CITYHALL. Estados Unidos, 2020. Un film de Frederick Wiseman. 274 minutos. Visto en en línea en el Festival de Cine Documental que se está realizando en Montreal hasta el 2 de diciembre.(ridm.ca)
Con sus 90 primaveras, el extraordinario documentalista Frederick Wiseman ofrece en su último trabajo un magnífico retrato de la población de Boston, su querida ciudad natal.
Aunque el documental fue realizado entre los últimos meses de 2018 y 2019, lo que aquí se aprecia no puede resultar más oportuno. Eso viene al caso al considerar la inusitada polarización existente en Estados Unidos donde pareciera que la democracia ha quedado desnaturalizada; sin embargo, un flujo de aire fresco se asoma cuando Wiseman demuestra cómo la convivencia en Boston, más allá de las diferencias que pueden existir entre su gente, funciona muy bien a través de la férrea determinación de que la voluntad de la mayoría predomine.
Dentro del riguroso estilo que lo caracteriza, el cineasta se abstiene de efectuar entrevistas para lo que desea exponer; en cambio y contando con la valiosa ayuda de su camarógrafo John Davey adopta un tono observacional, tal como lo ha venido haciendo en la mayoría de su filmografía.
El alcalde Martin J. Walsh
Como el título lo adelanta, el foco primario de atención es el ayuntamiento de la ciudad, aunque en las cuatro horas y media de metraje se aprecia mucho más que eso. Desde 2014 el progresista demócrata Martin J. Walsh de 53 años de edad lidera la alcaldía de la ciudad; así, durante los primeros 25 minutos se asiste a los diferentes problemas que él a diario debe encarar interactuando con su equipo colaborador donde su gran virtud es saber transmitir las ideas y su sapiencia en escuchar. Además de actuar en su despacho, Walsh entra en contacto con sus conciudadanos estableciendo con ellos una gran empatía a través de sus alocuciones, prestando atención a las inquietudes planteadas y tratando de buscar medidas para solucionarlas de la mejor manera posible. Al considerar el tema de las perniciosas adicciones, el alcalde remarca la importancia de la comunicación humana como medio de atenuarlas, transmitiendo su propia experiencia de alcohólico recuperado.
En otros aspectos del documental es importante destacar la manera en que Wiseman va reflejando el pulso de la ciudad a través de diferentes secuencias en las que se asiste a debates, asambleas y reuniones de diferente naturaleza. Entre las mismas, se aprecia a veteranos de guerra relatando sus experiencias, un encuentro de agentes policiales, un inspector municipal visitando un edificio en plena construcción, conductores tratando de clarificar y evitar el pago de multas en la oficina de reclamos por indebido estacionamiento, una boda entre mujeres, un comité escolar discutiendo sobre la conveniencia de ampliar una escuela de enseñanza media para incrementar el número de alumnos discapacitados, el desfile citadino festejando la victoria del célebre equipo de béisbol Boston Red Sox, o bien una comida de Thanksgiving para los necesitados. Uno de los momentos de mayor impacto tiene lugar durante una reunión en la que los residentes de un humilde distrito de la ciudad se oponen con firmeza a los dueños de una franquicia de cannabis dispuestos a solicitar un permiso para operar en ese medio.
El propósito de Wiseman no es el de ofrecer una visión rosada de la capital de Massachusetts; dentro de un cambio demográfico registrado en las últimas décadas donde la población latina y de otras minorías étnicas adquiere mayor preponderancia, persisten algunos de los males que afectan igualmente al resto del país en materia de tensión racial, desigualdad en la distribución del ingreso así como la diferencia de genero existente en la remuneración salarial. Por todo ello, la gestión del popularísimo alcalde es la de predicar y tomar acción para mejorar esos problemas a fin de que su ciudad llegue a ser un modelo de integración racial, igualdad en materia socio-económica y equiparación sexual.
Esencialmente, Wiseman demuestra cómo se consolida una legítima democracia tomando como ejemplo la actuación de Walsh; al hacerlo, el eminente documentalista ofrece al público una clase magistral de educación cívica. Jorge Gutman
He aquí el comentario de otros títulos adicionales de la selección
Deux (Francia-Luxemburgo-Bélgica)
En su primer trabajo de ficción el joven director italiano Filippo Meneghetti ofrece un melodrama cautivante sobre el amor oculto de dos mujeres que durante décadas se han amado y a pesar de haber querido permanecer unidas por diversos motivos no pudieron concretarlo.
Martine Chevallier y Barbara Sukowa en DEUX
En la hora actual Madeleine (Martine Chevalier) es una mujer viuda con dos hijos adultos quienes ignoran la larga relación mantenida por ella con Nina (Barbara Sukowa) que habita en París en un departamento frente al suyo. Las dos mujeres maduras están realizando planes para mudarse a Roma y vivir plenamente el resto de sus vidas pero un inesperado accidente cardiovascular de Madeleine la deja parcialmente inmóvil y sin habla. Es allí que surgirán las dificultades por parte de Nina quien queriendo cuidar de su amada se encuentra obstaculizada por la presencia de la hija (Léa Drucker) quien naturalmente asiste a su progenitora y solamente considera a esta mujer como una buena vecina.
Mediante el excelente guión de Meneghetti escrito con Malysone Bovorasmy, el realizador narra con profunda ternura el lazo que une a estas dos ancianas dispuestas a superar los prejuicios sociales como así también las limitaciones físicas para que el amor perdure en el crepúsculo de sus vidas.
