Cor­to­me­tra­jes de Fic­ción Nomi­na­dos al Oscar 2022

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Como en ante­rio­res edi­cio­nes la selec­ción de este año es remar­ca­ble. Cada una de los cin­co fil­mes de fic­ción expre­san una inquie­tud artís­ti­ca refle­jan­do de dife­ren­te mane­ra la épo­ca en que vivimos.

1. Ala Kachuu (Kir­gis­tán-Sui­za). 38 minutos

En su ter­cer cor­to la rea­li­za­do­ra Maria Brend­le ilus­tra lo que aún per­du­ra en algu­nas áreas del mun­do. La pro­ta­go­nis­ta es Sezim (Ali­na Tur­du­ma­ma­to­va), una joven que vive con su fami­lia en una aldea rural de Kir­gis­tán don­de aún sub­sis­ten cier­tas arcai­cas tra­di­cio­nes con res­pec­to al rol que debe desem­pe­ñar la mujer. Ella inten­ta esca­par del esti­lo de vida que alber­ga a esa comu­ni­dad y por eso anhe­la con­se­guir una beca para estu­diar en Bish­kek, la capi­tal de este país de Asia Cen­tral. Sin embar­go sus padres, a fin de man­te­ner la dig­ni­dad y el orgu­llo de la fami­lia, se opo­nen a tal situa­ción obli­gán­do­la a con­traer matri­mo­nio con Dayr­bek (Nur­bek Esen­gazy Uulu), un joven de otra aldea al que cono­ce el día de la boda. La for­za­da situa­ción en la que Sezim se halla la impul­sa a adop­tar una drás­ti­ca medi­da a fin de poder vivir con com­ple­ta inde­pen­den­cia y ser capaz de ele­gir su pro­pio camino en la vida.

La gran sen­si­bi­li­dad de la cineas­ta denun­cian­do la ausen­cia de los dere­chos huma­nos de la mujer y la remar­ca­ble inter­pre­ta­ción de Tur­du­ma­ma­to­va per­mi­ten lograr un emo­ti­vo cor­to que se aso­cia muy bien con las pré­di­cas del movi­mien­to #metoo.

2.The Dress (Polo­nia) 29 minutos

Resul­ta de gran inte­rés este cor­to crea­do por estu­dian­tes de la Escue­la de Cine de Var­so­via y diri­gi­do por Tadeusz Lysiak. El guión del rea­li­za­dor cen­tra su aten­ción en Jul­ka (Anna Dzie­duszyc­ka), una joven cuyo enanis­mo la hace sen­tir dife­ren­te de los demás. Sin que haya matiz alguno en su vida, ella se gana el sus­ten­to tra­ba­jan­do en las tareas de lim­pie­za den un motel ubi­ca­do en un lugar no espe­ci­fi­ca­do de Polo­nía; su úni­co víncu­lo social es Rena­ta (Doro­ta Pomy­ka­la), una entra­ña­ble com­pa­ñe­ra de tra­ba­jo quien tra­ta de ani­mar­la dán­do­le alien­to para que pue­da esbo­zar una sonrisa.

Ansio­sa de com­par­tir su vida sen­ti­men­tal con un com­pa­ñe­ro, ella cree hallar­lo en Bog­dan (Szy­mon Piotr Wars­zaws­ki), un camio­ne­ro que demues­tra cier­to inte­rés en ella. Mien­tras aguar­da que él regre­se de un via­je de 4 días a Kiev, Jul­kaa inten­ta reci­bir­lo con un lin­do ves­ti­do y ade­más ade­cua­da­men­te maqui­lla­da para cam­biar su som­brío ros­tro. El reen­cuen­tro resul­ta a todas luces exci­tan­te y con él ella expe­ri­men­ta­rá por pri­me­ra vez el goce sexual. ¿Podrá Bog­dan cam­biar la soli­ta­ria vida de Jul­ka? En esen­cia, he aquí un bello cor­to­me­tra­je agra­cia­do con la nota­ble rea­li­za­ción de Lysiak y la mara­vi­llo­sa actua­ción de Dzieduszycka.

