Cine­ma­nia 2022 (1)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí el comen­ta­rio de cin­co títu­los pro­gra­ma­dos en el Fes­ti­val

Tu te sou­vien­dras de moi (Cana­dá)

En este film el rea­li­za­dor Eric Tes­sier abor­da el per­tur­ba­dor tema de la pér­di­da de memo­ria. Cier­ta­men­te este tópi­co ya ha sido tra­ta­do ante­rior­men­te por el cine, pero aquí poco impor­ta en la medi­da que se apre­cia un film de nota­ble cali­dad real­za­do por la hip­nó­ti­ca actua­ción de Rémy Girard.

Tu te sou­vien­dras de moi

La pelí­cu­la está basa­da en la pie­za homó­ni­ma de 2013 del dra­ma­tur­go Fra­nçois Archam­bault y ha sido muy bien adap­ta­da por su autor en un guión com­par­ti­do con­Tes­sier en el que no tras­cien­de su ori­gen tea­tral. Su prin­ci­pal per­so­na­je es Edouard Beauch un jubi­la­do aca­dé­mi­co his­to­ria­dor de madu­ra edad que en las pri­me­ras esce­nas se encuen­tra acom­pa­ña­do por su mujer Made­lei­ne (Fran­ce Cas­tel) en oca­sión de una entre­vis­ta tele­vi­si­va; en la mis­ma él no pue­de ocul­tar cier­ta pom­po­si­dad mani­fes­tan­do que goza de una exce­len­te memo­ria dan­do como ejem­plo sus recuer­dos como pro­fe­sor uni­ver­si­ta­rio en su pri­mer día de cla­se; con todo su seño­ra lo con­tra­di­ce al hacer­le ver que no se acuer­da lo que pasó pocas horas atrás.

De inme­dia­to se apre­cia que Edouard pade­ce de demen­cia senil y es así que Made­lei­ne, fati­ga­da de estar aten­dién­do­lo, deci­de tomar­se un des­can­so depo­si­tan­do a su mari­do en la casa de su hija Isa­be­lle (Julie Le Bre­ton); allí su com­pa­ñe­ro Patrick (David Bou­tin) ofre­ce ocu­par­se de Edouard; pero como a la pos­tre le resul­ta impo­si­ble dele­ga la res­pon­sa­bi­li­dad a su joven y un tan­to rebel­de hija Béré­ni­ce (Kare­lle Tremblay).

La esen­cia del film resi­de en la inter­ac­ción enta­bla­da entre la ado­les­cen­te Béré­ni­ce y Edouard que repre­sen­tan dos dis­tan­tes y disí­mi­les gene­ra­cio­nes. Al prin­ci­pio la rela­ción se tor­na difi­cul­to­sa a tra­vés de las arro­gan­tes opi­nio­nes de Edouard quien mani­fies­ta su dis­con­for­mi­dad con los pre­di­ca­men­tos de la actual tec­no­lo­gía y de las redes socia­les que en su opi­nión deni­gran la cul­tu­ra. Con todo ese víncu­lo gra­dual­men­te se va sua­vi­zan­do en los rela­tos que él le cuen­ta a la joven; a tra­vés de los mis­mos va reme­mo­ran­do cuan­do comen­zó a cor­te­jar a quien sería su espo­sa, su feliz vida de fami­lia así como su pro­fun­do dolor por el sui­ci­dio de su otra hija Nata­lie a la tem­pra­na edad de 19 años. Gra­dual­men­te Béré­ni­ce va cobran­do afec­to hacia Édouard y cuan­do a un momen­to dado él cree que está en pre­sen­cia de Natha­lie, la joven asu­me la iden­ti­dad de la des­apa­re­ci­da hija a fin de no desilusionarlo.

Una vez más Girard con­fir­ma ser uno de los más bri­llan­tes acto­res de Cana­dá con la insu­pe­ra­ble carac­te­ri­za­ción que logra de su per­so­na­je; así se apre­cia cómo su Edouard va expre­san­do la con­fu­sión y frus­tra­ción que impli­ca su pér­di­da de memo­ria como tam­bién la desin­te­gra­ción de su per­so­na­li­dad cuan­do la amne­sia se apo­de­ra por com­ple­to de él.

A su lado Trem­blay igual­men­te se luce trans­mi­tien­do cabal­men­te en su per­so­na­je la com­pa­sión así como la satis­fac­ción que le pro­du­ce al per­mi­tir que su inter­lo­cu­tor se sien­ta con­for­ta­ble a su lado.

