Mor­daz Cró­ni­ca Social

CLAS­SE MOYEN­NE Fran­cia, 2025. Un film de Antony Cor­dier. 95 minutos

A tra­vés de una mira­da deci­di­da­men­te nada com­pla­cien­te el rea­li­za­dor Antony Cor­dier ofre­ce una come­dia negra que adop­tan­do un tono satí­ri­co con­si­de­ra las esca­ra­mu­zas sus­ci­ta­das entre dos fami­lias per­te­ne­cien­tes a dife­ren­tes cla­ses sociales.

Lau­rent Lafit­te, Élo­die Bou­chez, Noée Abi­ta y Sami Outalbali

El guión escri­to por el rea­li­za­dor y com­par­ti­do con Jean-Alain Laban y Ste­ven Mitz ubi­ca la acción en una villa cam­pes­tre situa­da al sur de Fran­cia. En su sun­tuo­sa casa trans­cu­rren las vaca­cio­nes anua­les de Phi­lip­pe Trous­se­lard (Lau­rent Lafit­te), un reco­no­ci­do abo­ga­do de exce­len­te posi­ción eco­nó­mi­ca, su espo­sa Lau­ren­ce (Élo­die Bou­chez), una actriz estan­ca­da en su carre­ra y su hija Garan­ce (Noée Abi­ta) que en esta opor­tu­ni­dad ha invi­ta­do a su novio Meh­di (Sami Outal­ba­li); él es un joven recien­te­men­te gra­dua­do en leyes y pro­ve­nien­te de una fami­lia arge­li­na. En lo que pare­ce asi­mi­lar­se a un rin­cón para­di­sía­co, en su comien­zo todo trans­cu­rre apa­ci­ble­men­te aun­que algu­nas acti­tu­des de Phi­lip­pe hacia su futu­ro yerno al cual con­si­de­ra su rival, tien­den a humillarlo.

Duran­te el año la casa es cui­da­da por Tony Azi­zi (Ram­zi Bedia) y su espo­sa Nadi­ne (Lau­re Calamy), rea­li­zan­do tareas de lim­pie­za y otras acti­vi­da­des que requie­ren man­te­ni­mien­to, así como tam­bién habi­ta su hija adul­ta Mary­lou (Mahia Zrou­ki). El nudo dra­má­ti­co del rela­to se pro­du­ce cuan­do a con­se­cuen­cia de cier­tos inci­den­tes en don­de Tony es obje­to de des­con­si­de­ra­ción por par­te de su patrón, él reac­cio­na incre­pán­do­lo furio­sa­men­te y es así que aun­que pos­te­rior­men­te se arre­pien­te, pidien­do las dis­cul­pas por lo acon­te­ci­do, Tony y Nadi­ne son des­pe­di­dos; en con­se­cuen­cia los Azi­zi exi­gen una suma impor­tan­te de dine­ro des­pués de haber tra­ba­ja­do por 7 años a lo que Phi­lip­pe se nie­ga rotun­da­men­te. Eso con­tri­bu­ye a que la ten­sión aumen­te rápi­da­men­te gene­ran­do una dra­má­ti­ca vio­len­cia cuan­do Tony ame­na­za denun­ciar a sus patro­nes por haber tra­ba­ja­do en con­di­cio­nes ile­ga­les; es enton­ces cuan­do Meh­di pro­ve­nien­te de una cla­se humil­de se ofre­ce para actuar como media­dor tra­tan­do de demos­trar su habi­li­dad profesional.

Median­te una mor­daz cró­ni­ca social y sin entrar a juz­gar la mora­li­dad de sus per­so­na­jes, Cor­dier ilus­tra cla­ra­men­te el enfren­ta­mien­to entre la cla­se de la alta bur­gue­sía a la que per­te­ne­cen los Trous­se­lard tra­tan­do con cruel­dad y ale­vo­sía a los Azi­zi per­te­ne­cien­tes a un nivel socio-eco­nó­mi­co inferior.

Impri­mien­do un diná­mi­co rit­mo el rea­li­za­dor ofre­ce una pro­pues­ta atrac­ti­va en su crí­ti­ca del mate­ria­lis­mo y racis­mo laten­te, aun­que como aspec­to no del todo logra­do es el haber recu­rri­do a una exce­si­va e inne­ce­sa­ria vio­len­cia expues­ta en la últi­ma par­te del rela­to lo que con­du­ce a un des­en­la­ce no del todo con­vin­cen­te; de todos modos en un balan­ce glo­bal eso no des­me­re­ce sus méri­tos con­tan­do a su favor con un homo­gé­neo y sol­ven­te elen­co, ade­más del impac­to que pro­du­ce esta his­to­ria en el espec­ta­dor per­mi­tién­do­le refle­xio­nar cómo en cier­tos casos las rela­cio­nes huma­nas pue­den alcan­zar un dra­má­ti­co nivel de dete­rio­ro gene­ra­do por la des­co­mu­nal agre­si­vi­dad físi­ca y emo­cio­nal. Jor­ge Gutman

Henry VIII y sus Seis Mujeres

SIX: THE MUSI­CAL LIVE!

