Cali­dez y Simpatía

THE TEN­DER BAR. Esta­dos Uni­dos, 2021. Un film de Geor­ge Cloo­ney. 104 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Ama­zon Pri­me Video

En su nue­va incur­sión como rea­li­za­dor el popu­lar actor Geor­ge Cloo­ney ofre­ce un rela­to de ple­na nos­tal­gia y con­ta­gio­so sen­ti­men­ta­lis­mo cuya visión per­mi­te que el espec­ta­dor se sien­ta con­for­ta­ble. Basán­do­se en el libro de memo­rias publi­ca­do en 2005 del perio­dis­ta y pre­mio Pullitzer J.R. Moeh­rin­ger, el film cen­tra su aten­ción en el estre­cho y aco­ge­dor víncu­lo que el autor man­tu­vo con su tío y que Cloo­ney lo trans­mi­te convincentemente.

Ben Affleck y Tye Sheridan

El rea­li­za­dor con­ce­dió vía libre a Ben Affleck, quien en uno de los mejo­res tra­ba­jos de su carre­ra de actor ofre­ce una mag­ní­fi­ca carac­te­ri­za­ción del pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria que comien­za en 1973 y se desa­rro­lla duran­te un perío­do de 15 años.

El guión de William Monahan pre­sen­ta a Char­lie (Affleck), un bien dis­pues­to bar­man quien es due­ño de una taber­na en Long Island y en su vida fami­liar demues­tra cari­ño­sa esti­ma a J.R (Daniel Ranie­ri), su sobrino de 9 años quien lo visi­ta asi­dua­men­te en su local. Con un padre (Max Mar­ti­ni) ausen­te del hogar que vive en Manhat­tan tra­ba­jan­do como locu­tor radial, el niño resi­de don­de sus abue­los mater­nos (Chris­topher Lloyd y Son­dra James) jun­to a su que­ri­da madre Dorothy (Lily Rabe) En esa api­ña­da casa tam­bién habi­ta Char­lie ‑el her­mano de Dorothy- quien sien­do un apa­sio­na­do por los libros incul­ca a J.R. el amor a la lec­tu­ra a tra­vés de la peque­ña biblio­te­ca que posee detrás del bar; la tier­na rela­ción afec­ti­va cimen­ta­da entre ambos, per­mi­te que el chi­co encuen­tre en Char­lie la figu­ra del padre putati­vo y que este sim­pá­ti­co sol­te­rón se sien­ta esti­mu­la­do en dis­pen­sar a su pro­te­gi­do úti­les con­se­jos y sabi­du­ría que habrán de ayu­dar­lo en el pro­ce­so de madu­rez que muy pron­to habrá de iniciar.

La acción se des­pla­za unos años des­pués don­de se con­tem­pla al joven J.R. (aho­ra inter­pre­ta­do por Tye She­ri­dan) como el estu­dian­te beca­do que ha rea­li­za­do el sue­ño de su madre de ver­lo estu­diar abo­ga­cía en la pres­ti­gio­sa Uni­ver­si­dad de Yale, aun­que su ambi­ción es el de con­ver­tir­se en un impor­tan­te escri­tor, meta que lle­ga­ría a con­cre­tar­se en el futu­ro. De mane­ra epi­só­di­ca a tra­vés de viñe­tas, el rela­to regis­tra su pri­me­ra expe­rien­cia amo­ro­sa con una com­pa­ñe­ra de estu­dios (Bria­na Midd­le­ton), su tra­ba­jo como copis­ta en el New York Times y algu­nas visi­tas a su hogar natal, sin dejar de acu­dir al bar de su entra­ña­ble tío quien ha sido el men­tor de su voca­ción literaria.

El tra­ta­mien­to un tan­to esque­má­ti­co que Cloo­ney impri­me a su rela­to, se com­pen­sa por la cali­dez y auten­ti­ci­dad que des­ti­la. Aun­que un poco más de sal y pimien­ta le habría veni­do bien, de todos modos el film resul­ta agra­da­ble, sobre todo por la estu­pen­da actua­ción del ver­sá­til Affleck y por Ranie­ri quien se reve­la como un madu­ro intér­pre­te en su debut cine­ma­to­grá­fi­co. Jor­ge Gutman

Cien­cia Fic­ción y Psicodrama

ENCOUN­TER. Gran Bre­ta­ña-Esta­dos Uni­dos, 2021. Un film de Michael Pear­ce. 108 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Ama­zon Pri­me Video. 

