El Míti­co Emperador

NAPO­LEON. Gran Bre­ta­ña-Esta­dos Uni­dos, 2023. Un film de Rid­ley Scott. 157 minutos

Con el ante­ce­den­te de haber ofre­ci­do algu­nos memo­ra­bles fil­mes como The Due­llists, Bla­de Run­ner, Thel­ma and Loui­se y Gla­dia­tor, entre otros, el vete­rano rea­li­za­dor Rid­ley Scott entre­ga con su más recien­te tra­ba­jo, una ambi­cio­sa pelí­cu­la épi­ca cen­tra­li­za­da en Napo­león Bona­par­te (Joa­quin Phoe­nix). Hay moti­vos que valo­ran al film aun­que a lo lar­go de su exten­sa dura­ción exis­ten alti­ba­jos que influ­yen para que el resul­ta­do sea un tan­to desigual.

Joa­quin Phoenix

A tra­vés del irre­gu­lar guión de David Scar­pa lo que se con­tem­pla aquí no es pre­ci­sa­men­te una bio­gra­fía del míti­co mili­tar sino más bien una fic­cio­nal reco­pi­la­ción his­tó­ri­ca de sus logros mili­ta­res que lo con­du­cen a la cima del poder máxi­mo has­ta sus fra­ca­sos que lo lle­va­rán al des­tie­rro. Todo comien­za en 1793, cua­tro años des­pués de la Revo­lu­ción Fran­ce­sa, en don­de en París Marie Antoi­net­te es gui­llo­ti­na­da y entre la gran mul­ti­tud que asis­te a la eje­cu­ción se obser­va a Napo­león (aun­que his­tó­ri­ca­men­te él no estu­vo pre­sen­te). De inme­dia­to ese ofi­cial de arti­lle­ría, dota­do de un remar­ca­ble talen­to como estra­te­ga mili­tar, se abri­rá camino hacia la fama alcan­zan­do el gra­do de gene­ral cuan­do las tro­pas a su coman­do logran el impor­tan­te triun­fo de sitiar a Tolón; pos­te­rior­men­te segui­rá su con­quis­ta de Egip­to, su par­ti­ci­pa­ción en 1799 en el gol­pe de esta­do que derrum­ba al sis­te­ma de gobierno fran­cés, esta­ble­cien­do el Con­su­la­do don­de él es el pri­mer cón­sul, has­ta diciem­bre de 1804 en que se eri­ge empe­ra­dor de Fran­cia. Jus­to al cum­plir­se un año de su inves­ti­du­ra, el ejér­ci­to napo­leó­ni­co obtie­ne la gran vic­to­ria de Aus­ter­litz al derro­tar a las fuer­zas com­bi­na­das de Rusia y Aus­tria. Sin embar­go nun­ca logra­rá esta­ble­cer un acuer­do de paz con Ingla­te­rra y es así que des­pués de algu­nas derro­tas que lo lle­van al exi­lio en la isla de Elba en 1814, a su retorno a Fran­cia su ejér­ci­to es ven­ci­do en junio de 1815 por las tro­pas bri­tá­ni­cas, neer­lan­de­sas y ale­ma­nas diri­gi­das por el duque de Welling­ton (Rupert Eve­rett) en la bata­lla de Water­loo. De allí en más, Gran Bre­ta­ña lo exi­lia pri­sio­ne­ro en la isla de San­ta Ele­na don­de trans­cu­rri­rá los últi­mos años de su vida.

Para­le­la­men­te, con­si­de­ra­ble par­te del metra­je dedi­ca su aten­ción a la rela­ción sen­ti­men­tal de Bona­par­te con Joséphi­ne de Beauhar­nais (Vanes­sa Kirby) en don­de años antes de ser empe­ra­dor la cono­ció sien­do una atrac­ti­va viu­da. Pro­fun­da­men­te ena­mo­ra­do de ella, deja pasar por alto sus infi­de­li­da­des mien­tras él esta­ba en Egip­to en la medi­da que Joséphi­ne es una par­te esen­cial de su vida. Con todo, una vez casa­dos, Napo­león sien­te mucho que Josephi­ne no pue­da con­ce­bir el hijo que él tan­to desea para la suce­sión del impe­rio; en con­se­cuen­cia, a pesar del gran amor que sien­te por ella, se pro­du­ce el divor­cio de la pareja.

