Una Corro­si­va Secuela

BORAT SUB­SE­QUENT MOVIE FILM. Gran Bre­ta­ña-Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Jason Woli­ner95 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Ama­zon Pri­me Video 

Sacha Baron Cohen que fue con­sa­gra­do inter­na­cio­nal­men­te con el per­so­na­je de Borat en el film homó­ni­mo de 2006, aho­ra retor­na con esta pro­vo­ca­ti­va secue­la polí­ti­ca diri­gi­da por ason Woli­ner. Si en ese enton­ces el fal­so docu­men­tal lan­za­ba espi­no­sos dar­dos a la admi­nis­tra­ción Bush, esta pelí­cu­la igual­men­te de pseu­do fic­ción sati­ri­za de mane­ra impla­ca­ble al actual gobierno ame­ri­cano y a la gen­te que com­par­te su ideología.

Sacha Baron Cohen

El libre­to de Baron Cohen escri­to con otros 7 guio­nis­tas pre­sen­ta a Borat Sag­di­yev, el ex impor­tan­te perio­dis­ta de Kaza­jis­tán caí­do en des­gra­cia por haber deni­gra­do la ima­gen del país. Para recu­pe­rar su res­pe­to, el fic­ti­cio dic­ta­dor que lo gobier­na y fer­vien­te admi­ra­dor de Trump, le enco­mien­da a Borat una misión espe­cial: él debe­rá via­jar a Esta­dos Uni­dos y sobor­nar a su vice­pre­si­den­te ofre­cién­do­le como obse­quio a Johnny, un chim­pan­cé de ele­va­do nivel de inte­li­gen­cia que ocu­pa el car­go de minis­tro de cul­tu­ra. Sin embar­go, cuan­do el mono es eli­mi­na­do del esce­na­rio es su hija Tutar (Maria Baka­lo­va) de 15 años que Borat deci­de entre­gar­le a Mike Pen­ce; en últi­ma ins­tan­cia el valio­so rega­lo feme­nino ten­drá como des­ti­na­ta­rio a Rudolph Giu­lia­ni, el ex inten­den­te de Nue­va York y actual abo­ga­do del pre­si­den­te americano.

Des­pués del tra­yec­to rea­li­za­do vía marí­ti­ma, una vez lle­ga­dos a des­tino Borat y su hija salen al encuen­tro de una gale­ría de per­so­na­jes que son, fie­les repre­sen­tan­tes de la Amé­ri­ca ultra­con­ser­va­do­ra. Polí­ti­ca­men­te inco­rrec­to, de mane­ra demo­le­do­ra y ape­lan­do a un sal­va­je humor, el film ilus­tra dife­ren­tes aspec­tos que afec­tan al país como la miso­gi­nia, el racis­mo, el anti­se­mi­tis­mo, la nega­ción del Holo­caus­to, el des­pre­cio al trai­dor Oba­ma y a la chu­pa san­gre de Hillary Clin­ton, los acti­vis­tas que se mani­fies­tan con­tra­rios al abor­to y la exis­ten­cia de supues­tas teo­rías cons­pi­ra­ti­vas. Como el roda­je de la pelí­cu­la film se efec­tuó duran­te la épo­ca de la pan­de­mia, el rela­to igual­men­te des­ta­ca las mani­fes­ta­cio­nes con­tra­rias a la cua­ren­te­na así como el vili­pen­dio a los cien­tí­fi­cos que ase­so­ran “equi­vo­ca­da­men­te” a la población.

