Un Buen Dra­ma Escandinavo

THE PRO­MI­SED LAND. Dina­mar­ca-Ale­ma­nia-Sue­cia, 2023. Un film de Niko­laj Arcel. 127 minutos.

Un épi­co wes­tern ambien­ta­do en el siglo XVIII es lo que se apre­cia en The Pro­mi­sed Land del rea­li­za­dor Niko­laj Arcel. El film basa­do en la nove­la El Capi­tán y Ann Bar­ba­ra de la escri­to­ra dane­sa Ida Jes­sen publi­ca­da en 2020 .ha sido muy bien adap­ta­da en el guión del cineas­ta y Anders Tho­mas Jensen.

Mads Mik­kel­sen

El pro­ta­go­nis­ta de este his­to­ria es Lud­wig Kah­len (Mads Mik­kel­sen), un jubi­la­do mili­tar que habien­do esta­do al ser­vi­cio del ejér­ci­to ale­mán duran­te 25 años, retor­na en 1755 a Dina­mar­ca, su tie­rra natal, con el pro­pó­si­to de colo­ni­zar y cul­ti­var un vas­to y ári­do pára­mo de la penín­su­la de Jutlan­dia. Has­ta ese enton­ces, la pobre­za del sue­lo impi­dió que ese lugar pudie­ra pros­pe­rar. No obs­tan­te, Kah­len está con­ven­ci­do que él podrá lograr­lo y para ello desea obte­ner la auto­ri­za­ción del monar­ca Fede­ri­co V. Sien­do aten­di­do por el can­ci­ller del rey (Seren Malling), la peti­ción es en prin­ci­pio recha­za­da; sin embar­go cuan­do el capi­tán mani­fies­ta que el pro­yec­to será finan­cia­do por él con el dine­ro de su pen­sión y que lo úni­co que requie­re a cam­bio es adqui­rir un títu­lo de noble­za con casa seño­rial y sir­vien­tes, con­si­gue que su pro­yec­to sea aceptado.

Cuan­do comien­za a imple­men­tar su tra­ba­jo se encuen­tra con que enfren­ta un obs­tácu­lo por par­te de Fre­de­rik De Schin­kel (Simon Ben­neb­jerg), un pode­ro­so terra­te­nien­te de la zona, quien tra­ta a sus emplea­dos como si fue­ran sus escla­vos; ade­más con­si­de­ra a Kah­len como un laten­te anta­go­nis­ta que en caso de tener éxi­to en su misión, él podrá per­der los pri­vi­le­gios que dis­fru­ta has­ta el presente.

A pesar de ello Lud­wig no se inmu­ta ya que está habi­tua­do a lidiar con las adver­si­da­des que enfren­ta tenien­do en cuen­ta que él ha sido un bas­tar­do naci­do de una humil­de madre que fue vio­la­da por un hom­bre que la aban­do­nó, pero eso no le impi­dió seguir una exi­to­sa carre­ra mili­tar. Es así que aho­ra con el apo­yo del clé­ri­go de la región (Gus­tav Lindh), logra tomar a su ser­vi­cio a Ann Bar­ba­ra (Aman­da Collin) y su mari­do Johan­nes Erik­sen (Mor­ten Hee Ander­sen) quie­nes habien­do tra­ba­ja­do para Shin­kel logra­ron huir de él; asi­mis­mo cuen­ta con la ayu­da de la niña gita­na Anmai Mus (Meli­na Hag­berg) a quien pro­te­ge como si fue­ra su hija al haber sido mar­gi­na­li­za­da por su tez oscu­ra. Lamen­ta­ble­men­te, al poco tiem­po Erik­sen logra ser des­cu­bier­to y cap­tu­ra­do por los secua­ces del sádi­co villano quien ter­mi­na ase­si­nán­do­lo brutalmente.

Cuan­do Lud­wig con su equi­po logra cons­truir una casa en esa tie­rra bal­día y ade­más comien­za a brin­dar sus pri­me­ros fru­tos con la cose­cha de papas envia­das a la cor­te real, el enfren­ta­mien­to del mili­tar con el psi­có­pa­ta lati­fun­dis­ta es total, sobre todo cuan­do De Schin­kel se vale de sus cri­mi­na­les secua­ces para ate­rro­ri­zar a quie­nes cola­bo­ran con Kahlen.