Esta delicada así como audaz historia de secretos y mentiras se plasma en un bello poema romántico realzado por las maravillosas caracterizaciones brindadas por la veterana actriz alemana Sukowa y la estupenda intérprete del teatro francés que es Chevalier. Ciertamente, este es uno de los mejores filmes programados por el festival.
Police (Francia)
La rutina policial de tres agentes del orden trabajando en una comisaría de París es lo que se aprecia en este trabajo de la directora Anne Fontaine, sin que agregue algo diferente a lo ya tratado por el cine en otras oportunidades. Estructurada de manera curiosa, en su primera parte las escenas van repitiéndose según los puntos de vista de cada policía. Así se sabe que Virginie (Virginie Efira) es madre de un bebé y que a pesar de estar casada guarda muy buena relación con su colega Aristide (Omar Sy) no solamente profesional sino también de carácter íntimo; estando de él embarazada, se la ve gestionando el trámite para abortar. Por su parte Aristide es el prototipo del individuo machista aunque es sensible con su amante. El último del equipo es Erik (Grégory Gadebois), un hombre de mediana edad un tanto iracundo y con cierta inclinación a la bebida, quien no disimula su frustración por problemas conyugales.
Omar Sy y Virginie Efira en POLICE
Adaptado de la novela homónima de Hugo Boris, el guión de la directora y Claire Barré introduce tardíamente el factor que motoriza la esencia del film. Así, los tres agentes tienen como misión de transportar hasta el aeropuerto a Tohirov (Payman Maadi), un refugiado que será reportado a Tayikistán, su país de origen, donde ha sido torturado antes de llegar a Francia y en donde nada bueno le espera a su regreso. He aquí el conflicto moral que surge en el trío sobre si cumplir con la misión encomendada o tratar de liberarlo para evitar su repatriación. Aunque esta disyuntiva ofrece suficiente campo para el suspenso y la emoción, su irrealista resolución afecta la credibilidad del relato.
La directora ofrece un drama que encuentra su mayor aliento en el muy buen desempeño de Efira, Sy y Gadebois y en los satisfactorios diseños de producción.
La face cachée du baklava (Canadá)
Esta comedia tiene como propósito describir el comportamiento de la comunidad libanesa a través de la descripción de una familia de clase media, sus parientes y amigos que viven en Montreal. No obstante que su directora y guionista Maryanne Zéhil nacida en Beirut sienta afecto por sus compatriotas, el retrato que efectúa de los mismos deja que desear.
Claudia Ferri y Jean Nicolas Verreault en LAFACECACHÉEDUBAKLAVA
El principal personaje es Houwayda (Claudia Ferri) una mujer libanesa casada con Pierre (Jean Nicolas Verreault), oriundo de Quebec. Ambos llevan una armoniosa vida conyugal y están a cinco días de distancia para viajar a París con la intención de residir un año. Los planes se ven alterados con la aparición de Joélle (Raia Jaidar), la excéntrica y alocada hermana de Houwayda, quien descaradamente se entromete en su vida. A todo ello, Houwayda está preparando un desayuno-almuerzo (brunch) para los suyos a realizarse un día antes de la programada partida.
Lo que podía haber sido una agradable comedia multicultural reseñando las costumbres y valores de libaneses canadienses y los contrastes entre ambas culturas, la directora recurre al empleo de trazos gruesos en una narración sin mayor sutileza que la desmerece. Lo que agrava el panorama es la manera caricaturesca en que presenta a sus personajes con el propósito de generar hilaridad. Con situaciones forzadas nutridas de diálogos insulsos, el resultado es un film muy mediocre que poco favor le hace a la noble colectividad libanesa de Montreal.
Le miracle de saint inconnu (Marruecos-Francia-Qatar)
Mediante un lenguaje sencillo y sin mayor pretensión, el joven director marroquí Alaa Eddine Aljem propone una historia en la que se entremezcla la religión, la espiritualidad y la codicia personal.
Younes Bouab y Salah Bensalah en LEMIRACLEDUSAINTINCONNU
En un desértico lugar pleno de arenas y dunas en el sur de Marruecos, el ladrón Amine (Younes Bouab) antes de ser capturado por la policía, trepa una colina para enterrar una cuantiosa suma de dinero. Cuando años más tarde sale de la prisión encuentra que en ese escondite se ha construido un mausoleo que es concurrido por los habitantes de la aldea. El problema consiste en cómo recuperar el botín sepultado; para ello Amine recurre a la ayuda de Ahmed (Salah Bensalah) recién salido de la prisión.
Además del tema central, el satisfactorio guión del cineasta echa una mirada a algunos de los pintorescos aldeanos incluyendo el guardián nocturno del santuario (Abdelghani Kitab) acompañado de su fiel perro, el barbero que también es dentista (Ahmed Yarziz), el recién llegado médico (Anas El Baz) y su enfermero (Hassan Ben Bdida).
Haciendo gala de un efectivo humor seco, Aljem considera un tópico serio que adoptando un tono liviano va reflejando cómo la ciega fe juega un rol importante en una sociedad tradicional hasta llegar a la veneración de un santo desconocido. Bien articulada e impecablemente narrada, el director ha logrado una encantadora fábula.
He aquí otras 5 películas juzgadas en esta muestra.
