Un Pres­cin­di­ble Perfume

LE PAR­FUM VERT. Fran­cia-Bél­gi­ca, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Nico­las Pari­sier. 100 minutos

Aun­que estre­na­do en la Quin­ce­na de Cineas­tas de Can­nes 2022, Le Par­fum Vert no reúne la sufi­cien­te cali­dad que se aguar­da de un film invi­ta­do en la mues­tra para­le­la del pres­ti­gio­so fes­ti­val. Si bien el rea­li­za­dor Nico­las Pari­sier se dis­tin­guió con sus dos pre­vios tra­ba­jos (Le grand jeu y Ali­ce et le Mai­re), su ter­cer film care­ce de inge­nio debi­do a su inve­ro­sí­mil guión.

La tra­ma comien­za en el pres­ti­gio­so tea­tro esta­tal La Come­die Fra­nçai­se de París don­de antes de que se ini­cie la fun­ción tea­tral se apre­cia que una mis­te­rio­sa dama (Lucie Gallo) detrás del esce­na­rio rea­li­za una manio­bra que no se deter­mi­na cla­ra­men­te en qué con­sis­te. A los pocos minu­tos, en medio de la repre­sen­ta­ción de la obra Iva­nov de Che­jov, Vlad (Pas­cal Réné­ric), uno de sus intér­pre­tes, se des­va­ne­ce en esce­na y antes de morir por haber sido enve­ne­na­do le susu­rra al oído de Mar­tin Rémi (Vin­cent Lacos­te), otro de los acto­res que está a su lado, las pala­bras “He sido asesinado…El per­fu­me ver­de”. Curio­sa­men­te, cuan­do Mar­tin sale a la calle es secues­tra­do por varios indi­vi­duos que lo con­du­cen a una sun­tuo­sa man­sión y se enfren­ta con Hartz (Rüdi­ger Vogler), un hom­bre madu­ro que for­ma par­te de la mis­te­rio­sa orga­ni­za­ción inter­na­cio­nal Par­fum Vert; la mis­ma tie­ne como pro­pó­si­to sem­brar la con­fu­sión glo­bal median­te cam­pa­ñas de des­in­for­ma­ción a tra­vés del mun­do. Sor­pren­den­te­men­te des­pués de des­per­tar por haber sido anes­te­sia­do Mar­tin que­da liberado.

San­dri­ne Kiber­lain y Vin­cent Lacoste

Has­ta aquí no que­da cla­ro el moti­vo del secues­tro pero lo cier­to es que Mar­tin com­prue­ba que es obje­to de la per­se­cu­ción tan­to de miem­bros de la orga­ni­za­ción men­cio­na­da como asi­mis­mo de la poli­cía que sos­pe­cha que él fue el cau­san­te de la muer­te de Vlad. En con­se­cuen­cia, el ino­cen­te hom­bre deci­de inves­ti­gar qué es lo que hay por detrás de lo que le está ocu­rrien­do y dilu­ci­dar quén come­tió el cri­men. Por impe­rio de las cir­cuns­tan­cias al visi­tar una libre­ría cono­ce a Clai­re Mayer (San­dri­ne Kiber­lain), una auto­ra de ilus­tra­cio­nes grá­fi­cas que allí tra­ba­ja, que deci­de ayu­dar­lo en su tarea detec­ti­ves­ca. Demás está decir que resul­ta com­ple­ta­men­te inex­pli­ca­ble admi­tir que ella deje su tra­ba­jo para embar­car­se con un des­co­no­ci­do en una arries­ga­da aven­tu­ra pero así lo quie­re el guión.

Como con­se­cuen­cia de lo que pre­ce­de ambos via­jan de París a Bru­se­las y pos­te­rior­men­te a Buda­pest don­de cuen­tan con la ayu­da de Loui­se (Léo­nie Sima­ga) quien es una agen­te que tie­ne como misión ubi­car a la peli­gro­sa orga­ni­za­ción. La his­to­ria alcan­za su cli­max duran­te la repre­sen­ta­ción de una obra de Pie­rre Cor­nei­lle que tie­ne lugar en un tea­tro de la capi­tal húngara.

