Un Simu­la­dor Sicario

HIT MAN. Esta­dos Uni­dos, 2023. Un film de Richard Lin­kla­ter. 113 minutos

El renom­bra­do direc­tor ame­ri­cano Richard Lin­kla­ter logra con Hit Man un entre­te­ni­mien­to de cali­dad superior.

En la his­to­ria del guión escri­to a cua­tro manos por Lin­kla­ter y Glen Powell, el cineas­ta se ins­pi­ró en un artícu­lo escri­to en octu­bre de 2001 por el perio­dis­ta Skip Hollands­worth para la revis­ta Texas Monthly refi­rién­do­se a la doble per­so­na­li­dad asu­mi­da por el texano perio­dis­ta Gary John­son como fal­so sicario.

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En la fic­ción Gary John­son (Glen Powell) es un afa­ble pro­fe­sor de filo­so­fía en la uni­ver­si­dad de New Orleans. Des­pués de haber­se divor­cia­do, vive solo en com­pa­ñía de dos gatos; si bien la mayor par­te de su tiem­po la des­ti­na a sus cla­ses, oca­sio­nal­men­te pres­ta ser­vi­cios a la poli­cía local. Su ruti­na se ve alte­ra­da cuan­do el depar­ta­men­to poli­cial requie­re sus ser­vi­cios para reem­pla­zar a Jas­per (Aus­tin Ame­lio), un poli­cía que ha sido sus­pen­di­do tem­po­ral­men­te de sus fun­cio­nes por ofen­sas racia­les. La tarea de John­son con­sis­te en tener que actuar como un simu­la­dor ase­sino a suel­do a fin de atra­par y con­de­nar a per­so­nas que quie­ren matar a otros por encar­go a cam­bio de un pago en dinero.

A par­tir de allí el lacó­ni­co pro­fe­sor es a la vez un supues­to mer­ce­na­rio. Con gran meticu­losi­dad John­son ana­li­za el per­fil de quie­nes requie­ren sus ser­vi­cios cri­mi­na­les y de acuer­do a la per­so­na­li­dad de los mis­mos, tra­ta de adop­tar una fiso­no­mía dife­ren­te tan­to en su atuen­do como en su com­por­ta­mien­to, uti­li­zan­do dis­tin­tos nom­bres para su identificación.

El rela­to adquie­re un matiz dife­ren­te cuan­do John­son bajo el nom­bre de “Ron” es con­tac­ta­do por Madi­son (Adria Arjo­na), una joven y bella mujer que requie­re sus ser­vi­cios para eli­mi­nar a Ray (Evan Hol­tz­man), su mari­do abu­sa­dor. Pre­sen­tán­do­se el embau­ca­dor a ella como un afa­ble y atrac­ti­vo indi­vi­duo, de inme­dia­to sur­ge entre ambos una fuer­te atrac­ción; eso moti­va a Ron para con­ven­cer a Madi­son de no des­pren­der­se de su mari­do y que en cam­bio lo deje y apro­ve­che el dine­ro que esta­ba dis­pues­to a pagar­le para ini­ciar una nue­va vida. A medi­da que los encuen­tros se van suce­dien­do se pro­du­ce un apa­sio­na­do lazo ínti­mo que pron­ta­men­te con­du­ce a una rela­ción sen­ti­men­tal no exen­ta de amor. Si bien los dos dis­fru­tan del víncu­lo sur­gi­do, para John­son la situa­ción se tor­na com­pli­ca­da en la medi­da de que el enga­ño a tra­vés de su fic­ti­cia iden­ti­dad de Ron no pue­de eter­ni­zar­se. ¿Cómo resol­ver este embrollo?

Obvia­men­te sería impru­den­te ade­lan­tar la for­ma que de aquí en más adquie­re el desa­rro­llo del rela­to, sal­vo anti­ci­par que sur­gi­rán varias impre­vi­si­bles sor­pre­sas que con­tri­bu­yen a acen­tuar el inte­rés del espectador.