De lo que ante­ce­de que­da resal­ta­do el sec­ta­ris­mo e into­le­ran­cia que pre­do­mi­na en un impor­tan­te seg­men­to de la pobla­ción que ‑se qui­sie­ra supo­ner- de mane­ra invo­lun­ta­ria gene­ra el odio que agrie­ta a la nación más pode­ro­sa del mun­do. En sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes, el estu­pen­do Baron Cohen y la exce­len­te Baka­lo­va pro­vo­can ince­san­te risa a tra­vés de los innu­me­ra­bles gags que ofre­ce el guión; sin embar­go el corro­si­vo humor que se des­pren­de de la sar­ta de dis­pa­ra­tes con­tem­pla­dos, deja en el áni­mo del espec­ta­dor un sabor agri­dul­ce al saber que lo exhi­bi­do no es pro­duc­to de un rela­to utó­pi­co sino el refle­jo de una lamen­ta­ble realidad.

Des­de la ópti­ca estric­ta­men­te cine­ma­to­grá­fi­ca, el film de Woli­ner es ágil y sufi­cien­te­men­te flui­do, aun­que algu­nas esce­nas podrían haber sido más suti­les en mate­ria del buen gus­to; sin embar­go, lo que aquí tras­cien­de es su men­sa­je y en tal sen­ti­do esta secue­la logra ple­na­men­te su obje­ti­vo. Jor­ge Gutman

Un Remar­ca­ble Neurólogo

OLI­VER SACKS: HIS OWN LIFE. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Ric Burns. 111 minu­tos. Dis­po­ni­ble en la pla­ta­for­ma cinemaduparc.com

El rea­li­za­dor Ric Burns ofre­ce un mere­ci­do tri­bu­to al renom­bra­do neu­ró­lo­go y autor Oli­ver Sacks en este nota­ble docu­men­tal refle­jan­do su excep­cio­nal huma­ni­dad en el víncu­lo man­te­ni­do con sus pacientes.

OLI­VER SACKS

En 2015, pocos meses antes de su muer­te por cán­cer, Sacks reúne a sus más cer­ca­nos ami­gos y cole­gas a mane­ra de des­pe­di­da don­de pasa revis­ta a su inten­sa vida pla­ga­da de infor­tu­nios y satis­fac­cio­nes. Naci­do en Lon­dres en 1933 en el seno de una orto­do­xa fami­lia judía, el dece­so de uno de sus her­ma­nos debi­do a la esqui­zo­fre­nia moti­vó su inte­rés en abor­dar la com­ple­ji­dad de la men­te a tra­vés de los estu­dios de medicina.

Uno de los gran­des gol­pes de su vida fue cuan­do su madre con quien man­tu­vo un lazo muy estre­cho lo cali­fi­có de “abo­mi­na­ble” al ente­rar­se de su con­di­ción homo­se­xual; ésa ha sido una de las razo­nes que en 1960 lo sus­ci­tó a dejar Ingla­te­rra para radi­car­se en Cali­for­nia. Mien­tras com­ple­ta­ba una resi­den­cia médi­ca en el hos­pi­tal Mt. Zion de San Fran­cis­co, al pro­pio tiem­po se vio afec­ta­do por su adic­ción a las anfe­ta­mi­nas ade­más de sufrir una decep­ción sentimental.

Cuan­do en 1965 se tras­la­da a Nue­va York, su natu­ra­le­za auto­des­truc­ti­va que lo esta­ba con­su­mien­do lo moti­vó a some­ter­se a un tra­ta­mien­to psi­quiá­tri­co con el Dr. Leo­nard Shen­gold quien lo ayu­dó a salir del pan­tano; asi­mis­mo, en su espe­cia­li­dad neu­ro­ló­gi­ca se dedi­có estoi­ca­men­te a esta­ble­cer una comu­ni­ca­ción sin­gu­lar con cada uno de sus pacien­tes, inclu­yen­do los que se encon­tra­ban en esta­do vege­ta­ti­vo, en sus esfuer­zos de escru­di­ñar qué es lo que esta­ba afec­tan­do a sus cere­bros. La meto­do­lo­gía por él sus­ten­ta­da no fue al prin­ci­pio apre­cia­da por sus cole­gas pero a tra­vés de los años curan­do a nume­ro­sos enfer­mos, su tra­ba­jo obtu­vo pleno reco­no­ci­mien­to en el cam­po de la medi­ci­na al gene­rar cam­bios en la for­ma tra­di­cio­nal en que se abor­da­ba las enfer­me­da­des neurológicas.