Con mano fir­me Arcel obtie­ne un rela­to vibran­te que den­tro de la temá­ti­ca cen­tral esbo­za varios aspec­tos pre­do­mi­nan­tes de la cul­tu­ra escan­di­na­va de la épo­ca, tales como las dife­ren­cias de cla­ses exis­ten­tes, el racis­mo de los colo­nos ale­ma­nes que lle­gan a la zona, como asi­mis­mo el abu­so sexual y en gene­ral la miso­gi­nia prevaleciente.

El elen­co es nada menos que exce­len­te comen­zan­do con Mik­kel­sen quien habien­do ya tra­ba­ja­do con el cineas­ta en A Royal Affair (2012), se apre­cia la com­pli­ci­dad que man­tie­ne con el rea­li­za­dor; aquí Arcel con­si­gue que el efi­cien­te actor trans­mi­ta en su per­so­na­je la amplia gama de sen­ti­mien­tos que lo envuel­ven, sobre todo en su rela­ción román­ti­ca que lle­ga a esta­ble­cer con Ann Bar­ba­ra y el cari­ño que como padre sus­ti­tu­to vuel­ca a Anmai Mus. Igual­men­te cau­ti­va Aman­da Collin ani­man­do a la deso­la­da viu­da que ade­más de encon­trar solaz y com­par­tir su sole­dad con Lud­wig logra­rá ejer­cer su ven­gan­za con­tra el dia­bó­li­co De Schin­kel por haber­la some­ti­do sexual­men­te y por la sádi­ca muer­te infli­gi­da a su espo­so; por su par­te, Hag­berg trans­mi­te dul­zu­ra como la niña. En otros pape­les, sobre­sa­len Ben­neb­jerg como el villano lati­fun­dis­ta así como Kris­ti­ne Jujath Thoirp ani­man­do a Edel Hele­ne, la pro­me­ti­da pri­ma de De Schinkel.

En suma, el ciné­fi­lo asis­te a un escan­di­na­vo dra­ma de épo­ca muy bien rea­li­za­do y actua­do. Jor­ge Gutman

Dis­fru­tan­do una Vida Sencilla

PER­FECT DAYS. Japón-Ale­ma­nia, 2023. Un film de Wim Wen­ders. 123 minu­tos

El vete­rano direc­tor, escri­tor y autor ger­mano Wim Wen­ders efec­túa un triun­fal retorno con Per­fect Days, una remar­ca­ble pelí­cu­la mini­ma­lis­ta que cons­ti­tu­ye una bella car­ta de amor a Japón. Des­pués de su expe­rien­cia en el país del sol nacien­te en la déca­da del 80 con bue­nos docu­men­ta­les como lo fue­ron Tok­yo-Ga (1985) y Note­book on Cities and Clothes (1989) aho­ra abor­da un rela­to de fic­ción que trans­cu­rre en la capi­tal de Japón.

Ari­sa Nakano y Koji Yakusho

En su guión com­par­ti­do con Taku­ma Taka­sa­ki, el cineas­ta intro­du­ce a Hira­ya­ma (Koji Yakusho), un apo­sa­do hom­bre de media­na edad que vive solo en un peque­ño depar­ta­men­to de la ciu­dad. De mane­ra ruti­na­ria y pre­ci­sa, por las maña­nas al des­per­tar­se se ocu­pa de poner su vivien­da en orden y des­pués de los aseos per­ti­nen­tes, ves­ti­do con su uni­for­me labo­ral uti­li­za su mini­ván con des­tino hacia su lugar de tra­ba­jo; el mis­mo con­sis­te en la impe­ca­ble lim­pie­za efec­tua­da en los baños públi­cos de un sec­tor de Tokio en don­de cuen­ta con la cola­bo­ra­ción de su errá­ti­co ayu­dan­te Takashi (Tokio Emo­to). Todo hace pre­su­mir que él es un hom­bre feliz de la vida; así se lo ve dis­fru­tan­do de la bue­na lec­tu­ra, escu­chan­do casets con temas musi­ca­les de Lou Reed, Van Morri­son, Otis Red­ding y Nina Simo­ne mien­tras apa­ci­ble­men­te va con­du­cien­do su van, con­cu­rrien­do a un bar local regen­tea­do por su due­ña (Sayu­ri Ishi­ka­wa), toman­do fotos con su cáma­ra de 35 milí­me­tros en los par­ques de la ciu­dad y sola­zán­do­se con algu­nas vis­tas de la arqui­tec­tó­ni­ca urbe.