Fil­ma­do en vivo en el Vau­de­vi­lle Thea­tre de Lon­dres el 1 de julio de 2022, aho­ra se pue­de apre­ciar el espec­tácu­lo SIX: The Musi­cal Live!

Esta come­dia musi­cal ofre­ce al públi­co un elec­tri­zan­te even­to cine­ma­to­grá­fi­co pro­ta­go­ni­za­do por las seis Queens ori­gi­na­les del West End, quie­nes regre­san a los pape­les que ayu­da­ron a dar ini­cio a un fenó­meno mundial.

Vis­ta por más de 3,5 millo­nes de per­so­nas en todo el mun­do, SIX, el exi­to­so musi­cal gana­dor del pre­mio Tony, ha domi­na­do los esce­na­rios des­de su explo­si­vo debut, con­vir­tién­do­se en uno de los musi­ca­les más exi­to­sos y comen­ta­dos de la últi­ma década.

En par­te con­cier­to, en par­te musi­cal y total­men­te irre­ve­ren­te, SIX remez­cla la his­to­ria a tra­vés de una ban­da sono­ra pop lle­na de ener­gía, mien­tras las seis espo­sas del rey Henry VIII salen de la som­bra de su mari­do para con­quis­tar los reflec­to­res y con­tar sus his­to­rias bajo sus pro­pios términos.

Escri­to por Toby Mar­low y Lucy Moss, este audaz musi­cal femi­nis­ta para todas las épo­cas trans­for­ma a las rei­nas Tudor en íco­nos moder­nos, mien­tras Cata­li­na de Ara­gón (Jar­néia Richard-Noel), Ana Bole­na (Millie O’Connell), Jane Sey­mour (Nata­lie Paris), Ana de Clé­ve­ris (Ale­xia McIn­tosh), Cata­li­na Howard (Aimie Atkin­son) y Cata­li­na Parr (Mai­ya Quan­sah-Breed) se enfren­tan en el cen­tro del esce­na­rio a tra­vés de him­nos con­ta­gio­sos, voces arro­lla­do­ras y un humor afilado.

Acom­pa­ña­do por la sen­sa­cio­nal ban­da en vivo, las Ladies in Wai­ting, el espec­tácu­lo ofre­ce éxi­tos sin parar, con la ener­gía de un con­cier­to en un esta­dio y el cora­zón de un clá­si­co de Broadway.

Diri­gi­do para el tea­tro por Lucy Moss y Jamie Armi­ta­ge, y para el cine por Liz Cla­re, SIX: The Musi­cal Live! cap­tu­ra la ener­gía, el inge­nio y la ale­gría que han con­ver­ti­do al espec­tácu­lo en una dis­fru­ta­ble expe­rien­cia para los aman­tes del tea­tro, de la músi­ca pop y para cual­quie­ra que esté lis­to para des­cu­brir la his­to­ria con un giro moderno.

SIX: the Musi­cal Live! se podrá ver en las salas de Cine­plex el 14, 15, 16, 22 y 23 de Agos­to de 2026.

Nos­tál­gi­ca Come­dia Musical

LA LA LAND

Cele­bran­do el déci­mo ani­ver­sa­rio de su estreno Cine­plex repon­drá La La Land. Esta pro­duc­ción ame­ri­ca­na (2016). escri­ta y diri­gi­da por Damien Cha­ze­lle evo­ca las come­dias musi­ca­les de la épo­ca de oro de Holly­wood, obte­nien­do como resul­ta­do una refres­can­te pelí­cu­la impreg­na­da de bue­nos sen­ti­mien­tos capaz de satis­fa­cer al gran público.

El rela­to que se desa­rro­lla a lo lar­go de un año tie­ne como pro­ta­go­nis­tas a Emma Sto­ne y Ryan Gos­ling ani­man­do a Mía y Sebas­tián. Ella tra­ba­ja en un bar pero su voca­ción de actriz la lle­va a pre­sen­tar­se a dis­tin­tas prue­bas para demos­trar su talen­to aun­que fra­ca­sa en el inten­to. Por su par­te Sebas­tián es un músi­co afi­cio­na­do al jazz a quien la suer­te no le acom­pa­ña mucho; así en la pri­me­ra esce­na en que se lo con­tem­pla en un res­tau­ran­te tocan­do en el piano can­cio­nes de Navi­dad, lle­ga a ser des­pe­di­do por su due­ño (JK Sim­mons) debi­do al poco éxi­to logrado.