Lin­kla­ter, autor de una remar­ca­ble fil­mo­gra­fía gene­ra­da a lo lar­go de tres déca­das, don­de entre otros títu­los figu­ra el bri­llan­te dra­ma Boyhood (2014), demues­tra una vez más su com­ple­ta ver­sa­ti­li­dad com­bi­nan­do en este caso un muy buen thri­ller poli­cial con una come­dia román­ti­ca sazo­na­da de buen humor. A todo ello, no menos impor­tan­te es la for­ma en que la his­to­ria cen­tral está imbri­ca­da con la filo­so­fía moral que John­son trans­mi­te en su cáte­dra intro­du­cien­do el tema de la identidad.

Uni­do a la loa­ble direc­ción resal­ta­da, el film se enri­que­ce con la mag­ní­fi­ca com­po­si­ción que logra Powell como el fic­cio­nal sica­rio y la exce­len­te com­pli­ci­dad man­te­ni­da con el per­so­na­je ani­ma­do por Arjo­na. Los valo­res men­cio­na­dos moti­van a que bajo cual­quier ópti­ca de aná­li­sis Hit Man resul­te una muy pla­cen­te­ra come­dia que el direc­tor la dedi­ca a la memo­ria del real Gary Powell falle­ci­do en 2023. Jor­ge Gutman

Cri­sis Conyugal

LES TOR­TUES. Bél­gi­ca-Cana­dá, 2023. Un film escri­to y diri­gi­do por David Lam­bert. 83 minutos

Aun­que las vici­si­tu­des de la con­vi­ven­cia con­yu­gal ha sido con­si­de­ra­da por el cine en nume­ro­sas oca­sio­nes, en cam­bio no ha sido fre­cuen­te, el tra­ta­mien­to cuan­do se tra­ta de per­so­nas de edad madu­ra. Ese es el tema que con­si­de­ra el rea­li­za­dor David Lam­bert en Les Tor­tues enfo­can­do la cri­sis que se pro­du­ce en el seno de un matri­mo­nio gay des­pués de una lar­ga vida en común.

Dave Johns y Oli­vier Gourmet

El rela­to comien­za el pri­mer día de jubi­la­ción del poli­cía Hen­ri (Oli­vier Gour­met) que con­vi­ve en Bru­se­las con su pare­ja Thorn (Dave Johns), un expa­tria­do bri­tá­ni­co que igual­men­te en reti­ro ha sido su vez drag queen y pos­te­rior­men­te anti­cua­rio. Ambos han com­par­ti­do 35 años de vida con­yu­gal y aho­ra en su reti­ro tie­nen que afron­tar a estar jun­tos duran­te la dia­ria jor­na­da. Sin embar­go Hen­ri no es muy feliz con la idea de sobre­lle­var esa ruti­na, demos­tran­do su des­con­ten­to hacia su com­pa­ñe­ro median­te ges­tos de des­dén; a pesar de eso, el bon­da­do­so y sumi­so Thorn rea­li­za lo impo­si­ble para satis­fa­cer­lo, tal como se apre­cia en la pri­me­ra esce­na en que le sir­ve el desa­yuno en la cama, le masa­jea sus pies y tra­ta de agra­dar­lo can­tán­do­le una canción.

En medio de su cri­sis exis­ten­cial Henry acu­de a un sitio de reen­cuen­tros con el pro­pó­si­to de encon­trar a un hom­bre con quien pue­da nue­va­men­te expe­ri­men­tar su pla­cer sexual. Cuan­do Thorn se impo­ne de tal situa­ción resuel­ve ini­ciar los trá­mi­tes de divor­cio con la espe­ran­za de que a la pos­tre pue­da recon­quis­tar a su pareja.

Den­tro del mar­co des­crip­to, como telón de fon­do Lam­bert asi­mis­mo reme­mo­ra en su rela­to los años en que irrum­pió el sida, la homo­fo­bia exis­ten­te de no hace mucho tiem­po atrás así como el paso posi­ti­vo de per­mi­tir la unión matri­mo­nial de per­so­nas de igual sexo.

