Comen­ta­rios de Films de TIFF 2020 (5)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

SEI­ZE PRIN­TEMPS (Fran­cia)

Una de las más agra­da­bles sor­pre­sas de un fes­ti­val es cuan­do se des­cu­bre nue­vos valo­res capa­ces de revi­ta­li­zar la cine­ma­to­gra­fía. Esto es lo que acon­te­ce con Suzan­ne Lin­don, de ape­nas 20 años que es toda una reve­la­ción como direc­to­ra, guio­nis­ta y pro­ta­go­nis­ta en su pri­mer largometraje

Lin­don da vida a su alter ego Suzan­ne, una ado­les­cen­te de 16 años un tan­to tími­da y retraí­da pro­ve­nien­te de una fami­lia de cla­se media que vive en París. Bien que­ri­da por sus padres (Fré­dé­ric Pie­rrot y Flo­ren­ce Via­la) y su her­ma­na mayor, no hay nada que en ese ámbi­to pue­da afec­tar­la. Apar­tán­do­se de los clá­si­cos pro­ble­mas que sur­gen duran­te la tran­si­ción ado­les­cen­te, en este caso la joven direc­to­ra no los con­si­de­ra aquí sino que el fac­tor que moto­ri­za a su rela­to es la casual atrac­ción que des­pier­ta en ella Raphaél (Arnaud Valois), un actor de 35 años a quien lle­gó a divi­sar en su camino de la escue­la hacia su hogar al pasar por la puer­ta del tea­tro don­de actúa. Indu­ci­da por ella, pron­ta­men­te se esta­ble­ce una apro­xi­ma­ción entre ambos don­de sus encuen­tros se pro­du­cen en algu­nos cafés y cami­na­tas. A tra­vés de ges­tos y de no muchas pala­bras entre los dos se esta­ble­ce una espe­cial comu­ni­ca­ción don­de la dife­ren­cia de 19 años de edad que los sepa­ra pare­ce­ría no exis­tir. Para Suzan­ne ese acer­ca­mien­to pro­du­ce el pri­mer sen­ti­mien­to amo­ro­so que bro­ta de su cuer­po; en cuan­to a él, que igual­men­te se ena­mo­ra de ella, pre­fie­re guar­dar la dis­tan­cia nece­sa­ria, res­pe­tán­do­la en todo momen­to y evi­tan­do que la pasión irrum­pa en ese amor platónico.

Con poco diá­lo­go, a tra­vés de obser­va­cio­nes pre­ci­sas Lin­don trans­mi­te elo­cuen­te­men­te la tur­bu­len­cia, con­fu­sión, emo­ción y has­ta cier­to temor de Suzan­ne hacia una per­so­na que más que la dobla en edad pero que la hace feliz aun­que el víncu­lo román­ti­co no lle­gue a con­su­mar­se. Con un final abier­to, la inte­li­gen­te rea­li­za­do­ra demos­tran­do una inusual madu­rez entre­ga una peque­ña joya ple­na de ter­nu­ra y poe­sía capaz de con­for­mar ente­ra­men­te al espec­ta­dor. Sien­do Lin­don la hija de dos exce­len­tes acto­res como lo son Vin­cent Lln­don y San­dri­ne Kiber­lain aquí podría apli­car­se el refrán “De tal palo, tal astilla”.

ANOTHER ROUND (Dina­mar­ca)

La cul­tu­ra de la bebi­da alcohó­li­ca en Dina­mar­ca es abor­da­da por el cono­ci­do direc­tor danés Tho­mas Vin­ter­berg en una his­to­ria que pre­ten­de diver­tir aun­que el balan­ce final resul­te discutible.

El pro­ta­go­nis­ta es Mar­tin (Mads Mik­kel­sen), un pro­fe­sor de his­to­ria de media­na edad en una escue­la de ense­ñan­za media de Copenha­gue; él ha lle­ga­do a una eta­pa de su vida don­de se sien­te un tan­to apa­ga­do, de esca­so ali­cien­te y sin la vita­li­dad nece­sa­ria de anta­ño; eso se refle­ja tan­to en su acti­vi­dad docen­te como tam­bién en su vida per­so­nal dado que como mari­do y padre de fami­lia no demues­tra mayor inte­rés sobre lo que acon­te­ce en su hogar.

Su vida social se cen­tra en la amis­tad que man­tie­ne con Tommy (Bo Lar­sen), Peter (Lars Ranthe) y Niko­laj (Mag­nus Millang) quie­nes tam­bién son pro­fe­so­res de dife­ren­tes cáte­dras en el mis­mo esta­ble­ci­mien­to esco­lar. La ruti­na de Mar­tin cam­bia a par­tir de una comi­da con sus ami­gos cele­bran­do los 40 años de Niko­laj don­de el fes­te­ja­do les hace saber que, según la teo­ría sus­ten­ta­da por el filó­so­fo y psi­có­lo­go norue­go Finn Skår­de­rud, los seres huma­nos nacen con una defi­cien­cia de alcohol en la san­gre; por lo tan­to él pro­po­ne al gru­po rea­li­zar un expe­ri­men­to con­sis­ten­te en no res­trin­gir­se en el con­su­mo de bebi­das alcohó­li­cas, para com­pro­bar si real­men­te les habrá de sumi­nis­trar mayor ener­gía y vigor en lo que empren­den. Aun­que reluc­tan­te al prin­ci­pio, Mar­tín acep­ta la pro­pues­ta y com­prue­ba que la bebi­da le per­mi­te mayor fres­cu­ra y entu­sias­mo en la rela­ción con sus alum­nos, como así tam­bién revi­ta­li­zar su matri­mo­nio con su mujer Tri­ne (María Bonnevie).