No obs­tan­te su lar­ga dura­ción, Scott no ofre­ce un com­ple­to estu­dio carac­te­ro­ló­gi­co que per­mi­ta eva­luar con con­vic­ción la per­so­na­li­dad de esta míti­ca figu­ra; igual­men­te su carre­ra mili­tar está esbo­za­da a sal­tos con dema­sia­das elip­sis y sin inda­gar su queha­cer como esta­dis­ta polí­ti­co. Asi­mis­mo el tumul­tuo­so roman­ce con su ama­da musa ofre­ce momen­tos inti­mis­tas de inte­rés que podrían cons­ti­tuir el tema de otra inde­pen­dien­te his­to­ria, pero a la pos­tre eso impi­de que el rela­to adquie­ra una flui­da cohe­sión narrativa.

Los aspec­tos favo­ra­bles de este dra­ma des­can­san en la meticu­losa ambien­ta­ción y repro­duc­ción his­tó­ri­ca; no menos impor­tan­te es la mane­ra en que Scott ha fil­ma­do las esce­nas béli­cas don­de tan­to los com­ba­tes de Aus­ter­litz y de Water­loo ofre­cen espec­ta­cu­la­res imá­ge­nes que fuer­te­men­te impac­tan por el extra­or­di­na­rio rea­lis­mo logra­do artísticamente.

A nivel inter­pre­ta­ti­vo Phoe­nix vuel­ve a ofre­cer otra de sus bri­llan­tes inter­pre­ta­cio­nes ani­man­do al mer­cu­rial per­so­na­je que si ante sus tro­pas demues­tra ser due­ño de sí mis­mo y capaz de man­te­ner su auto­ri­dad, asi­mis­mo refle­ja su vul­ne­ra­bi­li­dad y ter­nu­ra fren­te a la mujer ama­da. De mane­ra simi­lar Kirby satis­fa­ce ple­na­men­te como el ser que cons­ti­tu­ye el bas­tión de Napoleón.

En resu­men, el Napo­leon de Scott no alcan­za la dimen­sión y pro­fun­di­dad de la obra maes­tra del cine mudo que en 1927 reali­zó Abel Gan­ce; con todo, la pre­sen­te ver­sión del octo­ge­na­rio cineas­ta bri­tá­ni­co podrá ser apre­cia­da por los ciné­fi­los no dema­sia­do exi­gen­tes debi­do a los fac­to­res posi­ti­vos men­cio­na­dos en esta cró­ni­ca. Jor­ge Gutman

Secre­tos de un Escándalo

MAY DECEM­BER. Esta­dos Uni­dos, 2023. Un film de Todd Hay­nes. 117 minutos

Con­si­de­ra­do como un muy buen rea­li­za­dor de melo­dra­mas, como ha sido en el caso de Far from Hea­ven (2002) y Carol (2015) entre otros títu­los, Todd Hay­nes retor­na con May Decem­ber, abor­dan­do el mis­mo géne­ro que sin ser dema­sia­do audaz resul­ta atractivo.

El rela­to basa­do en el guión de Samy Burch trans­cu­rre en 2015 pre­sen­tan­do a Gra­cie Ather­ton-Yoo (Julian­ne Moo­re), una docen­te que en 1992 estan­do casa­da fue obje­to de un escán­da­lo debi­do a los amo­res man­te­ni­dos con un alumno de 13 años por lo cual pasó un bre­ve tiem­po en pri­sión. Ese víncu­lo per­du­ró a tra­vés de los años y es así que su cón­yu­ge es Joe Yoo (Char­les Mel­ton), el ado­les­cen­te de enton­ces que aho­ra tie­ne 36 años. Vivien­do en una con­for­ta­ble man­sión de Savan­nah en el esta­do de Geor­gia, tie­nen tres hijos y todo hace supo­ner que apa­ren­te­men­te la pare­ja con­vi­ve armo­nio­sa­men­te, no obs­tan­te la dife­ren­cia de 23 años de edad exis­ten­te entre ellos.

