Una Vio­len­ta Guerra

CIVIL WAR. Esta­dos Uni­dos, 2024. Un film escri­to y diri­gi­do por Alex Gar­land. 109 minutos.

El rea­li­za­dor y guio­nis­ta de Alex Gar­land trans­por­ta al espec­ta­dor en un dra­ma dis­tó­pi­co cen­tran­do su aten­ción en Esta­dos Uni­dos, un país sumer­gi­do en ple­na gue­rra civil. Al hacer­lo, el rea­li­za­dor ape­la a una vio­len­cia tan des­car­na­da como pocas veces se ha mos­tra­do en la his­to­ria del cine.

Kirs­ten Dunst

El rela­to comien­za con el pre­si­den­te ame­ri­cano (Nick Offer­man) ensa­yan­do su dis­cur­so que diri­gi­rá al país, don­de des­ta­ca la gran vic­to­ria del gobierno fede­ral logra­da fren­te a los insu­rrec­tos esta­dos de Cali­for­nia, Texas y a pun­to de hacer­lo Flo­ri­da, que han deci­di­do sepa­rar­se del país. De inme­dia­to la acción se des­pla­za a New York don­de la devo­ta fotó­gra­fa perio­dis­ta Lee (Kirs­ten Dunst) cap­ta con su cáma­ra la tre­men­da lucha des­ple­ga­da en las calles por la poli­cía con­tra cien­tos de mani­fes­tan­tes; es allí don­de tam­bién se encuen­tra la joven Jes­sie (Cai­lee Spaeny) quien como aspi­ran­te a fotó­gra­fa repor­te­ra tra­ta de imi­tar a Lee a quien mucho admi­ra por la pasión vol­ca­da en su pro­fe­sión. Habien­do pos­te­rior­men­te elu­di­do el tumul­to, Lee acom­pa­ña­da del sagaz repor­te­ro Joel (Wag­ner Mou­ra) y de Sammy (Stephen McKin­ley Hen­der­son), un vete­rano perio­dis­ta de The New York Times, deci­den tras­la­dar­se en coche a Washing­ton D.C. a fin de entre­vis­tar al pre­si­den­te para obte­ner su opi­nión acer­ca de lo que acon­te­ce en el país; en ese via­je Jes­sie con­si­gue que la acep­ten como inte­gran­te del gru­po en cum­pli­mien­to de la misión perseguida.

A par­tir de allí comien­za un lar­go reco­rri­do atra­ve­san­do Pen­sil­va­nia, West Vir­gi­nia, Vir­gi­nia y Char­lot­tes­vi­lle, don­de los via­je­ros enfren­tan nume­ro­sos peli­gros fren­te al horror gene­ra­do por mili­ta­res bien arma­dos dis­pa­ran­do bár­ba­ra­men­te a quie­nes encuen­tran en la ruta. Así se visua­li­zan per­so­nas col­ga­das con sus ros­tros ensan­gren­ta­dos, cen­te­na­res de cuer­pos aba­ti­dos y matan­zas des­pia­da­das. Una vez lle­ga­do a des­tino, el gru­po obser­va a la ciu­dad de Washing­ton envuel­ta en lla­mas; con todo el horror alcan­za su máxi­ma expre­sión cuan­do los visi­tan­tes pene­tran en la Casa Blan­ca encon­trán­do­la com­ple­ta­men­te des­ca­be­lla­da, con mili­ta­res infil­tra­dos matan­do a más no poder y con cadá­ve­res des­pa­rra­ma­dos en los sue­los de quie­nes han sido asesinados.

La his­to­ria con­ce­bi­da por Gar­land resul­ta abso­lu­ta­men­te irrea­lis­ta y des­pro­vis­ta de con­te­ni­do polí­ti­co, dado que no hay indi­cios que per­mi­tan supo­ner si las víc­ti­mas o vic­ti­ma­rios son demó­cra­tas, repu­bli­ca­nos o inde­pen­dien­tes, así como tam­po­co se expli­ci­tan las cau­sas de la frac­tu­ra­da América.