Con el buen ante­ce­den­te de Beast (2017) que ha sido su pri­mer tra­ba­jo como rea­li­za­dor, Michael Pear­ce abor­da con Encoun­ter un rela­to que entre­mez­cla la cien­cia fic­ción con un dra­ma psi­co­ló­gi­co para desem­bo­car en un thri­ller poli­cial. La con­jun­ción de estos fac­to­res no siem­pre encuen­tra un foco pre­ci­so aun­que de todos modos el film atra­pa la aten­ción del espectador.

Riz Ahmed, Lucian-River Chauhan y Adit­ya Geddada

En un guión del cineas­ta con la cola­bo­ra­ción de Joe Bar­ton se asis­te en la pri­me­ra ima­gen a un meteo­ro que se estre­lla en la tie­rra don­de emer­gen insec­tos que van suc­cio­nan­do la san­gre de los cuer­pos huma­nos. De inme­dia­to se sale al encuen­tro de Malik Khan (Riz Ahmed), un vete­rano de gue­rra que des­pués de haber cum­pli­do varias misio­nes regre­sa al hogar don­de su ex espo­sa Piya (Jani­na Gavan­kar), ha sido ata­ca­da por los mali­cio­sos alie­ní­ge­nos. Por esa razón, en la mitad de la noche resuel­ve lle­var en su coche a sus dos hijos ‑Jay (Lucian-River Chauhan) de 10 años y Bobby (Adit­ya Ged­da­da) de 8 años- para con­du­cir­los a la base mili­tar don­de él tra­ba­ja, a fin de que ellos estén sal­va­guar­da­dos y libe­ra­dos de los pará­si­tos que ace­chan al planeta.

De allí en más el rela­to tien­de a con­ver­tir­se en una road movie depa­ran­do algu­nas sor­pre­sas al irse reve­lan­do la ver­da­de­ra per­so­na­li­dad del ex mili­tar. Sin brin­dar deta­lles adi­cio­na­les sobre esta his­to­ria, solo mere­ce men­cio­nar que habien­do esta­do los hijos en cus­to­dia exclu­si­va de Piya, ella con­si­de­ra que los chi­cos han sido secues­tra­dos por Malik y por lo tan­to inter­vie­ne la auto­ri­dad poli­cial para tra­tar de detenerlo.

Como ya ha sido con­si­de­ra­do en ante­rio­res oca­sio­nes, la pelí­cu­la refle­ja el estrés post trau­má­ti­co de su pro­ta­go­nis­ta cuyas emo­cio­na­les heri­das al haber com­ba­ti­do en la gue­rra aún no han cica­tri­za­do; asi­mis­mo, el film pue­de ser con­si­de­ra­do como el retra­to de un padre que habien­do esta­do por lar­go tiem­po ausen­te del hogar tra­ta de conec­tar­se con sus hijos. Asi­mis­mo esta his­to­ria resal­ta la pasión que Malik expe­ri­men­ta por las armas de fue­go con las con­se­cuen­cias nefas­tas que las mis­mas pro­du­cen en Esta­dos Uni­dos cuan­do no son emplea­das apropiadamente.

Sin ser excep­cio­nal, Pear­ce ha logra­do un con­vin­cen­te dra­ma cuya soli­dez se debe en gran medi­da a la actua­ción de Ahmed. Tal como lo demos­tra­ra en The Sound of Metal (2019) y en Mogul Mow­gli (2020), el actor rati­fi­ca sus dotes de con­su­ma­do artis­ta en la remar­ca­ble com­po­si­ción que logra de su per­so­na­je; a su lado se dis­tin­guen Chauhan y Ged­da­da, como asi­mis­mo cabe des­ta­car a la vete­ra­na Octa­via Spen­cer en un rol de apo­yo que por dis­cre­ción no con­vie­ne reve­lar. Jor­ge Gutman

Lo Mejor del Cine de 2021

Comen­ta­rio de Jor­ge Gut­man 

A pesar de que la pan­de­mia ha segui­do afec­tan­do al mun­do duran­te el año que aca­ba de con­cluir, afor­tu­na­da­men­te la cali­dad de la pro­duc­ción cine­ma­to­grá­fi­ca no ha dis­mi­nui­do. Con la reaper­tu­ra de las salas de cine en Cana­dá, el públi­co ciné­fi­lo ha teni­do la opor­tu­ni­dad de juz­gar un buen núme­ro de pelí­cu­las de nivel supe­rior. Espe­re­mos que el nue­vo cie­rre que recien­te­men­te ha teni­do lugar en algu­nas pro­vin­cias del país debi­do a la varian­te Omi­crón resul­te muy breve.

