Una Poé­ti­ca Fábula

¿QUÉ VEMOS CUAN­DO MIRA­MOS AL CIE­LO? Geor­gia-Ale­ma­nia, 2021. Un film escri­to, diri­gi­do y mon­ta­do por Ale­xan­dre Kobe­rid­ze. 150 minu­tos. Dis­po­ni­ble en la pla­ta­for­ma de strea­ming MUBI

Aplau­di­da tan­to en la Ber­li­na­le don­de obtu­vo el pre­mio de la crí­ti­ca (Fipres­ci) como en otros fes­ti­va­les inter­na­cio­na­les, el ciné­fi­lo tie­ne opor­tu­ni­dad de juz­gar la remar­ca­ble pelí­cu­la del rea­li­za­dor geor­giano Ale­xan­dre Kobe­rid­ze. Si hubie­ra que ate­ner­se al títu­lo del film podría afir­mar­se que lo que real­men­te se ve en el fir­ma­men­to es una subli­me fan­ta­sía que se dis­tin­gue por la mane­ra en que está narra­da y por adop­tar una for­ma dife­ren­te de abor­dar el cine.

Ani Kar­se­lad­ze

El direc­tor ubi­ca la acción en la vie­ja ciu­dad de Kutai­si, Geor­gia, sin pre­ci­sar el momen­to en que trans­cu­rre, lo que poco impor­ta tenien­do en cuen­ta el rea­lis­mo mági­co de esta his­to­ria. En su minús­cu­la tra­ma, al comen­zar se ve a dos extra­ños que se topan en la calle de mane­ra casual; él es el fut­bo­lis­ta Gior­gi (Gior­gi Ambro­lad­ze) y ella es Lisa (Oli­ko Bar­ba­kad­ze), una estu­dian­te de medi­ci­na que tra­ba­ja en una far­ma­cia. Según infor­ma el narra­dor del rela­to (la voz en off del direc­tor), sur­ge de inme­dia­to una atrac­ción afec­ti­va por la cual los dos deci­den vol­ver a ver­se al día siguien­te en un café local; sin embar­go, eso ya no será posi­ble por­que en el día de la cita, un male­fi­cio pro­du­ci­do moti­va a que ambos muten su aspec­to físi­co per­te­ne­cien­do aho­ra a otros cuer­pos con dife­ren­te per­so­na­li­dad. En con­se­cuen­cia, Gior­gi (Gior­gi Bocho­rish­vli) ya no es más el ave­za­do fut­bo­lis­ta ni tam­po­co Lisa (Ani Kar­se­lad­ze) con­ser­va sus cono­ci­mien­tos sani­ta­rios; no obs­tan­te, el des­tino quie­re que de mane­ra inde­pen­dien­te los dos des­co­no­ci­dos encuen­tren empleo en el café en que debían haber­se reu­ni­do, don­de su pro­pie­ta­rio (Vakh­tang Pan­chu­lid­ze), les ha asig­na­do dife­ren­tes tra­ba­jos. Se deja­rá al espec­ta­dor para que se impon­ga sobre lo que acon­te­ce­rá con estos jóve­nes en su nue­va encarnación.

A par­tir de allí Kobe­rid­ze adop­ta una línea narra­ti­va dife­ren­te con cier­tas esce­nas que remi­ten al cine de otras épo­cas, como a algu­nos clá­si­cos de Cha­plin del cine mudo. Entre algu­nos de los epi­so­dios se encuen­tra un cineas­ta que jun­to a su direc­tor de foto­gra­fía y otro fotó­gra­fo inten­tan fil­mar un docu­men­tal abor­dan­do a varias pare­jas román­ti­cas en dis­tin­tos luga­res de la ciu­dad. Asi­mis­mo, la ciu­dad se apres­ta a pre­sen­ciar un cam­peo­na­to mun­dial de fút­bol que tie­ne lugar en ese momen­to, con su gen­te agru­pa­da en los bares para con­tem­plar su desa­rro­llo; entre los mis­mos se encuen­tra Gior­gi que como apa­sio­na­do del fút­bol es un faná­ti­co de la selec­ción argen­ti­na y sobre todo de Lio­nel Mes­si; asi­mis­mo se ve a dos perri­tos ami­gos dis­pues­tos a seguir las alter­na­ti­vas del even­to depor­ti­vo. En otras secuen­cias se obser­va a chi­cos salien­do de las escue­las así como jugan­do al fút­bol entre ellos.

