Fil­mes Eva­lua­dos-TIFF 2025 (2)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

My Father’s Sha­dow (Gran Bre­ta­ña-Nige­ria).

No es fre­cuen­te pre­sen­ciar fil­mes pro­ve­nien­tes de Nige­ria, por lo tan­to resul­ta más que bien­ve­ni­do esta dra­má­ti­ca pelí­cu­la del novel rea­li­za­dor Aki­no­la Davies Jr. en el que median­te un rela­to semi bio­grá­fi­co el aspec­to polí­ti­co se entre­mez­cla con su pro­pia vivencia.

My Father’s Shadow

El guión del cineas­ta escri­to con su her­mano Wale Davis ubi­ca la acción en 1993, en la vís­pe­ra de las pri­me­ra elec­ción demo­crá­ti­ca don­de el pue­blo espe­ran­za­do de Nige­ria, des­pués de varios años de dic­ta­du­ra mili­tar aguar­da el triun­fo del can­di­da­to pre­si­den­cial MKO Abio­la. En ese mar­co ambien­tal Fola­rin (Sope Diri­su) des­pués de cier­to tiem­po de haber esta­do ale­ja­do de su fami­lia regre­sa a la remo­ta aldea don­de viven sus hijos Remi (Chi­bui­ke Mar­ve­llous Egbo) de 11años y Akin (God­win Egbo) tres años menor. Des­pués de dis­cul­par­se ante ellos por su lar­ga ausen­cia Fola­rin deci­de lle­var a los niños a la ciu­dad de Lagos que ellos des­co­no­cen, en tan­to que la madre se encuen­tra tra­ba­jan­do fue­ra del hogar.

Des­pués de una acci­den­ta­da tra­ve­sía en auto­bús, al lle­gar a des­tino el padre los lle­va al lugar don­de tra­ba­ja para tra­tar de reco­brar de su super­vi­sor seis meses de sala­rio impa­go. En otros aspec­tos, duran­te esa jor­na­da tran­si­tan­do por la ciu­dad, los chi­cos lle­gan a cono­cer a los ami­gos de su pro­ge­ni­tor, pos­te­rior­men­te se diri­gen a una pla­ya, a ello le sigue un paseo en un par­que de diver­sio­nes, para con­ti­nuar en luga­res de bue­na comi­da y una visi­ta a un bar don­de Fola­rin reme­mo­ra haber cono­ci­do a la mujer que lle­ga­ría ser su esposa.

El direc­tor efec­túa una impe­ca­ble narra­ción al enfo­car cómo los niños van des­cu­brien­do un mun­do total­men­te des­co­no­ci­do como a su vez va emer­gien­do un sóli­do lazo con el padre que has­ta enton­ces había per­ma­ne­ci­do ausen­te de sus vidas. La ama­ble atmós­fe­ra crea­da a tra­vés del pla­cer com­par­ti­do entre el pro­ge­ni­tor y sus hijos se ve per­tur­ba­da cuan­do la pobla­ción dis­pues­ta a fes­te­jar el resul­ta­do de las elec­cio­nes ve ese sue­ño trun­co dado que el dic­ta­dor mili­tar Ibrahim Baban­gi­da anu­la el sufra­gio rea­li­za­do; la gran des­ilu­sión de los habi­tan­tes gene­ra la erup­ción de vio­len­tos dis­tur­bios; en con­se­cuen­cia Fola­rin no pue­de deter­mi­nar cómo podrá retor­nar sus hijos a la aldea y reen­con­trar a su madre.

Que­da como resul­ta­do una con­mo­ve­do­ra ópe­ra pri­ma de Aki­no­la Davies refle­jan­do el sen­ti­mien­to pater­nal de un hom­bre que ale­ja­do del hogar por razo­nes de tra­ba­jo, a lo lar­go de un inten­so día con­si­gue gran­jear­se el cari­ño de sus hijos, dejan­do la impre­sión de que rea­li­za­rá todo lo que esté a su alcan­ce para que ellos pue­dan acce­der a un futu­ro más pro­mi­so­rio. A la inme­jo­ra­ble actua­ción de Diri­su se une la auten­ti­ci­dad brin­da­da por los dos chi­cos, que son igual­men­te her­ma­nos en la vida real.

To the Vic­tory (Ucra­nia-Lithua­nia)

La impla­ca­ble gue­rra a la que Ucra­nia ha sido cas­ti­ga­da por Rusia des­de febre­ro de 2022 adquie­re una dimen­sión dis­tin­ti­va en este dis­tó­pi­co dra­ma con­ce­bi­do por el rea­li­za­dor, guio­nis­ta y actor Valentyn Vas­ya­novych ima­gi­nan­do qué es lo que ocu­rre con su país des­pués que el con­flic­to concluya.

To the Victory

La pelí­cu­la trans­cu­rre en Ucra­nia en octu­bre de 2026 en don­de en los cré­di­tos ini­cia­les se lee que la pobla­ción ha dis­mi­nui­do con­si­de­ra­ble­men­te y que actual­men­te 12 millo­nes de ucra­nia­nos viven fue­ra del país y no ven nin­gún futu­ro pro­mi­so­rio. En ese con­tex­to se halla Valik (Vas­ya­novych) un direc­tor de cine de 50 años que resi­de en Kiev y está en el pro­ce­so de roda­je de un film con­tan­do con el apo­yo de su pro­duc­tor (Volodymyr Yatsen­ko).

Vivien­do con su hijo Yaros­lav (Hryho­riy Nau­mov) de 18 años, Valik dis­ta de sen­tir­se con­for­ta­ble tenien­do en cuen­ta que su que­ri­da espo­sa Sofia (Marian­na Novi­ko­va) y su joven hija deja­ron Ucra­nia al prin­ci­pio de la gue­rra para ins­ta­lar­se en Vie­na. Sin tener gran comu­ni­ca­ción con su hijo por estar ape­ga­do todo el día en el compu­tador y en tan­to que su anciano padre Tato (Volodymyr Kuz­netsov) requie­re de su cui­da­do, el úni­co solaz lo encuen­tra en el víncu­lo man­te­ni­do con su noble ami­go Vlad (Vla­dien Odudenko).

El pro­pó­si­to de Vas­ya­novych es ilus­trar a tra­vés de su per­so­na­je cómo los cole­ta­zos de la gue­rra han sem­bra­do un cli­ma emo­cio­nal de inse­gu­ri­dad en la pobla­ción que ha sobre­vi­vi­do el con­flic­to; eso con­tras­ta con quie­nes han emi­gra­do y en tal sen­ti­do la nota emo­ti­va del film radi­ca cuan­do des­pués de una visi­ta de Sofia a Kiev, ella le comu­ni­ca a su espo­so que segui­rá vivien­do en Aus­tria, por lo que la vida en común con él ya no será posible.