Nata­lie Port­man y Julian­ne Moore

El núcleo dra­má­ti­co de esta his­to­ria se pro­du­ce con la lle­ga­da al lugar de Eli­za­beth Berry (Nata­lie Port­man), una muy cono­ci­da actriz de una popu­lar serie tele­vi­si­va, cuyo pro­pó­si­to es con­tac­tar a Gra­cie e inte­rio­ri­zar­se de su pasa­do dado que tie­ne la inten­ción de actuar en un film don­de ella habrá de pro­ta­go­ni­zar­la. Para ello Eli­za­beth ade­más rea­li­za entre­vis­tas a varias per­so­nas del lugar inclu­yen­do a Tom Ather­ton (D.W. Mof­fet), el ex mari­do de Gra­cie que aún per­ma­ne­ce emo­cio­nal­men­te afec­ta­do y a su hijo Geor­gie (Cory Michael Smith) que igual­men­te resien­te a su madre.

Aun­que resul­te extra­ño que Gra­cie per­mi­ta la incur­sión de la actriz en su hogar, todo hace supo­ner que la pelí­cu­la pro­yec­ta­da pue­da reha­bi­li­tar­la social­men­te del daño pro­du­ci­do por los acon­te­ci­mien­tos del pasa­do. En todo caso la inda­ga­ción de Eli­za­beth tie­ne un alto cos­to en la pare­ja a medi­da que las vie­jas memo­rias resur­gen con fuer­za don­de van apa­re­cien­do cier­tos secre­tos bien guar­da­dos; eso adquie­re mayo­res con­se­cuen­cias cuan­do la actriz lle­ga a sedu­cir a Joe.

Tenien­do en cuen­ta que Eli­za­beth no ceja­rá en su pro­pó­si­to de obte­ner la mayor infor­ma­ción posi­ble de Gra­cie, eso se con­vier­te para ella en una mar­ca­da obse­sión al tra­tar de absor­ber su per­so­na­li­dad para con­ver­tir­se en su doble; ese jue­go de espe­jos per­mi­te reme­mo­rar el sobre­sa­lien­te film Per­so­na (1966) de Ing­mar Bergman.

La actua­ción de Moo­re es remar­ca­ble expre­san­do en su per­so­na­je a la mujer inse­gu­ra y egoís­ta, demos­tran­do asi­mis­mo su vul­ne­ra­bi­li­dad al ser mani­pu­la­da por Eli­za­beth. Igual­men­te es remar­ca­ble la inter­pre­ta­ción de Port­man trans­mi­tien­do el mis­te­rio de su per­so­na­je; tra­tan­do de apa­re­cer en prin­ci­pio ama­ble y ser­vi­cial pos­te­rior­men­te actúa con mala fe en su encu­bier­ta mali­cia hacia Gra­cie. Por su par­te Mel­ton es muy con­vin­cen­te en el per­so­na­je de un indi­vi­duo que de una tem­pra­na ado­les­cen­cia des­pe­gó en un sal­to abrup­to hacia la madu­rez como con­se­cuen­cia del affai­re con quien lle­ga­ría a ser su mujer.