Has­ta aquí el guión de Tobías Lindholm y de Vin­ter­berg tie­ne la inten­ción de ame­ni­zar con las andan­zas de 4 inma­du­ros suje­tos que tan­to en el lugar de tra­ba­jo como fue­ra del mis­mo apro­ve­chan sus encuen­tros para dar rien­da suel­ta a la bebi­da con exce­si­vas dosis de vino, whisky, vod­ka y cham­pán, ter­mi­nan­do a la pos­tre borra­chos. A par­tir de allí el desa­rro­llo de la tra­ma adquie­re un carác­ter más serio; así, las con­se­cuen­cias del desor­bi­ta­do con­su­mo de alcohol reper­cu­te nega­ti­va­men­te en Mar­tin pro­du­cien­do la sepa­ra­ción de su cón­yu­ge y sus dos hijos ado­les­cen­tes, como al pro­pio tiem­po esa peli­gro­sa adic­ción adquie­re con­no­ta­cio­nes simi­la­res para los res­tan­tes ami­gos don­de uno de ellos sufre un dra­má­ti­co percance.

La obje­ción que mere­ce esta his­to­ria resi­de en su men­sa­je deci­di­da­men­te con­tra­dic­to­rio. Por un lado ilus­tra cla­ra­men­te los efec­tos per­ni­cio­sos de la dro­ga­dic­ción alcohó­li­ca; pero por el otro pare­cie­ra ofre­cer una oda a la vida don­de en la esce­na final los estu­dian­tes del cur­so cele­bran su gra­dua­ción esco­lar bai­lan­do y con­su­mien­do alcohol. En todo caso, más allá de igno­rar hacia dón­de Vin­ter­berg apun­ta con este film ‑que sin mayor pro­fun­di­dad fluc­túa entre la come­dia y el drama‑, cabe des­ta­car la correc­ta rea­li­za­ción y su buen elen­co en don­de Mik­kel­sen asu­mien­do el rol pro­ta­gó­ni­co reafir­ma una vez más que es uno de los mejo­res acto­res de Europa.

MLK/FBI (Esta­dos Unidos)

He aquí otro de los remar­ca­bles docu­men­ta­les pre­sen­ta­dos en esta edi­ción del TIFF. El rea­li­za­dor Sam Pollard pasa revis­ta a una de las eta­pas más oscu­ras de la his­to­ria ame­ri­ca­na del siglo pasa­do ilus­tran­do cómo el gobierno tra­tó de des­pres­ti­giar a Mar­tin Luther King Jr.

A par­tir de la des­cla­si­fi­ca­ción de docu­men­tos del FBI el film recons­tru­ye mag­ní­fi­ca­men­te el enfren­ta­mien­to de J. Edgar Hoo­ver, quien duran­te 48 años ha sido el direc­tor de dicha agen­cia fede­ral de inves­ti­ga­ción, con su enemi­go más temi­ble MLK. Esa ani­mo­si­dad comien­za en 1956 cuan­do Luther King, el afro­ame­ri­cano minis­tro de la fe cris­tia­na, como deci­di­do acti­vis­ta per­si­gue de mane­ra pací­fi­ca que sus com­pa­trio­tas de color adquie­ran los mis­mos dere­chos civi­les que los blan­cos sin sufrir la inhu­ma­na dis­cri­mi­na­ción exis­ten­te de la época.

Dada la gra­vi­ta­ción que MLK va adqui­rien­do en la medi­da que sus pré­di­cas alcan­zan amplia reso­nan­cia en Esta­dos Uni­dos, Hoo­ver con­si­de­ra que Luther King es una per­so­na peli­gro­sa para la nación, fun­da­men­tán­do­se en el hecho de que él está apo­ya­do por influ­yen­tes per­so­nas de ideo­lo­gía comu­nis­ta. A tra­vés de impor­tan­te mate­rial de archi­vo, entre­vis­tas con algu­nas per­so­na­li­da­des aca­dé­mi­cas como el his­to­ria­dor Beverly Gage y en espe­cial Cla­ren­ce Jones que fue­ra ami­go per­so­nal de King, se demues­tran los méto­dos nefas­tos de espio­na­je emplea­dos por el FBI para des­acre­di­tar a su adver­sa­rio. Sin embar­go las manio­bras de la agen­cia no logran dis­mi­nuir la popu­la­ri­dad de MLK que alcan­za su pico máxi­mo con su más famo­so dis­cur­so “I have a dream” de agos­to de 1963 en el cual expre­sa su deseo de que la gen­te blan­ca y negra pue­da coexis­tir armo­nio­sa­men­te; ese hito uni­do al Pre­mio Nobel de la Paz obte­ni­do en 1964 moti­va a que un decep­cio­na­do y alar­ma­do Hoo­ver tuvie­ra que recu­rrir a la extor­sión denun­cian­do su infi­de­li­dad con­yu­gal. Como es bien sabi­do, la vida del após­tol del paci­fis­mo lle­ga a su fin a los 39 años al ser ase­si­na­do en abril de 1968 por un segre­ga­cio­nis­ta blanco.

Este cau­ti­van­te y bien cons­trui­do docu­men­tal pue­de que para muchos no agre­gue mucho a lo ya cono­ci­do; sin embar­go su men­sa­je es impor­tan­te para las nue­vas gene­ra­cio­nes. Tenien­do en cuen­ta que hoy día la vio­len­cia racial hacia el afro­ame­ri­cano aún per­du­ra ‑bas­ta recor­dar el cri­men de Geor­ge Floyd de mayo pasado‑, este film es más que bien­ve­ni­do a la vez que cons­ti­tu­ye un indi­rec­to apo­yo a la cau­sa del loa­ble movi­mien­to “Black lives matter”.

