rebec­ca Marder

Rebec­ca Mar­der ani­ma a Irè­ne, una joven de 19 años de edad que vive en París en 1942 y que des­plie­ga una gran ale­gría de vivir. Dada su pasión hacia el tea­tro y aspi­ran­do a ser actriz, con un gru­po de jóve­nes ami­gos ensa­ya la pie­za “La Mepri­se” de Mari­vaux a fin de estar pre­pa­ra­da para una audi­ción con miras a ser acep­ta­da en el Con­ser­va­to­rio de Arte Dramático.

En la vida fami­liar se la ve com­par­tien­do con su secu­lar fami­lia judía inte­gra­da por su padre André (André Mar­con), su her­mano flau­tis­ta Igor (Anthony Baon) y su entra­ña­ble y con­fi­den­te abue­la Mar­ce­li­ne (Fra­nçoi­se Widhoff); la fami­lia está muy uni­da y eso se mani­fies­ta en una muy emo­ti­va esce­na, cuan­do en el cum­plea­ños de André, Irè­ne jun­to con Igor y Mar­ce­li­ne le can­tan la emo­ti­va can­ción de “mi madre judía” don­de en este caso la letra es cam­bia­da por “mi padre judío”.

En mate­ria sen­ti­men­tal la ani­ma­da joven recha­za ama­ble­men­te las inten­cio­nes román­ti­cas de Gil­bert (Jean Che­va­lier), al sen­tir­se atraí­da por Jo (Ben Atal) que es su pare­ja en los ensa­yos de tea­tro, para final­men­te amar a Jac­ques (Cyril Metz­ger), un agra­da­ble asis­ten­te oftalmólogo.

Si bien en su pri­me­ra par­te el rela­to se ve par­cial­men­te ami­no­ra­do con la repe­ti­ción de las esce­nas de ensa­yo, la pelí­cu­la cobra mayor alien­to cuan­do en un momen­to dado el des­bor­dan­te opti­mis­mo de Irè­ne no pue­de sos­la­yar la tris­te reali­dad impe­ran­te que que­da refle­ja­da con la imple­men­ta­ción de las medi­das de dis­cri­mi­na­ción racial implan­ta­das por el impla­ca­ble anti­se­mi­tis­mo; así, la fami­lia está obli­ga­da a entre­gar su telé­fono, radio, bici­cle­ta, ver regis­tra­da en la cédu­la de iden­ti­dad la pala­bra “judío” y en el atuen­do emplea­do tener bor­da­da la estre­lla ama­ri­lla que per­mi­ta iden­ti­fi­car su raza. En tal sen­ti­do, Kiber­lain evi­ta enfa­ti­zar dema­sia­do en el dolo­ro­so sufri­mien­to expe­ri­men­ta­do por los judíos, dado que a lo lar­go del rela­to no se evi­den­cia la pre­sen­cia de los nazis ni tam­po­co la cruel­dad por ellos ejer­ci­da hacia la comu­ni­dad, sal­vo lo que se apre­cia en la pon­de­ra­ble esce­na final.

Den­tro del mar­co de un hones­to rela­to que en prin­ci­pio se carac­te­ri­za por su livian­dad para ceder paso a la ten­sión crea­da por el impac­to del nazis­mo, lo que más tras­cien­de es la muy bue­na des­crip­ción de sus per­so­na­jes logra­da por Kiber­lain e inter­pre­ta­dos por un sol­ven­te elen­co; en tal sen­ti­do se dis­tin­gue la mag­ní­fi­ca actua­ción de Mar­der trans­mi­tien­do la viva­ci­dad y sim­pa­tía de la radian­te Irè­ne.  Jor­ge Gutman

Una Pro­fun­da y Emo­ti­va Historia

UN BEAU MATIN. Fran­cia-Ale­ma­nia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Mia Han­sen-Love. 112 minutos

Aun­que su tema pue­de que para muchos no resul­te nove­do­so, lo impor­tan­te de Un beau matin resi­de en la for­ma en que Mia Han­sen-Love lo narra; en tal sen­ti­do el espec­ta­dor apre­cia­rá la espe­cial sen­si­bi­li­dad de la rea­li­za­do­ra abor­dan­do las vici­si­tu­des atra­ve­sa­das por una mujer que debe afron­tar difi­cul­ta­des sur­gi­das en el seno de su fami­lia a la vez que tra­ta de encon­trar un nue­vo amor que pue­da ilu­mi­nar su existencia.

