Un Cuen­to Encantador

L’ ENVOL / SCAR­LET. Fran­cia-Ita­lia, 2022. Un film de Pie­tro Mar­ce­llo. 100 minutos

Des­pués de la remar­ca­ba pelí­cu­la Mar­tin Eden (2020) en la que Pie­tro Mar­ce­llo adap­tó la nove­la del escri­tor ame­ri­cano Jack Lon­don, el rea­li­za­dor ita­liano ofre­ce otra her­mo­sa pelí­cu­la en la que esta vez se aden­tra aun­que leja­na­men­te en el libro El Vele­ro Rojo del autor ruso Ale­xan­der Grin publi­ca­do en 1923.

La libre adap­ta­ción rea­li­za­da por Mar­ce­llo con la cola­bo­ra­ción de Gene­viè­ve Bri­sac sumer­ge a la audien­cia en un uni­ver­so don­de la reali­dad se entron­ca armo­nio­sa­men­te con la fan­ta­sía. La acción comien­za en 1918 tras haber fina­li­za­do la Gran Gue­rra en don­de Raphaël (Raphaël Thiéry) habien­do par­ti­ci­pa­do en la mis­ma retor­na a su aldea rural en el nor­te de Fran­cia. Este hom­bre que aca­rrea el peso sobre­lle­va­do en el con­flic­to béli­co y que en su ausen­cia ha per­di­do a su espo­sa cono­ce a su bebi­ta Juliet­te; ella ha esta­do al cui­da­do de la ama­ble viu­da gran­je­ra Ade­li­ne (Noé­mie Lvovsky); esta mujer ter­mi­na aco­gien­do a Raphaél a cam­bio de la pres­ta­ción de tra­ba­jos que él rea­li­za en su gran­ja. De este modo la niña va cre­cien­do al ampa­ro de su padre y de Ade­lil­ne, en el mar­co de un entorno pue­ble­rino hostil.

Juliet­te Jouan

El rela­to que se desa­rro­lla a lo lar­go de los años 20 y par­te de la déca­da siguien­te refle­ja el gran amor exis­ten­te entre el padre y Juliet­te (Suzan­ne Mar­quis como niña, Asia Bré­chat en su puber­tad y Juliet­te Jouan como mujer); mien­tras que Raphaël se dedi­ca a la eba­nis­te­ría logran­do tallar jugue­tes que los comer­cia­li­za en las zonas urba­nas, su hija des­ti­na par­te de su tiem­po a la lec­tu­ra de poe­mas y a la músi­ca tocan­do el piano y ento­nan­do canciones.

La his­to­ria adquie­re un carác­ter mági­co cuan­do la joven se encuen­tra con una mujer de edad madu­ra (Yolan­de Moreau) que vive en los bos­ques ale­da­ños y es acu­sa­da de bru­je­ría por los aldea­nos; ella le vati­ci­na que pron­to des­em­bar­ca­rá de un vele­ro rojo un aven­tu­re­ro que habrá de cam­biar­le su vida. La pro­fe­cía se cum­pli­rá con el arri­bo de un avión pilo­tea­do por el apues­to Jean (Louis Garrel) que pron­ta­men­te se ena­mo­ra­rá de Juliet­te y de su encan­ta­do­ra voz; el roman­ce que sur­ge entre ambos con­du­ci­rá hacia un final feliz como se apre­cia en todos los cuen­tos de hadas.

Median­te una fil­ma­ción en 16 milí­me­tros y con la mag­ní­fi­ca foto­gra­fía de Mar­co Gra­zia­plen, Mar­ce­llo plas­ma en remar­ca­bles imá­ge­nes visua­les el encan­to y poe­sía que des­ti­la esta bella fábu­la. Asi­mis­mo, a medi­da que los años trans­cu­rren, resul­ta intere­san­te cómo el cineas­ta ilus­tra el con­tras­te entre la tra­di­cio­nal vida rural y el comien­zo del desa­rro­llo capitalista.

La rique­za del rela­to se nutre igual­men­te por la exce­len­te ban­da sono­ra de Gabriel Yared inclu­yen­do can­cio­nes escri­tas por el rea­li­za­dor con núme­ros musi­ca­les que remi­ten a algu­nas de las recor­da­das pelí­cu­las de Jac­ques Démy.