Comen­ta­rios de Films de TIFF 2020 (4)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

THE BEST IS YET TO COME (Chi­na)

En su debut como rea­li­za­dor Wang Jing rela­ta una his­to­ria de fic­ción basa­da en un hecho que acon­te­ció con Han Fudong, ex jefe repor­te­ro de Southern Metro­po­lis Daily.

Más de una vez el cine con­si­de­ró la tarea empren­di­da por deno­da­dos perio­dis­tas cuya mayor preo­cu­pa­ción es rela­tar la ver­dad de lo que tes­ti­mo­nian. En esta opor­tu­ni­dad el sóli­do film del novel cineas­ta va más allá de lo aguar­da­do cuan­do la “ver­dad” entra en con­flic­to con un per­ni­cio­so sis­te­ma legal.

El rela­to gira en torno de Han Dong (Whi­te K), un joven aspi­ran­te a perio­dis­ta que deja su hogar pro­vin­cial para lle­gar en 2003 a Bei­jing don­de ansía con­se­guir un empleo per­ti­nen­te a su voca­ción. Des­pués de algu­nos esfuer­zos rea­li­za­dos para obte­ner­lo logra lla­mar la aten­ción de Huan Jiang (Zhang Song­wen), un vete­rano hom­bre de pren­sa y jefe de un impor­tan­te matu­tino local, quien habien­do leí­do algu­nos de sus artícu­los le ofre­ce una pasan­tía aun­que sin remu­ne­ra­ción algu­na; Han, apo­ya­do por su ena­mo­ra­da Xiao Zhu (Miao Miao), acep­ta la ofer­ta alen­tan­do la espe­ran­za de que el dia­rio pos­te­rior­men­te lo contrate.

Des­pués de haber exi­to­sa­men­te con­tri­bui­do en la publi­ca­ción de un infor­me acer­ca de un desas­tre mine­ro, Han es asig­na­do para efec­tuar una minu­cio­sa inves­ti­ga­ción en torno de fra­gua­dos cer­ti­fi­ca­dos de salud con­ce­di­dos a quie­nes han sido por­ta­do­res del virus de hepa­ti­tis B a pesar de ser asin­to­má­ti­cos. Cuan­do com­ple­ta su infor­me con evi­den­cias con­cre­tas sobre el frau­de pro­du­ci­do por los médi­cos, lle­ga a cons­ta­tar que la arti­ma­ña de la fal­si­fi­ca­ción sur­ge a cau­sa de que muchas per­so­nas que han sido aca­rrea­do el virus sin cau­sar daño alguno han sido injus­ta­men­te dis­cri­mi­na­das al no poder acce­der a la uni­ver­si­dad como así tam­bién al haber per­di­do bue­nas opor­tu­ni­da­des empleo, tal como acon­te­ció con su mejor ami­go Zhang Bo (Song Yang). Es allí don­de el idea­lis­ta e ínte­gro perio­dis­ta arries­ga su pues­to labo­ral por­que pre­fie­re no publi­car un hecho que aun­que veraz pro­du­ce una lamen­ta­ble injus­ti­cia social.

Con gran minu­cio­si­dad el direc­tor efec­túa una autén­ti­ca ilus­tra­ción sobre lo que acon­te­ce en la sala de redac­ción de un perió­di­co con las metas que deben ser cum­pli­das sin dila­ción y la nece­si­dad de publi­car una pri­mi­cia antes que lo haga la com­pe­ten­cia. Pero lo más impor­tan­te es el buen rela­to que efec­túa sobre un sis­te­ma ins­ti­tu­cio­nal que mar­gi­na­li­zó a ino­cen­tes ciu­da­da­nos y que según se anun­cia en los cré­di­tos fina­les, en 2010 se apro­bó una ley que prohi­be los tests de hepa­ti­tis B pre­vio a la con­tra­ta­ción de un emplea­do como asi­mis­mo para las soli­ci­tu­des de admi­sión esco­lar. El opti­mis­ta final se aso­cia con el títu­lo del film en don­de “lo mejor está aún por venir”.

I AM GRE­TA (Sue­cia)

Éste es uno de los más fas­ci­nan­tes docu­men­ta­les que el TIFF inclu­yó en su pro­gra­ma­ción. Su nom­bre res­pon­de a la remar­ca­ble acti­vis­ta ambien­tal Gre­ta Thun­berg, una figu­ra que a la hora actual es mun­dial­men­te cono­ci­da por razo­nes bien justificadas.

Antes de pasar al con­te­ni­do de este meri­to­rio docu­men­to rea­li­za­do por Nathan Gross­man, es nece­sa­rio acla­rar que Gre­ta está afec­ta­da por el sín­dro­me de Asper­ger, que gene­ral­men­te se carac­te­ri­za por las difi­cul­ta­des en la inter­ac­ción social por par­te de quien lo expe­ri­men­ta. Sin embar­go, esta pro­di­gio­sa ado­les­cen­te no refle­ja incon­ve­nien­te alguno tenien­do en cuen­ta que su men­sa­je lle­gó al mun­do entero.

Gross­man, gra­ta­men­te sor­pren­di­do por la per­so­na­li­dad de Gre­ta de solo 15 años de edad, deci­dió enca­rar­la a tra­vés de este film siguien­do sus pasos por espa­cio de un año en todos sus via­jes, ade­más de haber refle­ja­do algu­nas face­tas per­so­na­les al mar­gen de los encuen­tros con dig­na­ta­rios y expo­si­cio­nes efectuadas.

