Un Home­na­je a Mallory Smith

SALT IN MY SOUL. Esta­dos Uni­dos, 2021. Un docu­men­tal de Will Bat­tersby. 96 minu­tos. Dis­po­ni­ble en línea en las pla­ta­for­mas de Apple TV/i y Microsoft/box 

En su segun­do tra­ba­jo de docu­men­ta­lis­ta Will Bat­tersby cen­tra su aten­ción en Mallory Smith, quien ha sufri­do en su cor­ta vida de fibro­sis cís­ti­ca. Esta es una enfer­me­dad gené­ti­ca que pro­du­ce muco­si­dad en los pul­mo­nes y el daño pro­du­ci­do por la infec­ción limi­ta pro­gre­si­va­men­te la habi­li­dad res­pi­ra­to­ria, ade­más de afec­tar el sis­te­ma digestivo.

Mallory Smith

Cier­ta­men­te ha sido un desa­fío para el direc­tor la tarea de expo­ner el sufri­mien­to de Mallory quien a los tres años de edad le fue diag­nos­ti­ca­da esa dra­má­ti­ca enfer­me­dad. Con suma deli­ca­de­za y gran sen­si­bi­li­dad Bat­tersby enfo­ca su tra­yec­to­ria basán­do­se en el libro Sal en mi Alma: Una Vida Incom­ple­ta. Esta obra publi­ca­da des­pués de su dece­so con­den­sa las 2500 pági­nas de lo que ella escri­bió en su dia­rio secre­to alma­ce­na­do en su compu­tado­ra; a ello el docu­men­tal inclu­ye mate­rial de archi­vo, videos case­ros y gra­ba­cio­nes en audio con la voz de Mallory como narradora.

Sabien­do des­de peque­ña que su dolen­cia es incu­ra­ble y que su pro­nós­ti­co de vida es bre­ve, su acti­tud es deci­di­da­men­te posi­ti­va tra­tan­do de afir­mar­se en su exis­ten­cia en las dis­tin­tas acti­vi­da­des empren­di­das; así en el cam­po depor­ti­vo sobre­sa­le prac­ti­can­do nata­ción y jugan­do al vólei­bol; en mate­ria edu­ca­cio­nal se dis­tin­gue en sus estu­dios de ense­ñan­za media pro­si­guien­do una carre­ra uni­ver­si­ta­ria en Stan­ford. A pesar de su gra­ve males­tar, su per­se­ve­ran­cia uni­da a su inigua­la­ble fuer­za de volun­tad le valió para luchar con­tra vien­to y marea a fin de dis­fru­tar cada minu­to de su vida.

El docu­men­tal refle­ja las dis­tin­tas eta­pas que ella atra­ve­só para tra­tar de con­te­ner la expan­sión de la enfer­me­dad median­te dife­ren­tes tra­ta­mien­tos clí­ni­cos así como su per­ma­nen­cia en hos­pi­ta­les que inclu­yó un tras­plan­te de pul­món: des­afor­tu­na­da­men­te, la muer­te que per­ma­nen­te­men­te estu­vo pisán­do­le los talo­nes final­men­te la arre­ba­tó en 2017 a los 25 años de edad.

A tra­vés de esta cró­ni­ca se des­ta­ca el pro­fun­do amor que Mallory reci­bió de sus padres, como así tam­bién de sus ami­gos y de su rela­ción sen­ti­men­tal man­te­ni­da con el joven Jack Good­win. A su vez el docu­men­tal resal­ta la gran noble­za de esta excep­cio­nal mujer con­ver­ti­da en escri­to­ra en don­de aguar­da­ba que lo que ella expe­ri­men­ta­ba sir­vie­ra de espe­ran­za para quie­nes sufren de enfer­me­da­des cró­ni­cas o similares.

