Una Admi­ra­ble Mujer

SIMO­NE: LE VOYA­GE DU SIĖ­CLE. Fran­cia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Oli­vier Dahan. 140 minutos

Des­pués de haber abor­da­do la per­so­na­li­dad de Edith Piaf en La Vie en Rose (2007) y la román­ti­ca vida de Gra­ce Kelly en Gra­ce of Móna­co (2014), el rea­li­za­dor Oli­vier Dahan enfo­ca aho­ra a una de las más remar­ca­bles muje­res del siglo pasa­do como lo ha sido Simo­ne Veil (1929 – 2017). Aun­que su rela­to está estruc­tu­ra­do de mane­ra no cro­no­ló­gi­ca y a veces asu­me un cri­te­rio didác­ti­co, el cineas­ta ha sido capaz de pro­fun­di­zar en los prin­ci­pa­les logros de esta excep­cio­nal política.

Elsa Zyl­bers­tein

En el perío­do cre­pus­cu­lar de su exis­ten­cia Simo­ne (Elsa Zyl­bers­tein) pasa revis­ta a su vida a tra­vés de lo que alber­ga en su memo­ria. Naci­da en Fran­cia como Simo­ne Jacob atra­ve­só una infan­cia feliz en Niza rodea­da de sus que­ri­dos padres judíos secu­la­res, un her­mano y dos her­ma­nas. Si bien la ocu­pa­ción de Ale­ma­nia en Fran­cia duran­te la gue­rra en un prin­ci­pio no afec­tó el sur del país, en 1944, al día siguien­te de haber con­clui­do los estu­dios secun­da­rios, la joven Simo­ne (Rebec­ca Mar­der) es arres­ta­da por los nazis y habien­do men­ti­do sobre su ver­da­de­ra edad evi­tó ser eje­cu­ta­da; es así que es depor­ta­da a Ausch­witz jun­to con su madre y her­ma­nas, en tan­to que su padre y her­mano son envia­dos a los paí­ses bál­ti­cos, sin haber­los vuel­to a ver. El sufri­mien­to expe­ri­men­ta­do en el cam­po de con­cen­tra­ción así como vien­do el cruel tra­ta­mien­to de que han sido obje­to sus pri­sio­ne­ros, deja­ron en Simo­ne una pro­fun­da hue­lla que deter­mi­na­ría los pasos a seguir en el futu­ro con el fir­me pro­pó­si­to de res­tau­rar la dig­ni­dad humana.

En un medio don­de los dere­chos de la mujer dis­ta­ban de igua­lar­se a los del hom­bre, una vez retor­na­da a París Simo­ne empren­de sus cur­sos uni­ver­si­ta­rios de leyes don­de cono­ce a Antoi­ne Veil (Mathieu Spi­no­si de joven y Oli­vier Gour­met en la edad madu­ra) con quien con­trae enla­ce en 1946. Una vez reci­bi­da de abo­ga­da se dedi­ca con ahin­co a defen­der la situa­ción de los pre­sos en cár­ce­les des­pro­vis­tas de las indis­pen­sa­bles medi­das sani­ta­rias. Pos­te­rior­men­te renun­cia a la abo­ga­cía y aprue­ba los exá­me­nes para gra­duar­se de magis­tra­da; en ese lap­so se preo­cu­pa de que se envia­ran a Fran­cia los pri­sio­ne­ros arge­li­nos del Fren­te de Libe­ra­ción Nacio­nal que eran obje­to de torturas.

Pro­si­guien­do cro­no­ló­gi­ca­men­te, Dahan resal­ta un momen­to fun­da­men­tal de su vida públi­ca cuan­do como Minis­tra de Salud defien­de ardien­te­men­te en la Asam­blea Nacio­nal la defen­sa de la mujer en su lucha para la des­pe­na­li­za­ción del abor­to; gra­cias a su inter­ven­ción se logra que Fran­cia san­cio­ne en enero de 1975 la ley que per­mi­te la inte­rrup­ción volun­ta­ria del emba­ra­zo. Otro paso des­ta­ca­ble es cuan­do como gran par­ti­da­ria de la Unión Euro­pea es ele­gi­da en 1979 Pre­si­den­ta del Par­la­men­to Euro­peo, car­go que desem­pe­ña­ría has­ta 1993.