Léa Sey­doux y Cami­lle Leban Martins

La pro­ta­go­nis­ta de la his­to­ria es San­dra (Léa Sey­doux), una com­pe­ten­te tra­duc­to­ra pari­si­na de apro­xi­ma­da­men­te 40 años de edad, madre mono­pa­ren­tal de Linn (Cami­lle Leban Mar­tins) de 8 años e hija de Georg (Pas­cal Greg­gory) y de Fra­nçoi­se (Nico­le Gar­cia) quie­nes están separados.

Ins­pi­ra­da en momen­tos difí­ci­les que atra­ve­só en su vida con la enfer­me­dad de su padre, Han­sen-Love plan­tea la com­pli­ca­da situa­ción que atra­vie­sa Lea al com­pro­bar cómo su anciano pro­ge­ni­tor, un emi­nen­te pro­fe­sor de filo­so­fía ya reti­ra­do, va per­dien­do gra­dual­men­te la noción de la reali­dad al sufrir una enfer­me­dad dege­ne­ra­ti­va cuya con­di­ción le impo­si­bi­li­ta poder valer­se por sí mis­mo vivien­do solo en su depar­ta­men­to. Aun­que San­dra cuen­ta con la cola­bo­ra­ción de su madre, es ella quien fun­da­men­tal­men­te debe sobre­lle­var este gran pro­ble­ma don­de se impo­ne la nece­si­dad de inter­nar­lo en una decen­te resi­den­cia que pue­da brin­dar­le un con­for­ta­ble nivel en el cre­púscu­lo de su exis­ten­cia; cla­ro está que para ello es pre­ci­so dis­po­ner de los medios finan­cie­ros para lograr­lo. Todo ello impli­ca para esta mujer un con­si­de­ra­ble impac­to físi­co a la vez que emocional.

La tris­te­za de San­dra logra ate­nuar­se cuan­do se reen­cuen­tra con Clé­ment (Mel­vil Pou­paud), un cien­tí­fi­co ami­go de anta­ño en don­de la rela­ción amis­to­sa pron­ta­men­te gene­ra un sóli­do víncu­lo román­ti­co; pero aun­que él está infe­liz­men­te casa­do y dis­pues­to a dejar a su mujer y a su hijo, al poco tiem­po desis­te de su pro­pó­si­to y es así que San­dra ve su roman­ce extinguido.

La rea­li­za­do­ra ofre­ce un film que des­ti­la fres­cu­ra y encan­to en el mar­co de una his­to­ria tra­ta­da con suma deli­ca­de­za al evi­tar que su tema deri­ve en un lacri­mó­geno melo­dra­ma. El elen­co es inme­jo­ra­ble con Sey­doux que con­fir­ma una vez más su con­di­ción de gran actriz; a su lado es meri­to­ria la com­po­si­ción logra­da por Greg­gory en el difí­cil rol del enfer­mo padre así como la par­ti­ci­pa­ción de la vete­ra­na Gar­cia brin­dan­do momen­tos de humor y la sim­pa­tía de Leban Mar­tins. Con la fil­ma­ción en 35 milí­me­tros el remar­ca­ble direc­tor de foto­gra­fía Denis Lenoir cap­ta muy bien los esce­na­rios en que trans­cu­rre la acción.  Jor­ge Gutman

Com­pli­ca­cio­nes de un Docente

EL SUPLEN­TE. Argen­ti­na-Ita­lia-Méxi­co-Espa­ña, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Die­go Ler­man. 110 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix 

Si al prin­ci­pio todo haría supo­ner que El Suplen­te se cen­tra en la rela­ción que se esta­ble­ce entre un edu­ca­dor y su alum­na­do, el rea­li­za­dor Die­go Ler­man aspi­ra a algo más al asu­mir un com­pro­mi­so social y polí­ti­co en el tema que abor­da. Lo que se pue­de des­de ya anti­ci­par es que el cineas­ta rati­fi­ca una vez más su talen­to de buen narra­dor como ya lo ha demos­tra­do en el pasa­do con Tan de Repen­te (2002), Mien­tras Tan­to (2006), La Mira­da Invi­si­ble (2010), Refu­gia­do (2014) y Una Espe­cie de Fami­lia (2017).

El pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria con­ce­bi­da por Ler­man, María Mei­ra y Lucia­na De Mello pre­sen­ta a Lucio Gar­men­dia (Juan Minu­jin), un inte­lec­tual frus­tra­do de apro­xi­ma­da­men­te cua­ren­ta años que al no fruc­ti­fi­car su carre­ra lite­ra­ria acep­ta el car­go de pro­fe­sor suplen­te de lite­ra­tu­ra en una escue­la secun­da­ria ubi­ca­da en la Isla Maciel, un subur­bio des­fa­vo­re­ci­do situa­do a cor­ta dis­tan­cia de Bue­nos Aires. Sin expe­ri­men­tar gran entu­sias­mo por la tarea que debe­rá efec­tuar, al poco tiem­po con­si­gue crear una atmós­fe­ra apa­ci­ble con sus ado­les­cen­tes estu­dian­tes. Esa pri­me­ra par­te del film en don­de se dis­cu­te en cla­se la uti­li­dad de la lite­ra­tu­ra con espe­cial refe­ren­cia a la poe­sía, está muy bien ela­bo­ra­da a tra­vés de intere­san­tes diá­lo­gos gene­ra­dos entre el pro­fe­sor y sus alum­nos poco entu­sias­tas en esa temática.

En el ámbi­to per­so­nal, Lucio está recien­te­men­te divor­cia­do de su mujer Marie­la (Bár­ba­ra Len­nie) y man­tie­ne una pro­ble­má­ti­ca rela­ción con su hija Sol (Rena­ta Ler­man) de 12 años al resis­tir­se a dar un examen para ingre­sar a un exi­gen­te y pres­ti­gio­so cole­gio; a ello cabe agre­gar su preo­cu­pa­ción por la enfer­me­dad de su padre Rober­to (Alfre­do Cas­tro) quien cono­ci­do como “El Chi­leno” es un apre­cia­do acti­vis­ta local que creó un come­dor comu­ni­ta­rio des­ti­na­do a per­so­nas de esca­sos recursos.

El fac­tor dis­pa­ra­dor del rela­to se pro­du­ce cuan­do lle­gan al esta­ble­ci­mien­to esco­lar fun­cio­na­rios de la gen­dar­me­ría y des­cu­bren la exis­ten­cia de estu­pe­fa­cien­tes; en ese escán­da­lo está invo­lu­cra­do Dilan (Lucas Arrúa), el alumno favo­ri­to de Lucio, obli­ga­do a actuar en la ven­ta de dro­gas bajo las órde­nes del capo nar­co­tra­fi­can­te local (Agus­tín Rit­tano) quien con ambi­cio­nes polí­ti­cas aspi­ra a ser el pró­xi­mo alcal­de. Con­se­cuen­te­men­te, Lucio está deter­mi­na­do a pro­te­ger la vida del mucha­cho y para ello cuen­ta con la cola­bo­ra­ción de Car­men (María Mer­lino) una cole­ga pro­fe­so­ra de bio­lo­gía, a pesar de cier­ta resis­ten­cia por par­te de la direc­to­ra de la escue­la (Rita Cor­te­se). En tan­to, las cla­ses de Lucio son segui­das con la pre­sen­cia de un ins­pec­tor esco­lar (Sil­vio Puer­tas) quien como obser­va­dor está intere­sa­do por saber qué es lo que ense­ña a sus alumnos.

Den­tro de un sóli­do dra­ma bien estruc­tu­ra­do, Ler­man impri­me una diná­mi­ca pues­ta escé­ni­ca logran­do trans­mi­tir las ten­sio­nes pro­pias que se gene­ran cuan­do un edu­ca­dor que­da expues­to a situa­cio­nes com­ple­jas de carac­te­rís­ti­cas socia­les y polí­ti­cas de difí­cil reso­lu­ción. En tal sen­ti­do, la actua­ción de Minu­jin es estu­pen­da expre­san­do la varia­da gama de emo­cio­nes de su per­so­na­je que final­men­te logra­rá salir a flo­te al haber esta­ble­ci­do una corrien­te de fran­co afec­to y sim­pa­tía con sus estu­dian­tes al fina­li­zar el año esco­lar. El res­to del elen­co es asi­mis­mo satis­fac­to­rio con men­ción espe­cial de Cas­tro brin­dan­do una estu­pen­da actua­ción. Jor­ge Gutman