Más impor­tan­te que la línea argu­men­tal estruc­tu­ra­da en inde­pen­dien­tes viñe­tas es su cau­ti­van­te esti­lo visual refle­jan­do la rela­ja­da vida coti­dia­na de la ciu­dad con sus calles, par­ques, puen­tes, su tumul­tuo­so río y el movi­mien­to de sus habi­tan­tes, den­tro de una atmós­fe­ra de vívi­da lumi­no­si­dad y gra­cia pas­to­ral; en gran medi­da eso es logra­do gra­cias a la exce­len­te foto­gra­fía de Faraz Fesha­ra­ki com­bi­nan­do la fil­ma­ción digi­tal con la de 16 milí­me­tros. Asi­mis­mo corres­pon­de des­ta­car el colla­ge musi­cal de melo­días pro­por­cio­na­das por Gior­gi Kobe­rid­ze (her­mano de Ale­xan­dre), y el mag­ní­fi­co mon­ta­je del cineasta.

En esen­cia, el encan­to, liris­mo y belle­za que ani­da a esta poé­ti­ca fábu­la per­mi­te que las dos horas y media de metra­je no se hagan sen­tir para que la audien­cia la dis­fru­te con ple­ni­tud. Jor­ge Gutman

Irre­le­van­te Comedia

RIF­KI­N’S FES­TI­VAL. Espa­ña-Esta­dos Uni­dos-Ita­lia, 2020. Un film escri­to y diri­gi­do por Woody Allen. 91 minu­tos. Dis­po­ni­ble en VOD en diver­sas pla­ta­for­mas de strea­ming.

No mucho tiem­po atrás, aguar­dar un tra­ba­jo de Woody Allen gene­ra­ba una con­si­de­ra­ble expec­ta­ti­va. Más allá de algu­nos fil­mes meno­res aun­que nun­ca dese­cha­bles, su vas­ta fil­mo­gra­fía regis­tra títu­los memo­ra­bles como Annie Hall, Manhattan, Han­na and her Sis­ters, Cri­mes and Mis­de­mea­nors, Match Point, Mid­night in París y sigue la cuen­ta. Sin embar­go sus últi­mos tra­ba­jos no han sido sufi­cien­te­men­te ins­pi­ra­dos y eso nue­va­men­te se repi­te con Rif­ki­n’s Fes­ti­val, su cua­dra­gé­si­ma nove­na pelí­cu­la rea­li­za­da en 2020 que no se ha estre­na­do en las salas de cine de Cana­dá pero que se la pue­de juz­gar en línea. Esta come­dia pare­ce haber sido hecha con dema­sia­da rapi­dez y con cier­to des­gano dan­do como resul­ta­do un film fácil­men­te olvidable.