Dahan ade­más de rese­ñar en su guión los aspec­tos fun­da­men­ta­les de su vida, al pro­pio tiem­po ofre­ce momen­tos de gran emo­ción. Entre los mis­mos se encuen­tra el gran dolor que Simo­ne sien­te cuan­do en un acci­den­te auto­mo­vi­lís­ti­co falle­ce su ado­ra­da her­ma­na Made­lei­ne (Judith Chem­la) con quien man­te­nía una inten­sa rela­ción fra­ter­nal. Otros momen­tos logra­dos del film con­cier­nen a su núcleo fami­liar quien como bue­na espo­sa y madre de 3 hijos hay ins­tan­cias de ten­sión cuan­do su devo­ta ocu­pa­ción pro­fe­sio­nal res­ta el tiem­po dis­po­ni­ble que los suyos qui­sie­ran estar con ella. No menos impor­tan­te es la emo­ción que el rela­to pro­por­cio­na en el encuen­tro de Simo­ne con uno de los enfer­mos de SIDA cuan­do esa enfer­me­dad arre­cia inten­sa­men­te en la déca­da del 90; asi­mis­mo es emo­ti­vo cuan­do la ancia­na Veil reme­mo­ra su via­je a Ausch­witz en 2005 en con­me­mo­ra­ción del sexa­gé­si­mo ani­ver­sa­rio de la libe­ra­ción de ese infa­me cam­po, en don­de ella pro­nun­cia un emo­ti­vo dis­cur­so en el que home­na­jea a las víctimas.

En una sobria rea­li­za­ción Dahan ofre­ce un digno tri­bu­to a una mujer que con­sa­gró su vida polí­ti­ca para defen­der los dere­chos huma­nos. Ese men­sa­je huma­nis­ta está muy bien trans­mi­ti­do por el cineas­ta y con­vin­cen­te­men­te inter­pre­ta­do por un elen­co enca­be­za­do por la vete­ra­na Elsa Zyl­bers­tein y Rebec­ca Mar­der. Al revi­vir la memo­ria colec­ti­va, el direc­tor ha per­mi­ti­do cono­cer más a fon­do la excep­cio­nal per­so­na­li­dad de Veil quien mode­ló en gran par­te la vida polí­ti­ca de su país. Jor­ge Gutman

En Pro­cu­ra de Redención

THE WHA­LE. Esta­dos Uni­dos, 2022. Un film de Darren Aro­nofsky. 117 minutos

Abor­dan­do el caso de reden­ción de un indi­vi­duo que ha aban­do­na­do a su fami­lia, el rea­li­za­dor Darren Aro­nofsky ofre­ce en The Wha­le, un dra­ma basa­do en la pie­za tea­tral de Samuel D. Hun­ter quien asi­mis­mo se ocu­pó de efec­tuar la adap­ta­ción cinematográfica.

Bren­dan Frazer

Aro­nofsky no pudo ocul­tar el ori­gen tea­tral y es así que obser­var este film pro­du­ce la mis­ma sen­sa­ción que la de con­tem­plar una pie­za fil­ma­da. De todos modos, lo que real­men­te resal­ta en este ínti­mo dra­ma es la sobre­sa­lien­te inter­pre­ta­ción de Bren­dan Fra­zer, sin duda la mejor de su carre­ra pro­fe­sio­nal, en don­de no es difí­cil vati­ci­nar que será nomi­na­do como mejor actor en la carre­ra del Oscar.