Median­te este fic­ti­cio rela­to no es difí­cil vis­lum­brar la inten­ción del rea­li­za­dor en que­rer mos­trar has­ta don­de pue­de lle­gar el país fren­te a la actual pola­ri­za­ción del pue­blo ame­ri­cano; sin embar­go, la for­ma de su expo­si­ción resul­ta muy dis­cu­ti­ble por­que con esca­sa suti­le­za recu­rre a des­me­su­ra­dos exce­sos de vio­len­cia sin que se lle­gue a saber quié­nes son los enemi­gos de la nación.

Una vez más el cine refle­ja la dedi­ca­ción de apa­sio­na­dos perio­dis­tas que arries­gan su vida en los cam­pos de gue­rra con el pro­pó­si­to de tes­ti­mo­niar lo que ocu­rre. Pero aquí no se sabe cuál es la audien­cia o a cuá­les medios de difu­sión repor­tan los cro­nis­tas de esta historia.

Con una débil carac­te­ri­za­ción de los per­so­na­jes y una narra­ción poco atrac­ti­va, los valo­res del film resi­den fun­da­men­tal­men­te en las muy bue­nas actua­cio­nes de Dunst, Mou­ra, Spaeny y McKin­ley Hen­der­son, así como en los aspec­tos téc­ni­cos que inclu­yen el exce­len­te dise­ño de pro­duc­ción de Caty Maxey y la logra­da foto­gra­fía de Rob Hardy. Jor­ge Gutman

El Abu­so de la Fe Religiosa

SUR LA TERRE COM­ME LE CIEL / ON EARTH AS IN HEA­VEN. Cana­dá, 2023. Un film de Natha­lie Saint-Pie­rre. 118 minutos

Con una sola­pa­da crí­ti­ca al abu­so de la fe reli­gio­sa, la direc­to­ra Natha­lie Saint-Pie­rre ofre­ce con Sur la Terre com­me le Ciel un atrac­ti­vo film que des­pier­ta inte­rés por la for­ma en que está rela­ta­do y por su temá­ti­ca de la cual resul­ta difí­cil per­ma­ne­cer indiferente.

La his­to­ria que pre­via­men­te había escri­to Mari­ka Lhou­maeu está basa­da en la expe­rien­cia vivi­da en su pro­pia fami­lia y al haber­se Saint-Pie­rre intere­sa­do por ella, cola­bo­ró en el guión cuya rique­za resi­de en la exce­len­te des­crip­ción de sus personajes.

Lou Thom­pson

La acción trans­cu­rre en la actua­li­dad y en su comien­zo se desa­rro­lla en la pro­vin­cia de Que­bec, en la zona rural de Mani­wa­ki, Es allí don­de la ado­les­cen­te Cla­ra Gag­non (Lou Thom­pson) jun­to a su her­ma­na mayor Sarah (Phi­lo­mè­ne Bilo­deau) per­te­ne­cen a un cul­to fun­da­men­ta­lis­ta cris­tiano, en el que sus padres tam­bién son miem­bros inte­gran­tes. De tal modo estas her­ma­nas que bien se quie­ren están com­ple­ta­men­te ais­la­das del mun­do exte­rior al estar estric­ta­men­te con­tro­la­das por el exa­cer­ba­do fana­tis­mo de dicha secta.

El con­flic­to sur­ge cuan­do súbi­ta­men­te Sarah des­apa­re­ce del hogar dejan­do des­am­pa­ra­da a Cla­ra. Aun­que su fami­lia se opo­ne, ella está deci­di­da a loca­li­zar­la; median­te una tar­je­ta pos­tal que encon­tró de su her­ma­na, la mis­ma le brin­da una pis­ta que la con­du­ce a Mon­treal. Allí, la úni­ca per­so­na que cono­ce es su tía Loui­se (Édith Cochra­ne), her­ma­na de su madre Josia­ne (Edith Dan­de­nault), quien la reci­be tem­po­ra­ria­men­te en su hogar. Esta parien­te de vida mun­da­na pero due­ña de sus actos y adic­ta a la bebi­da, reve­la­rá a su sobri­na cuá­les han sido las razo­nes que la han ale­ja­do de la familia.