Slalom (Francia)
El título del film referente al deporte invernal de esquí alpino es el tema que Charlène Favier aborda para reflejar la relación existente entre una joven atleta y su instructor.
Jérémie Renier y Noée Abita
Noée Abita quien impresionó gratamente en Ava (2017) reafirma sus condiciones artísticas brindando una magnífica caracterización de Lyz, una estudiante de enseñanza media en los Alpes de Francia que manifiesta una gran pasión hacia el esquí. Es así que logra ser aceptada en un selectivo club cuyo propósito es el de entrenar a través de la práctica del slalom a futuros esquiadores. Es allí donde es adiestrada por Fred (Jérémie Renier), un ex campeón al que una severa herida lo obligó a salir del ruedo.
Más allá de las múltiples escenas deportivas, el guión de la realizadora y Marie Talon se interna en la psicología de sus dos protagonistas. Liz es expuesta como una joven que en su etapa adolescente atraviesa por una gama de sentimientos y contradicciones; en tal contexto es fácil empatizar con su ambivalente conducta de querer superarse en la práctica de un deporte que exige enorme precisión, habilidad y velocidad, así como el tener que afrontar el extremado esfuerzo tanto físico como emocional. Por su parte, Fred autoritariamente explota la vulnerabilidad de su alumna para lograr que eventualmente pueda desempeñar un digno rol en las competencias olímpicas; precisamente, debido a su extremado nivel de exigencia que requiere de su discípula, se va creando entre ambos una relación tóxica de absoluta tensión.
Otro aspecto importante del relato está involucrado con el del abuso generado en el campo deportivo entre instructores y alumnos. En este caso la infatuación que ejerce en Lyz la personalidad de su mentor quien la va dominando hasta límites extremos, conduce a un inevitable vínculo sexual.
Con una solvente dirección y una inmejorable actuación de Abita y Renier, Favier expresa muy bien los sentimientos que animan a sus protagonistas; asimismo ‑como no podía ser de otro modo- ofrece excelentes secuencias de esquí slalom que son excelentemente captadas por el director de fotografía Yann Maritaud así como el esplendoroso paisaje montañoso de los Alpes. En esencia, no se necesita ser esquiador para disfrutar de este buen film.
Mica (Marruecos-Francia)
El realizador franco-marroquí Ismaël Ferroukhi conoce muy bien la realidad imperante en su país natal y es por ello que no resulta extraño comprobar la autenticidad que refleja en su descripción de la desigualdad social aún reinante en Marruecos. Para ello se vale de un excepcional niño actor como lo es Zakaria Inane quien prácticamente porta sobre sus hombros todo el peso del conmovedor relato contenido en el guión del cineasta y Fadette Drouard.
Zakarie Inane y Sabrina Ouazani en MICA
En una villa miseria de la ciudad de Meknès, en el centro norte del país, vive Saïd (Inane) ‑apodado Mica- con su madre y su padre enfermo, quien trata de obtener magros ingresos vendiendo bolsas de plástico en el mercado local. Sabiendo de que en ese medio no puede aspirar mucho para su futuro, su deseo es emigrar a Marsella, como lo hizo su amigo, suponiendo que allí le aguardará un porvenir más halagüeño. Su rutina se ve alterada cuando Hajji Kaddour (Mohamed Az Elarab), un amigo de la familia que se desempeña como guardián de un prestigioso club de tenis privado en Casablanca, lleva al niño para que lo ayude en ciertas tareas domésticas.
En su nuevo ambiente el chico va confrontando un mundo para él desconocido, sufriendo de las burlas e incluso de los agravios físicos cometidos por los chicos de familias pudientes que practican el tenis en dicho estadio deportivo. Contemplando la práctica del tenis, Mica se siente inclinado a practicarlo y en tal sentido la suerte le sonríe cuando Sophia (Sabrina Ouazani), la entrenadora del club que descubre el potencial existente en el chico, se convierte en su devota instructora.
A través de un relato que excede lo meramente deportivo, el director enfatiza los obstáculos que Mica debe afrontar, especialmente en lo que concierne a la discriminación de que es objeto por su humilde origen; con todo, adquiriendo conciencia de su condición social él se obstinará en cambiar su destino gracias al tenis.
Tanto el director como los integrantes del equipo de producción interesados en promover un cine comprometido socialmente han logrado un film a todas luces realista que desbordando inmensa humanidad permite seducir tanto al gran público como al selectivo por su remarcable nivel de calidad. Además de la excelente dirección de Ferroukhi, causa admiración la interpretación de Inane quien vive en carne propia las desventuras de un chico que comienza a perder su inocencia frente a la realidad que lo circunda; a su lado también se lucen Kaddour como el padre sustituto del niño y Ouazani transmitiendo ternura a la vez que frescura y simpatía como la tenaz profesora de Mica.
Notre Dame du Nil (Francia-Bélgica-Ruanda)
El director afgano Atiq Ramini explora las raíces del endémico odio entre hutus y tutsis valiéndose de la novela publicada en 2012 de la escritora ruandesa Scholastique Mukasonga de etnia tutsi; la consagrada novelista que perdió a casi una treintena de familiares en la atroz matanza que afectó a su país natal vuelca en su libro su propia experiencia.