En su homo­gé­neo elen­co se des­ta­can Thiéry y la reve­la­ción de la joven Jouan trans­mi­tien­do muy bien los sen­ti­mien­tos de una joven que final­men­te encuen­tra una luz de espe­ran­za para emer­ger del medio en que se encuentra.

En con­clu­sión: demos­tran­do su inefa­ble arte­sa­nía Mar­ce­llo brin­da con L’Envol una encan­ta­do­ra, huma­na y cáli­da fan­ta­sía que deja una agra­da­ble sen­sa­ción al con­cluir su visión.  Jor­ge Gutman

El Amor hacia Hijos Ajenos

LES ENFANTS DES AUTRES. Fran­cia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Rebec­ca Zlo­tows­ki. 103 minutos

La rea­li­za­do­ra fran­ce­sa Rebec­ca Zlo­tows­ki es una cineas­ta que se aden­tra con gran sen­si­bi­li­dad en el espí­ri­tu y alma de la mujer. Así como en su penúl­ti­ma pelí­cu­la Une Fille Faci­le (2019) con­si­de­ra­ba con mucho tac­to la rela­ción femi­nis­ta entre dos jóve­nes pri­mas, en Les enfants des autres mara­vi­lla des­cri­bien­do el amor mater­nal hacia hijos ajenos.

Vir­gi­nie Efi­ra y Callie Ferrei­ra Goncalves

La his­to­ria con­ce­bi­da por Zlo­tows­ki sigue los pasos de Rachel (Vir­gi­nie Efi­ra), una pro­fe­so­ra de escue­la secun­da­ria que se apro­xi­ma a la cua­ren­te­na. Man­te­nien­do una muy bue­na rela­ción tan­to con su padre (Michel Zlo­tows­ki, real pro­ge­ni­tor de Rebec­ca) como con su her­ma­na menor (Yamée Coutu­re), no ha esta­do deci­di­da a tener un hijo; en tal sen­ti­do, su gine­có­lo­go (Fre­de­rick Wise­man) le hace saber que dada su edad no le que­da mucho tiem­po para poder concebir.

Cuan­do no ense­ña ella des­ti­na su tiem­po libre asis­tien­do a cla­ses de gui­ta­rra; en las mis­mas tam­bién par­ti­ci­pa Ali (Roschdy Zem), un dise­ña­dor indus­trial que está sepa­ra­do de su mujer Ali­ce (Chia­ra Mas­troian­ni) con quien com­par­te la cus­to­dia de su hiji­ta Lei­la (Callie Ferrei­ra Gon­cal­ves) de 4 años. Pron­ta­men­te la mutua sim­pa­tía de Rachel y Ali cede paso a un apa­sio­na­do víncu­lo, don­de ambos encuen­tran que ade­más del pla­cer sexual los une un sin­ce­ro amor. Cuan­do Rachel lle­ga a cono­cer a Lei­la, se esta­ble­ce entre ambas una cáli­da rela­ción al pun­to tal que ella con­si­de­ra a la niña como si fue­ra su pro­pia hija; así asis­te a sus cla­ses de yudo, jun­tas rea­li­zan paseos y ade­más com­par­ten otras acti­vi­da­des ruti­na­rias. Eso es bien mira­do por par­te de Ali y cuan­do Rachel lle­ga a cono­cer a Ali­ce, la ver­da­de­ra madre no expe­ri­men­ta celo alguno por el cari­ño que la niña sien­te hacia quien asu­me el rol de madrastra.

El guión de la rea­li­za­do­ra es lo sufi­cien­te­men­te sutil ilus­tran­do cómo a medi­da que la rela­ción pro­si­gue y se va inten­si­fi­can­do entre Ali y Lei­la, Rachel cobra con­cien­cia de que exis­ten lími­tes que no pue­de supe­rar, espe­cial­men­te cuan­do Ali­ce deci­de reanu­dar la vida con­yu­gal con su ex mari­do por el bien de su hija.