No obs­tan­te las bue­nas inten­cio­nes del rea­li­za­dor, su narra­ti­va es errá­ti­ca al ir intro­du­cien­do esce­nas pres­cin­di­bles que dis­traen de su tema cen­tral; eso influ­ye para que el rela­to no lle­gue a cobrar el vigor dra­má­ti­co capaz de sus­ci­tar la aguar­da­da emo­ción. De todos modos, es loa­ble el men­sa­je opti­mis­ta de Vas­ya­novych dejan­do entre­ver que quie­nes han opta­do seguir resi­dien­do en Ucra­nia alber­gan la espe­ran­za de que el país habrá de recu­pe­rar­se con­du­cien­do final­men­te hacia la vic­to­ria, tal como lo enun­cia el títu­lo del film.

Nou­ve­lle Vague (Fran­cia)

Habien­do sido aplau­di­da en el Fes­ti­val de Can­nes de este año, el públi­co asis­ten­te al TIFF ha teni­do la opor­tu­ni­dad de apre­ciar esta pelí­cu­la del talen­to­so rea­li­za­dor esta­dou­ni­den­se Richard Lin­kla­ter que cons­ti­tu­ye su pri­me­ra incur­sión rea­li­za­da en idio­ma fran­cés. Des­pués de nota­bles tra­ba­jos regis­tra­dos en su fil­mo­gra­fía, Nou­ve­lle Vague rati­fi­ca su gran ver­sa­ti­li­dad en la, recrea­ción del roda­je de À bout de souf­flé, la revo­lu­cio­na­ria pelí­cu­la de 1960 del míti­co cineas­ta Jean-Luc Godard.

Nou­ve­lle Vague

La pres­ti­gio­sa revis­ta fran­ce­sa Cahiers du Ciné­ma ha sido la cuna don­de han emer­gi­do renom­bra­dos crí­ti­cos de cine que al poco tiem­po irrum­pie­ron en cali­dad de direc­to­res dota­dos de un espí­ri­tu reno­va­dor y que por tal moti­vo fue­ron con­si­de­ra­dos los expo­nen­tes de la Nou­ve­lle Vague (nue­va ola). Es así que apro­pia­da­men­te Lin­kla­ter, antes de con­si­de­rar el foco cen­tral del rela­to, en una sober­bia recrea­ción ambien­tal mues­tra al renom­bra­do direc­tor ita­liano Rober­to Ros­se­lli­ni visi­tan­do las ofi­ci­nas de Cahiers du Ciné­ma don­de rea­li­za una expo­si­ción a los crí­ti­cos allí pre­sen­tes sobre los fun­da­men­tos de la cinematografía.

De inme­dia­to, la acción trans­cu­rre algu­nos años des­pués don­de ya habían hecho sus pri­me­ras armas los rea­li­za­do­res Clau­de Cha­brol, Eric Roh­mer, Jac­ques Rivet­te, entre otros, en tan­to que Fran­co­is Truf­faut se apres­ta­ba a estre­nar en el Fes­ti­val de Can­nes de 1959 su estu­pen­da ópe­ra pri­ma Los 400 Gol­pes. Es así que tra­tan­do de emu­lar a sus cole­gas de la revis­ta y deseo­so de con­cre­tar su pri­mer lar­go­me­tra­je, Jean-Luc Godard (Gui­llau­me Mar­beck) logra con­ven­cer al pro­duc­tor Geor­ges de Beau­re­gard (Bruno Drey­fürst) para su finan­cia­mien­to. El paso siguien­te es el de selec­cio­nar a los pro­ta­go­nis­tas del film y es así que con­tra­ta al joven boxea­dor Jean-Paul Bel­mon­do (Aubry Dui­llin) y la actriz ame­ri­ca­na Jean Seberg (Zoey Deu­tch) para asu­mir los roles pro­ta­gó­ni­cos, tenien­do como cola­bo­ra­dor espe­cial al direc­tor de foto­gra­fía Raoul Coutard (Matthieu Penchinat).

De allí en más se asis­te a las dife­ren­tes vici­si­tu­des que moti­va el pro­ce­so de fil­ma­ción inclu­yen­do lo que acon­te­ce detrás de la esce­na en don­de se gene­ran algu­nos roces y des­en­cuen­tros moti­va­dos por la mane­ra par­ti­cu­lar que adop­ta Godard en el roda­je, aña­dien­do asi­mis­mo algu­nos ras­gos excén­tri­cos de su per­so­na­li­dad. Así el equi­po de fil­ma­ción está suje­to a los capri­chos de Godard en la medi­da que el guión del film depen­de de su ins­pi­ra­ción y cuan­do la mis­ma está ausen­te, el novel direc­tor sus­pen­de momen­tá­nea­men­te el roda­je y man­da a su casa a cada uno de los miem­bros del equi­po; eso pro­du­ce la ira de Beau­re­gard ame­na­zan­do can­ce­lar la fil­ma­ción como asi­mis­mo la gran frus­tra­ción de Seberg que hubie­ra pre­fe­ri­do fil­mar con Cha­brol o Truf­faut. Con todo la san­gre no lle­ga al río y es así que des­pués de 20 días con­clu­ye el roda­je con la con­sa­bi­da ale­gría de todo el equipo.

El guión de Holly Gent y Vin­ce Pal­mo es lo sufi­cien­te­men­te ilus­tra­ti­vo mos­tran­do la habi­li­dad de Coutard en refle­jar el alma de las calles de París como esce­na­rio cen­tral de À bout de souf­flé y eso a su vez se refle­ja en la estu­pen­da foto­gra­fía en blan­co y negro que David Cham­bi­lle logra en Nou­ve­lle Vague cap­tan­do mag­ní­fi­ca­men­te a la capi­tal de Fran­cia de aque­lla época.

Fres­ca, lúci­da, esti­mu­lan­te son algu­nos de los adje­ti­vos que mere­ce lo que Lin­kla­ter sin con­ce­sión algu­na logró con este film que con­tó con un exce­len­te elen­co de artis­tas fran­ce­ses y un cuer­po téc­ni­co de pro­duc­ción de remar­ca­ble nivel. Demos­tran­do al igual que Godard su pasión por el cine, Lin­kla­ter efec­túa un mere­ci­do tri­bu­to a los pio­ne­ros de la Nue­va Ola que revo­lu­cio­na­ron al cine francés.

Films Eva­lua­dos-TIFF 2025 (1)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

A Use­ful Ghost. (Tai­lan­dia-Fran­cia-Sin­ga­pur),

Los fan­tas­mas con­si­de­ra­dos como almas erran­tes, o bien el espí­ri­tu de una per­so­na muer­ta que sub­sis­ten en algu­nos seres vivos de mane­ra per­cep­ti­ble, es lo que el rea­li­za­dor tai­lan­dés Rat­cha­poom Boon­bun­cha­cho­ke abor­da en A Use­ful Ghost. Com­bi­nan­do la come­dia con la fan­ta­sía y con cier­ta crí­ti­ca social, su acep­ta­ción depen­de­rá del esfuer­zo rea­li­za­do por el espec­ta­dor para dejar a un lado la lógi­ca racio­nal y subor­di­nar­se a la natu­ra­le­za surrea­lis­ta de su temática.