Quien tie­ne o haya teni­do que con­vi­vir con quie­nes están afec­ta­dos por esta gra­ve afec­ción sabrán sin duda valo­rar el nivel de auten­ti­ci­dad alcan­za­do por Tes­sier en el tra­ta­mien­to de este drama.

Con una logra­da pues­ta escé­ni­ca, un esme­ra­do guión y un esti­lo visual adap­ta­do a su con­te­ni­do, este es un film pro­fun­da­men­te con­mo­ve­dor que emo­cio­na con legí­ti­mos recur­sos sin tener que ape­lar a gol­pes bajos.

Les Années Super 8 (Fran­cia)

La emi­nen­te escri­to­ra Annie Ernaux, que hace pocas sema­nas reci­bió el pres­ti­gio­so Pre­mio Nobel de Lite­ra­tu­ra, rea­li­za su pri­mer film con este afec­tuo­so docu­men­tal efec­tua­do con su hijo David Ernaux-Briot. En este tra­ba­jo ella pasa revis­ta a sus años de juven­tud cen­tran­do su aten­ción duran­te la déca­da del 70 la cual cons­ti­tu­yó un perío­do deter­mi­nan­te para que aflo­ra­ra la gran novelista.

Les Années Super 8

A tra­vés de su guión, Ernaux va leyen­do su tex­to a tra­vés de las imá­ge­nes que van sur­gien­do en la pan­ta­lla fil­ma­das en Super 8 des­de 1972 has­ta 1981..

En su rela­to se sabe que en 1972 ella y su enton­ces mari­do Phi­lip­pe Briot com­pra­ron una cáma­ra fil­ma­do­ra y un pro­yec­tor. Es así que su mari­do va cap­tan­do dife­ren­tes aspec­tos de la vida fami­liar inclu­yen­do a sus dos hiji­tos, Eric el mayor y el menor David, que van cre­cien­do a medi­da que los años trans­cu­rren. Asi­mis­mo, la cáma­ra enfo­ca a la ancia­na madre de Annie que vive en su casa como tam­bién las tem­po­ra­das vera­nie­gas trans­cu­rri­das con la fami­lia de Phi­lip­pe, sin olvi­dar su pri­me­ra expe­rien­cia de esquia­do­ra. Igual­men­te que­da­ron regis­tra­dos los via­jes a Chi­le, cuan­do aún Allen­de era pre­si­den­te antes de ser derro­ta­do por el gol­pe mili­tar, sus visi­tas a Tán­ger en Marrue­cos y a varios sitios euro­peos inclu­yen­do Alba­nia y Mos­cú bajo el régi­men comu­nis­ta, como tam­bién dife­ren­tes eta­pas del espec­tro polí­ti­co de Fran­cia duran­te ese perío­do. A tra­vés del docu­men­tal ella expre­sa de qué mane­ra los acon­te­ci­mien­tos vivi­dos en ese enton­ces le reper­cu­ten a más de cua­tro déca­das de dis­tan­cia don­de la pro­fe­so­ra de lite­ra­tu­ra obse­sio­na­da por la escri­tu­ra lle­ga a publi­car en 1974 “Les Armoi­res Vides”, su pri­me­ra obra literaria.

Median­te esca­sos 61 minu­tos, el espec­ta­dor se sumer­ge en este dia­rio ínti­mo que leí­do con la cáli­da voz de Ernaux gene­ra un con­mo­ve­dor y sen­si­ble documental.

Peter Von Kant (Fran­cia-Bél­gi­ca)

El remar­ca­ble direc­tor y guio­nis­ta fran­cés Fra­nçois Ozon quien ha admi­ra­do y res­pe­ta­do al des­apa­re­ci­do pro­lí­fi­co cineas­ta Rai­ner Wer­ner Fass­bin­der, adap­tó su film de 1972 Las Lágri­mas amar­gas de Petra von Kant. El deta­lle dis­tin­ti­vo es que en la actual ver­sión el per­so­na­je feme­nino de Petra es aho­ra rever­ti­do al géne­ro mas­cu­lino de Peter, que sin lugar a dudas refle­ja fiel­men­te la atri­bu­la­da y tumul­tuo­sa vida del rea­li­za­dor ale­mán.  