Una escena de NOTRE-DAMEDUNIL
En una buena adaptación el guión del realizador y de Ramata Sly está estructurado en un prólogo y cuatro partes ‑Inocencia, Sagrado, Sacrilegio y Sacrificio- ubicando la acción en Ruanda en 1973. Allí se sigue los pasos de un grupo de alumnas internadas en una elitista escuela católica belga de enseñanza media donde la mayoría de las estudiantes pertenece a familias encumbradas de la zona. Dentro del contexto social en que la población hutu prodiga amenazas a la minoría tutsi, la escuela también admite a través de una cuota establecida a alumnas tutsis.
El relato adquiere gradualmente un clima de tensión al internarse en zonas más oscuras donde quedan reflejados los residuos del colonialismo, como así también una muestra del marcado racismo existente de los hutus hacia los tutsis, a manera de preludio de lo que sobrevendrá en el ominoso genocidio de la guerra civil de 1994.
Aunque en ciertos momentos la narración adquiere un carácter errático, lo cierto es que el realizador se compenetra en los complejos vericuetos de la realidad imperante; así, brinda un drama ciertamente hipnótico realzado por la sólida prestación de jóvenes actrices ruandesas, entre ellas Clariella Bizimani como la estudiante tutsi y Albina Kirenga animando a una provocadora condiscípula hutu.
La troisième guerre (Francia)
En su primer film de ficción el realizador Giovanni Aloi no alude a una futurista tercera guerra mundial sino a la que lamentablemente la humanidad se ve expuesta enfrentando sucesos de extremada violencia que victimizan a innumerables personas inocentes; es en tal sentido que el realizador se inspiró en los sangrientos atentados terroristas que azotaron a Francia en los últimos años.
Anthony Bajon en LA TROISIЀME GUERRE
La historia gira en torno de Leo (Anthony Bajon), un joven francés quien decidió enlistarse en el ejército para que como soldado pudiera servir mejor a su patria; junto con otros camaradas y muy especialmente con su compinche Hicham (Karim Leklou) procedente de África, recorren las calles de París tratando de estar en máxima alerta frente a cualquier indicio o sospecha de que pudiera acontecer un atentado. Estando a las órdenes de la sargento Coline (Leïla Bekhti), Leo se encuentra obligado a moderar sus impulsos de perseguir a sospechosos frente al celo policial que se lo impide.
El guión de Dominique Baumard en su mayor parte se dedica a mostrar el intercambio que se produce entre los soldados a través de anécdotas que si bien al principio pueden interesar, al irse alargando resienten su ritmo. A ello se agregan algunas escenas poco convincentes como las que transcurren en los contactos telefónicos mantenidos entre Leo y la pareja de un sospechoso arrestado a través de su celular que le ha sido expropiado.
Lo más importante del relato reside en los tramos finales cuando una masiva demostración callejera abogando contra el capitalismo se enfrenta con la policía y se producen las refriegas consiguientes; es allí que nuevamente se origina el dilema de hasta dónde la brigada antiterrorista del ejército testimoniando hechos violentos debe permanecer ajena para que únicamente intervenga la autoridad policial. En ese escenario, la historia adquiere vigor cuando Leo no pudiendo admitir su impotencia decide actuar como un digno soldado, desobedeciendo las órdenes de sus superiores.
El film, ciertamente bien intencionado, interesa más por su temática que por su realización; eso es debido a que su narrativa no está convenientemente esbozada como así también no existe una mayor exploración psicológica de sus personajes; de todos modos, queda claro su mensaje de que “el enemigo está entre nosotros” y de algún modo es necesario superarlo.
Mes jours de gloire (Francia)
La simpatía que ofrece Vincent Lacoste como protagonista de este film de Antoine DeBary no compensa la falencia de su endeble guión escrito con Elias Belkeddar dando como resultado una endeble e intrascendente comedia.
Vincent Lacoste en MESJOURSDEGLOIRE
Lacoste da vida a Adrien, un joven de 25 años que se acerca a su treintena pero que aún no logró la madurez completa como adulto dado su comportamiento propio de un adolescente quiceañero. Así en la primera escena se le observa haber llamado a los bomberos por la amenaza de fuego que se cierne en su departamento; obviamente, ese es un falso pretexto para que pueda penetrar en su vivienda porque olvidó su llave. Ese paso de comedia cede inmediatamente lugar a otra secuencia en la que Adrien como actor anima el rol del joven Charles de Gaulle para una película a cargo de un realizador alemán.
Lo esencial de la trama reside en la vulnerabilidad de Adrien al sentirse amedrentado y temeroso por problemas de erección; eso motiva a que en sus encuentros con Léa (Noée Abita), una muchacha que simpatiza con él, evite cualquier acercamiento demasiado íntimo para que no se refleje su impotencia.
Si bien la crisis existencial que afecta al muchacho con su virilidad puesta a prueba podría generar una sólida comedia dramática, el efecto se diluye a través de diferentes peripecias que no terminan de encuadrar.
Con una realización no exenta de situaciones estereotiopadas, la historia deja en un segundo plano el ámbito familiar de su protagonista en donde Emmanuelle Devos como la psicóloga madre y Christophe Lambert como el alcohólico padre de Adrien poco aportan a este desabrido relato.
El 4 de noviembre comienza la 26ª edición del festival de Cinemania que se extenderá hasta el 22 de noviembre. Debido a los acontecimientos de dominio público, esta muestra de filmes hablados en francés con subtítulos en inglés, será difundida exclusivamente en línea en todo Canadá. La programación incluye 43 largo metrajes de los cuales algunos títulos son ofrecidos en carácter de primicia mundial.