Dada su incli­na­ción a la pala­bra escri­ta, Sacks trans­mi­tió su expe­rien­cia pro­fe­sio­nal en perió­di­cos y revis­tas ade­más de ser el autor de varios libros que se con­vir­tie­ron en best sellers. Uno de los mis­mos es Awa­ke­nings,  un rela­to auto­bio­grá­fi­co sobre sus des­ve­los en ayu­dar a los enfer­mos de ence­fa­li­tis letár­gi­ca para que pudie­sen recu­pe­rar sus fun­cio­nes neu­ro­ló­gi­cas; en 1990 dicho libro fue exi­to­sa­men­te adap­ta­do al cine con Robert De Niro y Robin Williams en los roles protagónicos.

Valién­do­se de foto­gra­fías, extrac­tos de pelí­cu­las y espe­cial­men­te de entre­vis­tas rea­li­za­das entre otras per­so­nas al pro­pio Sacks, el fotó­gra­fo Bill Hayes que fue su que­ri­da pare­ja en sus últi­mos años, el perio­dis­ta Robert Krul­wich y la edi­to­ra Kate Edgar, Burns ofre­ce un con­mo­ve­dor retra­to de este extra­or­di­na­rio astró­no­mo del cere­bro que encau­zó su vida des­ti­lan­do amor, ter­nu­ra y com­pa­sión a sus enfer­mos. Jor­ge Gutman

La Mani­pu­la­ción de la Justicia

THE TRIAL OF THE CHICA­GO 7. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film escri­to y diri­gi­do por Aaron Sor­kin. 130 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Net­flix 

Nue­va­men­te el gigan­te del mains­tream demues­tra que más allá de asu­mir pro­yec­tos de mero entre­te­ni­mien­to popu­lar tam­bién es capaz de brin­dar pelí­cu­las de ambi­ción supe­rior enca­ra­dos por equi­pos artís­ti­cos de inme­jo­ra­ble cali­dad. Ése es el caso de este exce­len­te film diri­gi­do por el guio­nis­ta Aaron Sor­kin. No obs­tan­te que ésta es su segun­da expe­rien­cia como rea­li­za­dor des­pués de Moll­y’s Game (2017) tie­ne en su haber inol­vi­da­bles libre­tos como los de The Social Net­work (2010) que fue pre­mia­do con un Oscar y Ste­ve Jobs (2015), entre otros títu­los; por lo tan­to no resul­ta extra­ño que en The Trial of the Chica­go 7 vuel­va a reafir­mar sus con­di­cio­nes de feno­me­nal dialoguista.

La his­to­ria que aquí se rela­ta está basa­da en el jui­cio de 1969 al que fue­ron some­ti­dos varios mani­fes­tan­tes acu­sa­dos de haber cons­pi­ra­do e inci­ta­do la vio­len­cia con­tra la poli­cía en la mar­cha orga­ni­za­da para opo­ner­se a la gue­rra de Viet­nam ante la con­ven­ción del par­ti­do demó­cra­ta desa­rro­lla­da del 26 al 29 de agos­to de 1968 rea­li­za­da en Chicago.