Lo que se apre­cia son esce­nas que sin expli­ca­ción lógi­ca tra­tan de crear un sus­pen­so que en últi­ma ins­tan­cia no lle­ga a con­cre­tar­se. Ade­más el rea­li­za­dor aña­de a esta his­to­ria la nota román­ti­ca don­de a tra­vés de con­fi­den­cias mutuas Mar­tin y Clai­re lle­gan a sen­tir­se atraí­dos; eso es otro ele­men­to que lamen­ta­ble­men­te con­tri­bu­ye a tri­via­li­zar el relato.

Aun­que con­ven­cio­nal­men­te diri­gi­da, Pari­sier no logra un thri­ller plau­si­ble. El ele­men­to res­ca­ta­ble es la bue­na actua­ción de Kiber­lain y Lacos­te pero ellos no pue­den elu­dir las situa­cio­nes incon­ce­bi­bles a las que están some­ti­dos por el ende­ble libre­to del rea­li­za­dor. Jor­ge Gutman

Los Amo­res de una Madre

LES HOM­MES DE MA MÈRE. Cana­dá, 2023. Un film de Anik Jean. 122 minutos

En su debut como rea­li­za­do­ra Anik Jean con­si­de­ra la mane­ra en que la muer­te de un ser que­ri­do pue­de afec­tar y a la vez modi­fi­car la vida del fami­liar que le sobre­vi­ve. Ani­ma­da de bue­nas inten­cio­nes la rea­li­za­do­ra tra­ta de vol­car su sen­si­bi­li­dad en este melo­dra­ma en la medi­da que ella vivió en car­ne pro­pia la no muy leja­na des­apa­ri­ción de su padre. Para ello con­tó con el libre­to de su ami­ga Mary­se Laten­dres­se quien a su vez vol­có su pro­pia expe­rien­cia al haber­se ins­pi­ra­do en los amo­res vivi­dos por su pro­pia madre.

Léa­ne Labrèche-Dor

La his­to­ria rela­ta el deve­nir de Elsie (Léa­ne Labrè­che-Dor) una apa­sio­na­da fotó­gra­fa de poco más de trein­ta años que tra­ba­ja como mese­ra en un bar de Mon­treal. Aca­ba de per­der a su madre Anne (Anne-Marie Cadieux), enfer­ma de cán­cer a quien acom­pa­ñó y tra­tó de con­for­tar en la últi­ma eta­pa de su exis­ten­cia; ella que­da sor­pren­di­da cuan­do el nota­rio (Louis-Geor­ge Girard) le lee el tes­ta­men­to don­de Anne pide a su hija que con las ceni­zas de su cre­ma­ción, ella ubi­que a los cin­co ex mari­dos que en dife­ren­tes eta­pas com­par­tie­ron su vida; el pro­pó­si­to es el de acom­pa­ñar a cada uno a des­pa­rra­mar las ceni­zas ‑pre­via­men­te divi­di­das en sepa­ra­das urnas- en los luga­res que les resul­te más conveniente.

Pro­fun­da­men­te dolo­ri­da por la des­apa­ri­ción de su pro­ge­ni­to­ra que fue una actriz de tea­tro, ella cum­ple con su volun­tad y es así que ubi­ca­rá a Neal (Colm Fio­re), J.A. (Marc Mes­sier), Yves (Benoît Gouin) y Paul (Patrick Huard) quien ha sido su padre bio­lói­gi­co al que no vio des­de lar­go tiem­po por haber deja­do el hogar..El quin­to ex cón­yu­ge es Robert, pero para gran sor­pre­sa de Elsie, su hijo Gaby (Jean-Simon Leduc) le comu­ni­ca que falleció.

La pre­mi­sa del guión resi­de en des­ta­car cómo Elsie va cono­cien­do deta­lles des­co­no­ci­dos de su madre y de qué mane­ra el con­tac­to de los hom­bres seña­la­dos ha ser­vi­do para que ella reco­bre una iden­ti­dad que había per­di­do. Si bien tan­to Jean como Laten­dres­se tra­tan de insu­flar legí­ti­ma emo­ción en la narra­ción efec­tua­da, hay algu­nos aspec­tos que resul­tan for­za­dos; es así que la rela­ción román­ti­ca de Elsie con Gabi man­te­ni­da en el pasa­do y rena­ci­da des­pués de 10 años de ausen­cia dis­ta de cobrar cre­di­bi­li­dad; menos aún es que sin un apro­pia­do desa­rro­llo dra­má­ti­co, el fuer­te resen­ti­mien­to de ella hacia su padre pue­da repen­ti­na­men­te trans­for­mar­se en un pro­fun­do amor paterno-filial.