Para obtener una información completa de las películas que serán difundidas y sobre la adquisición de billetes en línea el sitio a consultar es festivalcinemania.com
He aquí el comentario de algunos filmes ya vistos.
Sous les étoiles de Paris (Francia-Bélgica)
Bajo las estrellas de París brilla una artista excepcional en este film de Claus Drexel. No puede calificarse de otra manera la actuación de la veterana Catherine Frot quien con alma y vida se sumerje en un personaje no muy sencillo de caracterizar.
Mahamadou Yaffa y Catherine Frot en SOUSLESÉTOILESDEPARIS
Mostrando un París muy lejos de la imagen turística que se suele apreciar de esta bella ciudad, aquí el espectador se encuentra con su lado oscuro contemplando las paupérrimas condiciones de vida de los itinerantes que no tienen domicilio fijo. Ésa es la situación que atraviesa Christine (Frot), una mujer de edad madura que sin techo propio utiliza como vivienda un reducto ubicado bajo uno de los puentes de París. Socialmente apartada de familiares y amigos esta patética mujer se vale de los bancos de comida donde en forma gratuita logra alimentarse como al propio tiempo durante el día deambula por las calles de París. Su rutina cambia cuando una noche de pleno invierno, próxima a conciliar el sueño, observa a un niño africano perdido (Mahamadou Yaffa); un tanto recelosa, accede a cobijarlo transitoriamente. Aunque el pequeño de 8 años no domina el idioma, lo único que atina pronunciar en su lengua materna es la palabra “madre”; gradualmente a través de una documentación que él lleva consigo, ella se entera que el chico ha llegado al país con su madre procedentes de África como refugiados sin documentación legal y él solo quiere reencontrarse con ella quien ha sido arrestada.
Esta es una historia que dentro de su sencillez, se distingue por la pintura que el director realiza de un estrato de la sociedad que privado de recursos ha perdido el derecho de vivir dignamente; asimismo el guión del realziador escrito con Olivier Brunhes expone la dramática situación que afronta el mundo frente a refugiados indocumentados donde en numerosas oportunidades los menores son separados de sus padres.
Con una remarcable puesta escénica Drexel obtiene un drama conmovedor en el que Frot, omnipresente en toda esta historia, ofrece una perfecta simbiosis con su personaje en el que a través de un encuentro tan inesperado como afortunado es capaz de reencontrar su latente humanidad. No cabe duda que a la hora de los premios el cine francés sabrá recompensarla.
A Good Man (Francia-Bélgica)
Un tema delicado es lo que considera la directora Marie-Castille Mention-Schaar en este sorprendente drama.
Al comienzo de la narración se asiste a una escena íntima mantenida por el enfermero Benjamin (Noemi Merlant) con su pareja Aude (Soko), una profesora de danza. Compartiendo una relación armoniosa por espacio de 6 años, ambos ahora residen en la tranquila isla de Groix después de haber dejado Aix-en-Provence y su único deseo es tener un hijo propio aunque Aude se encuentra imposibilitada de concebir.
Noémie Merlant en A GOODMAN
La gran sorpresa para el espectador ‑y que no resulta indiscreto anticiparlo- es que a los 20 minutos de transcurrido el relato, ambos se encuentran con el ginecólogo y es allí que Benjamin manifiesta el deseo de quedar embarazado para que así junto a Aude puedan coronar su felicidad al constituir una familia.
Es sencillamente asombroso comprobar que Benjamin, con la total presencia física de ser un hombre, nació mujer y que ahora solamente le está faltando someterse a la operación quirúrgica para adquirir su completa condición y legalidad masculina.
Aunque el tema de la transexualidad tiene en el cine entre otros referentes,al remarcable film Una Mujer Fantástica (2017) de Sebastián Lelio, el enfoque de la directora difiere. Merced al excelente y original guión que ha concebido junto a Christian Sonderegger, el nudo dramático reside en que la decisión de Benjamin trastorna el equilibrio de la pareja, dado que para Aude resulta dificultoso aceptar su maternidad cuando es su marido quien lo está gestando.
Mention-Schaar enfoca este audaz tema con suma delicadeza transmitiendo completa verosimilitud en su exposición aun cuando el planteo pueda no llegar a ser aceptado por parte de ciertos sectores de la comunidad transexual. Con una realización clásica y apelando a efectivos primeros planos, la realizadora logra de Merlant una prodigiosa interpretación; esta actriz que se distinguiera notablemente con su prestación en Portrait de la Jeune Fille en Feu (2019), en este caso mediante una prodigiosa transformación física expresa fehacientemente la personalidad de Benjamin ya no como un personaje transexual sino decididamente heterosexual trasuntando la nobleza del buen hombre, que anticipa el título de este emotivo film.
Madre (España)
En 2017 Rodrigo Sorogoyen realizó Madre, un excelente corto metraje que deleitó al público y a la crítica; en escasos minutos logró sintetizar una apasionante historia en donde Elena (Marta Nieto) acompañada en su departamento madrileño por su madre (Blanca Apilánez) recibe un llamado telefónico de su hijito Iván (voz de Álvaro Balas) quien está de vacaciones con su padre en una playa de Francia; él le dice que se halla sólo y temeroso en la costa porque su padre lo dejó por algunos minutos sin haber regresado y no hay nadie a su lado; la desesperación de Elena tratando de protegerlo desde la lejana distancia cobra máxima tensión cuando el menor le anuncia que un hombre extraño lo observa y se le va acercando. De este modo el corto concluye sin que se llegue a saber su desenlace.