En su obse­sión de ubi­car a Sarah, en la gran metró­po­li Cla­ra comien­za a des­cu­brir que exis­te otra for­ma de vida que aun­que lejos de ser com­ple­ta­men­te ideal le per­mi­te abrir los ojos a tra­vés de la músi­ca, la lec­tu­ra de libros, así como mane­jar por pri­me­ra vez una bici­cle­ta reco­rrien­do la ciu­dad; igual­men­te tie­ne la opor­tu­ni­dad de tra­bar rela­ción con otros per­so­nas como es el caso de Sam (Domi­nic Dage­nais), un sin­gu­lar joven cuyo tiem­po libre trans­cu­rre tocan­do un vie­jo piano apos­ta­do en un par­que de la ciudad.

Entre varios de los diá­lo­gos que se esta­ble­cen entre tía y sobri­na resal­tan aqué­llos en que el agnos­ti­cis­mo de Loui­se con­tras­ta con la creen­cia en Dios por par­te de Cla­ra. Lo con­cre­to es que más allá de la filo­so­fía inhe­ren­te a la crea­ción del mun­do, Cla­ra que­da con­ven­ci­da cómo su viven­cia ante­rior apar­ta­da del mun­do moderno le había des­pro­vis­to del dere­cho natu­ral de ser una per­so­na que por sí mis­mo fue­ra la due­ña de deter­mi­nar su com­por­ta­mien­to a fin de for­jar su pro­pia identidad.

La mag­ní­fi­ca actua­ción de Thom­pson per­mi­te que resul­te sen­ci­llo empa­ti­zar con lo que acon­te­ce con su per­so­na­je a tra­vés de la meta­mor­fo­sis expe­ri­men­ta­da a lo lar­go del rela­to. Igual­men­te se dis­tin­gue Cochra­ne como la alo­ca­da tía capaz de abrir los ojos a su sobri­na. Ade­más de los ya men­cio­na­dos intér­pre­tes, el satis­fac­to­rio elen­co inclu­ye entre otros a Jean Dro­let, Jéré­mie Verret­te, Antoi­ne Archam­bault, Ale­xan­dri­ne Agos­ti­ni, Lucas Bilo­deau y Kaleb Eary.

Con una efi­caz direc­ción, un, mag­ní­fi­co guión y sol­ven­tes actua­cio­nes, la audien­cia tie­ne la opor­tu­ni­dad de apre­ciar este muy buen dra­ma de auto­co­no­ci­mien­to. Jor­ge Gutman

Una Atrac­ti­va Quimera

LA CHI­ME­RA. Ita­lia-Fran­cia-Sui­za, 2023. Un film escri­to y diri­gi­do por Ali­ce Rohr­wa­cher. 133 minutos

La direc­to­ra y guio­nis­ta ita­lia­na Ali­ce Rohr­wa­cher, des­pués de haber rea­li­za­do cua­tro nota­bles fil­mes, Cor­po Celes­te (2011), Le Mera­vi­glie (2014), Laz­za­ro Feli­ce (2018) y Futu­ra (2021), vuel­ve a ofre­cer en La Chi­me­ra otro tra­ba­jo que des­pier­ta inte­rés median­te el dis­tin­ti­vo esti­lo que sue­le emplear en su con­te­ni­do don­de gene­ral­men­te se entre­mez­cla la enso­ña­ción con una moder­na fábu­la imbui­da de folclor.