No obs­tan­te las obje­cio­nes seña­la­das, los momen­tos más emo­ti­vos del film se encuen­tran en la comu­ni­ca­ción de Elsie con Neal recor­dan­do las actua­cio­nes que su madre tuvo con él en el fes­ti­val de Strat­ford como así tam­bién cuan­do en su niñez el actor le rega­ló su pri­me­ra cáma­ra foto­grá­fi­ca. Igual­men­te con­vin­cen­te resul­ta el con­tac­to de ella con J.A, que a pesar de su demen­cia men­tal le demues­tra su cari­ño y afec­to y le trans­mi­te el pla­cer que sin­tió al haber com­par­ti­do con Anne la músi­ca de óperas.

En su pri­mer tra­ba­jo, la novel rea­li­za­do­ra ofre­ce un rela­to hones­to que lle­ga a inte­re­sar fun­da­men­tal­men­te por la exce­len­cia de su elen­co don­de ade­más de Labrè­che-Dor inter­pre­tan­do irre­pro­cha­ble­men­te el rol cen­tral, igual­men­te tra­sun­tan huma­ni­dad la pres­ta­ción de los acto­res carac­te­ri­zan­do las dife­ren­tes per­so­na­li­da­des de los espo­sos de Anna. En loss fac­to­res téc­ni­cos de pro­duc­ción se dis­tin­guen la bue­na foto­gra­fía de Ste­ve Asse­lin y la acer­ta­da músi­ca selec­cio­na­da por Jean. Jor­ge Gutman

Un Trá­gi­co Héroe

OPPENHEI­MER. Esta­dos Uni­dos-Gran Bre­ta­ña, 2023. Un film de Chris­topher Nolan. 180 minutos

El ver­sá­til e inte­lec­tual rea­li­za­dor Chris­topher Nolan abor­da en su duo­dé­ci­mo film la figu­ra del renom­bra­do físi­co judío esta­dou­ni­den­se Julius Robert Oppenhei­mer (1904 – 1967) a tra­vés de cua­tro déca­das de su vida median­te un dra­ma his­tó­ri­co y polí­ti­co a la vez.

Cillian Murphy

Como es su cos­tum­bre Nolan vuel­ve a desa­fiar al espec­ta­dor a tra­vés de una narra­ti­va no cro­no­ló­gi­ca aun­que su con­te­ni­do resul­ta fácil de ensamblar.

Basa­do en el libro Ame­ri­can Pro­metheus. The Triumph and Tra­gedy of J. Robert Oppenhei­mer escri­to por Kai Bird y Mar­tin J. Sher­win, el guión del rea­li­za­dor rese­ña la vida estu­dian­til de Oppenhei­mer (Cillian Murphy), los estu­dios de cien­cia rea­li­za­dos en Har­vard y de pos­gra­do en Euro­pa para pos­te­rior­men­te des­ta­car­se por sus tra­ba­jos efec­tua­dos en la Uni­ver­si­dad de Ber­ke­ley, resal­tan­do su pre­sen­cia de remar­ca­ble físico.

Como fir­me cre­yen­te de que es nece­sa­rio demos­trar la supe­rio­ri­dad de su país fren­te al cruel enemi­go nazi duran­te la Segun­da Gue­rra, es enco­men­da­do por el gene­ral Les­lie R. Gro­ves (Matt Damon) para lide­rar el Pro­yec­to Manhat­tan que con­du­ci­rá a pro­du­cir la pri­me­ra arma ató­mi­ca. Tra­ba­jan­do duran­te 4 años con un equi­po inte­gra­do por remar­ca­bles cien­tí­fi­cos en un labo­ra­to­rio secre­to ins­ta­la­do en Los Ála­mos, zona desér­ti­ca de New Mexi­co, el pro­yec­to cobra reali­dad con el exi­to­so ensa­yo nuclear ‑deno­mi­na­do “Tri­nity” por su autor- efec­tua­do el 16 de julio de 1945. Es así que el nom­bre de Oppenhei­mer que­da regis­tra­do en los dis­tin­tos medios de difu­sión y acla­ma­do por el públi­co de Esta­dos Uni­dos como indis­cu­ti­ble héroe nacio­nal y “el padre de la bom­ba atómica”.