Marta Nieto y Jules Porier en MADRE
De lo que antecede cabía esperar que Sorogoyen convirtiendo la historia original en un largo metraje consideraría la suerte corrida por el niño. Sin embargo, esa esperanza se diluye a medida que el relato va desarrollándose.
Los primeros 15 minutos del film son prácticamente una repetición del corto; de inmediato el guión del director escrito con Isabel Peña traslada la acción 10 años después en donde se contempla a Elena desempeñándose como camarera de un restaurante ubicado en una playa cerca de Biarritz; ese sitio pudo haber sido el lugar donde su hijito se hallaba en el último contacto que mantuvo con él. Viviendo aparentemente tranquila, mantiene una sólida relación de pareja con su amigo Joseba (Alex Brendemühl). El arco dramático de esta historia se produce cuando Jean (Jules Porier), un muchacho parisino de 16 años veraneando con sus padres (Frédéric Pierrot, Anne Consigny), comienza a frecuentar el lugar donde trabaja Elena con quien simpatiza. En un principio, ella no le brinda mayor confianza en el trato dispensado, pero a medida que transcurren los días existe en esta mujer una extraña fijación que la impulsa a seguirlo y a entrometerse en la intimidad de su vida familiar.
Si bien en un principio uno cree predecir lo que vendrá, rápidamente la presunción desaparece, aunque no por ello puede justificarse la particular relación espiritual entablada entre Elena y el adolescente turista. A primera vista podría comprenderse la actitud de una madre que al no haber podido cicatrizar la profunda herida causada por la desaparición de Iván, encuentra en Jean algunos rasgos que lo asocien a aquél. Sin embargo, la historia se torna inverosímil cuando su alucinada obsesión la motiva a sembrar el caos a la vez que arriesga el vínculo sentimental mantenido con su pareja. No menos creíble resulta la actitud de Jean quien perteneciendo a una familia unida y muy querido por sus padres llega a enfrentarse con ellos para querer estar al lado de Elena. De este modo Sorogoyen deja al espectador confuso al no lograr compenetrarse en el inusual comportamiento de sus dos personajes centrales.
Con una buena puesta escénica el realizador permite que el film, a pesar de no convencer como debiera, logre captar la atención mediante una aceptable intriga apoyada por la magnífica actuación de Nieto. Sin embargo, a diferencia de lo que acontece en el corto metraje, las objeciones previamente efectuadas motivan a que las expectativas creadas con la prolongación de la historia original no hayan sido colmadas.
L’Audition (Alemania-Francia)
En este psicológico drama la directora Ina Weisse ilustra cómo una inusitada devoción puede resultar contraproducente.
La talentosa actriz alemana Nina Hoss anima a Anna, una profesora de violín que se desempeña en una prestigiosa academia de música de Berlín; ella es madre de Jonas (Serafin Mishiev) de 10 años y esposa de Philippe (Simon Abkarian) que se dedica en el taller del hogar a fabricar instrumentos de música. En la reunión anual para la admisión de futuros aspirantes al renombrado conservatorio, Anna junto con sus colegas juzgan a los candidatos que aspiran ingresar al mismo; es allí que a diferencia de la opinión de los otros profesores ella aprecia el talento de Alexander (Ilja Monti), un joven violinista, permitiendo su ingreso al establecimiento. A partir de ese momento, Anna destina la mayor parte de su tiempo a instruir a Alexander para que esté bien preparado en el momento que deba participar en un concierto a fin de que pueda aprobar los exámenes intermedios.
Nina Hoss en L’AUDITION
La extrema obstinación de Anna y su escasa pedagogía al demandar a su alumno un perfeccionamiento a todas luces exagerado motiva a que justificadamente él se sienta frustrado. A todo ello, su hijo que también estudia violín con otra instructora resiente que su madre lo presione en sus estudios para que pueda alcanzar su mismo nivel de virtuosismo musical. No menos importante es que la relación conyugal comienza a deteriorarse en la medida que Anna va dejando de lado a su familia al enfocar su atención exclusivamente en su discípulo. El clima de tensión aumenta aún más en la medida que mantiene un affaire con Christian (Jens Albinus), un violonchelista que la invita a participar como violinista en su conjunto de cámara. El guión de Weisse y Daphné Charizani conduce a un dramático y perturbador desenlace que resultaría indiscreto revelar.
En un fascinante análisis del comportamiento obsesivo de una persona a expensas de su vida familiar, la directora ofrece un intrigante e impredecible relato que mantiene la atención permanente del público quien asimismo es convidado a escuchar bellos extractos musicales, en gran parte pertenecientes a Bach.
Si le vent tombe. (Francia-Bélgica-Armenia)
Basado en hechos reales, la novel directora Nora Martirosyan ofrece un film que se desarrolla en Nagorno-Karabakh, una autoproclamada república ubicada al sur del Cáucaso, prácticamente ignorada por el mundo y que bordeando la frontera entre Armenia y Azerbaiyán se encuentra en permanente conflicto bélico. Es allí donde llega Alain (Grégoire Colin), un ingeniero militar francés, quien como auditor debe producir un informe en donde determinará si el aeropuerto local reúne las condiciones necesarias para que con su apertura pueda garantizar una completa seguridad para los vuelos internacionales que allí aterricen.