A Use­ful Ghost

Valién­do­se de su pro­pio guión, el rea­li­za­dor ambien­ta su rela­to en Bang­kok, en don­de Lady­boy (Wisa­rut Homhuan) com­prue­ba que la aspi­ra­do­ra que aca­ba de adqui­rir des­car­ga el pol­vo reco­gi­do pro­du­cien­do polu­ción ambien­tal. Alte­ra­do por la situa­ción lla­ma al téc­ni­co Krong (Wan­lop Rung­kum­jad) quien al revi­sar el apa­ra­to obser­va que alber­ga a un fan­tas­ma, de los muchos que pulu­lan por la ciu­dad; de inme­dia­to él le rela­ta a Lady­boy una his­to­ria vin­cu­la­da con esos espectros.

La empre­sa manu­fac­tu­re­ra de las aspi­ra­do­res es mane­ja­da por Suma (Apa­si­ri Nitibhon) cuyo hijo March (Wisa­rut Him­ma­rat) ha per­di­do a su grá­vi­da espo­sa Nat (Davi­ka Hoor­ne) debi­do a la polu­ción; con todo se sola­za a tra­vés de la comu­ni­ca­ción que man­tie­ne con su fan­tas­ma que se encuen­tra den­tro de otra aspi­ra­do­ra. Aun­que la fami­lia de March no quie­re saber nada de fan­tas­mas, recha­zan­do la reen­car­na­ción espec­tral de Nat, pron­ta­men­te Suma des­cu­bre que esa fan­tas­ma­gó­ri­ca pre­sen­cia es capaz de revi­vir a su empre­sa que se encuen­tra en deca­den­cia. La situa­ción se vuel­ve más com­ple­ja cuan­do el Dr. Paul (Gandhi Wasu­vit­cha­ya­git), un impor­tan­te minis­tro de gobierno, soli­ci­ta la ayu­da de Nat para libe­rar­lo de sus pro­pios fantasmas.

Si bien lo des­crip­to resul­ta deci­di­da­men­te absur­do, el cineas­ta tra­ta de insu­flar a esta his­to­ria cier­to con­te­ni­do social al asi­mi­lar la des­igual­dad que en tal aspec­to exis­te entre las aspi­ra­do­ras fan­tas­mas con­fron­ta­das con los vivien­tes seres huma­nos que las emplean. De todos modos, la fan­ta­sio­sa situa­ción plan­tea­da pue­de hoy día no ser tan des­ca­be­lla­da si se tie­ne en cuen­ta que a tra­vés del telé­fono móvil o bien median­te otros medios, la inte­li­gen­cia arti­fi­cial es capaz de conec­tar al géne­ro humano con situa­cio­nes que has­ta hace poco tiem­po atrás pare­cían sin sen­ti­do alguno.

En la ópe­ra pri­ma de Boon­bun­cha­cho­ke es impor­tan­te des­ta­car su inge­nio­si­dad en el humor soca­rrón intro­du­ci­do a esta fábu­la super­na­tu­ral que asi­mis­mo refle­ja ele­men­tos dis­tin­ti­vos de la cul­tu­ra tai­lan­de­sa. Con un rit­mo impre­so que a veces se tor­na irre­gu­lar, la pelí­cu­la resal­ta visual­men­te a tra­vés de la mag­ní­fi­ca foto­gra­fía de Pasit Tan­dae­cha­nu­rat y el remar­ca­ble dise­ño de pro­duc­ción de Rasi­guet Sookkarn.

Mama (Israel-Polo­nia-Ita­lia)

En su pri­mer lar­go­me­tra­je de fic­ción la direc­to­ra israe­lí Or Sinai brin­da un intere­san­te estu­dio carac­te­ro­ló­gi­co de una mujer que tran­si­ta entre dos países.

Mama

En un guión que le per­te­ne­ce Sinai pre­sen­ta a Mila (Evge­nia Dodi­na), quien emi­gró de Polo­nia para lle­gar a Israel en pro­cu­ra de mejo­res ingre­sos que pue­dan sol­ven­tar a su fami­lia. Es así que en las pri­me­ras esce­nas se la ve tra­ba­jan­do como emplea­da domés­ti­ca en el hogar de Gideon (Meir Swi­sa) y Yaf­fa (Che­lli Gol­den­berg), un matri­mo­nio de muy buen nivel eco­nó­mi­co. A ocul­tas de sus patro­nes, ella encuen­tra pla­cer en la rela­ción ínti­ma y a la vez tier­na man­te­ni­da con Duby (Mar­tin Ogbu), un jar­di­ne­ro más joven que ella tra­ba­jan­do en el mis­mo lugar.

La vida de Mila cam­bia cuan­do en una lim­pie­za que rea­li­za lle­ga a acci­den­tar su bra­zo y en con­se­cuen­cia, Yaf­fa, quien siem­pre la tra­ta de modo ama­ble y cor­dial, le sugie­re tomar dos sema­nas de vaca­cio­nes para que pue­da retor­nar a Polo­nia y reen­con­trar­se con los suyos. Siguien­do ese con­se­jo, Mila retor­na a su tie­rra natal sien­do muy bien reci­bi­da por su mari­do Anto­ni (Arka­diusz Jaku­bik) y su joven hija Kasia (Katarzy­na Lubik).

De inme­dia­to Mila se impo­ne de dos hechos que le habían sido ocul­ta­dos. Así se ente­ra que su hija está emba­ra­za­da con la inten­ción de casar­se muy pron­to con su novio Jurek (Kac­per Zalews­ki) y aban­do­nar sus estu­dios uni­ver­si­ta­rios. Asi­mis­mo des­cu­bre que otra mujer (Domi­ni­ka Bed­nar­czyk) ha vivi­do con su espo­so y que a su vez actuó como madre reem­pla­zan­te de Kasia.

La rea­li­za­do­ra expo­ne muy bien el com­por­ta­mien­to de des­ilu­sión de Mila, tenien­do en cuen­ta que des­de Israel ella ha esta­do tra­ba­jan­do para man­te­ner eco­nó­mi­ca­men­te a Anto­ni y a Kasia, ade­más de finan­ciar­le su edu­ca­ción; no menos impor­tan­te es el sue­ño de esta mujer de ver cons­trui­da una nue­va casa para reem­pla­zar a la actual que se halla deteriorada.

Lo des­ta­ca­ble de este rela­to muy bien ambien­ta­do es su cali­fi­ca­do elen­co en don­de resal­ta la ópti­ma carac­te­ri­za­ción de Dodi­na en el rol pro­ta­gó­ni­co; ella trans­mi­te muy bien el sen­ti­mien­to de Mila que en su pro­pó­si­to de recla­mar el con­trol de su fami­lia como pro­vee­do­ra finan­cie­ra de la mis­ma sien­te que lo ha per­di­do, aun­que com­pren­de que no todo se logra con dinero.