Sin almi­ba­rar su con­te­ni­do ni menos aún des­per­tar com­pa­sión de la audien­cia, Bat­tersby ha logra­do un pro­fun­do, emo­ti­vo y humano docu­men­to que cons­ti­tu­ye un can­to a la vida ilus­tran­do el lega­do de una estoi­ca com­ba­tien­te que jamás se dejó ven­cer por la adver­si­dad y que por el con­tra­rio supo ade­re­zar su alma con sal. Jor­ge Gutman

Un Encan­ta­dor Tríptico

WHEEL OF FOR­TU­NE AND FAN­TASY. Japón 2021. Un film escri­to y diri­gi­do por Rysu­ke Hama­gu­chi. 121 minu­tos. Dis­po­ni­ble en línea (cinemamoderne.com)

Para el rea­li­za­dor Rysu­ke Hama­gu­chi 2021 ha sido un año pro­ve­cho­so al haber reci­bi­do impor­tan­tes galar­do­nes en dos de los más impor­tan­tes fes­ti­va­les inter­na­cio­na­les de cine; así, ade­más de haber obte­ni­do en Can­nes el Pre­mio al Mejor Guión y el Pre­mio de la Crí­ti­ca, con ante­rio­ri­dad Wheel of For­tu­ne and Fan­tasy ‑el film que se comen­ta- fue galar­do­na­do en Ber­lín con el Oso de Plata.

Rati­fi­can­do su maes­tría de impe­ca­ble narra­dor Hama­gu­chi ape­ló a su remar­ca­ble ima­gi­na­ción para con­ce­bir una his­to­ria estruc­tu­ra­da en 3 epi­so­dios inde­pen­dien­tes don­de es difí­cil pre­ci­sar cuál es el mejor dado que cada uno de los mis­mos se des­ta­ca por su ori­gi­na­li­dad, estu­pen­dos diá­lo­gos y la impe­ca­ble actua­ción de su elenco.

El pri­mer seg­men­to deno­mi­na­do Magia (o algo menos segu­ro) pre­sen­ta a la mode­lo Mei­ko (Koto­ne Furu­ka­wa) quien habien­do regre­sa­do de una fil­ma­ción com­par­te un via­je en taxi con su ami­ga Tsu­gu­mi (Hyun­ri). Ella le cuen­ta que duran­te su ausen­cia lle­gó a cono­cer a Kazua­ki (Ayu­mu Naka­ji­ma), un hom­bre encan­ta­dor con quien vivió un idi­lio mági­co sin sexo alguno, excep­to unas meras cari­cias de manos; Tsu­gu­mi alber­ga la posi­bi­li­dad de que pron­to se pro­duz­ca un reen­cuen­tro con Kazua­ki quien le había con­fia­do la decep­ción que expe­ri­men­tó por la infi­de­li­dad de su ex com­pa­ñe­ra. Con gran sor­pre­sa se des­cu­bre que este caba­lle­ro es pre­ci­sa­men­te con quien Mei­ko con­vi­vió y del cual se sepa­ró hace dos años aun­que aún sigue ena­mo­ra­da de él. Sin agre­gar más deta­lles, resul­ta intere­san­te apre­ciar lo que acon­te­ce cuan­do estos tres per­so­na­jes se encuen­tran casual­men­te reu­ni­dos y la reac­ción que se pro­du­ce en cada uno de ellos.

Kiyohi­ko Shi­bu­ka­wa y Katsu­ki Mori

En el segun­do cuen­to apo­da­do La Puer­ta Amplia­men­te Abier­ta el guión pre­sen­ta a Sasa­ki (Shou­ma Kai), un ex estu­dian­te que desea ven­gar­se de Sega­wa (Kiyohi­ko Shi­bu­ka­wa), un escri­tor pre­mia­do por su últi­ma nove­la, quien lo había humi­lla­do cuan­do fue su pro­fe­sor. Para ello le pide a su com­pa­ñe­ra Nao (Katsu­ki Mori) que lo lle­gue a sedu­cir; por lo tan­to ella se diri­ge al des­pa­cho de Sega­wa con la excu­sa de que le fir­me un autó­gra­fo del libro galar­do­na­do. La con­ver­sa­ción man­te­ni­da con este autor de sobrio com­por­ta­mien­to, que duran­te su trans­cur­so insis­te en dejar abier­ta la puer­ta de su ofi­ci­na, gene­ra un cli­ma de mar­ca­do ero­tis­mo que el rea­li­za­dor lo logra sin ape­lar a nin­gu­na esce­na sexual.