Aun­que en prin­ci­pio los ele­men­tos que entran en jue­go se pres­tan para que esta dra­má­ti­ca come­dia adquie­ra un exce­si­vo sen­ti­men­ta­lis­mo, la direc­to­ra man­tie­ne una narra­ti­va sobria evi­tan­do que el con­te­ni­do emo­cio­nal del rela­to des­bor­de. Tenien­do en cuen­ta que Zlo­tows­ki vuel­ca en esta his­to­ria aspec­tos de su vida per­so­nal, ella ha logra­do en Efi­ra la intér­pre­te ideal para carac­te­ri­zar a su alter ego. Esta artis­ta es una de las más estu­pen­das de su gene­ra­ción en el que en cada pelí­cu­la que actúa se supera en sí mis­ma; es así que aquí con­mue­ve genui­na­men­te como la mujer que ya deci­di­da a ser madre, no todo le resul­ta como había pla­nea­do. Acom­pa­ñan­do a la actriz igual­men­te con­ven­ce Zem como el indi­vi­duo que deci­de sacri­fi­car su amor cre­yen­do que así su hiji­ta podrá vivir en un hogar esta­ble y no com­par­ti­do, en tan­to que la peque­ña Ferrei­ra Gon­cal­ves con­quis­ta con su natu­ral espon­ta­nei­dad y sim­pa­tía. En otros roles se des­ta­ca Coutu­re, brin­dan­do un momen­to muy emo­ti­vo, cuan­do su per­so­na­je da a luz a su hiji­ta y com­par­te su emo­ción con su que­ri­da her­ma­na Rachel.

En resu­men, Zlo­tows­ki ofre­ce una pelí­cu­la cla­ra, pre­ci­sa y muy bien narra­da cuyo con­te­ni­do humano per­mi­te que sea apre­cia­da por el públi­co aman­te del buen cine.
Jor­ge Gutman

Un Emble­má­ti­co Pro­gra­ma Radial

METRO­NOM / RADIO METRO­NOM. Ruma­nia-Fran­cia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Ale­xan­dru Belc. 102 minutos

Agra­cia­do con el pre­mio al mejor direc­tor en la sec­ción Un Cer­tain Regard del fes­ti­val de Can­nes de 2022, en su pri­mer lar­go­me­tra­je como rea­li­za­dor Ale­xan­dru Belc ofre­ce un rela­to de fic­ción que se desa­rro­lla en Ruma­nia en 1972 duran­te el régi­men de Nico­lae Ceauşescu.

Ser­ban Laza­ro­vi­ci y Mara Bugarin

El guión del rea­li­za­dor se cen­tra en dos jóve­nes estu­dian­tes de Buca­rest que asis­ten al últi­mo año de ense­ñan­za media, Ana (Mara Buga­rin) y Sorin (Ser­ban Laza­ro­vi­ci) quie­nes están uni­dos román­ti­ca­men­te. Ella está ape­na­da por­que su novio via­ja­rá con su fami­lia a Ale­ma­nia por haber obte­ni­do el per­mi­so para emi­grar de Ruma­nia. En el día en que trans­cu­rre la acción, la joven es invi­ta­da por su ami­ga Roxa­na (Mara Vico­li) para asis­tir esa noche a una fies­ta que rea­li­za­rá en su casa. Si en prin­ci­pio la tris­te Ana no tie­ne inten­ción de asis­tir, pos­te­rior­men­te deci­de hacer­lo; aun­que su padre (Mihai Calin), no ofre­ce obje­ción algu­na, su madre (Andreea Bibi­ri) se opo­ne ter­mi­nan­te­men­te a que lo haga; no obs­tan­te Ana logra esca­par­se de su hogar a fin de encon­trar en la fies­ta a Sorin, antes de su par­ti­da que ten­drá lugar en la jor­na­da siguiente.

El rea­li­za­dor cap­ta muy bien el cli­ma juve­nil en que trans­cu­rre la reu­nión don­de los jóve­nes del cur­so se encuen­tran ani­ma­dos bebien­do, bai­lan­do y oyen­do las can­cio­nes y músi­ca de jazz y rock que se trans­mi­ten a tra­vés del popu­lar pro­gra­ma de radio Metro­nom ani­ma­do por el cen­su­ra­do perio­dis­ta rumano Cor­nel Chi­riac, quien tuvo que huir del país por cri­ti­car al gobierno; éste es un pro­gra­ma trans­mi­ti­do des­de Ale­ma­nia por Radio Free Euro­pe difun­dién­do­se ile­gal­men­te en Ruma­nia. A tra­vés de dicha audi­ción ade­más de la músi­ca se pue­de estar al tan­to de lo que real­men­te está acon­te­cien­do en el mun­do; es así que en esa fies­ta los jóve­nes deci­den escri­bir una car­ta de agra­de­ci­mien­to a Chi­riac, sin sos­pe­char que esa misi­va sería inter­cep­ta­da por Secu­ri­ta­te, la poli­cía secre­ta de Ruma­nia. Eso resul­ta demo­le­dor para los asis­ten­tes que ter­mi­nan sien­do arres­ta­dos, bajo ries­go de ser encar­ce­la­dos y que sus fami­lia­res igual­men­te resul­ten penalizados.