En líneas gene­ra­les se asis­te a un hones­to y bien cons­trui­do melo­dra­ma que no obs­tan­te su pre­vi­si­bi­li­dad se apre­cia por la auten­ti­ci­dad que la rea­li­za­do­ra logra de sus bien des­crip­tos personajes.

Left-han­ded Girl (Tai­wán-Fran­cia-Esta­dos Uni­dos-Gran Bretaña).

Un film refle­jan­do las vici­si­tu­des de tres muje­res en la diná­mi­ca capi­tal de Tai­wán es lo que ofre­ce la direc­to­ra Shi-ching Tsou en Left-han­ded Girl, quien retor­na dos déca­das des­pués de haber hecho su pri­me­ra incur­sión en Take Out (2004) jun­to con Sean Baker. Esa satis­fac­to­ria cola­bo­ra­ción con el direc­tor de Ano­ra que obtu­vo la Pal­ma de Oro de Can­nes (2024), aho­ra vuel­ve a mani­fes­tar­se dado que ambos escri­bie­ron el guión de esta acer­ta­da tragicomedia.

Left-han­ded Girl

Fil­ma­do con un iPho­ne la cáma­ra de Tsou adop­ta un rit­mo febril cap­tan­do a Tai­peí tra­vés de dife­ren­tes ángu­los. Allí regre­san Shu-fen (Janel Tsai), una mujer mono­pa­ren­tal quien jun­to con su hija ado­les­cen­te I‑Ann (Shih-yuan M) y la peque­ña I‑Jing (Nina Ye) de cin­co años, des­pués de haber vivi­do en una zona cam­pes­tre. Resi­dien­do en un api­ña­do depar­ta­men­to, cada una de ellas tra­ta de ajus­tar­se a las cir­cuns­tan­cias de habi­tar en la caó­ti­ca ciu­dad. Así para sobre­vi­vir la madre con­si­gue alqui­lar un pues­to de comi­da en un mer­ca­do noc­turno, mien­tras que I‑Ann, no pudien­do afron­tar el cos­to de la uni­ver­si­dad a pesar de ser una inte­li­gen­te estu­dian­te logra un empleo en un cen­tro de belle­za; es allí don­de que­da emba­ra­za­da como con­se­cuen­cia de la rela­ción man­te­ni­da con su jefe; por su par­te la ado­ra­ble y píca­ra I‑Jing comien­za su edu­ca­ción for­mal en la escue­la pri­ma­ria y duran­te su tiem­po libre deam­bu­la por el mercado.

No obs­tan­te la acu­mu­la­ción de deu­das con­traí­das por Shu-fen, que en par­te tra­ta de ayu­dar­la Johnny (Bran­do Huang), el due­ño de un pues­to vecino que está intere­sa­do por ella, lo cier­to es que sus padres para nada se preo­cu­pan y es allí que resul­ta intere­san­te obser­var cómo el fac­tor gené­ri­co influ­ye en el rela­to; eso se mani­fies­ta cuan­do su madre (Xin-Yan Chao) opta por favo­re­cer a su hijo mayor legán­do­le su depar­ta­men­to de Tai­peí, dejan­do a Shu-fen al igual que a sus nie­tas des­pro­vis­tas en la herencia.

Mez­clan­do armo­nio­sa­men­te momen­tos tris­tes con otros ale­gres, la direc­to­ra obtie­ne un film encan­ta­dor gra­cias en bue­na par­te a la exce­len­te quí­mi­ca exis­ten­te entre las actri­ces que inter­pre­tan a la madre y sus hijas; con todo en cier­ta for­ma el alma del rela­to en gran medi­da cau­ti­va por la admi­ra­ble inter­pre­ta­ción de la encan­ta­do­ra niña Nina Ye quien es zur­da, tal como el títu­lo del film lo anti­ci­pa; así cuan­do su vie­jo abue­lo (Akio Chen) le men­cio­na que la izquier­da es la mano del dia­blo y que debe saber mane­jar­se con la dere­cha, ella espon­tá­nea­men­te le res­pon­de que no tie­ne pro­ble­ma alguno de lograr lo que se pro­po­ne tal como lo ha segui­do hacien­do has­ta el presente.

Con este melo­dra­ma sobria­men­te rea­li­za­do la cineas­ta rati­fi­ca su talen­to ofre­cien­do una bue­na pin­tu­ra de la cul­tu­ra tai­wa­ne­sa como asi­mis­mo per­mi­te que la audien­cia se iden­ti­fi­que con las vici­si­tu­des expe­ri­men­ta­das por el trío protagónico.

Nue­vos Comen­ta­rios de Fil­mes de Fantasia

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí el come­na­rio de 3 pelí­cu­las exhi­bi­das en el Fes­ti­val Fan­ta­sia

Sham (Japón)

El vete­rano rea­li­za­dor Takashi Mii­ke con­si­de­ra en Sham un dra­ma judi­cial sobre abu­so infan­til que real­men­te acon­te­ció en Japón en 2003. A la mane­ra de lo que el míti­co rea­li­za­dor Aki­ra Kuro­sa­wa expu­sie­ra en Rasho­mon (1950), Mii­ke adop­ta dife­ren­tes pun­tos de vis­ta para deter­mi­nar en don­de resi­de la verdad.

Sham

Basa­do en un libro no fic­cio­nal del perio­dis­ta Masu­mi Fuku­da publi­ca­do en 2007, el guión de Hayashi Mori expo­ne en su comien­zo, el ini­cio de la audien­cia judi­cial don­de será juz­ga­do Seii­chi Yabushi­ta (Go Ayano). De inme­dia­to a tra­vés de flash­backs se sabe que la seño­ra Ritsu­ko Himu­ro (Kô Shi­ba­sa­ki), madre del niño Taku­to (Kira Miu­ra) de 9 años de edad, ha deman­da­do a Yabushi­ta; Él es maes­tro de escue­la a quien duran­te la cla­se cas­ti­ga físi­ca­men­te a Taku­to ade­más de dis­cri­mi­nar­lo racial­men­te e indu­cir­lo a sui­ci­dar­se. Asi­mis­mo, esta mujer logra que un perio­dis­ta de un dia­rio (Kazu­ya Kame­nashi) efec­túe la publi­ca­ción de lo acon­te­ci­do con el chi­co, lo que crea un fuer­te impac­to nega­ti­vo en la opi­nión públi­ca, een el que Yabushi­ta es con­si­de­ra­do “maes­tro ase­sino”. A tra­vés de la ver­sión de Ritsu­ko que­da refle­ja­do el omi­no­so com­por­ta­mien­to del docente.

Des­pués de esta pri­me­ra par­te se pro­du­ce el tes­ti­mo­nio de Yabushi­ta. En prin­ci­pio por con­se­jo de la direc­ción esco­lar el acu­sa­do ofre­ce sus dis­cul­pas, aun­que enfá­ti­ca­men­te nie­ga la ver­sión sus­ten­ta­da por Ritsu­ko. Él se decla­ra com­ple­ta­men­te víc­ti­ma de la maqui­na­ción rea­li­za­da por la mujer y de las men­ti­ras del niño. Esta acu­sa­ción lo aba­te por com­ple­to a pesar de reci­bir el con­fort de su entra­ña­ble mujer Nozo­mi (Fumino Kimu­ra) . A todo ello, un rol muy impor­tan­te juga­rá su exper­to y bien inten­cio­na­do abo­ga­do defen­sor Toshio Yuga­mi­da­ni (Kau­ru Kobayashi).