Josh O’Connor

La acción trans­cu­rre en la déca­da del 80 y está ambien­ta­da en la región de Tos­ca­na; allí regre­sa Arthur (Josh O’Connor), un anti­guo arqueó­lo­go inglés de enig­má­ti­ca per­so­na­li­dad pero bien inte­gra­do a la cul­tu­ra ita­lia­na; recien­te­men­te sali­do de la cár­cel, habi­ta en un cuchi­tril en un subur­bio de Tus­cia. De inme­dia­to se rela­cio­na con un gru­po de com­pin­ches lide­ra­dos por Pirro (Vin­cen­zo Nemo­la­to) quie­nes se dedi­can a pro­fa­nar tum­bas en bus­ca de reli­quias a fin de reven­der­las clan­des­ti­na­men­te en el mer­ca­do de arte. Como exper­to explo­ra­dor y dota­do de un don espe­cial, con un palo bifur­ca­do Arthur es capaz de detec­tar los sitios pre­ci­sos para exca­var las tum­bas don­de se hallan valio­sos teso­ros ente­rra­dos por la gen­te de la civi­li­za­ción etrus­ca, antes de haber sido asi­mi­la­da por la Roma antigua.

Alter­nan­do su acti­vi­dad arqueo­ló­gi­ca con su vida per­so­nal, Arthur visi­ta a Flo­ra (Isa­be­lla Ros­se­li­ni) que vive en una aris­to­crá­ti­ca villa y es la madre de Ben­ja­mi­na (Yle Via­ne­llo) ya falle­ci­da por quien él sin­tió una gran pasión; con todo en la medi­da que él la ubi­ca en sus sue­ños, esa ilu­sión apa­ren­te­men­te irrea­li­za­ble aspi­ra con­cre­tar­la reu­nién­do­se con ella espi­ri­tual­men­te. Entre tan­to Arthur esta­ble­ce­rá un víncu­lo sen­ti­men­tal con Ita­lia (Carol Duar­te), una aspi­ran­te a soo­prano que se desem­pe­ña como emplea­da domés­ti­ca de Flo­ra y es madre de dos niños.

Ade­más de lograr una muy bue­na inter­ac­ción entre los dis­tin­tos per­so­na­jes, resul­ta atrac­ti­vo vis­lum­brar cómo Rohr­wa­cher ha sido capaz de ensam­blar armo­nio­sa­men­te las dos his­to­rias; aso­man­do ves­ti­gios del pasa­do con el pre­sen­te y lo terre­nal con lo sobre­na­tu­ral, la cineas­ta nutre su rela­to con un tono surrea­lis­ta y oní­ri­co no exen­to de ternura…

La foto­gra­fía de Helè­ne Lou­vart cap­tan­do las imá­ge­nes en 35 mm, Super 16 y 16 mm con diver­sos encua­dres de pan­ta­lla se aso­cia muy bien a los dife­ren­tes cli­mas emo­cio­na­les que tra­sun­ta el rela­to. Final­men­te a los méri­tos de la bue­na pues­ta escé­ni­ca de Rohr­wa­cher se agre­ga su mag­ní­fi­co elen­co en el que ade­más de los artis­tas ya men­cio­na­dos tam­bién par­ti­ci­pan Giu­liano Man­to­va­ni, Lou Roy Leco­lli­net, así como Alba Rohrrwa­cher, la her­ma­na de la cineas­ta carac­te­ri­zan­do un sin­gu­lar personaje.
Jor­ge Gutman

Morir Para Seguir Viviendo

DES­CAN­SAR EN PAZ. Argen­ti­na, 2024. Un film de Sebas­tián Borensz­tein. 105 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

Des­pués de su exi­to­sa come­dia La Odi­sea de los Giles (2019), el rea­li­za­dor Sebas­tián Borensz­tein retor­na con Des­can­sar en Paz con­si­de­ran­do un dra­ma fami­liar pleno de tensión.

Joa­quín Furriel

El film basa­do en la nove­la homó­ni­ma de Mar­tín Bain­trub y adap­ta­do por Borensz­tein y Mar­cos Oso­rio está ambien­ta­do en la ciu­dad de Bue­nos Aires, a par­tir de 1994. En las pri­me­ras imá­ge­nes se con­tem­pla la feli­ci­dad que alber­ga a la fami­lia Dayan inte­gra­da por Ser­gio (Joa­quín Furriel), su espo­sa Este­la (Gri­sel­da Sici­lia­ni) y sus dos vás­ta­gos, Flo­ren­cia de 13 años (María Zoe Kunis­chi Sego­via) y Matías (Nico­lás Jur­berg) de 6 años; la oca­sión es la cele­bra­ción del bat-mitz­váh de Flo­ren­cia en el mar­co de una gran fies­ta don­de rei­na la ale­gría de todos los asistentes.