Con­si­de­ran­do úni­ca­men­te los fil­mes estre­na­dos en sala duran­te 2021, he aquí una lis­ta dis­pues­ta alfa­bé­ti­ca­men­te de los títu­los que más han impac­ta­do a quien escri­be estas líneas.

Bad Luck Ban­ging or Loony Porn (Ruma­nia-Luxem­bur­go-Croa­cia-Repú­bli­ca Che­ca) 

Uti­li­zan­do como dis­pa­ra­dor del rela­to la fil­tra­ción en las redes socia­les de un video case­ro en el que se con­tem­pla a un matri­mo­nio en ple­na acti­vi­dad sexual, el direc­tor rumano Radu Jude ofre­ce una remar­ca­ble sáti­ra audaz y pro­vo­ca­ti­va des­pro­vis­ta de correc­ción polí­ti­ca. En una exce­len­te narra­ción y con inusi­ta­da fran­que­za, el rea­li­za­dor expo­ne los pre­jui­cios, hipo­cre­sía, fana­tis­mo, la fal­sa mora­li­dad y en gene­ral las mise­rias de gru­pos reac­cio­na­rios de la socie­dad ruma­na. Por sus inne­ga­bles méri­tos, el film obtu­vo el Oso de Oro en el Fes­ti­val de Ber­lín 2021.

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Dear Com­ra­des (Rusia) 

El renom­bra­do rea­li­za­dor ruso Andrei Kon­cha­lovsky abor­da una tra­ge­dia acon­te­ci­da en su país natal el 2 de junio de 1962 cono­ci­da como la “Masa­cre de Novo­cher­kassk”. La mis­ma fue come­ti­da en esa ciu­dad por los sol­da­dos del ejér­ci­to comu­nis­ta y los fran­co­ti­ra­do­res de la KGB con el pro­pó­si­to de con­te­ner una jus­ti­fi­ca­da pro­tes­ta gene­ra­da por una impo­nen­te mani­fes­ta­ción de los tra­ba­ja­do­res de la región. La esme­ra­da rea­li­za­ción del cineas­ta per­mi­te apre­ciar un vibran­te docu­men­to expo­nien­do el san­grien­to epi­so­dio por par­te de un régi­men que teó­ri­ca­men­te esta­ba des­ti­na­do a defen­der los legí­ti­mos dere­chos de los proletarios.

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Dri­ve my Car (Japón) 

Este exce­len­te dra­ma del cineas­ta Hyü­su­ke Hama­gu­chi resal­ta la sole­dad que afron­ta un direc­tor tea­tral que ha per­di­do a su mujer y la nece­si­dad de encon­trar una vía para poder supe­rar­la; eso habrá de lograr­lo a tra­vés del víncu­lo esta­ble­ci­do con una mujer que en su auto está encar­ga­da de con­du­cir­lo en la ciu­dad de Hiroshi­ma y que igual­men­te se encuen­tra devas­ta­da por un due­lo; asi­mis­mo le ser­vi­rá de ali­cien­te el mon­ta­je de la obra de Che­jov “Tío Vania” cuyo con­te­ni­do es un espe­jo de la viven­cia por él sufri­da. Basa­do en un cuen­to del escri­tor japo­nés Haru­ki Mura­ka­mi, el rea­li­za­dor ha logra­do uno de los fil­mes más subli­mes y poé­ti­cos del año.