Sin entrar a reve­lar la deci­sión adop­ta­da por la cor­te, una vez escu­cha­do el tes­ti­mo­nio de dos ver­sio­nes dia­me­tral­men­te opues­tas el espec­ta­dor que­da con la duda si el vere­dic­to de la jus­ti­cia refle­ja fiel­men­te la vera­ci­dad y es por ello que el títu­lo de la pelí­cu­la que en espa­ñol sig­ni­fi­ca “fal­so, fin­gi­do” se adap­ta fiel­men­te a lo que se ilus­tra en la misma.

Des­de una pers­pec­ti­va estric­ta­men­te cine­ma­to­grá­fi­ca, el film está muy bien cons­trui­do por el legen­da­rio Mii­ke y no obs­tan­te su dura­ción de más de dos horas, la narra­ción de mane­ra algu­na se resien­te; eso en par­te es debi­do a las estu­pen­das inter­pre­ta­cio­nes de Ayano, Miu­ra y Koba­yashi quie­nes brin­dan admi­ra­ble auten­ti­ci­dad a sus per­so­na­jes. La úni­ca obje­ción que mere­ce el guión es el no haber pro­fun­di­za­do más en la psi­co­lo­gía de la seño­ra Taku­to; en todo caso ese aspec­to no lle­ga a des­me­re­cer la cali­dad de este cau­ti­van­te dra­ma humano.

Juliet & the King (Irán)

Aun­que gene­ral­men­te el muy buen cine ira­ní está vin­cu­la­do con temas socia­les enfo­ca­dos polí­ti­ca­men­te, he aquí la sor­pre­sa de con­tem­plar un rela­to de un tono com­ple­ta­men­te dife­ren­te aun­que de todos modos gra­ti­fi­can­te. Este remar­ca­ble film de ani­ma­ción musi­cal ja sido diri­gi­do por Ash­kan Rah­go­zar, el gran exper­to en la mate­ria que ha sido el autor de The Last Fic­tion (2018), el pri­mer film del géne­ro rea­li­za­do en Irán.

Juliet & the King

A tra­vés de una ori­gi­nal fan­ta­sía la his­to­ria con­ce­bi­da por el cineas­ta ubi­ca la acción en el siglo 19 en oca­sión de que Naser Al-Din Shah, el rey de Irán, es invi­ta­do por el con­se­jo euro­peo a visi­tar París. En ese via­je, el sobe­rano apro­ve­cha para ver en un tea­tro la repre­sen­ta­ción de Romeo y Julie­ta en la adap­ta­ción rea­li­za­da por Jamai, un autor ira­ní emi­gra­do que tra­ta de adqui­rir éxi­to en el ambien­te tea­tral de Fran­cia. Al ver la obra, el monar­ca que­da cau­ti­va­do por Julie, una estu­dian­te de tea­tro que desea des­ta­car­se con su actua­ción de Julie­ta. Es así que para cono­cer mejor a Julie, el rey invi­ta a todo el elen­co de dicha pie­za para repre­sen­tar­la en Tehe­rán. Una vez ins­ta­la­do el equi­po en Irán enca­be­za­do por Jamai y Julie, la joven que reci­be esoe­cial aten­ción de Naser Al-Din Sha tie­ne que afron­tar las intri­gas y celos de las damas de la cor­te inclu­yen­do la madre del soberano.

La gra­cia del film radi­ca en los incon­ve­nien­tes que impli­ca poner en esce­na la obra del inmor­tal autor, inclu­yen­do entre otros aspec­tos las modi­fi­ca­cio­nes que el monar­ca quie­re intro­du­cir a la mis­ma, al pro­pio tiem­po que se reser­va el atri­bu­to de carac­te­ri­zar a Romeo. El momen­to cul­mi­nan­te se pro­du­ce cuan­do hacia el final de la repre­sen­ta­ción Romeo cre­yen­do que Julie­ta está muer­ta se sui­ci­da y en ese momen­to la fun­ción se sus­pen­de por­que la madre del rey y los asis­ten­tes creen que real­men­te él está muerto.

Apar­te de los méri­tos logra­dos en la ani­ma­ción rea­li­za­da por Rah­go­zar e ins­pi­ra­da en el esti­lo de los estu­dios Dis­ney, el film se valo­ri­za por la inter­ca­la­ción de una dece­na de can­cio­nes de los com­po­si­to­res Ata Akh­ga­ran­doo­zi y Beh­nam Jali­lian en don­de pre­do­mi­na el cru­ce cul­tu­ral de la músi­ca pop euro­pea con la típi­ca­men­te ira­ní eje­cu­ta­da con ins­tru­men­tos tra­di­cio­na­les del país orien­tal. El resul­ta­do logra­do es una muy pla­cen­te­ra come­dia agra­cia­da por la exce­len­te ani­ma­ción y la agra­da­ble música.

The School Duel (Esta­dos Unidos)

Un pavo­ro­so dra­ma es la pro­pues­ta brin­da­da por el rea­li­za­dor Todd Wise­man Jr. en la que resul­ta difí­cil per­ma­ne­cer impa­si­ble dado que lo que aquí se apre­cia pue­de resul­tar posi­ble en el caó­ti­co mun­do actual.

The School Duel

La acción ambien­ta­da en el Esta­do Libre de Flo­ri­da se desa­rro­lla en un dis­tó­pi­co futu­ro. Sien­do legal el uso de armas no resul­ta extra­ño que en los esta­ble­ci­mien­tos esco­la­res impe­re un des­ca­be­lla­do ambien­te de vio­len­cia. En ese mar­co se halla Samuel MIller (Kue Law­ren­ce), un ado­les­cen­te de 13 años que en la escue­la don­de asis­te por lar­go tiem­po ha sido obje­to del recha­zo y aco­so de sus com­pa­ñe­ros de aula. Sin embar­go, la suer­te pare­cie­ra son­reír­le cuan­do él es ele­gi­do por el capi­tán Steg­mann (Micheal Sean Tighe) para par­ti­ci­par en la com­pe­ten­cia deno­mi­na­da School Duel (Due­lo Esco­lar) que es aus­pi­cia­da por el gobierno ame­ri­cano. Asi­mis­mo el gober­na­dor de Flo­ri­da (Oscar Núñez) pro­nun­cia un dis­cur­so alu­si­vo des­ta­can­do la impor­tan­cia de dicho tor­neo para el país. En con­se­cuen­cia, no obs­tan­te las obje­cio­nes de su devo­ta madre (Chris­ti­na Bru­ca­to) temien­do por lo que pue­da ocu­rrir­le, Samuel acep­ta el honor con­ce­di­do para inter­ve­nir en el duelo.