El ter­cer epi­so­dio inti­tu­la­do Una Vez Más  pre­sen­ta a Natsu­ko (Fusa­ko Ura­be), una des­em­plea­da inge­nie­ra de sis­te­mas, que se apres­ta a asis­tir a una reu­nión de ex estu­dian­tes des­pués de haber trans­cu­rri­do 20 años; su gran deseo es encon­trar a una com­pa­ñe­ra de cur­so con quien com­par­tió espe­cia­les momen­tos de inti­mi­dad. Es así que cree haber­la ubi­ca­do cuan­do en una esta­ción ferro­via­ria divi­sa a Aya (Aoba Kawai) aun­que en reali­dad ella no lo es; de todos modos el impre­vis­to equí­vo­co del encuen­tro entre estas dos muje­res gene­ra una sor­pren­den­te fan­ta­sía don­de ambas inter­cam­bian con­fi­den­cias de sus vidas asu­mien­do que se habían conocido.

Com­pe­ne­trán­do­se en la psi­co­lo­gía feme­ni­na a tra­vés de casua­li­da­des, coin­ci­den­cias y los capri­chos del azar, la impe­ca­ble agu­de­za del guión y la deli­ca­da pues­ta escé­ni­ca de Hama­gu­chi per­mi­ten dis­fru­tar ple­na­men­te de la magia de este encan­ta­dor tríptico.
Jor­ge Gutman

La Fic­ción de una Tris­te Realidad

OPE­RA­CION JACIN­TO (Hya­cint). Polo­nia, 2021. Un film de Piotr Doma­lews­ki. 110 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

Este film de fic­ción cons­ti­tu­ye una cró­ni­ca de la per­se­cu­ción des­ple­ga­da por el Ser­vi­cio de Inte­li­gen­cia y Poli­cía Secre­ta de Polo­nia (SB) con­tra los homo­se­xua­les duran­te la épo­ca en que el país era un saté­li­te del opro­bio­so régi­men sovié­ti­co. La tra­ma con­ce­bi­da por el novel guio­nis­ta Mar­cin Cias­ton es muy bien apro­ve­cha­da por el rea­li­za­dor Piotr Doma­lews­ki quien con gran sol­ven­cia ofre­ce un dra­ma que repro­du­ce feha­cien­te­men­te la épo­ca en que trans­cu­rre la acción.

Tomasz Zie­tek

Esta­mos en Var­so­via, a media­dos de la déca­da del 80; con la excu­sa de evi­tar en Polo­nia la pro­pa­ga­ción del SIDA, la SB des­plie­ga un ope­ra­ti­vo deno­mi­na­do “Jacin­to”, tér­mino peyo­ra­ti­vo apli­ca­do a quie­nes inte­gran la comu­ni­dad LGBT. En ese con­tex­to el guión intro­du­ce al ofi­cial de poli­cía Robert (Tomasz Zie­tek) quien sien­do hijo de Edward (Marek Kali­ta), un coro­nel de alto ran­go del ser­vi­cio secre­to, le es enco­men­da­da la misión jun­to con otros cole­gas de encon­trar a un posi­ble ase­sino serial, habi­da cuen­ta de una serie de crí­me­nes que se esta­ban pro­du­cien­do en Var­so­via; para tal fin, la poli­cía efec­túa una serie de reda­das en cier­tos baños públi­cos con­cu­rri­dos por gays. El paso siguien­te es dete­ner­los y some­ter­los a deni­gran­tes inte­rro­ga­to­rios segui­dos de bru­ta­les ata­ques a fin de lograr una con­fe­sión. Cuan­do en apa­rien­cia el caso que­da cla­ri­fi­ca­do, valién­do­se de cier­tas infor­ma­cio­nes sumi­nis­tra­das por Arek (Hubert Mil­kows­ki), un estu­dian­te uni­ver­si­ta­rio, Robert deci­de pro­se­guir la inves­ti­ga­ción por su cuen­ta a fin de escla­re­cer la ver­dad; para ello se vale de los expe­dien­tes sumi­nis­tra­dos por su novia Halin­ka (Adrian­na Chle­bic­ka) quien se desem­pe­ña en la sec­ción de archi­vos del pre­cin­to policial.