Fren­te a esta situa­ción Ana es some­ti­da a un exhaus­ti­vo inte­rro­ga­to­rio por un supe­rior fun­cio­na­rio de la Secu­ri­ta­te (Vlad Iva­nov) en la que ama­ble­men­te la exi­ge a retrac­tar­se del hecho, situa­ción a la que por leal­tad a sus com­pa­ñe­ros ella rehú­sa hacer­lo. Es enco­mia­ble el fiel retra­to efec­tua­do por Belc del des­per­tar de la ino­cen­cia de una sana y opti­mis­ta juven­tud cuyos sue­ños se ven frus­tra­dos vivien­do bajo un sis­te­ma de opre­sión y en don­de lamen­ta­ble­men­te pue­de ani­dar la trai­ción como tabla de salvación.

A la mag­ní­fi­ca actua­ción de la joven Buga­rin trans­mi­tien­do la varia­da emo­ción que embar­ga a Ana, se une la exce­len­te carac­te­ri­za­ción de Iva­nov como el villano agen­te esta­tal. Con una remar­ca­ble repro­duc­ción de la épo­ca en que trans­cu­rre y la logra­da foto­gra­fía de Tudor Vla­di­mir Pan­du­ru, resul­ta pro­mi­so­rio el debut de Belc como rea­li­za­dor y guio­nis­ta denun­cian­do los efec­tos per­ni­cio­sos de la nefas­ta dic­ta­du­ra ruma­na bajo la égi­da del comu­nis­mo. Jor­ge Gutman

Un Repu­dia­ble Epi­so­dio Histórico

BONES OF CROWS. Cana­dá, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Marie Clements

La direc­to­ra autóc­to­na Marie Cle­ments revi­ve el tris­te epi­so­dio de las escue­las resi­den­cia­les cana­dien­ses exis­ten­tes des­de prin­ci­pios del siglo 19 has­ta casi todo el siguien­te siglo, con­fi­gu­ran­do una negrí­si­ma pági­na de la his­to­ria de Cana­dá. Para ello y basa­do en reales even­tos rela­ta­dos por su su pro­pia fami­lia, Cle­ments crea el per­so­na­je de Ali­ne Spears, una matriar­ca de la comu­ni­dad indí­ge­na cree, que ha sido una de las muchas per­so­nas que fue­ron for­za­das a resi­dir en dichos establecimientos.

El rela­to estruc­tu­ra­do de mane­ra no lineal pre­sen­ta a la niña Ali­ne (Sum­mer Tes­ta­wich) naci­da en Mani­to­ba en 1920 quien com­par­te gra­ta­men­te con su fami­lia autóc­to­na los pri­me­ros años de su infan­cia. A los 9 años de edad, ella y sus her­ma­nos son remo­vi­dos de su hogar por la igle­sia cató­li­ca y las auto­ri­da­des loca­les para ser con­du­ci­dos a una escue­la resi­den­cial mane­ja­da por el cle­ro; el obje­ti­vo per­se­gui­do es eli­mi­nar en ellos la cul­tu­ra inhe­ren­te para ser some­ti­dos a la cul­tu­ra “tra­di­cio­nal”.

Gra­ce Dove

Es cier­ta­men­te duro con­tem­plar las imá­ge­nes en don­de Ali­ne jun­to a los res­tan­tes niños enfren­tan la cruel­dad, el racis­mo, el abu­so sexual y físi­co de sus edu­ca­do­res, como asi­mis­mo la ham­bru­na y malnu­tri­ción que pro­du­jo la muer­te de varios de los estudiantes.

Con el trans­cur­so del tiem­po se con­tem­pla a la ado­les­cen­te Ali­ne (Gra­ce Dove) vol­ca­da a su voca­ción de pia­nis­ta y que sien­do asis­ti­da por el joven cura Tho­mas Miller (Jonathan Whi­te­sell), él se apro­ve­cha de ella vio­lán­do­la impunemente.