Todo comien­za en agos­to de 2018 con la huel­ga esco­lar que ella rea­li­za por la cam­pa­ña ambien­tal, ubi­cán­do­se en el exte­rior del edi­fi­cio del Par­la­men­to de Sue­cia en Esto­col­mo y cul­mi­na en sep­tiem­bre de 2019 con su encen­di­do dis­cur­so de pro­tes­ta pro­nun­cia­do en Nue­va York en el recin­to de las Nacio­nes Uni­das. Duran­te ese perío­do su mili­tan­te acti­vis­mo abo­gan­do por el cam­bio cli­má­ti­co y urgien­do a los líde­res del mun­do para que sal­ven el pla­ne­ta Tie­rra moti­vó a que millo­nes de per­so­nas la sigan.

Lo que lla­ma la aten­ción es la segu­ri­dad y natu­ra­li­dad con que ella se des­en­vuel­ve con­tes­tan­do a las pre­gun­tas for­mu­la­das por el pre­si­den­te de Fran­cia, el Secre­ta­rio Gene­ral de las Uni­das, el Papa Fran­cis­co, así como su pre­sen­ta­ción en la sede de la Unión Euro­pea y la espon­tá­nea rela­ción man­te­ni­da con los cien­tos de perio­dis­tas que la abor­dan. Asom­bra igual­men­te su exi­gen­cia en la pre­pa­ra­ción de sus tex­tos don­de no admi­te error orto­grá­fi­co alguno.

En todo el peri­plo rea­li­za­do se la ve acom­pa­ña­da por su padre Svan­te don­de en algu­nos casos la recri­mi­na por la fal­ta de aten­ción que pres­ta a su esca­sa ali­men­ta­ción, como así tam­bién por su alie­na­da devo­ción por el futu­ro del pla­ne­ta. En tal sen­ti­do, el docu­men­tal cap­ta el lado frá­gil de esta heroí­na refle­jan­do el des­gas­te emo­cio­nal que sufre, pero su inque­bran­ta­ble con­vic­ción por la lucha empren­di­da la impul­sa a con­ti­nuar su misión.

El docu­men­tal ade­más de con­si­de­rar a los fer­vien­tes sim­pa­ti­zan­tes de Gre­ta tam­bién inclu­ye a quie­nes se le opo­nen tra­tan­do de des­acre­di­tar­la o menos­pre­ciar­la como acon­te­ce con los pre­si­den­tes de Esta­dos Uni­dos y Bra­sil así como por par­te de Fox News.

Como bien afir­ma Gre­ta no valen úni­ca­men­te los fir­mes dis­cur­sos de los esta­dis­tas sumi­nis­tran­do reco­men­da­cio­nes para com­ba­tir la cri­sis cli­má­ti­ca sino que lo que impor­ta es imple­men­tar esa acción para que las futu­ras gene­ra­cio­nes pue­dan res­pi­rar un aire más puro.

Los enor­mes incen­dios que recien­te­men­te ocu­rrie­ron en Cali­for­nia y Aus­tra­lia afec­tan­do los cam­bios cli­má­ti­cos del pla­ne­ta jus­ti­fi­can ple­na­men­te la rea­li­za­ción de este esme­ra­do docu­men­tal ofre­cien­do el men­sa­je de esta admi­ra­ble adolescente.

NOT­TURNO (Ita­lia-Fran­cia-Ale­ma­nia)

Des­pués de haber obte­ni­do en 2016 el pre­mio mayor en el fes­ti­val de Ber­lin con su docu­men­tal Fuo­coam­ma­re con­si­de­ran­do la situa­ción de deses­pe­ra­dos migran­tes del nor­te de Áfri­ca que en aba­rro­ta­dos botes tra­tan de lle­gar a la cos­ta de la isla de Lam­pe­du­sa en pro­cu­ra de liber­tad, Gian­fran­co Rosi retor­na con este nue­vo docu­men­tal fil­ma­do en las fron­te­ras de Iraq, Siria, Kur­dis­tán y El Líbano duran­te un perío­do de 3 años. Aquí, el rea­li­za­dor tra­ta de cap­tar los dife­ren­tes esta­dos aní­mi­cos que nutren a quie­nes viven y sufren el horror de los con­flic­tos béli­cos que azo­tan a esa región.

El tra­ta­mien­to emplea­do elu­de la narra­ción en off limi­tán­do­se a pre­sen­tar una serie de viñe­tas sin que se men­cio­ne espe­cí­fi­ca­men­te el lugar en las que trans­cu­rren. Entre otras esce­nas se obser­va a madres que llo­ran por la muer­te de sus hijos ase­si­na­dos, un pes­ca­dor nave­gan­do con su bote mien­tras resue­nan los estruen­dos de bom­bar­deos, dos jine­tes galo­pan­do a tra­vés de calles semi­va­cías y a un can­tan­te calle­je­ro ves­ti­do por su mujer antes de dejar su hogar can­tan­do para Allah. Si bien todo ello está expues­to en bellí­si­mas imá­ge­nes, el direc­tor no ofre­ce expli­ca­ción algu­na dejan­do que el públi­co extrai­ga sus pro­pias conclusiones.

En ese con­tex­to exis­ten dos espe­cia­les momen­tos que pro­veen legí­ti­ma emo­ción. Uno de ellos trans­cu­rre en un hos­pi­tal psi­quiá­tri­co en el que sus pacien­tes ensa­yan una obra escri­ta por un doc­tor con temas vin­cu­la­dos a los pro­ble­mas que afli­gen a la zona. En otra esce­na que trans­cu­rre en un aula de cla­se se con­tem­pla a niños que habien­do sufri­do la vio­len­cia del ISIS expre­san sus sen­ti­mien­tos a tra­vés de sus dibujos.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do, el direc­tor ha rea­li­za­do un docu­men­to con­tem­pla­ti­vo ilus­tran­do la vida coti­dia­na en ese con­flic­ti­vo lugar del mun­do aun­que curio­sa­men­te no alcan­za a gra­vi­tar como debie­ra; una mayor fuer­za e inten­si­dad dra­má­ti­ca de lo expues­to habría coro­na­do este hones­to esfuer­zo de mane­ra más productiva.