El guión del rea­li­za­dor enfa­ti­za el sen­ti­do patrió­ti­co que ani­ma a ese vio­len­to jue­go en don­de como resul­ta­do habrá triun­fa­do­res con­si­de­ra­dos “Reyes” y natu­ral­men­te los per­de­do­res que resul­tan “Már­ti­res” al ofren­dar sus vidas como acto de leal­tad al país. A todo ello, una ban­da musi­cal ani­ma el tris­te espec­tácu­lo, mien­tras que se van reco­gien­do los cuer­pos de los caí­dos en el torneo.

La visión del film no es cier­ta­men­te con­for­ta­ble a la vez que depri­men­te, ya que es impo­si­ble no vin­cu­lar­lo con el enra­re­ci­do cli­ma polí­ti­co que atra­vie­sa el país y en don­de el impe­rio de la vio­len­cia adquie­re el viso de un cán­cer que per­ma­nen­te­men­te acecha.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do, esta omi­no­sa fábu­la con­ce­bi­da por Wise­man está bien narra­da no obs­tan­te que cier­tas esce­nas resul­tan un tan­to recar­ga­das. Lo fun­da­men­tal del rela­to es que la seve­ra crí­ti­ca que efec­túa el cineas­ta resul­ta bien inten­cio­na­da y repre­sen­ta un lla­ma­do de aler­ta para evi­tar que el futu­ro refle­je lo que aquí está expuesto.

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Comen­ta­rio de Fil­mes de Fantasia

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí la eva­lua­ción de 4 pelí­cu­las pre­sen­ta­das en el Fes­ti­val Fan­ta­sia

La Cit­tà Proibi­ta (Ita­lia)

En un rela­to en el que pre­do­mi­nan varios géne­ros muy bien cohe­sio­na­dos, el direc­tor ita­liano Gabrie­le Mai­net­ti ofre­ce una de las mejo­res pelí­cu­las del festival.

La tra­ma comien­za en una zona rural de Chi­na duran­te el perío­do en que el país adop­tó la polí­ti­ca de que un matri­mo­nio no podía tener más que un solo hijo. En ese con­tex­to un padre ense­ña a sus dos hiji­tas Yun, la mayor y Mei, la menor, el arte del kung-fu para que en el futu­ro pue­dan defen­der­se en la vida; cuan­do ines­pe­ra­da­men­te irrum­pe la poli­cía Mei es ocul­ta­da de inme­dia­to por su pro­ge­ni­tor para demos­trar que Yun es su úni­ca hija.

De inme­dia­to la acción se tras­la­da unos quin­ce años des­pués en don­de en el mul­ti­ét­ni­co sec­tor de Roma lle­ga la adul­ta Mei (Yaxi Liu) quien no habien­do teni­do noti­cias de Yun des­de que se tras­la­dó a Ita­lia, su pro­pó­si­to es el de reen­con­trar­la. Para ello se diri­ge al res­tau­ran­te de Alfre­do (Luca Zin­ga­ret­ti) con quien ella había man­te­ni­do rela­cio­nes; al no ubi­car­lo se encuen­tra con su hijo Mar­ce­llo (Enri­co Bore­llo) para que le haga cono­cer su para­de­ro, aun­que él tam­bién igno­ra dón­de está su padre como tam­po­co lo sabe su madre Lore­lla (Sabri­na Feri­lli), así como Anni­ba­le (Mar­co Gia­lli­ni), el malean­te ami­go del des­apa­re­ci­do Alfredo.

De allí en más y a pesar de que Mei des­co­no­ce por com­ple­to la len­gua de Dan­te, median­te remar­ca­bles esce­nas de lucha, de mane­ra drás­ti­ca­men­te desa­fian­te se las verá enfren­tan­do a un tal Wang (Chun­yu Shanshan), que es un explo­ta­dor de inmi­gran­tes y pros­ti­tu­tas, como así tam­bién a quie­nes se le van inter­po­nien­do en el camino. Cuan­do Mei des­cu­bre lo que acon­te­ció con Yun, su sed de ven­gan­za es imparable.

Si bien las secuen­cias de artes mar­cia­les que están bri­llan­te­men­te coreo­gra­fia­das ocu­pan con­si­de­ra­ble par­te del metra­je, las mis­mas están bien inter­ca­la­das en el mar­co de una tier­na his­to­ria román­ti­ca que invo­lu­cra a Mei y Marcello.

La exce­len­cia del film se mani­fies­ta en varios aspec­tos. En pri­mer lugar, es admi­ra­ble el desem­pe­ño de Liu tan­to como actriz trans­mi­tien­do el pro­fun­do sen­ti­mien­to de her­man­dad que la ani­ma, como así tam­bién por su mag­ní­fi­co domi­nio de las artes mar­cia­les. Asi­mis­mo, el guión del rea­li­za­dor escri­to con Ste­fano Bises y Davi­de Serino acer­ta­da­men­te refle­ja las dos cul­tu­ras pre­va­le­cien­tes en el barrio chino de la ciu­dad eter­na que están muy bien cap­ta­das por la foto­gra­fía de Pao­lo Carnera.

Con la diná­mi­ca direc­ción de Mai­net­ti, este melo­dra­ma fami­liar nutri­do de espec­ta­cu­la­res luchas logra que la audien­cia asis­ta a un entre­te­ni­mien­to de nota­ble calidad.

Maya don­ne moi un titre (Fran­cia)

Aquí bien pue­de apli­car­se el refrán de Bal­ta­zar Gra­cián de que “lo bueno si bre­ve, dos veces bueno”. Abor­dan­do el géne­ro de la ani­ma­ción, en tan solo 62 minu­tos el vete­rano rea­li­za­dor Michel Gondry ofre­ce un cáli­do y emo­ti­vo rela­to que ape­la a los sen­ti­mien­tos de la gen­te adul­ta como asi­mis­mo al de los peque­ños espectadores.

Con inne­ga­ble ido­nei­dad y ape­lan­do a una admi­ra­ble ima­gi­na­ción Gondry vuel­ca su amor hacia su hiji­ta Maya de 4 años median­te una ori­gi­nal fan­ta­sía. En esta his­to­ria de fic­ción la niña y su papá no habi­tan geo­grá­fi­ca­men­te en el mis­mo lugar; en con­se­cuen­cia a fin de man­te­ner el lazo pater­nal, le sugie­re a Maya que le dé un títu­lo para con­ce­bir una ori­gi­nal his­to­ria ani­ma­da en don­de ella será su protagonista.