Frank Lan­ge­lla

Entre los acu­sa­dos se encuen­tran el idea­lis­ta estu­dian­te Tom Hay­den (Eddie Red­may­ne) y su ami­go acti­vis­ta Ren­nie Davis (Alex Sharp), los repre­sen­tan­tes de la con­tra­cul­tu­ra Abbie Hoff­man (Sacha Baron Cohen) y Jerry Rubin (Jeremy Strong), el paci­fis­ta David Dellin­ger (John Carroll Lynch), el co-fun­da­dor de Black Pan­ter Bobby Sea­le (Yah­ya Abdul Mateen II), John Froi­nes (Daniel Flaherty) y Lee Wei­ner (Noah Rob­bins). Por el lado de la defen­sa se hallan el abo­ga­do William Kunstler (Mark Rylan­ce) y Leo­nard Wein­glass (Ben She­rik­man) y por la fis­ca­lía par­ti­ci­pa el letra­do Richard Schultz (Joseph Gor­don-Levitt), sien­do el jui­cio pre­si­di­do por el ses­ga­do juez Julius Hoff­man (Frank Languella).

El cas­ting es inme­jo­ra­ble don­de cada uno de los acto­res está ple­na­men­te invo­lu­cra­do en el rol que le ha sido asig­na­do. Entre los mis­mos cabe des­ta­car el exce­len­te desem­pe­ño de Baron Cohen en el fogo­so inter­cam­bio que su per­so­na­je sos­tie­ne con el juez Hoff­man, asi­mis­mo Lan­gue­lla des­cue­lla como el pre­jui­cio­so e into­le­ran­te magis­tra­do, igual­men­te mpre­sio­na Gor­don-Levitt en un per­so­na­je que cla­ra­men­te alu­de a su con­cien­cia moral y en un peque­ño papel Michael Kea­ton se luce como el anti­guo pro­cu­ra­dor gene­ral Ram­sey Clark quien como tes­ti­go res­pon­sa­bi­li­za a la poli­cía en los tumul­tos pro­du­ci­dos duran­te la convención.

Sor­kin logra un film mag­ní­fi­ca­men­te cons­trui­do en el que los mor­da­ces diá­lo­gos de su rela­to per­mi­ten cap­tar la ple­na aten­ción del espec­ta­dor. Pero lo más impor­tan­te es que asis­tien­do a la recons­truc­ción de este paró­di­co jui­cio mucho de lo obser­va­do adquie­re hoy día vigen­cia, en lo refe­ren­te a la vio­len­cia polí­ti­ca, la corrup­ción del poder tra­tan­do de aca­llar las voces de la opo­si­ción y sobre todo en lo que con­cier­ne a la dis­cri­mi­na­ción racial; en tal sen­ti­do, la estre­me­ce­do­ra esce­na en la que el juez orde­na amor­da­zar al desa­fian­te afro­ame­ri­cano Bobby Sea­le refle­ja un pro­fun­do sen­ti­mien­to de repug­nan­cia que en la actua­li­dad sigue latente.

El men­sa­je que pue­de extraer­se de esta lamen­ta­ble mani­pu­la­ción de la jus­ti­cia es lo que se enun­cia en un momen­to del rela­to: “aqué­llos que no pue­den recor­dar el pasa­do están con­de­na­dos a repetirlo”.

Por sus méri­tos no es difí­cil pre­de­cir que este apa­sio­nan­te dra­ma judi­cial será nomi­na­do por la Aca­de­mia de Holly­wood en varios rubros, inclu­yen­do el de mejor film, direc­ción y guión. Jor­ge Gutman

Una Nue­va Edi­ción del FNC

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

El Fes­ti­val du Nou­veau Ciné­ma (FNC) que todos los años se rea­li­za en Mon­treal, en esta cua­dra­gé­si­ma nove­na edi­ción, con­for­me a las nor­mas de salud públi­ca vigen­tes en Que­bec, se desa­rro­lla­rá exclu­si­va­men­te en línea des­de el 7 has­ta el 31 de octu­bre y será acce­si­ble en todo el terri­to­rio cana­dien­se. En la pre­sen­te edi­ción se inclu­yen poco más de 50 lar­go­me­tra­jes y 88 cor­tos, ade­más de varias acti­vi­da­des rela­cio­na­das con la muestra.