3. Plea­se Hold (Esta­dos Uni­dos) 19 minutos

Podría tra­tar­se de cien­cia fic­ción, pero no lo es. Este cor­to que trans­cu­rre en un futu­ro no tan lejano retra­ta a Mateo (Erick López) quien erró­nea­men­te es arres­ta­do median­te un dron poli­cial auto­ma­ti­za­do. Encon­trán­do­se con­fi­na­do en una cár­cel que igual­men­te fun­cio­na con inte­li­gen­cia arti­fi­cial, se asis­te a las des­ven­tu­ras de este ino­cen­te hom­bre que para tra­tar de lograr su libe­ra­ción, en su deses­pe­ra­ción inten­ta comu­ni­car­se con una voz huma­na que tra­te de com­pren­der lo que le está acon­te­cien­do. Muy bien cons­trui­do y mag­ní­fi­ca­men­te narra­do el direc­tor K.D. Davi­la disec­cio­na impe­ca­ble­men­te las grie­tas de un sis­te­ma judi­cial meca­ni­za­do que afec­ta la vida de hones­tos ciudadanos.

4.On My Mind (Dina­mar­ca). 18 minutos

Si hubie­se que pre­miar un guión por su sor­pren­den­te ori­gi­na­li­dad, sin duda que este cor­to de Mar­tin Stran­ge-Han­sen mere­ce­ría ser galardonado.

Nada es lo que pare­ce en los pri­me­ros 15 minu­tos del rela­to. En el trans­cur­so de la maña­na de un día labo­ra­ble Hen­rik (Ras­mus Ham­me­rich) que pare­ce­ría ser un hom­bre sin hogar, ingre­sa a un bar de Dina­mar­ca don­de él es el úni­co clien­te; sien­do aten­di­do por la ama­ble can­ti­ne­ra Loui­se (Cami­lla Ben­dix), le soli­ci­ta un tra­go de whisky que lo repi­te tres veces más. Cuan­do obser­va una máqui­na de karao­ke allí ins­ta­la­da, pide que se le pon­ga el dis­co “Always on My Mind” con el pro­pó­si­to de que­rer­lo can­tar. Pre­ben (Ole Boi­sen), el poco agra­da­ble due­ño del local, se nie­ga a com­pla­cer­lo dicién­do­le que la máqui­na sola­men­te la echa a andar los fines de sema­na; debi­do a su insis­ten­cia y con el pago de 500 coro­nas, Hen­rik con­si­gue su pro­pó­si­to. Tras haber pedi­do a la cama­re­ra que lo fil­me al com­pás de la músi­ca comien­za a ento­nar la men­cio­na­da can­ción que la dedi­ca a su que­ri­da espo­sa. ¿Por qué su insis­ten­cia y su urgen­cia para hacerlo?

En los tres minu­tos fina­les, el direc­tor deve­la la incóg­ni­ta que sería inapro­pia­do reve­lar; lo cier­to es que el des­en­la­ce de esta inge­nio­sa y con­vin­cen­te lec­ción de amor es suma­men­te conmovedora.

5.The Long Goodb­ye (Gran Bre­ta­ña-Holan­da) 12 minutos.

Este cor­to­me­tra­je diri­gi­do por Aneil Karia y coes­cri­to con Riz Ahmed demues­tra cómo en esca­sos minu­tos se pue­de obte­ner un sóli­do rela­to expo­nien­do una tris­te situa­ción que no es aje­na a lo que acon­te­ce en la actualidad.