Peter Von Kant

Ozon ubi­ca la acción en 1972 en don­de en el lujo­so depar­ta­men­to de un edi­fi­cio de la ciu­dad de Colo­nia resi­de von Kant (Denis Méno­chet). El regor­de­te Peter es un direc­tor de cine de media­na edad que en mucho se ase­me­ja en espí­ri­tu y físi­co a Fass­bin­der. Él tie­ne como asis­ten­te a Karl (Ste­fan Cré­pon) quien a la mane­ra de un perri­to fal­de­ro no ati­na a pro­nun­ciar pala­bra algu­na, desem­pe­ñán­do­se como valet, secre­ta­rio, edi­tor de los libre­tos de su jefe al mis­mo tiem­po que obser­va aten­ta­men­te sus ges­tos y movimientos.

En su mora­da Peter reci­be la visi­ta de Sido­nie (Isa­be­lle Adja­ni), una actriz a la que él la hizo famo­sa, quien vie­ne acom­pa­ña­da de su pro­te­gi­do Amir (Kha­lil Ghar­bia), un joven de Magreb aspi­ran­te a actor del cual Peter que­da embe­le­sa­do. De inme­dia­to Fass­bin­der vuel­ca su gran pasión amo­ro­sa hacia Amir para con­ver­tir­lo en su aman­te; por su par­te Amir sabrá cómo mani­pu­lar y apro­ve­char­se del soli­ta­rio cineas­ta aban­do­nán­do­lo al poco tiem­po. El cli­max del rela­to se pro­du­ce en opor­tu­ni­dad de su cum­plea­ños reci­bien­do el salu­do de su hiji­ta Gabrie­lle (Aminthe Audiard), su madre Rose­ma­rie (Han­na Schy­gu­lla) y de Sido­nie; en esa reu­nión Peter vuel­ca su dolor ante la ausen­cia de Amir, insul­tan­do vio­len­ta­men­te a sus visitantes.

Sumer­gién­do­se en la piel de Fass­bin­der, Ozon refle­ja en su rela­to la pasión del deseo como asi­mis­mo el pro­ce­so de enve­je­ci­mien­to y vani­dad del ego­cén­tri­co rea­li­za­dor. En esen­cia el públi­co asis­te a un buen psi­co­dra­ma real­za­do por la exce­len­te com­po­si­ción de Denis Méno­chet en el rol pro­ta­gó­ni­co, la inta­cha­ble actua­ción de la lumi­no­sa Isa­be­lle Adja­ni y la impa­ga­ble vete­ra­na Han­na Schy­gu­lla quien tam­bién actuó en la ver­sión ori­gi­nal del film de Fassbinder.

Frè­re et Soeur (Fran­cia)

En su últi­mo tra­ba­jo el direc­tor Arnaud Des­ple­chin con­si­de­ra un tema cen­tra­do en la riva­li­dad fron­tal de dos hermanos.

Frè­re et Soeur

En la pri­me­ra secuen­cia se con­tem­pla al matri­mo­nio inte­gra­do por el escri­tor Louis (Mel­vil Pou­paud) y Fau­nia (Golshif­teh Faraha­ni) quie­nes viven el due­lo de haber per­di­do a su hiji­to de seis años. Cuan­do en el velo­rio apa­re­ce Ali­ce (Marion Coti­llard), la her­ma­na de Louis que es una renom­bra­da actriz de tea­tro, éste prác­ti­ca­men­te la arro­ja del lugar evi­den­cián­do­se el sen­ti­mien­to de odio que lo anima.

El guión del rea­li­za­dor y Julie Peyr no acla­ra el moti­vo de la mar­ca­da ani­mo­si­dad entre estos dos seres; sola­men­te se apre­cia a tra­vés de un rápi­do flash­back cuan­do en el pasa­do Ali­cia envi­dia­ba a Louis en sus pri­me­ros éxi­tos de escri­tor. La acción se tras­la­da cin­co años des­pués en don­de un lamen­ta­ble acci­den­te auto­mo­vi­lís­ti­co moti­va que Abel (Joël Cuden­nec) y Marie-Loui­se (Nico­let­te Piche­ral), los padres de estos her­ma­nos, sean hos­pi­ta­li­za­dos; aun­que el padre alcan­za a reco­brar el cono­ci­mien­to su espo­sa per­ma­ne­ce en esta­do coma­to­so. Es así que el dra­má­ti­co even­to obli­ga a Louis a dejar su hogar en el lugar mon­ta­ño­so don­de vive des­pués de la muer­te de su hijo para tras­la­dar­se al hos­pi­tal en el que tam­bién está pre­sen­te Ali­ce; de todos modos ambos evi­tan estar jun­tos dado que el paso del tiem­po no ha eli­mi­na­do el mar­ca­do ren­cor exis­ten­te entre ellos sino que para agra­var la situa­ción Louis ha ensu­cia­do la ima­gen de su her­ma­na en un libro que recien­te­men­te ha publi­ca­do. Pero lo cier­to es que ambos jun­to con el her­mano menor Fidè­le (Ben­ja­min Sik­sou) debe­rán tomar cier­tas deci­sio­nes fren­te al inmi­nen­te dece­so de sus progenitores.