Es así que median­te cada dibu­jo ani­ma­do que el padre ela­bo­ra emplean­do pape­les recor­ta­dos y tije­ra en mano se asis­te a varias his­to­rias narra­das en off por Pie­rre Niney. El terre­mo­to de Maya en París, la sire­na Maya y el teso­ro, Maya y los gatos, Maya y los pája­ros, Maya poli­cía, Maya y los ani­ma­les mági­cos, son algu­nos de los cuen­tos que tan­to la niña como la audien­cia dis­fru­tan ple­na­men­te. A tra­vés de los mis­mos Maya entra en con­tac­to con diver­sos ani­ma­li­tos como en el caso de unas tra­vie­sas ardi­llas pose­sio­nán­do­se de hama­cas, peces que hablan, un trío de feli­nos delin­cuen­tes ade­más de entrar en con­tac­to con gigan­tes­cos robots.

Median­te una ani­ma­ción arte­sa­nal sin ape­lar a sofis­ti­ca­das téc­ni­cas, Gondry acier­ta con este encan­ta­dor rela­to don­de ade­más de la ver­da­de­ra hija del rea­li­za­dor en pape­les secun­da­rios aso­man Miriam Mate­jovsky, la madre de Maya, como asi­mis­mo Ste­ven y Ani­ta Mate­jovsky, sus abue­los maternos.

En sín­te­sis, este tierno, poé­ti­co y can­do­ro­so film de ani­ma­ción imbui­do de buen humor, es sin duda el más per­so­nal de Gondry ofre­cien­do un tri­bu­to a su ado­ra­da Maya.

Cie­lo (Boli­via-Gran Bretaña)

Aun­que se tra­te de una copro­duc­ción, Cie­lo del rea­li­za­dor espa­ñol Alber­to Sciam­ma es autén­ti­ca­men­te boli­via­na. Habien­do com­pe­ne­tra­do de la cul­tu­ra pre­va­le­cien­te en dicho país sud­ame­ri­cano, el esme­ra­do guión del cineas­ta adop­ta un cli­ma de autén­ti­ca fan­ta­sía en don­de es nece­sa­ria­men­te dejar­se lle­var por la narra­ti­va impre­sa por el cineas­ta a fin de apre­ciar el sen­ti­mien­to que ani­ma al relato.

La his­to­ria se cen­tra en San­ta (Fer­nan­da Gutié­rrez Aran­da). una niña de 8 años que vivien­do en una aldea del deso­la­do alti­plano de Boli­via des­pués de haber­se tra­ga­do un pes­ca­do y mata­do a su mal­va­do padre, cele­bra esa vic­to­ria con su madre a quien inme­dia­ta­men­te mata, ponien­do su cuer­po en un barril con sal­ta e ini­cian­do un surrea­lis­ta via­je; el mis­mo tie­ne por obje­to revi­vir a su pro­ge­ni­to­ra que a tra­vés de las estre­llas del cie­lo ambas serán con­du­ci­das al paraí­so per­mi­tien­do así que su madre aban­do­ne su vida de pobre­za. En ese via­je sal­drá al encuen­tro de un cura, un gru­po de muje­res indí­ge­nas lucha­do­ras lide­ra­das por La Rei­na (Marie­la Sala­verry) y muy en espe­cial con un aba­ti­do poli­cía (Fer­nan­do Arze Echa­lar), que ve en la niña una suer­te de alma gemela.

Si bien en pala­bras lo des­crip­to pue­da resul­tar extra­ño, lo cier­to es que la tra­yec­to­ria de dicho peri­plo impre­so de sim­bo­lis­mos e imbui­dos de cier­tos aspec­tos teo­ló­gi­cos con­cen­tran la aten­ción del espec­ta­dor siem­pre aler­ta en lo que sobrevendrá.

La rique­za del film des­can­sa en varios aspec­tos. Visual­men­te, es esplen­do­ro­sa la foto­gra­fía de Alex Met­cal­fe per­mi­tien­do que con sus majes­tuo­sas imá­ge­nes de inusi­ta­da belle­za, la audien­cia se invo­lu­cre en lo que está pre­sen­cian­do median­te una sin­gu­lar expe­rien­cia sen­so­rial. El otro sus­tan­cial valor de esta his­to­ria radi­ca en la actua­ción de Gutié­rrez Aran­da; esta peque­ña y extra­or­di­na­ria actriz con­si­gue trans­mi­tir el impac­to emo­cio­nal de una niña tra­tan­do de sobre­vi­vir en un ambien­te hos­til y cre­yen­do que en ese ima­gi­na­ti­vo paraí­so celes­tial encon­tra­rá el lugar más ade­cua­do para ella y su que­ri­da madre.

En suma, con la per­cep­ti­va direc­ción de Sciam­ma en una his­to­ria deci­di­da­men­te per­so­nal, un irre­pro­cha­ble elen­co enca­be­za­do por la inigua­la­ble Fer­nan­da y un cali­fi­ca­do equi­po téc­ni­co se asis­te a una sen­si­ble y poé­ti­ca fábu­la, cuya favo­ra­ble impre­sión per­sis­te mucho des­pués de con­clui­da su visión.

Old Guys in Bed (Esta­dos Unidos)

La erró­nea per­cep­ción de que en el cre­púscu­lo de la vida des­apa­re­ce el amor y la sexua­li­dad, que­da des­men­ti­da en la reali­dad tal como lo con­si­de­ra en esta come­dia sen­ti­men­tal el mul­ti­fa­cé­ti­co y vete­rano actor Jean-Pie­rre Ber­ge­ron quien a los 73 años de edad por pri­me­ra vez se ubi­ca detrás de la cáma­ra en cali­dad de director.

Basa­da en su expe­rien­cia per­so­nal, el guión del novel cineas­ta enfo­ca a Paul (Duff Mac­Do­nald), un sexa­ge­na­rio his­to­ria­dor de cine gay que para miti­gar su sole­dad inten­ta conec­tar­se con algu­na per­so­na de su mis­ma orien­ta­ción sexual a fin de estar acom­pa­ña­do y asi­mis­mo poder dis­fru­tar del pla­cer dis­pen­sa­do por el sexo. Para lograr su pro­pó­si­to, al no ser ducho de cómo tra­bar cono­ci­mien­to en línea, logra el apo­yo de su joven sobri­na Caitlin (Joan Hart) para asesorarlo.

Con­se­cuen­te­men­te con­si­gue conec­tar­se con Bill (Paul James Saun­ders), un inmi­gran­te hún­ga­ro de 70 años con quien des­pués de varios con­tac­tos en línea un roman­ce comien­za a flo­re­cer y en don­de el encuen­tro físi­co ple­na­men­te lo con­fir­ma. Sin embar­go sur­gi­rán ines­pe­ra­dos obs­tácu­los para que la espe­ran­za y dicha de Paul se obstaculice.

Con­fron­tan­do la dura expe­rien­cia del recha­zo, Ber­ge­ron des­ti­la en su rela­to un sabor agri­dul­ce a tra­vés de un rela­to sobria­men­te rea­li­za­do. Aven­tu­rán­do­se en un terreno poco fre­cuen­ta­do por el cine como el de la atrac­ción ejer­ci­da en gen­te de edad madu­ra, se asis­te a un tierno rela­to refle­jan­do que en cual­quier eta­pa de nues­tra exis­ten­cia, la cone­xión huma­na de amar y ser ama­do es un ele­men­to esen­cial para apre­ciarr la vida con optimismo.