En un subur­bio lon­di­nen­se una fami­lia bri­tá­ni­ca de ori­gen paquis­ta­ní se halla en los últi­mos pre­pa­ra­ti­vos para la cele­bra­ción de una boda fami­liar don­de en un cli­ma de ale­gría y feli­ci­dad todo está dis­pues­to para que la fies­ta resul­te exi­to­sa. Sin embar­go la paz se alte­ra cuan­do una mili­cia de enmas­ca­ra­dos blan­cos con ayu­da de la poli­cía arre­me­ten vio­len­ta­men­te en ese hogar y a pun­ta de pis­to­la ame­na­zan y gol­pean a los horro­ri­za­dos miem­bros de la familia.

Con un enfo­que semi impro­vi­sa­do, el muy bien ela­bo­ra­do rela­to demues­tra su inten­cio­na­li­dad en el exce­len­te monó­lo­go final reci­ta­do por el remar­ca­ble actor Ahmed quien mag­ní­fi­ca­men­te carac­te­ri­za al jefe de la fami­lia. Si bien este es un film de fic­ción, la vio­len­cia expues­ta no es aje­na a la can­den­te reali­dad que acon­te­ce en Gran Bre­ta­ña en don­de gru­pos de extre­ma ideo­lo­gía de dere­cha con la retó­ri­ca de la anti­in­mi­gra­ción dis­cri­mi­nan al inmi­gran­te por el color de la piel y el lugar de don­de proviene.

Una Espe­cie en Peli­gro de Extinción

LAST OF THE RIGHT WHA­LES. Cana­dá, 2021. Un film escri­to y diri­gi­do por Nadi­ne Peque­ne­za. 91 minutos

Este docu­men­tal tie­ne como pro­pó­si­to refle­jar los esfuer­zos que se están rea­li­zan­do para sal­var a las balle­nas negras del Atlán­ti­co Nor­te tenien­do en cuen­ta que en la últi­ma déca­da han esta­do murien­do a una tasa anual del 24 por cien­to y des­de 2017 ha pere­ci­do la déci­ma par­te de su población.

A tra­vés de un atrac­ti­vo rela­to se pue­de obser­var el tra­ba­jo rea­li­za­do por espe­cia­lis­tas en la mate­ria en cada lugar del habi­tat geo­igrá­fi­co de esta espe­cie, inclu­yen­do el Gol­fo de Saint-Lau­rent, la Bahía de Cape Cod, la cos­ta de Flo­ri­da y el Gol­fo de México.

Una esce­na del documental

Dado que en el Atlán­ti­co Nor­te las balle­nas negras pue­den ser daña­das, es ile­gal apro­xi­mar­se muy cer­ca de las mis­mas, a menos que se obten­ga un per­mi­so fede­ral. El emi­nen­te fotó­gra­fo perio­dis­ta cana­dien­se Nick Haw­kins, ha sido el pri­me­ro en lograr dicha auto­ri­za­ción y es así que uti­li­za un vehícu­lo sub­ma­rino tele­guia­do en el gol­fo de Saint-Lau­rent para obser­var a una visi­bi­li­dad de 12 metros el com­por­ta­mien­to social de estos gigan­tes­cos animales.

Entre los cien­tí­fi­cos invo­lu­cra­dos en esta ope­ra­ción de sal­va­ta­je se encuen­tra Barb Zoods­ma quien super­vi­sa el pro­gra­ma de recu­pe­ra­ción del Ser­vi­cio Nacio­nal de Pes­ca Mari­na en el sudes­te de EE. UU. Impor­tan­tes son las obser­va­cio­nes de Char­les “Stormy” Mayo, direc­tor del Pro­gra­ma de Eco­lo­gía del Cen­tro de Estu­dios Cos­te­ros de Pro­vin­ce­town, Mas­sa­chu­seets, afir­man­do que la balle­na negra vive en un eco sis­te­ma que cam­bia per­ma­nen­te­men­te. En esta tarea de inves­ti­ga­ción igual­men­te par­ti­ci­pan Moi­ra Brown que es la cien­tí­fi­ca prin­ci­pal del Ins­ti­tu­to Cana­dien­se de la Balle­na así como la bió­lo­ga Ton­ya Wim­mer que como fun­da­do­ra y direc­to­ra eje­cu­ti­va de Mari­ne Ani­mal Res­pon­se Society de Nova Sco­tia tra­ta de deter­mi­nar la cau­sa de la muer­te masi­va de esta espe­cie. Por su par­te Kim­ber­ley Davies, la doc­to­ra­da ocea­nó­gra­fa de la Uni­ver­si­dad de New Bruns­wick, seña­la que uno de los gran­des pro­ble­mas que atra­vie­san estos ani­ma­les es el de las heri­das sufri­das al que­dar atra­pa­dos en los apa­re­jos de pes­ca de los pes­ca­do­res. De inte­rés es lo que mani­fies­ta el pes­ca­dor de can­gre­jos Mar­tin Noél acer­ca de la difi­cul­tad de poder con­ci­liar los intere­ses de la indus­tria pes­que­ra con las zonas cerra­das para la mis­ma a fin de crear el espa­cio nece­sa­rio para la migra­ción de la ballena.