Des­pués de dos inten­tos en que ambos jóve­nes se cru­zan en el camino sin lograr comu­ni­ca­ción, un ter­cer encuen­tro per­mi­te en que lle­guen a cono­cer­se, se sien­tan mutua­men­te atraí­dos y que al poco tiem­po lle­guen a amarse.

Esa es la excu­sa argu­men­tal para que reme­mo­ran­do nos­tál­gi­ca­men­te al Holly­wood de anta­ño, el espec­ta­dor con­tem­ple a los tor­to­li­tos can­tan­do y bai­lan­do por las calles noc­tur­nas de Los Ánge­les a la luz de la luna; en otra secuen­cia poé­ti­ca, efec­túan una visi­ta al Pla­ne­ta­rio del Obser­va­to­rio Grif­fith don­de des­car­tan­do la ley de gra­ve­dad ambos dan­zan al con­ju­ro del cie­lo estrellado.

Si bien las esce­nas men­cio­na­das tie­nen un tono deci­di­da­men­te román­ti­co, lo que se obser­va es abso­lu­ta­men­te fan­ta­sio­so comen­zan­do por la gran metró­po­li de las estre­llas de cine don­de aquí apa­re­ce como si fue­se una ciu­dad ima­gi­na­ria. Es pre­ci­sa­men­te ahí don­de el film se bifur­ca en dos cami­nos dife­ren­tes: por una par­te los temas musi­ca­les que no están sufi­cien­te­men­te injer­ta­dos en el libre­to, brin­dan al film un cli­ma de ensue­ño, pero cuan­do la músi­ca se ausen­ta el argu­men­to no tie­ne fuer­za dra­má­ti­ca. El úni­co con­flic­to del rela­to se pro­du­ce en su últi­ma par­te y radi­ca en la elec­ción que ambos jóve­nes debe­rán rea­li­zar, ya sea seguir por cami­nos sepa­ra­dos para con­so­li­dar sus carre­ras pro­fe­sio­na­les, o en cam­bio con­si­de­rar prio­ri­ta­ria­men­te el amor que los une.

Las actua­cio­nes de Sto­ne y Gos­ling son irre­pro­cha­bles y la exce­len­te quí­mi­ca exis­ten­te entre ellos ade­más de gene­rar cali­dez per­mi­te que sean con­si­de­ra­dos como una autén­ti­ca pare­ja román­ti­ca. En cuan­to a las can­cio­nes con­ce­bi­das por Jus­tin Hur­witz con letra de Benj Pasek y Jus­tin Paul, las mis­mas son acep­ta­bles pero de nin­gu­na mane­ra memo­ra­bles, con la sola excep­ción de “City of Stars”, una muy agra­da­ble bala­da que se repi­te fre­cuen­te­men­te a lo lar­go del relato.

Es loa­ble el inten­to per­se­gui­do por Cha­ze­lle de incur­sio­nar en un géne­ro difí­cil y que según pare­ce no gene­ra dema­sia­do entu­sias­mo en la juven­tud de la pre­sen­te gene­ra­ción; en tal sen­ti­do es posi­ble que esta situa­ción se revier­ta aten­dien­do a la mag­ní­fi­ca coreo­gra­fía del film, la rique­za visual de cier­tas esce­nas con colo­res exu­be­ran­tes, los bue­nos núme­ros de jazz y sobre todo por la gran sim­pa­tía que des­pier­tan sus protagonistas.

La La Land será repues­ta en las salas de Cine­plex el 16, 18 y 19 de Agos­to de 2026

Un País Neocolonial

O RISO E A FACA / I ONLY REST IN THE STORM. Un film de Pedro Pinho. Por­tu­gal-Fran­cia-Bra­sil-Ruma­nia, 2025. 211 minutos

La dura­ción de un film de tres horas y media pue­de poner a prue­ba la pacien­cia del espec­ta­dor. Sin embar­go lo que el direc­tor por­tu­gués Pedro Pinho pro­po­ne en O Riso E A Faca es una his­to­ria que aun­que bien podía resu­mir­se no ami­no­ra su atracción.