El gran obs­tácu­lo de este rela­to es que los per­so­na­jes prin­ci­pa­les no están bien defi­ni­dos y arti­fi­cial­men­te con­ce­bi­dos. A medi­da que la tra­ma con­ti­núa resul­ta frus­tran­te seguir asis­tien­do al con­flic­to que sepa­ra a estos her­ma­nos sin que exis­ta una vale­de­ra razón que jus­ti­fi­que esa per­ma­nen­te ani­mad­ver­sión. A todo ello el guión incor­po­ra per­so­na­jes secun­da­rios median­te esce­nas que no alcan­zan a impac­tar como es el caso de la dife­ren­cia reli­gio­sa entre Louis y su abne­ga­da espo­sa Fau­nia, como tam­po­co impre­sio­na la rela­ción man­te­ni­da entre Ali­ce y Lucia (Cos­mi­na Stra­tan), una gran admi­ra­do­ra de la actriz.

Si bien en su par­te final el rela­to repun­ta leve­men­te, lo con­cre­to es que las bue­nas actua­cio­nes de su elen­co y los valo­res téc­ni­cos de pro­duc­ción, no pue­den sub­sa­nar la media­nía de este recar­ga­do melodrama.

Les Aman­diers (Fran­cia-Ita­lia)

En su nue­va incur­sión como rea­li­za­do­ra la vete­ra­na actriz Vale­ria Bru­ni Tedes­chi rin­de tri­bu­to al gran direc­tor escé­ni­co y cineas­ta Patri­ce Ché­reau quien duran­te los años 80 fue su pro­fe­sor en Ëco­le des Aman­diers, la pres­ti­gio­sa escue­la tea­tral de Nan­te­rre y la más impor­tan­te de Francia.

Les Aman­diers

Reme­mo­ran­do sus pri­me­ros años como actriz, Bru­ni Tedes­chi con­ci­bió un guión com­par­ti­do con Noé­mie Lvovsky y Agnès de Sacy cen­tran­do la aten­ción en un gru­po de jóve­nes aspi­ran­tes de tea­tro que son some­ti­dos a prue­bas con el pro­pó­si­to de ser admi­ti­dos en la céle­bre escue­la Les Aman­diers. La ale­gría es muy gran­de para las doce per­so­nas selec­cio­na­das así como cun­de la des­ilu­sión para quie­nes han que­da­do descartados.

Den­tro del mar­co de un rela­to coral, el film pres­ta espe­cial aten­ción a Ste­lla (Nadia Teresz­kie­wicz) una de las ele­gi­das par­ti­ci­pan­tes que demues­tra sin­gu­lar entu­sias­mo en las prác­ti­cas rea­li­za­das y asi­mis­mo enfo­ca la pro­ble­má­ti­ca rela­ción sen­ti­men­tal que man­tie­ne con Étienn­ne (Sofia­ne Ben­na­cer), un com­pa­ñe­ro del cur­so adic­to a la heroína.

Des­pués de un via­je de inter­cam­bio que los alum­nos rea­li­zan al Actor’s Stu­dio de New York, el estric­to direc­tor Ché­reau (Louis Garrel) acom­pa­ña­do de su más rela­ja­do cola­bo­ra­dor Pie­rre Romans (Micha Les­cot) ini­cian los ensa­yos de la obra Pla­to­nov de Antón Ché­jov. Cabe pre­ci­sar que esta pie­za Ché­reau la adap­tó para el cine en Hôtel de Fran­ce (1987) en la que Bru­ni Tedes­chi fue una de las actri­ces que inte­gra­ron su elenco.

Ade­más de las acti­vi­da­des rea­li­za­das duran­te los ensa­yos en las que Che­reau exi­ge de sus alum­nos que infun­dan la máxi­ma pasión en su desem­pe­ño, la rea­li­za­do­ra ilus­tra la, ener­gía, dina­mis­mo y exal­ta­ción de los alum­nos en una épo­ca sin­gu­lar; así que­da ilus­tra­da la efer­ves­cen­cia de la déca­da del 80, un perío­do carac­te­ri­za­do por el fre­ne­tis­mo sexual, el con­su­mo de dro­gas con los nefas­tos efec­tos de la sobre­do­sis en tan­to que el SIDA ace­cha cau­san­do páni­co y dolor.