Ade­más de evi­tar la extin­ción de las balle­nas negras, el docu­men­tal enfa­ti­za la impor­tan­cia de crear las con­di­cio­nes nece­sa­rias que per­mi­tan su repro­duc­ción y que pue­dan criar a los más peque­ños que requie­ren mejor alimentación.

No obs­tan­te las inves­ti­ga­cio­nes rea­li­za­das, Peque­ne­za seña­la que aún hay muchos aspec­tos que se des­co­no­cen de esta colo­sal espe­cie mari­na. Pero lo impor­tan­te es con­ti­nuar con estos estu­dios para lograr una mejor con­vi­ven­cia con la misma.

Para con­cluir con una nota posi­ti­va se infor­ma que en 2021 han naci­do 18 balle­nas negras, la mayor cifra regis­tra­da des­de 2013.

Este valio­so docu­men­tal muy bien narra­do y valo­ri­za­do por la exce­len­te foto­gra­fía sub­ma­ri­na de Nick Haw­kins como asi­mis­mo por la foto­gra­fía aérea de Fre­de­rik Jones, Chris Zadra, Mike Reid, Jami­son Smith y Haw­kins per­mi­te brin­dar al espec­ta­dor una vívi­da expe­rien­cia de estos gigan­tes­cos cetáceos.

En los cré­di­tos fina­les se lee “en memo­ria de 34 balle­nas negras del Atlán­ti­co Nor­te que se sabe han pere­ci­do mien­tras se hizo este film entre 2017 y 2021″. Jor­ge Gutman

El Dra­ma del Aborto

L’É­VE­NÉ­MENT / HAP­PE­NING.  Fran­cia, 2021. Un film de Audrey Diwan. 99 minutos

Con­sa­gra­do con el León de Oro en el últi­mo Fes­ti­val de Vene­cia del año pasa­do, el galar­dón de este pene­tran­te dra­ma es bien mere­ci­do tenien­do en cuen­ta la meticu­losi­dad adop­ta­da por la direc­to­ra Audrey Diwan para tras­la­dar a la pan­ta­lla la nove­la homó­ni­ma de Annie Ernaux publi­ca­da en 2000. La par­ti­cu­la­ri­dad del film resi­de en que la his­to­ria rela­ta­da se basa en la expe­rien­cia vivi­da por la auto­ra del libro cuan­do en 1963 a los 23 años era una estu­dian­te uni­ver­si­ta­ria de lite­ra­tu­ra en Angou­lè­me, al sudoes­te de Francia.