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El Olvi­do que Sere­mos (Colom­bia) 

El direc­tor espa­ñol Fer­nan­do True­ba abor­da la figu­ra del médi­co colom­biano Héc­tor Abad Gómez quien como ardien­te acti­vis­ta de los dere­chos huma­nos fue aba­ti­do por gru­pos para­mi­li­ta­res en Mede­llín en agos­to de 1987. Con un enfo­que clá­si­co, el cineas­ta ofre­ce un entra­ña­ble retra­to del pro­ta­go­nis­ta, evi­tan­do que el rela­to sucum­ba a un melo­dra­má­ti­co sen­ti­men­ta­lis­mo, lo que no impi­de que adquie­ra genui­na emo­ción. La bue­na expo­si­ción del rea­li­za­dor se com­ple­men­ta con la anto­ló­gi­ca inter­pre­ta­ción de Javier Cáma­ra quien trans­mi­te el idea­lis­mo, inte­gri­dad e hidal­guía de un hom­bre com­pro­me­ti­do con los pro­ble­mas socia­les y polí­ti­cos que aque­jan a su país.

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Flee (Dina­mar­ca-Fran­cia-Sue­cia-Norue­ga) 

En este valio­so docu­men­tal el direc­tor danés Jonas Poher Ras­mus­sen enfo­ca el pro­ble­ma de los refu­gia­dos cen­tran­do su aten­ción en su ami­go Amin Nawa­bi en el vía cru­cis vivi­do des­de que se vio for­za­do a dejar Afga­nis­tán, su país natal, has­ta haber lle­ga­do hace vein­te años a Dina­mar­ca en pro­cu­ra de un lugar en el mun­do don­de poder vivir. A tra­vés de la téc­ni­ca de la ani­ma­ción, este docu­men­to visual­men­te encan­ta­dor, trans­mi­te ple­na­men­te las varia­das emo­cio­nes expe­ri­men­ta­das por su protagonista.

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I’m your Man (Ale­ma­nia)

Una fan­ta­sía de nota­ble ori­gi­na­li­dad es lo que se con­tem­pla en este film de Maria Schra­der. El nudo cen­tral del rela­to resi­de en el expe­ri­men­to tec­no­ló­gi­co rea­li­za­do por una antro­pó­lo­ga del Museo de Pér­ga­mo de Ber­lín con­sis­ten­te en con­vi­vir duran­te tres sema­nas con un robot espe­cial­men­te pro­gra­ma­do y com­pro­bar si se pue­de lograr que el mis­mo adop­te el com­por­ta­mien­to de un per­fec­to huma­noi­de capaz de inte­grar­se a la socie­dad. Aun­que no ha sido la inten­ción de Schra­der el plan­tear una temá­ti­ca filo­só­fi­ca sobre el empleo de la tec­no­lo­gía moder­na, lo cier­to es que a tra­vés de su impe­ca­ble rea­li­za­ción per­mi­te que el espec­ta­dor se invo­lu­cre en el rele­van­te tema de la inte­li­gen­cia artificial.

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Josep (Fran­cia-Espa­ña-Bél­gi­ca) 

La Gue­rra Civil de Espa­ña es el telón de fon­do para narrar la odi­sea vivi­da por el pin­tor bar­ce­lo­nés Josep Bar­to­li. El direc­tor Aurel ha logra­do un bello y lumi­no­so film de ani­ma­ción resal­tan­do el poder del arte como enri­que­ce­dor del espí­ri­tu, el valor de la amis­tad y cómo la resi­lien­cia pudo sobre­lle­var las penu­rias sufri­das de quie­nes como Bar­to­li tuvie­ron que esca­par de la dic­ta­du­ra franquista.

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Le Club Vin­land (Cana­dá)

Este remar­ca­ble film de Benoit Pilon ilus­tra la labor des­ple­ga­da por un edu­ca­dor en el inter­na­do de un cole­gio reli­gio­so de varo­nes de Char­le­voix, en la pro­vin­cia de Que­bec, hacia fines de la déca­da del 40. Con una sobria pues­ta escé­ni­ca, Pilon ofre­ce un rela­to de fic­ción de nota­ble auten­ti­ci­dad, cons­ta­tan­do cómo la devo­ción de un docen­te pue­de influir posi­ti­va­men­te en sus estu­dian­tes a fin de estar en con­di­cio­nes de aspi­rar a un pro­mi­nen­te por­ve­nir. Ade­más de su impe­ca­ble rea­li­za­ción, el con­mo­ve­dor e ins­pi­ra­dor dra­ma his­tó­ri­co se jerar­qui­za con un irre­pro­cha­ble elen­co en el que se des­ta­ca la exce­len­te carac­te­ri­za­ción que Sébas­tien Ricard logra en el rol del bene­vo­len­te profesor.