Sien­do el tra­ba­jo más acce­si­ble de su fil­mo­gra­fía, median­te sus recuer­dos Bru­ni Tedes­chi ilus­tra acer­ta­da­men­te el espí­ri­tu que ani­ma al joven gru­po de estu­dian­tes de la famo­sa escue­la des­ta­can­do los momen­tos de ale­gría así como los de tris­te­za pero siem­pre ani­ma­dos por el deseo de lle­gar a ser con­su­ma­dos come­dian­tes. Den­tro del repar­to se des­ta­ca Teresz­kie­wicz en su mag­né­ti­ca carac­te­ri­za­ción de Ste­lla, el alter ego de Bru­ni Tedes­chi, así como la de Louis Garrel como el rigu­ro­so direc­tor. 

Sin Nove­dad en el Frente

ALL QUIET ON THE WES­TERN FRONT. (Im Wes­ten Nichts Neues) Ale­ma­nia, 2022. Un film de Edward Ber­ger. 143 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

En su emble­má­ti­ca nove­la “Sin Nove­dad en el Fren­te” publi­ca­da en 1928 el cele­bra­do autor ale­mán Erich Maria Remar­que des­cri­be el horror de la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial a tra­vés de la mira­da de un joven sol­da­do idea­lis­ta. El libro alcan­zó gran reper­cu­sión y de inme­dia­to el direc­tor Lewis Miles­to­ne lo tras­la­dó al cine habien­do gana­do en 1930 el Oscar al mejor film del año; si bien hubo una segun­da adap­ta­ción para la tele­vi­sión de Del­bert Mann, es aho­ra el rea­li­za­dor Edward Ber­ger que efec­túa una nue­va ver­sión sobre la famo­sa nove­la en su idio­ma ori­gi­nal ale­mán en don­de acer­ta­da­men­te trans­mi­te su pode­ro­so men­sa­je antibélico.

Felix Kam­me­rer

La acción que trans­cu­rre en los últi­mos meses de la Gran Gue­rra enfo­ca al estu­dian­te Paul Bau­mer (Felix Kam­me­rer) quien jun­to con otros com­pa­ñe­ros de su escue­la deci­den enro­lar­se volun­ta­ria­men­te en la gue­rra gene­ra­da entre Ale­ma­nia y Fran­cia, ani­ma­dos por el entu­sias­mo y fer­vor patrió­ti­co de ser­vir al país germano.

Cier­ta­men­te esta ver­sión guio­ni­za­da por el rea­li­za­dor jun­to con Ian Sto­kell y Les­ley Pater­son no apor­ta algo dife­ren­te a lo ya cono­ci­do en estu­pen­dos fil­mes como lo fue­ron entre otros Full Metal Jac­ket (1987) de Stan­ley Kubrick, Saving Pri­va­te Ryan (1998) de Ste­ven Spiel­berg y 1917 (2019) de Sam Men­des; con todo, a tra­vés de una clá­si­ca pero efec­ti­va narra­ción, Ber­ger entre­ga un sóli­do dra­ma rea­lis­ta de hon­da repercusión.

Cier­ta­men­te el film es duro de con­tem­plar don­de a tra­vés de la ópti­ca de Paul las alu­ci­nan­tes esce­nas béli­cas en las trin­che­ras adquie­ren inusi­ta­da vera­ci­dad. Es así que para las auto­ri­da­des de Ale­ma­nia poco les impor­ta el sacri­fi­cio de la vida huma­na, don­de los jóve­nes reclu­ta­dos se ase­me­jan poco menos que al gana­do que se trans­por­ta al matadero.

Den­tro del ambien­te de vio­len­cia impe­ran­te en el rela­to, cabe des­ta­car el lazo amis­to­so de Paul con Kat (Albrecht Schuch), un sol­da­do más expe­ri­men­ta­do que lo supera en edad. La his­to­ria desem­bo­ca en un amar­go des­en­la­ce cuan­do fal­tan­do 15 minu­tos para las 11 de la maña­na del 11 de noviem­bre de 1918 para que el armis­ti­cio de paz entre en vigor, el impla­ca­ble gene­ral ale­mán Frie­dric (Devid Strieshow) no admi­tien­do que Ale­ma­nia que­de humi­lla­da, des­oyen­do los con­se­jos de su cole­ga Erz­ber­ger (Daniel Bruhl) deci­de que los sol­da­dos arre­me­tan con­tra el ban­do enemigo.