Walla­ce Shawn y Ele­na Anaya

Doce años des­pués de haber diri­gi­do Vicky, Cris­ti­na, Bar­ce­lo­na, Allen ha vuel­to a Espa­ña, esta vez al país vas­co, como esce­na­rio de la his­to­ria rela­ta­da. Mort Rif­kin (Walla­ce Shawn) ‑alter ego de Allen- es un sep­tua­ge­na­rio neo­yor­kino quien se ha desem­pe­ña­do como pro­fe­sor de cine y es un apa­sio­na­do de los direc­to­res de la vie­ja nou­ve­lle vague del cine fran­cés; con su joven y sexi espo­sa Sue (Gina Gershon) arri­ba a San Sebas­tián en oca­sión del fes­ti­val Inter­na­cio­nal de cine que allí tie­ne lugar; con tal moti­vo, Sue que es rela­cio­nis­ta de pren­sa tie­ne como pro­pó­si­to entre­vis­tar a Phi­lip­pe (Louis Garrel), un direc­tor bas­tan­te snob que tie­ne como pro­pó­si­to rodar una pelí­cu­la en el Medio Orien­te. Dado que la mayor par­te del tiem­po Sue se ausen­ta, Rif­kin sos­pe­cha que ella man­tie­ne un affai­re con Phi­lip­pe. De este modo, que­dan­do solo a la vez que frus­tra­do al estar blo­quea­do en su inten­to de redac­tar su pri­me­ra nove­la, el hipo­con­dría­co Mort cree per­ci­bir un dolor de pecho lo que lo indu­ce a efec­tuar una con­sul­ta a una car­dió­lo­ga (Ele­na Aya­la), más de 30 años menor que él, quien está infe­liz­men­te casa­da con un inso­por­ta­ble pin­tor muje­rie­go (Ser­gi López). A pesar de que la doc­to­ra no encuen­tra nada serio en su salud, Mort se sien­te infa­tua­do por ella y es así que con la inten­ción de con­quis­tar­la, retor­na con nimias excu­sas a su consulta.

Si bien el libre­to con­ce­bi­do por Allen se ase­me­ja más a un pri­mer borra­dor suje­to a ulte­rio­res modi­fi­ca­cio­nes, hay algu­nos aspec­tos des­ta­ca­bles. Así es intere­san­te la obser­va­ción de Rif­kin al apre­ciar que los fes­ti­va­les de cine ya no son como lo eran en el pasa­do ya que hoy día rei­na una con­si­de­ra­ble fri­vo­li­dad y en don­de la pre­sen­ta­ción de pelí­cu­las cons­ti­tu­ye una excu­sa para rea­li­zar bue­nos nego­cios por par­te de sus pro­duc­to­res. Asi­mis­mo, el gran amor de Allen por el cine moti­va a que por inter­me­dio de los sue­ños de Rif­kin inser­te secuen­cias en las que home­na­jea a gran­des maes­tros del sép­ti­mo arte como lo han sido, entre otros, Welles, Truf­faut, Buñuel, Felli­ni y en espe­cial su vene­ra­do Ing­mar Bergman.

En líneas gene­ra­les el film es un lige­ro pasa­tiem­po que cier­ta­men­te no abu­rre y pue­de diver­tir en algu­nas ins­tan­cias, pero en esen­cia no lle­ga a impac­tar. A su favor cabe des­ta­car la bue­na actua­ción de su elen­co, sobre todo la inter­pre­ta­ción de Shawn dan­do vida al neu­ró­ti­co y obse­si­vo per­so­na­je de Rif­kin; asi­mis­mo se dis­tin­gue la impe­ca­ble foto­gra­fía de Vit­to­rio Sto­ra­ro cap­tan­do la belle­za de San Sebas­tián. Sin embar­go estos fac­to­res no alcan­zan a com­pen­sar la media­nía de esta come­dia, sobre todo si se tie­ne en cuen­ta que vie­ne de la mano de uno de los rea­li­za­do­res más remar­ca­bles del cine ame­ri­cano e inter­na­cio­nal como lo es Woody Allen. Jor­ge Gutman

Por el Amor a la Música

EL VIO­LIN DE MI PADRE (Baba­min Kema­ni). Tur­quía, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Andaç Haz­ne­da­ro­glu. 112 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

Una niña encan­ta­do­ra es uno de los dos per­so­na­jes prin­ci­pa­les de este sen­ti­men­tal rela­to cuyo pro­pó­si­to es lle­gar al cora­zón del públi­co. El direc­tor Andaç Haz­ne­da­ro­glu no uti­li­zó mucha ima­gi­na­ción para escri­bir la his­to­ria de El Vio­lín de mi padre, sin embar­go a pesar de algu­nos repa­ros, este melo­dra­ma no es desechable.