Habien­do sobre­vi­vi­do esa nefas­ta eta­pa de su exis­ten­cia, duran­te la Segun­da Gue­rra Ali­ne es enlis­ta­da por la real fuer­za aérea cana­dien­se a fin de que con su idio­ma cree la ins­ti­tu­ción pue­da per­mi­tir enviar men­sa­jes codi­fi­ca­dos. Es allí don­de cono­ce a su futu­ro mari­do Adam Wha­llach (Phi­llip Lewits­ki) con quien for­ma­rá una fami­lia. Intere­san­te es obser­var cómo los sol­da­dos autóc­to­nos tuvie­ron que resig­nar su ori­gen indí­ge­na a fin de par­ti­ci­par en la con­tien­da béli­ca y sin que al fina­li­zar el con­flic­to pudie­ran gozar de los bene­fi­cios que les corres­pon­dían como veteranos.

Con­si­de­ra­ble par­te del metra­je refle­ja cómo la cruel expe­rien­cia de los pen­sio­na­dos sigue aco­san­do la memo­ria de Ali­ne, como así tam­bién el post sín­dro­me de su atri­bu­la­do mari­do como con­se­cuen­cia de su par­ti­ci­pa­ción en la gue­rra. El momen­to más con­mo­ve­dor del rela­to se pro­du­ce en 2009 cuan­do la comu­ni­dad cree asis­te a una audien­cia con­ce­di­da por el Vati­cano en don­de se halla la ancia­na Ali­ne (Car­la Rae) acom­pa­ña­da por su hija (Cara Gee); en esa reu­nión Ali­ne con­fron­ta con una seve­ra mira­da a uno de los acom­pa­ñan­tes del Pon­tí­fi­ce; él es el arzo­bis­po Tho­mas Miller (Patrick Garrow), quien la vio­ló en el pasado. .

El film es extre­ma­da­men­te den­so y por lo tan­to difi­cul­ta absor­ber por com­ple­to el valio­so sus­ten­to expues­to por la rea­li­za­do­ra, como en el tra­ta­mien­to de la rela­ción que Ali­ne man­tie­ne con Per­se­ve­ran­ce (Alys­sa Wana­pâhk), su her­ma­na menor; asi­mis­mo los per­ma­nen­tes flash­backs impi­den en cier­tos casos ubi­car­se en el tiem­po e iden­ti­fi­car a los nume­ro­sos per­so­na­jes.. Con todo, estas obser­va­cio­nes no obs­ta­cu­li­zan el incues­tio­na­ble men­sa­je del film per­mi­tien­do que el espec­ta­dor adquie­ra con­cien­ti­za­ción de los crí­me­nes come­ti­dos al pue­blo indí­ge­na por espa­cio de casi dos cen­tu­rias en el que alre­de­dor de 150 mil niños fue­ron sus­traí­dos de sus padres. Por otra par­te, des­de una ópti­ca más opti­mis­ta, Cle­ments refle­ja la deter­mi­na­ción, resi­lien­cia y cora­je de una comu­ni­dad que a pesar de la infa­mia, humi­lla­ción y des­po­tis­mo reci­bi­dos ha logra­do que su nati­va cul­tu­ra sobre­vi­va y que sus des­cen­dien­tes avi­zo­ren un aus­pi­cio­so porvenir.

Final­men­te resul­ta con­mo­ve­dor que a tra­vés de mate­rial de archi­vo en los cré­di­tos fina­les apa­rez­can los tes­ti­mo­nios de algu­nos de los reales sobrevivientes.

En esen­cia, Cle­ments ha logra­do un enco­mia­ble e ins­truc­ti­vo film valo­ri­za­do por un sóli­do elen­co enca­be­za­do por Gra­ce Dove y autóc­to­nos intér­pre­tes inclu­yen­do a Graham Gree­ne, Bran­don Oakes, Glen Gould, Miche­lle Thrush, Lor­ne Car­di­nal y Gail Mau­ri­ce; entre los vete­ra­nos acto­res cana­dien­ses correc­ta­men­te se desem­pe­ñan Rémy Girard y Kari­ne Vanas­se en bre­ves roles. Jor­ge Gutman

Un Dra­ma Familiar

LES MIENS. Fran­cia, 2022. Un film de Roschdy Zem. 85 minutos

En su sex­ta incur­sión ubi­cán­do­se detrás de la cáma­ra Roschdy Zem, ade­más de par­ti­ci­par como actor, brin­da un rela­to dra­má­ti­co ins­pi­ra­do en su pro­pia expe­rien­cia cuan­do un her­mano suyo sufrió un acci­den­te que lo con­vir­tió en una per­so­na des­inhi­bi­da y hos­til afec­tan­do el equi­li­brio familiar.