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Mass (Esta­dos Uni­dos)

Un pun­zan­te dra­ma expues­to con gran pro­fun­di­dad es lo que Fran Kranz narra en su pri­mer tra­ba­jo como guio­nis­ta y rea­li­za­dor. El direc­tor se ha ins­pi­ra­do en la matan­za que sue­le ocu­rrir en las escue­las de Esta­dos Uni­dos, cuan­do un estu­dian­te sin razón algu­na pene­tra en las aulas y dis­pa­ra a más no poder cau­san­do nume­ro­sas víctimas.
A tra­vés del encuen­tro de los padres de la víc­ti­ma con los del vic­ti­ma­rio se asis­te a un rela­to de fic­ción que adquie­re los visos de un mag­ní­fi­co docu­men­tal. A tra­vés del mis­mo, el film per­mi­te refle­xio­nar sobre la tarea ardua que resul­ta para los padres cono­cer a fon­do lo que acon­te­ce en la men­te de sus hijos en la difí­cil eta­pa de la ado­les­cen­cia. El film del novel rea­li­za­dor se valo­ri­za por su sober­bia escri­tu­ra y la sobre­sa­lien­te actua­ción de su elenco.

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Nomad­land (Esta­dos Unidos)

Este film de Chloe Zhao trans­mi­te excep­cio­nal­men­te el dra­ma de la pobla­ción nóma­de de Esta­dos Uni­dos en pro­cu­ra de empleo. Al hacer­lo, la rea­li­za­do­ra reve­la su fina sen­si­bi­li­dad ilus­tran­do los pro­ble­mas socia­les del país median­te una narra­ción impreg­na­da de un tono poé­ti­co en la que refle­ja la noble­za del espí­ri­tu humano. La pelí­cu­la fue galar­do­na­da con el Oscar al mejor film ade­más de pre­miar a Zhao como la mejor direc­to­ra y a la vete­ra­na y talen­to­sa Fran­ces McDor­mand como la mejor actriz.

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The Power of the Dog (Aus­tra­lia-Gran Bre­ta­ña-Nue­va Zelan­da-Cana­dá-Esta­dos Uni­dos) 

Des­pués de 12 años de ausen­cia, retor­na la direc­to­ra Jane Cam­pion ofre­cien­do un remar­ca­ble psi­co­dra­ma de vaque­ros del vie­jo oes­te ame­ri­cano en una exce­len­te pues­ta escé­ni­ca que le ha vali­do el pre­mio a la mejor direc­ción en el últi­mo fes­ti­val de Vene­cia. Basa­do en la nove­la homó­ni­ma de Tho­mas Sava­ge, el guión de la direc­to­ra le per­mi­te acer­ta­da­men­te cons­truir la com­ple­ja rela­ción exis­ten­te entre los cua­tro per­so­na­jes prin­ci­pa­les quie­nes se des­en­vuel­ven en un mun­do de corro­si­va mas­cu­li­ni­dad. En esen­cia, este exce­len­te wes­tern que sub­vier­te el mito del cow­boy machis­ta cuen­ta con un mag­ní­fi­co elen­co en don­de se dis­tin­gue Bene­dict Cum­ber­batch ofre­cien­do la mejor inter­pre­ta­ción de su carre­ra de actor.

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West Side Story (Esta­dos Uni­dos) 

En esta nue­va adap­ta­ción cine­ma­to­grá­fi­ca del musi­cal de Leo­nard Berns­tein, el emi­nen­te rea­li­za­dor ame­ri­cano Ste­ven Spiel­berg ha logra­do un dra­ma mara­vi­llo­so. Habien­do con­ta­do con la valio­sa cola­bo­ra­ción de Anthony Kush­ner en el guión, el direc­tor ha logra­do una extra­or­di­na­ria auten­ti­ci­dad de sus per­so­na­jes. La excep­cio­nal músi­ca, des­lum­bran­tes dan­zas, esme­ra­da rea­li­za­ción, estu­pen­dos diá­lo­gos y las nota­bles actua­cio­nes de su elen­co con­du­cen a que el trá­gi­co roman­ce moderno de Tony y María ins­pi­ra­do en Romeo y Julie­ta, cons­ti­tu­ya uno de los gran­des logros de la cine­ma­to­gra­fía de 2021.