La noble­za de Robert que­da evi­den­cia­da al recha­zar inte­rior­men­te el ata­que a la comu­ni­dad homo­se­xual com­pro­ban­do la corrup­ción del medio que le rodea en su tra­ba­jo. Su pro­cu­ra de jus­ti­cia se hace más evi­den­te cuan­do entra en jue­go la duda sobre su pro­pia iden­ti­dad al com­pro­bar que es pre­so de una laten­te homosexualidad.

Como un buen expo­nen­te del cine negro, tan en boga en el cine ame­ri­cano de los años 40, Doma­lews­ki logra gene­rar una bue­na ten­sión recrean­do la detes­ta­ble homo­fo­bia de un perío­do lúgu­bre que tuvo lugar en Polo­nia; lamen­ta­ble­men­te, ese sen­ti­mien­to no ha des­apa­re­ci­do en la actua­li­dad con el gobierno ultra­con­ser­va­dor del Pre­si­den­te Andrzej Duda. Ade­más de la impe­ca­ble actua­ción de Zie­tek, otro de los valo­res de este dra­ma resi­de en la mag­ní­fi­ca foto­gra­fía de Piotr Sobo­cins­ki Jr quien repi­tien­do el logro obte­ni­do en Cor­pus Chris­ti (2019) aquí crea la apro­pia­da atmós­fe­ra umbro­sa reque­ri­da en gran par­te del rela­to. En esen­cia, el espec­ta­dor con­tem­pla una apre­cia­ble pelí­cu­la de con­no­ta­ción social que desem­bo­ca en un final nada com­pla­cien­te aun­que con­vin­cen­te­men­te realista.

En los cré­di­tos fina­les se deja saber que entre 1985 y 1987 como par­te de la “Ope­ra­ción Jacin­to”, el régi­men inves­ti­gó, detu­vo e inte­rro­gó a miles de miem­bros del colec­ti­vo LGBT; como con­se­cuen­cia de dicha acción se crea­ron más de 11.000 expe­dien­tes ‑deno­mi­na­dos “archi­vos rosas”- para chan­ta­jear y pre­sio­nar a los homo­se­xua­les. Has­ta hoy día, la mayo­ría de esos expe­dien­tes no se han recu­pe­ra­do. Jor­ge Gutman

El Sal­to

THE JUMP. Litua­nia-Leto­nia-Fran­cia-Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Gie­drė Žicky­tė. 84 minu­tos. Dis­po­ni­ble en la pla­ta­for­ma de Ciné­ma du Parc (cinemaduparc.com)

Un hecho que alcan­zó domi­nio públi­co refle­jan­do uno de los epi­so­dios acae­ci­dos duran­te la Gue­rra Fría es lo que rese­ña el docu­men­tal de la direc­to­ra rusa  Gie­drė Žicky­tė quien cen­tra­li­za su aten­ción en la odi­sea expe­ri­men­ta­da por Simas Kudir­ka median­te un guión escri­to que le per­te­ne­ce jun­to a Josh Ale­xan­der como con­sul­tor del relato.