Sin juz­gar la mora­li­dad de sus per­so­na­jes, Hay­nes abor­da una intere­san­te his­to­ria aun­que su pre­ci­pi­ta­do des­en­la­ce des­con­cier­ta un poco; sin embar­go, eso no des­ca­li­fi­ca los méri­tos de esta pelí­cu­la que no sien­do excep­cio­nal, mere­ce su visión por su enco­mia­ble elen­co. Jor­ge Gutman

Las Dos Caras de la Justicia

JE VERRAI TOU­JOURS VOS VISA­GES. Fran­cia, 2023. Un film escri­to y diri­gi­do por Jean­ne Herry. 118 minutos

Así como en Pupi­lle (2018) la direc­to­ra Jean­ne Herrry demos­tró su talen­to con­si­de­ran­do el tema de la adop­ción, con Je verrai tou­jours vos visa­ges enca­ra otro tema atra­pan­te aun­que de dife­ren­te natu­ra­le­za. Ella se ha ins­pi­ra­do en la jus­ti­cia res­tau­ra­ti­va, un meca­nis­mo legal implan­ta­do en Fran­cia en 2014 en don­de víc­ti­mas y vic­ti­ma­rios de deli­tos come­ti­dos pue­den enfren­tar­se a fin de vis­lum­brar la reconciliación.

Den­tro del mar­co de un rela­to coral que aun­que de fic­ción adop­ta las carac­te­rís­ti­cas típi­cas de un docu­men­tal hay dos his­to­rias que emer­gen del guión de Herry.

Miou-Miou y Lei­la Bekhti

En una de las mis­mas Fanny (Sulia­ne Brahim) y Michel (Jean-Pie­rre Darrou­sin), dos exper­tos pro­fe­sio­na­les se pre­pa­ran para super­vi­sar jun­to con los tra­ba­ja­do­res volun­ta­rios Cyril (Pas­cal San­gla) e Yvet­te (Anne Benoît) una tera­pia de gru­po duran­te varias sesio­nes don­de par­ti­ci­pa­rán tres víc­ti­mas de la vio­len­cia y tres agre­so­res sen­ten­cia­dos por la jus­ti­cia. Reu­ni­dos en un entorno cir­cu­lar se sale al encuen­tro de la sep­tua­ge­na­ria Sabi­ne (Miou-Miou) quien años atrás cami­nan­do en la calle su bol­so le fue vio­len­ta­men­te arre­ba­ta­do por un ladrón y des­de enton­ces teme salir de su casa; otra víc­ti­ma ha sido Gré­goi­re (Gilles Lellou­che) quien no pue­de olvi­dar el trau­ma cau­sa­do cuan­do estan­do en su hogar jun­to con su hija fue ata­ca­do por des­co­no­ci­dos enca­pu­cha­dos ; por su par­te Nawe­lle (Lei­la Bekh­ti), caje­ra de un super­mer­ca­do, cin­co años atrás había sido roba­da mien­tras tra­ba­ja­ba y aún no ha podi­do reco­brar­se de ese deli­to. Fren­te a ellos están los per­pe­tra­do­res Issa (Bira­ne Ba), Nas­sim (Dali Bens­sa­lah) y Tho­mas (Fred Tes­tot). Si bien en los pri­me­ros encuen­tros entre ambas par­tes exis­te el resen­ti­mien­to de las víc­ti­mas que se tra­du­ce en un cli­ma de ten­sión, a medi­da que las sesio­nes pro­gre­san sus inte­gran­tes van vol­can­do sus emo­cio­nes don­de las tres per­so­nas afec­ta­das tra­ta­rán de encon­trar las face­tas huma­nas de sus malhechores.

Para­le­la­men­te en la segun­da his­to­ria la pro­fe­sio­nal Judith (Élo­die Bou­chez) tie­ne a su car­go ayu­dar a Chloé (Adè­le Exar­cho­pou­los) para loca­li­zar a su her­mano quien la había vio­la­do en su infan­cia; el pro­pó­si­to es que él se dis­cul­pe ante ella por el daño provocado.