Güli­zar Nisa Uray

Güli­zar Nisa Uray derro­cha sim­pa­tía y des­pier­ta admi­ra­ción ani­man­do a Ozlem, una chi­ca de 8 años huér­fa­na de madre que vive en con­di­cio­nes humil­des con su padre vio­li­nis­ta Ali Riza (Selim Erdo­gan) en Estam­bul; él se gana el sus­ten­to como vio­li­nis­ta calle­je­ro acom­pa­ña­do de otros tres cole­gas, aun­que care­cien­do del per­mi­so legal para hacer­lo. La vida de la peque­ña trans­cu­rre plá­ci­da­men­te reco­gien­do el dine­ro que el públi­co tran­seún­te apor­ta escu­chan­do las agra­da­bles melo­días de la ban­da y ade­más está rodea­da por el gran amor de su padre a quien mucho quiere.

El con­flic­to se pro­du­ce cuan­do Ali mue­re y la cria­tu­ra que­da des­am­pa­ra­da. Si bien los ami­gos de su padre qui­sie­ran tener­la a su lado, los ser­vi­cios de pro­tec­ción al menor no pue­den con­ce­der­les la cus­to­dia al no exis­tir los lazos de fami­lia. La úni­ca solu­ción estri­ba en ver si su tío Meh­met (Engin Altan Düz­ya­tan), un pres­ti­gio­so vio­li­nis­ta que es her­mano del difun­to con quien se man­tu­vo dis­tan­cia­do en vida, acep­ta ser res­pon­sa­ble de la menor.

Meh­met, es un indi­vi­duo nar­ci­sis­ta y egoís­ta que solo le impor­ta su carre­ra; eso cau­sa fric­ción en su rela­ción con­yu­gal en la que su espo­sa pia­nis­ta Suna (Belçim Bil­gin) dejó su pro­fe­sión por él y ade­más le es nega­da la posi­bi­li­dad de tener hijos. Para evi­tar que Ozlem sea envia­da a un hogar de huér­fa­nos, el gru­po de ami­gos soli­ci­ta a Meh­met que se haga car­go de ella; a rega­ña­dien­tes él acep­ta asu­mir el rol de padre sus­ti­tu­to por un perío­do tem­po­ra­rio. Lo que acon­te­ce des­pués se ve venir a lo lejos; así, el tío que en prin­ci­pio no guar­da afec­to hacia su sobri­na ter­mi­na con­quis­ta­do por la dul­zu­ra que ella irra­dia y por el amor que sien­te por la músi­ca, por­tan­do per­ma­nen­te­men­te el vio­lín de su padre.

No obs­tan­te su pre­vi­si­bi­li­dad, su exce­si­vo edul­co­ra­mien­to y algu­nas situa­cio­nes indu­da­ble­men­te implau­si­bles que acon­te­cen, el film es de aqué­llos cuya visión gene­ra en el espec­ta­dor un “pla­cer cul­pa­ble” por la huma­ni­dad que des­ti­la; en gran par­te eso se debe a la viva­ci­dad, espon­ta­nei­dad y natu­ra­li­dad de Niza Uray carac­te­ri­zan­do a la pre­coz niña. En los aspec­tos téc­ni­cos de pro­duc­ción, la bue­na foto­gra­fía y la músi­ca clá­si­ca que acom­pa­ña al rela­to con­tri­bu­yen a que este film resul­te agra­da­ble de ver. Jor­ge Gutman

Un Com­ple­jo Dra­ma Moral

A HERO. Fran­cia-Irán, 2021. Un film escri­to y diri­gi­do por Asghar Farha­di. 127 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Ama­zon Pri­me Video