Prác­ti­ca­men­te todo el rela­to se desa­rro­lla en el salón de estar de Char­lie (Fra­ser) quien está, afec­ta­do de mór­bi­da obe­si­dad lo que no le impi­de de impar­tir cla­ses de lite­ra­tu­ra en línea ocul­tan­do su des­me­su­ra­do físi­co mien­tras está en con­tac­to visual con sus alum­nos. Con sus 250 kilos y una pre­sión arte­rial en el ran­go de 238 y134 de míni­ma no cabe duda que su lamen­ta­ble con­di­ción no le per­mi­ti­rá mucho tiem­po de vida; pero su natu­ra­le­za auto­des­truc­ti­va recha­za los con­se­jos que le sumi­nis­tra su ami­ga y enfer­me­ra Liz (Hong Chau) que lo asis­te dia­ria­men­te. Cier­ta­men­te, a esta altu­ra del par­ti­do aca­rrea en su con­cien­cia un sen­ti­mien­to de cul­pa por haber aban­do­na­do a su mujer (Samantha Mor­ton) y a su hiji­ta Ellie cuan­do tenía 8 años de edad, en la medi­da que deci­dió vivir con su novio Alan, uno de sus alum­nos ya pere­ci­do. Es así que en su reduc­to reci­be la visi­ta de Ellie (Sadia Sink), aho­ra de 17 años, quien viva­men­te lo des­pre­cia en tan­to que él rea­li­za esfuer­zos por con­quis­tar­la ala­ban­do su inte­li­gen­cia y ofre­cién­do­le 120 mil dóla­res que ha aho­rra­do. Otro per­so­na­je que se aña­de a esta his­to­ria es el de Tho­mas (Ty Simp­kins), un joven misio­ne­ro de un extra­ño cul­to que tra­ta de brin­dar a Char­lie apo­yo espi­ri­tual, en tan­to que él mis­mo atra­vie­sa momen­tos crí­ti­cos; este epi­so­dio podría haber sido supri­mi­do sin alte­rar el pro­pó­si­to del relato.

La direc­ción de Aro­nofsky no lle­ga a resal­tar en la medi­da que su narra­ción care­ce de la flui­dez nece­sa­ria para jus­ti­fi­car sus casi dos horas de dura­ción. Con un dis­cu­ti­ble lacri­mó­geno des­en­la­ce, el film jus­ti­fi­ca su visión por la actua­ción insu­pe­ra­ble de Fra­ser. La con­di­ción físi­ca de su cor­pu­len­to per­so­na­je ‑magis­tral­men­te logra­da por efec­tos digi­ta­les- en don­de su repul­si­va mane­ra de engu­llir comi­das de nulo valor nutri­ti­vo, sus con­vul­sio­nes, vómi­tos, uni­do a sus pesa­dos y len­tos movi­mien­tos, cons­ti­tu­yen aspec­tos no muy agra­da­bles de con­tem­plar; sin embar­go, esos fac­to­res no impi­den que exis­ta una empa­tía con Char­lie mer­ced al mag­ne­tis­mo del actor carac­te­ri­zan­do a este depri­mi­do y deso­la­do indi­vi­duo de con­tra­dic­to­ria con­duc­ta que pro­cu­ra redi­mir­se antes de que sea dema­sia­do tarde.
Jor­ge Gutman

El Camino del Agua

AVA­TAR: THE WAY OF WATER. Esta­dos Uni­dos, 2022. Un film de James Came­ron. Elen­co: Sam Worthing­ton, Zoe Sal­da­na, Sigour­ney Wea­ver, Stephen Lang, Cliff Cur­tis, Joel David Moo­re, CCH Poun­der, Edie Fal­co, Jemai­ne Cle­ment, Gio­van­ni Ribi­si, Kate Winslet.192 minutos.

Una esce­na del film.

Tre­ce años des­pués de haber logra­do un gigan­tes­co éxi­to comer­cial con Ava­tar, James Came­ron retor­na con la pre­sen­te secue­la en don­de nue­va­men­te demues­tra su talen­to de remar­ca­ble rea­li­za­dor a tra­vés de imá­ge­nes a todas luces espec­ta­cu­la­res; para ello nue­va­men­te ape­la al 3D con el empleo de los ante­ojos obte­nien­do una sen­sa­ción de indes­crip­ti­ble rea­lis­mo. En con­se­cuen­cia cau­sa admi­ra­ción com­pro­bar, así como lo ha sido en Ava­tar, la for­ma en que Came­ron ha cap­ta­do la mor­fo­lo­gía de los Na’vi; sus expre­sio­nes facia­les logra­das median­te la tec­no­lo­gía de cap­tu­ra de movi­mien­tos, la piel azul, los cuer­pos alar­ga­dos con ore­jas de caba­llo y una cola ubi­ca­da en la par­te infe­rior de la espal­da repre­sen­tan viva­men­te a los habi­tan­tes de Pan­do­ra. Sin des­es­ti­mar sus méri­tos de autén­ti­co cineas­ta, lo que aquí es dis­cu­ti­ble es el guión de Came­ron com­par­ti­do con Rick Jaf­fa y Aman­da Silver.