Ana­ma­ria Vartolomei

El guión pre­pa­ra­do por la rea­li­za­do­ra con la cola­bo­ra­ción de Mar­cia Romano pre­sen­ta a la joven Anne (Ana­ma­ria Var­to­lo­mei) cuan­do visi­tan­do a su médi­co (Fabri­zio Ron­gio­ne) él le hace saber que está emba­ra­za­da de tres sema­nas; tras que­dar ano­na­da­da por la noti­cia ella le pide al facul­ta­ti­vo que inte­rrum­pa el pro­ce­so de ges­ta­ción, pero reci­be una rotun­da res­pues­ta nega­ti­va en la medi­da que el abor­to cons­ti­tu­ye un seve­ro deli­to pena­do por la ley. Al acu­dir una sema­na des­pués a otra con­sul­ta con un pro­fe­sio­nal dife­ren­te (Fra­nçois Lon­quet) obtie­ne una res­pues­ta simi­lar, aun­que debi­do a su insis­ten­cia lle­ga a pres­cri­bir­le unas dro­gas que no resuel­ven el pro­ble­ma. Sus mejo­res ami­gas y com­pa­ñe­ras de la uni­ver­si­dad (Luà­na Baj­ra­mi y Loui­se Orri-Diqué­ro) al ente­rar­se de lo que le pasa a Anne, tam­po­co desean invo­lu­crar­se en el pro­ble­ma por temor; mien­tras tan­to la laten­te angus­tia inte­rior sufri­da por esta joven sol­te­ra hace que a pesar de ser una bri­llan­te alum­na su desem­pe­ño comien­za a decaer, aspec­to que le hace notar su pro­fe­sor de lite­ra­tu­ra (Pio Mar­mai). A medi­da que las sema­nas van trans­cu­rrien­do ella resuel­ve via­jar a Bor­deaux para soli­ci­tar ayu­da a Max (Julien Fri­son) quien ha sido el hom­bre con quien man­tu­vo la rela­ción casual que pro­du­jo su gra­vi­dez; sin embar­go, él se des­en­tien­de por com­ple­to del pro­ble­ma; a todo ello, Anne disi­mu­la su preo­cu­pa­ción fren­te a su madre (San­dri­ne Bon­nai­re), quien igno­ra lo que le está sucediendo.

Es recién a las 12 sema­nas de ges­ta­ción cuan­do valién­do­se de un dato sumi­nis­tra­do por un com­pa­ñe­ro de la uni­ver­si­dad ella ubi­ca a una mujer de seve­ra auto­ri­dad (Anna Mou­gla­lis) dis­pues­ta a rea­li­zar el clan­des­tino abor­to a cam­bio de una suma de dine­ro, quien ade­más le advier­te que no debe­rá gri­tar ni llo­rar a fin de que nadie se ente­re del pro­ce­di­mien­to. Eso ori­gi­na dos secuen­cias de extre­ma­da cru­de­za en las que el espec­ta­dor se sien­te atra­pa­do y estre­me­ci­do por lo que acon­te­ce con Anne.

Ade­más de la sutil direc­ción de Diwan enca­ran­do este urti­can­te tópi­co, gran par­te de la soli­dez de este enco­mia­ble docu­men­to des­can­sa en la excep­cio­nal inter­pre­ta­ción de Var­to­lo­mei quien se sumer­ge de lleno en la piel de Anne, el alter ego de Ernaux, refle­jan­do la sole­dad de una joven indefensa.

Den­tro de las varias esce­nas des­ta­ca­bles de L’Événement hay una que defi­ne por com­ple­to el rol de la mujer en la Fran­cia de los años 60; así, cuan­do el pro­fe­sor de Anne le pre­gun­ta sobre lo que la esta­ba aque­jan­do, ella res­pon­de que es la enfer­me­dad que con­vier­te al ser feme­nino en ama de casa.

Aun­que en Fran­cia el abor­to que­dó lega­li­za­do en 1975, esta pelí­cu­la es una autén­ti­ca demos­tra­ción acer­ca de la mane­ra en que la mujer, en aque­llos rin­co­nes del mun­do don­de aún sub­sis­te su prohi­bi­ción, que­da rele­ga­da a un total des­me­re­ci­mien­to como si el pro­ce­so de ges­ta­ción fue­se de su exclu­si­va res­pon­sa­bi­li­dad. Jor­ge Gutman

Una Incons­tan­te Mujer

THE WORST PER­SON IN THE WORLD. Norue­ga-Fran­cia-Sue­cia-Dina­mar­ca, 2021. Un film de Joa­chim Trier. 121 minutos.