Aun­que sin diá­lo­gos duran­te la pri­me­ra de sus dos horas de metra­je, la acer­ta­da for­ma en que Wen­ders expo­ne a su per­so­na­je impi­de que el rela­to pue­da abu­rrir. Pos­te­rior­men­te se escu­cha­rá su voz en su encuen­tro con un hom­bre divor­cia­do (Tomo­ka­zu Miu­ra) y en oca­sión de la visi­ta que reci­be de su sobri­na Niko (Ari­sa Nakano), en don­de aso­ma­rán algu­nos leves indi­cios de su pasa­do y las razo­nes que lo con­du­je­ron a lle­var ese dis­tin­ti­vo esti­lo de vida.

Con una estu­pen­da pues­ta escé­ni­ca Wen­ders per­mi­te que resul­te natu­ral empa­ti­zar con Hira­ya­ma quien com­ple­ta­men­te ale­ja­do del mun­do tec­no­ló­gi­co actual es un indi­vi­duo que rego­ci­ja con las cosas sim­ples de la vida. Con­tan­do con la extra­or­di­na­ria actua­ción de Yakusho que mere­ci­da­men­te le valió el pre­mio al mejor actor en el fes­ti­val de Can­nes de 2023, el direc­tor brin­da un lumi­no­so film silen­cio­so, medi­ta­ti­vo e impreg­na­do de poe­sía, que den­tro de su pon­de­ra­ble sen­ci­llez sedu­ce al espectador.

Por sus indis­cu­ti­bles méri­tos, este film ha sido selec­cio­na­do como uno de los cin­co nomi­na­dos al Oscar de la Mejor Pelí­cu­la Inter­na­cio­nal del año. Jor­ge Gutman

El Rey de la Músi­ca Reggae

BOB MAR­LEY: ONE LOVE. Esta­dos Uni­dos, 2024. Un film de Rei­nal­do Mar­cus Green

Con una con­si­de­ra­ble pro­mo­ción de por medio, creó expec­ta­ti­va el estreno de Bob Mar­ley: One Love, cen­tra­do en el emble­má­ti­co com­po­si­tor, gui­ta­rris­ta y can­tan­te de la músi­ca reg­gae. No obs­tan­te que Mar­ley ha sido un revo­lu­cio­na­rio en tal géne­ro, el film de Rei­nal­do Mar­cus Green dis­ta de ser­lo en la medi­da que enfo­can­do un bre­ve perío­do de su vida, su sim­plis­ta rea­li­za­ción no lle­ga a conformar.

Kings­ley Ben-Adir

El rela­to basa­do en el guión del rea­li­za­dor con Teren­ce Win­ter, Frank E. Flo­wers y Zach Bay­lin comien­za en Jamai­ca en 1976, poco más de una déca­da des­de que el país logró su inde­pen­den­cia; no obs­tan­te en ese año las inmi­nen­tes elec­cio­nes inten­si­fi­can la agre­si­vi­dad de los par­ti­dos polí­ti­cos anta­gó­ni­cos crean­do una cli­ma de vio­len­cia inusi­ta­da. Es asi que Mar­ley (Kings­ley Ben-Adir) de 31 años de edad, imbui­do de un gran amor a su tie­rra natal y ya con­si­de­ra­do allí como un céle­bre artis­ta, deci­de ofre­cer un con­cier­to en Kings­ton que per­mi­ta a tra­vés de su arte unir al país; sin embar­go, pocos días antes del pla­nea­do even­to Smi­le Jamai­ca él y su espo­sa Rita (Lasha­na Lynch) son obje­to de un inten­to de ase­si­na­to que los dejan heri­dos; es así que Mar­ley deci­de exi­lar­se de Jamai­ca y enfi­lar hacia Lon­dres, envian­do a su seño­ra e hijos a Esta­dos Uni­dos has­ta que los ten­sos dis­tur­bios de su país se atenúen.

Ya en la capi­tal ingle­sa, habien­do sido ins­pi­ra­do por la músi­ca de Ernest Gold del film Exodus (1960) el artis­ta lide­ran­do su ban­da musi­cal The Wai­lers comien­za los pre­pa­ra­ti­vos de su álbum Exodus, cier­ta­men­te el más famo­so de todos los regis­tros edi­ta­dos, que lo con­sa­gra a nivel inter­na­cio­nal, a su vez rati­fi­ca­do en los con­cier­tos ofre­ci­dos duran­te su gira euro­pea. En 1978 vuel­ve a Jamai­ca para ofre­cer con su ban­da el céle­bre con­cier­to One Love Pea­ce que per­mi­tió pro­mo­ver la recon­ci­lia­ción nacional.