Al cabo de la pro­yec­ción de este lace­ran­te dra­ma que­da en el espec­ta­dor un pro­fun­do sen­ti­mien­to de pesa­dum­bre al leer en los cré­di­tos fina­les que la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial cau­só la muer­te de 3 millo­nes de sol­da­dos y de casi 17 millo­nes de per­so­nas. Sin embar­go pare­cie­ra que la his­to­ria no deja ense­ñan­za algu­na con­si­de­ran­do que dos déca­das des­pués se pro­du­ce la Segun­da Gue­rra Mun­dial y en la actua­li­dad se tes­ti­mo­nia el dra­má­ti­co con­flic­to béli­co gene­ra­do por la inva­sión rusa a Ucra­nia. Jor­ge Gutman

Los Dere­chos de la Mujer

CALL JANE. Esta­dos Uni­dos, 2021. Un film de Phy­llis Nagy. 121 minutos

La guio­nis­ta Phy­llis Nagy, que había sido nomi­na­da para el Oscar por su nota­ble libre­to de Carol (2015), efec­túa su debut como rea­li­za­do­ra en un film cen­tra­do en el abor­to. Este tema que ya había sido con­si­de­ra­do exce­len­te­men­te en 4 Sema­nas, 3 Meses, 2 Dias (2007), Never Rarely Some­ti­mes Always (2020) y L’Événement (2021) no alcan­za el mis­mo nivel de pro­fun­di­dad en Call Jane pero eso no des­me­re­ce el tra­ta­mien­to dis­pen­sa­do por Nagy defen­dien­do el legí­ti­mo dere­cho de repro­duc­ción de la mujer.

Eli­za­beth Banks y Sigour­ney Weaver

Ins­pi­ra­do en hechos reales aun­que de mane­ra fic­cio­nal el guión de Hay­ley Scho­re y Roshan Sethi ubi­ca la acción en Chica­go en agos­to de 1968 plan­tean­do el caso de Joy (Eli­za­beth Banks). Ella es una mujer de alta cla­se media, feliz­men­te casa­da con el abo­ga­do pena­lis­ta Will (Chris Mes­si­na) y madre de la ado­les­cen­te Char­lot­te (Gra­ce Edwards), que aho­ra aguar­da la lle­ga­da de un nue­vo hijo al hogar. Si bien su emba­ra­zo la hace feliz su dicha es de cor­to alcan­ce al des­cu­brir que sufre una seria dolen­cia car­día­ca y según la opi­nión de su médi­co la tar­día ges­ta­ción pue­de arries­gar su vida. Sin embar­go la jun­ta hos­pi­ta­la­ria se opo­ne ter­mi­nan­te­men­te a rea­li­zar un abor­to por­que el pro­ce­di­mien­to es ile­gal en Illi­nois y la situa­ción de Joy no mere­ce ser con­si­de­ra­da como excep­ción a la regla. Fren­te al des­am­pa­ro legal y temien­do por su vida Joy encuen­tra la solu­ción cuan­do se impo­ne de la exis­ten­cia del gru­po colec­ti­vo “Jane” lide­ra­do por Vir­gi­nia (Sigour­ney Wea­ver), que clan­des­ti­na­men­te efec­túa abor­tos a cam­bio de 600 dóla­res. Con deli­ca­de­za Nagy tra­ta esta situa­ción expo­nien­do la inter­ven­ción a la que se some­te Joy rea­li­za­da por Dean (Cory Michael Smith), un frío supues­to médi­co del equi­po a quien le intere­sa más el bene­fi­cio que le rin­de el ejer­ci­cio de esta prác­ti­ca que empa­ti­zar con esta mujer.

Una vez prac­ti­ca­da la ope­ra­ción, aun­que para su mari­do y su hija el abor­to ha sido invo­lun­ta­rio, Joy se adhie­re a esta agru­pa­ción al ver cómo sus inte­gran­tes des­plie­gan esfuer­zos para apo­yar a muje­res adul­tas sol­te­ras así como a chi­cas ado­les­cen­tes emba­ra­za­das que requie­ren ayu­da. En con­se­cuen­cia, par­ti­ci­pa de las reunio­nes y acti­vi­da­des del gru­po, lo que invo­lu­cra al prin­ci­pio aten­der a las muje­res que desean abortar.