Sin pro­ta­go­nis­mo abso­lu­to, cada uno de los per­so­na­jes dis­po­ne del tiem­po nece­sa­rio para expre­sar­se y trans­mi­tir las emo­cio­nes que les embar­gan; en tal sen­ti­do, ade­más de los muy bue­nos diá­lo­gos que tras­cien­den del guión, igual­men­te es des­ta­ca­ble la abso­lu­ta natu­ra­li­dad en que los inte­gran­tes del elen­co trans­mi­ten los sen­ti­mien­tos de sus caracteres.

Con gran habi­li­dad y suti­le­za Herry explo­ra el tema pro­pues­to tra­tan­do de inda­gar psi­co­ló­gi­ca­men­te en los agre­di­dos y sus ata­can­tes a fin de encon­trar aspec­tos en común que sean capa­ces de lograr la comu­ni­ca­ción entre las par­tes involucradas.

Más allá del inte­rés que sus­ci­ta este buen film, el mis­mo deja abier­ta la dis­cu­sión sobre si real­men­te es fac­ti­ble la recon­ci­lia­ción y huma­na iden­ti­fi­ca­ción entre las víc­ti­mas y sus vic­ti­ma­rios al mar­gen del sis­te­ma judi­cial impe­ran­te. Jor­ge Gutman

La Revan­cha de la Pri­me­ra Dama

BER­NA­DET­TE. Fran­cia, 2023. Un film de Léa Dome­nach. 90 minutos

Una agra­da­ble sor­pre­sa depa­ra la rea­li­za­do­ra Léa Dome­nach rela­tan­do par­te de la vida acti­va de Ber­na­det­te Cho­dron de Cour­cel quien lue­go de su casa­mien­to con Jac­ques Chi­rac sería cono­ci­da como Ber­na­det­te Chi­rac. Sin que nece­sa­ria­men­te sea una bio­gra­fía, el guión de la cineas­ta y Cle­men­ce Dar­gent median­te un rela­to de semi fic­ción cen­tra su aten­ción en quien lle­ga­ría a ser la Pri­me­ra Dama de Fran­cia duran­te un perío­do de 12 años.

Cathe­ri­ne Deneuve

Demos­tran­do una vez más la impor­tan­cia de una mujer en la vida de su mari­do, como por ejem­plo se evi­den­ció con Elea­nor Roo­se­velt quien adqui­rió pre­pon­de­ran­cia acom­pa­ñan­do al pre­si­den­te Roo­se­velt, algo seme­jan­te acon­te­ció con quien es hoy la viu­da de Jac­ques Chi­rac. En la exce­len­te inter­pre­ta­ción que la míti­ca Cathe­ri­ne Deneu­ve ofre­ce de Ber­na­det­te, se obser­va el papel que le cupo cuan­do Jac­ques Chi­rac (Michel Vui­ller­moz) es ele­gi­do pre­si­den­te de la nación en 1995. Sin embar­go ella deja de ser con­si­de­ra­da como es debi­do tan­to por el pre­si­den­te, su pro­pia hija Clau­de (Sara Girar­deau) que es su asis­ten­te, como asi­mis­mo por la comi­ti­va que lo secun­da en el Pala­cio del Eli­seo, la resi­den­cia presidencial.

Habien­do sacri­fi­ca­do su pro­pia carre­ra como polí­ti­ca para apo­yar a su mari­do, como mujer de fuer­te carác­ter y deci­di­da a ven­gar­se, ella se vale de Ber­nard Niquet (Denis Podaly­des), su con­se­je­ro per­so­nal, a fin de crear ante la opi­nión públi­ca la mejor ima­gen posi­ble, a tra­vés de los medios de comu­ni­ca­ción. Es así que no trans­cu­rre mucho tiem­po para que Ber­na­det­te alcan­ce una inmen­sa popu­la­ri­dad, para gran sor­pre­sa de su mari­do y de quie­nes le rodean, al pun­to tal que ella es la figu­ra cla­ve para que el pre­si­den­te sea reelec­to en 2002.