De inme­dia­to el armo­nio­so cua­dro fami­liar que­da tras­to­ca­do cuan­do sale a la luz la difi­ci­lí­si­ma situa­ción finan­cie­ra en que se encuen­tra Ser­gio. El exce­len­te nivel eco­nó­mi­co que dis­fru­ta­ba la fami­lia has­ta poco tiem­po atrás, vivien­do con­for­ta­ble­men­te en un ele­gan­te piso de la ciu­dad, tenien­do una casa en un country, con sus hijos asis­tien­do a una eli­tis­ta escue­la pri­va­da y con per­so­nal de ser­vi­cio en su hogar, todo ello corre peli­gro de des­mo­ro­nar­se. Dada la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca rei­nan­te en el país per­mi­tien­do la libre impor­ta­ción de bie­nes y ser­vi­cios ‚la fábri­ca de Ser­gio que here­dó de sus padres está a pun­to de clau­di­car por la com­pe­ten­cia extran­je­ra; a eso se agre­ga el atra­so en el pago de los habe­res a su per­so­nal que ame­na­za entrar en huel­ga; el pro­ble­ma se com­pli­ca aún más para Ser­gio por estar fuer­te­men­te endeu­da­do con los ban­cos como a su vez el ser urgi­do a devol­ver el volu­mi­no­so prés­ta­mo mone­ta­rio obte­ni­do en una ins­ti­tu­ción finan­cie­ra pre­si­di­da por Hugo Bren­ner (Gabriel Goity). Habien­do has­ta ese momen­to ocul­ta­do a su espo­sa la situa­ción que atra­vie­sa, Este­la no disi­mu­la la frus­tra­ción que la embar­ga cuan­do lle­ga a ente­rar­se de lo que está ocu­rrien­do y cómo eso afec­ta­rá a toda la fami­lia; por su par­te, ella como odon­tó­lo­ga no pue­de sol­ven­tar con sus hono­ra­rios la enor­me deu­da acumulada.

Cuan­do des­pués de ven­der su country a un ami­go, con el impor­te reci­bi­do Ser­gio se encuen­tra en camino hacia la finan­cie­ra para sal­dar par­te de la obli­ga­ción mone­ta­ria con­traí­da con Bren­ner, se pro­du­ce una gran explo­sión por el terri­ble aten­ta­do sufri­do por la Aso­cia­ción Mutual Israe­li­ta Argen­ti­na (Amia) el 18 de julio de 1994. El ata­que terro­ris­ta le infie­re a Ser­gio una heri­da de leve gra­ve­dad y sin dar avi­so a su fami­lia adop­ta la deci­sión de des­apa­re­cer; como él dis­po­ne de un impor­tan­te segu­ro de vida sien­do su mujer la bene­fi­cia­ria, sabe que si se le con­si­de­ra que ha falle­ci­do, su fami­lia podrá cobrar la suma asegurada.

A par­tir de allí el rela­to se des­do­bla en dos his­to­rias simul­tá­neas. En una de las mis­mas, Ser­gio con­si­gue lle­gar a Para­guay, don­de adquie­re una nue­va iden­ti­dad con cam­bio de nom­bre y ape­lli­do, ocul­tan­do su pasa­do. Alli con­si­gue un tra­ba­jo en un nego­cio de artícu­los para el hogar a car­go de “el Gor­do” Rubén (Raúl Dau­mas) y asis­ti­do por su espo­sa Ilu (Laly Gon­zá­lez). En tan­to, en Bue­nos Aires Este­la al que­rer can­ce­lar la deu­da de su “difun­to” espo­so a Bren­ner, él la con­do­na al con­si­de­rar que ella no ha sido quien la con­tra­jo; posi­ble­men­te por gra­ti­tud, una vez que Este­la con­si­gue reco­brar­se del dra­ma vivi­do se casa con el financista.