Con­vie­ne recor­dar que Litua­nia había sido ane­xa­da en 1940 por la Unión Sovié­ti­ca de la cual logró su inde­pen­den­cia en 1991. Eso es impor­tan­te tenien­do en cuen­ta que lo que aquí se rela­ta se ori­gi­nó el 23 de noviem­bre de 1970, día en que el mari­ne­ro lituano Kudir­ka se encon­tra­ba en un bar­co sovié­ti­co ancla­do fren­te a la cos­ta Martha’s Vine­yard, una isla ubi­ca­da al sur de Cape Cod en Mas­sa­chu­setts; allí efec­tuó un audaz sal­to hacia un buque de Esta­dos Uni­dos a fin de lograr su liber­tad. Des­afor­tu­na­da­men­te el deser­tor fra­ca­só en su inten­to por­que el capi­tán de la guar­dia cos­te­ra ame­ri­ca­na, obe­de­cien­do ins­truc­cio­nes del Almi­ran­te Real William B. Ellis, lo entre­gó a los sovié­ti­cos. Esta lamen­ta­ble deci­sión impli­có que Kudir­ka fue­se acu­sa­do de trai­dor al régi­men y con­de­na­do a pri­sión en un gulag.

Simas Kudir­ka

Al comen­zar el rela­to la cáma­ra de Žicky­té enfo­ca al hoy día nona­ge­na­rio Kudir­ka vivien­do apa­ci­ble­men­te en Litua­nia, don­de con­ver­ti­do en narra­dor y actor al mis­mo tiem­po repro­du­ce con minu­cio­so deta­lle la mane­ra en que efec­tuó el sor­pre­si­vo sal­to, las con­se­cuen­cias de su deser­ción y su estan­cia por varios años en tene­bro­sas cár­ce­les de la USRR. Simul­tá­nea­men­te, la rea­li­za­do­ra valién­do­se de impor­tan­te mate­rial de archi­vo expo­ne las reac­cio­nes pro­du­ci­das en EE. UU. a tra­vés de los dis­tin­tos medios de difu­sión. Asi­mis­mo que­da refle­ja­do los esfuer­zos de los acti­vis­tas litua­nos Dai­va Kezys y Gra­zi­na Pae­gle, así como los del con­gre­sis­ta Robert Han­rahan y la pre­sión polí­ti­ca del ex Secre­ta­rio de Esta­do Kis­sin­ger hacia la Unión Sovié­ti­ca para lograr su libertad.

Cuan­do final­men­te Kudir­ka es libe­ra­do en agos­to de 1974, emi­gra con su espo­sa, madre e hijos a Esta­dos Uni­dos arri­ban­do en prin­ci­pio a New Jer­sey para mudar­se a Nue­va York; pos­te­rior­men­te habrá de visi­tar dife­ren­tes luga­res del país. Duran­te su estan­cia ame­ri­ca­na no disi­mu­la el asom­bro que le pro­du­ce el gran con­tras­te exis­ten­te del lugar que dejó y su nue­vo hogar; así con­si­de­ra que los ame­ri­ca­nos son gen­te rica que se dan el gus­to de des­per­di­ciar artícu­los de valor como es el caso de un tele­vi­sor que él ha reco­gi­do del ces­to de basu­ra para su uso per­so­nal. No obs­tan­te su agra­de­ci­mien­to al país anfi­trión don­de pudo gozar de la amplia liber­tad de movi­mien­to, con el paso de los años lle­gó a la con­clu­sión de que el sue­ño ame­ri­cano es una mera idea­li­za­ción; es así que en 2007 deci­dió retor­nar con su seño­ra a Litua­nia aun­que sus hijos han segui­do per­ma­ne­cien­do en Esta­dos Unidos.