Cleo Diá­ra y Sér­gio Coragem

El rela­to escri­to por el cineas­ta con otros nue­ve guio­nis­tas cen­tra­li­za su aten­ción en Sér­gio (Sér­gio Cora­gem), un inge­nie­ro ambien­tal de Por­tu­gal que se ha tras­la­da­do al país afri­cano de Gui­nea-Bisáu, a fin de ana­li­zar el impac­to de un plan de la ONG ten­dien­te a cons­truir enor­mes carre­te­ras entre la ári­da zona desér­ti­ca y la den­sa jun­gla que trae­ría pro­gre­sos a los habi­tan­tes de esa zona; en esa misión reem­pla­za a un pre­de­ce­sor que mis­te­rio­sa­men­te se esfu­mó. En todo caso el film no pro­fun­di­za en esa des­apa­ri­ción sino en explo­rar las com­ple­jas rela­cio­nes huma­nas en el mar­co de un país en el cual aún per­sis­ten ras­gos cul­tu­ra­les de su pasa­do colonial.

Tra­tan­do de no asu­mir la con­di­ción de foras­te­ro sino más bien de inte­grar­se con la pobla­ción local, en un club noc­turno de Bisáu el inge­nie­ro sale al encuen­tro de Diá­ra (Cleo Diá­ra), una ague­rri­da mujer afri­ca­na due­ña de un bar por­tu­gués y de Gui (Jonathan Guilher­me), un bra­si­le­ño queer de libre espí­ri­tu que es su mejor ami­go y tra­ba­ja con ella; a tra­vés de la com­ple­ja rela­ción esta­ble­ci­da con ambos, ade­más del inter­cam­bio con ex com­pa­trio­tas que allí resi­den, Ser­gio se impo­ne sobre la reali­dad local al pro­pio tiem­po que es con­si­de­ra­do por ellos como un ex colo­ni­za­dor. A su vez, en los inter­cam­bios que rea­li­za con los agri­cul­to­res luga­re­ños él se impo­ne de que ellos se opo­nen al pro­yec­to en vis­ta, que­dan­do en cla­ro cómo los atis­bos del pro­gre­so se entre­cho­can con los valo­res tra­di­cio­na­les vigentes.

Ade­más de expo­ner la difi­cul­to­sa comu­ni­ca­ción man­te­ni­da por Sér­gio con los tra­ba­ja­do­res extran­je­ros vin­cu­la­dos al pro­yec­to, en el rela­to tras­cien­den los intere­ses eco­nó­mi­cos que entran en jue­go para que el mis­mo se imple­men­te. Refle­jan­do la depen­den­cia eco­nó­mi­ca del país para su sub­sis­ten­cia se apre­cia cómo la inde­pen­den­cia polí­ti­ca es solo for­mal, en tan­to que pre­va­le­ce un sose­ga­do neocolonialismo.

Den­tro del con­tex­to en que trans­cu­rre la acción, cla­ra­men­te se des­ta­ca el per­so­na­je pro­ga­gó­ni­co en don­de Cora­gem brin­da una des­co­llan­te carac­te­ri­za­ción; el actor ple­na­men­te trans­mi­te la inten­ción de un ser humano bien inten­cio­na­do en ayu­dar a los demás pero que se sien­te atra­pa­do por sus dudas lo que le man­tie­ne emo­cio­nal­men­te ines­ta­ble sin per­ci­bir cla­ra­men­te cuál es su ver­da­de­ra iden­ti­dad. A su lado igual­men­te sobre­sa­le Diá­ra que obtu­vo el pre­mio a la mejor actriz en la sec­ción Un Cer­tain Regard del fes­ti­val de Can­nes de 2025 y asi­mis­mo resul­ta enco­mia­ble la sóli­da com­po­si­ción que Guilher­me logra de su personaje.

El film dis­ta de ser per­fec­to debi­do a cier­tas secuen­cias nutri­das de lar­gas dis­cu­sio­nes que podían haber sido acor­ta­das así como en otras ins­tan­cias su narra­ti­va resul­ta des­en­fo­ca­da; sin embar­go, eso no des­es­ti­ma el méri­to de Pinho al ofre­cer un rea­lis­ta dra­ma polí­ti­co no exen­to de ten­sión racial y de des­igual­dad social, ilus­tran­do cómo el pasa­do his­tó­ri­co del país afri­cano con­fron­ta su actual neo­co­lo­nia­lis­mo. Jor­ge Gutman

Una Peli­gro­sa Adicción

TIGHT LET­TU­CE / TIS­SÉ SERRÉ. Cana­dá, 2026. Un film de Harri­son Hou­de. 95 minutos

Un inten­so dra­ma fami­liar se apre­cia en Tight Let­tu­ce diri­gi­do por el novel rea­li­za­dor Harri­son Hou­de quien es igual­men­te res­pon­sa­ble del guión com­par­ti­do con Dako­ta Daulby.