El tema des­crip­to es uni­ver­sal en don­de Lam­bert refle­ja la posi­bi­li­dad de que el amor entre dos seres, inde­pen­dien­te­men­te de la orien­ta­ción sexual, con el paso del tiem­po pue­da esfu­mar­se cuan­do la atrac­ción físi­ca des­apa­re­ce. Con todo, el rea­li­za­dor se mues­tra opti­mis­ta per­mi­tien­do que la des­ave­nien­cia con­yu­gal encuen­tre solu­ción en la medi­da que lo que en el fon­do pre­do­mi­na en esta pare­ja es el ape­go y amor, capaz de revitli­zar el res­plan­dor de los años jóvenes.

No obs­tan­te que la his­to­ria con­du­ce a un des­en­la­ce pre­vi­si­ble, eso no ami­no­ra su valor en el que en gran par­te se debe a las nota­bles actua­cio­nes de Gour­met y Johns don­de ambos con­sa­gra­dos intér­pre­tes trans­mi­ten con auten­ti­ci­dad la natu­ra­le­za de sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes así como la logra­da com­pli­ci­dad exis­ten­te entre los mis­mos. En pape­les de apo­yo par­ti­ci­pan Bri­git­te Pou­part como la gran ami­ga de Thorn, así como Vanes­sa Van Dur­me ani­man­do a la Mada­me del club noc­turno al que sue­le acu­dir Henri.

En esen­cia, Lam­bert ofre­ce un film que lejos de ser gran­di­lo­cuen­te y sin pre­ten­sión algu­na está bien narra­do a la vez que la dosis de ter­nu­ra impreg­na­da en su con­te­ni­do per­mi­te con­ci­tar la adhe­sión del espec­ta­dor. Jor­ge Gutman

El Mal No Existe

EVIL DOES NOT EXIST. Japón, 2023. Un film escri­to y diri­gi­do por Ryû­su­ke Hama­gu­chi. 106 minutos

Con­si­de­ra­do como uno de los más impor­tan­tes rea­li­za­do­res de Japón, Ryû­su­ke Hama­gu­chi ha con­so­li­da­do su pres­ti­gio a tra­vés de remar­ca­bles tra­ba­jos como lo han sido entre otros, La Rue­da de la For­tu­na y la Fan­ta­sía (2021) y en espe­cial Dri­ve My Car (2021) por el cual reci­bió el Oscar a la Mejor Pelí­cu­la Inter­na­cio­nal ade­más de haber sido aplau­di­da inter­na­cio­nal­men­te. De allí que con gran expec­ta­ti­va se aguar­da­ba Evil Does Not Exist, que obtu­vo el Gran Pre­mio del Jura­do en el fes­ti­val de Vene­cia de 2023. Con todo, esta absor­ben­te fábu­la eco­ló­gi­ca no alcan­za a satis­fa­cer ple­na­men­te aun­que de todos modos se visio­na una obra respetable.

La idea del film se ori­gi­nó como con­se­cuen­cia de un bre­ve acom­pa­ña­mien­to a una pie­za musi­cal de la com­po­si­to­ra Eiko Ishi­bashi que ya había cola­bo­ra­do con el rea­li­za­dor en Dri­ve My Car. Es así que el pro­yec­to ori­gi­na­rio se ha con­ver­ti­do en este lar­go metra­je en don­de la músi­ca es un ele­men­to impor­tan­te al ilus­trar cada plano a lo lar­go de su desarrollo.

Hitoshi Omi­ka

La his­to­ria está ambien­ta­da en una peque­ña aldea rural de Japón, ale­ja­da de la cos­mo­po­li­ta ciu­dad de Tokio. Allí vive Taku­mi (Hitoshi Omi­ka), con su hiji­ta Hana (Ryo Nishi­ka­va) de 8 años de edad. Él es un soli­ta­rio y taci­turno aldeano que ado­ra a la niña aun­que a veces su dis­trac­ción moti­va a que se olvi­de de reco­ger­la de la escue­la al final de la jor­na­da esco­lar. En los pri­me­ros 30 minu­tos de metra­je del rela­to se lo con­tem­pla en su dia­ria ruti­na de cor­tar la made­ra del bos­que fron­do­so que lo rodea como así tam­bién reco­ger varios con­te­ne­do­res de agua fres­ca con la ayu­da de su ami­go Kazuo (Hiro­yu­ki Miu­ra), para su tras­la­do a un cer­cano res­tau­ran­te. En esa pri­me­ra par­te el rea­li­za­dor líri­ca­men­te des­ta­ca la pre­sen­cia de la natu­ra­le­za impreg­na­da de fron­do­sos árbo­les y su fau­na, que cons­ti­tu­ye un fac­tor esen­cial para los habi­tan­tes de la aldea.