A pesar de haber fina­li­za­do la gue­rra en mayo de 1945 Oppenhei­mer ins­ta a que esa bom­ba sea uti­li­za­da en Japón ‑alia­da de Ale­ma­nia pero que aún no se había ren­di­do- supues­ta­men­te para “sal­var vidas”. Con buen cri­te­rio el deto­nan­te que tuvo lugar al mes siguien­te en Hiroshi­ma y Naga­sa­ki no es mos­tra­do por Nolan aun­que es bien sabi­do las miles de víc­ti­mas ino­cen­tes resul­tan­tes de ese atroz bombardeo.

Simul­tá­nea­men­te se asis­te a aspec­tos per­so­na­les del físi­co; es así que como hom­bre de izquier­da duran­te su juven­tud sim­pa­ti­zó con el par­ti­do comu­nis­ta de su país sin haber­se alia­do, como así tam­bién median­te con­tri­bu­cio­nes apo­yó a los repu­bli­ca­nos duran­te la Gue­rra Civil de Espa­ña. Sen­ti­men­tal­men­te estu­vo liga­do con la acti­vis­ta polí­ti­ca Jean Tatlock (Flo­ren­ce Pugh) no obs­tan­te de haber con­traí­do enla­ce con Kitty (Emily Blunt) y lle­gan­do a tener dos hijos; aun­que como apa­sio­na­do cien­tí­fi­co estu­vo prin­ci­pal­men­te afe­rra­do a lo suyo, su frus­tra­da mujer lo apo­yó en los momen­tos más decisivos.

Des­de el pun­to de vis­to carac­te­ro­ló­gi­co, el rea­li­za­dor efec­túa un mag­ní­fi­co estu­dio de su per­so­na­li­dad mos­trán­do­lo como un hom­bre difi­cul­to­so, no muy sim­pá­ti­co, muje­rie­go y due­ño de un exa­cer­ba­do ego, a la vez que exte­rio­ri­za su sen­ti­mien­to de pena fren­te a la san­gre derra­ma­da en Japón cuan­do el pre­si­den­te Tru­man (Gary Old­man) lo feli­ci­ta por el exi­to­so bombardeo.

Cuan­do comien­za la gue­rra fría entre Esta­dos Uni­dos y Rusia, él se opo­ne fir­me­men­te a uti­li­zar la bom­ba de hidró­geno como meca­nis­mo de defen­sa y ame­na­za para su país dado que pue­de cau­sar la des­truc­ción del mun­do. Su inte­gri­dad y leal­tad a la patria comien­za a ser cues­tio­na­da y es así que atra­ve­sa­rá un perío­do som­brío en ple­na épo­ca del macar­tis­mo,. Habien­do sido ase­sor de la Comi­sión de Ener­gía Ató­mi­ca (AEC) de Esta­dos Uni­dos bre­gan­do por el freno de la carre­ra arma­men­tis­ta, que­da sepa­ra­do de su car­go por su pre­si­den­te Lewis Strauss (Robert Dow­ney Jr) como con­se­cuen­cia de la secre­ta audien­cia de segu­ri­dad rea­li­za­da por el Con­gre­so don­de apa­re­ce como acu­sa­do y sos­pe­cho­so de estar vin­cu­la­do direc­ta o indi­rec­ta­men­te con el comunismo.