Los Clá­si­cos de Can­nes 2025

Cró­ni­ca de José Ridoutt Polar

CON­SA­GRA­DOS FILMES

A menos de una sema­na del Fes­ti­val de Can­nes, la sec­ción para­le­la dedi­ca­da al cine patri­mo­nial nos des­ve­la una selec­ción ecléctica.

Antes de la inau­gu­ra­ción ofi­cial de la 78ª edi­ción del Fes­ti­val de Can­nes, la sec­ción Can­nes Clas­sics dará el pis­to­le­ta­zo de sali­da a las fes­ti­vi­da­des el 13 de mayo por la tar­de. . The Gold Rush de Char­lie Cha­plin, se pro­yec­ta­rá en la sala Debussy antes de su rees­treno en cines con moti­vo de su centenario.

Pero no es el úni­co ani­ver­sa­rio con­me­mo­ra­ti­vo en la Croi­set­te, como mues­tra el pro­gra­ma: el públi­co tam­bién podrá (re)descubrir Amo­res perros de Ale­jan­dro G. Iñá­rri­tú, Mer­lus­se de Mar­cel Pag­nol, Sunshi­ne de Ist­ván Sza­bó y una de las gran­des obras de Miloš For­man, One Flew Over the Cuc­koo’s Nest.

Char­les Cha­plin en THE GOLD RUSH

Res­tau­ra­cio­nes y Home­na­jes 

Como todos los años, Can­nes Clas­sics tam­bién hará hin­ca­pié en la pre­sen­ta­ción (en pre­es­treno o no) de pelí­cu­las del patri­mo­nio en ver­sio­nes res­tau­ra­das. Entre ellas, Des jours et des nuits dans la forêt, del cineas­ta indio Sat­ya­jit Ray, À tou­te épreu­ve, de John Woo, Yi Yi, de Edward Yang, y Barry Lyn­don, de Stan­ley Kubrick, ele­gi­das res­pec­ti­va­men­te para abrir y cerrar la sección.

Tam­bién se home­na­jea­rá a otros cineas­tas, como T’ang Shu-shuen, David Lynch, Car­los Die­gues y Pie­rre-William Glenn, a tra­vés de una serie de docu­men­ta­les. Quen­tin Taran­tino, invi­ta­do de honor de esta edi­ción de Can­nes Clas­sics, ren­di­rá home­na­je al cine de Geor­ge Sher­man con dos de sus wes­terns: The Black Mus­tang y On Coman­che Terri­tory. Por últi­mo, tras haber sido la pri­me­ra mujer en inau­gu­rar el Fes­ti­val de Can­nes en 1987 con Un Hom­me amou­reux, Dia­ne Kurys ren­di­rá home­na­je a la pare­ja for­ma­da por Simo­ne Sig­no­ret e Yves Mon­tand con su últi­ma pelí­cu­la, Moi qui t’aimais.

Invi­ta­dos inesperados

Tra­di­cio­nal­men­te dedi­ca­da a los gran­des clá­si­cos del cine, la sec­ción para­le­la de este año nos sor­pren­de­rá cen­trán­do­se en el tra­ba­jo de dos acto­res. El pro­gra­ma inclu­ye Slau­son Rec, de Leo Lewis O’Neil, sobre la escue­la de tea­tro gra­tui­ta pues­ta en mar­cha por Shia LaBeouf en 2018, y un docu­men­tal de Raphaël Que­nard sobre su via­je a Perú.

La Lis­ta de las Pelí­cu­las Seleccionadas

THE GOLD RUSH
Char­lie Chaplin
1925, 1h28, Esta­dos Unidos

AMO­RES PERROS
Ale­jan­dro G. Iñárritu
2000, 2h34, México

MOI QUI T’AIMAIS
Dia­ne Kury
2025, 1h59, Francia

THE ARCH
T’ang Shushuen
1968, 1h35, Hong Kong

DOG­MA: RESU­RREC­TED – Cele­bra­ción del Vigé­si­mo Quin­to Ani­ver­sa­rio CELEBRATION!
Kevin Smith
1999, 2h10, Esta­dos Unidos

SUNSHI­NE
Ist­ván Szabó
1999, 3h01, Canadá-Alemania-Austria

SLAU­SON REC
Leo Lewis O’Neil
2025, 2h25, Esta­dos Unidos

I LOVE PERU
Raphaël Que­nard and Hugo David
2025, 1h08, Francia

YI YI (YI YI – A ONE AND A TWO)
Edward Yang
2000, 2h53, Japón-Taiwán

HARD BOI­LED
John Woo
1992, 2h08, Hong Kong

MER­LUS­SE
Mar­cel Pagnol
1935, 1h12, Francia

DAVID LYNCH, UNE ÉNIG­ME À HOLLYWOOD
Stépha­ne Ghez
2025, 1h02, Francia

PARA VIGO ME VOY
Lírio Ferrei­ra and Karen Harley
2025, 1h39, Brasil

DIS PAS DE BÊTISES !
Vin­cent Glenn
2025, 1h20, Francia

I HUVU­DET PÅ (BO BEING BO WIDERBERG)
Jon Asp and Mat­tias Nohrborg
2025, 1h45, Suecia

MY MOM JAYNE
Maris­ka Hargitay
2025, 1h45, Esta­dos Unidos

RES­TAU­RA­DAS

ARAN­YER DIN RATRI (DAYS AND NIGHTS IN THE FOREST)
Sat­ya­jit Ray
1970, 1h55, India

LA COUR­SE EN TÊTE
Joël Santoni
1974, 1h50, Francia-Bélgica

FLOA­TING CLOUDS
Mikio Naruse
1955, 2h04, Japón

GEHE­NU LAMAI (THE GIRLS)
Sumi­tra Peries
1978, 1h50, Sri Lanka

LA PAGA
Ciro Durán
1962, 1h02, Colombia-Venezuela

MAGI­RA­MA
Abel Gan­ce and Nelly Kaplan
1956, 1h20, Francia

MÁS ALLÁ DEL OLVIDO
Hugo del Carril
1955, 1h34, Argentina

SAÏD EFFEN­DI (SAEED EFFENDI)
Kame­ran Hosni
1955, 1h31, Iraq

STER­NE (STARS)
Kon­rad Wolf
1959, 1h33, Ale­ma­nia del Este-Bulgaria

CHRO­NI­CLE OF THE YEARS OF EMBERS
Moha­med Lakh­dar Hamina
1975, 2h51, Argelia

ONE FLEW OVER THE CUCKOO’S NEST
Miloš Forman
1975, 2h13, Esta­dos Unidos

BARRY LYN­DON
Stan­ley Kubrick
1974, 3h04, Reilno Uni­do-Esta­dos Unidos

RED CAN­YON
Geor­ge Sherman
1949, 1h22, Esta­dos Unidos

COMAN­CHE TERRITORY
Geor­ge Sherman
1950, 1h16, Esta­dos Unidos