My Salin­ger Year

La pelí­cu­la que inau­gu­ra el fes­ti­val es Sou­te­rrain (Cana­dá) de Sophie Dupuis con Théo­do­re Pelle­rín, Joa­kim, Robi­llard, James Hynd­man, Gui­llau­me Cyr, Cathe­ri­ne Tru­deau, Bruno Mar­cil y Jean L’I­ta­lien. Excep­cio­nal­men­te, este film será pro­yec­ta­do gra­tui­ta­men­te en el par­que de esta­cio­na­mien­to P11 del Aero­puer­to Tru­deau de Mon­treal con­ver­ti­do para la oca­sión en Cine-par­que. El film de clau­su­ra es My Salin­ger Year (Cana­dá-Irlan­da), que excep­cio­nal­men­te será difun­di­do en línea por espa­cio de 24 horas; el film de Phi­lip­pe Falar­deau que inau­gu­ró el últi­mo fes­ti­val de Ber­lín reúne en su elen­co a Sigour­ney Wea­ver, Mar­ga­ret Qua­lley, Dou­glas Booth, Colm Feo­re y Thé­do­re Pellerin.

Com­pe­ten­cia Inter­na­cio­nal 

Atlan­tis

Los 10 títu­los que par­ti­ci­pan en la com­pe­ten­cia per­te­ne­cen a jóve­nes direc­to­res don­de algu­nos de ellos se han des­ta­ca­do en fes­ti­va­les inter­na­cio­na­les como es el caso de Lemohang Jere­miah Mose­se cuyo film This Is not a Burial, It’s a Resu­rrec­tion (Leso­to-Ita­lia-Sudá­fri­ca) fue pre­mia­do en el últi­mo fes­ti­val de Sun­dan­ce; ubi­can­do la acción en Leso­to, el rea­li­za­dor ofre­ce aquí un rela­to de con­te­ni­do espi­ri­tual y eco­ló­gi­co en el mar­co de un uni­ver­so en con­ti­nua trans­for­ma­ción don­de los valo­res ances­tra­les de la socie­dad tra­di­cio­nal se enfren­tan con el avan­ce de la moder­ni­dad. Otro títu­lo que des­pier­ta inte­rés es el docu­men­tal  Exta­se (Bra­sil-Esta­dos Uni­dos), pri­mer film de la direc­to­ra bra­si­le­ña Moa­ra Pas­so­ni ofre­cien­do un per­tur­ba­dor recuen­to de los tras­tor­nos de ali­men­ta­ción de una joven mujer. La lis­ta se com­ple­ta con Atlan­tis (Ucra­nia), un dra­ma post-apo­ca­líp­ti­co de Valentyn Vas­ya­novych; Bad Roads (Ucra­nia) de Natal­ya Vorozh­bit; The Cloud in her Room (Chi­na, Hong Kong) de Zheng Lu Xin­yuan; Des­te­rro (Bra­sil-Por­tu­gal-Argen­ti­na) de María Cla­ra Esco­bar; Kill it and Lea­ve this Town (Polo­nia) de Marius Wil­czyns­ki; Ser­vants (Eslo­va­quia-Ruma­nia-Repú­bli­ca Che­ca-Irlan­da); The Shepher­dess and the Seven Songs de Push­pen­dra Singh (India) y Top­si­de (Esta­dos Uni­dos) de Logan Geor­ge y Celi­ne Held.

Com­pe­ten­cia Nacio­nal 

Judy Ver­sus Capitalism

En esta sec­ción par­ti­ci­pan cua­tro fil­mes cana­dien­ses: Il n’ya pas de faux metier escri­to y diri­gi­do por Oli­vier Godin con la actua­ción de Les­lie Mavan­gui, Tatia­na Zin­ga Botao, Fra­nçois-Simon Poi­rier; Sin La Haba­na (copro­duc­ción cuba­na) de Kaveh Naba­tian, pro­ta­go­ni­za­do por Yonah Acos­ta, Evelyn O’Fa­rrill y Aki Yaghou­bi; Vio­la­tion de Dusty Man­ci­ne­lli y Made­lei­ne Sims-Fewer y Judy Ver­sus Capi­ta­lism de Mike Hoolboom.