Reco­no­ci­do como uno de los más remar­ca­bles direc­to­res inter­na­cio­na­les, el cineas­ta Asghar Farha­di vuel­ve a ofre­cer un admi­ra­ble tra­ba­jo con A Hero que fue galar­do­na­do con el Gran Pre­mio del Jura­do (ex aequo) en Can­nes 2021. Al igual que en su obra maes­tra A Sepa­ra­tion (2011), pre­mia­do por la Aca­de­mia de Holly­wood, aquí nue­va­men­te expo­ne pro­ble­mas éti­cos de difí­cil reso­lu­ción par­tien­do de una situa­ción apa­ren­te­men­te banal capaz de gene­rar serias consecuencias.

Saleh Kari­maei y Amir Jadidi

El guión del rea­li­za­dor ubi­ca la acción en la ciu­dad ira­ní de Shi­raz don­de en la pri­me­ra esce­na se obser­va a Rahim Sol­ta­ni (Amir Jadi­di), un hom­bre divor­cia­do de media­na edad quien pur­gan­do una con­de­na en un cen­tro peni­ten­cia­rio emer­ge del mis­mo por un perío­do de 48 horas. Su encar­ce­la­mien­to se debe a que él dejó de cum­plir con el pago de una deu­da mone­ta­ria que para efec­tuar un nego­cio con­tra­jo con Bah­ram (Moh­sen Tana­ban­deh), moti­van­do a que él lo haya denun­cia­do a la jus­ti­cia. Es así que en el lap­so que dis­po­ne duran­te su liber­tad con­di­cio­nal debe­rá reu­nir el dine­ro nece­sa­rio para can­ce­lar su obli­ga­ción a fin de que su acree­dor reti­re la denun­cia y pue­da que­dar libe­ra­do. Des­pués de salu­dar a su cuña­do Hos­sein (Ali­re­za Jahan­di­deh) en su lugar de tra­ba­jo, Rahim que es divor­cia­do se diri­ge a la casa de su her­ma­na Mali (Mar­yam Shah­daei) para estar con Sla­vash (Saleh Kari­maei), su hijo de 10 años, que lo tie­ne a su cui­da­do des­de que él se sepa­ró de su mujer. Al pro­pio tiem­po se reen­cuen­tra con Farkhon­deh (Sahar Gol­dust), la mujer que ade­más de ser su ena­mo­ra­da con la cual con­trae­rá enla­ce ape­nas pue­da salir defi­ni­ti­va­men­te de la cár­cel, es la tera­peu­ta de Sla­vash que lo tra­ta por pade­cer de una inter­mi­ten­te tartamudez.

Quie­re la casua­li­dad que Farkhon­deh encon­tró en una para­da de ómni­bus un bol­so con­te­nien­do 17 mone­das de oro; si bien la pri­me­ra inten­ción de Rahim es ven­der­las y con el dine­ro obte­ni­do poder sal­dar la deu­da con­traí­da, la idea que­da dese­cha­da por­que el valor de las mis­mas es insu­fi­cien­te para satis­fa­cer a Bah­ram. Por lo tan­to, en un cam­bio de con­cien­cia Rahim opta por ubi­car a la pro­pie­ta­ria del bol­so (Fate­me Tava­ko­li) a fin de reintegrárselo.