Comen­ta­rios de Films de TIFF 2020 (3)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

QUO VADIS AIDA? (Bos­nia y Herzegovina-Austria-Rumania-Holanda-Alemania-Polonia-Francia-Noruega-Turquía)

La direc­to­ra Jas­mi­la Žba­nić con­si­de­ra la sinies­tra gue­rra que por con­flic­tos étni­cos, reli­gio­sos y de exal­ta­ción nacio­na­lis­ta enlu­tó a Bos­nia-Her­ze­go­vi­na en la déca­da del 90.

En un guión que le per­te­ne­ce Žba­nić ubi­ca la acción en julio de 1995 enfo­can­do a Aida (Jas­na Đuričić), una maes­tra bos­nia tra­ba­jan­do como intér­pre­te para las Nacio­nes Uni­das que está a car­go de un equi­po holan­dés esta­ble­ci­do en Srbre­ni­ca. Par­te de los ciu­da­da­nos bos­nios azo­ra­dos por la inva­sión del ejér­ci­to ser­bio se encuen­tran refu­gia­dos en el edi­fi­cio de la ins­ti­tu­ción, mien­tras que otra mul­ti­tud aguar­da en las afue­ras del mis­mo. Aida que es una inter­me­dia­ria y tes­ti­go de las nego­cia­cio­nes rea­li­za­das entre las NU y las fuer­zas ser­bias tra­ta­rá de pro­te­ger a su mari­do (Izu­din Baj­ro­vic) y a sus dos hijos adul­tos (Boris Ler y Dino Baj­ro­vic) que se hallan en el exte­rior del inmueble.

Como es bien sabi­do, el país sufrió una cruel masa­cre don­de muje­res y niños fue­ron des­pla­za­dos a otra ciu­dad bos­nia, mien­tras que los hom­bres habrían de ser sal­va­je­men­te exter­mi­na­dos. En una muy bue­na recons­truc­ción dra­má­ti­ca de los acon­te­ci­mien­tos, la rea­li­za­do­ra trans­mi­te el geno­ci­dio per­pe­tra­do por el coman­do ser­bio debi­do a la fal­ta de orga­ni­za­ción rei­nan­te por par­te de las NU como así tam­bién por la indi­fe­ren­cia polí­ti­ca inter­na­cio­nal que debía haber actua­do y soco­rri­do a una pobla­ción sitia­da don­de 8372 civi­les bos­nios pere­cie­ron. Éste es un paté­ti­co y lace­ran­te docu­men­to denun­cian­do una vez más una de las horren­das tra­ge­dias regis­tra­das en el recien­te pasa­do his­tó­ri­co de Europa.

LIM­BO (Gran Bretaña)

La his­to­ria de refu­gia­dos en pro­cu­ra de un lugar del mun­do don­de vivir mejor es el tema que abor­da el rea­li­za­dor Ben Sha­rrock en su segun­do lar­go­me­tra­je. La acción gira en torno de Omar (Amir El-Masry), un joven sirio y pro­mi­so­rio ins­tru­men­tis­ta del laúd, quien se encuen­tra tem­po­ral­men­te vivien­do en una deso­la­da isla esco­ce­sa aguar­dan­do que las auto­ri­da­des de Gran Bre­ta­ña acep­ten su soli­ci­tud de asi­lo. Jun­to a él se encuen­tran Farhad (Vikash Bhai) que pro­ve­nien­te de Afga­nis­tán es faná­ti­co de Fred­die Mer­cury con quien se hace ami­go ade­más de ser com­pa­ñe­ro de cuar­to, el nige­riano Wasef (Ola Ore­bi­yi) que es faná­ti­co del fút­bol y soñan­do con ser estre­lla de ese depor­te, el ado­les­cen­te Abe­di (Kwa­be­na Ansah) y otros migran­tes huyen­do de regio­nes con­vul­sio­na­das por la gue­rra. Los exi­lia­dos son aten­di­dos por Hel­ga (Sid­se Babett-Knud­sen) y Boris (Ken­neth Collard) quie­nes les sumi­nis­tran cla­ses para per­fec­cio­nar el idio­ma ade­más de con­cien­ti­zar­los cul­tu­ral­men­te para per­mi­tir­les una mejor adap­ta­ción al país anfitrión.

Ade­más de com­par­tir con sus com­pa­ñe­ros la lar­ga espe­ra de la reso­lu­ción adop­ta­da por el gobierno, Omar evi­den­cia una tris­te­za en su ros­tro por no poder prac­ti­car su ins­tru­men­to musi­cal al tener una de sus manos enye­sa­da, como así tam­bién por­que año­ra a su fami­lia con la que se comu­ni­ca fre­cuen­te­men­te por teléfono.

Al exten­der­se lar­ga­men­te el perío­do de esta­día en el lejano con­fín don­de se encuen­tra, sus padres final­men­te le piden que retor­ne a Siria a pesar de los inmen­sos ries­gos que sig­ni­fi­ca­ría ese retorno. Es así que en sus lar­gas cami­na­tas Omar va medi­tan­do sobre su vida pasa­da y sobre lo que el futu­ro habrá de depararle.

Esta his­to­ria ple­na de nos­tal­gia y melan­co­lía y no exen­ta de algu­nas situa­cio­nes con­vin­cen­te­men­te absur­das, com­bi­na ade­cua­da­men­te situa­cio­nes de come­dia con otras dra­má­ti­cas retra­tan­do muy bien las con­di­cio­nes vivi­das por seres des­ven­tu­ra­dos en espe­ra de un ansia­do asi­lo que les per­mi­ta rede­fi­nir sus identidades.