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Cua­tro Her­ma­nos Reunidos

AU REVOIR LE BONHEUR / GOOD BYE HAP­PI­NESS. Cana­dá. Un film escri­to y diri­gi­do por Ken Scott

El rea­li­za­dor Ken Scott popu­la­ri­za­do en Cana­dá por La Gran­de Séduc­tion (2003) y Star­buck (2011), retor­na a Que­bec para incur­sio­nar nue­va­men­te en el géne­ro de la come­dia popu­lar cen­tran­do su aten­ción en los lazos fra­ter­na­les pues­tos a prue­ba como con­se­cuen­cia de un acon­te­ci­mien­to dramático.

Des­pués del falle­ci­mien­to del padre (Pie­rre-Yves Car­di­nal), sus cua­tro hijos acom­pa­ña­dos de sus fami­lias se con­gre­gan en Île de la Made­lei­ne para los fune­ra­les y con el pro­pó­si­to de dis­per­sar pos­te­rior­men­te las ceni­zas del difunto.

Como es tra­di­cio­nal en este tipo de rela­tos, el guión de Scott des­ta­ca la dife­ren­te per­so­na­li­dad de cada uno de los hijos. Char­les-Ale­xan­dre (Louis Moris­set­te), el prag­má­ti­co her­mano mayor es un rico hom­bre de nego­cios, William (Patri­ce Robi­tai­lle) es un escri­tor que sufre el blo­queo del autor al que le fal­ta ins­pi­ra­ción para com­ple­tar su pie­za tea­tral; el nos­tál­gi­co Tho­mas (Antoi­ne Ber­trand) es el que más sufre por la muer­te de su pro­ge­ni­tor y Nico­las (Fra­nçois Arnaud), el menor de los cua­tro her­ma­nos, es la per­so­ni­fi­ca­ción del típi­co bon vivant, pla­cen­te­ro e irres­pon­sa­ble indi­vi­duo que afi­cio­na­do a la coci­na aspi­ra a ser chef.

Los con­flic­tos comien­zan cuan­do Nico­las pier­de la vali­ja con­te­nien­do las ceni­zas de su padre y las com­pli­ca­cio­nes pro­si­guen cuan­do al lle­gar a la man­sión fami­liar com­prue­ban que Lilia­ne (Julie Le Bre­ton), la leal encar­ga­da de cui­dar la resi­den­cia, la ha uti­li­za­do como bread and break­fast para turis­tas que visi­tan la zona; con todo la gran sor­pre­sa se pro­du­ce con la lec­tu­ra del tes­ta­men­to del padre.

Den­tro de una his­to­ria pre­vi­si­ble, la tra­ma va ori­gi­nan­do los encuen­tros y des­en­cuen­tros que se pro­du­cen entre los her­ma­nos dis­cu­tien­do los trá­mi­tes de la suce­sión del pro­ge­ni­tor; de todos modos no se requie­re ser muy avis­pa­do para aven­tu­rar que final­men­te las dife­ren­cias de cri­te­rio que­da­rán zan­ja­das pre­do­mi­nan­do el lazo fra­ter­nal que los ter­mi­na­rá unien­do. Ausen­te de mayor emo­ción, el rela­to se nutre de algu­nas ins­tan­cias leve­men­te gra­cio­sas sin tras­cen­der dema­sia­do. A fal­ta de ideas sor­pren­den­tes, cabe des­ta­car la correc­ta actua­ción del cuar­te­to pro­ta­gó­ni­co y de Le Bre­ton en el prác­ti­ca­men­te úni­co per­so­na­je feme­nino que adquie­re rele­van­cia; asi­mis­mo es bue­na la foto­gra­fía de Norayr Kas­per cap­tan­do la belle­za natu­ral del archi­pié­la­go quebequense.

Pla­ga­da de nobles sen­ti­mien­tos, esta come­dia dra­má­ti­ca aun­que no logra­da ple­na­men­te se deja ver sin ser muy exi­gen­te.  Jor­ge Gutman

Rele­van­te Docu­men­tal Animado

FLEE. Dina­mar­ca-Fran­cia-Sue­cia-Norue­ga, 2020. Un docu­men­tal de Jonas Poher Ras­mus­sen. 89 minutos.