La acción se des­pla­za a 2009 don­de Ser­gio pro­si­gue su vida en Para­guay; a pesar de haber inti­ma­do con Ilu, que enviu­dó a cau­sa de un acci­den­te sufri­do por su mari­do, se encuen­tra ago­bia­do por su con­cien­cia de haber deja­do a su espo­sa e hijos a quie­nes sigue fuer­te­men­te año­ran­do. Por su par­te, Este­la está pre­pa­rán­do­se para el pró­xi­mo casa­mien­to de Flo­ren­cia (Maca­re­na Suá­rez), ya reci­bi­da de arqui­tec­ta, mien­tras que el joven Matías (Juan Cot­tet) tra­ba­ja en la com­pa­ñía finan­cie­ra de Brenner.

En una cui­da­da rea­li­za­ción Borensz­tein evi­ta que su rela­to des­bor­de en el melo­dra­ma­tis­mo, per­mi­tien­do que adop­te el tono de un poli­cial nutri­do de con­si­de­ra­ble sus­pen­so; a ello se agre­ga la exce­len­te recrea­ción de las épo­cas y luga­res en que trans­cu­rre la acción lo que con­tri­bu­ye a lograr una aca­ba­da auten­ti­ci­dad de lo que se está contemplando.

Lo que más tras­cien­de del film es el nota­ble nivel inter­pre­ta­ti­vo de Furriel y Sici­lia­ni. El actor trans­mi­te con ple­ni­tud la amar­gu­ra y el dolor de un hom­bre cuyo des­tino lo ha lle­va­do a tran­si­tar por un sen­de­ro que esta­ba lejos de ima­gi­nar; sin nece­si­dad de hablar, sus ges­tos y la tris­te mira­da de sus ojos alcan­zan gran expre­si­vi­dad. Por su par­te Sici­lia­ni expre­sa muy bien las emo­cio­nes vivi­das, al prin­ci­pio por el endeu­da­mien­to de su espo­so y pos­te­rior­men­te por la angus­tia fren­te a su ines­pe­ra­da des­apa­ri­ción. Den­tro de los roles de apo­yo se dis­tin­gue la sóli­da actua­ción de Goity como el tibu­rón finan­cie­ro que a la pos­tre des­ti­la huma­ni­dad y en espe­cial Laly Gon­zá­lez apor­tan­do sim­pa­tía y ter­nu­ra como la para­gua­ya pare­ja de Sergio.

Aun­que la reso­lu­ción de Des­can­sar en Paz es un tan­to dis­cu­ti­ble, eso no lo des­acre­di­ta dado que glo­bal­me­ne con­si­de­ra­do cons­ti­tu­ye un satis­fac­to­rio apor­te a la fil­mo­gra­fía del rea­li­za­dor. Jor­ge Gutman

Un Club a Desechar

CLUB ZERO. Aus­tria-Gran Bre­ta­ña-Ale­ma­nia-Fran­cia-Dina­mar­ca-Qatar, 2023. Un film de Jes­si­ca Haus­ner. 109 minutos

Con una fil­mo­gra­fía des­igual, la direc­to­ra aus­tría­ca Jes­si­ca Haus­ner ha sido invi­ta­da varias veces a Can­nes pero su últi­mo film Club Zero de modo alguno jus­ti­fi­ca haber sido inclui­do en 2023 en la com­pe­ten­cia ofi­cial del pres­ti­gio­so fes­ti­val de cine. Aun­que el pun­to de par­ti­da de la tra­ma resul­ta intere­san­te, su pos­te­rior desa­rro­llo lo des­mien­te gene­ran­do una con­si­de­ra­ble frustración.