La incer­ti­dum­bre de una mucha­cha inse­gu­ra sobre lo que quie­re o desea en la vida es el tema abor­da­do por el direc­tor Joa­chim Trier en The Worst Per­son in the World en un guión que le per­te­ne­ce jun­to con Eskil Vogt.

Rena­te Reinsve

En la narra­ción estruc­tu­ra­da en un pró­lo­go, 12 capí­tu­los y un epí­lo­go, a tra­vés de la voz en off se sabe que Julie (Rena­te Reins­ve) vivien­do en Oslo y pró­xi­ma a cele­brar sus 30 años, des­de su eta­pa de estu­dian­te uni­ver­si­ta­ria no tuvo cla­ro cuál era su ver­da­de­ra voca­ción; así, habien­do segui­do sus estu­dios en medi­ci­na, pos­te­rior­men­te cre­yó que la psi­co­lo­gía se ajus­ta­ba más a su per­so­na­li­dad para final­men­te dedi­car­se a la fotografía.

Esa inde­fi­ni­ción per­ma­ne­ce en su vida afec­ti­va. Cuan­do cono­ce a Aksel (Anders Daniel­sen Lie), un autor de his­to­rie­tas grá­fi­cas de 44 años, cree haber encon­tra­do al hom­bre ideal no obs­tan­te la dife­ren­cia de edad; en un prin­ci­pio pare­cie­ra que ella ha logra­do cier­ta esta­bi­li­dad emo­cio­nal pero pron­to la mis­ma se disi­pa dado que Aksel desea­ría tener un hijo en tan­to que Julie se nie­ga a tal idea por con­si­de­rar que no está pre­pa­ra­da para ser madre.

Su natu­ra­le­za incons­tan­te moti­va a que en una fies­ta de bodas a la que se intro­du­ce fur­ti­va­men­te conoz­ca a Eivind (Her­bert Nor­drum), un emplea­do de café, con quien de inme­dia­to se sien­te atraí­da sexual­men­te; aun­que en un prin­ci­pio solo exis­ten cari­cias, abra­zos y besos, el adul­te­rio no tar­da en pro­du­cir­se así como la nece­si­dad de vivir jun­tos; con­se­cuen­te­men­te su sepa­ra­ción de Aksel es inevi­ta­ble. Sin embar­go ella dis­ta de estar satis­fe­cha por su eter­na inse­gu­ri­dad que le impi­de cono­cer hacia dón­de sus sen­ti­mien­tos apuntan.

Sin alcan­zar el nivel de exce­len­cia logra­do en Oslo, August 31st (2011), con esme­ra­da pul­cri­tud en su pues­ta escé­ni­ca, Trier brin­da una bue­na come­dia dra­má­ti­ca cuya úni­ca obje­ción radi­ca en su narra­ción dema­sia­do alar­ga­da. De todos modos el film se valo­ri­za por el buen retra­to efec­tua­do de su pro­ta­go­nis­ta que se mani­fies­ta en la exce­len­te com­po­si­ción que Reins­ve logra de Julie trans­mi­tien­do las con­tra­dic­cio­nes per­ma­nen­tes que de ella emer­gen en su bús­que­da de eman­ci­pa­ción feme­ni­na a pesar de que nadie la retie­ne; su actua­ción fue dis­tin­gui­da en el pasa­do Fes­ti­val de Can­nes obte­nien­do el pre­mio a la mejor actriz, como asi­mis­mo en la mis­ma cate­go­ría ha sido una de las cin­co intér­pre­tes nomi­na­das para optar al Oscar de este año. El elen­co que la secun­da es amplia­men­te satis­fac­to­rio don­de ade­más de Daniel­sen Lie y Nor­drum, en pape­les de apo­yo se des­ta­can Vidar San­dem, Hans Olav Bren­ner, Maria Gra­zia Di Meo y Sil­je Stors­tein. En otros aspec­tos, cabe des­ta­car la foto­gra­fía de Kas­per Tuxen acer­ta­da­men­te cap­tan­do los varia­dos esta­dos aní­mi­cos de Julie. Jor­ge Gutman