Este docu­men­tal, que cier­ta­men­te asu­me el carác­ter de un buen thri­ller, tes­ti­mo­nia a tra­vés de su pro­ta­go­nis­ta la reali­dad vivi­da por muchos que como él han sido sojuz­ga­dos por el des­pó­ti­co régi­men sovié­ti­co; lo iró­ni­co de todo ello es que no son pocos los habi­tan­tes de los paí­ses que habien­do sido gober­na­dos bajo influen­cia de la URSS sien­ten nos­tal­gia del anti­guo sistema.

La cineas­ta ha logra­do un meticu­loso docu­men­tal agra­cia­do por la caris­má­ti­ca per­so­na­li­dad de Kudir­ka que sir­ve de ins­pi­ra­ción para los millo­nes de refu­gia­dos que hoy día año­ran encon­trar un lugar en el mun­do, libres de cual­quier escar­nio y opre­sión. Para con­cluir, cabe dis­tin­guir la mag­ní­fi­ca labor de mon­ta­je de Tho­mas Ernst y de Danie­lius Koka­naus­kis, per­mi­tien­do que la audien­cia se com­pe­ne­tre inten­sa­men­te en el desa­rro­llo de los acon­te­ci­mien­tos rela­ta­dos. Jor­ge Gutman

Un Nom­bre para Recordar

MY NAME IS PAU­LI MURRAY. Esta­dos Uni­dos, 2021. Un film de Betsy West y Julie Cohen. 91 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Ama­zon Pri­me Video 

Del mis­mo modo que en 2018 logra­ron un elo­cuen­te docu­men­tal con RBG, las direc­to­ras Betsy West y Julie Cohen ofre­cen con My Name is Pau­li Murray otro valio­so docu­men­to cen­tra­do en la remar­ca­ble vida de una de las excep­cio­na­les muje­res de Esta­dos Uni­dos del siglo pasa­do. La úni­ca dife­ren­cia es que si bien el nom­bre de Ruth Bader Gins­burg era muy cono­ci­do, no ocu­rre lo mis­mo con Pau­li Murray (1910 – 1985), una mujer de color no bina­ria, exi­mia abo­ga­da y nota­ble poe­ti­sa que para muchos pue­de resul­tar des­co­no­ci­da y que gra­cias a este film uno lle­ga a apre­ciar los extra­or­di­na­rios logros obte­ni­dos en sus 74 años de vida. En el comien­zo del rela­to Murray deja saber que se espe­cia­li­za en los dere­chos huma­nos y su pro­pó­si­to es el de alcan­zar nive­les de exce­len­cia en una socie­dad domi­na­da por la idea de que los negros son infe­rio­res a los blan­cos y las muje­res infe­rio­res a los hombres.

Pau­li Murray

De gran inte­rés resul­ta cómo las direc­to­ras pudie­ron apro­ve­char el con­si­de­ra­ble mate­rial de archi­vo, car­tas, docu­men­tos, videos y regis­tros de audio de Murray quien en su tes­ta­men­to pidió a Karen Rou­se Ross, su sobri­na nie­ta, que lo entre­ga­ra a la Biblio­te­ca Schle­sin­ger de la Uni­ver­si­dad de Har­vard, espe­cia­li­za­da en cubrir la vida y acti­vi­da­des de las muje­res ame­ri­ca­nas. Esa valio­sa infor­ma­ción es com­ple­men­ta­da con las entre­vis­tas rea­li­za­das por West y Cohen a miem­bros de la fami­lia, ami­gos, algu­nos de quie­nes fue­ron sus alum­nos, así como a renom­bra­dos aca­dé­mi­cos, como la auto­ra, pro­fe­so­ra y crí­ti­ca cul­tu­ral Britt­ney Cooper, la his­to­ria­do­ra ame­ri­ca­na Rosa­lind Rosen­berg, la con­gre­sis­ta Elea­nor Hol­mes Nor­ton y la pres­ti­gio­sa jue­za de la Cor­te Supre­ma Bader Ginsburg.