Pano­ra­ma Internacional.

Sibe­ria

En su pro­gra­ma­ción el FNC ha inclui­do impor­tan­tes fil­mes ofre­cien­do una mues­tra de la pro­duc­ción inter­na­cio­nal de los últi­mos meses. Entre sus títu­los se des­ta­ca The­re Is No Evil (Irán-Ale­ma­nia-Repú­bli­ca Che­ca) de Moham­mad Rasou­lof que obtu­vo el Oso de Oro en el fes­ti­val de Ber­lín; el guión del direc­tor ira­ní con­si­de­ra cua­tro his­to­rias que cons­ti­tu­yen un deci­di­do ale­ga­to con­tra la pena de muer­te. Otro film que des­pier­ta expec­ta­ti­va es Sibe­ria (Ita­lia-Ale­ma­nia-Méxi­co), del direc­tor Abel Ferra­ra quien abor­da la com­ple­ji­dad del ser humano a tra­vés de los veri­cue­tos de la psi­quis de su per­so­na­je prin­ci­pal inter­pre­ta­do por Williem Dafoe. Igual­men­te aguar­da­do es Tout Sim­ple­ment Noir (Fran­cia), una come­dia anti­ra­cis­ta de Jean-Pas­cal Zadi y John Wax con un elen­co inte­gra­do por el rape­ro Joey Starr, Mathieu Kas­so­vitz y Éric Judor, entre otros. Su tema gira en torno de un actor sin mucho éxi­to que pla­nea orga­ni­zar en París una gran mar­cha de hom­bres negros para pro­tes­tar por la baja repre­sen­ta­ción de ellos en la socie­dad fran­ce­sa; sin duda, el film resul­ta muy opor­tuno tenien­do en cuen­ta la acción des­ple­ga­da mun­dial­men­te por el movi­mien­to Black Lives Mat­ter. Espe­cial inte­rés revis­te Wim Wen­ders Des­pe­ra­do (Ale­ma­nia) en don­de los docu­men­ta­lis­tas Cam­pino y Eric Frie­leer se han sumer­gi­do en el uni­ver­so del céle­bre rea­li­za­dor ale­mán siguien­do sus pasos a lo lar­go de un año.  Night Has Come (Bél­gi­ca) de Peter Van Goethem es un film nada con­ven­cio­nal que se refie­re a un mis­te­rio­so virus que cau­sa amne­sia a sus víc­ti­mas en una socie­dad distópica.

Apples

Apples (Gre­cia-Polo­nia-Eslo­ve­nia) es la ópe­ra pri­ma de Chris­tos Nikou abor­dan­do una come­dia dra­má­ti­ca no exen­ta de nos­tal­gia como así tam­bién del absur­do carac­te­rís­ti­co de las pelí­cu­las de Yor­gos Lanthi­mos. La pelí­cu­la La Hija de un Ladrón (Espa­ña) de la direc­to­ra Belén Funes vie­ne pre­ce­di­da de bue­nos ante­ce­den­tes, al haber obte­ni­do el Goya a la mejor direc­ción novel de 2019 así como su pro­ta­go­nis­ta Gre­ta Fer­nán­dez fue pre­mia­da como la mejor actriz en el fes­ti­val de San Sebas­tián del año pasa­do. Moving On (Corea del Sur) de Yoon Dan-Bi es un dra­ma fami­liar vis­to a tra­vés de la ópti­ca de una ado­les­cen­te al pro­du­cir­se el divor­cio de sus padres.