El guión del cineas­ta com­par­ti­do con la direc­to­ra y actriz Mai­wenn pre­sen­ta a una fami­lia fran­ce­sa ori­gi­na­ria de Marrue­cos don­de a pri­me­ra vis­ta se apre­cia que hay un lazo de unión a pesar de las diver­gen­cias que pue­den sur­gir. Todo empie­za con una comi­da cele­bran­do un cum­plea­ños en don­de se hallan reu­ni­dos los her­ma­nos Ryad (Zem), Mous­sa (Sami Boua­ji­la), Salah (Rachid Bou­cha­reb), Adil (Abel Jafri) y la her­ma­na Samia (Meriem Ser­bah); ellos están acom­pa­ña­dos por los tres hijos de Mous­sa, la espo­sa de Salah como así tam­bién por Emma (Maï­wenn), la com­pa­ñe­ra de Ryad.

El dra­ma acon­te­ce cuan­do estan­do en un club noc­turno Mous­sa se des­va­ne­ce y sufre una fuer­te heri­da en la cabe­za; des­pués de haber sido hos­pi­ta­li­za­do por un tiem­po y pos­te­rior­men­te dado de alta, su tam­ba­lean­te com­por­ta­mien­to demues­tra que men­tal­men­te no se halla total­men­te res­ta­ble­ci­do del daño pro­du­ci­do. A ese hecho con­cu­rre la cir­cuns­tan­cia que antes de su acci­den­te su segun­da mujer lo dejó con la inten­ción de no regre­sar y que debi­do a su actual con­di­ción ha per­di­do el cali­fi­ca­do pues­to que ocu­pa­ba como direc­tor de finan­zas de una empresa.

Como secue­la del trau­ma­tis­mo cra­neal Mous­sa devie­ne una per­so­na ruda y agre­si­va hacia los que lo rodean, sobre todo hacia uno de sus hijos y espe­cial­men­te a Ryad a quien le cri­ti­ca en no haber pres­ta­do la debi­da aten­ción a su fami­lia por estar absor­bi­do por su tra­ba­jo de anfi­trión en un popu­lar pro­gra­ma tele­vi­si­vo de depor­te. Esa acti­tud es tam­bién repro­ba­da por Emma quien ha esta­do con­vi­vien­do con Ryad por dos años y se encuen­tra des­alen­ta­da al no haber logra­do que su pare­ja se incli­na­ra a for­mar su pro­pia familia.

A tra­vés del desa­rro­llo de esta his­to­ria no fal­tan los repro­ches, recri­mi­na­cio­nes, dis­cu­sio­nes y alter­ca­dos que se pro­du­cen en el núcleo fami­liar, debi­do en par­te a la fal­ta de comu­ni­ca­ción en los momen­tos reque­ri­dos. No obs­tan­te es loa­ble el empe­ño vol­ca­do por los miem­bros de la fami­lia en apo­yar y cui­dar de Mous­sa duran­te su cura­ción, con espe­cial énfa­sis por par­te de la abne­ga­da her­ma­na Samia y de Ryad tra­tan­do de con­for­tar­lo como asi­mis­mo reco­nec­tar­se con los suyos.

En el tra­ba­jo más per­so­nal de su fil­mo­gra­fía que con­du­ce a un lumi­no­so des­en­la­ce, Zem narra una emo­ti­va e ínti­ma his­to­ria de las rela­cio­nes diná­mi­cas que se esta­ble­cen entre los miem­bros de una nume­ro­sa fami­lia. Lo cier­to es que Les Miens per­mi­te gene­rar la empa­tía con sus per­so­na­jes muy bien des­crip­tos y carac­te­ri­za­dos por el sol­ven­te elen­co que el rea­li­za­dor ha logra­do reu­nir, inclu­yén­do­se a sí mis­mo. Jor­ge Gutman