Rea­li­za­da de mane­ra clá­si­ca, en esta ambi­cio­sa pro­duc­ción Nolan no esca­ti­ma lar­gos diá­lo­gos duran­te la pre­pa­ra­ción de la bom­ba ató­mi­ca; si las esce­nas de las dis­cu­sio­nes cien­tí­fi­cas inter­cam­bia­das entre Oppenhei­mer y su equi­po pue­den resul­tar de inte­rés para quie­nes están inte­rio­ri­za­dos en el tema de la físi­ca cuán­ti­ca, el gran públi­co no alcan­za a com­pren­der­las en su debi­da dimen­sión, resul­tan­do a la pos­tre abru­ma­do­ras. Esa obser­va­ción no exclu­ye algu­nos excep­cio­na­les momen­tos del film nutri­dos de remar­ca­ble belle­za visual; eso se apre­cia fun­da­men­tal­men­te en la magis­tral ima­gen cap­ta­da de la gigan­tes­ca explo­sión pro­du­ci­da en el ensa­yo nuclear; en tal sen­ti­do la foto­gra­fía de Hoy­le van Hoy­te­ma es nada menos que excepcional.

Las inter­pre­ta­cio­nes cons­ti­tu­yen otro ele­men­to vital que con­tri­bu­ye a valo­ri­zar la enco­mia­ble labor de Nolan. En ese aspec­to Murphy, prác­ti­ca­men­te omni­pre­sen­te a lo lar­go del rela­to, se ha pose­sio­na­do por com­ple­to del per­so­na­je cen­tral logran­do máxi­ma auten­ti­ci­dad a tra­vés de los dife­ren­tes mati­ces que van refle­jan­do su per­so­na­li­dad a tra­vés del tiem­po. A su lado Dow­ney Jr, en el mejor rol de su carre­ra, trans­mi­te mag­ní­fi­ca­men­te la ani­mo­si­dad de Lewis Strauss hacia Oppenhei­mer quien por ambi­cio­nes polí­ti­cas des­tru­ye su ima­gen a tra­vés de las decla­ra­cio­nes efec­tua­das duran­te la audien­cia. Ade­más de las irre­pro­cha­bles inter­ven­cio­nes de Damon, Blunt y Pugh, entre otros inte­gran­tes del elen­co se des­ta­can Tom Con­ti como el gran Albert Eins­tein, Ken­neth Bra­nagh dan­do vida a Niels Bohr ‑héroe y men­tor de Oppenheimer‑, Casey Affleck ani­man­do a un ofi­cial mili­tar de inte­li­gen­cia, Jason Clar­ke como el abo­ga­do acu­sa­dor del enjui­cia­do, Rami Malek, Benny Saf­die, Josh Hart­nett y Matthew Modine.

Dada su estruc­tu­ra, Nolan per­mi­te que el film adquie­ra un flui­do rit­mo gra­cias al mon­ta­je de Jen­ni­fer Lame. Final­men­te la músi­ca de Lud­wig Görans­son, cons­ti­tu­ye un arma de doble filo; si bien por una par­te per­mi­te con­tras­tar el épi­co soni­do con el silen­cio a fin de sus­ci­tar emo­ción, en algu­nas ins­tan­cias la ban­da sono­ra impi­de seguir los diálogos.

En esen­cia, el direc­tor ha logra­do un muy buen film rin­dien­do tri­bu­to al lega­do de un trá­gi­co héroe con un cla­ro men­sa­je que bien pue­de tener­se en cuen­ta hoy día dada la dra­má­ti­ca situa­ción que se vive en el mun­do don­de la ame­na­za de un ata­que nuclear no debe ser des­es­ti­ma­da. Jor­ge Gutman

Un Ícono Cultural

BAR­BIE. Esta­dos Uni­dos, 2023. Un film de Gre­ta Ger­wig. 114 minutos

En 1959 nadie esta­ba en con­di­ción de ima­gi­nar que la muñe­ca Bar­bie crea­da por Ruth Hand­ler y comer­cia­li­za­da por la empre­sa ame­ri­ca­na de jugue­tes Mat­tel, cau­sa­ría una sen­sa­ción mun­dial. Es así que 64 años des­pués, la famo­sí­si­ma ado­les­cen­te de cabe­lle­ra rubia adquie­re vida en la pan­ta­lla, gene­ran­do otro rotun­do éxi­to mun­dial des­de su estreno acon­te­ci­do la sema­na pasada.