Lo expues­to por el rea­li­za­dor es narra­do de mane­ra frag­men­ta­ria sin que sus­ci­te mayor emo­ción; así, por ejem­plo, el cán­cer a la piel que comen­zó afec­tar a Mar­ley en 1977 y que pos­te­rior­men­te se inten­si­fi­có es mos­tra­do pero sin lle­gar a con­mo­ver como debiera.

El film ofre­ce una sem­blan­za muy lige­ra del emble­má­ti­co artis­ta don­de; en fuga­ces flash­backs se sabe que su padre era blan­co, con quien no tuvo mucho con­tac­to, y que su madre era afro-jamai­ca­na; pero no exis­te expli­ca­ción algu­na de cómo sur­gió su pasión por la música.

De su vida per­so­nal poco es lo que se mues­tra acer­ca de los pro­ble­mas que lo afec­tan; en tal sen­ti­do el film ilus­tra la abne­ga­ción de Rita por su espo­so aun­que a su vez ella se irri­ta fren­te a los affai­res don­jua­nes­cos de Bob y por las con­se­cuen­cias que aca­rrea su cele­bri­dad. Tam­po­co hay mayor alu­sión a la rela­ción man­te­ni­da con sus nume­ro­sos hijos como asi­mis­mo a su for­ma­ción espiritual.

A su favor, el film se bene­fi­cia por brin­dar extrac­tos de algu­nos de los temas más céle­bres del com­po­si­tor, tales como Three Little Birds, One Love, Redem­ption Song, No Woman No Cry, entre otros. Igual­men­te es des­ta­ca­ble la carac­te­ri­za­ción logra­da por Ben-Adir de la emble­má­ti­ca per­so­na­li­dad de Mar­ley, como asi­mis­mo Lynch ofre­ce com­ple­ta con­vic­ción dan­do vida a su espo­sa, a pesar de que su per­so­na­je no está sufi­cien­te­men­te desa­rro­lla­do. Entre el elen­co de apo­yo se des­ta­ca James Nor­ton ani­man­do a Chris Black­well, el fun­da­dor de Island Records que edi­tó el icó­ni­co álbum Exodus.

Que­da como balan­ce una des­tem­pla­da rese­ña del talen­to­so Mar­ley, quien sin duda es mere­ce­dor de un film más ambi­cio­so que el pre­sen­te. Jor­ge Gutman

El Rito Sexual

HOW TO HAVE SEX. Gran Bre­ta­ña-Gre­cia, 2023. Un film escri­to y diri­gi­do por Molly Man­ning Wal­ker. 91 minutos

Tenien­do como ante­ce­den­te de ser una meri­to­ria fotó­gra­fa y por haber rea­li­za­do algu­nos cor­tos, Molly Man­ning Wal­ker debu­ta como guio­nis­ta y cineas­ta en How To have Sex cen­tran­do su aten­ción en tres chi­cas ado­les­cen­tes en un momen­to espe­cial de sus vidas.

Mia Mcken­na Bruce

Tara (Mia Mcken­na Bru­ce), Em (Enva Lewis) y Skye (Lara Pea­ke), de 16 años de edad, son gran­des ami­gas ingle­sas que para cele­brar la cul­mi­na­ción de sus estu­dios de ense­ñan­za media efec­túan un via­je turís­ti­co a Malia, ubi­ca­da en la isla grie­ga de Cre­ta, a fin de dis­fru­tar las mejo­res vaca­cio­nes de su existencia.

Como si fue­ra por pri­me­ra vez que se encuen­tran en ple­na liber­tad, eufó­ri­ca­men­te alo­ca­das y gri­tan­do a más no poder en la habi­ta­ción del hotel que las alber­gan, pla­nean sobre la mejor mane­ra de pasar­la bien. El móvil fun­da­men­tal es tra­tar de for­ni­car lo más que se pue­da y en tal sen­ti­do Skye le comen­ta a Tara, la menor del gru­po y aún vir­gen en mate­ria sexual, que ése es el lugar ideal don­de ella ten­drá la opor­tu­ni­dad de ser desvirgada.