LA NUIT DES ROIS (Fran­cia-Cos­ta de Marfil-Canadá-Senegal)

Este ori­gi­nal film sumer­ge al espec­ta­dor en algu­nos aspec­tos de la cul­tu­ra oral de Cos­ta de Mar­fil. El direc­tor y guio­nis­ta Phi­lip­pe Lacȏ­te cen­tra­li­za la acción en MACA, el cen­tro peni­ten­cia­rio más gran­de del país y que según uno de sus per­so­na­jes es la úni­ca cár­cel del mun­do gober­na­da por sus pri­sio­ne­ros. En esta ima­gi­na­ti­va his­to­ria don­de los guar­dia­nes sola­men­te se limi­tan a cus­to­diar, es Bar­be Noi­re (Ste­ve Tient­cheu) el “supre­mo jefe” encar­ce­la­do que diri­ge la pri­sión; debi­do al dete­rio­ro de su salud, su auto­ri­dad es dispu­tada por Lass (Abdul Karim Kona­te) que apo­ya­do por sus com­pin­ches aspi­ra a ocu­par su pues­to. Para seguir man­te­nien­do el car­go Bar­be Noi­re renue­va la tra­di­ción de un ritual que con­sis­te en obli­gar a un pri­sio­ne­ro a con­tar una his­to­ria duran­te el trans­cur­so de una noche; es así que Roman (Kone Baka­ri), un joven car­te­ris­ta recién ingre­sa­do a la pri­sión se con­vier­te en el cuen­tis­ta que, a la mane­ra de la famo­sa prin­ce­sa Sche­re­za­de de Las Mil y Una Noches, se ve for­za­do a rela­tar un cuen­to duran­te toda la noche para evi­tar que lo maten.

La nove­la que Roman inven­ta se refie­re a la vida trá­gi­ca de Zama King, el joven jefe de una ban­da cri­mi­nal y es a tra­vés de su rela­to don­de la his­to­ria adquie­re un aura mági­ca; así, los pri­sio­ne­ros comien­zan a actuar de mane­ra impro­vi­sa­da dan­do vida a los per­so­na­jes del cuen­to quie­nes con sus con­tor­sio­nes, movi­mien­tos, bai­les y can­tos a cape­lla gene­ran una visión poé­ti­ca e ilu­mi­na­do­ra que embe­lle­ce a esta fábu­la don­de la reali­dad se entre­mez­cla con la fantasía.

Comen­ta­rios de Films de TIFF 2020 (2)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

ÉTÉ 85 (Fran­cia)

Des­pués de haber ofre­ci­do con Grâ­ce à Dieu 2019) uno de sus más logra­dos tra­ba­jos, el rea­li­za­dor Fra­nçois Ozon retor­na con este lumi­no­so des­cri­bien­do un roman­ce homo­se­xual de dos jóve­nes que trans­cu­rre en una ciu­dad cos­te­ra de Nor­man­día en el verano de 1985, como lo anti­ci­pa su título.

En una libre adap­ta­ción de la nove­la La dan­se du coucou de Aidan Cham­bers, Ozon pre­sen­ta en la pri­me­ra esce­na del film a Ale­xis Robin (Félix Lefeb­vre) un ado­les­cen­te de 16 años que está a pun­to de ser juz­ga­do por haber esta­do vin­cu­la­do con su aman­te David Gor­man (Ben­ja­min Voi­sin) de 18 años que aca­ba de morir. De allí en más, la acción retro­ce­de al pasa­do a par­tir del momen­to en que David, habien­do zozo­bra­do con su vele­ro en pleno mar, es res­ca­ta­do por Ale­xis, un des­co­no­ci­do para él has­ta ese enton­ces. De allí en más sur­ge entre ambos una apa­sio­na­da rela­ción don­de para Ale­xis, su pare­ja cons­ti­tu­ye su pri­mer gran amor y la mayor feli­ci­dad que ha goza­do en su vida; sin embar­go esa rela­ción cul­mi­na seis sema­nas des­pués cuan­do él es inva­di­do por los celos al ver que David, un mucha­cho incons­tan­te y mani­pu­la­dor, flir­tea con Kate (Phi­lip­pi­ne Vel­ge), una atrac­ti­va joven de Ingla­te­rra que visi­ta el lugar. Sin entrar a deve­lar lo que suce­de pos­te­rior­men­te y la razón por la que Ale­xis es some­ti­do a jui­cio, pue­de ade­lan­tar­se que éste es uno de los mejo­res fil­mes del rea­li­za­dor quien lo dota de una exqui­si­ta sen­sua­li­dad ade­más de narrar una sen­si­ble his­to­ria de amor no exen­ta de suspenso.

El com­pe­ten­te elen­co enca­be­za­do por las muy bue­nas inter­pre­ta­cio­nes de Lefeb­vre y Vosin así como la pres­ta­ción de Vale­ria Bru­ni-Tedes­chi com­po­nien­do a la absor­ben­te y un tan­to excén­tri­ca madre de David, refuer­zan los valo­res de esta película.