Esta fan­ta­sía trans­cu­rre poco más de una déca­da de los acon­te­ci­mien­tos apre­cia­dos en Ava­tar. En Pan­do­ra con­vi­ve tran­qui­la­men­te la fami­lia Sully inte­gra­da por Jake (Sam Worthing­ton) con su espo­sa Ney­tin (Zoe Sal­da­na) jun­ta­men­te con sus hijos Nete­yam (Jamie Flat­ters), Lo’ak (Bri­tain Dal­ton), la niña Tuk (Tri­nity Jo-Li Bliss) y la hija adop­ti­va Kiri (Sigour­ney Wea­ver); a todo ello el núcleo fami­liar se agran­da con el joven Miles (Jack Cham­pion), tam­bién cono­ci­do como Spi­der. De inme­dia­to la paz se des­mo­ro­na cuan­do el des­pia­da­do coro­nel Qua­ritch (Stephen Lang), que había muer­to en el capí­tu­lo ante­rior, revi­ve en un cuer­po de ava­tar y con sus tro­pas arma­das tie­ne el pro­pó­si­to de apro­piar­se de los recur­sos natu­ra­les del pla­ne­ta. Des­pués de haber toma­do pri­sio­ne­ro a uno de los hijos de Jake, eso fuer­za a los Sully a dejar el lugar para tras­la­dar­se a una región habi­ta­da por la tri­bu Met­ka­yi­na con­for­ma­da por autóc­to­nos poli­ne­sios y lide­ra­dos por Tono­wa­ri (Cliff Cur­tis) y su espo­sa Ronal (Kate Wins­let); des­pués de ofre­cer­les asi­lo, ellos ense­ña­rán a la fami­lia cómo amol­dar­se en el entorno marino que los rodea en don­de en la pla­ta­for­ma sub­ma­ri­na habi­tan gigan­tes­cas y sen­si­bles balle­nas jun­to con otros ani­ma­les marinos.

En esta pelí­cu­la magis­tral­men­te fil­ma­da, sobre todo en sus esce­nas sub­ma­ri­nas, Came­ron demues­tra su gran afec­to al mar y de qué mane­ra resul­ta vital para el mun­do que nos rodea. Con todo cabe obje­tar al libre­to no muy cohe­sio­na­do que con­du­ce a un rela­to de aven­tu­ras nutri­do de exhaus­ti­va acción, vio­len­cia y luchas a gra­nel duran­te la mayor par­te de su metra­je; en tal sen­ti­do, las tres horas y poco más del film para trans­mi­tir el men­sa­je eco­ló­gi­co y anti­co­lo­nia­lis­ta de su con­te­ni­do podría que­dar expre­sa­do en por lo menos una hora menos de dura­ción. En todo caso lo que es irre­pro­cha­ble es su elen­co en el que neta­men­te se des­ta­can Worthing­ton, Sal­da­na y Lang.

En esen­cia, Ava­tar: The Way of Water brin­da un espec­tácu­lo visual­men­te esplen­do­ro­so que sin duda satis­fa­rá a quie­nes han sali­do impre­sio­na­dos con el film ori­gi­nal, en tan­to que para otros, no obs­tan­te de apre­ciar sus vir­tu­des hubie­ran desea­do un mon­ta­je más apro­pia­do a fin de no que­dar exte­nua­dos con su exce­si­va dura­ción. Jor­ge Gutman

Un Tími­do Car­te­ro Romántico

ARDIEN­TE PACIEN­CIA. Chi­le, 2022. Un film de Rodri­go Sepúl­ve­da. 90 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

El títu­lo de este film es el de la nove­la homó­ni­ma del renom­bra­do escri­tor chi­leno Anto­nio Skár­me­ta que aun­que publi­ca­da en 1985 fue tras­la­da­da al cine en 1983 con la direc­ción de su autor y en 1994 en el film ita­liano Il Pos­tino diri­gi­do por Michael Radford.