En Bar­bie la rea­li­za­do­ra Gre­ta Ger­wig, cono­ci­da por Lady Bird (2017) y Little Women (2019), sigue con su impron­ta de no clau­di­car y defen­der a raja­ta­blas los dere­chos de la mujer. Aho­ra bien, para abor­dar la icó­ni­ca muñe­ca se basó en un guión pre­pa­ra­do con­jun­ta­men­te con Noah Baum­bach que adop­ta el carác­ter de come­dia de fan­ta­sía inte­gra­da de núme­ros musicales.

Ryan Gos­ling y Mar­got Robbie

En el pró­lo­go de esta his­to­ria una narra­do­ra (Helen Mirren) expli­ca cómo las niñi­tas que solían jugar con sus muñe­qui­tas que­da­ron des­lum­bra­das con la apa­ri­ción de Bar­bie. De inme­dia­ta la acción se tras­la­da al utó­pi­co mun­do de Bar­bie­land don­de la juve­nil muñe­ca Bar­bie (Mar­got Rob­bie) no ocul­ta su feli­ci­dad en el medio en que se halla; allí está rodea­da de las otras Bar­bies que inclu­yen a la pre­si­den­ta (Issa Rae), la físi­ca (Emma Mac­key), la doc­to­ra (Hari Nef), la abo­ga­da (Sha­ron Roo­ney), la sire­na (Dua Lipa) como asi­mis­mo la que es miem­bro de la Cor­te Supre­ma (Ana Cruz Kay­ne). En ese edén feme­nino son las muje­res que toman las deci­sio­nes en tan­to que los hom­bres ocu­pan un rol secun­da­rio: entre ellos se encuen­tra Ken (Ryan Gos­ling) quien está fuer­te­men­te atraí­do por Bar­bie, su com­pin­che Allan (Michael Cera) y varios otros Ken (Scott Evans, Simu Liu, John Cena, Ben Adir).

Todo mar­cha sobre rie­les para la escul­tu­ral y her­mo­sa Bar­bie cuan­do un buen día al des­per­tar le ace­cha la idea de la muer­te, ade­más com­prue­ba que tie­ne sus pies pla­nos y que su cuer­po mani­fies­ta pro­ble­mas de celu­li­tis. Es por ello que sus com­pa­ñe­ras le reco­mien­dan recu­rrir a la rara con­se­je­ra Bar­bie (Kate McKin­non); esta mujer des­pués de diag­nos­ti­car­la, le acon­se­ja via­jar al mun­do real y ubi­car a la per­so­na que le ha lan­za­do esa suer­te de pen­sa­mien­to som­brío a fin de que resuel­va su pro­ble­ma. De allí en más valién­do­se de su coche como medio de trans­por­te Bar­bie deja su paraí­so fan­tás­ti­co para ir a la ciu­dad de Los Ánge­les pero antes de lle­gar a des­tino des­cu­bre que su admi­ra­dor Ken se ha infil­tra­do en el vehícu­lo a fin de acom­pa­ñar­la en su misión.

Gran­de es la sor­pre­sa de Bar­bie al com­pro­bar que en el mun­do real impe­ra una socie­dad emi­nen­te­men­te patriar­cal don­de las muje­res son deja­das de lado, con­tras­tan­do por com­ple­to con su viven­cia en Bar­bie­land. Duran­te su per­ma­nen­cia Bar­bie sal­drá al cru­ce de la eno­ja­da y crí­ti­ca ado­les­cen­te Sasha (Aria­na Green­blatt) quien es la que le cau­só su inquie­tud, don­de está acom­pa­ña­da por su madre Glo­ria (Amé­ri­ca Ferre­ra) quien ofre­ce un pro­nun­cia­do monó­lo­go femi­nis­ta; asi­mis­mo se pro­du­ci­rá el encuen­tro de Bar­bie con su vete­ra­na crea­do­ra Ruth Hand­ler (Rhea Perlman).