76 DAYS (Esta­dos Unidos-China)

En esta edi­ción tan espe­cial el TIFF ha pro­gra­ma­do este tras­cen­den­tal docu­men­tal que ha sido fil­ma­do en Wuhan, la ciu­dad don­de se ori­gi­nó la pan­de­mia. El títu­lo alu­de al perío­do que se ini­cia el 23 de enero cuan­do las auto­ri­da­des sani­ta­rias de Chi­na a raíz del Covid 19 decre­ta­ron el con­fi­na­mien­to de la ciu­dad has­ta el 8 de abril en que la cua­ren­te­na es levan­ta­da. Tenien­do en cuen­ta lo deli­ca­do del tema, los direc­to­res Hao Wu, Wie­xi Chen y un ter­ce­ro que pre­fi­rió ocul­tar su iden­ti­dad ubi­ca­ron sus cáma­ras en 4 hos­pi­ta­les de Wuhan para fil­mar los entre­te­lo­nes que allí tuvie­ron lugar. La pri­me­ra secuen­cia en don­de una deses­pe­ra­da mujer llo­ran­do a más no poder insis­te en que se le per­mi­ta ver el cadá­ver de su padre mar­ca el tono de lo que ven­drá posteriormente.

Duran­te hora y media se asis­te a la inten­sa y vale­ro­sa labor empren­di­da por par­te del per­so­nal hos­pi­ta­la­rio quie­nes uni­for­ma­dos con­ve­nien­te­men­te tra­tan de dar la máxi­ma aten­ción posi­ble a los enfer­mos infec­ta­dos; esa tarea ade­más de aus­cul­tar­los en situa­cio­nes de emer­gen­cia, sumi­nis­trar­les los medi­ca­men­tos reque­ri­dos y ayu­dar­les a ali­men­tar­se, tam­bién inclu­ye una labor de tera­pia psi­co­ló­gi­ca al tener que lidiar con cier­tos pacien­tes de difí­cil con­duc­ta; eso acon­te­ce con un anciano quis­qui­llo­so que a toda cos­ta quie­re regre­sar a su hogar y a quien se le debe con­te­ner cuan­do impru­den­te­men­te sale de su habi­ta­ción para tran­si­tar en los pasi­llos. Uno de los momen­tos más con­mo­ve­do­res del docu­men­tal se pro­du­ce cuan­do los médi­cos deben asis­tir a una enfer­ma mujer en el momen­to de dar a luz por cesá­rea; el naci­mien­to de la niñi­ta cons­ti­tu­ye la ínti­ma y excep­cio­nal nota de ale­gría en medio del tris­te pano­ra­ma reinante.

A pesar de que los medios de difu­sión se han refe­ri­do exten­sa­men­te a Wuhan, este docu­men­tal es valio­so en la medi­da que el espec­ta­dor adquie­re la ver­da­de­ra dimen­sión de la pan­de­mia obser­van­do la des­co­mu­nal tarea de los hos­pi­ta­les en medio del fre­ne­sí, la ansie­dad y las corri­das de urgen­cia que se gene­ran sin res­pi­ro alguno.

Con un exce­len­te mane­jo de cáma­ras y un remar­ca­ble mon­ta­je, los direc­to­res han obte­ni­do un noble y humano docu­men­tal que cons­ti­tu­ye un bello tri­bu­to a todo el extra­or­di­na­rio equi­po de los ser­vi­cios de salud que han dado lo mejor de sí mis­mos para soco­rrer a los infec­ta­dos por la plaga.

GAZA MON AMOUR (Fran­cia-Ale­ma­nia-Por­tu­gal-Pales­ti­na-Qatar)

Los her­ma­nos Tar­zan y Arab Nas­ser quie­nes tam­bién son los auto­res del guión ofre­cen una livia­na come­dia cuya acción trans­cu­rre en Gaza. Uno de los dos per­so­na­jes cen­tra­les es Issa (Salim Daw), un pes­ca­dor de 60 años que ven­de sus pro­duc­tos en el mer­ca­do local; como sol­te­ro lle­va una vida sen­ci­lla sin muchos sobre­sal­tos pero pen­san­do que ha lle­ga­do el momen­to de casar­se aun­que sin acep­tar que su entre­me­ti­da y man­do­na her­ma­na (Manal Awad) ofi­cie de casa­men­te­ra. En la peque­ña ciu­dad tam­bién resi­de Siham (Hiam Abbass), una reca­ta­da viu­da que está a car­go de una mer­ce­ría y que tam­bién tra­ba­ja en el mer­ca­do local, tenien­do como úni­ca com­pa­ñía a su divor­cia­da hija Lei­la (Mai­sa Abd Elhadi). .

Cuan­do en el mer­ca­do Issa avi­zo­ra a Siham inme­dia­ta­men­te sien­te que ella es la can­di­da­ta ideal para espo­sa pero dada su natu­ral timi­dez debe­rá hacer un esfuer­zo mayor para abor­dar­la y mani­fes­tar­le sus inten­cio­nes. Natu­ral­men­te pre­vi­si­ble, no es nece­sa­rio anti­ci­par como con­clui­rá esta román­ti­ca his­to­ria. Más allá de algu­nos con­tra­tiem­pos que Issa tie­ne con la poli­cía por haber des­cu­bier­to en el mar una esta­tua de bron­ce, todo trans­cu­rre apa­ci­ble­men­te den­tro del con­tex­to de la comu­ni­dad musul­ma­na, sin que los aspec­tos polí­ti­cos de la región adquie­ran aquí reso­nan­cia dramática.

Sin mayor pre­ten­sión y a pesar de su fal­ta de pro­fun­di­dad el film cuen­ta con una correc­ta rea­li­za­ción que lo ame­ni­za y sobre todo se dis­tin­gue por la bue­na inter­pre­ta­ción de Daw y en espe­cial por la vete­ra­na actriz Abass en una mini­ma­lis­ta pero expre­si­va carac­te­ri­za­ción de su personaje.