Andrew Bargs­ted y Clau­dio Arredondo

Cabe la pre­gun­ta si aca­so era nece­sa­rio una nue­va incur­sión sobre el mis­mo tema. En la medi­da que el rea­li­za­dor Rodri­go Sepúl­ve­da ha logra­do un rela­to diá­fano, emo­ti­vo y remar­ca­ble­men­te inter­pre­ta­do por Andrew Bargs­ted en el per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co, la res­pues­ta es afir­ma­ti­va. Aho­ra bien, tenien­do en cuen­ta que la pelí­cu­la care­ce de vio­len­cia, dro­gas y esce­nas sexua­les, pue­de que no se ajus­te para cier­to públi­co, aun­que la espon­tá­nea fres­cu­ra y sim­pa­tía que des­ti­la la actual ver­sión, per­mi­te que esta román­ti­ca come­dia se siga con sumo agrado.

El guión de Gui­ller­mo Cal­de­rón y Skár­me­ta ubi­ca la acción en 1969 pre­sen­tan­do a Mario (Bargs­ted); un joven pro­ve­nien­te de una humil­de fami­lia de pes­ca­do­res de Chi­le que vive en Isla Negra. El mucha­cho que no se resig­na a ser pes­ca­dor como su padre, pese a que es la acti­vi­dad prin­ci­pal de la región, logra obte­ner un pues­to de car­te­ro don­de se vale de su bici­cle­ta para dis­tri­buir las car­tas. En esa acti­vi­dad, le corres­pon­de entre­gar la abun­dan­te corres­pon­den­cia que a dia­rio reci­be el céle­bre poe­ta Pablo Neru­da (Clau­dio Arre­don­do), el más impor­tan­te mora­dor de la isla; es así que lle­ga a man­te­ner con él un afec­tuo­so víncu­lo que gra­dual­men­te devie­ne en una sin­ce­ra amis­tad. A tra­vés de esa rela­ción, Mario apren­de a valo­rar la poe­sía como expre­sión lite­ra­ria ade­más de ir cap­tan­do las metá­fo­ras con­te­ni­das en los poe­mas de Neruda.

El pun­to de infle­xión de esta his­to­ria se pro­du­ce cuan­do Mario lle­ga a cono­cer a la joven Bea­triz Gon­zá­lez (Vivian­ne Dietz), hija de Elba (Pao­la Gian­ni­ni) que es la due­ña de la hos­te­ría local y en don­de los parro­quia­nos del lugar sue­len reu­nir­se en su bar. Sub­yu­ga­do por su belle­za el mucha­cho se ena­mo­ra pron­ta­men­te de Bea­triz y aun­que es corres­pon­di­do por ella, la rela­ción cuen­ta con la deci­di­da opo­si­ción de Elba quien no desea que su hija pue­da correr la mis­ma suer­te que ella como madre soltera.

Uno de los aspec­tos más tier­nos del rela­to tie­ne lugar en las esce­nas don­de el tími­do joven tra­ta de atraer a Bea­triz uti­li­zan­do un volan­tín con­te­nien­do un papel escri­to en el que mani­fies­ta su amor por ella valién­do­se de algu­nos de los ver­sos más rele­van­tes con­te­ni­dos en los libros que Neru­da le había obse­quia­do. Cla­ro está que cuan­do ella se ente­ra que lo expre­sa­do por Mario ha sido obje­to de pla­gio, la rela­ción se indis­po­ne tran­si­to­ria­men­te. Con los con­se­jos reci­bi­dos por Neru­da, Mario logra recon­quis­tar a la chi­ca de sus sueños.

El tras­fon­do polí­ti­co que en ese momen­to tie­ne lugar en Chi­le con las inmi­nen­tes elec­cio­nes en las que Neru­da apo­ya incon­di­cio­nal­men­te a Sal­va­dor Allen­de como can­di­da­to de la Uni­dad Popu­lar gene­ra una sub­tra­ma que no tie­ne espe­cial gra­vi­ta­ción en el con­tex­to de lo que se está relatando.