Naci­da en Bal­ti­mo­re (Mary­land) aun­que vio trans­cu­rrir su infan­cia en Durham (Caro­li­na del Nor­te), des­de tem­pra­na edad Pau­li expe­ri­men­tó como negra la dis­cri­mi­na­ción racial, lo que la incen­ti­vó a cues­tio­nar los sis­te­mas de opre­sión existentes.

A los 20 años de edad, en ple­na épo­ca de la Gran Depre­sión, for­ja una afec­tuo­sa amis­tad con Elea­nor Roo­se­velt quien estu­vo ple­na­men­te iden­ti­fi­ca­da con los pro­pó­si­tos que ani­ma­ron a Murray. No deján­do­se ven­cer por los impe­di­men­tos inter­pues­tos por el color de su piel y por su con­di­ción feme­ni­na, en 1944 logró ser la mejor alum­na de su cla­se al gra­duar­se en la Facul­tad de Dere­cho de la Uni­ver­si­dad de Howard. El docu­men­tal rese­ña igual­men­te su tras­la­do a Áfri­ca en 1960 don­de se desem­pe­ñó como cate­drá­ti­ca en la Facul­tad de Dere­cho de la Uni­ver­si­dad de Gha­na; sin embar­go, el régi­men dic­ta­to­rial impe­ran­te la hizo retor­nar a Esta­dos Uni­dos al año siguien­te. Es enton­ces que ingre­sa en la Uni­ver­si­dad de Yale don­de en 1965 es la pri­me­ra per­so­na afro­ame­ri­ca­na en doc­to­rar­se en Cien­cias Jurí­di­cas. De allí en más lucha deno­da­da­men­te en defen­sa de los dere­chos igua­li­ta­rios en mate­ria racial como asi­mis­mo con­tra la dis­cri­mi­na­ción de géne­ro sexual. En tal sen­ti­do en 1966 ella es una de las fun­da­do­ras de la Orga­ni­za­ción Nacio­nal de Muje­res (NOW) que tuvo como pro­pó­si­to enca­rar los pro­ble­mas que aque­ja­ban a las muje­res de su raza.

Sin refe­rir­se mayor­men­te a su vida ínti­ma, la pelí­cu­la reve­la la lar­ga rela­ción sen­ti­men­tal man­te­ni­da con Ire­ne Bar­low a la que Murray con­si­de­ró como su com­pa­ñe­ra silen­cio­sa. Cuan­do Ire­ne mue­re en 1974, ella que­da pro­fun­da­men­te afec­ta­da y adop­ta el camino de la fe reli­gio­sa, sien­do en 1977 la pri­me­ra mujer en ser orde­na­da Pas­to­ra de la Igle­sia Epis­co­pal Protestante

Con la valio­sa con­tri­bu­ción de Cin­que Northern como edi­tor del film, las cineas­tas logran un ins­truc­ti­vo film que ade­más de con­cen­trar per­ma­nen­te­men­te la aten­ción de la audien­cia cons­ti­tu­ye un bello tri­bu­to a esta pio­ne­ra y remar­ca­ble femi­nis­ta que ade­lan­ta­da a su épo­ca dedi­có su vida al ser­vi­cio de la jus­ti­cia social.

En los cré­di­tos fina­les se des­ta­ca algu­nos de los posi­ti­vos resul­ta­dos que Pau­li no pudo con­tem­plar en vida; así, en 2017 una resi­den­cia de la Uni­ver­si­dad de Yale adop­tó el nom­bre de “Pau­li”; igual­men­te en 2020 uti­li­zan­do el tra­ba­jo de Murray, la Ame­ri­can Civil Liber­ties Union (ACLU), ganó en la Cor­te Supre­ma un caso prohi­bien­do la dis­cri­mi­na­ción de les­bia­nas, gais y per­so­nas transgénero.

Dicho lo que ante­ce­de, este docu­men­tal es deci­di­da­men­te recomendable.
Jor­ge Gutman