Hayk Bakhryan en SILEVENTTOMBE
Tratando de cumplir sus funciones de manera objetiva, al principio el visitante adopta una actitud parca sin permitir que nadie pueda influir o inmiscuirse en el reporte que deberá producir. Lentamente y tomando contacto con varios de sus habitantes, entre ellos el director del aeropuerto, una periodista, un taxista, un viejo paisano y sobre todo Edgar (Hayk Bakhryan), un niño de la ciudad vendiendo el escaso agua a sus habitantes, Alain va apreciando las características de un contexto cultural muy diferente al suyo. A través de su estancia en ese recóndito lugar montañoso, va cobrando conciencia de la humanidad y solidaridad que advierte en esta gente étnicamente armenia, sobre todo teniendo en cuenta cómo la misma trata de superar las tensiones bélicas existentes.
Aunque narrativamente la directora ha evitado en su guión referirse con más profundidad lo que acontece en esta disputada república, con todo, entrega un noble documento revelando algunos aspectos socio-culturales de la misma que hasta el presente no han sido difundidos.
El Reencuentro Internacional del Documental de Montreal (RIDM) celebrará su 23ª edición en línea debido a la pandemia que aflige al mundo. Este año se desarrollará durante tres semanas, desde el 12 de Noviembre hasta el 2 de Diciembre, con 109 filmes, de los cuales 48 son largometrajes provenientes de 45 países. La programación incluye 18 óperas primas como así también títulos de prestigiosos directores ya establecidos, como Frederick Wiseman, Claire Simon, Kasuhiro Soda, Laura Huertas Millán y Dieudo Hamadi.
Es importante destacar que los documentales de la presente edición están estructurados temáticamente. Los tópicos considerados están vinculados con episodios históricos, la confrontación de la naturaleza y el medio ambiente y su impacto socio-cultural, el encuentro comunitario desde la mira política y la reintegración social, reflexiones sobre la distopía, perfiles y bosquejos sobre nuestra relación con el mundo, el desafío al poder en la confrontación con pasadas y presentes injusticias, la exploración de la intimidad atendiendo a las relaciones familiares así como a los vínculos sentimentales y al estado del cuidado de la salud; el último de los aspectos considerados es el de cómo sobrevivir a la violencia.
Dado que la difusión del Festival se realizará de manera virtual, el mismo podrá ser apreciado en toda la provincia de Quebec a través deenligne.ridm.ca, la plataforma streaming impulsada por CineSend. Para información sobre la completa programación presione aquí
A continuación se anticipa el comentario de 4 filmes que serán presentados y que este cronista tuvo oportunidad de ver.
499 (Estados Unidos-México)
Teniendo en cuenta que en 2021 se conmemora el medio milenio de la conquista española de México, el director mexicano Rodrigo Reyes decidió realizar este documental que permite reflexionar sobre qué es lo que cambió desde ese entonces con lo que ahora es el país azteca.
En un guión que le pertenece el realizador adecuadamente entremezcla estupendamente la realidad con la ficción. A través de un fantasmagórico conquistador la película recrea dramáticamente el viaje de un desplazado soldado (Eduardo San Juan Breña) siguiendo la misma ruta de Hernán Cortez desde la costa de Veracruz hasta Tenochtitlan, que es hoy la ciudad de México. En un traslado hacia la época actual, el aludido personaje va recogiendo testimonios de migrantes y familiares de víctimas de un país azotado por un corrupto cartel dominando el tráfico de drogas con la consecuente violencia imperante y el considerable número de jóvenes mujeres violadas y torturadas hasta morir. Queda flotando la pregunta si el saqueo sufrido por la población autóctona que tuvo lugar con el colonialismo español es diferente a las atrocidades de la crisis humanitaria actual.
Este remarcable documental cuidadosamente construido que obtuvo el primer premio en el Festival de Tribeca, constituye una buena oportunidad para que el público de Quebec pueda juzgarlo.
Softie (Kenia-Canadá)
En este documental el realizador Sam Soko concentra su atención en Boniface Mwangi, un excelente fotógrafo periodista de Kenia quien durante varios años reportó los violentos sucesos políticos acaecidos en su país, sobre todo mediante las dramáticas imágenes que captó después de las elecciones de 2007 en donde parte de la población había sido abatida por las fuerzas del orden. Al aludir a esos lamentables incidentes el director ofrece una lección de historia del país africano demostrando los resabios del colonialismo colonial británico al haber implantado el sistema social del tribalismo que dividió radicalmente a sus habitantes creando a su vez dinastías políticas.
Diez años después, Mwangi con 30 años de edad, casado y padre de 3 niños, decide presentarse como candidato en las elecciones gubernamentales de 2017 a fin de lograr un sitio en el parlamento y de ese modo luchar por la injusticia imperante en Kenia. Como idealista y apasionado activista social recibe continuas amenazas que ponen en serio riesgo a su familia, por la que su devota esposa y sus hijos se exilian por 8 meses en New Jersey. El film evidencia que el fervor impuesto por Boniface a su carrera política produce roces en la relación conyugal, aunque quedan superados por el sólido lazo que une a la pareja.