La acer­ta­da direc­ción de Sepúl­ve­da per­mi­te que este rela­to expre­sa­do poé­ti­ca­men­te trans­mi­ta genui­na emo­ción, en gran par­te agra­cia­do por el efi­cien­te guión y su buen elen­co; en ese aspec­to, Bargs­ted amplia­men­te se luce como el inge­nuo y tími­do joven deseo­so de con­ver­tir­se en poe­ta y deter­mi­na­do a con­quis­tar a Bea­triz. Las bellas can­cio­nes de Car­los Cabe­zas, las atrac­ti­vas dan­zas fol­cló­ri­cas así como la foto­gra­fía de Mau­ra Mora­les Berg­mann con­tri­bu­yen a real­zar los valo­res de Ardien­te Pacien­cia. Jor­ge Gutman

Pre­vi­si­ble Dra­ma Psicológico

AU NORD D’ALBANY. Cana­dá, 2021. Un film de Marian­ne Far­ley. 107 minutos

La actriz cana­dien­se Marian­ne Far­ley, quen ha rea­li­za­do dos bue­nos cor­tos -Mar­gue­ri­te (2017) y Fri­mas (2021)-, debu­ta en el lar­go­me­tra­je abor­dan­do en Au Nord d’Albany un dra­ma psi­co­ló­gi­co que si bien resul­ta pro­me­te­dor a la pos­tre no cum­ple con su cometido.

Céli­ne Bonnier

La his­to­ria refle­ja­da en el guión de la rea­li­za­do­ra con la cola­bo­ra­ción de Clau­de Brie, refle­ja la angus­tia de Annie (Céli­ne Bon­nier), una madre mono­pa­ren­tal que cuan­do comien­za el film se la ve huyen­do pre­ci­pi­ta­da­men­te de su hogar en Mon­treal jun­to con su hija ado­les­cen­te Sarah (Zeneb Blan­chet) y su hijo menor Félix (Eliott Plamondon).

Vali­lén­do­se de su coche, Annie y sus hijos se diri­gen a Flo­ri­da con el pro­pó­si­to de reen­con­trar al padre de los chi­cos y tra­tar de que allí per­ma­nez­can. Gra­dua­le­men­te se irá sabien­do el moti­vo de esta huí­da a tra­vés de lo que Sarah va regis­tran­do en su dia­rio per­so­nal y median­te flash­backs en los que se apre­cia la inti­mi­da­ción de que ha sido obje­to por par­te de una com­pa­ñe­ra de su escue­la y la con­se­cuen­cia pro­du­ci­da por dicho acoso.

Al apro­xi­mar­se a la región de los Adi­ron­dacks, el vehícu­lo detie­ne su mar­cha y sin poder vol­ver­lo a arran­car Sarah encuen­tra en la ruta a Paul (Rick Robert), un mecá­ni­co des­co­no­ci­do, que con cier­ta reti­cen­cia acep­ta remol­car­lo al taller; como las pie­zas nece­sa­rias para su arre­glo demo­ra­rán algu­nos días en lle­gar, eso moti­va­rá la esta­día for­za­da de la fami­lia en el lugar. Duran­te ese lap­so, Sarah enta­bla­rá rela­ción con Hope (Nao­mi Cor­mier), la hija de Paul de edad simi­lar, quien lle­ga­rá a des­cu­brir la razón por la que los via­je­ros han esca­pa­do de Montreal.

En el poco con­vin­cen­te guión se irá sabien­do que cada uno de los per­so­na­jes invo­lu­ca­dos tie­ne secre­tos guar­da­dos, pero de modo alguno la intri­ga lle­ga a cobrar vue­lo. Si bien el rela­to esbo­za de mane­ra epi­dér­mi­ca la rela­ción entre padres e hijos, la inco­mu­ni­ca­ción, el pro­ble­ma nada nue­vo del bull­ying esco­lar o bien algu­nos aspec­tos encu­bier­tos de homo­se­xua­li­dad, final­men­te todo que­da diluí­do con un com­pla­cien­te des­en­la­ce pre­vi­si­ble e insatisfactorio.

Con una correc­ta pues­ta escé­ni­ca, la novel rea­li­za­do­ra se ve obs­ta­cu­li­za­da por su ende­ble guión aun­que cabe reco­no­cer que a su favor ha con­ta­do con la pon­de­ra­ble actua­ción de Bon­nier quien con­vin­cen­te­men­te trans­mi­te los sen­ti­mien­tos de una madre que está dis­pues­ta a rea­li­zar lo impo­si­ble con tal de sal­var a su hija; a su lado Blan­chet se des­ta­ca como la joven ator­men­ta­da por el com­ple­jo de cul­pa que la embar­ga, en tan­to que el res­to del repar­to se desem­pe­ña ade­cua­da­men­te res­pon­dien­do a los reque­ri­mien­tos del libre­to. Jor­ge Gutman