Cor­to­me­tra­jes

Fili­pi­ña­na

Entre algu­nos de los títu­los se encuen­tran los siguien­tes: Fili­pi­ña­na (Fili­pi­nas) de Rafael Manuel que reci­bió el Oso de Pla­ta en el fes­ti­val de Berlln; Pla­ces (Litua­nia) de Vytau­tas Katlus pre­sen­ta­do en el fes­ti­val de Vene­cia; Sun Dog (Bél­gi­ca) de Dorian Jes­pers, pre­mia­do como el mejor cor­to­me­tra­je en el fes­ti­val de Rot­ter­dam; The Unseen River (Vie­nam) de Phạm Ngọc; The Return of Tra­gedy (Fran­cia) de Ber­trand Man­di­co y The End of Suf­fe­ring (A Pro­po­sal)  (Gre­cia) de Jac­que­li­ne Lentzou.

Acti­vi­da­des Vin­cu­la­das en Linea

Como ya es habi­tual, el FNC orga­ni­za acti­vi­da­des com­ple­men­ta­rias de los fil­mes pro­gra­ma­dos ofi­cial­men­te. Así para aten­der a los ciné­fi­los de la infan­cia habrá un pro­gra­ma des­ti­na­do a los niños de 3 y más años, así como otro adap­ta­do para los chi­cos de 10 a 12 años.

Des­de el 7 has­ta el 18 de octu­bre ten­drán lugar una serie de con­fe­ren­cias y semi­na­rios a car­go de dife­ren­tes espe­cia­lis­tas con el pro­pó­si­to de per­mi­tir los inter­cam­bios entre pro­fe­sio­na­les dedi­ca­dos a la crea­ción, finan­cia­mien­to y dis­tri­bu­ción cinematográfica.

El rea­li­za­dor y guio­nis­ta Phi­lip­pe Falar­deau ofre­ce­rá una cla­se maes­tra el 16 de octu­bre (11h) como igual­men­te lo harán los artis­tas del cine de ani­ma­ción  Miche­lle y Uri Kra­not el 17 de octu­bre (10h).

Una infor­ma­ción deta­lla­da de la pro­gra­ma­ción pue­de encon­trar­se en  nouveaucinema.ca en tan­to que para alqui­lar una pelí­cu­la en línea se requie­re acu­dir a online.nouveaucinema.ca

Los Mucha­chos de la Banda

THE BOYS IN THE BAND. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Joe Mon­te­llo. 121 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

Cele­bran­do en 2018 el quin­cua­gé­si­mo ani­ver­sa­rio de la pie­za tea­tral The Boys in the Band del dra­ma­tur­go Mart Crow­ley, el direc­tor Joe Mon­te­llo la readap­tó en una exce­len­te pro­duc­ción de Broad­way por la que en 2019 obtu­vo el Tony a la mejor repo­si­ción. Si bien el rea­li­za­dor William Fried­kin la tras­la­dó a la pan­ta­lla en 1970, por segun­da vez es lle­va­da al cine por Man­te­llo con el mis­mo elen­co de acto­res que hace dos años repre­sen­tó la obra.


Jim Par­sons y Matt Bomer

Es impor­tan­te des­ta­car que en opor­tu­ni­dad de su estreno esta pie­za logró impor­tan­te reper­cu­sión en el ámbi­to cul­tu­ral dada la osa­día de su autor en haber con­si­de­ra­do abier­ta­men­te un tema don­de todos sus per­so­na­jes son homo­se­xua­les; bas­ta recor­dar que en 1968 aún no se habían pro­du­ci­do las agi­ta­das mani­fes­ta­cio­nes de Sto­ne­wall ni tam­po­co había sur­gi­do el movi­mien­to social LGBTQ luchan­do con­tra la dis­cri­mi­na­ción por orien­ta­ción sexual. Afor­tu­na­da­men­te, des­de enton­ces has­ta el pre­sen­te mucho se ha avan­za­do en defen­sa de los dere­chos que asis­ten a las per­so­nas gays, les­bia­nas, bise­xua­les y transexuales.