La Pér­di­da de un Gran Amigo

PER­DRE MARIO. Cana­dá, 2021. Un film escri­to, diri­gi­do y edi­ta­do por Carl Leblanc.85 minutos

El tema tabú como lo es el sui­ci­dio es abor­da­do por el rea­li­za­dor Carl Leblanc en Per­dre Mario, un docu­men­tal que cons­ti­tu­ye un home­na­je a quien fue­ra Mario, su gran ami­go de lar­ga data.

Una esce­na del documental

El 22 de mayo de 2015 en Dru­mond­vi­lle, pro­vin­cia de Que­bec, Mario de 62 años de edad se qui­tó la vida con un dis­pa­ro de bala en su cabe­za. Ese tris­te acto con­mo­vió a todos aqué­llos que lo han cono­ci­do como es el caso de Leblanc con quien había com­par­ti­do la gran pasión de la lite­ra­tu­ra, ade­más de que Mario había sido su tes­ti­go de bodas y el padrino de su hija. Es así que un año des­pués del sui­ci­dio, su her­mano Daniel le hizo lle­gar al rea­li­za­dor el dia­rio que coti­dia­na­men­te había sido escri­to por Mario ocho meses antes de adop­tar la trá­gi­ca deci­sión y guar­da­do en su compu­tado­ra. Es de allí que sur­ge la géne­sis de este documental.

De ese dia­rio comien­za a aflo­rar una varia­da gama de sen­ti­mien­tos, sur­gien­do las dudas sobre lo que moti­vó su deci­sión. Así entre las varias hipó­te­sis de las cau­sas con­cu­rren­tes se encuen­tran la de sen­tir­se ais­la­do social­men­te a pesar de estar siem­pre bien acom­pa­ña­do, la depre­sión que esta­ba expe­ri­men­tan­do y los efec­tos secun­da­rios de los medi­ca­men­tos ingeridos.

Para con­cre­tar el docu­men­tal, Leblanc ha ofre­ci­do la pala­bra a su gran ami­ga Ali­cia, sus her­ma­nos Daniel y Jean y otros fami­lia­res, como ade­más al leal gru­po de ami­gos con los que solía reu­nir­se fre­cuen­te­men­te alre­de­dor de un lago. Cada uno de los mis­mos, tenien­do en común el dolor y la tris­te­za que los ani­ma, mani­fies­ta dife­ren­tes reac­cio­nes con res­pec­to a la cau­sa del suicidio.

El dia­rio del sui­ci­da cons­ti­tu­ye para Leblanc un docu­men­to fun­da­men­tal para com­pren­der y sumer­gir­se en el alma de un hom­bre que siem­pre se mos­tró jovial y jubi­lo­so, tal como se mani­fies­ta en algu­nas de las foto­gra­fías expues­tas. El docu­men­tal está real­za­do con la inter­ca­la­ción de secuen­cias de ani­ma­ción rea­li­za­das por Fra­nçois Fortin.

Aun­que la lec­tu­ra efec­tua­da por Luce Default de extrac­tos del dia­rio ‑con la voz de Robert Lalon­ge dan­do vida a Mario- pue­de resul­tar un tan­to exhaus­ti­va, Leblanc ha logra­do un sobrio docu­men­tal resal­tan­do de mane­ra hon­da­men­te afec­tuo­sa y elo­cuen­te el ines­ti­ma­ble valor de la amis­tad a tra­vés del impac­to del sui­ci­dio cau­sa­do en sus que­ri­dos amigos.
Jor­ge Gutman

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