Mia Wasi­kows­ka

El guión de Haus­ner y Geral­di­ne Bajard pre­sen­ta a Ms. Dor­set (Sid­se Babett Knud­sen), la direc­to­ra de una dis­tin­gui­da escue­la pri­va­da eli­tis­ta de ense­ñan­za media ubi­ca­da en una ciu­dad no espe­ci­fi­ca­da, pro­ba­ble­men­te de Ingla­te­rra, quien aca­ba de con­tra­tar a. Miss Novak (Mia Wasi­kows­ka) para desem­pe­ñar la cáte­dra de Nutri­ción. Des­de su pri­me­ra cla­se diri­gi­da a un bre­ve gru­po de alum­nos, casi todos pro­ve­nien­tes de hoga­res de sóli­da posi­ción eco­nó­mi­ca, la docen­te des­ta­ca la impor­tan­cia de la “Cons­cien­te Ali­men­ta­ción”; es así que rese­ña los efec­tos nega­ti­vos que el exce­so de con­su­mo ali­men­ti­cio pro­du­ce en la salud, resal­tan­do igual­men­te cómo la manu­fac­tu­ra de cier­tos pro­duc­tos ali­men­ti­cios aten­ta al medio ambiente.

Con su caris­má­ti­ca pre­sen­cia, la ins­truc­to­ra sabe cómo influir en sus estu­dian­tes al extre­mo de mani­pu­lar­los median­te una acti­tud apa­ren­te­men­te pasi­va, en cnse­cuen­cia, algu­nos de ellos deci­den redu­cir su nivel de comi­da mien­tras hay quien se abs­tie­ne de comer por com­ple­to cre­yen­do que de esta for­ma podrá sobre­vi­vir. Eso reper­cu­te a nivel de sus res­pec­ti­vas fami­lias casi todas con­ven­ci­das de la malig­na influen­cia ejer­ci­da por Novak; no están muy lejos de estar en lo cier­to pues­to esta sin­gu­lar mujer para lograr su pro­pó­si­to se apro­ve­cha de aque­llos ado­les­cen­tes que resul­tan más débi­les y vul­ne­ra­bles. Entre estos jóve­nes se encuen­tra el dia­bé­ti­co y tími­do bai­la­rín Fred (Luke Bar­ker) cuyos padres están en Gha­na abor­dan­do un pro­yec­to, la depor­tis­ta Rag­na (Flo­ren­ce Bar­ker) quien preo­cu­pa­da por man­te­ner su apti­tud físi­ca se opo­ne a seguir el con­se­jo de sus padres, Ben (Samuel D Ander­son) que pro­vie­ne de un hogar más humil­de y goza de una beca esco­lar, como asi­mis­mo se halla la bulí­mi­ca Elsa (Kse­nia Devriendt).

Nutri­da de un inau­di­to fana­tis­mo Novak con­vo­ca a los cua­tro alum­nos men­cio­na­dos para ingre­sar al Club Zero, algo pare­ci­do a una sec­ta de cul­to, don­de ellos podrán sobre­vi­vir sin ali­men­ta­ción algu­na a tra­vés de un via­je mís­ti­co y espiritual.

Den­tro de esta dis­pa­ra­ta­da e irrea­lis­ta his­to­ria, uno se pre­gun­ta si lo que está vien­do res­pon­de a una come­dia o a una sáti­ra de poca efi­ca­cia. Sola­men­te es Haus­ner la due­ña de dar una res­pues­ta sobre qué es lo que ella real­men­te deseó expo­ner. A todo ello, la direc­to­ra ha ape­la­do a cier­tas esce­nas de repe­len­te gus­to como es el caso de uno de los per­so­na­jes demos­tran­do a sus azo­ra­dos padres cómo vomi­ta la comi­da que ingi­rió para vol­ver­la a tragar.

Que­rien­do ser trans­gre­so­ra y audaz, la apa­ren­te denun­cia de la rea­li­za­do­ra sobre el pro­ble­ma de la sobre­ali­men­ta­ción que­da des­ba­ra­ta­da median­te esta his­to­ria ridí­cu­la que de nin­gún modo enri­que­ce­rá su currí­cu­lum. Jor­ge Gutman