La ver­sión del actual film está basa­da en el guión de su autor con la cola­bo­ra­ción de Ned Mar­tel don­de sal­vo algu­nos míni­mos cam­bios que­da refle­ja­do el espí­ri­tu de la obra ori­gi­nal. La acción se desa­rro­lla casi ínte­gra­men­te en el depar­ta­men­to neo­yor­kino de Green­wich Villa­ge don­de habi­ta Michael (Jim Par­sons), un cató­li­co cua­ren­tón homo­se­xual no muy con­ten­to con su iden­ti­dad. Él deci­dió orga­ni­zar con sus ami­gos gays una fies­ta para cele­brar el cum­plea­ños de Harold (Zachary Kin­to), uno de los inte­gran­tes del gru­po; es ahí don­de ade­más del fes­te­ja­do con­cu­rren Donald (Matt Bomer) ‑el ex amor de Michael‑, el afe­mi­na­do Emory (Robin de Jesús), el afro­ame­ri­cano inte­lec­tual Ber­nard (Michael Ben­ja­min Washing­ton), el insa­cia­ble sexual Larry (Andrew Ran­nells) y su pare­ja Hank (Tuc Wat­kins) que por él aban­do­nó a su fami­lia; a la reu­nión se agre­gan el joven taxi boy Cow­boy (Char­lie Car­ver) como ofren­da de cum­plea­ños para Harold y Alan (Brian Hut­chi­son) quien supues­ta­men­te hete­ro­se­xual es un ami­go y ex com­pa­ñe­ro de la uni­ver­si­dad don­de Michael estudio.

Des­pués de un comien­zo amis­to­so, el exce­so de alcohol comien­za a refle­jar­se en la con­duc­ta de los pre­sen­tes que gra­dual­men­te irán gene­ran­do un cli­ma de inquie­tud. La ten­sión lle­ga a su cli­max cuan­do el pro­vo­ca­ti­vo Michael pro­po­ne un jue­go a los invi­ta­dos en don­de cada uno debe­rá efec­tuar un lla­ma­do tele­fó­ni­co a la per­so­na que más ama, iden­ti­fi­car­se y con­fe­sar­le su amor. Es en ese enton­ces don­de se va reve­lan­do la varia­da gama de sin­sa­bo­res que afec­tan a los miem­bros del grupo.

Aun­que el film no ocul­ta su ori­gen tea­tral, de nin­gu­na mane­ra resul­ta está­ti­co pues­to que Mon­te­llo ha logra­do dina­mi­zar­lo a tra­vés de una pues­ta escé­ni­ca flui­da, refor­za­da por el exce­len­te guión cuyos diá­lo­gos pun­zan­tes y de pas­mo­sa pene­tra­ción no dejan indi­fe­ren­te al espec­ta­dor. En con­se­cuen­cia, a tra­vés de sus per­so­na­jes que­dan expues­tas en mayor o menor dimen­sión, la sole­dad, el temor al enve­je­ci­mien­to, la baja auto­es­ti­ma, la no acep­ta­ción, la doble vida, la vul­ne­ra­bi­li­dad, las frus­tra­cio­nes, los sue­ños no rea­li­za­dos, el sen­ti­mien­to de cul­pa y sobre todo la homo­fo­bia que estos hom­bres pade­cen en un medio social que los margina.

Con la exce­len­te direc­ción de Mon­te­llo y el insu­pe­ra­ble elen­co que par­ti­ci­pó tea­tral­men­te en 2018, se obtie­ne un film de supe­rior cali­dad que a su vez pue­de con­si­de­rar­se como un buen lega­do de Crow­ley, falle­ci­do en mar­zo de este año, para la actual gene­ra­ción de jóve­nes cuyo esti­lo de vida pue­de dife­rir de los patro­nes nor­mal­men­te aceptados.
Jor­ge Gutman