Aun­que en su segun­da mitad no todo es com­ple­ta­men­te cohe­ren­te, como el caso de la injer­ta­da pre­sen­cia de eje­cu­ti­vos de la empre­sa Mat­tel lide­ra­dos por su direc­tor (Will Ferrell), el film es meri­to­rio por varias razo­nes. En pri­mer lugar es impor­tan­te des­ta­car su nota­ble elen­co en el que por la impor­tan­cia de sus roles bri­llan Rob­bie quien lle­va el peso de la pelí­cu­la como la ideal muñe­ca rosa­da y sobre todo Gos­ling cuya insu­pe­ra­ble actua­ción cobra relie­ve en gran par­te del rela­to trans­mi­tien­do exce­len­te­men­te la fra­gi­li­dad de su per­so­na­je. A eso se agre­ga el rega­lo a la vis­ta con­fi­gu­ra­do por el mag­ní­fi­co dise­ño artís­ti­co de Sara Green­wood, el excep­cio­nal ves­tua­rio con­ce­bi­do por Jac­que­li­ne Durran y la impe­ca­ble foto­gra­fía de Rodri­go Prieto.

En con­clu­sión, habien­do adop­ta­do un camino audaz en la con­cep­ción del míti­co per­so­na­je la rea­li­za­do­ra ofre­ce un cla­ro men­sa­je femi­nis­ta a tra­vés de una come­dia pro­vis­ta de encan­to, fres­cu­ra, des­en­fa­do y comi­ci­dad que deja una sen­sa­ción agra­da­ble al fina­li­zar su pro­yec­ción. Jor­ge Gutman

Con la Músi­ca en el Alma

DIVER­TI­MEN­TO. Fran­cia, 2022. Un film de Marie-Cas­ti­lle Men­tion-Schaar. 110 minutos.

Un exce­len­te film en el que su esti­mu­lan­te his­to­ria se armo­ni­za con pla­cen­te­ra músi­ca es lo que depa­ra la rea­li­za­do­ra Marie-Cas­ti­lle Mention-Schaar.

En muchas oca­sio­nes el cine abor­dó el tema de la músi­ca refle­jan­do su capa­ci­dad de poder enri­que­cer el espí­ri­tu humano. En esta opor­tu­ni­dad Diver­ti­men­to ade­más de lograr dicho pro­pó­si­to demues­tra como la lucha, deter­mi­na­ción y per­sis­ten­cia de una per­so­na pue­de en últi­ma ins­tan­cia ren­dir ópti­mos fru­tos. Ese es el caso en que el guión de la rea­li­za­do­ra com­par­ti­do con Cla­ra Bou­rreau con­si­de­ra la his­to­ria ver­da­de­ra de la direc­to­ra musi­cal Zahia Ziouani.

Oula­ya Amamra

El rela­to se ini­cia en 1985 en Pan­tin, uno de los subur­bios de París; en su hogar Abdel Zioua­ni (Zine­di­ne Soua­lem) está vien­do un pro­gra­ma tele­vi­si­vo en el que el direc­tor musi­cal Ser­giu CeIi­bi­da­che) diri­ge el Bole­ro de Ravel y su peque­ña hija Zahia obser­va aten­ta­men­te su desa­rro­llo tra­tan­do de imi­tar al maes­tro. De inme­dia­to la acción se des­pla­za a 1995 don­de vemos a la vio­lis­ta Zahia (Oula­ya Amam­ra) de 17 años y su her­ma­na geme­la Fet­tou­ma (Lina El Ara­bi) que es vio­lon­che­lis­ta com­par­tien­do con su padre y su madre (Nadia Kaci). Que­da cla­ro que esta fami­lia de ori­gen arge­lino cele­bra con entu­sias­mo la músi­ca y las chi­cas sien­ten el esti­mu­lo de sus progenitores.

Si bien la his­to­ria enfo­ca el cari­ño y soli­da­ri­dad exis­ten­te entre ambas her­ma­nas guia­das por su amor a la músi­ca, el foco cen­tral resi­de en Zahia cuyo máxi­mo deseo es la de lle­gar a ser direc­to­ra musi­cal de una orques­ta, una aspi­ra­ción ya mani­fes­ta­da en su infan­cia. Sin embar­go hay serios esco­llos que esta joven debe enfren­tar; así, per­te­ne­cien­do a una fami­lia humil­de de inmi­gran­tes y sobre todo dada su con­di­ción de mujer no se ajus­ta pre­ci­sa­men­te a las nor­mas impe­ran­tes del con­ser­va­to­rio pari­sino al que ella asis­te don­de la carre­ra de direc­ción orques­tal de músi­ca clá­si­ca está reser­va­da al géne­ro masculino.