Si bien el tema de los refu­gia­dos ya ha sido con­si­de­ra­do por el cine en varias oca­sio­nes, este docu­men­tal del rea­li­za­dor danés Jonas Poher Ras­mus­sen se dis­tin­gue por la pro­fun­da huma­ni­dad que trasunta.

El docu­men­ta­lis­ta enfo­ca a su ami­go Amin Nawa­bi de 36 años de edad cuyo nom­bre ver­da­de­ro ha que­ri­do ocul­tar como asi­mis­mo su ros­tro, razón por la cual la fil­ma­ción se efec­tuó con la téc­ni­ca de la ani­ma­ción. Naci­do en Afga­nis­tán, Amin hace 20 años lle­gó a Dina­mar­ca como refu­gia­do pre­ten­dien­do que era un huér­fano para ser admi­ti­do; en la actua­li­dad es un indi­vi­duo com­ple­ta­men­te inte­gra­do al país anfi­trión don­de como gay vive abier­ta­men­te su orien­ta­ción sexual y está pró­xi­mo a casar­se con Kas­per, su pareja.

Una esce­na de FLEE

Los trau­má­ti­cos suce­sos vivi­dos por Amin pre­vio a su lle­ga­da a Dina­mar­ca, moti­va­ron a que­rer­los apar­tar de su memo­ria; con todo, en este docu­men­tal deci­de por pri­me­ra vez narrar­los a Ras­mus­sen median­te una tera­pia con­fe­sio­nal capaz de sanar las hon­da heri­das psi­co­ló­gi­cas del pasa­do. Ese recuen­to comien­za a par­tir de su infan­cia en Kabul con la pre­sen­cia de los muyahi­di­nes en Afga­nis­tán en la déca­da del 80; allí él es tes­ti­go de las ame­na­zas reci­bi­das por su fami­lia de las auto­ri­da­des loca­les don­de su padre fue pre­sa de las atro­ci­da­des come­ti­das por los tali­ba­nes, su her­ma­na secues­tra­da y su her­mano mayor casi for­za­do de par­ti­ci­par en la gue­rra civil afga­na. En la hui­da empren­di­da a tra­vés de tra­fi­can­tes huma­nos, Amin lle­ga a Mos­cú don­de la xeno­fo­bia del país no cons­ti­tu­ye el lugar con­ve­nien­te para resi­dir. Con los suyos dis­per­sa­dos a tra­vés de Euro­pa, el ya ado­les­cen­te mucha­cho arri­ba a Sue­cia per­ma­ne­cien­do ile­gal, para final­men­te anclar­se en Dina­mar­ca; es en Copenha­gue don­de encuen­tra un lugar en el mun­do, lejos de la opre­sión sufri­da, dis­fru­tan­do de la vida con su ama­do sin tener que ocul­tar su homo­se­xua­li­dad y en don­de pro­fe­sio­nal­men­te se desem­pe­ña como sóli­do académico.

Aun­que el rela­to guio­ni­za­do por Ras­mus­sen con Amin cons­ti­tu­ye en sí mis­mo un ele­men­to vital del docu­men­tal, no menos impor­tan­te es cómo se valo­ri­za a tra­vés de la ani­ma­ción; en tal sen­ti­do el cineas­ta se ha vali­do de la remar­ca­ble dise­ña­do­ra de arte Jess Nicholls quien emplean­do dife­ren­tes esti­los de dibu­jos logra un docu­men­to visual­men­te encan­ta­dor trans­mi­tien­do las varia­das emo­cio­nes expe­ri­men­ta­das por su protagonista.

En suma, este exce­len­te y absor­ben­te docu­men­tal gene­ra un impac­to deci­di­da­men­te imbo­rra­ble median­te sus rea­lis­tas y per­tur­ba­do­ras imá­ge­nes de archi­vo capa­ces de per­mi­tir a la audien­cia some­ter­se a una inmer­si­va expe­rien­cia a tra­vés de lo que está juzgando.

Por sus inne­ga­bles méri­tos, el film reci­bió varias dis­tin­cio­nes, entre las mis­mas el Gran Pre­mio del Jura­do otor­ga­do en el fes­ti­val de Sun­dan­ce 2021 en la cate­go­ría de mejor docu­men­tal inter­na­cio­nal. Ade­más es la pelí­cu­la desig­na­da por Dina­mar­ca para com­pe­tir por el Oscar de mejor film inter­na­cio­nal. Jor­ge Gutman