A través de un importante material de archivo sobre sucesos del pasado unido a la cámara que permanentemente sigue las alternativas que vive el protagonista de este relato el director refleja los vaivenes emocionales de un hombre íntegro y puro que imbuido de profundos valores morales continúa batallando para cambiar el corrupto sistema institucional; en ese quehacer debe mantener el delicado equilibrio de su apasionamiento político y el amor que prodiga y recibe de su núcleo familiar.
En los créditos finales se señala que la película está dedicada a todos los activistas y sus familias que ofrendaron sus vidas peleando por la democracia en Kenia, en tanto que la lucha continúa. Igualmente se informa que durante el proceso de filmación del documental se ha reportado la muerte o desaparición de 30 activistas.
Niña Mamá / Mother Child (Argentina)
El aborto es considerado en el documental dirigido y escrito por Andrea Testa. La directora llevó su cámara a los consultorios de un hospital público del conurbano de la ciudad de Buenos Aires para considerar algunos casos de jóvenes mujeres que ya son madres o que están próximas a serlo.
Mediante entrevistas realizadas por visitadoras sociales y a veces por enfermeras a quienes nunca se les ve el rostro se sabe de la suerte corrida por las entrevistadas que en general provienen de sectores humildes. En este documental filmado en blanco y negro, probablemente para la lograr una expresión más natural y realista de las mujeres, se llega a saber de una variedad de casos vinculados con la maternidad así como la provocación del aborto. Entre algunos de los mismos se encuentran el de una futura mamá que a las 38 semanas de embarazo ha sido objeto de crueles ataques por su pareja; la situación de una madre de 4 hijos que no puede afrontar a tener otro más o bien quien ha quedado embarazada por haber sido violada. En las manifestaciones de estas mujeres queda reflejado el descuido de no utilizar anticonceptivos o bien la ausencia de educación sexual como en el caso de una futura mamá de tan solo 12 años de edad.
Es aleccionador el propósito de Testa en mostrar cómo la vulnerabilidad, el abandono así como el endeble contexto familiar pueden originar embarazos no deseados. Sin embargo, su enfoque no resulta del todo satisfactorio por carecer de la profundidad necesaria en la interacción establecida entre las visitadoras sociales y las entrevistadas; eso motiva a que cada entrevista finalice de manera inconclusa. Con todo es loable la conducta asumida por las entrevistadoras al tratar de ofrecer a estas “niñas madres” el estímulo necesario para que a pesar de todo puedan avizorar un halagüeño porvenir.
En este penetrante documental escrito y dirigido Michèle Stephenson la realizadora de raza negra Michèle Stephenson, oriunda de Haití permite que el público conozca algo no muy difundido que acontece en la República Dominicana.
En el inicio de Stateless se informa que Haití y la República Dominicana que comparten la isla Española han estado sujetos a tensiones raciales desde la época colonial. Así, en 1937 como medio de controlar la frontera dominicana y “emblanquecer” a Dominicana, el dictador Rafael Trujillo ordenó una masacre genocida de miles de haitianos viviendo en dicho país, medida que incluyó a los dominicanos de piel oscura.
En función de lo que antecede Stephenson aborda esta compleja situación enfocando principalmente a tres personas viviendo en la República Dominicana. Una de ellas es Rosa Iris Diendomi-Álvarez, que como abogada y activista defensora de los derechos humanos lucha denodadamente para revertir esta aviesa decisión política que injustamente afecta a los dominicanos de ascendencia haitiana.
En este quehacer, Rosa Iris trata de ayudar a su primo Juan Teófilo Murat quien es una de las personas que han sido perjudicadas por la decisión de 2013; en tal sentido, al ser considerado extranjero en su tierra él presenta su certificado de nacimiento dominicano a la autoridad competente a fin de otorgarle su ciudadanía, pero lamentablemente se enfrenta a escollos burocráticos donde siempre falta algún dato adicional para solucionar su statu quo.
Empeorando la situación, en 2013 la corte constitucional dominicana dispuso la revocación de la ciudadanía a los dominicanos descendientes de haitianos retroactivamente a 1929, convirtiéndolos de este modo en apátridas.
El tercer personaje de esta historia es Gladys Feliz, una persona que pertenece al partido nacionalista y sostiene que el gobierno debería construir un muro fronterizo a fin de evitar que los migrantes haitianos lleguen y se instalen en el país. Lo curioso del caso es que esta mujer admite que tanto sus hijos como su ex marido son negros y al propio tiempo reconoce la contribución importante aportada por los haitianos a la sociedad dominicana.
El remarcable trabajo de cámara de la realizadora y su adecuado montaje permiten que la narración de esta historia real resulte fluida y mantenga permanentemente la atención del espectador. Así en los créditos finales el documental señala que debido a la actividad desplegada por Rosa Iris ella es objeto de continuas amenazas de violencia; también aclara que la situación de Juan Teófilo permanece irresuelta en tanto que Gladys continúa su trabajo con el movimiento nacionalista de discriminación y segregación de las 200 mil personas que a pesar de ser dominicanas son consideradas apátridas.
A través de este cuadro opresivo la directora demuestra cómo está arraigada la casta racial en la comunidad latina. Al hacerlo, denuncia las consecuencias de un sistema que subyuga y divide a la población dominicana debido a los efectos nocivos de la supremacía blanca y del racismo.
Este encomiable documento de Stephenson no puede ser más oportuno y aleccionador teniendo en cuenta que el mundo entero se encuentra consternado por el horrendo homicidio de George Floyd acaecido en mayo de este año por el único “delito” de haber sido negro.