El núcleo del rela­to se pro­du­ce cuan­do una agen­cia de Tok­yo deci­de crear en la fores­ta región un cam­ping a todo lujo para los turis­tas adi­ne­ra­dos de la capi­tal. Es así que arri­ban al lugar, dos emplea­dos de la fir­ma, Takaha­si (Ryu­ji Kosa­ka) y su joven cole­ga Mayu­zu­mi (Aya­ka Shi­bu­ta­mi) encar­ga­dos de con­vo­car una reu­nión en la muni­ci­pa­li­dad de la aldea para infor­mar a sus habi­tan­tes los deta­lles del pro­yec­to. Al ente­rar­se del mis­mo, los aldea­nos demues­tran su gran escep­ti­cis­mo dado que eso peli­gra la exis­ten­cia del agua pura del lugar con la polu­ción que gene­ra­rá la ins­ta­la­ción de un tan­que sép­ti­co; a todo ello sin la pre­sen­cia de un guar­dia de segu­ri­dad exis­te el ries­go de que pue­da pro­du­cir­se un incen­dio fores­tal. A fin de lograr un mayor cono­ci­mien­to de la zona, los pro­mo­to­res del pro­yec­to ofre­cen un empleo de con­se­je­ro a Taku­mi dado que él es una per­so­na influ­yen­te en la comunidad.

Sin anti­ci­par lo que des­pués sobre­vie­ne, la impre­sión ini­cial es la de apre­ciar una sería crí­ti­ca a la con­ta­mi­na­ción ambien­tal que ha cau­sa­do tre­men­dos daños en varias regio­nes del mun­do. Sin embar­go, la par­te final del rela­to cobra un giro ines­pe­ra­do al intro­du­cir un acon­te­ci­mien­to dra­má­ti­co com­ple­ta­men­te diso­cia­do de lo que se ha vis­to ante­rior­men­te, dejan­do des­con­cer­ta­do al espectador.

Hama­gu­chi es un cineas­ta no con­ven­cio­nal que con­fir­ma una vez más su nota­ble maes­tría en la pues­ta escé­ni­ca y encua­dre así como en la con­duc­ción de su cali­fi­ca­do elen­co. Home­na­jean­do a la natu­ra­le­za el direc­tor ofre­ce un film con­tem­pla­ti­vo que en cier­tos tra­mos adquie­re lan­gui­dez, aun­que eso no ami­no­ra su inte­rés; cier­ta­men­te, su con­clu­sión deja el terreno abier­to a la dis­cu­sión sobre si real­men­te “el mal no exis­te”, tal lo anun­cia el títu­lo de esta pelí­cu­la, o bien cier­ta­men­te lo opues­to. Jor­ge Gutman

Un Con­flic­ti­vo Vínculo

MADA­ME DE SÉVIG­NÉ. Fran­cia, 2024. Un film de Isa­be­lle Bro­card. 93 minutos

Aun­que no fre­cuen­ta­da por el cine, la direc­to­ra Isa­be­lle Bro­card abor­da la his­to­ria de la mar­que­sa de Sévig­né y el tóxi­co víncu­lo man­te­ni­do con su hija Françoise.

Mada­me de Sévig­ne sin ser una bio­gra­fía se cen­tra en algu­nas déca­das de su exis­ten­cia. Naci­da en 1626 en París, Marie de Rabu­tin-Chan­tal, que­da huér­fa­na a tem­pra­na edad y habien­do sido cria­da por su tío, reci­beó una bue­na edu­ca­ción. A los 18 años devie­ne la mar­que­sa de Sévig­né al con­trae enla­ce con Henry de Sévig­né, pro­ve­nien­te de una noble fami­lia de Bre­ta­ña, con quien tie­ne dos hijos, el mayor Char­les (1648) y la menor Fra­nçoi­se (1646). Des­pués de que su espo­so falle­ce en un due­lo en 1651, la viu­da mar­que­sa de Sévig­né (Karin Viard) se radi­ca en París lle­van­do una vida moder­na e inde­pen­dien­te tra­ban­do un víncu­lo amis­to­so con Mada­me de Lafa­yet­te (Noé­mie Lvovski).