Ese acto de hones­ti­dad, hacien­do ver que ha sido y no su novia la que había encon­tra­do el bol­so aban­do­na­do, cun­de inme­dia­ta­men­te en la opi­nión públi­ca al ser entre­vis­ta­do por la tele­vi­sión; ade­más su hon­ra­dez es gra­ta­men­te apre­cia­da por las auto­ri­da­des del pre­si­dio. Su rec­ti­tud es tam­bién ala­ba­da por una ins­ti­tu­ción de cari­dad, cuya repre­sen­tan­te (Feresh­teh Sadre Ora­faiy) con­vo­ca a una gran audien­cia en un acto públi­co don­de soli­ci­ta a la gen­te a que apor­te una dona­ción que per­mi­ta pagar la deu­da del home­na­jea­do; asi­mis­mo tra­ta­rá de que el orga­nis­mo le con­si­ga un pues­to de tra­ba­jo. En esa oca­sión Rahim agra­de­ce el tri­bu­to que se le ha hecho don­de ade­más se encuen­tra acom­pa­ña­do por su hijo, posi­ble­men­te con la inten­ción de ganar la sim­pa­tía del públi­co. De este modo al ante­po­ner su situa­ción per­so­nal, este con­vic­to se con­vier­te en un ines­pe­ra­do héroe. Sin embar­go no trans­cu­rri­rá mucho tiem­po para que la bue­na suer­te de Rahim se revierta..

Sin entrar en deta­lles adi­cio­na­les sobre el pos­te­rior desa­rro­llo de los acon­te­ci­mien­tos, bas­ta­rá seña­lar cómo una peque­ña men­ti­ra se trans­for­ma gra­dual­men­te en una bola de nie­ve, gene­ran­do situa­cio­nes impre­vi­si­bles y difí­ci­les de ser supe­ra­das. Expo­nien­do un com­ple­jí­si­mo pro­ble­ma moral A Hero demues­tra la mane­ra en que los medios de difu­sión entro­ni­za­dos por las redes socia­les, pue­den alte­rar la per­cep­ción del públi­co. De este modo, una vez más el exce­len­te rea­li­za­dor des­nu­da las con­tra­dic­cio­nes y sor­pren­den­tes acti­tu­des de sus per­so­na­jes que cons­ti­tu­yen la esen­cia de la con­di­ción huma­na, don­de podría apli­car­se el famo­so pro­ver­bio que reza “quien esté libre de cul­pa, que arro­je la pri­me­ra pie­dra”. Sin que que­den hilos suel­tos, esta his­to­ria impe­ca­ble­men­te estruc­tu­ra­da e imbui­da de un nota­ble sus­pen­so con­du­ce a un apro­pia­do des­en­la­ce ambi­guo en el que cada espec­ta­dor extrae­rá su pro­pia conclusión.

El remar­ca­ble guión nutri­do de vibran­tes diá­lo­gos, la mag­ní­fi­ca rea­li­za­ción de Farha­di, un nivel de elen­co de cali­dad enca­be­za­do por la remar­ca­ble inter­pre­ta­ción de Jadi­di y la esme­ra­da foto­gra­fía de Ali Gha­zi y Arash Rame­za­ni cap­tan­do con auten­ti­ci­dad el ambien­te social que nutre a la ciu­dad de Shi­raz, con­tri­bu­yen a la gran­de­za de este vigo­ro­so dra­ma. Por sus inne­ga­bles méri­tos, no sería extra­ño que el film reci­ba varias nomi­na­cio­nes para los pre­mios Oscar de este año. Jor­ge Gutman

Una Pseu­do Fantasía

ZEROS AND ONES. Ale­ma­nia-Gran Bre­ta­ña-Esta­dos Uni­dos, 2021 Un film escri­to y diri­gi­do por Abel Ferra­ra. 86 minu­tos. Dis­po­ni­ble en VOD y en Apple TV ¨*.

Aun­que Abel Ferra­ra reúna en su haber algu­nas remar­ca­bles pelí­cu­las -Bad Lieu­te­nant (1992), King of New York (2014) entre otras- lo cier­to es que no siem­pre ha dado en la tecla como es el caso de Zeros and Ones. Más allá de ser con­si­de­ra­do un rea­li­za­dor de cul­to radi­cal, tras­gre­sor y obvia­men­te no con­ven­cio­nal, hay un aspec­to impor­tan­te que en su cali­dad de guio­nis­ta dis­ta de satis­fa­cer en esta pseu­do fantasía.