Comen­ta­rios de Films de TIFF 2020 (1)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

NOMAD­LAND (Esta­dos Unidos)

Uno de los títu­los más impor­tan­tes pre­sen­ta­dos en esta ver­sión redu­ci­da del TIFF ha sido este líri­co dra­ma de la talen­to­sa direc­to­ra Chloe Zhao que mere­ci­da­men­te ha sido galar­do­na­do con el León de Oro en el recien­te fes­ti­val de Venecia.

Con gran sen­si­bi­li­dad la rea­li­za­do­ra ha tras­la­da­do a la pan­ta­lla la nove­la Nomad­land: Sur­vi­ving Ame­ri­ca in the Twenty-First Cen­tury de Jes­si­ca Bru­der don­de des­cri­be las peri­pe­cias atra­ve­sa­das por tra­ba­ja­do­res que viven en el cora­zón de la Amé­ri­ca pro­fun­da y que fren­te a la depre­sión eco­nó­mi­ca van reco­rrien­do el país en pro­cu­ra de empleo que les per­mi­ta sobre­vi­vir. El rela­to ambien­ta­do en 2011 se cen­tra en Fern (Fran­ces McDor­mand), una anti­gua maes­tra sexa­ge­na­ria viu­da y sin hijos que deja su hogar en la rural ciu­dad de Empi­re en el esta­do de Neva­da, que que­dó com­ple­ta­men­te deso­la­da con el cie­rre de la prin­ci­pal fuen­te de empleo sumi­nis­tra­da por la fábri­ca US Gym­psum, espe­cia­li­za­da en mate­ria­les de construcción.

Des­de allí, con su cara­va­na Ford se lan­za a la ruta don­de va encon­tran­do diver­sos tra­ba­jos meno­res pero que al menos le per­mi­ten seguir ade­lan­te y al pro­pio tiem­po con­fra­ter­ni­zar con otras per­so­nas que se hallan en su mis­ma con­di­ción. Entre otros tra­ba­ja­do­res, ella entra en con­tac­to con la afec­tuo­sa Lin­da May, la estoi­ca Swan­kie de 75 años pade­cien­do de cán­cer, el gurú Bob Wells quien le brin­da sabios con­se­jos y con Dave (David Strathairn) con quien enta­bla una rela­ción espe­cial; ese con­tac­to humano que se esta­ble­ce duran­te las horas de comi­da y en char­las sur­gi­das en los ratos de ocio va gene­ran­do pro­fun­dos lazos de afec­to y solidaridad.

En todo ese tra­yec­to a lo lar­go de South Dako­ta, Nebras­ka y Ari­zo­na, los temas de la mor­ta­li­dad, la sole­dad, el dolor y la nece­si­dad de afe­rrar­se a la vida van apa­re­cien­do den­tro del mar­co de un rela­to poé­ti­co que ilus­tra la dura reali­dad que enfren­ta un esta­men­to social desfavorecido.

Ade­más de la estu­pen­da labor de McDor­mand y de Strahairn, todos los res­tan­tes inte­gran­tes del elen­co son no pro­fe­sio­na­les ofre­cien­do com­ple­ta auten­ti­ci­dad a sus per­so­na­jes. En esen­cia, la cineas­ta logra un sóli­do dra­ma que refle­ja la noble­za del espí­ri­tu humano. Como par­te inte­gran­te del rela­to se des­ta­ca la excep­cio­nal foto­gra­fía de Joshua James Richards cap­tan­do la belle­za pano­rá­mi­ca de los esce­na­rios en que trans­cu­rre la acción, como así tam­bién la bella músi­ca de Ludo­vi­co Einaudi.

NUE­VO ORDEN (Méxi­co)

Este ten­so, pro­vo­ca­dor y suma­men­te inquie­tan­te film que recien­te­men­te ha obte­ni­do el León de Pla­ta en Vene­cia con­fir­ma una vez más la habi­li­dad narra­ti­va del direc­tor Michel Fran­co. Aun­que en for­ma ambi­gua y sin adop­tar un cri­te­rio deci­di­da­men­te polí­ti­co, el cineas­ta refle­ja lo que pue­de acon­te­cer en un medio social como el de Méxi­co con una mar­ca­da dis­pa­ri­dad del ingre­so agra­va­do por la pre­do­mi­nan­te vio­len­cia y la corrup­ción por par­te de las altas esfe­ras del gobierno.

Con un rit­mo diná­mi­co y una fil­ma­ción con cáma­ra en mano, Fran­co ofre­ce una alu­ci­nan­te dis­to­pia que comien­za con la cele­bra­ción de una boda que uni­rá a dos fami­lias de cla­se pudien­te; ines­pe­ra­da­men­te en ese idí­li­co esce­na­rio irrum­pen fuer­zas de asal­to sem­bran­do caos, zozo­bra y abe­rran­te sal­va­jis­mo dejan­do un rega­dío de muer­tes en el camino. Es así que la pobla­ción indí­ge­na suble­va­da acom­pa­ña­da de gru­pos para­mi­li­ta­res tra­ta­rán de impo­ner un nue­vo orden social don­de los pobres autóc­to­nos some­te­rán a la pobla­ción blan­ca. Pero en este pro­ce­so de desin­te­gra­ción y degra­da­ción huma­na pare­ce­ría que la nue­va cla­se deseo­sa de osten­tar el poder no es menos corrup­ta y vio­len­ta. A todas luces, este docu­men­to impre­sio­na fuer­te­men­te dejan­do como refle­xión cómo la vio­len­cia que gene­ra una mayor pue­de eter­ni­zar­se si es que no se adop­tan medi­das ten­dien­tes a rever­tir el pro­ce­so que vive la actual socie­dad mexi­ca­na; de allí que resul­te sig­ni­fi­ca­ti­vo el men­sa­je final don­de se lee que “Solo los muer­tos han vis­to el Final de la Gue­rra”.