La oca­sión de alter­nar con el sec­tor mas­cu­lino se pre­sen­ta en la pie­za adya­cen­te del hotel don­de se alo­jan los jóve­nes turis­tas igual­men­te bri­tá­ni­cos Bad­ger (Shaun Tho­mas) y Paddy (Samuel Bot­tom­ley) acom­pa­ña­dos de Pai­ge (Lau­ra Ambler) y que igual­men­te per­si­guen pro­pó­si­tos similares.

Duran­te dicha esta­día y adop­tan­do un des­me­di­do com­por­ta­mien­to las chi­cas pasan el tiem­po comien­do papas fri­tas, bebien­do a gra­nel, asis­tien­do a los luga­res de bai­le noc­tur­nos y pres­tán­do­se a los jue­gos de seduc­ción a fin de tener sexo. A todo ello, las con­ver­sa­cio­nes entre ellas son mayor­men­te bana­les, sal­vo algún comen­ta­rio sobre lo que habrán de hacer en caso de pro­se­guir estu­dios universitarios.

El pun­to de infle­xión del rela­to acon­te­ce cuan­do en una esca­pa­da noc­tur­na se pro­du­ce el encuen­tro sexual de Tara con Paddy; a pesar de que no ha sido una rela­ción for­za­da sino con­sen­sual, a pos­te­rio­ri la joven mani­fies­ta una sen­sa­ción de angus­tia al com­pro­bar que el goce momen­tá­neo del sexo care­ce de sus­ten­to emo­cio­nal al estar des­pro­vis­to de un víncu­lo afectivo.

A tra­vés de la his­to­ria pro­pues­ta, sin juz­gar a sus per­so­na­jes la novel rea­li­za­do­ra refle­ja un cua­dro no muy ama­ble de la juven­tud con su fal­ta de madu­rez. Así, pare­cie­ra que las ado­les­cen­tes son víc­ti­mas de un medio social que las pre­sio­na a tener que cum­plir con el rito sexual en el trán­si­to hacia la eta­pa adul­ta de la vida. En todo caso que­da abier­ta la dis­cu­sión acer­ca de si lo expues­to en esta come­dia juve­nil sea el sexo lo que real­men­te pre­do­mi­na en la cul­tu­ra actual del mun­do occidental.

Dicho lo que pre­ce­de, el film está correc­ta­men­te rea­li­za­da y agra­cia­do con un con­vin­cen­te elen­co en el que cla­ra­men­te se des­ta­ca Mac­ken­na-Bru­ce, pero dis­ta de ser remar­ca­ble; no obs­tan­te, el jura­do de la sec­ción Una Cier­ta Mira­da del Fes­ti­val de Can­nes 2023 demos­tró un mayor entu­sias­mo al haber­lo dis­tin­gui­do con el pri­mer pre­mio. Jor­ge Gutman

La Vio­len­cia Policial

AVANT QUE LES FLAM­MES NE S’É­TEIG­NENT. Fran­cia, 2023. Un film escri­to y diri­gi­do por Meh­di Fikri. 96 minutos

En su pri­me­ra incur­sión en el lar­go­me­tra­je, el direc­tor y guio­nis­ta Meh­di Fikri abor­da en Avant que les flam­mes ne s’éteignent un poten­te thri­ller en el que se ins­pi­ró en la expe­rien­cia vivi­da en su anti­guo tra­ba­jo de perio­dis­ta en asun­tos poli­cía­cos don­de tuvo opor­tu­ni­dad de cons­ta­tar epi­so­dios de mani­fies­ta vio­len­cia poli­cial acae­ci­dos en sec­to­res des­fa­vo­re­ci­dos de Francia.