Demos­tran­do con­si­de­ra­ble madu­rez como novel cineas­ta, la hábil direc­ción de Nagy no pue­de ocul­tar algu­nos obs­tácu­los del guión. Así, por ejem­plo no se expli­ca de que Joy ocul­te a su mari­do e hija su acti­vi­dad en la orga­ni­za­ción, adu­cien­do que sus lar­gas horas de ausen­cia del hogar se deben a que está asis­tien­do a cla­ses de arte; menos aún adquie­re cre­di­bi­li­dad que al poco tiem­po Joy adquie­ra el cono­ci­mien­to de cómo prac­ti­car el abor­to para efec­tuar­lo ella mis­ma; tam­po­co es con­vin­cen­te el acer­ca­mien­to de su espo­so con Lana (Kate Mara), la veci­na ami­ga. Pero estas obje­cio­nes, inclu­yen­do un final un tan­to pre­ci­pi­ta­do, son en par­te com­pen­sa­das con el desem­pe­ño de su sóli­do elen­co lide­ra­do por Banks y Wea­ver así como el res­to del repar­to de apo­yo con espe­cial rele­van­cia de Wun­mi Mosa­ku ani­man­do a la úni­ca mujer afro­ame­ri­ca­na de la Jane Collec­ti­ve.

Dejan­do a un lado las obser­va­cio­nes for­mu­la­das este dra­ma arro­ja un sal­do posi­ti­vo; resal­tan­do la soli­da­ri­dad feme­ni­na y el empo­de­ra­mien­to de la mujer, el film des­ta­ca la labor de este movi­mien­to colec­ti­vo que en difí­ci­les momen­tos tra­ba­jó a espal­das de la mafia y de la poli­cía brin­dan­do a miles de muje­res un abor­to segu­ro has­ta cin­co años des­pués cuan­do la ile­ga­li­dad que­dó anulada.

Cabe men­cio­nar que la fil­ma­ción de Call Jane fue rea­li­za­da en 2021 y en con­se­cuen­cia no se men­cio­na la lamen­ta­ble deci­sión de la Cor­te Supre­ma de Esta­dos Uni­dos de junio de 2022 dero­gan­do el dere­cho cons­ti­tu­cio­nal al abor­to que había regi­do des­de 1973. Jor­ge Gutman

Cáli­do Vincu­lo Paterno-Filial

AFTER­SUN. Gran Bre­ta­ña, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Char­lot­te Wells. 96 minutos

En su ópe­ra pri­ma la direc­to­ra Char­lot­te Wells enfo­ca la espe­cial rela­ción esta­ble­ci­da entre un padre y su hija. En un guión que le per­te­ne­ce Wells pre­sen­ta a la adul­ta Sophie (Celia Rowl­son-Hall) miran­do videos gra­ba­dos en una mini cáma­ra DV; ahí revi­ve su eta­pa pre­ado­les­cen­te con su padre divor­cia­do de 31 años en oca­sión de haber efec­tua­do un via­je de vacaciones.

Fran­kie Corio y Paul Mescal

A tra­vés de flash­backs la acción retro­ce­de a 1990 don­de Sophie (Fran­kie Corio) de 11 años vivien­do en Edim­bur­go con su madre, acep­ta la invi­ta­ción de su padre Callum (Paul Mes­cal) radi­ca­do en Lon­dres para pasar un par de sema­nas en una zona bal­nea­ria de Turquía.

Prác­ti­ca­men­te la mayor par­te del metra­je trans­cu­rre en ese bal­nea­rio don­de se pue­de apre­ciar la cáli­da amis­tad que sur­ge entre ambos per­so­na­jes. A pesar de que Callum está sepa­ra­do de su espo­sa des­de hace varios años, la ex pare­ja man­tie­ne una acti­tud cor­dial que se vis­lum­bra en un lla­ma­do tele­fó­ni­co que él le efec­túa des­de Tur­quía. Duran­te esas jor­na­das, los días trans­cu­rren vien­do a padre e hija bañar­se en la pis­ci­na, sumer­gién­do­se en el mar, jugar a las car­tas, asis­tir a algu­nos espec­tácu­los que se ofre­cen, com­par­tir los almuer­zos y cenas, así como las res­tan­tes acti­vi­da­des pro­pias de un via­je de placer.

La narra­ti­va es muy escue­ta sin que ofrez­ca gran­des sobre­sal­tos o mayo­res exci­ta­cio­nes. Sin embar­go, en este melan­có­li­co rela­to sobre­sa­len algu­nos ras­gos tan­to de Sophie, obser­van­do y vin­cu­lán­do­se con la gen­te de su edad que le sale al paso, así como por par­te de Callum impreg­nan­do en todo momen­to inmen­so cari­ño a la peque­ña. De todos modos, sin ofre­cer deta­lles sobre el pasa­do de este indi­vi­duo hay un ins­tan­te en el que vuel­ca su llan­to, pre­su­mien­do que hay algo serio que lo afli­ge aun­que se igno­ra la causa.