La cineas­ta que a su vez es igual­men­te apa­sio­na­da por la músi­ca sin­fó­ni­ca narra todas las peri­pe­cias atra­ve­sa­das por la deno­da­da vio­lis­ta a fin de con­cre­tar sus sue­ños en don­de es de vital impor­tan­cia el víncu­lo man­te­ni­do con el emi­nen­te direc­tor rumano Ser­giu Celi­bi­da­che (Niels Ares­trup), quien en vida fue uno de los más impor­tan­tes direc­to­res del siglo pasa­do; a tra­vés del fic­cio­nal per­so­na­je él maes­tro le brin­da a Zahia y a sus com­pa­ñe­ros de estu­dio, lec­cio­nes en mate­ria de direc­ción orques­tal y de qué modo debe pro­du­cir­se la ver­da­de­ra comu­ni­ca­ción entre el maes­tro y sus músi­cos para que la músi­ca lle­gue en toda su dimen­sión al públi­co que la escucha.

Huel­ga seña­lar que el film está nutri­do de núme­ro­sos extrac­tos de renom­bra­das obras del reper­to­rio clá­si­co per­te­ne­cien­tes a gran­des com­po­si­to­res, inclu­yen­do entre otros a Dvo­rak, Bach, Beetho­ven, Mozart, Schu­bert, Pro­ko­fiev, Bizet y Saint-Saëns, que gra­ti­fi­can el oído del espectador.

Sin caer en edul­co­ran­tes sen­ti­men­ta­lis­mos, el guión ofre­ce varios momen­tos de genui­na emo­ción y entre los mis­mas se des­ta­ca la con­mo­ve­do­ra esce­na final en la que Zahia diri­ge la Orques­ta Diver­ti­men­to, que creó con su her­ma­na, eje­cu­tan­do el Bole­ro de Ravel.

Como pro­ta­go­nis­ta del rela­to Amam­ra des­cue­lla apor­tan­do indis­cu­ti­ble soli­dez a la vez que exqui­si­ta dul­zu­ra a su Zahia; aun­que en un rol secun­da­rio igual­men­te mere­ce elo­gio El Ara­bi como su entra­ña­ble her­ma­na che­lis­ta, así como igual­men­te se des­ta­can den­tro del vas­tí­si­mo elen­co Soua­lem como el noble y que­ri­do padre apo­yan­do en todo momen­to la voca­ción de sus sus hijas y Ares­trup dan­do vida al vehe­men­te y tem­pe­ra­men­tal Celibidache.

Ade­más de los valo­res men­cio­na­dos, lo más impor­tan­te que la direc­to­ra resal­ta en este film es el de des­vir­tuar la noción de que el sexo feme­nino no reúne los atri­bu­tos nece­sa­rios para la direc­ción de una orques­ta don­de lamen­ta­ble­men­te en los cré­di­tos fina­les el espec­ta­dor se impo­ne que solo el 6 % de quie­nes diri­gen músi­ca son muje­res. En los mis­mos cré­di­tos se seña­la que Zahia Zioua­ni ha sido lau­rea­da como mejor talen­to emer­gen­te en el fes­ti­val Euro­ches­tries en Polo­nia en Agos­to de 1996 y que a los 23 años ella diri­gió su pri­mer gran con­cier­to con Diver­ti­men­to en la sala Gaveau de París. A su vez esta orques­ta reali­zó más de 1000 con­cier­tos des­de su crea­ción y en 2008, Zahia y Fet­tou­ma han cons­ti­tui­do la Aca­de­mia Diver­ti­men­to que for­ma anual­men­te a más de 500 jóve­nes músicos

En suma, esta es una enco­mia­ble y alen­ta­do­ra pelí­cu­la capaz de lle­gar a una vas­ta audien­cia y en con­se­cuen­cia alta­men­te reco­men­da­ble. Jor­ge Gutman