Camé­lia Jordana

La acción trans­cu­rre en la épo­ca actual y está ambien­ta­da en los subur­bios de Estras­bur­go, en un barrio popu­lar habi­ta­do por una comu­ni­dad ára­be de des­cen­den­cia nor­te­afri­ca­na, como los per­so­na­jes de esta his­to­ria. En su comien­zo, Mali­ka (Camé­lia Jor­da­na), per­te­ne­cien­te a una fami­lia de inmi­gran­tes, reci­be tele­fó­ni­ca­men­te la noti­cia de que su dis­tan­cia­do her­mano Karim (Abdel­ma­lik Yah­yaoui) de 25 años de edad ha sido dete­ni­do por la poli­cía por uso de dro­gas. A las pocas horas median­te otro lla­ma­do se ente­ra que Karim está hos­pi­ta­li­za­do; cuan­do apre­su­ra­da­men­te con­cu­rre al hos­pi­tal se encuen­tra con la tris­te noti­cia que él murió debi­do a un ata­que de epi­lep­sia. De inme­dia­to que­da la sos­pe­cha que algo raro acon­te­ció y que la cau­sa del dece­so ofre­ci­da en la con­fe­ren­cia de pren­sa por el jefe poli­cial dis­ta de ser ver­da­de­ra; por lo tan­to des­pués de un inter­cam­bio con su núcleo fami­liar quie­nes desean ente­rrar a la víc­ti­ma lo antes posi­ble ella les con­ven­ce de pos­po­ner el sepe­lio has­ta escla­re­cer lo suce­di­do. Cuan­do en la mor­gue se le per­mi­te a Mali­ka tomar una foto del des­nu­do tor­so de su her­mano, com­prue­ba que exhi­be gra­ves heri­das infli­gi­das por quie­nes lo han arrestado.

A par­tir de allí la joven deci­de empren­der una enco­na­da lucha a fin de que se impon­ga la ver­dad de lo real­men­te acon­te­ci­do. Para ello reco­lec­ta fon­dos para sufra­gar el tra­ba­jo de Har­chi (Maki­ta Sam­ba), un efi­cien­te abo­ga­do pri­va­do a fin de pre­sio­nar al inmo­ral pro­cu­ra­dor del dis­tri­to (Fra­nçois Rai­son) y a las corrup­tas ins­ti­tu­cio­nes deseo­sas de encu­brir el pro­vo­ca­do cri­men. En esas cir­cuns­tan­cias, Mali­ka igual­men­te se sen­ti­rá apo­ya­da por Slim (Samir Gues­ni) un empren­de­dor acti­vis­ta de la comu­ni­dad, su her­mano Driss (Sofian Zer­ma­ni) y her­ma­na Nour (Sonia Fai­di), como asi­mis­mo por las mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta rea­li­za­das por el vecin­da­rio denun­cian­do la muer­te de Karim yr la sis­te­má­ti­ca dis­cri­mi­na­ción racial sufri­da por la colec­ti­vi­dad ára­be de la zona.

A medi­da que avan­za el rela­to se gene­ra una apre­cia­ble ten­sión en la medi­da que al dolor expe­ri­men­ta­do por Mali­ka y su fami­lia por la pér­di­da del ser que­ri­do se agre­gan los nume­ro­sos obs­tácu­los inter­pues­tos por par­te de un pre­va­le­cien­te sis­te­ma de jus­ti­cia pre­jui­cio­so de las mino­rías étni­cas; es así que en un momen­to dado, algu­nos fami­lia­res se pre­gun­tan si vale la pena pro­se­guir la bata­lla judi­cial emprendida.

El caso de fic­ción aquí enfo­ca­do no es atri­bu­to exclu­si­vo de Fran­cia dado que lamen­ta­ble­men­te la exclu­sión de comu­ni­da­des de inmi­gran­tes humil­des del mar­co social es tam­bién una reali­dad en otras regio­nes del mun­do; pero obser­van­do lo que este dra­ma ilus­tra que­da la pre­gun­ta de si los idea­les de la clá­si­ca con­sig­na de “Liber­tad, Igual­dad y Fra­ter­ni­dad” pro­cla­ma­da por la Revo­lu­ción Fran­ce­sa, resul­tan apli­ca­bles en la actualidad.

El film se ve favo­re­ci­do por un mag­ní­fi­co repar­to en el que Jor­da­na des­te­lla en su mag­ní­fi­ca carac­te­ri­za­ción de Mali­ka, una heroí­na que con brío y pasión está dis­pues­ta a no clau­di­car y per­se­ve­rar para que se admi­ta que su her­mano ha sido vil­men­te ase­si­na­do por la poli­cía. Ade­más de los artis­tas men­cio­na­dos en esta cró­ni­ca, asi­mis­mo se dis­tin­guen Sofian Kham­mes, Loui­se Col­dely, Ham­mou Graïa, Shams Fikri y Kaou­tar Harchi.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do, en su pro­mi­so­rio debut Meh­di Fikri ha logra­do un absor­ben­te dra­ma social cuya flui­da narra­ción per­mi­te con­cen­trar la aten­ción a lo lar­go de su desa­rro­llo. Jor­ge Gutman