Ethan Haw­ke

Ethan Haw­ke, pro­ta­go­nis­ta del film, en el pró­lo­go mani­fies­ta al invi­si­ble públi­co que siem­pre qui­so par­ti­ci­par en una pelí­cu­la de Ferra­ra y por lo tan­to le cau­só agra­do que al final se haya con­cre­ta­do su deseo. Como si eso no fue­ra sufi­cien­te, los cré­di­tos fina­les que­dan inte­rrum­pi­dos con la nue­va inter­ven­ción del actor reve­lan­do que cuan­do el rea­li­za­dor le some­tió el libre­to, él no enten­dió una sola pala­bra del mis­mo ni lo que el rea­li­za­dor qui­so expre­sar, aun­que sin embar­go le gustó.

Entran­do de lleno al rela­to de esta pseu­do fan­ta­sía, en su comien­zo se obser­va a J.J. (Haw­ke), un sol­da­do ame­ri­cano quien pro­vis­to de una más­ca­ra tran­si­ta por Roma, una ciu­dad dis­tó­pi­ca que des­pués del esta­lli­do del Vati­cano adquie­re una fiso­no­mía fan­tas­ma­gó­ri­ca en tan­to que el ejér­ci­to inva­de sus calles en medio de lo que se supo­ne es una pan­de­mia. Su misión es tra­tar de ubi­car a un villano que pro­vis­to de pode­res malé­fi­cos ame­na­za a todo el mun­do. Ade­más su pro­pó­si­to es loca­li­zar y libe­rar a su her­mano geme­lo dete­ni­do (tam­bién inter­pre­ta­do por Haw­ke) que es un anár­qui­co acti­vis­ta revo­lu­cio­na­rio y sos­pe­cho­so terro­ris­ta. De allí en más este per­so­na­je man­tie­ne encuen­tros con sinies­tras per­so­nas en don­de en momen­to alguno que­da en cla­ro cuá­les son sus ver­da­de­ros propósitos.

El rela­to no solo care­ce de foco sino que es incohe­ren­te en su narra­ti­va; en con­se­cuen­cia uno se pre­gun­ta si lo que está vien­do es un thri­ller polí­ti­co, una pesa­di­lla apo­ca­líp­ti­ca, una refle­xión del autor sobre la fe reli­gio­sa o una medi­ta­ción filo­só­fi­ca acer­ca de una civi­li­za­ción en deca­den­cia. Solo Ferra­ra podrá saber qué es lo que qui­so trans­mi­tir en esta his­to­ria prác­ti­ca­men­te impo­si­ble de ser cap­ta­da al estar pro­vis­ta de situa­cio­nes des­ca­be­lla­das que lle­gan al nivel de la ridi­cu­lez; así por ejem­plo, es risi­ble com­pro­bar cómo J.J. es secues­tra­do por dos muje­res rusas y en don­de a pun­ta de pis­to­la está obli­ga­do a impreg­nar y dejar emba­ra­za­da a una de ellas.

Los fac­to­res res­ca­ta­bles de esta pelí­cu­la resi­den en la mag­ní­fi­ca foto­gra­fía de Sean Pri­ce Williams quien tra­ba­jan­do con una mini­ma­lis­ta ilu­mi­na­ción cap­ta la atmós­fe­ra noc­tur­na de la Ciu­dad Eter­na, así como en la inter­pre­ta­ción de Haw­ke que en su doble papel sale airo­so a pesar de lo que le deman­da el absur­do libre­to. El elen­co se com­ple­ta con Vale­rio Mas­tan­drea, Babak Kari­mi, Chris­ti­na Chi­riac y Sal­va­to­re Ruocco.

Dicho lo que pre­ce­de este expe­ri­men­tal e indes­ci­fra­ble ejer­ci­cio del rea­li­za­dor podrá satis­fa­cer a los fie­les segui­do­res de Ferra­ra; en cuan­to al res­tan­te públi­co ciné­fi­lo solo que­da el enig­ma de saber cuál será su reac­ción. Jor­ge Gutman