Entre otros hitos, Ber­na­det­te se des­ta­ca ejer­cien­do el patro­naz­go de Ope­ra­tion Pièces Jau­nes” que es una orga­ni­za­ción cari­ta­ti­va que ayu­da a hos­pi­ta­les infan­ti­les, como así tam­bién con el éxi­to colo­sal obte­ni­do con la publi­ca­ción en 2001 del libro Con­ver­sa­tion Avec, basa­do en una serie de entre­vis­tas por ella rea­li­za­das y que fue­ron trans­crip­tas por el perio­dis­ta Patric de Carolis.

Dome­nach ha logra­do una fina y flui­da come­dia con cier­to tono de sáti­ra en don­de la vete­ra­na Deneu­ve como la cau­ti­van­te femi­nis­ta Ber­na­det­te demues­tra seguir estan­do en bri­llan­te for­ma para con­ti­nuar delei­tan­do a los espec­ta­do­res con su huma­na cali­dez. Igual­men­te son estu­pen­das las actua­cio­nes de Podaly­des y Vui­ller­moz, en tan­to que en pape­les de apo­yo se des­ta­can Oli­vier Breit­man, Lau­rent Stoc­ker y Artus. En suma, he aquí un film que sin mayo­res pre­ten­sio­nes y caren­te de cli­sés per­mi­te que se lo dis­fru­te sana­men­te. Jor­ge Gutman

Un Sin­gu­lar Trío

THE HOL­DO­VERS. Esta­dos Uni­dos, 2023. Un film de Ale­xan­der Pay­ne. 133 minutos

Una come­dia dra­má­ti­ca de nobles sen­ti­mien­tos es apre­cia­da en The Hol­do­vers, el recien­te tra­ba­jo de Ale­xan­der Pay­ne, don­de efec­túa un exce­len­te estu­dio de carac­te­res a tra­vés de sus tres prin­ci­pa­les personajes.

Paul Gia­mat­ti

Valién­do­se del guión de David Heming­son, con gran pre­ci­sión Pay­ne des­cri­be a Paul Hunham (Paul Gia­mat­ti), un indi­vi­duo de edad media que vivien­do soli­ta­ria­men­te y en cier­ta for­ma des­ilu­sio­na­do del entorno que lo rodea rodea encuen­tra en la ense­ñan­za una vál­vu­la de esca­pe a su frustración.

Como pro­fe­sor de his­to­ria anti­gua de Bar­ton Aca­demy, un inter­na­do de varo­nes eli­tis­ta de edu­ca­ción media ubi­ca­do en New England, su alum­na­do mayor­men­te pro­vie­ne de fami­lias adi­ne­ra­das. Demos­tran­do su iras­ci­bi­li­dad debi­do al com­por­ta­mien­to un tan­to indis­ci­pli­na­do de los jóve­nes, asi­mis­mo es suma­men­te exi­gen­te como docen­te en la medi­da que desea obte­ner de ellos un alto ren­di­mien­to aca­dé­mi­co. Natu­ral­men­te, los estu­dian­tes tam­po­co sim­pa­ti­zan con él y entre los mis­mos se encuen­tra el rebel­de Angus Tully (Domi­nic Ses­sa) que aun­que bri­llan­te alumno es tam­bién beli­co­so y ese com­por­ta­mien­to Hunham no está dis­pues­to a tole­rar. A todo ello, el docen­te resis­te la pre­sión de la direc­ción esco­lar de ser más cle­men­te con tra­ba­jos medio­cres de cier­tos alum­nos, tenien­do en cuen­ta que algu­nos son hijos de influ­yen­tes políticos.

El rela­to trans­cu­rre en el mes de diciem­bre de 1970, en los días pre­vios a las fes­ti­vi­da­des navi­de­ñas y cuan­do lle­ga el momen­to del tem­po­ra­rio rece­so esco­lar, los alum­nos retor­nan a sus hoga­res. Sin embar­go hay algu­nos que no tie­nen quien los reco­ja y por lo tan­to deben per­ma­ne­cer en el esta­ble­ci­mien­to; es así que Paul se irri­ta cuan­do se le orde­na que debe­rá hacer­se car­go de la super­vi­sión de cua­tro estu­dian­tes que per­ma­ne­ce­rán en la escue­la; si bien tres de ellos final­men­te que­dan libe­ra­dos por sus fami­lia­res, no es así el caso de Angus cuya madre pre­fi­rió via­jar al Cari­be con su padras­tro des­en­ten­dién­do­se de su hijo.