Ana Girar­dot y Karin Viard

Bro­card en su guión com­par­ti­do con Yves Tho­mas des­ta­ca el deseo de la mar­que­sa de que su joven hija Fra­nçoi­se (Ana Girar­dot) pue­da lograr una bue­na posi­ción en su vida futu­ra y a su vez que sea una mujer capaz de regir su pro­pio des­tino. En oca­sión de un bai­le rea­li­za­do en los jar­di­nes del cas­ti­llo de Ver­sa­lles, la joven se topa con el rey Louis XIV (Ben­ja­min Wan­ger­mee) quien tra­ta de sedu­cir­la sexual­men­te pero su madre alcan­za a rete­ner­la; es así que para sal­var su honor con­si­gue que en enero de 1669 Fra­nçoi­se con­trai­ga enla­ce con Fra­nçois Adhé­mar (Cédric Kahn), con­de de Grig­nan. Una vez naci­da su pri­me­ra niña, Fra­nçoi­se la deja al cui­da­do de su madre, para ins­ta­lar­se en Pro­ven­ce don­de su mari­do es desig­na­do gobernador.

De allí en más, el núcleo del film se cen­tra en la tumul­tuo­sa rela­ción enta­bla­da entre Marie y su hija. Amán­do­la pro­fun­da­men­te, Marie ejer­ce en su hija una exa­ge­ra­da pro­tec­ción, ade­más de tra­tar de con­tro­lar­la en sus actos; ese com­por­ta­mien­to abu­si­vo moti­va a que Fra­nçoi­se expre­se su rebel­día gene­ran­do un víncu­lo de odio y amor hacia su madre a tra­vés de los encuen­tros y des­en­cuen­tros que se pro­du­cen entre ambas; los mis­mos que­dan refle­ja­dos en la nume­ro­sí­si­ma corres­pon­den­cia epis­to­lar de Marie a su hija, cuya pri­me­ra car­ta es envia­da en febre­ro de 1671. Esas misi­vas con­tri­bu­ye­ron a que des­pués de haber sido edi­ta­das la mar­que­sa de Sévig­né se con­vir­tie­ra en una de las auto­ras lite­ra­rias feme­ni­nas más remar­ca­bles de la lite­ra­tu­ra francesa.

Con­si­de­ran­do epi­dér­mi­ca­men­te el con­tex­to polí­ti­co de la épo­ca, el film no alcan­za a exal­tar como debie­ra en la medi­da que su narra­ción se vuel­ve repe­ti­ti­va al abu­sar de la exce­si­va lec­tu­ra de las car­tas en off, ami­no­ran­do su flui­dez. A su favor, la pelí­cu­la se bene­fi­cia de los bue­nos dise­ños de pro­duc­ción y espe­cial­men­te de las exce­len­tes inter­pre­ta­cio­nes de Karin Viard y Ana Girar­dot quie­nes ple­na­men­te trans­mi­ten la ten­sión pro­ve­nien­te de ese tóxi­co lazo materno-filial.

En esen­cia, se apre­cia un con­ven­cio­nal dra­ma his­tó­ri­co que intere­sa por la actua­ción y por su men­sa­je de eman­ci­pa­ción feme­ni­na que hoy día revis­te actua­li­dad con el movi­mien­to abo­ga­do por Me Too. Jor­ge Gutman

Un Inadap­ta­do Adolescente

L’OURAGAN F.Y.T. Cana­dá, 2023. Un film de Ara Ball. 110 minutos

Las andan­zas de un menor que cria­do en un hogar dis­fun­cio­nal se trans­for­ma en un des­arrai­ga­do social es lo que el rea­li­za­dor Ara Ball coon­si­de­ra en L’Ouragan F.Y.T. un dra­ma basa­do en su cor­to metra­je homó­ni­mo de 2013.