Tan­to Mes­cal como Corio, toda una reve­la­ción en su debut de actriz, satis­fa­cen ple­na­men­te en el vincu­lo paterno-filial esta­ble­ci­do por sus per­so­na­jes: por su par­te, la novel rea­li­za­do­ra demues­tra una espe­cial sen­si­bi­li­dad expo­nien­do una nos­tál­gi­ca his­to­ria bien cons­trui­da que a pesar de no exis­tir un con­flic­to dra­má­ti­co de todos modos resul­ta emo­ti­va. Jor­ge Gutman

Alo­ca­da Comedia

COUPEZ!. Fran­cia, 2022. Un film de Michel Haza­na­vi­cius. 110 minutos

A tra­vés de una carre­ra irre­gu­lar en don­de su tra­ba­jo más rele­van­te ha sido The Artist (2011) que obtu­vo varios Oscar inclu­yen­do mejor pelí­cu­la, direc­tor y actor, aho­ra el rea­li­za­dor fran­cés Michel Haza­na­vi­cius ofre­ce en  Coupez! una alo­ca­da y fre­né­ti­ca come­dia que podrá o no ser fes­te­ja­da según sea el cri­te­rio de cada espectador.

La his­to­ria está basa­da en el film japo­nés One Cut of The Dead (2017) de Shi­ni­chi­ro Ueda en una adap­ta­ción del guión con­ce­bi­do por el rea­li­za­dor y Ryoi­chi Wada. El film está estruc­tu­ra­do en tres par­tes en la que en la pri­me­ra de ellas, median­te una inin­te­rrum­pi­da secuen­cia de 30 minu­tos, se asis­te al roda­je de una pelí­cu­la de zom­bis en don­de ines­pe­ra­da­men­te algu­nos de los acto­res y téc­ni­cos del equi­po se con­vier­ten en ver­da­de­ros muer­tos vivien­tes gene­ran­do un caos y una lucha por la supervivencia.

Romain Duris

La segun­da par­te ilus­tra la géne­sis del pro­yec­to que tie­ne lugar tres meses antes cuan­do el direc­tor Rémi Boui­llon (Romain Duris) es reque­ri­do para rea­li­zar en una úni­ca toma un film de horror de cla­se B finan­cia­do por una pro­duc­to­ra japo­ne­sa (Yoshi­ko Takeha­ra); si bien Rémi es reluc­tan­te por el pro­yec­to final­men­te acep­ta la pro­pues­ta, más no sea para mos­trar a su hija Romy (Simo­ne Haza­na­vi­cius, quien es real­men­te la hija del cineas­ta) el pro­ce­so de fil­ma­ción. Es allí don­de se pro­du­cen diver­sos obs­tácu­los, inclu­yen­do un acci­den­te de auto don­de que­dan mal­tre­chos dos inte­gran­tes del elen­co que en la emer­gen­cia deben ser reem­pla­za­dos por Rémi y su mujer Nadia (Béré­ni­ce Bejo). Final­men­te en la ter­ce­ra par­te se mues­tra cómo se rodó el film que se vio en su inicio.

La direc­ción de Haza­na­vi­cius es correc­ta aun­que la pelí­cu­la lle­ga a exte­nuar ante sus repe­ti­ti­vas esce­nas. Si bien el pro­pó­si­to del rea­li­za­dor es ofre­cer un rela­to hila­ran­te, eso se mani­fies­ta median­te un humor bas­tan­te dis­cu­ti­ble recu­rrien­do a esca­to­ló­gi­cas secuen­cias de vómi­tos, hacha­zos, deca­pi­ta­cio­nes, vís­ce­ras y derra­me de san­gre a gra­nel. En cuan­to a su elen­co, Haza­na­vi­cius logra sacar buen par­ti­do de Romain Duris como pro­ta­go­nis­ta así como de Béré­ni­ce Bejo, Gré­gory Gade­bois, Fin­ne­gan Old­field, Matil­da Lutz, Sébas­tien Chas­sag­ne, Raphaël Que­nard, Lyes Salem y Yoshi­ko Takehara.

A su favor, a mane­ra de home­na­je a los arte­sa­nos del cine el film des­ta­ca los diver­sos pro­ble­mas que acae­cen en el pro­ce­so de crea­ción cine­ma­to­grá­fi­ca y cómo depen­de de la inge­nio­si­dad de un cineas­ta para poder supe­rar­los. Jor­ge Gutman