Ins­pi­ra­do en un caso real el film abor­da el pelia­gu­do tema de la adic­ción a las dro­gas y aun­que no es la pri­me­ra vez que el cine con­si­de­ra este tópi­co, por lo gene­ral ha sido des­de la visión de padres luchan­do por sal­var a sus hijos del con­su­mo de dichas sus­tan­cias; en este caso la situa­ción se invier­te pre­sen­tan­do a un abne­ga­do hijo tra­tan­do de ayu­dar a su pro­ge­ni­tor extre­ma­da­men­te depen­dien­te de los opioi­des con espe­cial refe­ren­cia al fen­ta­ni­lo que es una dro­ga muy peligrosa.

Dako­ta Daulby y Emma­nuel Bilodeau

La acción trans­cu­rre en una zona limí­tro­fe entre Que­bec y Onta­rio en don­de el joven rea­li­za­dor Joel (Dako­ta Daulby) tie­ne el pro­pó­si­to de efec­tuar un docu­men­tal sobre su padre Bodo (Emma­nuel Bilo­deau). Man­te­nien­do una feliz rela­ción con su pare­ja Tay­lor (Chris­tie Bur­ke), así como con su madre Lucy (Maxim Roy) y su abue­la (Fran­ce Cas­tel) Joel no pue­de dejar de lado la seria preo­cu­pa­ción que le mere­ce su padre quien es un hom­bre prác­ti­ca­men­te aca­ba­do por su adic­ción a las dro­gas; por lo tan­to dedi­ca un enor­me esfuer­zo por ayu­dar­lo, sobre todo com­pro­ban­do las deplo­ra­bles con­di­cio­nes en que vive. Por su par­te Bobo no logra atraer nue­va­men­te a su sepa­ra­da espo­sa Lucy a quien la cul­pa­bi­li­za por haber cau­sa­do su adic­ción cuan­do en el pasa­do era ella la depen­dien­te de la dro­ga y él tra­tó de ayudarla.

Sin des­bor­dar en el ridícu­lo y evi­tan­do cual­quier atis­bo de exa­ge­ra­ción, el cineas­ta expo­ne las absur­das y extra­va­gan­tes des­ven­tu­ras de Bobo con el des­aso­sie­go que su anó­ma­la con­duc­ta pro­du­ce en su abne­ga­do hijo al no poder con­ven­cer a su pro­ge­ni­tor para que recu­rra a la asis­ten­cia médi­ca y psi­co­ló­gi­ca a fin de lograr su recu­pe­ra­ción. Para peor, la extre­ma devo­ción de Joel satis­fa­cien­do las nece­si­da­des de su padre moti­va a que su rela­ción con Tay­lor comien­ce a resen­tir­se al ir pos­po­nien­do el via­je a Aus­tra­lia que ambos habían planeado.

Entre­mez­clan­do situa­cio­nes de come­dia negra con otras más serias, el novel rea­li­za­dor ha brin­da­do un remar­ca­ble film de asom­bro­sa auten­ti­ci­dad que más se ase­me­ja a la de un docu­men­tal que a uno fic­cio­nal. En ese sen­ti­do, cla­ra­men­te se dis­tin­guen las excep­cio­na­les inter­pre­ta­cio­nes de sus pro­ta­go­nis­tas; así resul­ta fas­ci­nan­te la tra­gi­có­mi­ca y rea­lis­ta com­po­si­ción que Bilo­deau logra de su per­so­na­je, en tan­to que Daulby es admi­ra­ble carac­te­ri­zan­do al hijo aman­te de su padre a quien fil­ma en los momen­tos agra­da­bles que ambos han compartido.

Como coro­la­rio de esta con­mo­ve­do­ra verí­di­ca his­to­ria, es impor­tan­te con­tem­plar los cré­di­tos fina­les don­de apa­re­ce el ver­da­de­ro Bobo como tam­bién ilus­tran­do situa­cio­nes de con­fra­ter­ni­dad con Joel; asi­mis­mo se lee que Bobo sigue luchan­do con su adic­ción en tan­to que su hijo alien­ta la espe­ran­za de que su padre bus­ca­rá la asis­ten­cia requerida.

En esen­cia, por su temá­ti­ca mag­ní­fi­ca­men­te expues­ta, su sóli­da rea­li­za­ción y el excep­cio­nal elen­co pro­ta­gó­ni­co, este nota­ble film a nadie deja­rá indi­fe­ren­te. Jor­ge Gutman