Jus­tin Labelle

El guión del rea­li­za­dor escri­to en cola­bo­ra­ción con Tania Duguay-Cas­ti­loux ambien­ta el rela­to en el dis­tri­to Hoche­la­ga-Mai­son­neu­ve de Mon­tréal en 1991. Allí habi­ta en un medio emi­nen­te­men­te pobre y des­fa­vo­re­ci­do Delphis (Jus­tin Labe­lle) de 11 años de edad per­te­ne­cien­te a una con­flic­ti­va fami­lia. El com­por­ta­mien­to rebel­de del chi­co moti­va su expul­sión del cole­gio y su inadap­ta­ción cier­ta­men­te se debe al ambien­te que lo rodea; en tal sen­ti­do su padre (Patri­ce Dubois) es un delin­cuen­te que es envia­do a la cár­cel y su madre (Laris­sa Corri­veau) ade­más de ser víc­ti­ma de vio­len­cia con­yu­gal es toxi­có­ma­na y alcohó­li­ca, por lo que su peque­ño her­mano, median­te la inter­ven­ción de los ser­vi­cios de pro­tec­ción a la infan­cia, es ubi­ca­do en un hogar sus­ti­tu­to al cui­da­do de una madre adop­ti­va (Julie Le Breton).

Pron­ta­men­te Delphis aban­do­na el hogar y deci­de adop­tar el nom­bre de “Oura­gan”, siguien­do un sen­de­ro delic­ti­vo en pro­cu­ra de dine­ro, ali­men­ta­ción y de un lugar don­de per­noc­tar. Per­se­gui­do por la auto­ri­dad poli­cial y por la Direc­ción de Pro­tec­ción de la Juven­tud, final­men­te es res­ca­ta­do por Ben (Nico Raci­cot), que lo lle­va a con­vi­vir en un inmen­so lugar deno­mi­na­do “la grot­te”, jun­to con otros jóve­nes (Antoi­ne Oli­vier Pilon, y Émi­le Sch­ne­dier) igual­men­te mari­gi­na­dos y asi­mi­la­dos a la cul­tu­ra punk. Den­tro de ese ambien­te el impul­si­vo e incon­tro­la­ble Delphis encuen­tra el calor de una fami­lia que no pudo lograr en la suya.

Den­tro de un cine emi­nen­te­men­te social, evo­can­do cier­ta­men­te algu­nos de los fil­mes de Ken Loach, el rea­li­za­dor des­ti­la en su rela­to un genuino rea­lis­mo des­cri­bien­do una juven­tud des­pro­te­gi­da social­men­te, a la vez que resal­ta el huma­nis­mo laten­te den­tro de la mise­ria que la rodea; al hacer­lo, sin com­pla­cen­cia algu­na Ball alber­ga la posi­bi­li­dad de res­ca­tar a esas vidas de la mise­ria para su rein­te­gro al seno de la sociedad.

Aun­que no del todo per­fec­to en la medi­da que el film inclu­ye algu­nas esce­nas que podrían haber­se pres­cin­di­do sin alte­rar su eje cen­tral, el balan­ce es neta­men­te posi­ti­vo, en par­te debi­do a la gran inten­si­dad que Ara Bell logra en su pues­ta escé­ni­ca. A ello se agre­ga su mag­ní­fi­co elen­co, don­de des­cue­lla la actua­ción del caris­má­ti­co Jus­tin Labe­lle; él es a todas luces admi­ra­ble, sumer­gién­do­se por com­ple­to en la piel del impe­tuo­so y furio­so pro­ta­go­nis­ta. Final­men­te, entre los ele­men­tos téc­ni­cos de pro­duc­ción, elo­gios mere­cen la foto­gra­fía de Ian Lagar­de, entre­mez­clan­do el blan­co y negro con el color, así como la elec­tri­zan­te músi­ca de Julien Mineau resal­tan­do el dis­tin­ti­vo cli­ma que carac­te­ri­za a la cul­tu­ra punk. Jor­ge Gutman