Por lo tan­to Paul y Angus, dos per­so­nas que no se tole­ran, no tie­nen otra opción que acep­tar la situa­ción tal como se pre­sen­ta. A todo ello, Mary Lamb (Da’Vine Joy Ran­dolph), la abne­ga­da coci­ne­ra del cole­gio que es obser­va­do­ra de todo lo que acon­te­ce a su alre­de­dor, actúa de algún modo como inter­me­dia­ria entre el pro­fe­sor y su dis­cí­pu­lo para que las dife­ren­cias exis­ten­tes se ate­núen; en tal sen­ti­do, esta mujer que ha sufri­do la terri­ble pér­di­da de su hijo sir­vien­do en Viet­nam pasa­rá por pri­me­ra vez la Navi­dad sin él y por esa razón para esta oca­sión al menos ten­drá el con­sue­lo de sen­tir­se acom­pa­ña­da por Paul y Angus.

Duran­te estas vaca­cio­nes se irá esta­ble­cien­do un sóli­do acer­ca­mien­to entre los tres per­so­na­jes al irse impo­nien­do de sus his­to­rias ínti­mas nutri­das de momen­tos dolo­ro­sos; es así que cada per­so­na del trío al reve­lar sus inquie­tu­des va refle­jan­do sus ver­da­de­ros sentimientos.

Gia­mat­ti nue­va­men­te demues­tra la gran com­pli­ci­dad que man­tie­ne con el rea­li­za­dor; casi dos déca­das des­pués de la con­jun­ta cola­bo­ra­ción en el exce­len­te film Side­ways (2004), aquí nue­va­men­te des­plie­ga su con­di­ción de nota­ble actor. Es nota­ble cómo gra­dual­men­te su per­so­na­je gru­ñón, misán­tro­po y poco com­pla­cien­te va cedien­do paso a un ser afec­tuo­so y com­pa­si­vo al ir des­cu­brien­do las razo­nes que han hecho de Angus un ser insu­rrec­to y agresivo.

Por su par­te, Ses­sa sin haber teni­do expe­rien­cia pre­via acto­ral, es la gran reve­la­ción de este film; sumer­gién­do­se por com­ple­to en la com­ple­ji­dad de su per­so­na­je, el novel actor trans­mi­te con com­ple­ta con­vic­ción, la tran­si­ción del inma­du­ro y per­tur­ba­dor mucha­cho para final­men­te dar paso al joven capaz de res­pe­tar y admi­rar a su pro­fe­sor así como expre­sar su táci­to agra­de­ci­mien­to por un gran acto de gene­ro­si­dad demos­tra­do, que no con­vie­ne revelar.

Final­men­te no menos remar­ca­ble es la inter­pre­ta­ción de Da’Vine Joy Ran­dolph como la mujer de gran cora­zón, quien fren­te a la gran pér­di­da sufri­da, encuen­tra solaz y con­sue­lo con la pre­sen­cia de Paul y Angus.

En suma, ade­más de pro­bar cómo las apa­rien­cias enga­ñan fren­te a la pri­me­ra impre­sión cau­sa­da por sus prin­ci­pa­les per­so­na­jes, Pay­ne ofre­ce un rela­to pro­fun­da­men­te humano, don­de el pate­tis­mo, aco­ge­dor humor, cali­dez y sen­ti­mien­to se com­bi­nan satis­fac­to­ria­men­te. En suma, The Hol­do­vers es un film meri­to­rio y capaz de per­du­rar en la memo­ria del espec­ta­dor. Jor­ge Gutman